Guns N' Roses, "Chinese democracy" (2008)

ROCKLAND

Qué difícil me resulta escribir algo sobre este lanzamiento. El disco más esperado y caro de la historia por fin verá la luz oficialmente mañana día 25 aunque ya se puede comprar en varias tiendas y escuchar enterito en su página myspace. Guns n’ Roses ha sido parte fundamental de mi vida y de la muchos me imagino.

Durante estos últimos 15 años desde ese álbum de covers llamado “The spaghetti incident?”, han sucedido tantas cosas en el seno de la banda que sería imposible enumerarlas todas. Todo un despropósito de sucesos y rumores que no tenían fin. Al final lo que tenemos es Axl Rose con una pandilla de mercenarios ejecutando las ordenes de su jefe y haciéndose pasar por Guns n’ Roses. La verdad es que no me esperaba gran cosa del invento, pocas esperanzas tenía depositadas y al final todos los temores que presagiaba se están cumpliendo al escuchar este paupérrimo álbum.

Olvidaos por completo de la vieja formación, de esos temas tan espontáneos, sucios y macarras. Aquí no encontraréis nada de todo eso, se ha difuminado todo por completo. Parece otra banda y de hecho lo es. Axl se ha olvidado por completo de su pasado y en su nueva entrega intenta acomodarse a los sonidos más actuales a base de bases programadas, voces en falsete, guitarras filtradas, orquestaciones barrocas, sonidos de videojuego, mucho piano al estilo Elton John y todo englobado en una mega-producción de aquí te espero…Dios, me cuesta creer que estoy escuchando a los Guns. Pero lo peor de todo, es que no estoy cabreado y debería de estarlo.

Poco hay que destacar o casi nada en este trabajo, más bien lo contrario. Lo que predomina son temas resultones, vacíos y carentes de vida como “Schlacker’s revenge”, “Scraped” o “If the World” por dar algunos ejemplos. Puedo entender que Axl quiera apartarse del sonido de aquellos años pero este tipo de temas con ruiditos modernetes me sobrepasa. No todo es nefasto, cuando al angelito le da por componer alguna canción decente, lo hace, pero sólo lo veo en cuatro composiciones. Se salvan de la quema, “This is love” con unos sensacionales arreglos y un excelente solo de guitarra, la muy Pink Floydiana “Sorry” que gana con las escuchas, la que todos conocíamos “Madagascar”, una canción épica muy al estilo del excéntrico cantante y acabaré con lo que me parece la mejor canción del disco “There was a time”, un tema que nos devuelve a los Illusions.

Poco, poquísimo bagaje para todo un señor Rose que cada día anda más perdido en su mundo de vanidad y egolatría. Un disco que no dejará indiferente a nadie, eso es indudable pero que en mi caso, lo siento pero no pasaré por caja y lo peor de todo es que lo tendré perdido y pudriéndose en el disco duro. Un auténtica pena. ¡Hala!, me he quedado a gusto, ahora fans de Axl ya me podéis dilapidar.

Las religiones «Made in USA» ganan peso en Centroamérica

MIREN AYESA
Gara


Paredes pintadas con profecías como «Jesús está a punto de llegar», autobuses decorados con pegatinas que dicen «Dios me ayuda a manejar», ventas pirata de música religiosa, telepredicadores. Latinoamérica, y más concretamente Centroamérica, está dejando de lado a la Iglesia católica para dar paso a nuevas iglesias evangélicas, en su mayoría pentecostales.

El analista David Stroll calculó en 1980 que para 2010, el crecimiento de estas iglesias alcanzaría el 126,8% en Guatemala, el 66,5% en El Salvador y el 75,1% en Puerto Rico. A día de hoy puede decirse que estas cifras han sido superadas.

Las iglesias pentecostales tienen como objetivo predicar el Evangelio de Jesucristo y se basan principalmente en que el espíritu santo reparte dones a la iglesia y que como evidencia de ello, algunos de sus seguidores reciben dones como el de hablar en lenguas, profecías o realizar sanaciones milagrosas. Las personas que acuden a este tipo de iglesias se sienten tan cercanas a Dios que todo lo que sucede en sus vidas, tanto lo bueno como lo malo, es obra de él y por lo tanto, acaban viviendo una realidad sólo en torno a estas creencias. Es posible que precisamente una de las razones del éxito de estas doctrinas se halle en el deseo de la gente de tener esas experiencias individuales con Dios.

El auge en Centroamérica de las iglesias evangélicas surgió en la década de los 60 como oposición a la Teología de la Liberación, una opción por parte de algunos sacerdotes católicos que aboga por los pobres y la acción política. Esta llegada de nuevas creencias fue impulsada desde los Estados Unidos, y legitimada por el informe Rockefeller, como un contrapeso ideológico al comunismo. Debido a los conflictos armados en la década de los 80, estas iglesias crecieron aún más. Las grandes campañas evangélicas bajo la protección de los gobiernos de turno, junto a la situación de pobreza y violencia que sufría la gente, hizo que este tipo de iglesias proliferaran. Una vez puesta la semilla comenzaron a crecer y a dividirse de tal modo que hoy es difícil contabilizar cuántas existen.

Hoy en día muchas de ellas se han convertido en grandes transnacionales de la religión. Poseen colegios, universidades, medios de comunicación, sus pastores escriben en diarios nacionales y aparecen en televisiones, e incluso algunos se implican de tal manera en la política que dicen abiertamente a quién se debe votar. Según el ex miembro de una iglesia evangélica y licenciado en Teología Salvador López, «no sólo son cómplices de una realidad decadente de nuestros países, sino que no cumplen con la labor profética (refiriéndose al Jesús de la Teología de la Liberación) de llamar la atención a algunas autoridades como lo hicieron algunos predicadores como Martin Luther King, monseñor Romero e incluso Jesús». Son un instrumento para sectores que no quieren que haya cambios.

Teología de la prosperidad

Algunas de estas nuevas iglesias han adoptado una teología llamada de la prosperidad, que hace creer a los feligreses que si oran a Dios y ofrendan «voluntariamente» a la iglesia dinero, Dios se lo devolverá multiplicado. «Creemos que el diezmo es el plan financiero de Dios. No debemos robar a Dios de su porción, es decir, de los diezmos y las ofrendas» promulga la Iglesia Pentecostal Unida de El Salvador.

Así, han sido construidas megaiglesias, con sucursales por todo el mundo, con capacidad de albergar a miles de personas con administración propia, guarderías, y aulas de estudio. Algunos de sus pastores promulgan que «ser pobre es pecado» y que «el Espíritu Santo nos hace comprender que el dinero usado en la obra de Dios es como sangre de la Iglesia».

Las iglesias pentecostales están compuestas de todas las clases sociales, aunque la mayoría de gente es de clase media-baja, ya que les dan esperanzas de mejorar sus vidas. «Su marido dejará de beber si se acerca a Dios»,«dejarás las drogas por la gracia de Dios». Y muchos, lo hacen. Dejan sus vicios para pasar a ser siervos de Dios. Otros simplemente buscan una repuesta a sus vidas.

Los discursos de los pastores, adornados con música y baile, suelen ser más cercanos de los que puedan ser los de un cura de la Iglesia católica. Hablan de sus propias experiencias y de un modo más amigable y aunque a menudo sus discursos son vacíos y difíciles de comprender, lo cierto es que convencen a mucha gente. Ellos son los únicos aptos para interpretar la palabra de Dios y ésta es irrefutable.

En estas iglesias la única jerarquía que existe son los pastores que a menudo están ahí porque «Dios así lo quiso». Las mujeres no suelen ser pastoras y si lo son, hablan a otras mujeres sobre que es lo que tienen que hacer en relación a su pareja, siempre hombre por supuesto.

Cuando alguien entabla conversación con una persona evangélica, ésta no dejará de hablar de Jesús, Dios y de la iglesia porque esa es su misión: ganar almas para que el Día del Juicio Final, que está cerca, puedan subir al Cielo, ya que sólo el que sea miembro de su iglesia lo hará. Casi todas las iglesias poseen centros de aprendizaje e incluso de liderazgo para preparar nuevos pastores evangelizadores y esparcirlos por el mundo. Guatemala es uno de los mayores exportadores de misiones evangélicos desde donde parten hacia Estados Unidos, el Estado español, Chile, Argentina o incluso a países africanos.

Mientras los gobiernos continúan insertando dinero a los bancos y la Iglesia católica se preocupa más por el matrimonio entre personas del mismo sexo que por la pobreza, las iglesias pentecostales continúan atrayendo cada día a más gente en todo el mundo, en especial en Latinoamérica. Fabricando así personas dóciles y poco críticas con su entorno, más preocupadas por lo que Dios pueda pensar de sus actos que de las políticas que lleva a cabo su Gobierno. Se demuestra así la efectividad que tuvo en su día la exportación intencionada de esta religión.

El genio y el alma

CARLOS BOYERO
El País


Una generación prodigiosa hizo memorable el cine de los setenta. Scorsese, Coppola, Spielberg, Allen, Schrader, De Palma mantienen sus poderosas señas de identidad, son puro cine. Cimino, Hill y Scott han dejado de conmover.

En aquella década auténticamente prodigiosa del cine norteamericano que hizo memorables los años setenta, querías creer que el talento y la personalidad de aquellos heterodoxos creadores que poseían universos tan variados como identificables sería inagotable, que no se secaría nunca, que los autores seguirían peleándose con los fenicios intereses de los peces gordos, los contables y los banqueros de Hollywood para mantener su integridad artística, que la desgarrada certidumbre con la que Ginsberg iniciaba Aullido ("he visto a los mejores espíritus de mi generación destruidos por la locura") no se cebaría con aquellos cachorros tan sólidos, genuinos narradores de historias, herederos legítimos de una tradición gloriosa.

Y celebras que a muchos de ellos, independientemente de que hayan sufrido bajones, crisis, fracasos, voluntarios o forzados exilios, caminos pasajeramente erráticos, no les abandonara la inspiración, no lanzaran la toalla, sigan en activo pariendo un cine mejor o peor, pleno o fallido, pero en el que casi siempre se reconocen sus poderosas señas de identidad, su estilo, sus obsesiones. Estoy hablando de Scorsese, Coppola, Spielberg, Allen, Schrader, De Palma, gente así, puro cine.

Pero te preguntas qué ocurrió con Michael Cimino, el tipo que en una inmarchitable obra maestra titulada El cazador habló con lirismo, sentimiento, épica y lenguaje incomparable de la amistad y de la pérdida, del esplendor en la hierba y de su irreparable rotura, de la desolación y de la supervivencia, del horror y del miedo, del suicidio lento y de la evocación. Aquel derroche de sensibilidad y de emoción no podía ser una impostura con suerte, un malentendido feliz, una casualidad. Hay mucha gente que reivindica La puerta del cielo como película de culto, como un sueño grandioso machacado por los viles productores, como epopeya trágica. Yo, a excepción de su maravilloso arranque retratando la despedida de la juventud y algún momento y personaje recordable, no la soportaba ni entonces ni ahora, ni la masacrada versión que se exhibió en el cine ni la parcialmente restaurada copia que ha salido en DVD. Me resulta enfática, incomprensible, manierista, falsa. Hay bastantes cosas que me gustan en Manhattan Sur (todo lo referente al mafioso chino que interpreta admirablemente John Lone), pero me la arruina el narcisismo relamido del cargante Mickey Rourke, la inverosímil historia de amor de ese policía racista con la periodista china, la acomodaticia mitificación final de un héroe más siniestro que complejo. El resto de la carrera de Cimino es simplemente lamentable.

La aparición de Walter Hill fue una de las mejores cosas que le ocurrió al cine de acción (o sea, al cine en el que ocurren cosas) en los setenta. Manejando la épica urbana de los acosados guerreros que deben atravesar la selva nocturna de Nueva York para llegar a su casa de Coney Island en The warriors, buceando en el cine negro más estilizado en Driver, creando tensión de altura en la terrorífica La presa, acercándose al western con fuerza expresiva y para describir el anverso y el reverso de los hermanos James y de los hermanos Younger en Forajidos de leyenda, reinventando primorosamente y con fórmula de musical rockero el viejo esquema del justiciero solitario, la diosa enamorada y el villano absoluto en Calles de fuego, retratando con humor del bueno el cínico colegueo entre un madero como manda el clasicismo y un ladrón tan histriónico como listo en Limite: 48 horas. Walter Hill era un director como los de toda la vida, dotando de atractivo cualquier género que abordara, con carnet de profesionalidad antes que de artista, como Hawks, como Walsh. A partir de ahí se borró, su cine posterior parece una caricatura pobre de todo lo anterior, rutinario, fofo, sin gracia. Pero no todo está perdido. Ver su nombre como productor, guionista y dirigiendo algún episodio de la magnífica serie de televisión Deadwood supone una alegría, una esperanza de resurrección.

Ridley Scott, además de estajanovista (es raro el año en que no hace una película), sigue siendo un triunfador total, alguien con crédito ilimitado en la industria para rodar lo que le dé la gana, un productor que amortiza sus carísimas criaturas, un creador con prestigio duradero. Y habitualmente sus películas abordan temáticas supuestamente importantes, poseen impecable factura visual, dispone de estrellas que confían ciegamente en su magisterio, muestra infinito empeño en hacer un cine "importante", en combinar el espectáculo y la tesis. Yo las veo y las escucho bien, pero se me olvidan rápido. Las respeto, pero no me dejan poso, no me conmueven. No sería alarmante en alguien que siempre hubiera realizado el mismo cine, con una carrera epidérmicamente brillante y que jamás descuida su legítima atención de la implacable taquilla.

El problema es que Ridley Scott comenzó pariendo obras de arte, tres películas que mantienen su hermosura y su poder de conmoción después de treinta años, que estaba capacitado para atraer a todo tipo de público con un cine de aliento clásico, sin tener que hacer concesiones o trampas. Su arranque fue inolvidable. Es el autor de la estética y perturbadora Los duelistas, adaptación magistral de un enigmático relato de Conrad sobre dos oficiales del ejército napoleónico que pasarán su existencia en permanente desafío por un concepto anacrónico y feroz del honor mancillado. Nos hizo pasar tanto miedo como desasosiego contándonos en Alien el tenso espanto que provoca un depredador invulnerable en una nave espacial. Nos estremeció en Blade runner con las lágrimas destinadas a perderse en la lluvia de un robot letal que quiere tener recuerdos, que va a morir. La imaginería visual de estas tres joyas, su hipnosis, su atmósfera, su misterio, su poética, tiene la huella de un autor apasionante. Aunque el tono hubiera bajado de intensidad, seguías reconociendo el enorme talento y la capacidad para transmitir emoción de Ridley Scott en La sombra del testigo y en Thelma y Louise. No he vuelto a reconocer esos dones. Mantiene otros, pero no me enamoran. ¿Será verdad que el genio es irrecuperable cuando se ha vendido el alma?

La CSI critica el excesivo aumento del empleo precario en el Estado español

JUANJO BASTERRA
Gara

El Informe Anual 2008 de la Confederación Sindical Internacional (CSI) sobre «Violaciones de los Derechos Sindicales» constata «tendencias preocupantes» contra los trabajadores en los países en vías de desarrollo y en los más avanzados. En Europa, el derecho de huelga «está tocado». La CSI llama la atención por la excesiva precariedad laboral en el Estado español y advierte que en el Estado francés se utilizan «tácticas sutiles» para debilitar a los sindicatos.

El amplio informe de la Confederación Sindical Internacional (CSI) pone de manifiesto la presión que ejercen los gobiernos y los empresarios para debilitar a los sindicatos con el fin de evitar que las condiciones de trabajo y los salarios no mejoren. El informe 2008 sobre «Violaciones de los Derechos Sindicales» confirma que esta tendencia se extiende a lo largo y ancho del planeta, si bien los países en vías de desarrollo están en peores condiciones.

Guy Ryder, secretario general de la CSI, señaló que «la represión de las actividades sindicales legítimas garantizadas por los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han persistido en todos los continentes. Se ha recurrido a asesinatos, violencia y tortura, además de acoso, despidos y encarcelamiento para impedir que los trabajadores se organicen en sindicatos y negocien colectivamente para obtener un salario y unas condiciones de trabajo decentes». Advierte que «varios gobiernos estuvieron dispuestos a apoyar de manera abierta o encubierta a empleadores poco escrupulosos que deniegan los derechos fundamentales a sus empleados».

Ante estas razones, el máximo responsable de la organización internacional destaca que «los gobiernos no han sido capaces de hacer lo necesario para proteger los derechos de los trabajadores, ni dentro de sus respectivos países ni en las relaciones diplomáticas, económicas y comerciales internacionales».

Inmigrantes

La gravedad de este problema se extiende a todos los países y continentes. En Europa, la CSI se muestra especialmente crítica porque se aplica «tanto a muchos de los tradicionales bastiones del sindicalismo occidental como a las economías en transición de Europa oriental».

En relación al Estado español, el informe concreta, entre otros elementos, que la enorme temporalidad que hay en la contratación laboral «afecta a la negociación colectiva». A juicio de la CSI, es especialmente preocupante lo que ocurre con los trabajadores inmigrantes, que soportan el 63% de la contratación temporal. «Aprovechando la inseguridad que sobre su futuro -insiste la CSI- plantea a los trabajadores el hecho de tener un contrato temporal, y más en el caso de ser inmigrante, el empleador les obliga a aceptar condiciones laborales que no se ajustan al marco legislativo».

Advierte que en la práctica, los empresarios sustituyen la negociación colectiva «con acuerdos individuales entre el empresario y el trabajador en los que, naturalmente, el trabajador se ve prácticamente obligado a aceptar lo que se le ofrece». En relación a la última reforma del mercado de trabajo en el Estado español, la CSI recoge en su informe que, «aunque el empleo permanente se ha incrementado, todavía el empleo temporal sigue representando alrededor del 30% del total». Por lo que duda de la eficacia de esa nueva normativa laboral.
Cita expresamente al poder de las grandes multinacionales instaladas en el Estado español, que «abusan de su posición para atentar contra los derechos de los sindicatos, por ejemplo, amenazando con trasladarse si se ven afectadas por alguna acción sindical».

Graves restricciones

En el Estado francés, la CSI confirma, «en línea con las promesas electorales del presidente Nicolas Sarkozy, una nueva ley restringe severamente el derecho de huelga es el sector de los transportes públicos» y denuncia que «los empleadores están haciendo uso de tácticas sutiles para debilitar a los sindicatos» y, aunque los derechos sindicales se consideran inalienables, «numerosos matices legales limitan su uso y disfrute».

El informe reconoce que entre esas tácticas se encuentra que los empresarios «dividen empresas en unidades más pequeñas o recurren a la subcontratación para diluir la densidad sindical e inhibir los contactos entre delegados sindicales y trabajadores». Incluso, según indica la CSI, «se emplean diversas maniobras para evitar que los sindicalistas accedan a los centros de trabajo» y puedan llevar adelante «negociaciones genuinas». También denuncia que diversos empleadores «intervienen» en las elecciones sindi- cales, realizan «campañas antisindicales y de calumnia contra los sindicatos» y, a la vez, se discrimina a los sindicalistas «con sanciones disciplinarias» o «poniendo término a sus carreras profesionales».

En general en Europa, la CSI recuerda que en Georgia, el nuevo código laboral permite «despedir a los trabajadores en cualquier momento» y lamenta que esa decisión está bendecida por el Banco Mundial. «La Confederación de Sindicatos de Georgia perdió unos 20.000 miembros que fueron despedidos y obligados a dimitir por empresarios antisindicales».

Denuncia que el derecho a la huelga «está dañado» tras la decisión del Tribunal de Justicia Europeo en los casos Laval y Viking. «Se demostró que cuando se enfrentan los intereses comerciales y los sociales, la interpretación de la ley raras veces se decanta a favor de proteger los derechos sindicales y de los trabajadores», según explica.

91 sindicalistas murieron en el mundo por ejercer su función

El informe explica la situación en los 138 países en los que la CSI tiene sindicatos afiliados. Hace referencia al cierre del año anterior y destaca que 91 sindicalistas perdieron la vida «por defender unas condiciones dignas para los trabajadores». En Colombia murieron 39 representantes de los trabajadores y en Guinea, otros 30 sindicalistas.

Constata que «un preocupante aumento de la violencia» en Guatemala dirigida contra los sindicatos, que costaron la vida a cuatro representantes y explica que «hay tendencias muy preocupantes, incluyendo la connivencia entre algunos gobiernos y empresarios para privar a los trabajadores de sus derechos legítimos a la sindicalización y representación». Así, percibe un «hostigamiento e intimidación» en 63 países. «Un total de 73 sindicalistas fueron encarcelados en 2007, incluyendo cuarenta representantes sólo en Irán; en Marruecos, catorce más y otros siete, en Birmania».

Guy Ryder señaló que «están surgiendo ciertos modelos globales y la tendencia exagerada a la subcontratación que plantean una grave amenaza a los trabajadores y trabajadoras de todo el mundo. Con el empeoramiento de la situación económica mundial, esta amenaza podría extenderse y profundizarse». A su juicio, «los gobiernos han de actuar de manera responsable para garantizar trabajo decente en un momento en que los trabajadores más lo necesitan ante la crisis y la necesidad de la revitalizar de la economía mundial». China, Chad, Ghana, Madagascar, Tanzania, Mauricio, Etiopia, Estados Unidos, Australia son países donde la violación de los derechos sindicales están «en primera línea». A la vez, afirma que se está generalizando la práctica de «sustituir empleo permanente por puestos de trabajo precarios, obligando a los trabajadores a aceptar arreglos temporales y reduciendo sus ingresos» en todas las empresas multinacionales.

*Aquí el informe completo
:http://survey08.ituc-csi.org/