Rumbo norte en Tribeca

La noruega 'North' es una 'road-movie' sin carreteras. Engancha a la estela de joyas como 'Una historia verdadera', de David Lynch


JULIO VALDEÓN BLANCO
El Mundo




Jomar, rubio, gordo, triste, contempla el mundo desde la barraca de la pista de esquí en la que trabaja. Hubo un tiempo en el que estuvo enamorado. Entonces rozaba el estrellato deportivo. Deslizarse montaña abajo constituía el mejor estupefaciente. Después se lesionó y el retiro forzoso lo llevó por todos los pabellones de la melancolía. De aquel joven feliz apenas restan memorias.

Transformado en un treintañero solitario, hasta el culo de pastillas, titirita cuando siente en su cogote el resuello del ajado esplendor en la hierba. Hasta que el regreso de un amigo, aquel por el que su desbordada novia, harta de lidiar con el monstruo de la depresión, lo abandonó, reactivará su vida. Tras enterarse de que ella concibió a un hijo suyo, y de que ha rehecho su vida como madre soltera, Jomar camina por el archivo duro de los recuerdos, prende fuego a la caseta y decide concederse una oportunidad. En moto de nieve, a ratos argollado por el frío, azotado por la inclemente luminosidad del Ártico, y a través de casi mil kilómetros, recorrerá Noruega para alcanzar las cercanías del Círculo Polar Ártico, en busca de su chica y del pequeño heredero.

Con estas premisas de 'road-movie' sin carreteras (la mayor parte del viaje transcurre por tortuosas pistas de nieve, entre abetos, hoces y barrancos), Rune Denstad Langlo debuta en la dirección de largometrajes de ficción con 'North', tras una interesante carrera como documentalista. Cuenta con un actor, Anders Beasmo Christiansen con recursos de histrión superdotado. Enganchada a la estela de joyas como 'Una historia verdadera', aquel fogonazo parido por el a menudo farragoso y embebido de ego David Lynch, la cinta noruega, a concurso en Tribeca, habla con sigilo de las noches en blanco, del dolor y la pérdida, la redención y el viaje.

Película estimable, de sobria y fiera belleza, 'North' atesora, descontado el inmenso Christiansen, un fabuloso elenco de secundarios, una galería de zumbados, niñas solitarias y viejos suicidas que enriquece sus setenta y ocho minutos con historias de supervivencia bajo la escarcha, a ratos patéticas, a ratos tristísimas y a ratos hilarantes.

Viéndola confirmas que, llegado el caso, enclaustrados cerca del paralelo 65, el alcohol, las malditas drogas, a veces ofrecen tan grata compañía como los 'huskies', que la música 'country' encaja como una malla exacta en ese paisaje desolado (algo que siempre sospechaste escuchando 'North to Alaska', el clásico de Johnny Horton), y que las distancias entre el Dead Horse Point State Park y el Arches National Park (ambos en Utah), donde Ridley Scott rodó 'Thelma y Louise', y el Polo Norte, son mínimas. Siempre y cuando dirija un tipo tan inspirado como Langlo.

Estados Unidos refuerza su imperio militar mundial

Las 25 noticias más censuradas en los medios de comunicación

ERNESTO CARMONA
Argenpress




Mientras los medios ocultan noticias sobre gasto bélico, producción de armas, nuevos inventos para matar y el fortalecimiento del aparato militar de EEUU y de los países ricos aliados del imperio, el Instituto Estocolmo de Investigación de la Paz (SIPRI, su sigla en inglés) informó que el gasto militar del mundo creció en 45% durante los últimos 10 años, con EEUU acumulando casi la mitad del crecimiento del poderío bélico global. A dos décadas de la extinción del “peligro comunista”, en un mundo en crisis financiera y económica, con el planeta en peligro y un tercio de la población mundial amenazada por el hambre, la pregunta es ¿qué gran guerra planean las potencias occidentales?.

Entre cientos de noticias militares ocultadas a la ciudadanía mundial, la transnacional DynCorp construirá una base de EEUU en Cite Soleil, Haití, EEUU libra una guerra secreta en Sudán mientras la Corte Penal enjuicia al presidente en ejercicio de ese país. También hay un informe sobre el peligro para la paz mundial que significa que Obama mantenga al republicano Gates al frente del Pentágono por su tenebroso curriculum vitae.

Aumenta el gasto militar a través del planeta

El SIPRI reportó que el gasto militar del mundo entre 1998 y 2007 corresponde al 2,5% del producto bruto mundial (GDP, en inglés) y a 202 dólares por cada habitante del planeta. El gasto militar creció 6% en 2007 respecto a 2006, situándose en 1.339 millones dólares. Pero EEUU es el campeón en esta carrera, pues gastó 547 mil millones, el 45% del total del mundo.

Gran Bretaña, China, Francia, y Japón son los más grandes gastadores de dinero en militares y armas pero apenas llegan al 4% o 5% cada uno, muy detrás de las astronómicas cifras de EEUU. El crecimiento regional más grande en militares y armas se dio en la Europa Oriental ex comunista que aumentó sus gastos en 162% entre 1998 y 2007. EEUU y Europa occidental cuentan con 73 de las 100 más grandes empresas de armas del mundo, cuyas ventas en 2006 ascendieron a 292,3 mil millones dólares.1

DynCorp construirá una base militar de EEUU en Cite Soleil, Haití

EEUU planea expropiar y demoler los hogares de centenares de haitianos súper pobres que habitan el gigantesco tugurio de Cite Soleil, en Puerto Príncipe, para hacer sitio a una base militar. DynCorp, una desprestigiada contratista del gobierno de Washington, que opera como brazo cuasi oficial del Pentágono y la CIA, tiene el encargo de ampliar la base que alberga a los soldados de la misión de la ONU “para estabilizar Haití” (MINUSTAH) en el campo de batalla montado por la invasión militar extranjera que comenzó después que fuerzas especiales de EEUU secuestraran y expulsaran al exilio al presidente Jean-Bertrand Aristide el 29 de febrero de 2004.

Los moradores de Cite Soleil han sido victimados en repetidas masacres efectuadas por la MINUSTAH, que desde su aparición discrimina a los ciudadanos más pobres. Según el alcalde de Cite Soleil, Charles José, y un capataz de DynCorp en el sitio, el financiamiento para la expansión será proporcionado por el Departamento de Estado a través de la controvertida Agencia de EEUU para el Desarrollo (USAID, en inglés), en un uso muy poco ortodoxo de los fondos de “ayuda”. Los estrategas de Washington se proponen apoderarse de las primeras propiedades inmobiliarias en que se asienta Cite Soleil. El cuadrante tiene un puerto, está cerca del aeropuerto, colinda con la principal carretera al norte y está anillado por las fábricas y el viejo complejo de la Haitian American Sugar Company.2

La guerra secreta de EEUU en Sudán

La Corte Penal Internacional anunció acusaciones amenazadoras contra Omar al-Bashir, el presidente árabe de Sudán, en la primera vez que ese tribunal incrimina a un jefe de estado en ejercicio. Después del anuncio, que el sistema informativo occidental difundió como noticia por todas partes y en cada hogar estadounidense, al término del mismo día el presidente al-Bashir ordenó la expulsión de diez organizaciones no gubernamentales internacionales (ONGs) que operaban en Darfur.

Pero los grandes medios en lengua inglesa no han divulgado en ninguna parte que EEUU acaba de intensificar su ya antigua guerra por el control de Sudán y de sus recursos naturales (petróleo, cobre, oro, uranio y tierras fértiles para plantaciones de caña de azúcar y goma arábiga, esenciales para la Coca Cola, Pepsi y los helados Ben & Jerry).

Esta guerra ha estado llevándose a cabo también a través de numerosas ONGs supuestamente humanitarias instaladas en Darfur, mediante compañías militares privadas, operaciones de “mantenimiento de paz” y operaciones militares encubiertas (eufemismo para asesinatos secretos) apoyadas por EEUU y sus aliados más cercanos.

La lucha por el control de Sudán se manifiesta en los puntos más álgidos de la guerra por Darfur.

Hay Fuerzas Especiales de EEUU asentadas en tierras de frontera de los estados de Uganda, El Chad, Etiopía y Kenia, y las dos grandes preguntas son: 1] ¿Cuántas de las matanzas “denunciadas” por las ONGs están siendo cometidas por las poderosas fuerzas de EEUU para inculpar después a al-Bashir y al gobierno de Sudán?; y 2] ¿Quién financia, arma y entrena a los rebeldes insurrectos contrarios a al-Bashir?

Pareciera que la acusación a Sudán desnuda a la Corte Penal Internacional como una herramienta más de la política exterior hegemónica de EEUU.

Peligros de mantener a Gates como jefe del Pentágono

El Secretario de Defensa Robert Gates, quien desempeñó el mismo cargo en los últimos años de Bush, no sólo tiene una larga historia de operaciones secretas con la CIA, sino que también es responsable de la más evidente politización de la inteligencia estadounidense.

Como vice director de la CIA, debajo de William Casey, Gates pellizcó a la inteligencia para que exagerara la amenaza militar de la Unión Soviética y justificar mejor los enormes aumentos del presupuesto del departamento de Defensa, o Pentágono, durante la era de la guerra fría de Reagan, mientras simultáneamente se derrumbaba la Unión Soviética.

Gates infló el fantasma del comunismo en América Central, apoyando a los escuadrones de la muerte de la derecha de El Salvador y financiando a “los contra” de Nicaragua en toda esa región. El estallido del escándalo Irán-Contra consiguió que Gates fuera rechazado como director de la CIA después de la muerte de William Casey. (Irán-Contra fue un cambalache ilegal de drogas y armas en beneficio de “los contra”, pero sin “involucrar” oficialmente a EEUU y teniendo a Irán como proveedor bélico)

Según fuentes de inteligencia extranjera, Gates participó en la “Sorpresa de Octubre” para retrasar la liberación de 52 rehenes en Teherán hasta que asumiera Reagan, en 1981. Gates también concentró la ayuda a Saddam Hussein durante la guerra Irán-Iraq, suministrando a Hussein armas químicas, armamento y equipamiento. Gates asumió el control de la secretaría de Defensa una vez que salió Rumsfeld, en diciembre de 2006, y extendió puntualmente la guerra en Iraq con una oleada de 30.000 tropas nuevas. Gates se opuso al plan de Obama de fijar un calendario de 16 meses para el retiro de Iraq.4

*) Resúmenes de historias periodísticas ocultadas por la gran prensa de EEUU y el mundo, elegidas entre cientos de noticias estudiadas por el Proyecto Censurado de la Universidad Sonoma State de California para la selección final de 25 historias relevantes a publicarse en el anuario Censored 2009/2010.

Dinero para financiar el cambio social

ÓSCAR CHAVES
Diagonal




Cuando uno se halla frente a una persona de Coop57 para departir sobre el proyecto, lo primero que percibe es entusiasmo. Una especie de alegría contagiosa que hunde sus raíces en la demostración de que otro tipo de economía, alternativa al mercado, es viable. “Actualmente contamos con una red entretejida de unas 300 entidades, superamos las mil entre personas y familias colaboradoras que ahorran desde la ética y la solidaridad.

Ello, en perspectiva, supone un camino andado cuya valoración es tan fantástica que si alguna persona me hubiera dicho hace 15 años que esto pasaría, seguro que hubiese pensado en cuánto había bebido quien me lo decía”, sostiene Paco Hernández, uno de los 57 ex empleados de la editorial Bruguera que fundaron esta cooperativa de servicios financieros. Y es que, desde que este grupo de trabajadores, cuyo número ha dado nombre al proyecto, lo pusiera en marcha en 1996, no ha cesado de crecer. Y lo ha hecho, “con una metodología sencilla y horizontal”.

Las cifras hablan por sí solas. La cooperativa cerró 2008 con un volumen de 4.533.157 euros de aportaciones de socios y 3.527.607 euros de créditos concedidos. En Catalunya, donde Coop57 posee una mayor implantación, ha financiado en los últimos cuatro años y por un valor de más de diez millones de euros, a 300 proyectos vinculados con la promoción del cooperativismo, la inserción laboral, la sostenibilidad ecológica, la cultura, la educación, el asociacionismo y los movimientos sociales. Las iniciativas apoyadas en 2008 van desde la cooperativa para la difusión de las nuevas tecnologías Haicku en Madrid y la mensajería ecológica La Veloz en Zaragoza, hasta las catalanas Fundación 3 Turons, dedicada a la asistencia en salud mental y Albera, una carpintería especializada en jardines de infancia.

Coop57 funciona como una gran red de apoyo mutuo y solidaridad. Una entidad, si desea pedir un crédito, primero debe formar parte del proyecto. Pero además de las organizaciones socias, únicos sujetos que tienen derecho a financiación, la cooperativa se apoya en un conjunto importante de socias y socios colaboradores, los llamados “ahorradores”. Se trata de personas físicas que, en vez de dejar sus ahorros en manos de la banca tradicional, con el riesgo de que acaben financiando campos como “la producción de armamento o las centrales nucleares”, optan por depositarlos en un proyecto que los usará para desarrollar iniciativas de economía social.

Tras completar su implantación en Catalunya, Aragón y Madrid, el pasado 27 de septiembre Coop57 arrancó oficialmente en Andalucía. La próxima estación es Galicia, donde ya existe un grupo promotor formado por 15 colectivos.

Paco Hernández, a sus 58 años, sabe que el camino recorrido no ha sido fácil. Queda lejos el año 1989, cuando “los 57 de Bruguera”, tras una larga lucha por sus puestos de trabajo jalonada por ocupaciones, encierros y huelgas de hambre, una protesta que ha supuesto todo un ejemplo de movilización autónoma, consiguieron una histórica victoria judicial. El Supremo les otorgó cuantiosas indemnizaciones y ellos decidieron invertirlas en proyectos transformadores.

Tras destinar una parte a la revolución sandinista de Nicaragua y otra a los jornaleros andaluces en lucha del Sindicato de Obreros del Campo, con la tercera parte constituyeron una “caja de resistencia” que serviría para poner en marcha Coop57-Catalunya. A pesar de los límites de un modelo que depende de la fuerza voluntaria (sólo dispone de cinco personas empleadas), Coop57 ha conseguido poner en manos de los movimientos sociales “una herramienta sólida de finanzas éticas y solidarias”, asegura Hernández.

“Cuando se habla de modelos de funcionamiento en red y de crecimiento horizontal, no conozco ninguna experiencia que incorpore estos dos temas dentro de un contexto y espacio tan amplio y plural. De hecho, el que se generen productos para intercooperar ya me parece algo transformador y generador de la herramienta al servicio de un nuevo mercado social postcapitalista”, concluye este ex trabajador de Bruguera.


CRÉDITOS Y ADELANTO DE SUBVENCIONES

Esta cooperativa ofrece a sus entidades tres tipos de ayuda económica: créditos para inversión, financiación para circulante y adelanto de subvenciones. “Nos interesa más la inversión que el adelanto de subvenciones, porque supone crear o mantener empleo en vez de sacar las castañas del fuego a la Administración”, indica Nuria del Río, de Coop57-Madrid.

PROYECTO DE ORIGEN CATALÁN

La cooperativa arranca en 1996 en Catalunya, donde se encuentra actualmente el mayor volumen de entidades (163 entidades) y personas ahorradoras (629). Siguiendo el modelo catalán, nueve años después se crea Coop57-Aragón (29 entidades y 152 personas hoy) y en febrero de 2007 se constituye en Madrid.

GESTIÓN DE TÍTULOS PARTICIPATIVOS

En estos meses, con fórmulas innovadoras en las que han tomado parte más de 200 colectivos y personas, Coop57 ha afrontado la emisión de títulos participativos para las cooperativas La Paleta de Mataró (480.000 euros), L’Olivera de Vallbona de Lleida (400.000 euros) y Gneis de Madrid (60.000 euros). Las suscripciones de títulos, de 1.000 euros cada uno, se agotaron en pocos días.

Método para distraer a la mayoría social. Reseña del "El cuento del tonel" de Jonathan Swift

RAMÓN PEDREGAL CASANOVA
Rebelión




Jonathan Swift, escritor satírico como pocos, sacerdote protestón, fue enviado por la monarquía inglesa a Irlanda para que se perdiese y, estando lejos y en lugares ruinosos, les dejase de molestar con su matraca crítica por las condiciones sociales en las que vivía la población. Escribió entre otros artefactos “El cuento del tonel”. “El cuento del tonel” toma como excusa para la sátira literaria lo acontecido a tres hermanos con un testamento. Sin embargo, lo que viene a poner sobre la mesa el autor es cómo ese elemento denominado “digresión”, tan mal visto por los vigilantes de las letras, puede cumplir un servicio impagable a quienes roban a los trabajadores; si conducen adecuadamente el recurso literario obtendrán distracción en los afectados, retrasos, disoluciones de lo que esperan, …

Jonathan Swift, con el sarcasmo zumbón que le caracteriza, advierte de los peligros de su época para la Iglesia y el Estado, los escritores afilan sus plumas y se ponen en línea con los contrarios a sus majestades y cohorte. ¿Y qué hacen éstos?: proyectan y ultiman un plan, ante la dificultad bien sirve la imaginación, y así, entre los reunidos, en ayuda de sotanas y coronas uno expuso “un procedimiento importante perfeccionado por los marinos: éstos acostumbran, al dar con una ballena, echarle un tonel vacío para que le sirva de solaz y le haga abandonar la idea de atacar al navío”. Traducido: cómo apartar la atención del pueblo sobre el sistema con el que nos gobiernan, y, de este modo, preservarlo y preservarse. El modo de hacerlo ya lo conocen: mediante “el cuento del tonel”.

Swift nos adelanta: “se me ha confiado este trabajo” y es por lo cual escribe el tratado que debe servir para entretener a aquellos que alteran. Del plan se nos dice que partirá de la creación de “una vasta academia dividida en numerosas escuelas especializadas con el fin de agrupar en cada escuela a los interesados por cada uno de los temas. Es cosa de dividir y lanzar numerosos toneles. Nos dice que entre las escuelas principales estarán las siguientes: Escuela de Pederastas; Escuela de Ortografía; Escuela de Espejos de Bolsillo; Escuela de los Juramentos; Escuela de los críticos; Escuela de la salivación; Escuela de los Caballos de Madera; Escuela de la Poesía; Escuela de las Peonzas; Escuela del Hastío; Escuela de las Casas de Juego, y muchas otras que sería enojoso enumerar.”

Siguiendo su ejercicio digresor explica el trabajo que le lleva el prefacio e indica la necesidad de poner cuidado en la

tarea: “Algunas cosas son extremadamente ingeniosas,…, pero cualquiera de ellas, apenas se la desplaza o se la transforma, queda completamente aniquilada.” Y si ya desde mucho antes venía indicando cómo éste es un procedimiento que los modernos trataban de dilucidar, él recomienda atenerse a una regla general: “quien quiera que desee comprender perfectamente el pensamiento de un autor no puede emplear mejor método que ponerse exactamente en la misma actitud y condiciones propias del autor en el momento en que escribía cada uno de los pasajes importantes salidos de su pluma. Pues sólo esto puede establecer una paridad y una estricta correspondencia de ideas entre el lector y el autor”. Después nos asegura que aquél que no se ponga en su lugar no podrá entenderlo, y con burlas y más digresiones alcanza a decirnos que se acoge a un privilegio de los escritores: “allí donde no se me comprende, tengo el derecho a afirmar que por debajo de la superficie hay cosas muy útiles y profundas o incluso más: que toda frase o toda palabra impresa en caracteres distintos deben ser consideradas como que contienen algo extraordinario en punto a ingenio o sublimidad”.

Ya ves, amigo lector, donde habíamos empezado y por donde estamos, todo está volcado a la distracción, nos han echado el tonel.

Pero abra el libro y verá la estructura que emplea para tal propósito: después de seis sistemas de acceso diferentes a la obra: Tabla analítica; Defensa del autor; La dedicatoria del librero al…; El librero al lector; Epístola Dedicatoria a su Alteza…; y, Prefacio del autor, lo que ocupa una tercera parte del conjunto de la obra, el resto del libro aparece dividido en 11 secciones y una conclusión. Ya sabe, la historia de los tres hermanos y el testamento como hilo conductor ¿se acuerda de ello? se va a ver saboteada desde el primer momento; ahora bien, si se alternan la historia y las digresiones, también las digresiones serán tema y por tanto se filtrarán más digresiones. Burla burlando los paratextos van deshaciendo cualquier posible avance. Como había empezado marcándose el objetivo de poner en claro lo que le interesa a la Iglesia y a la Monarquía: distraer a los críticos y conseguir que se disuelvan, nos hace el ejercicio literario de la digresión y nos muestra su valor: hacer que las crisis no conduzcan a la gente hasta los culpables, que el pueblo se pierda en medio de una barahunta, que se nos echen toneles y toneles vacíos, asuntos pasajeros magnificados, enemigos lejanos, ajenos, aprenda a decir cosas que no atañen al conflicto principal, hable sin decir nada de interés.

¿Sería necesario aclarar por qué Swift y su “ Cuento del tonel” eran tan odiados por la monarquía?

Empiecen a pensar en cuántos toneles nos echan, pero no se quede de brazos cruzados después.

Tobias Wolff, escritor: "Ir a Vietnam afectó mi visión del mundo"


ELENA HEVIA
El periódico de Catalunya



–¿Preparar esta antología que reúne sus 21 mejores relatos antiguos y una decena de inéditos le ha revelado algo de sí mismo?

–Que no puedo dejar de rehacer las cosas. He revisado estas historias durante años. Pero preparándolas para su publicación no pude resistirme a pulirlas de nuevo. Quizá una de las cosas que todos los artistas tienen en común es la necesidad de conseguir la perfección en su trabajo. Lo que no podemos hacer en la vida real intentamos lograrlo en el arte.

–¿Cuál es el componente específico de un buen relato?

–Cada relato debe tener sus propias virtudes, pero la cualidad indispensable es la obligación de despertar el interés. Quizá eso puede parecer una observación banal, pero es un reto que cada escritor debe plantearse y es la base de nuestra relación con el lector.

Chéjov aconsejaba eliminar la primera mitad del relato a la hora de escribirlo ¿El despojamiento es la receta infalible?

–Para alguien a quien le sobran kilos, perder peso siempre es algo bueno. Y eso es algo que también agradecen las historias demasiado adornadas. Pero hay que ser cuidadoso, no vaya a ser que mates al paciente rebanándole el corazón.

–¿La experiencia de combatir en Vietnam que tan bien relata en El ejército del faraónfue decisiva a la hora de convertirse en escritor?

–Imposible saberlo. Si hubieran existido dos Tobias Wolff y uno hubiera ido a Vietnam mientras el otro se quedaba en casa entonces tendríamos la respuesta. Es verdad que la experiencia fue crítica: ir allí dejó en mí un poso que me ayudó a juzgar y trabajar y afectó mi visión del mundo. Pero sin ese otro Tobias Wolff imaginario nunca sabremos cuánto me ha influido.

–¿Por qué las narraciones breves han calado tan hondo en la narrativa estadounidense?

–Como forma narrativa, el relato es perfecto para captar las sutilezas, las fracturas, el desarraigo propio de la vida norteamericana. También es la forma más cercana a lo que hacemos naturalmente cuando describimos nuestras experiencias: contamos historias breves. No contamos novelas, como no contamos poemas. Desde luego, el relato literario es muy diferente de la anécdota, pero, de alguna manera, se parece en la intención.

¿De los jóvenes cuentistas, en quién deposita sus esperanzas?

–George Sanders, Jeffrey Eugenides, Donna Tartt, Jhumpa Lahiri, Ann Patchett, entre muchos otros.

–¿Se atreve a señalar el mejor relato jamás escrito?

-Los muertos, de James Joyce. Sencillamente, es la perfección.

Entrevista a Andrés Rábago, El Roto: "Si no nos hacemos preguntas es porque hay demasiado ruido"


ALOIA ÁLVAREZ FEÁNS
Revista Pueblos




Dos hombres anónimos en una ciudad cualquiera una tarde de tantas. Uno afirma ufano: "Me he insonorizado el despacho", a lo que el otro responde con cierta ironía: "Es poco eficaz, es mucho mejor insonorizarse la conciencia". No es un chiste, aunque despierte una sonrisa a medias; es sátira social. Su autor, un conocido dibujante, se deja mecer en su estudio madrileño por un silencio casi místico una mañana de marzo. No es un humorista gráfico, aunque a veces nos haga reír; es un pensador, un hombre que no está encantado de conocerse pero cuyo principal ejercicio es practicar el autoconocimiento. Cada palabra que escribe, cada trazo que dibuja, es una bofetada cariñosa a la conciencia del lector. Conversamos con Andrés Rábago, El Roto, filósofo de la cotidianeidad.

Teníamos la intención de entrevistar a El Roto y nos encontramos con que no viene solo. OPS, Jonás, Ubú... ¿Quién es quién?

Para empezar, no es fácil decir quién es quién porque el núcleo que alimenta a todos ellos tampoco sé quién es. Esa indagación me está llevando toda la vida... En cualquier caso, cualquiera de ellos no es más que un lenguaje, un nivel de comunicación y de indagación sobre lo que yo considero real. Son también distintas fases de ese intento de comprensión y, a la vez, de comunicación de esos resultados.

¿Y Andrés Rábago?

No es más que el amanuense, el que lleva a cabo la labor de plasmar desde el punto de vista plástico esas ideas que han ido sobreviviendo.

¿Qué necesidad viste de comunicarte a través de El Roto? ¿Cuándo nació este heterónimo y por qué?

Uno de los primeros fue OPS, que nació en la época del tardofranquismo, cuando me pareció muy interesante un tipo de lenguaje de indagación personal, de introspección y de apertura al contenido interior, a la zona de la psique más del terreno del inconsciente. Ese fue el campo de búsqueda de OPS. Cuando llegó la democracia este lenguaje se quedó un poco obsoleto, porque yo insistía en no utilizar palabras, sino sólo imágenes, que tenían un mayor contenido simbólico y eran más legibles en distintos estratos. Llegó un momento en que esto ya no era útil, porque el lector ya no tenía capacidad de interpretar, sino que quería que las cosas fuesen dichas más abiertamente. En ese momento apareció ese segundo heterónimo, El Roto, con un lenguaje más político, más abierto, y con la pretensión de indagar más en el terreno de lo social, lo externo, lo cotidiano.

De todos modos, hoy El Roto emplea las dos fórmulas, sigues usando el dibujo sin palabras.

Me interesa mucho el dibujo, por lo tanto me interesa que el dibujo tenga una calidad plástica. Por eso, y también porque creo que el dibujo sin palabras es muy rico, una vez por semana utilizo el dibujo sin texto, sólo con un título. Quizás como ejercicio, y para mantener vivo un tipo de plástica que me interesa.

Rechazas el término de humor gráfico, para insistir en que lo que tú haces se enmarca en el terreno de la sátira política...

No exactamente, yo prefiero llamarla social, porque se dirige al terreno de las ideas, lo político me interesa menos, en el sentido de que el lenguaje político en sí es un lenguaje muerto, no me interesa. El humor puede ser un componente de la sátira pero no es su núcleo esencial. El núcleo esencial de la sátira es poner de manifiesto aquello que consideras que son falsificaciones o mentiras, las formas en las que se presentan las cosas para ser más digeribles. Arrancar esa careta es justamente lo que hace la sátira.

Goya, Daumier y Grosz son algunos de los grandes referentes de este género. El régimen nazi decía de Grosz que era el "bolchevique cultural número uno". A ti el poder podría llamarte fácilmente "terrorista gráfico número uno"...

No les des ideas...

¿Incomodar al poder? ¿Remover conciencias? ¿A quién se dirigen tus "bofetadas"?

El poder, de la misma manera que la política, no me interesa. Lo que me interesa es la conciencia, y creo que es a través de la conciencia de las personas a través de la que se puede llegar a modificar la realidad. Estoy bastante harto de los lenguajes revolucionarios que a lo único que llevan es a más destrucción. En cierto modo, todo tipo de sátira es moralista, se mueve dentro de la idea que tenemos de la moral. Las posibilidades de modificación o movilización de las conciencias es el terreno en el que se emplea la sátira; la búsqueda de esa conexión con esas zonas más próximas a lo vivo dentro del "otro". El intento de comunicar y de estar a su lado, el clarificar la comprensión de los lectores, esa es la función básica de toda comunicación, y la sátira en sí es un mecanismo más de la comunicación.

He leído en algún lugar que crees que no se puede aportar nada a la transformación social sin un paso previo de autoconocimiento...

Creo que sí, que el autoconocimiento es la base de toda transformación. El autoconocimiento es el que puede transformar lo real, eso es algo en lo que creo.

Uno de los personajes de El Roto afirma: "Creía que el odio que sentía era mío hasta que descubrí que procedía de los auriculares". ¿Eres de los que escucha cada mañana a Jiménez Losantos para encenderse? ¿Qué te inspira?

Bueno, yo soy un lector de prensa, los otros medios me parecen más de entretenimiento que de información. Existen muchas canales de información pero donde esté un buen periódico... Si existiese el periódico ideal, sería el que te da la información estructurada, porque sino lo que ocurre es el caos informativo que tenemos. Un buen periódico es el que te da una información estructurada para que después tú elijas lo que te parezca conveniente. Lo demás es una cacofonía, un ruido ambiental que no facilita la comprensión.

¿Crees que es posible la objetividad en la información? ¿Ese periódico ideal no podría ser el que dice de modo transparente "aquí me sitúo yo"?

Hay que diferenciar entre opinión e información. Es cierto que en la propia selección de la información hay una opinión, pero aun así, creo en el periodismo, y creo que hay periodistas que tratan de ver las cosas lo más objetivamente posible. Siempre hay ese tamiz de lo personal, de lo individual, pero esto es inevitable en toda actividad humana.

¿Cómo ves el panorama mediático del Estado español?

No lo veo mucho... pero la prensa cada vez está más volcada en dirigir la opinión y eso no me gusta. Aun así creo que es el único medio en el que todavía, sabiendo leer, puedes enterarte de algo.

¿Y con respecto a tus comienzos?

Desde entonces hemos ganado muchísimo. En ese momento es cierto que empezaron a surgir unas publicaciones, con las que yo trabajé, como Cuadernos para el Diálogo, Triunfo, Hermano Lobo, que trataban de abrir el espectro político. De algún modo fueron las parteras de la democracia, esas publicaciones hoy olvidadas que fueron muy importantes para la sociedad. Recuerdo que entonces la gente llevaba como bandera las revistas y los periódicos en los que creía.

Más allá de que tu género sea la sátira. ¿Haces arte? ¿Comunicación? ¿Existen fronteras definidas?

La palabra arte está bastante echada a perder... Lo que sí busco es que lo que hago tenga una calidad formal. Te das cuenta de que lo que resiste más el paso del tiempo es lo formal, curiosamente. Las ideas, los textos, pueden quedar olvidados, obsoletos, porque las modificaciones en las situaciones políticas pueden hacerles perder la utilidad. Sin embargo, el soporte formal siempre tendrá una cierta fuerza.

¿Puede el arte servir como arma de transformación social?

Tengo dudas, sobre todo cuando se utiliza el término arma, en ese momento ya me echo para atrás. No me interesan las armas, no es el tipo de lenguaje que me interesa. Sin embargo, yo creo que el gran arte, hablando seriamente, es aquel que refleja el nivel que ha alcanzando el hombre en ciertos momentos. Yo creo mucho en la pintura, creo que las artes plásticas son instrumentos ya probados, que han atravesado milenios y que todavía nos conmueven, y esas son las artes que me interesan. En ese sentido creo que estos instrumentos son envoltorios que sirven para atravesar el tiempo y llegar a aquellas personas que después de muchos años pueden llegar a entender cómo era el hombre en esa época.

En ese sentido, ¿debe tener el arte un sentido de universalidad?

Efectivamente, el arte debe tender hacia la universalidad, no buscar dirigirse a lo inmediato y al que tiene delante, sino que debe buscar la abstracción, una forma abstracta de entender al hombre. Pero es verdad que tipos de arte que fueron realizados por una necesidad de explicarse lo que estaba pasando es gran arte también. Depende de la dimensión, de la profundidad del contenido y de la dimensión humana de quien lo hace.

Me sorprende que digas que no te interesa la política cuando mucha gente en este país considera que eres uno de los grandes analistas políticos de nuestro tiempo.
¿Qué es exactamente lo que no te interesa?

Las palabras se nos escurren siempre... ¿Qué no me interesa? No me interesa la política como estructura de poder. Me puede interesar como forma de intentar resolver problemas, como instrumento, pero no como fin en sí mismo.

¿Que le gustaría romper a El Roto?

¿Romper? Creo que simplemente intentar entender mejor las cosas, no se puede ir mucho mas allá que eso. Ese intento de saber un poco más de ti mismo, y buscar lo que tú crees que en esta vida es más enriquecedor. Ese estar simplemente en paz, sin que te estén perturbando. Ese es el ideal al que aspiro.

¿Y entiendes algo?

La verdad es que no. Me hago más bien preguntas que respuestas...

Pero quizás ahí esté la dificultad, en saber hacerse las preguntas adecuadas...

Es posible. Es verdad que si no nos hacemos preguntas es porque hay demasiado ruido. Creo que lo que tenemos que hacer es practicar una cierta ascesis, vivimos en un mundo en el que nos sobran demasiadas cosas. Hay demasiado ruido ambiental. El silenciar un poco el entorno es básico, lo que parece cada vez más difícil.

En ciertos momentos El Roto amplía nuestro diccionario y nos cuenta, por ejemplo, que una frontera es aquel "lugar donde termina una locura y empieza la otra".

¿Cuáles son estas fronteras?

Todo lo que nos fragmenta, nos divide... Las fronteras no sólo son las físicas, también hay las personales. Todo eso que nos separa del otro, o incluso de nosotros mismos, aquello que nos fragmenta, son formas de locura. El proceso de reunificación es largo, y no sé si alguna vez lo llevaremos a cabo... Los mitos antiguos ya lo decían, de esa fragmentación no nos damos cuenta porque es imposible verlo, siempre estamos en uno de esos fragmentos. Si te distancias puedes ver todos los fragmentos y empezar a quitar algunas de las fronteras interiores, pero no es fácil.

Eres un filósofo...

No, simplemente tengo bastante tiempo... e intento pensar.

¿Te compromete trabajar en un medio como El País?

En todos los lugares donde he trabajado he intentado hacer lo que sé. Y el único límite que tengo soy yo mismo. Después, el lugar en el que lo haces... cuanta más difusión tenga, pues mejor. De todos modos, si simplemente tienes un oyente o un lector, te comunicas con la misma intensidad como cuando te diriges a muchos. La voluntad de comunicación debe ser la misma.

¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Primero la idea? ¿El dibujo?

Es bastante sencillo. Normalmente las ideas sobre las que quiero trabajar surgen de la propia prensa. Me nutro de la prensa para saber lo que está pasando y cuáles son las cosas que me inquietan en ese momento. Las dejo estar ahí y después de cierto tiempo vuelvo a ellas. Ese dejar que la espuma suba y buscar lo que está debajo es lo que hago. Me interesa trabajar con las corrientes profundas, no con las zonas superficiales del mar. Después decido hacer un dibujo concreto porque veo bien como puedo realizarlo. Las ideas son como las simientes, no se las puede acelerar. Hay algunas que tardan años en florecer y otras que rápidamente las puedes cosechar.

¿Tienes personajes tipo?

Sí, son personajes anónimos, arquetipos. Muy pocas veces se les ve la cara, si se les ve busco qué imagen puede decir según que cosa. Hay caras que no sirven para lo que quieres decir. Generalmente me interesa que lo diga alguien anónimo, como cualquiera de nosotros.

Una de tus obsesiones es la sociedad espectáculo. En El Roto hay a menudo televisiones devorando cerebros...

Sí, la televisión es mi bicha negra. Creo que la televisión es el auténtico enemigo del pueblo. Es el auténtico instrumento de dominio de la sociedad. Es un medio tan penetrante que es imposible tomar distancia frente a él, y eso lo sabe el poder y lo instrumentaliza.

Antes de hablar contigo intuía mucha rabia detrás de El Roto, pero te veo absolutamente pacificado, sereno...

Es que la rabia no te permite ver, lo mismo que la ideología, que no te permite ver nada. Todo lo que acabas por ver es un reflejo de tu furia. Si el agua está muy turbulenta no puedes ver lo que está debajo, sólo cuando está calmada ves los peces, las plantas, las piedras... Creo que es necesaria una cierta calma y eso requiere, sobre todo, desearla.

Un sentimental en la oficina

Se publica un nuevo libro de poemas y una biografía de Mario Benedetti - Un homenaje recuerda al poeta, hospitalizado de gravedad en Montevideo


JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS
El País




Durante años las musas pillaron a Mario Benedetti en la oficina. Ahora, a los 88 años, los homenajes le pillan en el hospital. Concretamente en el hospital Impasa de Montevideo, donde fue ingresado el lunes a causa de un empeoramiento de la enfermedad pulmonar crónica que padece.

El ingreso del escritor uruguayo ha coincidido con la aparición de su nuevo libro de poemas Testigo de uno mismo (Visor) y Mario Benedetti. Un mito discretísimo (Alfaguara), una biografía firmada por su compatriota Hortensia Campanella, directora del Centro Cultural de España en Montevideo. Allí debía celebrarse ayer un homenaje al autor de La tregua, pero la muerte de la poeta Idea Vilariño, íntima amiga suya, obligó a suspender el acto. Lo que sí se celebró fue el homenaje previsto desde hace semanas en Madrid, una de sus "patrias suplentes", la ciudad a la que llegó exiliado en los años ochenta y en la que mantuvo su casa durante los años del "desexilio".

Durante todo el día, la Fundación Instituto de Cultura del Sur ocupó la Biblioteca Nacional de Madrid bajo el lema Ven a ser Benedetti, una jornada que se inició por la mañana con una multitudinaria lectura continuada de poemas y talleres de poesía a partir de Cuando la poesía, un poema inédito del autor uruguayo al que se le habían quitado los dos versos finales para que los participantes lo terminaran con sus propias palabras. La lectura continuó por la tarde con la participación de escritores, artistas y políticos como Federico Mayor Zaragoza, Carmen Posadas o Juan Manuel Montilla el Langui. Los actos se cerraron con un coloquio en el que participaron Luis García Montero, Jesús García Sánchez, responsable de la editorial Visor, y Benjamín Prado, director del homenaje. Mientras García Montero afirmó que para Benedetti el compromiso va unido a la exigencia estética -"poesía de la conciencia y conciencia de la poesía"-, García Sánchez recordó que éste ejerció más su compromiso como ciudadano y como ensayista que como poeta: "Tiene poco poetas combativos".

Mario Benedetti (Paso de los Toros, Uruguay, 1920), que hoy es el gran best seller de las letras uruguayas, se pagó de su bolsillo sus primeros siete libros de poemas, empezando por La víspera indeleble en 1945. Tenía 25 años y desde los 14 era, como cuenta Hortensia Campanella en su biografía, un autodidacta que tuvo que hacerlo todo por su cuenta.

Al filo de los 20 años empezó un periplo laboral que daría lugar a uno de sus libros más populares Poemas de la oficina (1956). Durante dos décadas se le podía encontrar en Will L. Smith S. A. Repuestos para Automóviles, en una agencia de importación y exportación o en la Federación de Baloncesto del Interior, donde trabajaba como taquígrafo. Aunque simultaneaba los tres trabajos, el poeta no tardaría en ingresar en la Contaduría General de la Nación. Seguía así la tradición uruguaya de tener un funcionario en cada familia. Él mismo, con sorna, lo dijo así: "El Uruguay es la única oficina del mundo que alcanzó la categoría de república".

Aunque con el tiempo fue profesor universitario, Benedetti no llegó a terminar el bachillerato en el instituto público en el que había recalado después de abandonar el Liceo Alemán de Montevideo. Su padre, un químico que había encontrado cierta estabilidad después de años de penuria, decidió sacarlo de allí el día que el joven Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farrugia llegó a casa diciendo que a partir de entonces sería obligatorio en el liceo el saludo nazi. Era 1933 y Hitler acababa de llegar al poder en Alemania.

En Idiomas, un poema recogido en Testigo de uno mismo, el poeta recuerda aquellos años de primaria germánica y afirma que la voz de la conciencia le habla ahora en alemán. Ésa era también la lengua en la que él mismo recitaba su celebérrimo poema Corazón coraza durante un cameo en El lado oscuro del corazón, la película dirigida por Eliseo Subiela en 1992 y cuyo guión estaba punteado por textos de Oliverio Girando, Juan Gelman y el propio Benedetti. Más allá de los libros, el cine ha sido uno más de los muchos caminos hacia la popularidad que tomó la poesía del autor de El mundo que respiro. Otros serían la música de Joan Manuel Serrat, que ayer envió una carta al homenaje madrileño, y la de Daniel Viglietti, con el que recorrió el mundo en un espectáculo de "hablacantar".

Cuando se estrenó El lado oscuro del corazón Benedetti atribuyó el éxito de la película a "esa vieja costumbre de sentir". En un tiempo de "elipsis" de los sentimientos, que "parecen algo vergonzoso", la gente, dijo, los necesita. Su propia poesía es también así, algo irónica y muy sentimental.

Hortensia Campanella, editora también de las obras completas de Juan Carlos Onetti, explica por teléfono desde Montevideo que el éxito de Benedetti se debe a que escribe para que lo lean "casi por sobre el hombro", es decir, en el mismo momento en que está escribiendo. De ahí el carácter inmediato de sus poemas (también la treintena larga de títulos que ha publicado), la cercanía que transmiten y la identificación de los lectores con sus textos.

"Es un poeta a ras del lector, sí", abunda Benjamín Prado. "Su sencillez no es una casualidad sino una estrategia. Mario siempre ha buscado que su poesía sea entendida para que pueda ser compartida". Una sencillez no reñida con la inteligencia: "Es un crítico literario extraordinario. Culto y sabio". Para él Benedetti ha demostrado, en la estela del Neruda de las Odas elementales, que "los grandes temas pueden estar en las pequeñas cosas". No obstante, Benedetti no es un poeta de grandes gestos: "Él habla en voz baja. Te echa los poemas por debajo de la puerta".

"Érase una vez en América", Sergio Leone


MANUEL NAVAS
Paisajes eléctricos magazine




Después de revolucionar el western con una trilogía que dio origen a un nuevo sub-género llamado "spaguetti-western", el realizador italiano Sergio Leone parecía descolgarse con un film aparentemente diferente lo que había realizado en los últimos años, ya que dejaba de lado a los sucios y polvorientos pistoleros para centrarse en los elegantes gangsters. Sin embargo, su propuesta no estaba tan alejada de lo que parecía en un principio. Si analizamos a fondo su trayectoria desde “Por un puñado de dólares” hasta su último film, el que nos ocupa, hay la sensación de avance temporal. Si bien las dos primeras películas de la trilogía no tienen referencias temporales concretas (como si fueran breves escaramuzas fronterizas), la tercera, “El bueno, el feo, el malo” nos presentaba a sus protagonistas buscando un botín en medio de la Guerra Civil norteamericana (incluso se puede pensar que ésta última es un antecedente de las dos anteriores por el gesto del “rubio” al final del film embutiéndose en el famoso poncho, por el hecho que en las dos primeras “trabaja” en solitario, y por la breve referencia, muy sutil, que tenemos que el Coronel Mortimer había participado en la Guerra Civil norteamericana), para posteriormente situar la historia de venganza de “Hasta que llegó su hora” en el contexto de la llegada del ferrocarril a esos territorios fronterizos sin ley donde las disputas se dirimían a golpe de revólver. Por su parte “Agáchate maldito” se situaba en plena revolución mexicana, ya a principios de siglo XX, último reducto de los aventureros. “Érase una vez en América” se sitúa pocas décadas después, ya en plena “civilización”, con una historia que tiene lugar en los suburbios de Nueva York en el barrio judio.

Tras unos enigmáticos 30 minutos que no hacen más que plantearnos interrogantes (que posteriormente irá desvelando poco a poco), en el que el protagonista, Noodles (Robert De Niro) se ve obligado a huir para evitar que le maten, Leone salta 30 años en el tiempo (con una bellísima elípsis en la que una melancólica versión de “Yesterday” de los Beatles nos sitúa con inteligencia en los años 60), para mostrarnos a un envejecido Noodles que vuelve “a la escena del crimen”, invitado por un misterioso personaje (más enigmas). Esto marcará la pauta del film, en la que Noodles, mientras recorre los escenarios de su juventud va rememorando los hechos que le han llevado hasta allí y que le han marcado profundamente. De esta forma, el film va dando saltos en el tiempo a base de “flashbacks” (excelentemente enlazados por su director evidenciando el peso del pasado en el presente del protagonista). Así vamos recorriendo la vida de Noodles desde su niñez hasta el momento en tiene que dejarlo todo atrás, para reaparecer, cual fantasma (notablemente envejecido) en lo que podríamos llamar una historia de “gangsters”.

El guión es excelente, ofreciendo al espectador un puzzle con múltiples vacíos que la trama irá rellenando a lo largo de las casi cuatro horas de duración del film. A pesar de tratarse de un film de criminales, la intención de Leone es muy diferente a la de Coppola (por citar el referente más cercano del cine de gangsters), ya que lo que le interesa realmente es contarnos una historia que tiene de todo violencia, acción, amistad, drama, traición, violencia amor, etc. En definitiva las diferentes partes que forman parte de toda una vida, la de Noodles. A pesar de la excesiva duración de la cinta, el film se hace muy interesante, no sólo por la curiosidad de resolver los enigmas iniciales sino por la proximidad que sentimos a los personajes que pueblan el film, y las diversas y variadas historias que nos cuentan. En este sentido, Leone nos vuelve a mostrar escenas de violencia explícita, pero también románticas e incluso de alto contenido sexual.

Pese a situarlo en un tiempo y un espacio real, sus personajes son ficticios pero tremendamente humanos. Sus protagonistas aman, matan, sienten, padecen, en definitiva están vivos. Uno de los temas principales que recorre el film es el de la amistad, el de Noodles con Max (James Woods), que contiene todas las connotaciones (positivas) de la amistad entre dos hombres. Curiosamente, por fin aparecen personajes femeninos de entidad, aunque el verdadero peso del film lo lleven los hombres. La mujer en este film cumple un doble papel que va del puro objeto sexual, personificado en Carol (Tuesday Weld) al deseo inalcanzable, personificado por Deborah (Elisabeth McGovern), cuyo amor con Noodles se acaba convirtiendo en un amor imposible, por más barreras sociales que éste intente superar por conseguir a su “primer amor”.

A través de las diferentes secuencias Leone anota ciertas connotaciones sociales y una mirada crítica tanto hacia los políticos como a las fuerzas del orden, apareciendo todos ellos rodeados de connotaciones negativas. Pero en realidad, por encima de lo que podría ser un típico film de gangters Leone nos habla del tiempo, del paso del tiempo más bien, y del peso del pasado en el presente tratado de una forma melancólica. Flota en todas las secuencias del film un cierto aire nostálgico (mucho más evidente en los recuerdos de niñez de Noodles, de un pasado lejando y ya perdido para siempre subrayado por la excelente banda sonora del gran Ennio Morricone.

Otro de los pilares sobre el que se sustenta este magnífico film es el interpretativo. Todos los actores (incluidos los niños)brillan a un excelente nivel, destacando sobre todo Robert de Niro y James Woods pero sin olvidarnos de Elizabeth McGovern ni de los excelentes secundarios entre los que encontramos a Joe Pesci, Danny Aiello, James Hayden, Treat Williams, etc. Todos ellos magníficos con los que Leone compone un film a ratos violento,a ratos emotivo, a ratos poético, que nos deja un cierto regusto amargo en general, peor sobre todo la sensación de haber visionado una gran película cuyas imágenes e historias son tan reales, tan cercanas que permanecen impresas en nuestra retina por un largo periodo de tiempo. Se puede decir que Leone nos dejó a "lo grande".

La narración breve en castellano se renueva y suma lectores

Internet ayuda a estimular la creación y la lectura y transmite información sobre obras y autores. Nuevas estrategias editoriales están ampliando el número de aficionados a un género minoritario

ELENA HEVIA
El Periódico de Catalunya




Hermano pobre de la novela. Ejercicio de estilo. Mera práctica para abordar en el futuro una narración con más ambición. Pecado de juventud. Eso que los escritores publican muy de vez en cuando entre novela y novela. Veneno para las librerías. El cuento, el relato, la narración breve, arrastra en España una falta de consideración histórica por parte de escritores y lectores, y por ende de editores. Pero en los últimos años hay señales que permiten detectar un cierto cambio de actitud.

Los síntomas son diversos, como la proliferación de pequeñas editoriales que dedican especial atención al género, como Menoscuarto, Thule o Páginas de Espuma
–esta última con una década de trayectoria y un premio de 50.000 euros, que supera en dotación a los Herralde o el Biblioteca Breve.

«En los últimos tiempos percibimos un aumento de lectores y una nueva sensibilidad», afirma Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma. Y un botón de muestra son los 53.000 ejemplares vendidos de la colección de microrrelatos Ajuar funerario, de Fernando Iwasaki. Eso sin contar esa oveja negra encaramada en los más vendidos que fue Los girasoles ciegos de Alberto Méndez.

PÚBLICO EXIGENTE

Más lectores y más preparados. El relato, convienen muchos autores, implica un mayor grado de exigencia para el lector. «El lector de cuentos es especial –explica Cristina Fernández Cubas, una de las grandes y solitarias referencias del género en España--. En contra de lo que se ha dicho, el lector de relatos no tiene prisa. Es activo y desconoce la pereza. Pero ahí está. No me importa cuál es su número. Los cuentistas contamos con su complicidad y su inteligencia».

Hipólito G. Navarro, un nombre clave, junto con el madrileño Eloy Tizón, en el reciente y más exigente desarrollo del cuento en España, va más lejos: «Estoy convencido de que la salud literaria de un país pasa por la salud de sus cuentos y su poesía. Porque ahí es donde el escritor se la juega, y es donde hay una mayor elaboración de la lengua. El cuento favorece la experimentación, la búsqueda de nuevas vías para contar lo que ya está contado hasta la saciedad». Navarro ha publicado recientemente su antología El pez volador.

Con dos libros de cuentos recientes en el mercado los habitualmente novelistas Ignacio Martínez de Pison e Ignacio Vidal Folch certifican la pluralidad del género. «Todo vale, desde los cuentos con una buena arquitectura, estilo Poe, a los más abiertos tipo Chéjov. El relato hoy admite todo tipo de licencias y bastardeos», dice Vidal Folch. Por su parte, Martínez de Pisón no detecta grandes diferencias entre novelas como Carreteras secundarias y Dientes de leche y la antología de relatos Aeropuerto de Funchal: «Los personajes de unas y otros se mueven en los mismos universos. En ambos casos se trata de crear mundos que absorban al lector».

CONTAMINACIÓN

Tizón, autor del imprescindible Velocidad de los jardines, se atreve a vaticinar un posible contagio de la novela del siglo XXI respecto del cuento: «Es posible que las novelas se contagien de algunos rasgos del cuento como concentración, vértigo, carácter fragmentario e hibridación de géneros».

En esa transformación el factor internet también es decisivo. Lo certifica Flavia Company: «El intercambio de archivos breves, la publicación de cuentos en distintos blogs, sin duda, crea el ambiente adecuado para su lectura y cultivo. Los lectores, en la actualidad, buscan, curiosean y sobre todo, se encuentran y comparten en la red».

Uno de los blogs más activos es El síndrome de Chéjov, comandado por el también cuentista Miguel Ángel Muñoz, quien destaca asimismo a autores como Andrés Neuman, Ángel Zapata, Manuel Moyano, Mercedes Abad, Ángel Olgoso –«fantástico en ambos sentidos»– y Gonzalo Calcedo, mientras advierte una nueva vertiente del fenómeno: «Es evidente que el cuento, cada vez más, está siendo utilizando por los profesores más avispados como recurso didáctico. Esto es fundamental. Para la difusión del cuento y sobre todo para la buena educación de los estudiantes». Y al amor de esa tendencia, crecen exponencialmente los concursos en talleres de escritura y programas culturales en radio y televisión dedicados al microrrelato, democratizando así el género.

Enterradores de CO2


Una planta francesa de captura de dióxido de carbono enciende la polémica entre la industria y los ecologistas. La instalación, cercana a la frontera española, quiere secuestrar 75.000 toneladas cada año


ANDRÉS PÉREZ
Público


A primera vista, la idea parece genial: capturar el CO2 que sale de las chimeneas y pone en peligro el planeta para inyectarlo en el subsuelo, aprisionarlo y evitar su efecto nefasto. Ahora bien, el problema se plantea de una forma totalmente diferente si es bajo la casa de uno donde la industria prevé encerrar el dióxido de carbono, letal en altas concentraciones. Este es el dilema que ha creado la polémica en Francia con la inminente apertura, cerca de la frontera española, de una planta piloto de Captura y Almacenamiento del Carbono (CCS) del grupo petrolero y gasista Total.

La gran compañía energética francesa ha finalizado la construcción de su planta piloto de Lacq, a menos de 100 kilómetros de la localidad aragonesa de Jaca. En ella, el gigante petrolero planea capturar cada año hasta 75.000 toneladas de CO2 procedente las emisiones industriales mediante el procedimiento de la oxicombustión, para luego condensarlo a presión e inyectarlo en el subsuelo, en una capa profunda dejada hueca por un yacimiento de gas natural, hoy agotado.

La demostración sobre el papel es impecable. El hueco en el subsuelo y la infraestructura para inyectar el CO2 existen. La instalación usa parte de las tuberías ya existentes, de cuando el gas natural iba en el sentido inverso, desde el subsuelo hasta la superficie.

Lo que no cuadra en este panorama, para varias asociaciones de residentes, agricultores y ganaderos de la región de Pau, es la insistencia de un gran grupo petrolero -con intereses obvios, pues- en anticipar el interés de esa tecnología antes de haber demostrado su inocuidad y su interés económico real.

Legitimar el petróleo

Para varias organizaciones ecologistas, entre ellas Greenpeace, subsiste además una duda clave para el planeta, vistos los miles de millones que la técnica exige. Según esos grupos, no está probado que el subsuelo mundial tenga capacidad para albergar más del 0,06% del CO2 de origen humano, principal responsable del cambio climático. Por ello, seguir invirtiendo en estas tentativas equivale, a su juicio, a caminar hacia un callejón sin salida, que sólo sirve para legitimar la industria del combustible fósil, ya sea petróleo o carbón.Por su parte, Total está a la espera del decreto que autorizará el inicio de las operaciones en la planta de Lacq, que ha costado 60 millones de euros y está lista para funcionar desde hace meses.

La Prefectura del departamento de Pirineos Atlánticos, donde se encuentra la central, afirma que "el decreto debería salir en las próximas semanas". Pero lo cierto es que los retrasos se van acumulando a causa de la fuerte presión ejercida por dos asociaciones locales que cuentan con el apoyo de la poderosa federación France Nature Environnement.

Todas ellas han escrito al presidente Nicolas Sarkozy para pedir un debate público sobre la utilidad real de la tecnología CCS antes del inicio de la experiencia piloto, y presentarán un recurso contencioso-administrativo contra el decreto de autorización en cuanto se haga público.Una portavoz de las asociaciones locales, Marie-Laure Imbert, explicó hace unos días el significado de esa amenaza de contencioso: "Está claro que esa técnica la están llevando adelante empresas de la energía fósil -Total, en Francia- para pintar de verde el sector y convencer de que se puede seguir consumiendo masivamente petróleoy carbón".

Según la ecologista, "encima de esos terrenos vive gente y hay viñedos", los del célebre Coteaux de Jurançon, "y una concentración del 20% basta para transformar el CO2 en letal". En su opinión, "la región es una zona sísmica y nadie ha garantizado que el CO2 no pueda fugarse, subir por las microfallas y reactivarlas". El Buró de Estudios Geológicos francés, principal autoridad pública en cuestiones de subsuelos, ha reconocido que el riesgo de activación de las microfallas es "débil". La firma Total no ha querido responder a Público las preguntas planteadas por los ecologistas.

Además de en Francia, se están llevando a cabo otros experimentos de captura en Alemania, Noruega, Holanda, Canadá y Japón, todos con apoyo público. Cuentan con el aval de personalidades como el director del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, Jeffrey Sachs, quien dijo hace unos días en Nueva York que "si esta tecnología no funciona, la humanidad va a tener serios problemas".

Por último, la UE apoya esta tecnología. El proyecto CASTOR, que reúne a 30 socios públicos y privados de 11 países europeos, intenta probar desde 2004 con dinero de la UE que la captura permitirá reducir un 30% las emisiones de dióxido de carbono de la industria del continente para el horizonte 2020-2030.

"Together through life", Bob Dylan (2009)


KEPA ARBIZU
Lumpen




Siempre resulta complicado hablar de alguien como Dylan, que más allá incluso de su faceta musical es considerado todo un icono cultural. Capaz de superar esa suerte de desprecio al género “no culto” que suele haber en la mente colectiva y ser nombrado un "artista" sin ningún matiz.

Hoy sale a la venta, “Together through life”, su disco, en estudio, número treinta y tres. En cierto sentido se le puede considerar continuador de sus dos anteriores trabajos, sería demasiado decir que se trata de una trilogía pero sí que tienen muchos puntos en común que les hace formar parte de un “todo”. Primero el productor es Jack Frost, pseudónimo bajo el que se encuentra el propio músico. Todos ellos están muy apegados a los sonidos clásicos, cada uno con sus matices, pero siempre bajo un esqueleto muy definido. Tampoco hay que obviar la sensación de que en los tres discos tienen una importancia capital los músicos que le acompañan, diferentes en cada una de las grabaciones, pero siempre con la idea de ser claves en el resultado global. Si hay que compararlo con alguno de sus predecesores, las canciones actuales tienen más en común con el “Love and theft”, publicado en el 2001, que con su antecesor directo, “Modern Times”, en este último la manera de cantar de Dylan era algo más reposada, en cambio en el recién publicado su voz suena ronca, hiriente, y el blues y el rock prevalecen sobre cualquier otro sonido.

“Together through life” se gestó a raíz de la petición del director Olivier Dahan (creador de “La vie en rose”, biografía de Edith Piaf)) para que Dylan compusiera una pieza para su nueva película, “My own love song". No sólo aceptó tal propuesta, componiendo “Life is hard”, sino que fue el detonante para activar su inspiración y escribir otras nueve canciones.

Otro dato significativo que no hay que pasar por alto es que en esta ocasión las letras no son monopolio del propio Dylan, se ha servido de la ayuda de Robert Hunter, poeta y antiguo letrista de los Grateful Dead, que coescribe junto al estadounidense casi la totalidad de temas.

Antes comentaba la importancia que tenía en sus últimos discos la banda acompañante. En este caso sobresalen dos colaboraciones de altísimo nivel, por una parte el guitarrista habitual de Tom Petty, Mike Campbell, y por otra el acordeón de David Hidalgo, componente de Los Lobos, que ayuda a dar un sabor muy especial, toque fronterizo, al conjunto.

Nada más conocerse la noticia del nuevo disco y su adelanto, “Beyond here lies nothin”, ya empezó la polémica. Por una parte, Dylan, ese hombre que cargaba reiteradamente contra la actual situación de la música, su banalizacion y lo pernicioso de dejarse llevar por las comodidades de las nuevas tecnologías en detrimento de un mayor cuidado del arte en sí, cede su canción durante un tiempo para ser descargada y disfrutada por internet. Otro motivo de recelo, este sí verdaderamente musical, es el supuesto plagio de dicha canción. Por no extenderse demasiado, todo queda en que partiendo de una composición clásica del bluesman Howlin Wolf, se han ido haciendo diferentes cambios y versiones a lo largo del tiempo. El resultado, que es lo importante, es un blues cargado de fuerza y con unas bases rítmicas impactantes. Dentro del mismo estilo encontramos temas como "My wife’s home town”, cantado con sorprendente fuerza y con claras reminiscencias a Muddy Waters, en el tema tiene una gran importancia el sonido del acordeón, incorporándose al ritmo clásico de blues. “Jolene” recrea un sonido más cercano a la escuela tejana.

También aparecen canciones más reposadas, cantadas con menos crudeza. “Life is hard” es una de ellas, precioso tema entre romántico y melancólico ayudado por un dulce sonido de mandolina. "Forgetful heart” es una composición típica de Dylan, importancia de la guitarra eléctrica y fraseados muy separados. “I feel a change comin’ on” es un medio tiempo que viendo el título nos podría sugerir referencias a Obama y su cambio, pero queda descartado dicho significado por las propias palabras del autor negando tal cosa. Lo que sí recuerda, aunque sea en el título, es a la estremecedora canción de Sam Cooke, "A change is gonna come". Para terminar dos curiosidades que encontramos: una es “This dream of you”, donde queda más marcada la influencia fronteriza de Los Lobos por medio de Hidalgo y otra, el "casi rock" desvergonzado y de ritmo trepidante que es “Shake shake mama”.

Resulta encomiable que después de tantos años, casi cincuenta, Dylan todavía encuentre las fuerzas y las ganas para facturar un disco cuanto menos notable, sin dar ninguna sensación de repetirse, todo lo contrario, y sonando realmente crudo y con ganas. Además de todo esto no hay que olvidar que él sigue en los últimos tiempos recopilando y editando sus rarezas y dando a conocer música, a todo aquel que quiera, a través de su programa de radio. Hay personas por las que, al margen de las disquisiciones musicales que se quieran hacer, hay que quitarse el sombrero.

La gripe porcina y el monstruoso poder de la gran industria pecuaria

MIKE DAVIS
Sin Permiso




La gripe porcina mexicana, una quimera genética probablemente concebida en el cieno fecal de una gorrinera industrial, amenaza subitáneamente con una fiebre al mundo entero. Los brotes en la América del Norte revelan una infección que está viajando ya a mayor velocidad de la que viajó con la última cepa pandémica oficial, la gripe de Hong Kong en 1968.

Robándole protagonismo a nuestro último asesino oficial, el virus H5N1, este virus porcino representa una amenaza de ignota magnitud. Parece menos letal que el SARS [Síndrome Respiratorio Agudo, por sus siglas en inglés] en 2003, pero, como gripe, podría resultar más duradera que el SARS. Dado que las domesticadas gripes estacionales de tipo A matan nada menos que a un millón de personas al año, incluso un modesto incremento de virulencia, especialmente si va combinada con una elevada incidencia, podría producir una carnicería equivalente a una guerra importante.

Ello es que una de sus primeras víctimas ha sido la consoladora fe, inveteradamente predicada por la Organización Mundial de Salud (OMS), en la posibilidad de contener las pandemias con respuestas inmediatas de las burocracias sanitarias e independientemente de la calidad de la sanidad pública local. Desde las primeras muertes por H5N1 en 1997, en Hong Kong, la OMS, con el apoyo de la mayoría de administraciones nacionales de sanidad, ha promovido una estrategia centrada en la identificación y el aislamiento de una cepa pandémica en su radio local de brote, seguidos de una masiva administración de antivirales y –si disponibles— vacunas a la población.

Una legión de escépticos ha criticado ese enfoque de contrainsurgencia viral, señalando que los microbios pueden ahora volar alrededor del mundo –casi literalmente en el caso de la gripe aviar— mucho más rápidamente de lo que la OMS o los funcionarios locales puedan llegar a reaccionar al brote original. Esos expertos han observado también el carácter primitivo, y a menudo inexistente, de la vigilancia de la interfaz entre las enfermedades humanas y las animales. Pero el mito de una intervención audaz, preventiva (y barata) contra la gripe aviar ha resultado valiosísimo para la causa de los países ricos que, como los EEUU y el Reino Unido, prefieren invertir en sus propias líneas Maginot biológicas, antes que incrementar drásticamente la ayuda a los frentes epidémicos avanzados de ultramar. Tampoco ha tenido precio este mito para las grandes transnacionales farmacéuticas, enfrentadas en una guerra sin cuartel con las exigencias de los países en vía de desarrollo empeñados en exigir la producción pública de antivíricos genéricos clave como el Tamiflu patentado por Roche.

La versión de la OMS y de los centros de control de enfermedades, de acuerdo con la cual ya se está preparado para una pandemia, sin mayor necesidad de nuevas inversiones masivas en vigilancia, infraestructura científica y regulatoria, salud pública básica y acceso global a fármacos vitales, será ahora decisivamente puesta a prueba por la gripe porcina, y tal vez averigüemos que pertenece a la misma categoría de gestión "ponzificada" del riesgo que los títulos y obligaciones de Madoff. No es tan difícil que falle el sistema de alertas, habida cuenta de que, sencillamente, no existe. Ni siquiera en la América del Norte y en la Unión Europea.

Tal vez no sea sorprendente que México carezca tanto de capacidad como de voluntad política para gestionar enfermedades avícolas y ganaderas, pero ocurre que la situación apenas es mejor al norte de la frontera, en donde la vigilancia se deshace en un desdichado mosaico de jurisdicciones estatales y las grandes empresas pecuarias se enfrentan a las regulaciones sanitarias con el mismo desprecio con que suelen tratar a los trabajadores y a los animales. Análogamente, una década entera de advertencias de los científicos fracasó en punto a garantizar transferencias de sofisticada tecnología viral experimental a los países situados en las rutas pandémicas más probables. México cuenta con expertos sanitarios de reputación mundial, pero tiene que enviar las muestras a un laboratorio de Winnipeg para descifrar el genoma de la cepa. Así se ha perdido toda una semana.

Pero nadie menos alerta que las autoridades de control de enfermedades en Atlanta. De acuerdo con el Washington Post, el CDC [siglas en inglés del Centro de Control de Enfermedades, radicado en Atlanta; T.] no se percató del brote hasta seis días después de que México hubiera empezado a imponer medidas de urgencia. No hay excusa que valga. Lo paradójico de esta gripe porcina es que, aun si totalmente inesperada, había sido ya pronosticada con gran precisión. Hace seis años, la revista Science consagró un artículo importante a poner en evidencia que, "tras años de estabilidad, el virus de la gripe porcina de la América del Norte ha dado un salto evolutivo vertiginoso".

Desde su identificación durante la Gran Depresión, el virus H1N1 de la gripe porcina sólo había experimentado una ligera deriva desde su genoma original. Luego, en 1998, una cepa muy patógena comenzó a diezmar puercas en una granja de Carolina del Norte, y empezaron a surgir nuevas y más virulentas versiones año tras año, incluida una variante del H1N1 que contenía los genes internos del H3N2 (causante de la otra gripe de tipo A que se contagia entre humanos).

Los investigadores entrevistados por Science se mostraban preocupados por la posibilidad de que uno de esos híbridos pudiera llegar a convertirse en un virus de gripe humana –se cree que las pandemias de 1957 y de 1968 fueron causadas por una mezcla de genes aviares y humanos fraguada en el interior de organismos porcinos—, y urgían a la creación de un sistema oficial de vigilancia para la gripe porcina: admonición, huelga decirlo, a la que prestó oídos sordos un Washington dispuesto entonces a tirar miles de millones de dólares por el sumidero de las fantasías bioterroristas.

¿Qué provocó tal aceleración en la evolución de la gripe porcina? Hace mucho que los virólogos están convencidos de que el sistema de agricultura intensiva de la China meridional es el principal vector de la mutación gripal: tanto de la "deriva" estacional como del episódico "intercambio" genómico. Pero la industrialización granempresarial de la producción pecuaria ha roto el monopolio natural de China en la evolución de la gripe. El sector pecuario se ha visto transformado en estas últimas décadas en algo que se parece más a la industria petroquímica que a la feliz granja familiar que pintan los libros de texto en la escuela.

En 1965, por ejemplo, había en los EEUU 53 millones de cerdos repartidos entre más de un millón de granjas; hoy, 65 millones de cerdos se concentran en 65.000 instalaciones. Eso ha significado pasar de las anticuadas pocilgas a ciclópeos infiernos fecales en los que, entre estiércol y bajo un calor sofocante, prestos a intercambiar agentes patógenos a la velocidad del rayo, se hacinan decenas de millares de animales con más que debilitados sistemas inmunitarios.

El año pasado, una comisión convocada por el Pew Research Center publicó un informe sobre la "producción animal en granjas industriales", en donde se destacaba el agudo peligro de que "la continua circulación de virus (…) característica de enormes piaras, rebaños o hatos incremente las oportunidades de aparición de nuevos virus por episodios de mutación o de recombinación que podrían generar virus más eficientes en la transmisión entre humanos". La comisión alertó también de que el promiscuo uso de antibióticos en las factorías porcinas –más barato que en ambientes humanos— estaba propiciando el auge de infecciones estafílocóquicas resistentes, mientras que los vertidos residuales generaban brotes de escherichia coli y de pfiesteria (el protozoo que mató a mil millones de peces en los estuarios de Carolina y contagió a docenas de pescadores).

Cualquier mejora en la ecología de este nuevo agente patógeno tendría que enfrentarse con el monstruoso poder de los grandes conglomerados empresariales avícolas y ganaderos, como Smithfield Farms (porcino y vacuno) y Tyson (pollos). La comisión habló de una obstrucción sistemática de sus investigaciones por parte de las grandes empresas, incluidas unas nada recatadas amenazas de suprimir la financiación de los investigadores que cooperaran con la comisión.

Se trata de una industria muy globalizada y con influencias políticas. Así como el gigante avícola Charoen Pokphand, radicado en Bangkok, fue capaz de desbaratar las investigaciones sobre su papel en la propagación de la gripe aviar en el sureste asiático, es lo más probable que la epidemiología forense del brote de gripe porcina se dé de bruces contra la pétrea muralla de la industria del cerdo.

Eso no quiere decir que no vaya a encontrarse nunca una acusadora pistola humeante: ya corre el rumor en la prensa mexicana de un epicentro de la gripe situado en torno a una gigantesca filial de Smithfield en el estado de Veracruz. Pero lo más importante –sobre todo por la persistente amenaza del virus H5N1— es el bosque, no los árboles: la fracasada estrategia antipandémica de la OMS, el progresivo deterioro de la salud pública mundial, la mordaza aplicada por las grandes transnacionales farmacéuticas a medicamentos vitales y la catástrofe planetaria que es una producción pecuaria industrializada y ecológicamente desquiciada.

Mirada indulgente sobre el secuestro de patronos y el asalto de subprefecturas


El presentador del telediario nocturno de France2 trata de arrancar una llamada a la calma de un sindicalista de Continental. En la pantalla, la imagen de una subprefectura arrasada. El trabajador declina la propuesta y pide justicia para los despedidos. La crisis se encrespa y en la calle se muestra comprensión incluso ante el secuestro de patronos

MAITE UBIRIA
Gara



La empresa Continental ha optado por cerrar por un período de tiempo indefinido su planta de Clairoix (Picardía). Todo un sarcasmo para una compañía que desde el pasado 11 de marzo mantiene un nivel de producción simbólico, a la espera de ejecutar un plan de cierre definitivo que dejará sin empleo a 1.120 personas. La dirección de esta empresa de equipamientos de automóvil decidió ese día que echará la persiana tanto en la planta de Oise como en la alemana de Hannover, que emplea a cerca de 800 personas.

El motivo del cierre temporal de la factoría de Clairoix es el empeoramiento de la crisis social abierta por ese anuncio de clausura de la planta. Efectivamente, el tribunal de Sarreguemines (Moselle) echaba por tierra el martes el último recurso de que disponían los trabajadores para afrontar la pérdida de sus empleos.

La cólera con que los empleados acogieron esa decisión saltaba poco después a la cabecera de los informativos nocturnos de la televisión francesa. Por descontado, el grupo Continental no presenta un balance global de pérdidas que le permita justificar mínimamente una decisión como la adoptada en la planta de Oise.

Esa circunstancia, que se repite en no pocos cierres empresariales en el Hexágono, ha hecho que, a ojos de la opinión publica, la batalla de los trabajadores de Continental, como también la que llevan a cabo estos días los cerca de 300 empleados de un fabricante del sector de la electrónica, Molex, sean vistas con comprensión cuando no con abierta simpatía por una buena parte de la ciudadanía.

La entrevista de France2 fue una demostración del caldeado ambiente social que se vive en Oise, pero que amenaza a otros muchos centros del trabajo del Hexágono, donde la crisis se lleva por delante cada día los sueños de millares de trabajadores.

El presentador, David Pujadas, trató en vano de obtener una muestra de repulsa de un sindicalista de CGT al asalto por los trabajadores de la sala de recepción de la empresa y de la subprefectura de Compiègne. El trabajador respondió que eran las vidas de los trabajadores que en breve perderán su empleo las que habían sufrido una «premeditada campaña de destrozos y devastación». En ese punto, el presentador solicitó una llamada a la calma, invitación a la que el em- pleado de Continental respondido simplemente «no».

Visiblemente incómodo, el presentador despedía al entrevistado, a cuyas espaldas se mostraban las imágenes de varios de sus compañeros rompiendo enseres varios durante el asalto a los locales de la subprefectura de Oise.

La opinión pública

La opinión pública francesa observa con cierta comprensión unas acciones sindicales que en las últimas semanas han subido visiblemente de tono.

Aunque no es una práctica nueva en la historia sindical, desde hace semana se suceden los secuestros de patronos en empresas sacudidas por la crisis económica. En estos días, en los medios de comunicación se recuerdan las acciones que llevaron a cabo los sindicatos con motivo de las diversas reconversiones industriales que se han abordado en el Hexágono. En los años 70 se registraron cuatro secuestros de patronos en otras tantas factorías, en Lorraine; en los 80, los obreros retuvieron en la empresa de Usinor a varios directivos; al igual que hicieron los empleados de Air France con sus directivos.

En esta primavera de 2009 los secuestros de patronos se suceden. El último de ellos acabó el martes, cuando dos directivos de la factoría de Molex (Villemur) salían en medio de una sonora pitada de sus todavía empleados.

El de Molex es un caso de manual en la economía globalizada. El gigante americano achaca a la caída de ventas el cierre de la planta de Haute-Garonne. Sin embargo, hoy se sabe que mantiene en stock en una planta de Holanda parte de la producción de la planta francesa para, de manera encubierta, derivar hacia Nebraska esas piezas y, una vez completado el proceso de fabricación, sacarlas el mercado.

La CGT de Molex no duda en afirmar que, gracias al secuestro durante 24 horas del ayudante del gerente y de la directora de recursos humanos de la planta de Villemur-sur-Tarn «ya nadie puede decir que no conoce lo que hacen los patronos americanos con nuestra producción».

El investigador social René Mouriaux habla de una «necesidad de mediatización» para explicar el uso por los trabajadores de medios coercitivos para denunciar su situación. «En la era de la comunicación romper el silencio, salir del anonimato, es una necesidad mayor», sostiene.

En los medios se mantiene un discurso de cierta prudencia hacia esta escalada de tensión en los centros de trabajo. La política al uso de «condena de la violencia» sin más matices resulta quizás más difícil de mantener cuando se ve a trabajadores que peinan canas emprenderla a golpes en su empresa o en la subprefectura.

Un medio respetado en ámbitos financieros, «Les Echos» (www.lesechos.fr), ha lanzado incluso un sondeo para pulsar la opinión de sus lectores sobre los secuestros de patronos. El miércoles, los resultados de esa encuesta situaban a un 40% de los encuestados en contra de esas acciones. Mientras, el 6o% restante se dividía entre quienes confiesan entender tales medios aún no compartiéndolos y quienes los aplauden.

Por su parte, los trabajadores tratan de difundir sus propias informaciones a través de internet. Ese es el caso de la dirección http://www.contiblog.fr/ en la que se da cuenta de la protesta que llevan a cabo de forma ininterrumpida los empleados de Continental desde hace ya cinco semanas. Con esos medios, ciertamente menos potentes que los tradicionales, pero sin duda directos, tratan de hacer frente a la «oleada de mentiras». Con esa expresión se referían, esta vez en las columnas de www.rue89.com, a las manifestaciones realizadas por el primer ministro, François Fillon, que tras denunciar el saqueo de la subprefectura, atribuyó esa acción a una minoría.

«Podía haber dicho a mis compañeros que pararan, pero les dejé hacer (...) a costa de verse maltratadas las ovejas se han convertido en leones, y como es sabido los leones no se dejan llevar así como así al matadero», afirmó Xavier Mathieu (CGT). Según indicó, en el asalto tomaron parte «200 personas, apoyadas por otras tantas desde fuera».

Desde la CFDT, sindicato más bien moderado, se reprocha a Fillon que evoque ahora una mediación del Estado ante la compañía «cuando hace más de 10 días la intersindical ha remitido una petición en ese sentido que no ha tenido ninguna respuesta».

Las dudas que planean sobre la política del Gobierno de la UMP para enfrentar la crisis crecen cada día. Y, como era de esperar, desde PS y PCF, los primeros espadas se han apresurado a utilizar las protestas laborales como arma arrojadiza contra Fillon.

El gobierno

Por lo demás, las imágenes de ciudadanos franceses rompiendo mobiliario en una institución estatal han dejado fuera de juego el discurso de Sarkozy en Niza. Escoltado durante su visita por su ministra de Interior, Michèle Alliot-Marie, Sarkozy presentó sus ideas para mejorar la seguridad de la ciudadanía frente «al peligro que representan las bandas criminales organizadas». Mientras Sarkozy se esconde tras su discurso-refugio sobre la seguridad, el Observatorio Francés de Coyunturas Económicas acaba de publicar un informe que corrobora que «la economía francesa conocerá en 2009 la recesión más grave desde 1930». Con una previsión de 800.000 parados más entre 2009-2010, la agitación social promete ganar enteros.

Entrevista con David Moody, autor de "Odio"


SCYLA


Minotauro publicó el pasado marzo la novela "Odio", de David Moody, cuyos derechos cinematográficos fueron adquiridos por Guillermo del Toro. El director Juan Antonio Bayona (director de "El orfanato") rodará la película, que promete ser espectacular.

Hoy os traemos una entrevista que el equipo de Scyla ha hecho al autor de la novela, en la que nos habla de como se le ocurrió la idea, y que pueden encontrar los lectores en ella.

Scyla: En marzo pasado, Minotauro publicó “Odio” (‘Hater’), una novela que impresionó mucho a gente de la talla de Guillermo del Toro (director de la adaptación de “El Hobbit” de J.R.R. Tolkien, “Hellboy” o “El laberinto del fauno”. Cada autor tiene sus propios referentes, en la literatura, el cine, los cómics,… ¿Cuáles son los tuyos? ¿Soñabas con ser escritor –o un referente para otros- cuando eras niño?

David Moody: Me convertí en un obseso del horror y la ciencia ficción a muy temprana edad –¡demasiado, probablemente!-. Leí muchos cómics de Marvel y crecí viendo clásicos de la televisión británica del género de la ciencia ficción como ‘Dr Who’, ‘Quatermass’, ‘Space 1999’, ‘Blake’s 7’ y otros. Pero fueron las películas de terror las que de veras me influenciaron. Solía bajar las escaleras a escondidas para ver los clásicos universales del terror (Drácula, Frankenstein, El hombre lobo...) y películas de serie B de la década de los cincuenta, como “El día del fin del mundo”, “El terror no tiene forma” y ‘The Brain from Planet Aros’, no clásicos para la mayoría, ¡¡pero muy divertidos de todas formas!! Entonces descubrí un trío de directores que me mostraron el camino de los gustos que tengo sobre el cine y la forma de contar historias en general: George A. Romero, John Carpenter y David Cronenberg.

Supe desde muy joven que quería contar historias. Deseaba hacer películas pero no tenía la experiencia, el dinero o el equipo para hacerlo. Siempre he escrito historias, así que se convirtió en algo natural trasladar las ideas que tenía para películas en historias para novelas.

Scyla: Las películas de terror y post-apocalípticas son una constante en su vida, especialmente “El día de los trífidos” y el clásico de H.G. Wells “La Guerra de los Mundos”, por no hablar de “La noche de los Muertos Vivientes”. ¿Porqué estas historias le impresionaron? ¿cree que esos guiones podrían convertirse en realidad?

David Moody: No creo que puedan llegar a ser una realidad, ¡pero no lo sé a ciencia cierta! Lo que me fascina de las historias relacionadas con el fin del mundo es la reacción de la gente ante situaciones tan increíbles. Creo que la gente normalmente vive creyendo que lo que está ahí siempre permanecerá en el mismo lugar mañana, y eso no ocurre siempre. No sabemos que nos deparará el futuro, y creo que es interesante preguntarse que podría venir a continuación.

Scyla: En “Odio”, usas la violencia como forma de criticar a la sociedad, a través de un personaje que no está acostumbrado a ella. Pero la violencia tiñe nuestra vida y nuestros actos, está por todas partes. Algunas veces la sufrimos y otras la utilizamos para conseguir lo que queremos, en diferentes grados. ¿Es violenta la naturaleza humana?

David Moody: Creo que, por desgracia, los humanos son violentos por naturaleza, aunque la mayoría de la gente es capaz de mantener sus impulsos bajo control. Hay cosas que todos necesitamos y queremos, y hacemos todo lo que podemos para conseguirlas. Cuando la situación se pone fea y nuestras vidas están en juego, creo que la mayoría de la gente es capaz de volverse violento para sobrevivir. Sólo hay que echar un vistazo al mundo animal, ¡la violencia extrema es parte diaria de las vidas de millones de criaturas!

Scyla: El cine es tu principal referente… cuando escribes, ¿piensas en imágenes o en conceptos? ¿cómo afectan tus referentes cinematográficos a tus libros? ¿cómo creas tus personajes, partiendo de personas de carne y hueso?

David Moody: Como decía, siempre quise hacer películas, así que la forma en que escribo es muy simple y visual. Antes de comenzar a escribir una historia, intento cerrar los ojos y visualizarla como una película. Pero aunque mi trabajo sea visual en el origen, el punto inicial de cada historia es el concepto. Desde esa idea inicial, los personajes, las situaciones y la acción se despliega.

Mis personajes surgen de muchas Fuentes. Algunas son autobiográficos. Danny McCoyne en “Odio”, por ejemplo, está en la misma situación en la que me encontré hace unos diez años, así que fue bastante sencillo escribir de forma convincente sobre sus problemas y frustraciones. Trabajaba en la industria de las finanzas, y obserbé a muchos miembros del equipo. A menudo las cosas que hacían y la forma en que reaccionaban ha podido haber afectado de forma indirecta a algunos de los personajes. ¡Escribir ficción de terror también es una buena terapia! Cuando la gente me molestaba en el trabajo, me los imaginaba como personajes y les daba una muerte horrible.

Scyla: En “Odio” gente normal comienza a transformar su personalidad, y llegan a convertirse en psicópatas. ¿Esto podría ser una evolución del ser humano? Somos animales civilizados... ¿algún día el animal puede ganar la batalla de la misma firma que en el libro?

David Moody: He de tener cuidado en como respondo a esta pregunta, ya que la naturaleza de “el odio” y sus efectos son cosas que se examinan con mucho más detalle en el segundo y tercer libro de la serie.

Creo de veras que es un tema fascinante. Si el control y la civilización nos son extirpados... ¿nos convertiríamos en animales de nuevo? ¿sería eso algo malo? Por el momento, podríamos argumentar que la inteligencia o el dinero significan poder. En “Odio”, esto cambia.

Scyla: Guillermo del Toro como productor y Juan Antonio Bayona como director están adaptando “Odio” al cine. ¿Trabaja como asesor en la película, le han consultado? ¿qué piensa sobre el proyecto?

David Moody: La película está en un estado de desarrollo muy temprano, y me gustaría estar involucrado, pero de momento no es así. Creo que un director se enfrenta a un reto cuando adapta una novela. El autor tiene a menudo una visión muy distinta sobre como debe verse la historia en el cine, y no tiene porque ser compartida por la del director. Creo que los novelistas no deberían involucrarse demasiado en las adaptaciones de sus libros.

En este proyecto no estoy involucrado. He sido un gran fan de Guillermo del Toro durante muchos años (desde que vi “Cronos” al principio de los años 90 del pasado siglo), y “El orfanato” de J.A. Bayona es maravillosa, con mucho movimiento. No podría pedir mejor equipo creativo para la adaptación de “Odio”.

Scyla: Antes de esta novela, publicó ‘Autumn’ en internet. Ninguna editorial quería publicarla en papel. Y fue un éxito... ¿No cree que a veces las editoriales no pueden reconocer libros que podrían ser éxitos o en su mayoría estos casos son impredecibles?

David Moody: Bueno, realmente no es que nadie quisiera publicarla, en realidad no la ofrecí a ninguna editorial. Había publicado un libro antes de ‘Autumn’ que apenas vendió y estaba desencantado con la industria editorial. Así que cuando finalicé ‘Autumn’ decidí que intentaría que la leyera la mayor cantidad de gente posible. Al final, casi medio millón de personas se la descargaron de mi web.

La apuesta sin duda valió la pena. Escribí varias secuelas de ‘Autumn’ y las publiqué yo mismo. La adaptación del primer libro ha sido rodada (se estrenará el próximo año, protagonizada por Dexter Fletcher y David Carradine) y las novelas han sido compradas por mi editorial en EE.UU.

Scyla: “Odio” es el primer libro de una serie. ¿Podría hablarnos sobre el siguiente?

David Moody: El segundo libro se titula ‘Dog Blood’ (“Sangre de perro”). Continúa la historia de Danny McCoyne, que intenta averiguar que le ha sucedido a su familia, en particular a su hija. Es una historia más ambiciosa aú nque “Odio”. El primer libro se concentraba en Danny y su familia. El segundo focaliza más su atención en que le ocurre a la sociedad y como millones de personas intentan sobrevivir al “odio”.

Scyla: ¿Qué escritores le han influenciado, además de Wells y Wyndham?

David Moody: Sin duda, esos dos autores son mis dos grandes influencias. No soy un gran lector en este momento. Creo que el cine me ha influenciado más que la literatura, como comentaba antes, George A. Romero, John Carpenter y David Cronenberg tuvieron un gran efecto sobre mi y mis libros. Cuando era adolescente, devoraba muchos de los primeros trabajos de Stephen King y James Herbert.

Dicho esto, ahora intento ponerme al día con mis lecturas. Hace poco disfruté mucho con ‘The Road’, de Cormac McCarthy y releyendo la trilogía de los Trípodes, de John Christopher.

Scyla: ¡Gracias por atendernos, ha sido un placer!

David Moody: Encantado. ¡Ha sido un placer también para mi!

Objeciones al desarrollo: Una mirada crítica al concepto de progreso

YAYO HERRERO
Revista Pueblos




La mayor parte de la sociedad podría estar de acuerdo con la idea de que en los últimos dos siglos, y sobre todo en las últimas décadas, el conocimiento científico ha avanzado de una forma impresionante. En todas las áreas del pensamiento: física, matemáticas, química, biología, economía, sociología, etc. han sido descubiertas nuevas teorías, leyes o postulados cuya aplicación ha creado una enorme variedad de artefactos, máquinas, compuestos químicos, medicamentos, instituciones, nuevos negocios, etc. que han cambiado aspectos sustanciales de la vida.

Curiosamente, a la vez, vemos cómo casi todo lo imprescindible va a peor. Las reservas pesqueras en todo el mundo disminuyen rápidamente debido a las extracciones masivas; los suelos pierden paulatinamente la capacidad de producir alimentos; el petróleo, imprescindible para mantener nuestra organización productiva y económica, se agota; el cemento y el hormigón fraccionan y deterioran los ecosistemas; el agua, el aire y el suelo se envenenan debido a la contaminación química; las desigualdades sociales se profundizan porque existe una apropiación obscena de bienes y riqueza por parte de una minoría; la articulación social que garantizaba los cuidados en la infancia, en la vejez o a las personas enfermas se está destruyendo, entre otras cosas, porque hombres y mujeres dedican la mayor parte de su tiempo a trabajar para el mercado; lo que se llama democracia se ha convertido en un sistema hegemónico que dispone de medios de difusión masivos, y una enorme maquinaria tecno-militar capaces de convencer por las buenas o por las malas...

¿Cómo es posible que de forma paralela a la generación de tanto conocimiento, a la vez que se han ido descubriendo tantas cosas que antes permanecían ocultas, y al mismo tiempo que nacían más y más universidades, laboratorios o centros de investigación, las variables que explican la vida se hayan ido deteriorando progresivamente? ¿Por qué el agua, el aire, los territorios, la fertilidad del suelo, los mares, la biodiversidad o la vida comunitaria se han ido destruyendo al mismo ritmo acelerado con que aparentemente aprendíamos sobre ellos? ¿Por qué en esta situación de crisis global la ciudadanía continúa creyendo firmemente que nuestra sociedad sigue un camino lineal desde un pasado de atraso y superstición hacia un futuro emancipador de mayor bienestar?

Para virar esta trayectoria que conduce al colapso es preciso reflexionar sobre la noción de progreso que tienen las sociedades occidentales, una noción que se basa en la separación entre cultura y naturaleza, y que ha contribuido a construir una esfera social, tecnológica y económica que ignora el funcionamiento de los sistemas naturales y crece, como un tumor, a costa de ellos.

Saber de dónde venimos para poder cambiar

La génesis del modelo de pensamiento occidental hunde sus raíces en la Modernidad. Este período, época de indudables avances, en la que se consigue desvincular el pensamiento del poder religioso, se proclaman los Derechos del Hombre y el concepto de ciudadanía (masculina) comienza a abrirse paso, es también el momento en el que se consolida el modo de relación entre los seres humanos y la naturaleza que han dado lugar a la actual crisis ecológica.

En efecto, es en este momento histórico cuando se ponen las bases del actual sistema tecnocientífico que se desarrolló a unas velocidades incompatibles con los procesos de la Biosfera que sostienen la vida, y al servicio de un modelo socioeconómico que sólo considera riqueza lo traducible a valor monetario y que necesitaba crecer de forma exponencial.

La ciencia moderna se constituyó en el supuesto de que el pensador podía sustraerse del mundo y contemplarlo como algo independiente de sí mismo, siendo el conocimiento generado absolutamente objetivo y, supuestamente, neutral y universal. La revolución científica condujo a conceptuar la naturaleza como una enorme maquinaria que podía ser diseccionada y estudiada en partes. La naturaleza pasaba así a ser considerada un autómata sujeto a unas leyes matemáticas eternas e inmutables que determinan su futuro y explican su pasado.

En la actualidad sabemos que este modelo diseccionador, que ha sido tan útil para aplicar en la industria, ha resultado enormemente dañino para la vida sobre la Tierra. La lógica de las cosas muertas no sirve para entender el mundo vivo. En un ecosistema, vegetales, animales y microorganismos cooperan intensamente y, por ello, no puede ser comprendido estudiando cada parte por separado.

La visión atomizada y dispersa de la realidad tiene importantes repercusiones en nuestro entorno. Muchas decisiones en temas de ordenación del territorio, de creación de infraestructuras o de lanzamiento de productos químicos o transgénicos al medio, alteran una compleja maraña de relaciones con consecuencias imprevisibles. Estas actuaciones basadas en un conocimiento fragmentado, en muchas ocasiones ignoran la densa red de relaciones que conecta todo lo vivo y la emergencia de fenómenos que no tienen explicación y ni siquiera son visibles para una mirada reduccionista.

A pesar de que la propia ciencia desautorizó hace muchos años la mecánica clásica o la separación entre cultura y naturaleza como visiones que pudiesen explicar la complejidad del mundo, estas miradas siguen fuertemente arraigadas en los esquemas mentales de nuestra sociedad y continúan estando presentes en muchas de las aplicaciones tecnológicas e industriales de vanguardia.

Una concepción del saber como objetivo y universal, la oportunidad de difundirlo que ofrecieron los procesos colonizadores y la tecnología adecuada para poder hacerlo, han hecho de la ciencia occidental el sistema de conocimiento hegemónico, ante el que cualquier otro es considerado tradición o, a lo peor, superstición. De este modo, se olvida que ha habido, y hay, otras muchas formas de aproximarse al conocimiento que han demostrado su utilidad y cuya validez es equiparable a la de la ciencia "oficial" (pensemos en la conservación de los bosques de muchos pueblos indígenas o la eficacia energética de muchos tipos de arquitectura vernácula).

Un progreso lineal e ilimitado

La revolución científica e ideológica que instaura el proyecto de la Modernidad se amplía y se asienta en el Siglo de Las Luces, momento en el que se afianza la cultura occidental como visión generalizada del mundo. En este período, por una parte aparecen los ideales de la Ilustración basados en la libertad intelectual y el desarrollo del conocimiento emancipado de la Iglesia; por otro, surgen dos fenómenos asociados: el capitalismo y la Revolución Industrial. Fundamentalmente en manos de la economía liberal, la ciencia y su aplicación, desvinculadas de la ética gracias a su halo de objetividad y neutralidad, se ponen al servicio de la industria incipiente y del capitalismo, consiguiendo unos aumentos enormes en las escalas de producción, gracias a la disponibilidad de la energía fósil, primero el carbón, y posteriormente, y hasta hoy, el petróleo. El capitalismo y la Revolución Industrial, con la poderosa tecnociencia a su servicio, terminaron instrumentalizando los ideales de la Ilustración e imponiendo unas relaciones entre las personas y también entre los seres humanos y la Naturaleza, guiadas por la utilidad y la maximización de beneficios a cualquier coste.

El concepto de progreso humano se fue construyendo, por tanto, basado en el alejamiento de la naturaleza, de espaldas a sus límites y dinámicas. El desarrollo tecnológico fue considerado como el motor del progreso, al servicio de una idea simplificadora que asociaba consumo con bienestar, sobre todo en las últimas décadas, en las que la sociedad de consumo se ha autoproclamado como la solución para todos los problemas humanos. El lema "si puede hacerse, hágase" se impuso, sin que importasen los para qué o para quién de las diferentes aplicaciones. La ocultación de los deterioros sociales y ambientales que acompañaban a la creciente extracción de materiales y generación de residuos, hicieron que se desease aumentar indefinidamente la producción industrial, creando el mito del crecimiento continuo.

La palabra progreso dotaba de un sentido de satisfacción moral a esta tendencia de la evolución sociocultural. Se consideró que todas las sociedades, de una forma lineal, evolucionaban de unos estadios de mayor "atraso" –caza y recolección o ausencia de propiedad privada– hacia nuevas etapas más racionales –civilización industrial o economía de mercado– y que en esta evolución tan inexorable y universal como las leyes de la mecánica, las sociedades europeas se encontraban en el punto más avanzado. Al concebir la historia de los pueblos como un hilo de secuencias que transitaba del salvajismo a la barbarie, para llegar finalmente a la civilización, los europeos, empapados de la convicción etnocéntrica de constituir la "civilización por excelencia", expoliaron los recursos de los territorios colonizados para alimentar su sistema económico basado en el crecimiento. Sometieron mediante la violencia (posibilitada por la aplicación científica a la tecnología militar) y el dominio cultural a los pueblos colonizados, a los que se consideraba "salvajes" y en un estado muy cercano a la naturaleza.

Esta concepción de progreso, vigente en el presente, ha sido nefasta para los intereses de los pueblos empobrecidos y para los sistemas naturales. La idea de que más es siempre mejor, la desvalorización de los saberes tradicionales, la concepción de la naturaleza como una fuente infinita de recursos, la reducción de la riqueza a lo estrictamente monetario y la fe en que la tecnociencia será capaz de salvarnos en el último momento de cualquier problema, incluso de los que ella misma ha creado, suponen una rémora en un momento en el que resulta urgente un cambio de paradigma civilizatorio.

Cambiar no es una opción

En un planeta con los recursos finitos, es absolutamente imposible extender el estilo de vida occidental, con su enorme consumo de energía, minerales, agua y alimentos. El deterioro social y ambiental no son subproductos del modelo de desarrollo, sino que son una parte insoslayable de ese tipo de desarrollo. Nos encontramos, entonces, ante una crisis civilizatoria, que exige un cambio en la forma de estar en el mundo. Los modos de producción de bienes y necesidades de la sociedad industrial, han colaborado en la configuración de las relaciones entre las personas. Si la dinámica consumista y la obtención del beneficio en el menor plazo dirigen la organización económica, esta misma lógica se instala en los procesos de socialización y educación, determinando finalmente que las metas a alcanzar por cada individuo se orienten hacia la acumulación, olvidándose de poner en el centro el propio mantenimiento de la vida.

Hoy, el progreso es afrontar la incompatibilidad esencial que existe entre un planeta Tierra con recursos limitados y finitos, y un sistema socioeconómico, el capitalismo, que impulsado por la dinámica de la acumulación del capital, se basa en la expansión continua y conlleva de forma indisoluble la generación de enormes desigualdades. Se trata de establecer un "nuevo contrato social" que involucre a hombres y mujeres como parte de la naturaleza y seres interdependientes.

Progresar será, por tanto, transitar de una lógica de guerra contra las personas, los pueblos y los territorios a una cultura de paz que celebre la diversidad de todo lo vivo, que permita a todas las personas el acceso a los bienes materiales en condiciones de equidad y que se ajuste a los límites y ritmos de los sistemas naturales. Vivir con menos es una exigencia física que impondrá la limitación de los recursos materiales. Vivir bien con menos y en condiciones de justicia y equidad, es un camino que hay que señalar, sumando mayorías que puedan resistir, exigir e impulsar un cambio. Esta nueva visión permitirá establecer alternativas, recuperar lo valioso que perdimos y explorar caminos inéditos que permitan vivir en armonía social y en paz con el planeta. Muchas personas, en todos los continentes, lo están haciendo ya.