El Premio Nobel de la Paz que apoyó la invasión a Iraq

CRISTINA CASTELLO
Argenpress



Lo llaman «Papá Mumin» por su parecido con un corpulento personaje de la familia Moomins, de cuentos y cómics escandinavos. Martti Ahtisaari recibirá la recompensa, equivalente a 1.4 millones de dólares en coronas suecas, el próximo 10 de este diciembre; y el 11 gozará de una fiesta que reunirá al Jet Set, en su honor.

¿No será hora de cuestionar este galardón, el Premio Nobel de la Paz? Los motivos abundan: estuvo nominado Georges W. Bush, por ejemplo. Sí. El mismísimo, a quien gran parte de los estadounidenses quieren juzgar por crímenes contra la humanidad. ... justamente él, el adalid de la paz.

¿Y qué tal si pensamos en Alfred Nobel, el padre del premio? Primero inventó la dinamita y otros explosivos que sirvieron a fines militares: la balistita o pólvora sin humo, por caso. Pobló a la humanidad de municiones, y con el rédito de sus inventos colmó su vida: hizo una fortuna colosal. Pero antes de morir quiso lavar su culpa, y creó este y otros laureles que llevan su nombre: para literatura, medicina, física y química. «Ahí anda el artesano del desprecio, implorando el amor del despreciado» (Pablo Neruda).

Sin embargo, el mundo acepta la curiosa expiación de Alfred Nobel, y aplaude sus premios.

«Papá Mumin» había dicho que le hubiera sido más fácil ganar la lotería que obtener este reconocimiento. ¿Será que el ansiado Nobel de la Paz se juega a los dados que tira el Poder, según convenga a sus designios? De cualquier manera, este premiado tiene méritos, aunque también... Ya se verá.

Martti fue presidente de Finlandia entre el ’94 y el 2000 y acumula tres décadas consagradas a la mediación y resolución de conflictos en el planeta. Como comisionado y enviado especial de la ONU, su logro mayor fue haber supervisado la independencia de Namibia en 1990, causa por la cual luchó durante trece años. Además, atesora como éxitos su tarea como mediador en la guerra entre la OTAN y Serbia —donde no lo quieren ni un poquito—, y, muy especialmente, la supervisión del acuerdo de paz en el prolongado conflicto en la región indonesia de Aceh. Gracias a sus oficios, lo firmaron las partes beligerantes el 15 de agosto de 2005 en Helsinki y con él como testigo.

Sus ojos celestes nacieron en Viipuri, hoy Viborg, ciudad de la ex Unión Soviética; si naciera ahora sería ruso. Hijo de un suboficial del ejército, sufrió desde los dos años —en 1939 era casi un bebé— las consecuencias de la guerra entre la entonces URSS y Finlandia, que terminó en el ’44. Después quiso ser maestro, se graduó en la Universidad de Oulu y partió hacia el servicio militar obligatorio. Pero él no podía ser uno más. Entonces salió de allí, pero no como todos, sino con el grado de capitán. Siempre atento a los asuntos de comercio e industria de los países llamados «en vías de desarrollo», formó parte del Comité Asesor del gobierno finés.

«Papá Mumin» —gesto siempre adusto— es persona de costumbres simples. Cuando fue presidente por la socialdemocracia de su país, todo lo que tenía un tufillo ceremonioso le molestaba, y por eso y sin proponérselo, resultaba tan gracioso como su personaje de historieta. Fue el hazmerreír de la prensa cuando se cayó dos veces al suelo durante recepciones oficiales y elegantes. No soportaba el frac, y los zapatos de charol le eran demasiado estrechos; el golpe era tan inevitable como lo fueron sus heridas en la nariz.

«El hipopótamo», lo llaman también así, sonríe serio y feliz... fiel a su estilo, a pesar de todo. Tiene humor y sigue enamorado. Se casó con la historiadora Eeva Irmeli Hyvärinen en el ’68. Cuarenta años de amor, que los hicieron recibir juntos la noticia de la lotería, del juego de dados, o el Premio Nobel de la Paz, según se vea.

El hijo de ambos, Marko, nació en 1969. Altísimo ejecutivo empresarial de telefonía móvil. De una multinacional. Y es también músico reconocido: su padre lo educó en la Universidad de Columbia, en los USA.

Curioso carnaval: «Papá Mumin» o la cara de la indignidad

Defensor de la causa de Palestina y el Líbano, la posición de Ahtisaari con respecto a Irak fue, en cambio, francamente indigna. En 2003 encabezó un equipo que evaluó las condiciones de seguridad para el personal de la ONU en Irak, tras la ocupación anglo-norteamericana. En aquel momento, fue favorable a la invasión. No compró el argumento mentiroso de las supuestas armas de destrucción masiva que dieron la excusa a Bush para atacar; pero justificó su defensa en los crímenes y violaciones a los derechos humanos cometidos por Saddam Hussein.

En una palabra: el flamante Premio Nobel de la Paz invocó la defensa de la vida para apoyar la muerte: los crímenes de lesa humanidad que cometerían el Imperio y su aliado británico.

En enero de 2007, el hoy flamante premiado había presentado su plan de paz, incluida una propuesta de «soberanía limitada», para Kosovo; y esa independencia que ayudó a conseguir, lo enorgullece, a pesar de las reticencias de países como España y Grecia; y del rechazo por parte de Serbia, Rusia y Cuba. El embajador ruso ante la OTAN, Dimitri Rogosin, se mostró francamente molesto por el Nobel para Ahtisaari y, como muchos otros, interpretó que su plan para Kosovo no hizo más que perjudicar a Serbia.

De todos modos, Ahtisaari parece estar más allá de las críticas. A los 71 años se regocija porque su rostro será inmortalizado en un sello de correos de alrededor de un dólar, en moneda finesa, mientras espera la gran fiesta en honor de su premio.

En Oslo, la capital noruega, los ricos y famosos —pero sobre todo los poderosos— le rendirán homenaje durante una celebración que comenzará con un concierto y donde no faltará ni el mayordomo de Batman. Precisamente, el presentador será Michael Caine —quien desempeñó ese papel en el reciente filme El caballero negro—, junto a la actriz norteamericana Scarlett Johansson; y entre otras stars, desfilarán por el escenario Diana Ross, la mexicana Julieta Venegas, la cantautora canadiense Leslie Feist y el cantante de country Dierks Bentley.

Claro que el día anterior Martti Ahtisaari habrá embolsado el dinero del premio que, según ha dicho, le servirá para fortalecer la CMI, su ONG; se trata de la «Iniciativa para la Gestión de Conflictos», creada en el año 2000 para apoyar los esfuerzos de la comunidad internacional para prevenir y resolver crisis de seguridad en diversas áreas del mundo. Tal, la declaración de principios; pero según el diario ruso «RBC Daily» esta empresa es un verdadero negocio que le reporta grandes beneficios... ¿Qui sait?

Desde 1901, fecha de la entrega de los primeros premios del arrepentido creador de explosivos de muerte, Alfred Nobel, la nómina de los ganadores es —por lo menos— discutible. Es verdad que entre los premiados, muchos hicieron honor a aquellas palabras de Erich Fromm según las cuales el corazón de hombre nunca deja de ser humano. Albert Schweitzer, Linus Carl Pauling, Martin Luther King, la Madre Teresa de Calcuta, o los latinoamericanos Rigoberta Menchú y Adolfo Pérez Esquivel.

Pero también, en una suerte de carnaval perverso, recibieron el galardón hombres cargados de sombra y muerte. Entre ellos, Theodore Roosevelt (no confundir con Franklin Delano Roosevelt), Henry Kissinger, Shimon Peres y Menachem Begin. Según Gabriel García Márquez, Begin —a quien con razón comparó a Adolf Hitler— debería haber merecido el «Premio Nobel de la Muerte».

Martti Ahtisaari, la figura viviente de «Papá Mumin», se lleva el premio en momentos en que el planeta padece más que nunca la mundialización de la miseria, la violencia y el desamparo. El día de su fiesta, mientras El caballero negro se verá en todas las pantallas del mundo, brindará con Michel Caine, el mayordomo de Batman, por su Nobel de la Paz. Y pues la crisis de la Tierra toda se acrecienta cada día, palpitarán también con más fuerza, las palabras de Martin Luther King en 1963: «Tengo un sueño». La libertad, la justicia, la paz.




Durmiendo con el enemigo o la invasión silenciosa

STELLA CALLONI
Insurgente



El peligroso transcurrir de la IV Flota de Estados Unidos, reactivada como una señal de guerra preventiva para nuestro continente, no debiera hacer perder de vista la invasión silenciosa de una avanzada de fundaciones de nombres muy atractivos que aluden a democracia, libertad, transparencia y hasta temas humanitarios y que conforman una verdadera red de telarañas en la región.Esa presencia encubierta y en todo caso publicitada falsamente como “esfuerzos democratizadores”, es un entramado de dimensiones sorprendentes.

Es importante conocer cómo se han extendido estas fundaciones que responden a los sectores más duros y fundamentalistas de Washington, actuando como verdaderos “caballos de Troya”, financiando centenares de Organizaciones No gubernamentales (ONGs). Muchas de estas ni siquiera saben quien está detrás de los fondos “de apoyo, cooperación” o de simple y activo financiamiento destinados a medios de comunicación, agrupaciones políticas, entidades en todas las áreas como el campo, la industria y otros. Es cierto que existen ONGs que están fuera de ese contexto y responden a otros proyectos con financiamientos genuinos y desinteresados, pero son las menos.

La lista de las ONGs dependientes de las fundaciones “centrales” como la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID en sus siglas en inglés) o la National Endowment Foundation (NED), es interminable. La NED y otras similares aparecen entre nosotros como organizaciones para “financiar” la democracia. Además están las europeas, que también responden a las mismas centrales de Estados Unidos y otras, nacidas en algunos casos al calor de alentadoras propuestas socialdemócratas, que derivaron en instituciones claves para la derecha mundial

Es importante conocer las conexiones de USAID y Ned, más conocidas como “la cara social de la CIA” desde los años 80 y que en estos momentos están a punto de ser investigadas por varios congresistas estadunidenses por su actuación en Bolivia. Se las acusa de apoyar y financiar el golpismo en los violentos y trágicos sucesos dirigidos por prefectos, empresarios y políticos derechistras de la Media Luna contra el presidente Evo Morales. Ambas fundaciones trabajan activamente en Argentina presuntamente “financiando proyectos y movimientos democráticos” y creando otras bajo diversos nombres.

Una de estas es la Fundación Libertad, que ha echado raíces en varias provincias, pero muy significativamente en una de las ciudades más importantes de Argentina como es Rosario. Creada en 1988, por un grupo de “empresarios, profesionales e intelectuales”, según reza en su propia página, desarrolla su actividad relacionada con más de 200 empresas privadas y se dedica a cursos, seminarios, conferencias, estudios, publicaciones “como así también una intensa presencia en los medios de comunicación, a través de columnas y programas propios”, dicho en sus propios términos.

Cercanamente asociada con otras instituciones figura su sociedad con la “Heritage Foundation”, la misma cuyos integrantes han sido claves en la redacción de los conocidos Documentos de Santa Fe uno, dos, tres y cuatro, entre otros, que trazan los planes de política exterior estadunidense desde la visión más oscuramente ultraconservadora e intervencionista en nuestra región. Los seminarios organizados por la Fundación Libertad con “Heritage” tienen como participantes a las mayores figuras del neoconservadurismo y los halcones estadunidenses.

La Fundación Libertad está además asociada con sus pares como la Fundación para el Análisis Económico Social(Faes) que dirige el ex presidente de España José María Aznar y ligada al derechista Partido Popular, o la Fundacion Internacional para la Libertad presidida por el escritor peruano-español, Mario Vargas Llosa, que ha consagrado su talento a servir a los más oscuro del fascismo mundial y que en estos tiempos ocupa tribunas para denostar a los gobiernos de América Latina no alineados obedientemente a Washington. La red se multiplica y el trabajo conjunto va logrando efectos en diversos frentes.

Vale recordar a la muy activa Atlas Foundation, uno de cuyos héroes es el ex presidente de Estados Unidos Ronald Reagan, ya fallecido y que junto con su socia británica Margaret Thatcher encarnaron el perverso esplendor de la “revolución neoconservadora” que significó una nueva tragedia para nuestros países y el mundo en los años 80.

Cada nombre de estas fundaciones asociadas, tanto mundiales como locales, nos lleva hacia el centro de irradiación de un pensamiento de extrema derecha y un plan hegemónico que nos abarca a todos por igual. Una de las más activas fundaciones satélites es Pensar, integrada por una cantidad de diputados y políticos de la derechista Propuesta Republicana (Pro) que dirige el actual jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri.

El gran campanazo lo dió la Fundación Libertad este año especialmente en la organización del Seminario Internacional sobre los Desafíos en América Latina realizado entre el 26 y el 28 de marzo en Rosario y que reunió a personajes como Roger Noriega, quien fue subsecretario para América Latina del gobierno de George W.Bush, a pesar de las críticas por sus nefastos y criminales antecedentes en la región. También estuvieron, Vargas Llosa, Aznar, y otros pesonajes de la internacional de las derechas del mundo como los ex presidentes Vicente Fox de México Francisco Flores, El Salvador, Luis Alberto Lacalle (Uruguay),Osvaldo Hurtado Larrea (Ecuador), Jorge Quiroga (Bolivia), Sebastián Piñera (Chile) y entre otros el periodista y hombre de vieja data en la CIA estadunidense Carlos Alberto Montanner..

Apoyaron además Fundaciones como la Newmann de Alemania, Cato, Manhanttan Institute, Libertad y Desarrollo (Chile) entre otras. Leer la lista de invitados nos da una dimensión de los peligros a los que nos exponemos por ignorancia, desconocimiento o complicidades.
Durante ese seminario se analizaba América Latina donde decían “coexisten experiencias alentadoras con modelos autoritarios y anacrónicos”. Se fustigó a los gobiernos supuestamente “populistas” que son en realidad todos los elegidos por una voluntaria mayoría popular.

Según los organizadores de esa reunión el objetivo era “provocar” debates entre intelectuales, políticos, referentes culturales, “con los think tank (tanques del pensamientos) de los principales países de la región”. Pero por supuesto tanques del pensamiento afines a Washington.
El escenario se armó con una que otra figura de reparto, para dar una imagen de “pluralidad” que es absolutamente falsa.

EXTRAÑAS COINCIDENCIAS

El Congreso de Fundación Libertad coincidió con el huracán que pronto llegó al país con el Lockoaut patronal de cuatro entidades del campo, que analizado en todas sus vertientes fue un conflicto sobredimensionado y sobreactuado, con un trasfondo abiertamente “destituyente”, que dejó serias consecuencias en sus intentos de debilitar al gobierno. No es coincidencia que en el año 2005 se haya creado precisamente en el seno de la Fundación Libertad el Centro de Gestión Agropecuaria, al considerar que “históricamente, Rosario fue una de las regiones más dinámicas y de mayor crecimiento económico del país (…) que se encamina a un enorme desarrollo, a partir del potencial de su complejo agroindustrial y de su ubicación estratégica”.

Según dicen los diseñadores, el Centro “pretende ser un ámbito de conexión entre los distintos actores del sector agropecuario que permita abordar la temática de Gestión y Management específico del sector Agropecuario y Agroinduntrial: productores, acopios, corredores, exportadores, empresas proveedoras de insumos agropecuarios, etc” y son invitados a sus foros productores grandes medianos y pequeños, con la participación de disertantes siempre sorprendentes.

Asumen que el “compromiso” del Centro de cara al futuro “es continuar con su esfuerzo tendiente a difundir las ideas de la libertad( en el concepto estadunidense de la misma) como factor del desarrollo, fomentar el crecimiento de la región y promover el debate intelectual acerca de los problemas socioeconómicos, políticos y culturales que interesan a la ciudadanía”. Eso sí habría que preguntar de qué se tratan en este caso los conceptos de libertad y democratización, si nos atenemos a lo que proponen las organizaciones centrales de las que dependen estas fundaciones, tan consustanciadas con los diseños del poder mundial y el intervencionismo activo.

Y sería bueno estudiar qué sucedió desde el 2005 con esta “buena” ayuda y asesoramiento y hacia dónde derivaron los modelos de capacitación y los “acuerdos” con los deslumbrados “hombres del campo” como hoy eufemísticamente les llaman y que encontraron tan buen apoyo en su “rebelión agraria” y sus “planes de lucha” con desabastecimientos incluidos.

Hay otras coincidencias siempre sugestivas. En la semana de 18 a 26 de Septiembre la Fundación Libertad realizó un Congreso de Economía Provincial para tratar el tema del momento y “el federalismo” que hoy está de moda, en el criterio del federalismo que pregonan los prefectos golpistas de Bolivia. Para cerrar este Congreso fue invitado el vicepresidente de la nación Julio Cleto Cobos, en ejercicio de la presidencia provisional en ausencia de la mandataria Cristina Fernández de Kirchner, quien había viajado a Estados Unidos para asistir a la Asamblea de ONU. Cobos está duramente enfrentado al gobierno del que forma parte y de esta manera el mensaje fue muy claro. La Fundación Libertad apoyó el lockaout patronal y en sus foros hubo duros ataques contra la presidenta. ¿Alguna diferencia con lo que sucede en otros países?.

POLITICA EXTERIOR

A la Fundación Libertad también “le preocupan” las relaciones de Argentina con otras naciones. Por ejemplo Venezuela. En un artículo publicado en sus páginas se habla sobre las “Implicancias de la amistad de Argentina con Hugo Chávez”, tema en el cual comparten “la preocupación “ del gobierno de Bush.

Se dice en su análisis que ”Chávez ha demostrado en más de una ocasión que está dispuesto a cualquier cosa con tal de expandir su reaccionaria revolución, llegando a los extremos de apoyar a las guerrillas antidemocráticas de su país vecino ( se supone Colombia) y de interferir directa e ilegítimamente en la política interna de diversos países latinoamericanos. Juntarse con Chávez significa para la Argentina (….)un obstáculo más en su búsqueda de transparencia e institucionalidad, como lo demuestra la valija de Antonini Wilson(un armado de CIA y el FBI NR), las sospechas de que Chávez financia las campañas de los Kirchner(…)Por otra parte la alianza con la Venezuela de Chávez , por lo menos en la forma de subordinación mediante el endeudamiento costosísimo, como lo están haciendo los KIrchner, implica para la Argentina un claro distanciamiento con relación a los países que en el mundo están haciendo las cosas bien, que están fortaleciendo sus instituciones democráticas y se están desarrollando”. Por supuesto se refieren a los subordinados a Estados Unidos y al fortalecimientro “democrático” como el que sostiene Bush en Irak sobre más de un millón de muertos.

Y a esto ¿no se le llama injerencia?.

El sonido de la felicidad

IKER SEISDEDOS
El País




Motown, mítico sello de soul de Detroit, cumple 50 años de canciones memorables. Viaje, al ritmo del sonido de la joven América, a la cuna de la factoría de pop perfecta.

En un mundo, el de la música popular, obsesionado con la perfección, la aritmética y los pequeños simulacros de felicidad, Motown, sello independiente de soul de Detroit, a punto estuvo de dar con la fórmula de la canción pop definitiva.

En los sesenta, la música producida en el angosto y mítico estudio que llamaban Snake Pit (nido de serpiente), en el corazón de Hitsville USA (hoy sede del Museo histórico de la Motown), era tan poderosa y eficaz en su contagio que resistió a la invasión británica de los Beatles y traspasó los océanos y barreras raciales en plena lucha por los derechos civiles. Negros y blancos bailaron (y bailarán mientras les quede aliento) los éxitos de Four Tops, The Supremes, The Temptations, Marvin Gaye, Smokey Robinson, Jackson 5 o Little Stevie Wonder. Se trataba, en la eficaz etiqueta que acompañaba sus discos, del sonido de la joven América, el sonido de Detroit o el sonido Motown a secas. Y con eso quedaba realmente todo dicho; gloriosas composiciones inmediatas, frenesíes juveniles, arreglos inolvidables y bases rítmicas de leyenda.

Y las leyendas nacen cuando les da la gana. La del sello Motown vio la gélida luz del día a principios de diciembre hace cincuenta años. Berry Gordy Jr., buscavidas, fracasado propietario de tienda de discos, boxeador de peso pluma de cierto éxito y compositor de canciones de escasa repercusión, tomó prestados 800 dólares de los ahorros de su familia para fundar la compañía que convertiría en el mayor negocio discográfico propiedad de un negro de la historia. Uno de sus primeros éxitos fue Money, en la agitada voz de Barrett Strong. Escrita por el propio Gordy, la letra glorificaba el dinero como necesidad, acaso no por azar; Forbes fijó en 1986 la fortuna personal del fundador de Motown en más de 180 millones de dólares, gracias a los discos, claro, pero también a los derechos generados por su editorial musical, Jobete. "El secreto de nuestro éxito", explicaba Gordy recientemente desde su mansión en Bel Air (Los Ángeles), "fue la humildad y la honestidad. Hicimos la música que queríamos escuchar y la cosa funcionó. Y sí, ganamos algo de pasta".

A Please Mr. Postman, primer número uno, siguieron decenas de éxitos de pop. Porque la obsesión de Gordy siempre fue hacer de Motown un sello de pop. En eso es lo que lo diferenciaba de otras grandes compañías de soul de la época como Stax, Atlantic o Chess. Había que llegar al gran público. Incluso si para ello había que sacar de las portadas los retratos de los artistas negros para no ofender a las audiencias blancas.

Con más de cien entradas en el top 10 en los sesenta (en 1966, el 75% de las canciones producidas por Motown ingresaron en las listas), la compañía funcionaba con la infalibilidad de una máquina expendedora de buenos momentos. No por casualidad, al sello se le conocía "como la otra línea de ensamblaje de Detroit", una ciudad entonces consagrada a la producción automovilística (Motown es, por cierto, la abreviación en inglés de ciudad del motor).

Los compositores, cantantes y músicos trabajaban cada uno por su lado. Las míticas canciones de Holland-Dozier-Holland o Ashford and Simpson se variaban y reutilizaban hasta dar con el intérprete adecuado. Cada viernes se celebraba una reunión de "control de calidad"; si un tema no ofrecía garantías de éxito, se aparcaba. A mediados de los sesenta se creó una "agencia para el desarrollo de los artistas", para perfeccionar los pasos de baile de los Temptations o enseñar a Mary Wells a caminar como una señorita.

Las nuevas estrellas aguardaban donde menos se las esperaba. Martha Reeves, por ejemplo, voz con The Vandellas de éxitos como Nowhere to run o Dancing in the streets, trabajó como secretaria en las oficinas hasta que le dieron una oportunidad. "Y no la desaproveché, claro", explicaba el mes pasado a este diario. Hoy, Reeves trabaja en el Ayuntamiento de Detroit y continúa con su carrera musical. "Éramos como una gran familia. El éxito de uno nos beneficiaba a todos. Había roces, como en todas las familias, pero nada importantes".

No todo fueron buenos recuerdos. Por más que resulte difícil arrancársela a sus protagonistas, esta historia también tiene su reverso tenebroso. Los revisionistas del mito acusan a su fundador, a quien el FBI investigó por sus conexiones con la Mafia, de exprimir a los trabajadores. Como hechos cuentan el que The Funk Brothers, banda de acompañamiento de la casa, acaso una de las mejores de la historia del pop, nunca gozó de reconocimiento. O que los miembros del grupo vocal The Spinners, decisivos en el soul en los setenta, pasaran parte de la década anterior, bajo contrato con la Motown, como chóferes o barriendo los suelos cuando las cosas no les fueron bien en las listas de ventas.

Hubo historias directamente desgarradoras. Caras B del rutilante y voraz éxito de la compañía. Como la temprana desaparición de Tami Terrell, compañera artística de Marvin Gaye. O la de Florence Ballard, la segunda de las tres Supremes, hasta que el alcoholismo, las luchas intestinas y la predilección de Gordy por Diana Ross dieron con su salida del grupo y la sumieron en el olvido hasta su muerte, a mediados de los setenta y con tan sólo 32 años. Si les suena la historia, quizá sea porque Dreamgirls, reciente éxito cinematográfico, se basó libremente en aquellos hechos sin que ninguno de sus protagonistas disfrutase precisamente con la idea.

Aunque la decisión de Gordy que Dennis Coffey, guitarrista de la casa desde 1969, reprocha por encima de cualquier otra es la de llevarse en 1972 la sede de Motown a Los Ángeles: "La industria musical se colapsó en la ciudad. Nos dejó a todos tirados y sin saber qué hacer. Afectó a familias enteras".

Tras aquella decisión, que terminó de golpe con la era dorada del sello, estuvo, como casi siempre, la ambición. El niño pobre de Detroit quería conquistar el cine y la televisión. Empaquetó sus recuerdos, cogió de la mano a su gran estrella, Diana Ross, y se plantó en Hollywood. Las cosas funcionaron bien al principio. Lady sings the blues, satinado biopic de Billie Holiday para mayor gloria de la más lista de The Supremes, fue todo un taquillazo y le valió a su protagonista una candidatura a los Oscar. Peor suerte tuvieron aventuras posteriores, como aquel delirante remake de El mago de Oz.

En cuanto a la música, con la década cambió algo más que la dirección postal de la galleta de los discos. El final del sueño de los sesenta llegó para Motown aquel día de 1971 en que Marvin Gaye, el atormentado chico de oro de la voz maravillosa, presentó a Berry Gordy su nuevo disco. What's going on, la Capilla Sixtina del soul y uno de los mejores álbumes de todos los tiempos, sonaba más político y complejo de lo que los oyentes de Motown eran capaces de tolerar. O así lo veía Gordy, que trató de evitar su publicación: "Le supliqué que no tirase su carrera por la borda, recuerda Gordy. "Obviamente, me equivoqué".

El disco fue un éxito, como casi todos los que en los setenta publicaron los artífices del Motown clásico que sobrevivieron al cambio de paradigma. The Temptations, empujados a la psicodelia por el productor Norman Whitfield, Diana Ross, Smokey Robinson o, sobre todo, Stevie Wonder, que encadenó una obra maestra tras otra. Todos perdieron la inocencia y maduraron como artistas en los estudios de la soleada California.

Motown fue un aún más formidable negocio en una década en la que "la joven América" perdió la credulidad y el sonido Detroit evolucionó hacia los gritos funk llegados del gueto y las superproducciones del sonido Filadelfia que desembocaron en el disco. El sello ya no funcionaba como una fábrica. La mayoría de los productores y músicos de los viejos buenos tiempos volaron lejos del nido y "el sentido de la familia" fue sustituido por las guerras individuales. Y The Commodores, liderados por Lionel Richie, se convertirían con su fórmula adaptada a los años confusos en la banda más exitosa de la historia de Motown.

Gordy vendió la compañía en 1988 por 61 millones de dólares a MCA. Hoy el sello anda perdido en el magma discográfico de Universal. Como una anecdótica generadora de nuevos lanzamientos y, sobre todo, como una agradecida gallina de los huevos de oro en la redondez de los aniversarios.

Para celebrar el cincuentenario, la discográfica ha montado una campaña publicitaria de proporciones planetarias con la confianza de que ésta es la clase de música inmortal capaz de venderse en la hecatombe de la piratería y las gratuidades. Millones de oyentes de todo el mundo han votado en Internet para escoger la mejor canción del enorme corpus del sello. My girl, de The Temptations, puro sonido Motown, es el tema ganador. "Recuerdo la grabación como si fuese hoy", afirma Gordy. "Smokey [Robinson] estaba allí. Él escribía y producía el tema. Y eso, cualquiera lo sabe, es el inmejorable comienzo de una gran historia". Ésta se contó por primera vez una Navidad de hace 44 años con la voz de tenor del elegante gafotas de David Ruffin, muerto por una sobredosis en 1991. Aquélla fue su primera grabación como solista del quinteto. Y tocó con las yemas la perfección de la canción pop definitiva. En efecto, fue un número uno.

Entrevista a Ferran Gallego

FERRAN CASAS
Público


Gallego huye del discurso políticamente correcto e interesado. Este profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona siempre lo ha hecho. Ha historiado la extrema derecha pero también los mitos de una Transición que no fue lo almibarada que se presenta para quienes querían ruptura y más democracia. Se plantea un trabajo similar sobre el período 1977-1982.

Para ubicarnos, ¿reforma sí o no?

Sí. No sólo en este caso. Es una posición de principio, no radical. Alguien moderado no puede sacralizar el texto por encima de la voluntad de las personas. Siempre debe decir sí.

Pero no negará que la empresa es difícil...

Sí, sí. Hay casi imposibilidad de hacerlo. Hacen falta mayorías y mecanismos muy complejos...

¿Es democrático?

Sí, pero es una democracia con pocas limitaciones al poder. Los ciudadanos tienen poca capacidad de incidir.

¿Cuál es, vista con un prisma actual, su valoración del proceso de elaboración de la Constitución?

Los de hoy son los únicos ojos con los que podemos mirarlo. Fue resultado no de un consenso sino de un acuerdo al que se llega después de enfrentamientos entre el conjunto del régimen –que tenía un sector mayoritario reformista con el rey al frente– y la oposición. Hubo una movilización de la oposición contra la democracia limitada. La movilización por la ruptura fue la que consiguió la reforma.

¿La Constitución se sacraliza porque se ha convertido en un fetiche de la Transición o por el miedo a violentar consensos?

Lo que es un fetiche es la Transición, no la Constitución, que es uno de sus resultados. Si hay menos agresividad ante la reforma es porque ya está claro que no afectará temas troncales. Lo que preocuparía es abrir un debate revisando el elemento que aúna a la actual clase política, la Transición.

¿El desmarque del PNV ha tenido alguna incidencia?

Ellos se situaron en una posición de negociación. Desde el punto de vista negativo se puede pensar que enquistó el terrorismo pero la realidad es que concesiones hechas a Catalunya en la Transición, como la senyera o el retorno de Tarradellas, no se hicieron a Euskadi. Los vascos siempre han podido esgrimir el resultado de referéndum.

La Constitución blindó la monarquía...

Si, la monarquía y, básicamente, la Transición, que es igual a continuidad. El debate era continuidad o cambio y a lo sumo hay equilibrio. A los del régimen se les dio protagonismo, se negoció con el franquismo, cosa inédita en Europa. En Italia votaron, por ejemplo, la forma de Estado antes de nada y se acabó con los Saboya que habían apoyado a Mussolini. Al final todo aparece como una concesión. La gente opina que la democracia la trajeron Suárez y el rey. No se personaliza en Carrillo o los ponentes, sino en una monarquía que viene del franquismo. A Carrillo se le reconoce como mérito haber hecho una lectura de derechas de la política de reconciliación nacional. Él consigue que en el reformismo gane Suárez y no Fraga. La monarquía jugó un papel de elemento simbólico para convencer a los continuistas.

¿Por qué la izquierda gobernante renuncia a poner la carne en el asador para una reforma más ambiciosa?

Calificar de izquierda a quien tiene por objetivo liquidar lo que hay a su izquierda y que no quiere pactar con ellos me parece generoso. Para llegar al poder, Zapatero pactó con la izquierda y abanderó la reforma constitucional. Pero después se esfumó porque no dice, por ejemplo, nada del sistema electoral, que es uno de los mayores déficits. De la Constitución y la Transición quien más tajada ha sacado es el PSOE. A partir de ahí, ¿les puede interesar un cambio de la Constitución? Los nacionalistas que piden autodeterminación o una IU que pide un estado más social, los partidos que hacen un análisis más crítico, es lógico que lo pidan. Pero al PSOE la Constitución no le priva de ninguno de sus objetivos.

¿Los cambios serían estéticos?

Si hubiera debate se podría decir que lo que entonces, por la correlación de fuerzas, se aceptó ya no vale. Ahora parece que nadie se embainó nada. Y no fue así. El PSOE la República y Carrillo mucho más. No podemos fingir que esta sea la Constitución de la izquierda. Pero una vez se afronta la reforma hay un listado de temas que tienen más importancia que nombrar las autonomías o el orden sucesorio a una institución que para muchos no es democrática porque plantea la herencia por encima de la voluntad popular. Pero los temas son otros. ¿De verdad el PSOE y el PP consideran justo el sistema electoral? IU aparece como testimonial cuando realmente no lo es.

Como tema pendiente está la intervención del Estado en el mundo económico. Y en asuntos a revisar ha nombrado el modelo de Estado y el electoral. ¿Qué falta por cumplir y revisar?

El capítulo socioeconómico, que fue en lo que se apoyó la izquierda oficial. Habla de repartir beneficios empresariales o dice que todo español tiene derecho al trabajo. El Gobierno no lo tiene como prioridad y eso vulnera la Constitución de forma oblicua. En cambio otras cosas se han aplicado y desplegado de forma intransigente, como el modelo de Estado. Tampoco debemos olvidar lo referido al papel de la Iglesia o la libertad de enseñanza, dos asuntos que respondían a necesidades del momento y ahora sin sentido.

El Título VIII se redactó para Catalunya y Euskadi y ahora se les queda pequeño....

Creo que el problema está en un artículo previo caótico, el dos, que habla de la unidad de la patria pero a la vez reconoce nacionalidades. Al final el artículo no gustó a nadie. El café para todos fue para evitar la visibilidades excesiva de esas naciones. Los procesos de este tipo siempre implican una igualación por abajo. La izquierda se creyó el discurso de la derecha de que la asimetría iba contra la igualdad.

¿Conseguirán PSOE y PP contener el impulso reformista?

Soy pesimista en los temas que más interés tienen como la proporcionalidad en el voto, porque se benefician el PSOE y el PP. Un debate sobre el modelo de estado es muy difícil de llevar, también popularmente. Lo mismo sobre la monarquía por el carisma que, a base de años, tiene entre sectores populares. Un referéndum sobre la monarquía me temo que sólo serviría para legitimarla. En el 77 no. Se ha legitimado con el tiempo y sólo IU o ERC pedirían el voto por la República. La sacralización de la Constitución ha calado con potencia en la gente sencilla. Los cambios que, por ejemplo, se podrían producir serían una elevación de competencias de las comunidades. Pero esto no se hará sin conflicto como demostró el Estatut.