Con el corazón en un puño (Marianne Faithfull, "Easy come,easy go")

MANUEL DE LA FUENTE
ABC



Que por tus venas corra (aunque sea poca) la sangre del barón Leopold Von Sacher-Masoch, cuyo apellido dio origen al término masoquismo, y autor de un libro tan inquietante como La venus de las pieles, debe imprimir carácter, aunque sea malo. La familia siempre tira y Marianne Faithfull estuvo a punto de tirar su vida por la ventana más de una vez. Ahora, maldice con convicción bíblica los sesenta cuando se le pregunta, pero en la década prodigiosa se entregó en cuerpo (generosamente) y alma (y en vena) a la causa de beberse la vida a grandes tragos, a menudo indigestos.

Fue amiga (y algo más) de Jagger, Richards, Brian Jones, Anita Pallenberg (novia de Keith y Brian, tanto monta, monta tanto), la pillaron en cueros (al pie de la letra, en una redada de la poli en casa de Richards, apenas cubierta con una estola de piel) y fue la cara bonita (muy, pero que muy bonita) de aquel sueño llamado el Swinging London, sueño que se hizo añicos al ver en su espejito, espejito, demasiados egos, demasiadas marchas (a menudo forzadas) y tanta aguja de marear los paraísos artificiales. Pero, como diría la propia Marianne, de eso hace long, long time ago, mucho, pero que muchísimo tiempo, y la Faithfull hace bastante que ya no lo pierde (el tiempo) en búsquedas imposibles y picotazos más o menos coléricos.

Un toque de distinción. En su voz, más curtida que las botas de un trampero de Wyoming, cauterizada por los más amargos cócteles, sigue existiendo ese regusto de cantante de entreguerras (Marianne siempre bordó el repertorio de Kurt Weill y Bertolt Brecht), con su estilo, su carisma y sus toques y retoques de distinción.

Definitivamente, parecen olvidados los malos tragos (aunque hace un par de años sufrió un cáncer de mama) y Marianne Faithfull firma desde hace varias temporadas discos que son nuevas perlas engarzadas en la diadema del mejor pop de ahora y de casi siempre.

Como su nuevo y recién editado álbum, Easy come, easy go, que ha sido producido por Hal Wilner, alguien que entiende a la perfección los registros de Faithfull, con la que ya trabajó anteriormente en Strange Weather y Blazing away. Marianne tiene, además, el suficiente bagaje, la experiencia y la clase como para poder interpretar un cancionero a su completo antojo, que puede solazarse en las tonalidades de un jazz atemporal, como en los dulces meandros del folk, o el pop de última generación.

Tripulación de fiar. Es una mujer atenta, por lo que la nómina de la tripulación que ha contribuido a su nuevo periplo es tan heterogénea como absolutamente de fiar. En el disco, de alta intensidad emocional, de pasiones y desgarraduras, de atmósferas y climas, Faithfull ha elegido partituras en negro de gente como Billie Holiday y Bessie Smith; en clave campera, del forajido Merle Haggard y de Dolly Parton; pero también piezas de otras generaciones como The Decemberists y Morrisey. Además de ellos, Marianne ha sentado a su lado en el estudio a otro buen puñado de nombres muy propios del rock y el folk de entonces y de ahora. Por aquí anda Keith Richards, que no se pierde una cuando Marianne está de por medio. Pero también el tremendo Antony, y Jarvis Cocker (Pulp), Sean Lennon, Cat Power, Nick Cave y Rufus Wainwright, que se ha traído desde Canadá a su tía y su madre, Kate y Anna McGarrigle, dos de las grandes voces del folk de todo tiempo y lugar.

Easy come, easy go es un álbum de grandes hechuras artísticas, profundo y sereno, revestido de sabia belleza (cuenta con varias ediciones: un cd con diez canciones; un doble cd con 18 temas y un DVD que incluye una entrevista con Marianne Faithfull, además de otra edición en vinilo con las 18 canciones.) Testimonio de una gran dama del rock, de una mujer que canta desde un alma malherida, desde un corazón cosido a cornadas. Marianne fue la cara más bonita de la adolescencia del pop. Sus arrugas y el desgarro de su voz son ahora el rostro de una música que se ha hecho mayor, pero no vieja, que se eleva y renace sobre sus propias cicatrices.


"La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina", Stieg Larsson (2008)


Salvador Gutiérrez Solís
salvadorgutierrezsolis.blogspot.com



Me ha vuelto a suceder: los imperceptibles trayectos en el autobús, las noches en vela, los ojos enrojecidos, el corazón maltratado, la ansiedad por avanzar, el desasosiego –más que nunca- tras alcanzar el esperado y temido punto y final. Y, de nuevo, como en la anterior ocasión, no ha pasado tanto tiempo, el mismo responsable: Stieg Larsson. Tras el atracón que gustosamente padecí con Los hombres que no amaban a las mujeres, la primera entrega de la saga Millennium, me autoimpuse acometer la segunda entrega, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, de manera diferente. Más calmosa, disfrutando de la lectura, extendiéndola en el tiempo, saboreándola muy despacio, como si se tratara de un licor exquisito. Lo reconozco, he sido incapaz, no he podido domesticar a mi impaciencia y a mi voracidad y, una vez más, me he entregado al desenfreno, y la gula ha campeado a sus anchas. No me arrepiento, tengo la impresión de que las novelas de Larsson se disfrutan más así, correspondiendo a la intensidad y a la electricidad que nos regala en cada página, nadando al mismo ritmo que lo hace su torrente narrativo. Un torrente que te zarandea, que te empuja a muy diferentes direcciones, contradictorias en algunos casos, tenebrosas la mayoría, confusas, difusas, siempre sorprendentes.

He contado los días hasta volver a tener a mi lado a la deslumbrante Lisbeth Salander, que sigo contemplando, la ratifico, como una de los personajes femeninos más alucinantes que he encontrado en las páginas de una novela. Su aparición en La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, alojada en un hotel de la Granada caribeña, rodeada por media de docena de personajes al más puro estilo Larsson –porque ya existe un estilo Larsson, no me cabe duda-, bajo la terrible sombra del huracán Mathilda, me parece sencillamente magistral, de una tensión narrativa difícilmente igualable. Pero esto no es más que el comienzo de la novela, el aperitivo, Larsson despliega media docena de historias, en apariencia sin conexión, pero que confluyen cuando menos lo esperas. Por supuesto, no me puedo olvidar de Mikael Bolmkvist -o Kalle-, su insistencia y sagacidad siguen siendo armas fundamentales en la resolución de los conflictos. Tal y como sucedía en la primera entrega de la saga Millennium, nos encontramos ante una novela negra con multitud de matices. Aún siendo el fallecido autor sueco muy respetuoso con el género, nos habla de otras muchas cosas: de la madurez, de las relaciones de pareja, de la ambición, del deseo o de la soledad. Y lo hace desde la esencia de lo contemporáneo, de lo actual, de la rutina que a todos nos cobija cada día.

Me parece un acierto que el lanzamiento de La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina haya coincidido con Día Mundial Contra la Violencia de Género, 25 de noviembre, porque, tal y como sucedía en Los hombres que no amaban a las mujeres, Larsson despliega a lo largo del texto una sensibilidad muy especial hacia las mujeres maltratadas, hacia la desigualdad de género, y de ahí que buena parte de sus “mujeres” sean especialmente poderosas, brillantes, seductoras –y no sólo me refiero al plano físico-, con un gran protagonismo en el conjunto de la historia, y la inquietante Lisbeth Salander es un magnífico ejemplo. Una Lisbeth que, en esta ocasión, pasa de ser una Pippi Calzaslargas sensual y estrambótica a una versión encanijada y voltaica de la Uma Thurman de Kill Bill.

En multitud de ocasiones, desgraciadamente, los términos Bestsellers y Literatura son casi imposibles de hacer coincidir, y numerosísimos podrían ser los ejemplos empleados para aseverar esta afirmación. Sin embargo, en La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, así como en la primera entrega de la saga, Los hombres que no amaban a las mujeres, casan a la perfección, sin la menor estridencia. Puede que éste sea uno de los grandes argumentos para comprender el descomunal éxito de Stieg Larsson. Sin necesidad de recurrir a personajes templarios, a tramas que nada tienen que ver con nuestras vidas, apoyándose en las bases más sólidas del género, pero sin dejarse aprisionar por sus fronteras, Larsson consiguió crear una serie de personajes que podemos representar mentalmente, podemos ver sus caras y escuchar sus voces, llegamos a imaginarlos caminar a nuestro lado. Es tan verosímil Larsson narrando que crees sentir los golpes, compartes la tensión del momento, masticas las Billy Pans Pizza o compartes las decenas de cafés o cigarrillos. Y, muy especialmente en esta ocasión, sientes muy cerca el calor que desprende el fuego.

" Adiós, hasta mañana", William Maxwell (2008)


JOAN FLORES
Revista de Letras



Un remoto pueblo del Medio Oeste norteamericano ve alterada su crónica tranquilidad por el asesinato de un ciudadano, al que el asesino, además, corta la oreja.

Este hecho, en apariencia intranscendente, es tomado por el narrador de Adiós, hasta mañana como el punto de partida de un ajuste de cuentas con su propio pasado, ese lugar que el tiempo fija con carácter de permanencia pero al que, súbita e inesperadamente, el recuerdo, en lo que tiene de reformulación, modifica de forma incontrolada al evocarlo. Más cuando este ajuste de cuentas no se limita a esa instancia que consideramos inamovible, sino que alcanza también al pasado propio, a ese niño que era el narrador en aquel entonces. Así, conoceremos la muerte de su madre, el advenimiento de una indeseada madrastra, la crisis en la relación con su padre, y una casa en construcción que deviene un inesperado locus amoens de la amistad entre el narrador y su mejor amigo, hijo del sospechoso de asesinato.

Recordamos hechos, por supuesto, pero es una ilusión pensar que los recordamos tal como sucedieron: los recordamos tal como los recordamos, y cada evocación se transforma en una nueva mentira. Consciente de esa contaminación que hace que aquello que recordamos sea a medias los hechos y a medias la realidad creada por la mente del sujeto, el narrador decide viajar a ese pasado donde cargó con un lastre del que no ha podido librarse para hacer las paces con un comportamiento que le ha perseguido desde ese día en que ignoró a Cletus Smith, su amigo, por una razón que no podía aducir y que, en su momento, ni siquiera comprendió.

Podría parecer, tras una lectura superficial –que no recomiendo-, que este ajuste de cuentas con el pasado constituyera una justificación por parte del narrador de aquellos hechos de los que se siente avergonzado; o, peor aún, que el mismo hecho de la narración adquieriera el carácter de catarsis: nada de eso, para frustración de freudianos trasnochados o de sus epígonos. El narrador no busca justificación: cuenta, y mediante este ejercicio de ensamblaje de episodios fija el pasado –los hechos acaecidos en ese pasado; el “pasado”, tomado en su acepción genérica, no deja de ser pura entelequia- mediante el establecimiento de un sistema de huellas que le confieren ilusión de unidad, y que facilitan, mediante ese eje de coordenadas fijas, su formulación humana, eso que llamamos recuerdo.

Los incondicionales de Maxwell no podemos más que alegrarnos de la recuperación para los lectores de la obra narrativa de un escritor fundamental en la literatura norteamericana del siglo pasado. Lean a Maxwell, lean, disfruten de la intensidad que esconde su aparente sencillez. Y hagan votos para que este Asteroide nos siga proveyendo de alimento espiritual ya que, por lo que parece, ha pasado décadas ignorado por los cuerpos estelares que más relucen en el firmamento editorial. Pero esa, me temo que es otra historia…



Demasiados frentes abiertos

TXENTE REKONDO
Gara


La proximidad de las elecciones ha puesto en marcha las maquinarias de los partidos políticos, que no dudan en aprovechar la situación para tratar de acceder al Gobierno, y el endurecimiento de la legislación represiva puede convertirse en una bandera propagandística ideal.

Los ataques de Mumbai han vuelto a evidenciar uno de los múltiples conflictos de India, que en buena medida son el fruto de la política descolonizadora del siglo XX. Ahora la violencia ha salpicado el centro económico indio y ha mostrado que el pomposo título de «la democracia más poblada del mundo» esconde importantes problemas que, a veces, se demuestran como estructurales y agrietan los pilares del Estado.

Algunos analistas occidentales, y otros locales, se han apresurado a calificar los ataques de Mumbai como el «11-s indio», tal vez porque, en esta ocasión, los objetivos elegidos (materiales y personales) les tocan más cerca. Pero no hay que olvidar la perspectiva histórica, que nos recuerda ataques producidos en Mumbai en los últimos años, algunos con muchas más víctimas mortales. En 1993 fue atacado el edificio de la Bolsa (icono económico) y hace dos años más de 200 personas murieron en los ataques contra los trenes de la ciudad.

Sin embargo, esta vez estamos ante un cambio sustancial, sobre todo en el modus operandi. Hasta ahora, muchos de los atentados se cometían con explosivos en zonas públicas, pero, en esta ocasión, el método elegido han sido armas y granadas. Y los objetivos (más selectos y elitistas) indican un cambio. La estrategia ha sido elaborada con minuciosidad y se ha elegido un momento y una forma que ha logrado captar la atención mediática tanto en India como en el extranjero.

Además, la selección de objetivos extranjeros y de locales frecuentados por éstos y por las élites locales ha sacudido la tranqui- lidad de esos actores, que hasta ahora asistían a los diferentes actos violentos en el país como meros espectadores. Pero ahora la violencia se ha reproducido por las calles de una de las metrópolis indias, dejando muy preocupados por su seguridad a quienes hasta ahora miraban desde la barrera, y seriamente disgustados ante lo que se presume un clamoroso fallo de seguridad de las fuerzas policiales y militares del país.

La autoría de los ataques ocupa buena parte de las noticias. Para las fuentes oficiales indias, acostumbradas a ver la mano de «estados extranjeros» en los atentados, los militantes de grupos como Laskhar-e-Toiba (el Ejército de los Puros) o Jaish-e-Mohammed (el Ejército del Profeta), que ya atentó contra el Parlamento indio en 2001, serían sus responsables. El hecho de que podrían haber llegado desde Pakistán avalarían las tesis de una participación extranjera (algunos citan el apoyo del ISI, servicios secretos paquistaníes).

Otros son más cautos y no olvidan una lista de organizaciones musulmanas indias que en el pasado han mantenido enfrentamientos armados con los diferentes gobiernos. El Movimiento de Estudiantes Islámicos de India (SIMI) o los Mujaidines de India (IM) son las principales organizaciones objetivo de la represión.

Históricamente, una parte importante de la comunidad musulmana india percibe su situación como fruto de una política gubernamental orientada hacia su exclusión de la vida política y social. Desde mediados del siglo XX se han sucedido los movimientos de carácter islamista, pero a partir de las últimas décadas éstos han mostrado una transformación y una radicalización que se ha plasmar en las organizaciones ya citadas. En 1999, los dirigentes del SIMI manifestaron que «el Islam es nuestra nación, no India», al tiempo que se ha fomentado una versión neoconservadora del Islam entre los musulmanes indios.

Los apoyos recibidos por parte de instituciones u organizaciones de Kuwait o Arabia Saudí han sido claves en ese desarrollo y en la creación de redes de escuelas y «círculos de estudios» por toda India.

Las actuaciones del Estado han aumentado el sentimiento de rechazo. Muchos ven su situación como el fruto de injusticias cometidas por el Estado, la Policía, la judicatura y otros aparatos o instituciones. «Esa rabia se ha venido manifestando en los últimos años en formas cada vez más violentas», señala un analista local. Además, la respuesta del Gobierno, aplicando las medidas más represivas de la ya represiva legislación india, no hace sino aumentar el descontento. Los arrestos indiscriminados, abuso de poder y marginación no hacen sino enfurecer aún más a los estratos más jóvenes de la población musulmana.

Muchos empiezan a ver este tipo de actuaciones como respuesta a la violencia comunal y como la única alternativa ante un Estado que promueve una India «hinduista y comunal». Esta corriente representa una minoría dentro de la comunidad musulmana de India, pero si la situación no se corrige, su peso puede crecer.

India es un puzzle de conflictos que agrava aún más la situación. En los últimos años, las guerrillas maoístas se han convertido en el principal quebradero de cabeza del Gobierno, que se enfrenta a los militantes del PCI (maoísta) en muchos estados. Además, existe todo un abanico de movimientos independentistas en los estados del noreste y la violencia de organizaciones hinduistas radicales, que actúan en torno a conflictos de castas, religiosos o sobre propiedades de la tierra y que, por lo general, no tiene el eco mediático que el resto.

Por si fuera poco, el conflicto en Jammu & Kashmir ha dado un importante giro en los últimos meses y un movimiento de protesta cívica ha puesto contra las cuerdas al Gobierno central y sus colaboradores locales, y el acuerdo nuclear con EEUU ha generado una importante crisis dentro de la alianza gubernamental. Además, los talibán han declarado a India objetivo militar por participar en la ocupación de Afganistán.

Las consecuencias de los ataques tendrán repercusiones locales y externas. La cercanía de las elecciones ha activado las maquinarias de los partidos que no dudan en aprovechar la situación para acceder al Gobierno, y el endurecimiento de la legislación represiva puede convertirse en una bandera propagandística ideal.

En clave exterior, el reciente acercamiento entre India y Pakistán puede ser seriamente cuestionado de confirmarse la procedencia de los atacantes. Y no se puede perder de vista lo que se suceda en Jammu&Kashmir.

La progresiva división estructural y la dinámica de múltiples violencias y conflictos hacen que el proyecto indio de liderar un mundo bipolar en el siglo XXI esté en cuestión. Un país con fuertes raíces comunalistas y enfrentamientos de todo tipo difícilmente podrá afrontar los retos que se le presentan. Mientras, las grietas se agrandan en el proyecto indio.

Batalla por la hegemonía mundial

NAZANÍN AMIRIAM
(Profesora de Ciencias Políticas en la UNED)
Público


El objetivo de los ejércitos de una treintena de países al invadir y ocupar Afganistán no ha sido ni proporcionar el bienestar a sus sufridas gentes como afirman unos‭, ‬ni la lucha contra el terrorismo para garantizar la paz mundial‭, ‬como señalan otros‭. ‬Las falsedades sobre Irak nos invitan a buscar las otras razones para agredir al país centroasiático y saber por qué Afganistán se va a convertir en la prioridad de la política exterior de la ‭Administración Obama‭.

Sin rodeos‭, ‬son dos las principales razones por las que la milenaria Ariana‭, ‬la Tierra de los Arios‭, ‬hoy sea el enclave más importante de la lucha de las superpotencias para hacerse con la hegemonía mundial‭. ‬Primero‭, ‬su posición estratégica‭, ‬por lo que este peculiar‭ "Estado tapón"‭ comparte fronteras con China‭, ‬las repúblicas ex soviéticas‭, ‬Pakistán‭ ‬e Irán. Segundo‭, ‬Afganistán es la‭ ‬única llave de acceso a toda Asia Central para las compaّñías occidentales de energía‭, ‬impacientes por echar mano a los 236‭ ‬billones de metros cúbicos de gas y los 160‭ ‬millones de barriles de petróleo que esconde en su seno‭. ‬Instaladas ya en esta región tras la caída de la URSS y, sobre todo, tras los criminales atentados del 11S, ‬estas multinacionales‭, ‬de paso‭, ‬querrán hacerse con la tercera reserva de uranio del mundo -ubicada en Kazajstán‭-, ‬con la reserva de oro de Kirguizistán‭ ‬y de los 115‭ ‬billones de barriles de crudo de la Cuenca Caspia‭. ‬Hacer realidad este sueّño significa poseer el control casi absoluto sobre los mercados de todo el planeta‭. ‬Claro que antes habría que dominar dichos recursos‭ ‬y luego transportarlos desde una zona que presenta un grave problema‭: ‬no tiene salida al mar‭. ‬Es así ‬como aparece la‭ "solución afgana", ‬país sin Estado y huérfano‭, ‬que se convierte en la ruta obligatoria de tránsito de dichos productos hacia aguas libres‭.

‬Manos a la obra‭, ‬en octubre de 1995‭, ‬la Central Asia Gas‭ (‬Centgas‭) -filial de la norteamericana Unocal- y el gobierno de Turkmenistán firmaron un acuerdo para construir el gasoducto que atravesar‭á Afganistán ‬(Herat y Kandahar) y llegar‭á al puerto paquistaní de Karachi‭, ‬a orillas del Mar Arábigo.

El 4‭ ‬de diciembre de 1997‭, ‬una delegación talibán fue recibida por el presidente de EEUU Ronald Reagan‭, ‬quien se negó a pagarles los cien‭ ‬millones de dólares por año que pedían por el peaje‭. ‬Tiempo después se decidió poner fin a la existencia de esta pandilla de criminales‭, ‬dando luz verde a los medios de comunicación para emitir las imágenes de las lapidaciones y demás barbaridades que sus ex aliados venían haciendo desde hacía años‭, ‬con el fin de que la opinión pública legitimase una intervención para "liberar a las mujeres afganas, del burka‭ ‬y al mundo, del terrorismo‭" ‬y así ‬poder deshacerse de unos colaboradores ineptos y poco fiables‭.

Para los socios de la OTAN, aquella agresión iba a ser una oportunidad‭ ‬única de implantarse en el suelo de Asia central‭, ‬por vez primera‭.‬ Asٍ‭í, en 2002‭, ‬las compaّñías norteamericanas firmaron‭ ‬el Acuerdo de Ashgabat‭, nombre de la capital de Turkmenistán‭, ‬por el que se puso en marcha la construcción del oleoducto turkmeno-afgano-paquistaníٍ‭, que deberá ‬estar terminado antes de2010‭. ‬Con ello‭, ‬EEUU podría diversificar sus fuentes de energía‭, ‬romper el monopolio ruso sobre los yacimientos y el transporte de petróleo y gas de la región‭, ‬impedir cualquier posibilidad de reunificación euroasiática bajo el paraguas de Moscú‭ y frenar el desarrollo de la economía de China‭, ‬país en cuya frontera común con Afganistán ya ha instalado una base militar‭, ‬al igual que en los límites que comparte este país con Irán‭. ‬

Por su parte‭, India ‬ha conseguido hacerse con un acuerdo petrolífero con Kazajstán y un asentamiento militar en Tayikistán. El principal perdedor de este juego ha sido Pakistán‭, ‬bastión de los talibán‭ ‬que, sin ser recompensado por los servicios en la‭ ‬"guerra contra el terrorismo" ha visto burlada su soberanía por las operaciones no autorizadas de la OTAN en sus territorios‭.

‬Pero ha sido el pueblo afgano la gran víctima de este plan geoestratégico-económico‭: ‬cerca de un millón de muertos‭, ‬unos tres millones de mutilados‭, ‬cinco millones de refugiados y desplazados‭ ‬y un país entero aplastado a causa del uso indiscriminado de todo tipo de armas de destrucción masiva‭, ‬incluido el uranio empobrecido‭. ‬El presupuesto que iba a ser el "Plan Marshall"‭ ‬para Afganistán, en parte se ha esfumado ‬y en parte ha sido destinado a construcción de infamias, como el lujoso hotel antisísmico en Kabul para los‭ ‬‮‬ "ilustres visitantes" o los ingentes sueldos de los empleados occidentales, que cobran unas 200‭ ‬veces más que uno local por el mismo trabajo‭.‬

El presidente del país Hamid Karzai‭ -un ex consultor de la petrolera estadounidense de Unocal (apodado el "alcalde de Kabul" ya que su autoridad se limita a la capital‭)- ‬gobierna el primer narco-estado del planeta‭, ‬que abastece el 92‭% del mercado de opio y heroína‭. ‬Sus horas contadas darán la oportunidad a Zulmay Khalilzad, ‬un afgano-estadounidense‭ ‬pastún y sunníٍ -otro ex asesor de Unocal y actual embajador de Washington ante la ONU‭-, ‬para que le sustituya y deje claro que Afganistán, hoy, no es más que una colonia‭. ‬

Sin embargo‭, ‬los primeros sueños teّñidos de fuel y de poder‭ ‬se desvanecen en el profundo descontento de los ciudadanos afganos que servirá‭ ‬para engrosar las filas de los insurgentes‭, ‬ sobre todo, por las gestiones de la Organización de Cooperación de Shanghai‭ (‬OCS‭), ‬constituida en 2001‭ ‬y formada por China‭, ‬Rusia‭, ‬las repúblicas de Asia central‭ -‬Tayikistán‭, ‬Kazajstán y Kirkizistán y Uzbekistán‭-, ‬que cuentan con India‭, ‬Irán y Pakistán como miembros observadores‭ ‬y la perspectiva de integrarse Brasil y Venezuela‭.

¡Casi ‬nada‭! ‬Un pacto económico‭, ‬político y militar que, tras crear la Estructura Regional Antiterrorista‭ (‬RATS‭), ‬ha pedido a EEUU un calendario de retirada de la región‭. ‬Las presiones de Uzbekistán a Washington para que desmantele su base en Janabad‭ ‬han sido recompensadas por Moscú permitiedo su ingreso en el mercado libre de la Comunidad Económica Euroasiática‭. ‬Desde Kirguizistán‭, ‬el presidente Bakٍyev estudia despedir a los militares de la OTAN alojados en la base de Manás‭.

Y en cuanto al codiciado gas‭, ‬la china National Petroleum Corporation acaba de construir un gran gasoducto que nace en Turkmenistán y termina en su territorio, dejando claro que los forasteros ya no tienen nada que hacer en Afganistán‭, ‬aunque lo llenen de soldados‭. ‬

"Adiós, princesa", Juan Madrid (2008)

KEPA ARBIZU
Lumpen


A Juan Madrid ninguno de sus casi 30 libros le ha reportado tanto éxito, por lo menos a nivel de popularidad, como su colaboración en las labores de guionista para la serie de televisión “Brigada central” (más tarde convertida en serie de novelas), preocupada en enseñar la vida más o menos cotidiana dentro de una comisaría española. No fue su única incursión en el medio audiovisual, también fue importante su labor en la película “Días contados”. Pero lo que de verdad es reseñable de este malagueño, es su aportación a la novela negra europea (decir española sería limitar su campo).

En su nueva publicación, “Adiós princesa”, recupera al mítico personaje de Toni Romano (investigador privado después de abandonar la policía), esta vez flanqueado por el también interesante Juan Delforo, (escritor acusado de homicidio), claramente inspirado en el propio autor, ambos periodistas antes que escritores y dedicados a la docencia en algún momento de sus vidas.

La historia trata sobre el asesinato de una joven periodista (presentadora de informativos para más señas) y todo el conflicto de intereses que se irá desenmarañando según avance la investigación, debido principalmente a las pruebas que hacen sospechar de su idilio con el príncipe español. El dato que ha servido para darle popularidad a la novela creo que es lo menos importante, o por lo menos no debe ser el foco de nuestra atención. Para imbuirnos, y comprender la historia, deberemos desprendernos de chismorreos y detalles “rosas” que no aportan nada excesivamente clarificador .

Fiel a su estilo, una escritura certera y sobria, Juan Madrid utiliza perfectamente el costumbrismo al modo de Baroja o Sánchez Ferlosio para hacernos el retrato de un montón de historias menores protagonizadas por secundarios, característica que hace poseedora a la novela de un ambiente muy especial. No se aleja demasiado de los clásicos del género negro tampoco y mientras que los protagonistas desprenden un aroma clarísimo a Chandler, es Hammet el que aparece en todo el poso ideológico de la novela, reflejando la podredumbre estructural de todos los estamentos de la sociedad (abogados, periodistas, policías, servicios secretos).

Apasionante novela que resulta algo larga por el exceso de historias y vaivenes en el argumento pero que una vez terminada, deja la sensación certera de haber asistido a un pasarela de personajes a cada cual más amoral y servidores casi todos a unos intereses capaces de manejar a su antojo la vida de cualquier humano.

Lévi-Strauss cumple cien años

JUAN MALPARTIDA
Letras Libres



Judío francés de origen alsaciano, Claude Lévi-Strauss (Bruselas, 1908) marcó intelectualmente toda la segunda mitad del siglo XX. Amante del campo más que del mar, enamorado de la geología y de la música, este complejo relativista y ecologista no ha dejado de ser un referente a la hora de pensar cuestiones fundamentales relativas a la naturaleza del hombre y de la historia. La obra de Lévi-Strauss produce una suerte de vértigo intelectual, paralelo al de ciertas grandes construcciones científicas, aunque, al igual que éstas, no deje de apoyarse en unas ideas relativamente sencillas. La sencillez de la idea (digamos improvisadamente: el estructuralismo de Lévi-Strauss se basa en la noción de que la cultura, los signos y los significados son una traducción de superestructuras naturales, regidas por un código, en la que lo individual se sume en una relación que, al tiempo que le da sentido, posee un significado estructural: no hay historia sino naturaleza) puede llevar a muchos malentendidos y a un reduccionismo que lejos de comprender juzga.

Aunque Lévi-Strauss es citado por activa y por pasiva desde que en 1949 publicó Las estructuras elementales del parentesco, pocos que no sean de la profesión se han internado en esa selva selvaggia donde la clasificación más reflexiva puede hacernos perder el pie y ser devorados por ella si ignoramos el hilo que recorre el laberinto: en el fondo, la idea es más visible que el bosque. Pero el hilo sirve para llegar al centro, es decir, en este caso: para leer su mundo con claridad.

Desde que surgió su obra inicial, Lévi-Strauss provocó fascinación y polémica. Se recordarán las páginas de El pensamiento salvaje en las que se discute la filosofía de la historia de Sartre (el hombre es un ser dialéctico, la dialéctica tiene historia) que, a su vez, había arremetido sobre el mito, precisamente por su ahistoricidad, relegándolo a una especie de rito para homúnculos. El etnógrafo, un materialista clásico, venía de descubrir que los pueblos salvajes (sin escritura, sin historia) actuaban como grupos con tanta lógica o más que Sartre, y esa realidad, la de la racionalidad que informa a los mitos y costumbres del hombre salvaje, había sido inadvertida o despreciada. Fue un curioso enfrentamiento entre dos pensadores que, de modo muy diferente, se apoyaban en Marx (Lévi-Strauss nada políticamente).

Enseguida, el estructuralismo, más o menos riguroso, se convirtió en moda, ajeno a la tradición de Benveniste y Dumézil. La moda derivó en tópicos que, en la crítica literaria, hicieron estragos en relación a los aspectos subjetivos y el lugar del yo en el texto. Si el realismo socialista pasó como una aplanadora sobre la libertad creadora, la crítica estructuralista y semiótica más vulgar -es decir, la mayoría- convirtió a la novela y a la poesía en un retruécano habitado por el viento y la pedantería. Pero el autor de Tristes trópicos (1955) continuó sus investigaciones en Mitologicas: Lo crudo y lo cocido (1962), De la miel a las cenizas (1967), El origen de las maneras de mesa (1968) y El hombre desnudo (1971). De ellos se deduce, además de muchas otras ideas, una crítica feroz del progreso, así como una desmitificación de los prestigios de la complejidad como depositaria de un mayor conocimiento. Por otro lado, el moralista que no ha podido dejar de ser Lévi-Strauss, se ve enfrentado como etnógrafo a una observación objetiva, convirtiéndose en un instrumento de lo observado al servicio de la mera racionalidad. De ahí también la defensa (imposible) de su “objeto” de las posibles alteraciones fastas o nefastas de la civilización moderna.

De sus libros menos científicos, entre los cuales La mirada lejana (1983) y Mirar, escuchar leer (1993) ocupan un lugar destacado, numerosos lectores en muchas lenguas tenemos debilidad por las indelebles memorias de un antropólogo que son Tristes trópicos. Este viajero que odiaba los viajes y a los exploradores ha sido, sin embargo, un aventurero que ha incursionado en diversos mundos. Él mismo confiesa que tenía (¡y tiene!) una “inteligencia neolítica”: devasta territorios y los germina para dejarlos luego atrás. Uno de los aspectos que sorprenden es la acusada sensibilidad de su autor, y no sólo con relación a los indígenas. Su atención a los olores y a los colores es fantástica, y no es extraño que reiterara, como nos recuerda su estudiosa y amiga Catherine Climent, que “aprender pasa por el cuerpo”; también, pensar tiene cuerpo. Son memorables las páginas dedicadas a los mercados orientales y occidentales que visitó (y fueron muchos).

Con algunos matices, sus ideas fundamentales nunca cambiaron, a pesar de las hondas reservas, amables o agresivas, que su obra suscitó. En nuestra lengua, Claude Lévi-Strauss o El nuevo festín de Esopo (1967), de Octavio Paz, sigue siendo un libro importante, más allá de algún que otro matiz, tanto por su claridad analítica como por su lucidez crítica. En una carta a Tomás Segovia, Paz le comenta que recibió del gran sabio francés una larga respuesta a la lectura de su libro, “que me ha conmovido de verdad”. Es conocida la posterior amistad entre ambos: un diálogo que algunos oyeron pero que, como tanto de lo que importa, carece de historia. Ambos compartían el amor a la culturas distintas y distantes (en las que encontraban parecidos y cercanías), fueron amigos de Breton y del surrealismo, los dos conocían y amaban el mundo japonés, los dos profesaron un interés crítico por la filosofía y curiosidad por las ciencias; los dos, en distinto grado y con lecturas y experiencias no del todo coincidentes, se interesaron por el budismo y fueron tocados por la India. Otras cosas los diferenciaban: en Paz la música (Lévi-Strauss es un melómano, apasionado de la ópera) no fue central sino un acompañamiento tardío. El mexicano fue menos conservador, y tuvo menos respeto intelectual por las instituciones. Aunque pensó que el hombre no era una esencia sino una historia, no creyó que fuera mera historia ni un momento de la lógica de la naturaleza, y eso fue motivo en Paz de una continuada reflexión que en el escritor francés tuvo una presencia episódica. Por último, y sin necesidad de agotar las afinidades y diferencias, los dos exaltaron la importancia de la mujer. Hay que recordar que Lévi-Strauss ha sido y es un gran defensor de la presencia de la mujer en la sociedad, de ahí su crítica al Islam al hacer del mundo de la mujer un espacio cerrado; Paz al pensar en la tradición y el significado del enamoramiento, señaló que sus momentos más ricos coinciden con un grado mayor de la libertad femenina.

La parte última de Tristes trópicos puede figurar entre las páginas más bellas que la literatura francesa ha dado en su siglo. En ellas afirma: “Si el individuo ya no está solo en el grupo y cada sociedad ya no está sola entre las otras, el hombre no está solo en el universo”. Sin tener en cuenta esto quizás no podamos alcanzar a comprender del todo al hombre que ha sido y es Lévi-Strauss y los motivos más personales de su obra. Más allá de las afinidades o diferencias últimas, es difícil leerlas sin emoción y admiración. Creo que ambos términos son los adecuados para cerrar estas líneas sobre tan grande escritor.

Nobuhiro Suwa


Triunfa una nueva generación de cineastas nipones




CARLOS REVIRIEGO
El Cultural


Por fin llegan a España tres de las cuatro películas, 2 Duo, M/Other y Un couple parfait, del japonés Nobuhiro Suwa. Lo hacen en formato de DVD en un pack que permite conocer a uno de los cineastas más interesantes e innovadores del panorama internacional. Es la punta de lanza de una generación nipona con nombres como Naomi Kawase o Kore-eda.

Una idea: la pareja en crisis sigue siendo el gran motivo del cine. Ninguno de sus exploradores ha agotado la materia porque es inagotable. Murnau, Stahl, Sirk, Bergman, Rossellini, Rohmer, Cassavettes, Pialat... Para ellos, las relaciones afectivas, sus turbulencias (morales, psicológicas, sentimentales), siguieron siendo el gran misterio de los hombres y el gran motivo para hacer cine. Porque la cámara interroga, perfora en los cuerpos y los rostros hasta extraer energías invisibles, escudriña el mundo interior y nos revela secretos.

A ello se ha dedicado también el cine en construcción de Nobuhiro Suwa, cineasta nacido en 1960 en Japón y confeso heredero de la modernidad cinematográfica. Sus exploraciones de las convivencias en pareja –editadas ahora por Intermedio formando una trilogía: 2/Duo (1997), M/Other (1999) y Un couple parfait (2005)– arrojan al hombre del tercer milenio preguntas que hoy casi nadie, en el cine, se plantea sin caer después en la complacencia. Incluso Wong Kar-wai parece haber cedido.Preguntas de respuesta inarticulable, que sus personajes no en vano insisten tercamente en hacerse el uno al otro. Al final, se cuestiona Suwa, ¿qué es lo que distancia la felicidad de la crisis, la crisis de la felicidad? Ese margen, fino y resbaladizo, es el que Suwa se propone trasladar a la pantalla para que atrape a un espectador siempre indefenso frente a las certezas del corazón. En 2/Duo, la distancia la proporciona un concepto: el matrimonio. En Un couple parfait, otro: la separación. En M/Other, la tercera persona es un niño de nueve años, fruto de un matrimonio anterior. Fuera del pack ha quedado el tercer largometraje del director japonés, H/Story, un remake contemporáneo de Hiroshima, mon amour realizado por un cineasta nacido en Hiroshima. Sea en uno o en otro largometraje, la pareja como entidad siempre se ve amenazada por una fantasmagoría o una encarnación que toma el control.

En la tendencia del cineasta japonés por el fuera de campo, por colocar a sus amantes detrás de cristales, enfrentados al espejo, ocultos por paredes, puertas o sombras, pero aún así de algún modo siempre visibles, descansa la intuición de un cine que concede tanta importancia a las formas como a los temblores de las emociones que quiere transmitir, un cine para el cual la destrucción del amor no debe contarse sin la intervención, por ejemplo, de un espejo roto o una cama deshecha.

Capturar la inmediatez

¿Cómo podemos indagar en el secreto de la intensidad de sus películas? Una intensidad no impuesta, que surge del interior de las imágenes. Su método de trabajo podría servirnos como punto de partida. Para su debut tras las cámaras, Suwa escribió un detallado guión que arrojó a la papelera instantes antes de comenzar a rodar. Decidió proporcionar a los actores un marco general y dejar el resto en sus manos, proponiendo así una autoría colectiva del guión. El resultado, 2/Duo, es un filme cuya verdad no sólo viene dada por la energía de unos cuerpos que no obedecen, sino que crean, de unas relaciones orgánicas (entre los actores y los personajes que componen) que avanzan siempre con asombrosa inmediatez. Suwa no cambiará de método en sus siguientes propuestas, que se cifran en unos intérpretes–creadores llamados a explorar sus límites frente a una cámara generalmente impasible –la gramática de las películas de Suwa no entiende del plano-contraplano, es un entramado de planos-secuencia–, pero que también tiembla y cruje cuando lo hacen sus personajes. Parece milagroso, de este modo, que en once días de rodaje y filmando diálogos improvisados en un idioma, el francés, que el director no entendía, pudiera extraer una película tan hermosa y consumada como Un couple parfait, donde Valeria Bruni-Tedeshi y Bruno Todeschini representan unos avatares contemporáneos de la Ingrid Bergman y el George Sanders de Te querré siempre. Dice Suwa que no necesitaba entender, que eran los movimientos, la elocuencia, la pasión de los actores lo que transmitían todo lo que hay que transmitir a la cámara para el desarrollo de la historia y sus emociones. Un cine físico, sin duda, entregado a la dinámica de los cuerpos de un modo más estilizado, sí, pero no menos perceptible que el de Cassavettes.

Suwa filmó Un couple parfait en HD y DV y marcó un hito en el empleo de la tecnología digital en la gramática del cine contemporáneo. Su compromiso con las texturas de la imagen hunde sus raíces en la trascendencia formal de su cine, heredera de una modernidad que, como señala José Manuel López en el libreto editado por Intermedio, hizo que el cine pasara de “mirar” a “palpar”. La noción de película como superficie material, que absorbe también del cine experimental norteamericano, le empuja a Suwa a tomar soluciones como quemar planos, cortar repentinamente a negro o crear estridencias sonoras en sus películas.

A estas alturas, no hay duda de que el cine de Oriente ha tomado gran parte del relevo de esa modernidad que alumbró y poco después abandonó Europa. La afiliación de Suwa a la imagen como entidad, y no como el vehículo de un relato, es la que intuimos asimismo en otros cineastas japoneses contemporáneos, a los que se incluyó en la generación del Novísimo Cine Japonés surgido en los años noventa, como Naomi Kawase (Nara, 1969), Hirokazu Kore-eda (Tokio, 1962), Shinji Aoyama (Kitakyushu, 1964) o Takasi Miike (Yao, 1960).

Relevos orientales

Si Suwa se propone delimitar los espacios que separan el desgarro de la armonía, Kawase viene dedicando su prolífica obra a evocar las ausencias de una vida marcada por el abandono de sus padres al poco de nacer. Con casi treinta películas en su cuenta, un conjunto del que puede extraerse su biografía íntima, la autora de Suzaku (1997), con la que recogió la Cámara de Oro del Festival de Cannes, ha navegado por las aguas del documental, del diario fílmico o el autorretrato, del home-movie y de la ficción de autor, esbozando una aproximación al mundo (a su mundo) que se debate en las difusas fronteras de lo real y lo imaginado. En este sentido, su extraordinario filme Shara (adquirible en un pack editado por el BAFF), o el corto Tarachime (donde filma el nacimiento de su hijo) son conmovedoras ofrendas para el cine. De Kawase tan sólo se ha estrenado en las salas españolas, el año pasado, su último filme, El bosque del luto (2007), si bien el Festival de Gijón le dedicó casi al mismo tiempo una retrospectiva. No mucha más atención le han dedicado las pantallas españolas a Hirokazu Kore-eda, pero las dos películas estrenadas, Nadie sabe (2004) y Hana (2006) –pendiente queda la última, presentada en Venecia, Still Walking, un drama familiar que desprende madurez ozuniana–, establecen al menos la tipología de un autor capaz de imprimir su huella en proyectos tan dispares como un claustrofóbico y realista drama de abandono infantil y una artificiosa gran producción de samuráis.

En Kore-eda, que anunció su talento al mundo con la deliciosa fábula de ultratumba Alter Life (1998) –en el pack del BAFF–, los discursos entre documento y ficción también se hibridaban felizmente, y nos colocan frente a un cineasta que está dispuesto a moldear los los retos Y los caminos del cine contemporáneo sin quitar la vista de la tradición, tanto la del cine oriental como la del occidental.

La trascendencia del trabajo actoral, sus respiraciones y distancias frente a autores que entienden al intérprete como un cómplice creativo y no como una herramienta, parecen reforzar las líneas creativas de esta generación ya madura de cineastas japoneses, como también se encargó Shinji Aoyama de dejar claro en su obra de culto Eureka (2000), o en trabajos posteriores como Eli, eli, lema Sabachtani? (2005) y Sad Vacation (2007). Objetos de culto de la nueva cinefilia, algunos de los filmes que han dado un fuerte impulso al cine japonés, también representan un revulsivo para las ambiciones y los caminos del cine contemporáneo.

El Opus Dei conserva su caché

La prelatura fundada por Escrivá de Balaguer sigue presente en la vida pública del Estado español


PABLO ELORDUY
Periódico Diagonal

La influencia del Opus Dei en el Parlamento ha caído enteros durante el Gobierno del PSOE. No obstante, la Obra mantiene su influencia empresarial mediante centros de gestión y fundaciones.

Robert De Niro, Nicolas Cage o Antonio Banderas, cualquiera de estos tres actores podría ser José María Escrivá de Balaguer en la gran pantalla, o al menos es lo que anunciaba uno de los foros cinematográficos del Opus Dei. La película se planteó como una respuesta al ataque mediático más importante que ha sufrido el Opus en 80 años: El Código Da Vinci, una ficción que escoció en el seno de la Obra y que, para algunos analistas, la sumió en una crisis de vocaciones acentuada por la mayor popularidad de otros movimientos de la ultraderecha católica, como los Legionarios de Cristo y Camino Neocatecumenal, los numerosos ‘Kikos’.

No obstante, el Opus cuenta en la actualidad con más de 80.000 fieles oficiales, de los cuales 1.750 son sacerdotes. Más de la mitad de los seguidores de la Obra, ahora dirigidos por el prelado Javier Echevarría, viven en Europa. América es la segunda fuente de militantes, con más de 28.000 individuos adscritos al grupo. Oficialmente, la prelatura es una organización “sin ánimo de lucro”, si bien su fundador recomendaba emplear lo que él llamaba “el Santo sablazo” para financiar sus “obras de caridad”; misiones orientadas casi exclusivamente al proselitismo.

Políticos afines

Escrivá aseguraba desde el púlpito que él no se metía en política. Sin embargo, la nómina de afiliados al Partido Popular relacionados con el Opus es extensa. Ex ministros como Federico Trillo, Juan José Lucas, Cristóbal Montoro, Margarita Mariscal de Gante, Isabel Tocino o Romay Beccaría, y otros ‘populares’ de la vieja guardia como Ana Mato o el ex director general de la policía y actual Conseller de la Generalitat valenciana, Juan Cotino, aparecen en las quinielas de supuestos allegados al grupo. Junto a tan notorio elenco, otros partidos cuentan con sus propios “sospechosos”, como el embajador de España en el Vaticano, Francisco Vázquez, del PSOE, que ha participado en charlas para defender el compromiso con la libertad de Escrivá, y personalidades de otros grupos como CiU, UPN o EA también son simpatizantes, colaboradores o allegados a este grupo. Los mismos rumores –inevitables cuando se trata de una organización que cohabita con el secreto– situaban al propio José María Aznar como “afecto” al Opus; no en vano, sus hijos se educaron en colegios de la prelatura (excepto el pequeño Alonso, que estudió con los Legionarios) y su esposa, Ana Botella, es sobrina del supernumerario José Botella.

En más altas esferas suele recordarse la larga relación entre la Obra y la casa real. François Normand recordó en su libro El poder del Opus que el rey Juan Carlos tuvo como preceptor a un miembro de la Obra, Anael López Amo, así como el apoyo del Opus durante el proceso de sucesión de Franco. Un sacerdote de la prelatura, Federico Suárez, fue capellán de la Zarzuela, y otro miembro, Álvaro del Amo, fue el encargado de la educación del príncipe Felipe. La amistad de la secretaria personal de la reina, Laura Hurtado de Mendoza, que pertenece al Opus, con la periodista Pilar Urbano pudo influir en la elección de esta última como biógrafa oficial de la Reina. La misma periodista arremetía en 1994 contra los “maricas”, las “machihembras” y los “sarasas recomidos de sida”.

Escuelas y fundaciones

Urbano se apresuró a explicar que el 80% de los beneficios de su biografía irían a parar a obras benéficas. Se refería a la Fundación Senara, que gestiona un colegio con el mismo nombre en el barrio de Moratalaz (Madrid), una sociedad de la prelatura que recibe, además de las donaciones de Urbano, distintas ayudas de Comunidad y Ayuntamiento de Madrid, así como de las obras sociales de Cajamadrid y La Caixa.

El Opus funciona en el Estado a través de diversos grupos para la educación: Centros Familiares de Enseñanza, Fomento de Centros de Enseñanza, Attendis, Institució Familiar o el Grupo COAS entre otros. Estas sociedades se encargan de la gestión de centros privados, a los que numerosos cabildos y comunidades han cedido el usufructo de terrenos. Recientemente, la Comunidad de Madrid, gobernada por Esperanza Aguirre, otorgó a la Fundación Educatio Servanda, presuntamente vinculada con la Obra, 26.000 metros cuadrados para la construcción de un nuevo colegio en el municipio de Alcorcón. Esta fundación recoge en su web una guía práctica para la objeción a la asignatura de Educación para la Ciudadanía, caballo de batalla del universo Opus junto a temas como la investigación con células madre, el aborto o la eutanasia.

La Universidad de Navarra, otra entidad sin ánimo de lucro, recibe millones de euros de financiación pública para proyectos de investigación. Asociada a la universidad navarra, está la IESE Busines’ School, escuela de negocios de prestigio internacional. La principal vía de financiación de la Prelatura es a través de fundaciones y organizaciones no gubernamentales, así como de las aportaciones de sus numerarios, supernumerarios y allegados. La página web Opus Dei Awareness Network aporta un amplio listado de Fundaciones vinculadas al Opus que operan en EE UU y en países como México, Argentina, Italia o Inglaterra. Como ejemplo, una de las ONG de la Obra, Séniors Españoles para la Cooperación Técnica (SECOT) recibe fondos del Ministerio de Trabajo, el Ministerio de Industria, el Instituto de Crédito Oficial o la Unión Europea, entre otros. Según Agustina López, coordinadora de Opus Libros, una web crítica con la prelatura, las ONG del Opus “dicen que van a ayudar a los pobres de Perú y en realidad lo que hacen es abrir una escuela para captar numerarias auxiliares o dicen que ayudan a jóvenes campesinos para que tengan acceso a la educación, y lo cierto es que lo que hay detrás es un seminario para conseguir futuros sacerdotes agregados”.

Empresas y jueces

El presidente del Banco Popular, Ángel Ron, declaró al aterrizar en su cargo que “el Opus Dei no influye para nada y dudo que haya influido (en la gestión) en el pasado”, sin embargo el vicepresidente de la entidad, Luis Herrando y Prat de la Riba, es hermano del vicario regional de la Obra. Más empresas o corporaciones importantes en cuyos organismos directivos hay o ha habido allegados al Opus son FCC, BBVA, ONO o Europa Press, y organismos como el Fondo Monetario Internacional, la Unesco, la ONU o el FBI, cuyo director durante el mandato de Clinton, Louis Freeh (miembro del Opus) organizó, entre otras operaciones, el asalto contra la secta de David Koresh en Waco (Texas). Como señalan las fuentes consultadas, lo más habitual es que los allegados nieguen pertenecer a la Obra, salvo que sea demasiado evidente.

Uno de los que ha negado su filiación es el presidente del Consejo General del Poder Judicial, propuesto por el PSOE, Carlos Dívar, que explicó durante su toma de posesión la ventaja que tenía respecto a ateos y agnósticos a la hora de juzgar: “Los católicos, obedeciendo al Papa, nunca nos equivocamos”. Otros magistrados en la órbita del Opus Dei son el ex vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) José Luis Requero (que participa activamente en actos del movimiento antiabortista), la presidenta de la Audiencia de Vizcaya, Ana Iracheta, o el ex fiscal general del Estado, Jesús Cardenal.

“Todo el dinero del Opus Dei es dinero negro”


Entrevista a Alberto Moncada, autor de la 'Historia oral del Opus Dei'

PABLO ELORDUY
Periódico Diagonal



Moncada reconoce que meterse con el Opus Dei “es un deporte” aunque hoy prefiere dedicar el tiempo a su trabajo como presidente de Sociólogos sin Fronteras.

Moncada estuvo en la Obra durante los ‘50. Ahora califica al Opus “como una extraña secta civil que controla a sus miembros solteros hasta límites inverosímiles”. Considera que el Opus no influye en la vida política tanto como lo hizo durante las dictaduras de Franco en España o Pinochet en Chile o como lo viene haciendo la Conferencia Episcopal desde las legislaturas de Aznar.

¿Ha entrado el Opus en un período de recesión?

Me da la sensación de que la gente está abandonando el Opus en desbandada. Hay una contradicción entre una primera generación cercana al poder y lo que pasa en la actualidad, que es un poder limitado que se concentra en la red de colegios que tiene. Yo le doy mucha importancia a sus centros de formación empresarial. Aparte del de Barcelona [IESE], hay en México, en Navarra, etc. Estos colegios han sabido dar con ese tipo de gestor neoconservador, capitalista a ultranza y muy leal que interesa a las empresas. Luego están las profesiones más conservadoras, por ejemplo la judicatura, donde hay personajes especialmente conservadores que son un trozo de Opus. Ese tipo de fundamentalismo funcionó muy bien con el Papa polaco, que les hizo muchos favores, como crearles esa independencia de los obispos territoriales o la ‘turbocanonización’ de Escrivá. Ahora ya no está tan claro, porque este Papa ya no es tan amigo.

¿Por qué dice que es una secta y no un grupo católico más?

Como secta, es un grupo cerrado, donde no hay democracia interna, en la que los miembros están totalmente subordinados a lo que dice el superior. Evidentemente, la mayoría de los observatorios de sectas ya lo tienen clasificado como tal. A medida que la gente se informa, se va limitando su alcance.

¿Les han afectado las últimas películas críticas?

La situación de las mujeres en el Opus es muy siniestra y eso es lo que aparece en Camino. Es un reflejo muy bueno de lo que es el fanatismo, de cómo cogen a una niña y la manipulan hasta su muerte. En cuanto a la respuesta del Opus, ahora han sido más listos: se han callado, han puesto a la familia de la niña a dar la cara, pero ellos se han inhibido. Han aprendido del error que tuvieron con El código Da Vinci.

¿Sólo hay gente de derechas en el Opus?

Ellos no han inventado nada, simplemente cogen el Concilio de Trento y lo aplican hasta las últimas consecuencias. Son muy poco amigos de luchar contra los pecados del dinero: hay gente del Opus muy sinvergüenza, siempre la ha habido, pero eso se perdona. Se obsesionan por lo que tiene que ver con la obediencia, con el sexo, es decir, con la moral tradicional. Han tenido varios escándalos financieros, ahí está Ruiz Mateos, por ejemplo, que tuvo problemas porque dijo que había dado dinero para salvar al Papa Juan Pablo II. Ellos no quieren que se diga nada de la contabilidad del Opus. Por ejemplo, todo el dinero del Opus es negro. Alguien del Opus tiene la obligación, como casado, de dar el 10% de sus ingresos. Pero nunca les dan un recibo. Tienen una contabilidad falsa: lo que ganan no va al fisco. El Opus es un paraíso fiscal.

Roger Wolfe: "Mi poesía mezcla rigor y sordidez"


CARLOS PARDO
Público


Roger Wolfe (Inglaterra, 1962) no es un poeta al uso, y quizá por eso es tan bueno. La propia manera de presentar Noches de blanco papel. Poesía completa (1986-2001) en Huacanamo, una editorial que empieza su andadura, tiene que ver con su actitud clara y descarnada. Como su poesía, que revolucionó el panorama español de los años noventa. Se sienta delante de un café comentando que las mudanzas son "tan malas como los divorcios", y en cuanto la fotógrafa le pide pose, "no te va doler", podemos decir que comienza la entrevista: "El dentista duele más", dice.

¿Hablamos otra vez del realismo sucio?

Mmm. Me cansa. Es un termino mal aplicado, como muchos que vienen de EEUU. Fue una etiqueta inventada por el director de Granta para una selección de narradores, minimalistas cotidianos: Carver, Tobias Wolff, Richard Ford... El único poeta del grupo era Carver, muy buen poeta por cierto. Cuando en 1992 apareció mi libro Días perdidos en los transportes públicos, un crítico dijo que era realismo sucio, simplemente porque para él era escatológico. Me compararon sin que hubieran leído sus poemas, me temo con Bukowski. Pero Bukowski no es realismo sucio. Él es más clásico. Más sórdido.

¿Cómo usted?

Creo que con Bukowski tengo una "confluencia". Aunque lo leí tarde, hay muchas afinidades, más temperamentales que estéticas. Intento que mis poemas estén bien trabados, sean rítmicos. Una mezcla de rigor y sordidez.

¿Y qué leíste antes? Como dices, aunque sórdido, tu lenguaje es muy cuidado.

En español, a Rubén Darío, el maestro. Los clásicos. Manrique. Cernuda y Salinas. Y sobre todo Blas de Otero, el Blas de Otero formal y duro de Ancia.

¿Y tus orígenes natales?

Eliot y Larkin, con el que también siento afinidad. Pero antes leí franceses, Baudelaire, Verlaine. Y antes aún escuche las letras de Lou Reed, de Burning. Viví los ochenta y eso era otra cosa. Creo que en poesía nadie ha retratado de una manera realista la intensidad de la movida, ni lo que vino después.

Nadie, excepto usted.

Bueno, no he sido profesor. Para mí la realidad no era el ensimismamiento elegíaco, sino la violencia doméstica, el paro, el alcoholismo. No es premeditado. Desde luego no elijo los temas adrede, pero en España había pudor. La realidad debía pasar un filtro de buen gusto. Creo que el primer poema que leí como una liberación fue La malcasada, de Luis Alberto de Cuenca. Cuando dice que ella se aburre con los amigos de su marido: son colegas de Juan en IBM...


Tu poesía también presentó nuevos temas a la poesía española de los noventa. Tras ella se pudo escribir de tantas cosas...

Eso es cierto, aunque no me gusta adjudicarme paternidades. Con Arde Babilonia, que tuvo mucha repercusión, digamos que amplié lo que se consideraba digno de entrar en un poema. Mi realidad no era la de un profesor.

¿Y cuál era?

He vivido de milagro. Hace ya muchos años que no bebo. Viví la movida. Una generación que estaba bebiendo y drogándose, caótica y divertida. No tenía tiempo ni ganas de hacer vida literaria.

Dicen que su nuevo libro es el mejor. Ha estado a punto de publicarse en dos editoriales muy prestigiosas.

Pero al final nada. Querían tocar demasiadas cosas. Debo de estar mal acostumbrado. Siempre me habían dejado escribir lo que quería. Parece el fin de la literatura y el nacimiento de la producción industrial de textos, que no me interesa.

Alfredo Grimaldos: "El PSOE ha incrementado las prebendas de la Iglesia"


Escritor y periodista. Su último libro es un repaso a la omnipresente jerarquía católica española durante los últimos 30 años y a su influencia política sobre los sucesivos gobiernos.


JESÚS BASTANTE
Público


Como sucedió con su anterior aventura editorial, Zaplana, el brazo incorrupto del PP (Foca), que le ha costado una demanda millonaria, el nuevo libro del periodista Alfredo Grimaldos (Madrid, 1956), La Iglesia en España 1977-2008 (Península), provocará opiniones encontradas. El libro, un "ataque a la actividad pública, política, económica y moral" de la Iglesia española desde el final del franquismo hasta la actualidad, ha llegado a las librerías en plena polémica por la presencia de crucifijos en centros públicos. El autor aspira a destapar con su ensayo "la influencia y el poder de la Iglesia en España", un peso del que, a su juicio, no se han librado en absoluto los gobiernos socialistas.

El lunes arrancó la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal, con la polémica por la eliminación de los crucifijos en los colegios públicos...

La Iglesia, como siempre, quiere imponer sus símbolos. En la escuela pública tiene que haber una normativa clara que impida esa presencia. Pero los obispos están acostumbrados a que España sea un país católico y en esa lucha los símbolos son fundamentales.

¿Es muy diferente esta Iglesia y la anterior a la Transición?

La Iglesia se adapta a los tiempos cuando no tiene más remedio. En el fondo subyace su intención de intervenir en todos los órdenes de la vida. Tuvieron un período de distanciamiento táctico del franquismo en los últimos años del dictador. No quisieron hundirse con el Régimen, pero la Iglesia fue un pilar fundamental del franquismo. Hoy, sigue teniendo las esencias de lo que fue, de ahí su batalla por seguir santificando a sus mártires y oponiéndose frontalmente a la recuperación de los restos de los republicanos. Reivindican su memoria y se oponen a la de los otros, como ha dicho Rouco. Curioso, ¿no?

¿Qué responsabilidad tuvo la Iglesia que ahora quiere olvidar?

Ellos se entregaron con armas y bagajes al bando franquista, bendijeron la cruzada y, durante 40 años, recibieron una cantidad enorme de privilegios en materia de educación y desde el punto de vista financiero. Marcaron la pauta moral y política del régimen en grandísima medida, y ahora, 70 años después del final de la Guerra Civil, no quieren renunciar a esos privilegios.

Habla de una serie de beneficios, que ningún Gobierno, ni de derechas ni de izquierdas, ha querido tocar...

La Iglesia se ha beneficiado enormemente de la falsa Transición que se ha vivido en este país. Una transición fallida, dulcificada y supuestamente modélica, pero que logró perpetuar muchos de los tics del franquismo. Primero, por los pactos de la Moncloa; después, con la Constitución y esa alusión específica a la Iglesia católica; y luego, los insólitos y denunciables acuerdos con la Santa Sede. En aquella época era algo normal, pues los gobiernos de Adolfo Suárez estaban plagados de personajes cercanos a la Iglesia. Pero es que los gobiernos socialistas han incrementado las prebendas de la Iglesia católica, incluso más que los de derechas. Lo último ha sido el zapaterazo, que les incrementa la financiación pública a cambio de nada.

¿Cuál debería ser a su juicio el papel de la Iglesia católica en la España de hoy día?

Lo primero, que se financie con las cuotas de sus fieles directamente, no a través de los Presupuestos Generales del Estado. Porque hay que recordar que los católicos pagan en la actualidad menos al fisco que el resto de los ciudadanos. Por supuesto, defiendo la libertad religiosa individual, pero también creo en un Estado laico. Y en apostar decididamente por la calidad en la enseñanza laica. Y quien quiera judaísmo, catolicismo o islamismo, que se vaya a la catequesis, a la mezquita o a la sinagoga y se la pague de su bolsillo.

Califíqueme a cuatro personajes de la Iglesia de ayer y hoy. En primer lugar, el cardenal Tarancón...

Un hombre inteligente y muy político, y actúa en consecuencia mientras está al frente de la Conferencia Episcopal, al final del franquismo y el comienzo de la democracia.

Luego, Suquía...

Es el primero que, abiertamente, intenta volver al nacionalcatolicismo, con el apoyo directo de Wojtyla en el Vaticano. Es quien marca al camino que va a seguir la Iglesia hasta hoy y el que apadrina a Rouco Varela.

El propio Rouco...

Es un nacional-católico ultraderechista que ha convertido a la Iglesia española en el eje del neofranquismo.

Y Martínez Camino...

Tiene una estrechísima relación personal con Rouco, que le ha hecho obispo auxiliar contra viento y marea. Me recuerda al visir Iznogud, que quería ser califa en lugar del califa. Ahora está muy cerca de Rouco, pero él apunta más arriba.

¿Cree que los católicos entienden a su jerarquía?

La mayor parte de los españoles sigue siendo bautizada, hace la primera comunión y se casa por la Iglesia. Culturalmente, España es católica, pero en la práctica, ya no. Desciende alarmantemente el número de los que van a misa, comulgan o siguen los dictados de la Iglesia sobre sexo y moral. Y eso preocupa en gran medida a la jerarquía. Cada vez hay más peticiones de apostasía, por ejemplo, pero la Iglesia es el único club del mundo en el que, aunque no pagues las cuotas y quieras irte, no te expulsan.

En los últimos años, daba la sensación de que la Iglesia era la única oposición al PSOE...

Tras la sorpresiva pérdida del Gobierno después del 11-M, hubo un momento de parálisis en el seno del PP. Entonces, los obispos decidieron ponerse en cabeza del pelotón. De hecho, la Iglesia ha sido la que ha conseguido vertebrar otra vez todo el movimiento de derecha y extrema derecha. También a través de su emisora. Lo de la Cope es terrible. La Iglesia católica se ha convertido en un elemento político de primer orden, beligerante, como lo fue durante la República.

Los Acuerdos Iglesia-Estado cumplen 30 años el próximo 3 de enero. ¿Cuál debería ser el escaparate de las relaciones con el Estado?

Hay que acabar con el Concordato de forma fulminante. No se puede mantener un acuerdo con un Estado soberano para permitir la injerencia permanente de sus agentes en nuestro suelo. Son unos acuerdos preconstitucionales, firmados por un Gobierno que fue elegido en condiciones de absoluta precariedad democrática y formado para aprobar la Constitución. Ha pasado demasiado tiempo, y hay que acabar con ellos.

Guns N' Roses, "Chinese democracy" (2008)

ROCKLAND

Qué difícil me resulta escribir algo sobre este lanzamiento. El disco más esperado y caro de la historia por fin verá la luz oficialmente mañana día 25 aunque ya se puede comprar en varias tiendas y escuchar enterito en su página myspace. Guns n’ Roses ha sido parte fundamental de mi vida y de la muchos me imagino.

Durante estos últimos 15 años desde ese álbum de covers llamado “The spaghetti incident?”, han sucedido tantas cosas en el seno de la banda que sería imposible enumerarlas todas. Todo un despropósito de sucesos y rumores que no tenían fin. Al final lo que tenemos es Axl Rose con una pandilla de mercenarios ejecutando las ordenes de su jefe y haciéndose pasar por Guns n’ Roses. La verdad es que no me esperaba gran cosa del invento, pocas esperanzas tenía depositadas y al final todos los temores que presagiaba se están cumpliendo al escuchar este paupérrimo álbum.

Olvidaos por completo de la vieja formación, de esos temas tan espontáneos, sucios y macarras. Aquí no encontraréis nada de todo eso, se ha difuminado todo por completo. Parece otra banda y de hecho lo es. Axl se ha olvidado por completo de su pasado y en su nueva entrega intenta acomodarse a los sonidos más actuales a base de bases programadas, voces en falsete, guitarras filtradas, orquestaciones barrocas, sonidos de videojuego, mucho piano al estilo Elton John y todo englobado en una mega-producción de aquí te espero…Dios, me cuesta creer que estoy escuchando a los Guns. Pero lo peor de todo, es que no estoy cabreado y debería de estarlo.

Poco hay que destacar o casi nada en este trabajo, más bien lo contrario. Lo que predomina son temas resultones, vacíos y carentes de vida como “Schlacker’s revenge”, “Scraped” o “If the World” por dar algunos ejemplos. Puedo entender que Axl quiera apartarse del sonido de aquellos años pero este tipo de temas con ruiditos modernetes me sobrepasa. No todo es nefasto, cuando al angelito le da por componer alguna canción decente, lo hace, pero sólo lo veo en cuatro composiciones. Se salvan de la quema, “This is love” con unos sensacionales arreglos y un excelente solo de guitarra, la muy Pink Floydiana “Sorry” que gana con las escuchas, la que todos conocíamos “Madagascar”, una canción épica muy al estilo del excéntrico cantante y acabaré con lo que me parece la mejor canción del disco “There was a time”, un tema que nos devuelve a los Illusions.

Poco, poquísimo bagaje para todo un señor Rose que cada día anda más perdido en su mundo de vanidad y egolatría. Un disco que no dejará indiferente a nadie, eso es indudable pero que en mi caso, lo siento pero no pasaré por caja y lo peor de todo es que lo tendré perdido y pudriéndose en el disco duro. Un auténtica pena. ¡Hala!, me he quedado a gusto, ahora fans de Axl ya me podéis dilapidar.

Las religiones «Made in USA» ganan peso en Centroamérica

MIREN AYESA
Gara


Paredes pintadas con profecías como «Jesús está a punto de llegar», autobuses decorados con pegatinas que dicen «Dios me ayuda a manejar», ventas pirata de música religiosa, telepredicadores. Latinoamérica, y más concretamente Centroamérica, está dejando de lado a la Iglesia católica para dar paso a nuevas iglesias evangélicas, en su mayoría pentecostales.

El analista David Stroll calculó en 1980 que para 2010, el crecimiento de estas iglesias alcanzaría el 126,8% en Guatemala, el 66,5% en El Salvador y el 75,1% en Puerto Rico. A día de hoy puede decirse que estas cifras han sido superadas.

Las iglesias pentecostales tienen como objetivo predicar el Evangelio de Jesucristo y se basan principalmente en que el espíritu santo reparte dones a la iglesia y que como evidencia de ello, algunos de sus seguidores reciben dones como el de hablar en lenguas, profecías o realizar sanaciones milagrosas. Las personas que acuden a este tipo de iglesias se sienten tan cercanas a Dios que todo lo que sucede en sus vidas, tanto lo bueno como lo malo, es obra de él y por lo tanto, acaban viviendo una realidad sólo en torno a estas creencias. Es posible que precisamente una de las razones del éxito de estas doctrinas se halle en el deseo de la gente de tener esas experiencias individuales con Dios.

El auge en Centroamérica de las iglesias evangélicas surgió en la década de los 60 como oposición a la Teología de la Liberación, una opción por parte de algunos sacerdotes católicos que aboga por los pobres y la acción política. Esta llegada de nuevas creencias fue impulsada desde los Estados Unidos, y legitimada por el informe Rockefeller, como un contrapeso ideológico al comunismo. Debido a los conflictos armados en la década de los 80, estas iglesias crecieron aún más. Las grandes campañas evangélicas bajo la protección de los gobiernos de turno, junto a la situación de pobreza y violencia que sufría la gente, hizo que este tipo de iglesias proliferaran. Una vez puesta la semilla comenzaron a crecer y a dividirse de tal modo que hoy es difícil contabilizar cuántas existen.

Hoy en día muchas de ellas se han convertido en grandes transnacionales de la religión. Poseen colegios, universidades, medios de comunicación, sus pastores escriben en diarios nacionales y aparecen en televisiones, e incluso algunos se implican de tal manera en la política que dicen abiertamente a quién se debe votar. Según el ex miembro de una iglesia evangélica y licenciado en Teología Salvador López, «no sólo son cómplices de una realidad decadente de nuestros países, sino que no cumplen con la labor profética (refiriéndose al Jesús de la Teología de la Liberación) de llamar la atención a algunas autoridades como lo hicieron algunos predicadores como Martin Luther King, monseñor Romero e incluso Jesús». Son un instrumento para sectores que no quieren que haya cambios.

Teología de la prosperidad

Algunas de estas nuevas iglesias han adoptado una teología llamada de la prosperidad, que hace creer a los feligreses que si oran a Dios y ofrendan «voluntariamente» a la iglesia dinero, Dios se lo devolverá multiplicado. «Creemos que el diezmo es el plan financiero de Dios. No debemos robar a Dios de su porción, es decir, de los diezmos y las ofrendas» promulga la Iglesia Pentecostal Unida de El Salvador.

Así, han sido construidas megaiglesias, con sucursales por todo el mundo, con capacidad de albergar a miles de personas con administración propia, guarderías, y aulas de estudio. Algunos de sus pastores promulgan que «ser pobre es pecado» y que «el Espíritu Santo nos hace comprender que el dinero usado en la obra de Dios es como sangre de la Iglesia».

Las iglesias pentecostales están compuestas de todas las clases sociales, aunque la mayoría de gente es de clase media-baja, ya que les dan esperanzas de mejorar sus vidas. «Su marido dejará de beber si se acerca a Dios»,«dejarás las drogas por la gracia de Dios». Y muchos, lo hacen. Dejan sus vicios para pasar a ser siervos de Dios. Otros simplemente buscan una repuesta a sus vidas.

Los discursos de los pastores, adornados con música y baile, suelen ser más cercanos de los que puedan ser los de un cura de la Iglesia católica. Hablan de sus propias experiencias y de un modo más amigable y aunque a menudo sus discursos son vacíos y difíciles de comprender, lo cierto es que convencen a mucha gente. Ellos son los únicos aptos para interpretar la palabra de Dios y ésta es irrefutable.

En estas iglesias la única jerarquía que existe son los pastores que a menudo están ahí porque «Dios así lo quiso». Las mujeres no suelen ser pastoras y si lo son, hablan a otras mujeres sobre que es lo que tienen que hacer en relación a su pareja, siempre hombre por supuesto.

Cuando alguien entabla conversación con una persona evangélica, ésta no dejará de hablar de Jesús, Dios y de la iglesia porque esa es su misión: ganar almas para que el Día del Juicio Final, que está cerca, puedan subir al Cielo, ya que sólo el que sea miembro de su iglesia lo hará. Casi todas las iglesias poseen centros de aprendizaje e incluso de liderazgo para preparar nuevos pastores evangelizadores y esparcirlos por el mundo. Guatemala es uno de los mayores exportadores de misiones evangélicos desde donde parten hacia Estados Unidos, el Estado español, Chile, Argentina o incluso a países africanos.

Mientras los gobiernos continúan insertando dinero a los bancos y la Iglesia católica se preocupa más por el matrimonio entre personas del mismo sexo que por la pobreza, las iglesias pentecostales continúan atrayendo cada día a más gente en todo el mundo, en especial en Latinoamérica. Fabricando así personas dóciles y poco críticas con su entorno, más preocupadas por lo que Dios pueda pensar de sus actos que de las políticas que lleva a cabo su Gobierno. Se demuestra así la efectividad que tuvo en su día la exportación intencionada de esta religión.

El genio y el alma

CARLOS BOYERO
El País


Una generación prodigiosa hizo memorable el cine de los setenta. Scorsese, Coppola, Spielberg, Allen, Schrader, De Palma mantienen sus poderosas señas de identidad, son puro cine. Cimino, Hill y Scott han dejado de conmover.

En aquella década auténticamente prodigiosa del cine norteamericano que hizo memorables los años setenta, querías creer que el talento y la personalidad de aquellos heterodoxos creadores que poseían universos tan variados como identificables sería inagotable, que no se secaría nunca, que los autores seguirían peleándose con los fenicios intereses de los peces gordos, los contables y los banqueros de Hollywood para mantener su integridad artística, que la desgarrada certidumbre con la que Ginsberg iniciaba Aullido ("he visto a los mejores espíritus de mi generación destruidos por la locura") no se cebaría con aquellos cachorros tan sólidos, genuinos narradores de historias, herederos legítimos de una tradición gloriosa.

Y celebras que a muchos de ellos, independientemente de que hayan sufrido bajones, crisis, fracasos, voluntarios o forzados exilios, caminos pasajeramente erráticos, no les abandonara la inspiración, no lanzaran la toalla, sigan en activo pariendo un cine mejor o peor, pleno o fallido, pero en el que casi siempre se reconocen sus poderosas señas de identidad, su estilo, sus obsesiones. Estoy hablando de Scorsese, Coppola, Spielberg, Allen, Schrader, De Palma, gente así, puro cine.

Pero te preguntas qué ocurrió con Michael Cimino, el tipo que en una inmarchitable obra maestra titulada El cazador habló con lirismo, sentimiento, épica y lenguaje incomparable de la amistad y de la pérdida, del esplendor en la hierba y de su irreparable rotura, de la desolación y de la supervivencia, del horror y del miedo, del suicidio lento y de la evocación. Aquel derroche de sensibilidad y de emoción no podía ser una impostura con suerte, un malentendido feliz, una casualidad. Hay mucha gente que reivindica La puerta del cielo como película de culto, como un sueño grandioso machacado por los viles productores, como epopeya trágica. Yo, a excepción de su maravilloso arranque retratando la despedida de la juventud y algún momento y personaje recordable, no la soportaba ni entonces ni ahora, ni la masacrada versión que se exhibió en el cine ni la parcialmente restaurada copia que ha salido en DVD. Me resulta enfática, incomprensible, manierista, falsa. Hay bastantes cosas que me gustan en Manhattan Sur (todo lo referente al mafioso chino que interpreta admirablemente John Lone), pero me la arruina el narcisismo relamido del cargante Mickey Rourke, la inverosímil historia de amor de ese policía racista con la periodista china, la acomodaticia mitificación final de un héroe más siniestro que complejo. El resto de la carrera de Cimino es simplemente lamentable.

La aparición de Walter Hill fue una de las mejores cosas que le ocurrió al cine de acción (o sea, al cine en el que ocurren cosas) en los setenta. Manejando la épica urbana de los acosados guerreros que deben atravesar la selva nocturna de Nueva York para llegar a su casa de Coney Island en The warriors, buceando en el cine negro más estilizado en Driver, creando tensión de altura en la terrorífica La presa, acercándose al western con fuerza expresiva y para describir el anverso y el reverso de los hermanos James y de los hermanos Younger en Forajidos de leyenda, reinventando primorosamente y con fórmula de musical rockero el viejo esquema del justiciero solitario, la diosa enamorada y el villano absoluto en Calles de fuego, retratando con humor del bueno el cínico colegueo entre un madero como manda el clasicismo y un ladrón tan histriónico como listo en Limite: 48 horas. Walter Hill era un director como los de toda la vida, dotando de atractivo cualquier género que abordara, con carnet de profesionalidad antes que de artista, como Hawks, como Walsh. A partir de ahí se borró, su cine posterior parece una caricatura pobre de todo lo anterior, rutinario, fofo, sin gracia. Pero no todo está perdido. Ver su nombre como productor, guionista y dirigiendo algún episodio de la magnífica serie de televisión Deadwood supone una alegría, una esperanza de resurrección.

Ridley Scott, además de estajanovista (es raro el año en que no hace una película), sigue siendo un triunfador total, alguien con crédito ilimitado en la industria para rodar lo que le dé la gana, un productor que amortiza sus carísimas criaturas, un creador con prestigio duradero. Y habitualmente sus películas abordan temáticas supuestamente importantes, poseen impecable factura visual, dispone de estrellas que confían ciegamente en su magisterio, muestra infinito empeño en hacer un cine "importante", en combinar el espectáculo y la tesis. Yo las veo y las escucho bien, pero se me olvidan rápido. Las respeto, pero no me dejan poso, no me conmueven. No sería alarmante en alguien que siempre hubiera realizado el mismo cine, con una carrera epidérmicamente brillante y que jamás descuida su legítima atención de la implacable taquilla.

El problema es que Ridley Scott comenzó pariendo obras de arte, tres películas que mantienen su hermosura y su poder de conmoción después de treinta años, que estaba capacitado para atraer a todo tipo de público con un cine de aliento clásico, sin tener que hacer concesiones o trampas. Su arranque fue inolvidable. Es el autor de la estética y perturbadora Los duelistas, adaptación magistral de un enigmático relato de Conrad sobre dos oficiales del ejército napoleónico que pasarán su existencia en permanente desafío por un concepto anacrónico y feroz del honor mancillado. Nos hizo pasar tanto miedo como desasosiego contándonos en Alien el tenso espanto que provoca un depredador invulnerable en una nave espacial. Nos estremeció en Blade runner con las lágrimas destinadas a perderse en la lluvia de un robot letal que quiere tener recuerdos, que va a morir. La imaginería visual de estas tres joyas, su hipnosis, su atmósfera, su misterio, su poética, tiene la huella de un autor apasionante. Aunque el tono hubiera bajado de intensidad, seguías reconociendo el enorme talento y la capacidad para transmitir emoción de Ridley Scott en La sombra del testigo y en Thelma y Louise. No he vuelto a reconocer esos dones. Mantiene otros, pero no me enamoran. ¿Será verdad que el genio es irrecuperable cuando se ha vendido el alma?

La CSI critica el excesivo aumento del empleo precario en el Estado español

JUANJO BASTERRA
Gara

El Informe Anual 2008 de la Confederación Sindical Internacional (CSI) sobre «Violaciones de los Derechos Sindicales» constata «tendencias preocupantes» contra los trabajadores en los países en vías de desarrollo y en los más avanzados. En Europa, el derecho de huelga «está tocado». La CSI llama la atención por la excesiva precariedad laboral en el Estado español y advierte que en el Estado francés se utilizan «tácticas sutiles» para debilitar a los sindicatos.

El amplio informe de la Confederación Sindical Internacional (CSI) pone de manifiesto la presión que ejercen los gobiernos y los empresarios para debilitar a los sindicatos con el fin de evitar que las condiciones de trabajo y los salarios no mejoren. El informe 2008 sobre «Violaciones de los Derechos Sindicales» confirma que esta tendencia se extiende a lo largo y ancho del planeta, si bien los países en vías de desarrollo están en peores condiciones.

Guy Ryder, secretario general de la CSI, señaló que «la represión de las actividades sindicales legítimas garantizadas por los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han persistido en todos los continentes. Se ha recurrido a asesinatos, violencia y tortura, además de acoso, despidos y encarcelamiento para impedir que los trabajadores se organicen en sindicatos y negocien colectivamente para obtener un salario y unas condiciones de trabajo decentes». Advierte que «varios gobiernos estuvieron dispuestos a apoyar de manera abierta o encubierta a empleadores poco escrupulosos que deniegan los derechos fundamentales a sus empleados».

Ante estas razones, el máximo responsable de la organización internacional destaca que «los gobiernos no han sido capaces de hacer lo necesario para proteger los derechos de los trabajadores, ni dentro de sus respectivos países ni en las relaciones diplomáticas, económicas y comerciales internacionales».

Inmigrantes

La gravedad de este problema se extiende a todos los países y continentes. En Europa, la CSI se muestra especialmente crítica porque se aplica «tanto a muchos de los tradicionales bastiones del sindicalismo occidental como a las economías en transición de Europa oriental».

En relación al Estado español, el informe concreta, entre otros elementos, que la enorme temporalidad que hay en la contratación laboral «afecta a la negociación colectiva». A juicio de la CSI, es especialmente preocupante lo que ocurre con los trabajadores inmigrantes, que soportan el 63% de la contratación temporal. «Aprovechando la inseguridad que sobre su futuro -insiste la CSI- plantea a los trabajadores el hecho de tener un contrato temporal, y más en el caso de ser inmigrante, el empleador les obliga a aceptar condiciones laborales que no se ajustan al marco legislativo».

Advierte que en la práctica, los empresarios sustituyen la negociación colectiva «con acuerdos individuales entre el empresario y el trabajador en los que, naturalmente, el trabajador se ve prácticamente obligado a aceptar lo que se le ofrece». En relación a la última reforma del mercado de trabajo en el Estado español, la CSI recoge en su informe que, «aunque el empleo permanente se ha incrementado, todavía el empleo temporal sigue representando alrededor del 30% del total». Por lo que duda de la eficacia de esa nueva normativa laboral.
Cita expresamente al poder de las grandes multinacionales instaladas en el Estado español, que «abusan de su posición para atentar contra los derechos de los sindicatos, por ejemplo, amenazando con trasladarse si se ven afectadas por alguna acción sindical».

Graves restricciones

En el Estado francés, la CSI confirma, «en línea con las promesas electorales del presidente Nicolas Sarkozy, una nueva ley restringe severamente el derecho de huelga es el sector de los transportes públicos» y denuncia que «los empleadores están haciendo uso de tácticas sutiles para debilitar a los sindicatos» y, aunque los derechos sindicales se consideran inalienables, «numerosos matices legales limitan su uso y disfrute».

El informe reconoce que entre esas tácticas se encuentra que los empresarios «dividen empresas en unidades más pequeñas o recurren a la subcontratación para diluir la densidad sindical e inhibir los contactos entre delegados sindicales y trabajadores». Incluso, según indica la CSI, «se emplean diversas maniobras para evitar que los sindicalistas accedan a los centros de trabajo» y puedan llevar adelante «negociaciones genuinas». También denuncia que diversos empleadores «intervienen» en las elecciones sindi- cales, realizan «campañas antisindicales y de calumnia contra los sindicatos» y, a la vez, se discrimina a los sindicalistas «con sanciones disciplinarias» o «poniendo término a sus carreras profesionales».

En general en Europa, la CSI recuerda que en Georgia, el nuevo código laboral permite «despedir a los trabajadores en cualquier momento» y lamenta que esa decisión está bendecida por el Banco Mundial. «La Confederación de Sindicatos de Georgia perdió unos 20.000 miembros que fueron despedidos y obligados a dimitir por empresarios antisindicales».

Denuncia que el derecho a la huelga «está dañado» tras la decisión del Tribunal de Justicia Europeo en los casos Laval y Viking. «Se demostró que cuando se enfrentan los intereses comerciales y los sociales, la interpretación de la ley raras veces se decanta a favor de proteger los derechos sindicales y de los trabajadores», según explica.

91 sindicalistas murieron en el mundo por ejercer su función

El informe explica la situación en los 138 países en los que la CSI tiene sindicatos afiliados. Hace referencia al cierre del año anterior y destaca que 91 sindicalistas perdieron la vida «por defender unas condiciones dignas para los trabajadores». En Colombia murieron 39 representantes de los trabajadores y en Guinea, otros 30 sindicalistas.

Constata que «un preocupante aumento de la violencia» en Guatemala dirigida contra los sindicatos, que costaron la vida a cuatro representantes y explica que «hay tendencias muy preocupantes, incluyendo la connivencia entre algunos gobiernos y empresarios para privar a los trabajadores de sus derechos legítimos a la sindicalización y representación». Así, percibe un «hostigamiento e intimidación» en 63 países. «Un total de 73 sindicalistas fueron encarcelados en 2007, incluyendo cuarenta representantes sólo en Irán; en Marruecos, catorce más y otros siete, en Birmania».

Guy Ryder señaló que «están surgiendo ciertos modelos globales y la tendencia exagerada a la subcontratación que plantean una grave amenaza a los trabajadores y trabajadoras de todo el mundo. Con el empeoramiento de la situación económica mundial, esta amenaza podría extenderse y profundizarse». A su juicio, «los gobiernos han de actuar de manera responsable para garantizar trabajo decente en un momento en que los trabajadores más lo necesitan ante la crisis y la necesidad de la revitalizar de la economía mundial». China, Chad, Ghana, Madagascar, Tanzania, Mauricio, Etiopia, Estados Unidos, Australia son países donde la violación de los derechos sindicales están «en primera línea». A la vez, afirma que se está generalizando la práctica de «sustituir empleo permanente por puestos de trabajo precarios, obligando a los trabajadores a aceptar arreglos temporales y reduciendo sus ingresos» en todas las empresas multinacionales.

*Aquí el informe completo
:http://survey08.ituc-csi.org/

Elecciones en Venezuela. Maneras de entender una noticia

LUMPEN

Resulta curioso ver las diferentes maneras de afrontar una noticia como es el resultado de las elecciones venezolanas. A nadie se le escapa que estamos ante temas con una repercusión mundial y que superan cualquier ámbito local.

La mejor, y única, manera de acercarse a comprender en verdad los sucesos es no dejarse llevar por la parcialidad, difícil tarea en estos tiempos de enorme poder de los mass media. Un método para conseguir ese deseo es contraponer dos informaciones de dos lados claramente escorados y encontrados. Para ello utilizaremos el periódico El Mundo y por el otro el portal Rebelión, en ambos son de sobra conocidas sus tendencias políticas.

De todos modos hay que resaltar que esta vez se ha abordado la noticia desde los medios mundiales no sólo, como es habitual, desde una perspectiva cuantitativa sino que se ha utilizado la poco utilizada forma cualititavia. Es extraño ver análisis, en estos temas, mucho más allá del recuento de votos y su conclusión final. Suele haber que bucear mucho en las noticias y en artículos de opinión para encontrar otras apreciaciones. En el caso que nos ocupa no ha habido este problema, cosa de agradecer pero que deja en evidencia otras informaciones.

Pasamos a editar el análisis que ha hecho El Mundo:


Las ciudades dan la espalda a Chávez, que se queda con los estados rurales

GANA EN MÁS ESTADOS PERO PIERDE REGIONES CLAVE

Las ciudades dan la espalda a Chávez, que se queda con los estados rurales

JAIME LÓPEZ

CARACAS.- Las principales ciudades del país dieron la espalda al presidente Hugo Chávez, que se alzó con más de dos tercios de las gobernaciones, pero perdió los centros urbanos más importantes de Venezuela.

El Partido Socialista (PSUV) de Chávez ganó en 17 estados, pero salió derrotado en algunas zonas del denominado "corredor electoral": los estados costeros que concentran la mayoría de los votos. Es el caso de las dos gobernaciones con más población del país: Zulia, Miranda, y la Alcaldía Mayor de Caracas.

El presidente venezolano, Hugo Chávez, ha reconocido el éxito de sus oponentes políticos en algunos lugares claves del país como es la alcaldía de la capital, donde uno de sus opositores ha vencido contra todo pronóstico.

Chávez reconoce la victoria de la oposición y les hace "un llamado al más alto comportamiento democrático" para que "sirvan al pueblo y gobierno con transparencia y respeto a las instituciones". Chávez ha añadido que si así lo hicieran "merecerían todo nuestro respeto". De lo contrario "caería sobre ellos el peso de la Constitución".

La oposición ha ganado en tres gobernaciones, dos que tenía desde 2004 y el populoso estado Miranda (centro), que incluye parte de Caracas.

No fueron divulgados datos de Carabobo (centro), un importante estado industrial y el tercero del país en número de electores, ni de Táchira (suroeste).

Participación histórica

El presidente, Hugo Chávez, se ha felicitado por la elevada participación de los ciudadanos. La presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena, dijo que hubo una participación histórica para tratarse de unas elecciones regionales, con un nivel de abstención del 35%. En total y según fuentes del PSUV, el partido obtuvo 5,6 millones de votos a nivel nacional, mientras que la oposición y la disidencia del chavismo habrían logrado algo menos de cinco millones.

Con una popularidad superior al 50%, el líder bolivariano ha tratado de apuntalar su idilio con los pobres manteniendo multimillonarios planes sociales, pero el precio del petróleo cayó de los 150 dólares el barril a menos de 50 en sólo tres meses, lo que imposibilita que continúe con esta expansión fiscal en 2009.

Este nuevo mapa político, junto a la caída del coste del crudo, podrían complicar los planes socialistas de Chávez, y su pretensión de modificar la Constitución para aspirar a una tercera reelección más allá de 2012.

Venezuela eligió este domingo a 22 gobernadores (de 23 estados) y 328 alcaldes, en unas elecciones regionales consideradas "claves" para la oposición y el Gobierno.

En las elecciones regionales de hace cuatro años, la oposición se alzó con dos gobernaciones (Zulia y Nueva Esparta), y el Gobierno conquistó los 21 restantes, aunque cinco gobernadores chavistas se habían desmarcado de las directrices del mandatario. "Hemos recuperado cuatro estados que habían sido perdidos por traición", dijo el vicepresidente del PSUV, Alberto Müller Rojas, sobre los chavistas rebeldes de Barinas, Guárico, Aragua y Sucre. "Esto nos da alas para seguir con nuestro proyecto político", añadió este general retirado.

En Barinas (suroeste), tierra natal de Chávez, donde hasta hoy gobernaba su padre, consiguió imponerse el hermano mayor del mandatario, Adán Chávez, frente a un candidato disidente que también tenía mucho apoyo popular.

Por su parte el portal digital Rebelión evaluaba así los hechos:

Una victoria con sabor amargo

La oposición se quedó con la vidriera política de la capital, Caracas, en una elección donde el Partido Socialista Unido de Venezuela se impuso con holgura en 17 de 23 estados (otros dos todavía no presentaban numero firmes). El oficialismo es la principal fuerza política a nivel territorial y recuperó más de un millón de votos de los perdidos en el fallido referéndum constitucional de 2007.

Disimulado estupor en el comando del Partido Socialista Unido de Venezuela y caras desencajadas de goce en un improvisado comando unitario de una oposición desunida, es la postal de una Caracas que se fue a dormir tarde con un brusco y -para muchos- inesperado escenario a partir de los primeros días del 2009. La sorpresa la dio la directora del Consejo Nacional Electoral, Tibisay Lucena, quien pocos segundos antes de las doce de la noche, confirmó que la alcaldía mayor de la ciudad quedaría en manos de Antonio Ledezma, ex dirigente del partido Acción Democrática.

El otro resultado recibido con preocupación en el cuartel del oficialismo fue en el vecino estado Miranda, donde Henrique Capriles Radonski, ex alcalde del municipio Baruta, procesado por el sitio violento sobre la embajada de Cuba durante el golpe de 2002, se impuso con cierta comodidad sobre el candidato del oficialismo y alguna vez vicepresidente de Hugo Chávez, Diosdado Cabello.

Si ese es el lado medio vacío del vaso, el lado medio lleno es el mapa de toda Venezuela que quedó, como le gusta decir al presidente Chávez “rojo rojito”: el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se impuso en 17 de 23 estados, recuperando las gobernaciones de Aragua, Guárico y Sucre, y manteniendo Anzoátegui, Barinas, Bolívar, Yaracuy, Cojedes, Falcón, Guárico, Lara, Mérida, Monagas, Portuguesa, Trujillo, Vargas y Sucre, así como en el municipio Libertador de Caracas.

En términos numéricos, el PSUV recuperó parte del potencial electoral perdido el año pasado, cuando se impuso por un puñado de votos el NO a la reforma constitucional propuesta por el presidente Chávez, en lo que constituyó la primera derrota electoral del proyecto bolivariano. En diciembre pasado, el No triunfó con 4.379.392 votos, mientras que esta vez la suma de los votos a los candidatos del PSUV superó los 5.600.000.

Alta participación

A las cuatro de la tarde del domingo, cuando el sol todavía pegaba fuerte en Caracas, el CNE dio por formalmente cerrados los comicios regionales en Venezuela. Fue apenas una declaración formal, porque en la mayoría de los centros comiciales todavía se registraban largas colas de electores esperando su turno para votar. La ley electoral venezolana es clara: los centros de comicios deben permanecer abiertos mientras haya ciudadanos esperando su turno. Y los había, y muchos. Y con mucha paciencia. En varias zonas del Este y el Sur de Caracas, ya bien entrada la noche seguían los colegios abiertos y sobre las 10.00 pm, más que tarde para los madrugadores caraqueños, aun se votaba en zonas populares. Lo mismo sucedía en varios estados, en especial en otras ciudades grandes, como Maracaibo.

Sólo viendo las largas colas extendidas hasta la noche, se sabía que la participación rompería récords para una elección donde no estaba en juego la figura presidencial. En el primer parte con casi todos los votos contados, el CNE confirmó la cifra: 65,45%


Elección compleja

En Sucre, en el este de Caracas y asiento de Petare, uno de los asentamientos populares más grandes de América Latina, los ciudadanos debieron elegir once opciones: gobernador del estado Miranda, alcalde mayor de Caracas, alcalde de Sucre, legisladores del estado y representantes citadinos, en votos por nombres y por lista. Una recorrida de Rebelión por ese distrito verificó cómo el voto se hizo lento y complejo para los más viejitos y para los más humildes. Otra variable también fue evidente: por la mañana, detenidos por unas nubes que amenazaban con descargar un “palo de agua” -denominación local para los aguaceros-, fueron muchos los que se quedaron en casa.

Así, los primeros sondeos para el PSUV eran preocupantes . Fue cuando la militancia redobló esfuerzos y llegaron más -junto al sol oportuno de la tarde- a los colegios electorales. La afluencia dio frutos y al atardecer los números empezaron a cambiar, aunque no alcanzaron para revertir los malos resultados en Miranda y la alcaldía mayor de Caracas.

Ahora es el turno de que cada persona decida de qué manera debe de acercarse a una u otra información y qué conclusiones sacar.