"Wilco (The album)", Wilco (2009)


KEPA ARBIZU
Lumpen




Existen dos caminos para llegar a la afirmación de que Wilco es una de las bandas más importantes hoy por hoy. Una de ellas se basa en que han logrado como pocos aglutinar todo la herencia del rock americano (lo que va por ejemplo desde Dylan a los Rolling stones) en su sonido, como demuestra su obra cumbre e imprescindible, “Being there”. Para otros sin embargo, la grandeza de Tweedy y su gente se basa en casi lo contrario, en haber sobrepasado los márgenes de los cánones clásicos e investigar otras sonoridades, llegando a crear algo como “A ghost is born”.

Personalmente me quedo con la primera opción, su discografía hasta “Summerteeth”, éste incluido, recapitula la mejor herencia del rock y la actualiza de manera magistral. A partir de ahí, sus experimentaciones les hacen perder su genialidad. El hecho de innovar no necesariamente significa sugestionar al oyente. Y éste es el caso. Pero claro, todo esto hace que el abanico de fans que tiene el grupo sea inmenso, ya sea por una cosa u otra, están situados en un pedestal, y por una vez con total merecimiento.

Su anteúltimo trabajo, “Sky blue sky”, daba indicios de que su carrera parecía encaminarse de nuevo sobre registros más clásicos. Se trataba de un buen álbum que contenía algunos temas que irremediablemente entraban en la lista de esenciales de la banda, como es el caso de “Impossible Germany”. Pero con la llegada de su nuevo disco, “Wilco (the album)”, esa dirección que se intuía queda, cuanto menos, interrumpida.

Para su elaboración han contado con Jim Scott , habitual colaborador, al que le ha acompañado el propio grupo en lo referente a la producción. En sus propias palabras la grabación ha sido menos directa, más elaborada que en su anterior, cosa que queda latente nada más escuchar ambos trabajos.

El título tan genérico del disco responde a la sensación de plenitud que tienen, se encuentran, según ellos, en su momento más centrado, por lo tanto más representativo, y con una formación estable como no lo habían tenido en los pasados años. No seré yo quien les lleve la contraria, pero desde luego no es ninguna buena noticia que el sonido que desprende su nuevo trabajo sea el exacto, el más certero, según su visión.

El problema surge cuando vamos desgranando las canciones y nos encontramos que hay un buen número de ellas que resultan mediocres, siempre teniendo en cuenta el listón al que nos tienen acostumbrados desde el inicio. Una producción convencional, un sonido muy limpio, demasiado, y un sin fin de añadiduras en forma de sonidos, hacen que ni “Wilco (the song)” , a pesar de la buena labor en las guitarras de Nels Cline, ni “Bull black nova”, ni el dueto con Leslie Feist en la melodía poco más que agradable de “You and I”, consigan un resultado reseñable.

El sonido “beatle” tiene un espacio muy importante en el disco, más que en ninguna otra ocasión, así que ya sea de la mano de Lennon, “Everlasting everything”, de la de George Harrison, “You never know”, o construyendo una melodía luminosa, “Sonny feeling” , los de Liverpool sirven de inspiración para lograr un buen resultado. Pero por encima de todas hay un par de temas que verdaderamente sí son dignos de destacar, “Country disappeared” y “One wing”, son dos medios tiempos, muy en su estilo clásico, y que sirven como muestra de que es en estos ambientes donde mejor se desenvuelven con diferencia.

El problema no es si es buen disco o no, que juzgado en abstracto habría que decir que es más que aceptable. El tema es que hablamos de Wilco, y estamos en la obligación de exigirles un nivel más alto. De momento sólo se puede decir que crea cierta desorientación, es difícil posicionarse, comparándole con su predecesor, por dónde irá el siguiente y por lo tanto, el grupo y su música. Sólo esperemos que vuelvan a encandilarnos como suele ser habitual.

Dorados polvos de estrellas

Cuarenta aniversario del festival de Woodstock



RAGTIME WILLIE
Requesound




“Somos polvo de estrellas, somos dorados, tenemos que regresar al jardín”

(Joni Mitchell, “Woodstock”)

Aquí me hallo de nuevo, dispuesto a narrar otro aniversario redondo, esto es, los cuarenta años del festival de música más narrado, más mitificado, más profusamente analizado, más explotado: El festival de Woodstock, el originalmente denominado “Music and Art Fair”, la plasmación física del espíritu revolucionario fermentado en las comunas hippies californianas, la expresión multitudinaria de la música rock como bandera de rebeldía generacional.

Incidentalmente, descubrí el festival a través de la canción de Joni Mitchell llamada simplemente “Woodstock”, versioneada con éxito por el supergrupo “Crosby, Stills, Nash and Young” en su primer y delicioso álbum “Déjà Vu”. Una canción que reflejaba de manera líricamente precisa, el ambiente que se respiró en el festival, incluso tenciendo en cuenta que Joni Mitchell no estuvo allí.

Recuerda Graham Nash: “Hablar sobre Woodstock es como hablar de la Segunda Guerra Mundial. Nosotros estábamos tremendamente excitados y entusiasmados sobre lo que aconteció. Joni habló con nosotros y obtuvo de manera tan profusa el sentimiento sobre Woodstock que escribió la canción. ¡Pero ella no estuvo allí!”

A partir de esa canción, grabada por CSNY, mi curiosidad se espoleó. Y, por supuesto, descubrí la película y el disco oficial correspondiente al festival celebrado en la granja de vacas de Max Yasgur, en Bethel, Woodstock, Estado de Nueva York, en agosto de 1969.

Actualmente, dentro de las variadas fanfarrias conmemorativas, en el Hard Rock Café de Londres, se exponen varias reliquias rescatadas del festival, entre ellas la Gibson SG Especial utilizada por Pete Townshend en su salvaje y memorable concierto con The Who, interpretando frenéticamente el “Pinball Wizard”. También fue el utensilio que un iracundo Pete arrojó a la cabeza del activista político Abbie Hoffman cuando éste se le cruzó en el escenario para pedir la libertad del manager de MC5 John Sinclair, en ese momento en prisión por razones políticas. Townshend: “La cosa más política que nunca he hecho”. Prosigue Townshend: “Lo que ellos pensaban que era una sociedad alternativa se reducía a un campo lleno de barro y repleto de LSD. Si ése era el mundo en el que ellos querían vivir, entonces que les den por el culo”.

Otra visión, en este caso más acorde con la leyenda y mitología acerca del festival, es la de Fito De La Parra, el baterista de Canned Heat: “La primera vista que tuve de Woodstock desde el aire me obligó a despertarme. Una pequeña ciudad de medio millón de personas. Las tiendas de campaña, los sacos, los colchones, creaban parches azules, amarillos y rojos sobre la hierba de las colinas que se extendían a lo largo de todo el horizonte. No teníamos ni idea de que íbamos a tocar el concierto más importante de nuestras vidas”.

Para conmemorar el evento musical de la década está prevista la edición en DVD remasterizado y con varios añadidos del documental de Michael Wadleigh “Woodstock: 3 days of peace and music”; la edición de lujo de su banda sonora y “Woodstock 40” un cofre con seis CD’s conteniendo 38 temas nunca antes publicados.

Y todo ello para un evento que estuvo a punto de no celebrarse. Michael Lang, John Roberts, Joel Rosenman y Artie Kornfeld, a través de la empresa creada al efecto “Woodstock venture” fueron los arriesgados promotores que descubrieron el recinto definitivo del festival, apenas un mes antes de su celebración. Dijeron a las autoridades locales que el evento reuniría a 50.000 personas máximo y vendieron 185.000 entradas por anticipado. Al final, asistieron medio millón de almas. No tuvieron otro remedio que, ante la avalancha humana concentrada, abrir de manera gratuita las puertas del festival. En principio iba a durar dos días, pero fueron tres, teniendo en cuenta que Jimi Hendrix, en su exultante actuación, apareció el lunes por la mañana. En principio iba a durar únicamente el fin de semana.

El festival en sí no dio un duro. Pero los productos derivados hicieron mucho dinero: el documental (presentado en el Festival de Cannes de 1970) ganó 50 millones de dólares (100 veces su presupuesto inicial), solamente en los Estados Unidos. La montadora del film Telma Schoonmaker fue nominada al mejor montaje en los Oscar y tuvo como ayudante a un aplicado Martin Scorsese.

El festival concentró un talento inmenso en solamente tres días. Faltaron muchos, por ejemplo Bob Dylan no apareció (y eso que vivía, por aquel entonces en Woodstock), pero fue, quizás, una manera de mostrar cierto escepticismo ante la actitud social del movimiento “hippy”, un dechado de excesiva ingenuidad, con un reverso oscuro.

Por allí pasaron the Paul Butterfield Blues Band, Canned Heat, Country Joe & The Fish, The Grateful Dead, Jimi Hendrix, Jefferson Airplane, Janis Joplin, Ravi Shankar y The Who (todos ellos también tocaron en Monterrey, en 1967), Arlo Guthrie, Sly & The Family Stone, Joe Cocker, Ten Years After, el descubrimiento de Richie Havens, el de Carlos Santana (quien, todavía no había publicado su primer disco)………….

Dejemos que concluya Grace Slick la cantante de Jeffersson Airplane: “La mayor parte del atractivo de Woodstock fue la oportunidad de, simplemente, reunirnos y tocar lo que ya sabíamos que existía. Era nuestro turno. Estábamos listos para respirar, listos para celebrar el cambio. Realmente creía que todo el mundo podría contemplarlo a, digamos, dieciséis años vista – el maravilloso poder de nuestro lenguaje principal: el rock and roll. ¿Funcionó el gran sueño? No solamente funcionó, permanece como un símbolo magnífico de una era. Todos estamos ahora acostumbrados a grandes conciertos al aire libre, ya son parte de nuestra cultura. No sucedía así en 1969. Hoy, el mero nombre de Woodstock inmediatamente se asocia a la imagen de un específico momento en el tiempo, cuando, durante cuatro días y cuatro noches, en el espíritu de la aceptación, de la celebración y profundo ritual y dondequiera que estuviéramos, todos éramos diferentes y todos éramos parte de un todo”. "

'Woodstock: 40th Anniversary Edition' está disponible en cuatro discos de DVD y en dos discos de Blu-ray en Warner Home Video. 'Music from the Original Soundtrack and More'y 'Woodstock Two' están disponibles en Rhino. La caja de seis cd’s, 'Woodstock 40', estará disponible el 17 de agosto en Rhino

Big John Bates, ¿los nuevos Cramps?

Sin ser original se puede ofrecer algo de la mejor calidad: puro psychobilly ochentero. Los temas del nuevo disco están lleno de guiños, pero son disfrutables sin referencias



ALEJANDRO ARTECHE
Soitu




Bueno, decir que alguien pueda ser el sustituto de los Cramps es mucho decir. Primero porque Lux y Poison no hicieron nada que no estuviese inventado de antes, así que podríamos decir que los canadienses Big John Bates se limitan a seguir el camino de los Cramps como tantas y tantas bandas desde los años 80. ¡Y bienvenidas sean si son todas como este trío!

A la hora de escuchar su cuarto y nuevo disco, 'Bangtown', enseguida vienen a la memoria los retortijones en el escenario de Lux Interior, sí, pero también los ritmos salvajes de Kid Congo Powers, Gun Club, Guanabatz, Screaming Lord Sutch, Meteors, los trabajos del Social Distortion Mike Ness en solitario y tantos grupos que en los 80 dieron un nuevo giro al renacido rockabilly y formaron parte de la escudería de lo que se dio en llamar psychobilly.

En formato trío, con el acompañamiento en directo de las Voodoo Dollz, un grupo de animación de Burlesque cabaretero, su nuevo trabajo, grabado en Vancouver, trae 13 temas que van desde el homenaje al 'Go go much' de los Cramps, 'Skin & guts', a un sorprendente comienzo del disco con 'Fill your tank', que comparte melodía de voz con una vieja canción de los 091. Um, habrá que investigar qué disco escucharon ambos grupos para componer sus temas. No sé, no sé.

A pesar de que John Bates —el cantante y creador del grupo— comenzara con sólo 15 años en formaciones de trash metal, y que Annihilator —su grupo de entonces— siga aún en activo con gran éxito, que nadie espere encontrarse con el psychobilly sucio y metalero que tanto suena hoy en día. Lo de Big John Bates es algo más inglés, elegante y con melodía, tal y como se hacía en los 80 en sellos como, por ejemplo, Crypt Records.

'Bangtown' está lleno de referencias al pasado. Hay guiños a temas serie B del rockabilly y la psicodelia sesentera, y con un poquito/bastante de cultura musical se pueden pillar las inspiraciones de varios temas, pero ahí está la gracia. Nadie ha inventado nada y lo bueno es saber coger las cosas y adaptarlas al estilo de uno. ¿Que descubres las referencias? Ole por ti. ¿Que no? Pues baila, diviértete y no pasa nada. Ah, y no es que todo te recuerde a algo, no te vuelvas loco. 'Breaking the law' claro que te suena, es una versión de Judas Priest.

Motoristas vintage, casas fantasma, pistoleros, chicas ligeras de ropa... la iconografía propia del psychobilly está presente en la colorista portada de 'Bangtown' para que no haya lugar a dudas. En directo son una auténtica bomba a punto de explotar. A lo chulo que queda una formación clásica de trío rockabilly, le añadimos que el contrabajo lo toca una chica, sCare-oline, y el ambientazo que dan las Voodoo Dollz, la juerga está asegurada. Para los que no hayan podido verlos encima de un escenario está la oportunidad del dvd 'Live at the voodoo ball' editado hace un par de años y que recoge el directo de sus anteriores discos.

No podría decir cuál es mi canción favorita del disco porque tengo varias. 'Devil may care' es perfecta para bailar en fiestas nocturnas en la playa, de esas que organizan los chicos con pinta de surferos jonkys que viven acampados al final de la playa pero a los que nunca se les ve tomando el sol: están muy pálidos y tu madre siempre te ha dicho que te mantengas alejado de ellos porque en los 80 vio en el cine 'Jóvenes ocultos'. 'A hard line' tiene una línea de banjo contagiosa y un sonido pantanoso idóneo para una excursión que puede acabar peor que 'Deliverance'. 'Whiskey goblins' es taaaaaan épica y tiene el ritmo perfecto para marcarse un pogo en la pista central de baile con tus zapatones creep nuevos para horror de los pijos que llevan sandalias, y luego está 'Bangtown', el tema que da título al disco, un rockabilly tan pegajoso como el calor que estamos teniendo estos días. No sé, hay tantas canciones y tan buenas que es imposible quedarse con una sola. Los chicos que no tomamos el sol y tenemos ojeras somos así de indecisos.

Y una última cosa: Big John Bates han editado en España 'Bangtown' sólo en vinilo. Porque sí, porque este disco donde tiene que estar es junto a tus copias viejas del 'Fire of love', 'Songs the Lord taught us' y 'Wreckin' crew'. ¿Que no sabes de qué te hablo? Ya, bueno. Cuando vayas a la tienda casi vete directo a por el nuevo de Enrique Iglesias o "Morralla" Carey entonces. Mejor no perder el tiempo.

¿Qué significa el golpe de Estado de Honduras?

MARCELO COLUSSI
Rebelión




La destitución inconstitucional del presidente hondureño Manuel Zelaya es un hecho que nos obliga a pensar qué implicancias tiene todo esto para el campo popular en el mediano y largo plazo. De acuerdo a como están las cosas en este momento, podría llegar a ser posible que el depuesto presidente sea restituido en su cargo, dado la respuesta de los distintos gobiernos desconociendo al nuevo mandatario surgido de la asonada, o mandatario paralelo, de acuerdo a la compleja situación jurídico-administrativa creada. Lo importante, para lo que debe servirnos todo este oscuro capítulo, es para sacar conclusiones útiles en un futuro escenario a quienes seguimos pensando que otro mundo es posible, para quienes seguimos apostando por algo más allá de estas “democracias vigiladas”, estos “simulacros de democracia” asentados en enormes masas de pobres a los que se les enseña sólo a agachar la cabeza. Todo esto, obviamente –lo de Honduras lo reafirma– no es democracia.
Por lo pronto, para todas las fuerzas progresistas y para el campo popular –de Honduras, obviamente, pero también para toda América Latina, o el mundo– es una pésima noticia. Deja entrever que las estructuras políticas sobre las que se asentaron todas las dictaduras que marcaron la historia latinoamericana a través de décadas, no han desaparecido. Si alguien osó pensar en algún momento que en el continente se habían registrado cambios profundos en esa estructura, este golpe viene a demostrar lo contrario. Nada ha cambiado en lo profundo, y las relaciones de fuerza no se han alterado. Los grandes propietarios nacionales (terratenientes tradicionales y empresariados modernos, a los que se pueden sumar las nuevas aristocracias ligadas al nuevo capitalismo crecido en torno al negocio del narcotráfico) siguen siendo tan reaccionarios como décadas atrás, y cuando existe alguna posibilidad, por pequeña que sea, que su situación de privilegio pueda ser siquiera rozada, reaccionan monolíticamente por olfato de clase. Reaccionan liquidando lo que se les ponga delante, castigando al presunto “comunista” de turno, al que ose ya no cuestionar su poder (léase expropiaciones, reforma agraria) sino intentar algunos cambios cosméticos, por superficiales que sean.

Pasó en Venezuela con el intento de golpe a Hugo Chávez en 1992 por sus medidas populares, pasó y sigue pasando en Bolivia cuando la llegada al gobierno del aymará Evo Morales, quien habla un lenguaje popular, pasó en Guatemala con Álvaro Colom, a quien se le fabricó el famoso video que lo incrimina como asesino por tener un barniz progresista; en otros términos, las derechas (tradicionales o emergentes), que siguen detentando las mismas cuotas de poder económico de siempre, siguen estando al acecho en términos políticos, y si algo significa que pueden ponerse en algún peligro sus privilegios históricos, actúan (¿para qué, si no, siguen estando las fuerzas armadas?)

De todos modos sería miope no ver que también en estas últimas décadas, de la mano de los furiosos planes neoliberales, vinieron también aires modernizadores en los aspectos políticos: las dictaduras son vistas como cosas del pasado, dinosaurios que no deben volver, y todos los países de la zona hablan un nuevo lenguaje “democrático” que cuestiona regímenes o procedimientos anticonstitucionales.

Eso fue lo que todos los sectores fuera del país, en Latinoamérica y en el resto del mundo, dijeron inmediatamente luego del golpe de Estado de Honduras, incluido el gobierno de Estados Unidos. Hoy día podríamos estar tentado de decir que es un avance en la cultura política extendida globalmente el hecho que ya se hayan instaurado los sistemas democráticos parlamentarios, habiéndose relegado al olvido las dictaduras.

Pero los sucesos de Honduras muestran que eso no es tan así. Enseñan, por el contrario, que los procesos democráticos que vienen desplegándose en Latinoamérica en estos últimos años son totalmente cosméticos, asentados en pies de barro. Son, por el contrario, las salidas políticas no cruentas que Washington ha venido imponiendo desde hace unas tres décadas para la región, no porque realmente hay una mayor salud política y una efectiva participación popular en la toma de decisiones sino porque las dictaduras ya no le eran funcionales para su estrategia continental. “Democracias de baja intensidad”, como se les ha llamado.

Las fuerzas reaccionarias, si bien estos últimos años no han tenido todo el protagonismo de décadas atrás, ahí siguen estando y no han retrocedido un milímetro en su cuota de poder.

Podría decirse que incluso la Casa Blanca viene teniendo un nuevo discurso político últimamente, y hoy día no avala golpes de Estado como fue su costumbre durante todo el siglo XX. Sí y no. De hecho el presidente Barak Obama desconoce –al menos de momento– el quiebre de la institucionalidad en Honduras y al mandatario paralelo Roberto Micheletti. Aunque también se ha denunciado ya que algunos actores golpistas mantuvieron contactos con miembros de la embajada estadounidense en Tegucigalpa antes de la movida que alejó de la presidencia a Zelaya. Por supuesto, no son noticias oficiales, pero no sería nada improbable que, una vez más, Washington mantenga un doble discurso, diciendo algo oficialmente y avalando otras vías por lo bajo.

El caso de Honduras muestra que hoy se habla otro lenguaje político y nadie puede invocar ni saludar alegremente un golpe anticonstitucional. Pero muestra también que patéticamente, más allá del repudio de los distintos gobiernos, los pueblos siguen estando indefensos frente a los poderes de hecho: unos cuantos tanques de guerra puestos en algunas ciudades, el corte de energía y una buena campaña mediática siguen siendo muy difícil, cuando no imposible, de enfrentar por las grandes mayorías populares. ¿Qué se avanzó realmente en el campo popular con estos simulacros democráticos? Muestra que el mismo sigue estando a merced de las acciones criminales de la derecha, la cual puede con mucha facilidad montar los escenarios necesarios para golpear con contundencia. Muestra que, más allá de las buenas intenciones de un “nunca más” que circuló por el continente luego de retiradas las últimas dictaduras el siglo pasado, nada garantiza con simples declaraciones políticas que efectivamente nunca más puedan repetirse escenarios de represión, de sangre y de guerras sucias internas.

Quizá los mecanismos íntimos del golpe de Estado de Honduras tengan que ver con situaciones muy coyunturales del país centroamericano, con elementos muy propios de su historia particular no generalizables al resto de la comunidad latinoamericana. Pero también significa, en definitiva, que la lucha popular sigue estando al rojo vivo, y que si bien hoy día no se menciona en forma explícita la ideología de la Guerra Fría que marcó a sangre y fuego buena parte de la historia del siglo XX, todo ello sigue estando en los cimientos mismos de nuestra sociedad global, tan antidemocrática e injusta como décadas atrás. Muestra, lamentablemente, que no es cierto que “nunca más” puedan volver a repetirse situaciones de represión feroz. Todo lo cual obliga a seguir viendo cómo se alcanza ese “otro mundo” de mayor justicia que anhelamos. Lo de Honduras nos debe servir, nos debe obligar a pensar entonces cómo se construye ese “otro mundo”.

Vicente Vila, 'Wila', el último cartelista de la Guerra Civil

Creó la obra más emblemática de la República


LILA PÉREZ GIL
El País




"Cuando más he disfrutado ha sido cuando he visto mis carteles por las calles de Valencia", dijo el pintor Vicente Vila Gimeno cuando le ofrecieron visitar la inauguración de la exposición Art i propaganda, cartells de la Universitat de València, organizada en 2003 por UGT y dicha Universidad de Valencia. "Tenía ya más de 90 años y estaba muy mal de las piernas, dijo que se cansaba y no quería ir", explicó ayer su hija, Amparo Vila. El pintor, que firmaba casi siempre como Wila, falleció en Madrid, a los 101 años, el pasado domingo, 28 de junio.

Junto a otro grupo de artistas gráficos, se ocupó durante la Guerra Civil de dibujar los carteles de propaganda republicana que animaron a los valencianos a mantener la moral.

El más famoso, sin duda, es el titulado Soldado instrúyete. "Fue emblemático del espíritu de la República, que quería extender la formación y la cultura a todos los estratos sociales, incluso durante la guerra: a través de un periódico que se publicaba y se llevaba al frente, o con bibliotecas populares que se mantenían abiertas", continuó su hija. Esta obra fue el cartel anunciador de la exposición antes mencionada, que visitó durante meses muchas ciudades españolas. Ha sido reproducido en multitud de libros, exposiciones, eventos y películas, "como Ay, Carmela; fue la imagen del momento".

Vila Gimeno colaboró en aquel taller de cartelistas con creadores como el famoso Josep Renau. "Éste fue más conocido, porque se tuvo que exiliar en México y allí fue un gran muralista; luego vivió en Alemania, donde, a su muerte, su hija montó una fundación, gracias a la cual la obra de su padre se conoce en todo el mundo". Entre otros artistas estaban también Eleuterio Bauset, Arturo Ballester o Rafael Raga, "este último fue un gran amigo suyo". "Que sepamos, todos han muerto, creemos que mi padre era el último que quedaba", aseguró Amparo. Las obras de todos ellos se recogieron en Art i propaganda.

Escondidos en un estudio

Vicente Vila nació en Valencia el 30 de abril de 1908 "casi con un lápiz en la mano, dibujaba todo el rato desde muy pequeño". Estudió Bellas Artes en la Escuela de San Carlos, donde obtuvo el premio extraordinario de fin de carrera. "Los carteles de la Guerra Civil los fue escondiendo en un estudio de Valencia y años después recuperó todos los rollos".

Gracias a esto, su obra está catalogada en la Universidad de Valencia, la de Barcelona, la Fundación Pablo Iglesias, o el Archivo Histórico de Salamanca, entre otros centros de arte y cultura.

"Como no tenía adscripción política, cuando acabó la Guerra Civil pudo salir de Valencia y nos fuimos a Madrid". Allí trabajó en los estudios de decoración y publicidad de productoras cinematográficas como Cifesa y Samuel Bronston: "Pintaba los carteles que anunciaban las películas en los cines y trabajó en los decorados de 55 días en Pekín". También era ilustrador de libros: "Algunos aparecen en la película El florido pensil, porque las portadas de los libros con los que estudiábamos entonces, sobre todo las de la editorial SM, las hacía él".

Pero "seguía sintiéndose cartelista y se presentaba a casi todos los concursos", muchos de los cuales ganó, como los de Fallas de 1941, 1942, 1943 y 1944; los de la Feria de Julio valenciana en 1941 y 1951, o los de la Corrida de la Beneficencia de Madrid en 1975 y 1978.

"Fue menos conocido porque sólo le preocupaba mantener a su familia, y pintar y pintar", opinó ayer su hija. Con sus óleos, retratos y paisajes del natural en acuarela participó también en numerosas exposiciones y certámenes. Hasta su jubilación fue además profesor de dibujo en la Escuela de Artes y Oficios de Madrid. "A pesar de su edad, hasta el último día mantuvo la mente lúcida y la afición a la pintura".

Baluchistán: una guerra olvidada que no cesa

Mientras la atención internacional se centra en la ofensiva militar sobre la frontera noroccidental de Pakistán, los habitantes del sur del país siguen inmersos en una guerra prácticamente desconocida, pero que comenzó hace ya seis décadas

KARLOS ZURUTUZA
Gara




El sonido de la deflagración apenas llama la atención de los comensales en este restaurante. Se trata del comedor de la estación de autobuses de Khuzdar, el único en esta localidad baluche en el que se puede comer sentado, aunque sin cubiertos. Pasados dos minutos, Abdulhamid, periodista local, recibe una llamada. Sólo ahora se interrumpe la comida:

«Ha sido una torre de comunicaciones. No hay ni heridos ni muertos», aclara a la clientela expectante.

Para Sattar, compañero de mesa, es una buena noticia. La acción de la guerrilla no le va a impedir abrir su tienda hoy a la tarde. Se explica:

«Cada vez que el BLA (Ejército de Liberación Baluche) se cobra víctimas mortales luego siempre hay represalias en el bazar. El ejército se acerca a Jinah Road (la avenida principal) y dispara desde los jeeps en marcha sobre la gente», dice este comerciante mientras envuelve trozos de ternera en pan de pita. Asegura que durante este mes de junio han muerto cuatro de esa manera, y que más de una docena han resultado heridos. Además, siete estudiantes del pueblo han «desaparecido». Esta es la respuesta del ejército tras la muerte de un funcionario punyabí a manos del BLA a primeros de mes.

Situada a medio camino entre Quetta y Karachi, Khuzdar apenas difiere en nada del resto de localidades en el camino: Los grafitis con las siglas del BLA y el BRA (Ejército Republicano Baluche) salpican las desconchadas paredes de las casas, siempre acompañadas por el lema «Abajo Pakistán». Y para contrarrestar la plétora de siglas, están el ejército paquistaní, la policía, los frontier corps (policía de frontera), los rangers, así como otro destacamento paramilitar que responde al nombre de scout.

«Haya o no atentado, el ejército suele explotar sus bombas continuamente para asustarnos. Sus campos de tiro están justo al lado de nuestras casas», se queja Sattar. «¿Has visto el cuartel que están construyendo ahora? Dicen que va a ser el más grande de todo Pakistán», afirma el comerciante antes de irse a trabajar.

Se podría pensar que los más de 600.000 soldados al servicio de Islamabad podrían acuartelarse en el nuevo recinto militar. Y es que es realmente grande, tanto que se ha «tragado» ya dos aldeas de adobe. Sus habitantes, pastores en su mayoría, siguen moviéndose con el ganado dentro del inmenso recinto amurallado que va desde la carretera hasta las montañas. No serán evacuados hasta que se haya acotado del todo el terreno, aunque sólo es cuestión de tiempo el que surja un nuevo barrio de chabolas a las afueras de Khuzdar. Y si no, que les pregunten a los chabolistas de Quetta cómo y cuando llegaron a vivir en los arrabales de una ciudad que ya en sí misma es un inmenso basurero.

Otras explosiones

«Punjab (Pakistán) nos trata como a animales», explica Sirbaz, un camionero que ha hecho parada aquí de camino a Karachi. Este hombre de unos cuarenta años procede de Dalbandin, esa comarca baluche cerca de la frontera afgana en la que Pakistán probó su «famoso» armamento nuclear en 1998. Fueron cinco detonaciones en los montes Chagai. Los lugareños no las olvidarán nunca.

«Mi padre y mi hermana tienen cáncer de hígado, y de piel dos de mis hermanos. Además, se han multiplicado los casos de cáncer de ojos y de malformaciones entre los recién nacidos», cuenta el camionero. Islamabad ha impedido por todos los medios realizar estudio alguno sobre los efectos de las detonaciones atómicas en la población local, pero muchos como Sirbaz piensan que las explosiones contaminaron los depósitos subterráneos de agua, el único recurso hidrológico en esta árida región.

«Si pasas por allí no uses el agua ni para refrescarte la cara», me advierte.

Tras la comida se sirve el té con leche, otro legado del pasado colonial británico de esta región. Nadie de entre los más veteranos del lugar duda de que la vida aquí era mucho mejor bajo los ingleses que con los punyabíes. Fue precisamente la incorporación forzosa en 1947 de Baluchistán dentro del recién creado estado de Pakistán la que despertó la insurgencia baluche.

«¿Qué opina la gente de Europa sobre lo que está pasando en Baluchistán?», me pregunta Atik, pasajero en tránsito hacia Quetta. Espera repuesta mirándome fijamente con el ojo que no le quemaron con una colilla durante su estancia en prisión.

"Roadsinger: To Warm You Through the Night", Yusuf Islam (2009)


KEPA ARBIZU
Lumpen



No son pocos los músicos que tras dedicar su vida, en mayor o menor medida, a la francachela del espectáculo, han dado un viraje a su trayectoria abrazando la religión como modo de redención o de huida de los placeres terrenales en pro de pensamientos más profundos. Ejemplos hay muchos, Al Green, Alice Cooper, Little Richard, Mike Farris son personas que de una manera más o menos pintoresca han seguido ese camino. La reflexión sobre este hecho no se alarga más allá de lo que dure la novedad de la noticia. Más comentarios suscitan, debido en gran parte al etnocentrismo cultural de occidente, cuando el personaje en cuestión se acerca al Islam y lo hace eje central de su vida. Ejemplos también hay varios, Terry Callier, Richard Thompson, Taj Mahal, y quien nos importa en este caso, Yusuf Islam.

Tras este nombre se encuentra Cat Stevens, músico perteneciente a esa generación de cantautores folk aparecidos durante los años sesenta. Hay que advertir que mientras varios nombres reseñables de ese conjunto como Bob Dylan, Fred Neil o Tim Hardin hacían un sonido, y un mensaje, más crudo, el hoy llamado Yusuf Islam, construía melodías más pop, por lo menos en sus inicios, acordes con sus letras y reflexiones, algo más “naifs”, sin que esto suene peyorativo.

Aun así no se podía quejar, ya que durante casi toda su carrera tuvo un buen número de éxitos comerciales con algunos de sus temas. Al margen de eso, es más que obligado resaltar su calidad y poner en la justa medida su mérito a la hora de crear discos tan perfectos como “Tea for the tillerman” o “Teaser and the firecat”.

Para comprender su evolución hay que explicar que tras alguna complicación seria de salud, su pensamiento cada vez se fue volviendo más espiritual y menos materialista, lo que se plasmaba en su música y que desembocaría en su escapada, en el años 78, del "show bussines" y su refugio en el Islam en busca de paz interior. A partir de esos años se aleja totalmente de la “música popular” y dedica su tiempo a las canciones religiosas. Siempre se ha caracterizado por hacer una lectura del Islam positiva y aglutinadora, lo que no le ha evitado recibir algunos comentarios recriminatorios por su elección religiosa.

De la misma manera que abandona su carrera convencional, en el 2006 y tras casi treinta años sin grabar nada, excepto los mencionados cantos religiosos, reaparece con “And other cup”. Un trabajo sin grandes momentos que reseñar, canciones algo simplonas y sin especial calado. Todo lo contrario que su nueva grabación, “Roadsinger: to warm you through the night”. Parece como si el anterior hubiese servido como entrenamiento para coger la forma y volver a sonar interesante. Martin Terefe es su nuevo productor, ya habituado a sacar gran rendimiento a otros cantautores como Ron Sexsmith, Martha Wainwright o James Morrison.

La grata sorpresa llega al escuchar los temas que aquí aparecen. Logran recoger perfectamente la esencia de lo que significó Cat Stevens en su etapa más destacada, donde ya por entonces aparecía su parte más espiritual en continua lucha contra la oscura realidad. Canciones que a su base acústica se le añaden otros instrumentos logrando sacar su mayor rendimiento.

Thinkingbout you” y “Roadsinger”, dos declaraciones de amor no necesariamente carnales, donde queda patente la melodía pop característica en él, en este caso bien adornada con instrumentación logrando un ambiente agradable. “Welcome home” utiliza los mismos mecanismos pero esta vez el ritmo y su forma de cantar es algo más cruda.

Hay momentos donde el estilo se torna más grave, y nos encontramos con ese cantautor hondo, algo oscuro. Así sucede en la brillante “The rain”, donde los sonidos orquestales dan peso a este canto pesimista con simbología religiosa. De parecidas características es la, también espectacular, “World”. “Everytime I dream” se nutre de un ritmo entre el blues y el soul pasado por su propio tamiz.

Cuando un disco como Roadsinger es capaz de llegar con tanta facilidad al oyente, todas las demás consideraciones extramusicales que se puedan decir del autor tienen, si cabe, menos importancia que nunca, y sólo queda disfrutar y estar muy atento a lo que nos intenta transmitir.

El siglo del Jazz


ANDRÉS IBÁÑEZ
ABC




Ha llegado el verano y los festivales de Jazz. Ninguna novedad. Pero el Jazz, el alma musical de un siglo, se ha hecho palabra en las biografías y memorias de algunas de sus míticas figuras que ahora se publican. Fin de la historia. Lo que más sorprende de la historia del jazz (hoy, seguramente, concluida) es la rapidez asombrosa con que sucede todo. Pensemos que en 1917 Scott Joplin está grabando ragtimes, que en 1927 Louis Armstrong está grabando sus grandes obras maestras con los Hot Five, que en 1937 Duke Ellington está intentando la composición a gran escala, que en 1947 el bebop está bien establecido y Charlie Parker ha hecho ya sus grabaciones más importantes, que en 1957 el cool ha dado paso al hard bop y Coltrane comienza a grabar en solitario, que en 1960 Ornette Coleman inicia el free jazz y en 1969 Miles Davis inicia el jazz eléctrico o jazz rock. ¡De modo que en sólo cincuenta años hemos pasado de Scott Joplin grabando ragtimes en un rollo de pianola a Chick Corea tocando el piano eléctrico con el grupo de Miles Davis! No es que a partir de los años 70 el jazz haya dejado de existir, sino que ese impulso irresistible de creación e innovación ha concluido, en un curioso «fin de la historia» que quiere decir que el jazz es hoy una amplia lingua franca donde, a pesar de todo, son posibles exploraciones diversas y alianzas con otras tradiciones musicales y en la que, por cierto, no faltan los genios individuales (Michel Petrucciani, Brad Mehldau, Joe Lovano). Lo cual no deja de ser una esperanzadora metáfora para el resto de la cultura.

Cuatro problemas. Desde mi punto de vista, hay cuatro problemas, ideas establecidas o prejuicios que obstaculizan la apreciación del jazz. El primer problema consiste en considerar que el jazz es una música «de protesta», la música de los esclavos y los desheredados de la tierra. El segundo problema, perpetuado por generación tras generación de comentarisas y musicólogos, consiste en sobrevalorar de forma ridícula la figura de un primitivo del jazz como Louis Armstrong. El tercer problema consiste en intentar entender el jazz a través de los conceptos de la música clásica («compositor», «composición», «motivo», «tema y variaciones», etc.) El cuarto problema, la incapacidad que parecen tener la mayoría de los musicólogos para comprender en qué consiste exactamente la improvisación en el jazz.

Música del gueto. Sin el elemento africano, es decir, una concepción del ritmo totalmente distinta a la occidental, el jazz no sería nada. Lo más importante del lenguaje del jazz es el famoso ritmo «sincopado», es decir, un compás donde se acentúan las partes débiles y las mitades débiles de las partes. Pero no se trata sólo de que el sentido rítmico sea distinto, sino que en esta música, precisamente por su origen no occidental, el ritmo es el centro y el origen de todo. Sin embargo, la visión del jazz como «música de los esclavos» o «grito del gueto» es un poco absurda, sobre todo si pensamos que la música «negra» y «blanca» siempre han estado entrelazadas en la historia del jazz.

Louis Armstrong. Sin duda uno de los creadores más originales del jazz, «inventor» de muchos recursos estilísticos posteriores, uno piensa que la inmensa fama de Armstrong (que, para muchos comentaristas, desde los años treinta ya no hizo nada interesante) se debe sobre todo a la inmensa simpatía del personaje y a que su música es, de todas, la más fácil de oír y de comprender, sobre todo porque con los años Armstrong se dedicó cada vez más a cantar. El verdadero centro de la historia del jazz no es Armstrong, sino Charlie Parker, que transformó lo que hasta entonces era una música asociada sobre todo con la danza y el show, en música pura, y que estableció el sentido moderno del ritmo (Max Roach fue fundamental en este cambio) y de la improvisación.

La musicología. Parece tener verdaderas dificultades para comprender que el jazz no puede ser analizado con las herramientas de la música clásica occidental. Gunther Schuller, por ejemplo, analiza el solo de Sonny Rollins en Blue 7 desde el punto de vista del «análisis temático», y quiere ver en el solo de Sonny Rollins una especie de «composición» con un «tema». Lo mismo le sucede a Massimo Donà en un libro reciente (Filosofía de la música), donde el autor gasta páginas y páginas intentando explicar que el músico de jazz es al mismo tiempo «compositor», y que el solista «compone» mientras toca. Lo curioso es que tanto Schuller como Donà son, o han sido, músicos de jazz.

La improvisación. Otro error pertinaz de la musicología consiste en identificar un «tema» de jazz con una composición al estilo clásico. Los analistas se vuelven locos al intentar entender en qué medida, por ejemplo, Charlie Parker, al tocar un tema de Richard Rodgers, lo toca «fielmente» o se hace «coautor» del mismo. Se han escrito cientos de páginas disparatadas al respecto, como por ejemplo las de Bruce Ellis Benson en un libro, por otra parte, fascinante, The Improvisation of Musical Dialogue, donde llega a decir que muchos músicos de jazz cantan la «melodía original» mientras hacen su solo. Pero cuando un músico de jazz toca The Man I Love, de Gershwin, o Well You Needn?t, de Thelonious Monk, por ejemplo, no pretende ni hacer una «variación» de la melodía, ni crear otra melodía alternativa sino, simplemente, utilizar la secuencia armónica (que no es más que una estructura que cada músico tiene que reinterpretar y modificar a su estilo) para improvisar. Well You Needn?t no es una composición en el sentido en que lo son Para Elisa, de Beethoven, o Habla el poeta, de Schumann. Es otra cosa: es un tema de jazz, es decir, sobre todo una estructura armónica. Ningún músico de jazz toca siempre igual un tema aunque sea suyo. Un tema no es «una obra». Improvisar no es «componer».

La tradición y las máquinas. Estas dificultades para comprender el jazz vienen del hecho de poseer una tradición musical escrita cuyo centro es la partitura. La esencia del jazz está, por el contrario, en su carácter irrepetible. Por esta razón, la esencia del jazz es, también, la grabación, que preserva un momento irrepetible. Sin máquinas para grabar, el jazz no sería otra cosa que una suma de leyendas y rumores. Sí, quizá esa sea la esencia del jazz: África + máquinas.

Sensiblería y paternalismo: una imagen sobre las ONG y la cooperación internacional que interesa mantener

ISABEL DUQUE COLMENERO
Revista Pueblos




"¿Quién necesita ir a la peluquería cuando hay tanto niño que pasa hambre?". La frase corresponde a uno de tantos famosos y/o artistas que se pasearon las pasadas Navidades por la gala de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) en Televisión Española, un espectáculo que duró más de ocho horas, en el que se recaudó por encima de los dos millones de euros y en el que todo el mundo pareció salir satisfecho por la labor solidaria realizada: los ciudadanos, porque hicieron subir el marcador con sus aportaciones "solidarias" y sintieron realmente que estaban unidos haciendo algo bueno por el Tercer Mundo, y la cadena pública de televisión por una impresionante cuota de pantalla y un despliegue de medios materiales y personales de tal calibre que mereció los parabienes explícitos de la FAO. También estaban allí los bailarines-famosos del también programa solidario de la misma cadena "Mira quién baila", que desplegaron su arte por y para el bien de los más desfavorecidos de manera desinteresada, pues la cadena ya se gasta en ellos mensualmente alrededor de 500.000 euros por su participación en el programa. No era cuestión de pedir más.

No sólo la famosa colgada al teléfono para atender las llamadas de los ciudadanos concienciados dejó de ir a la peluquería, sino que también pudimos saber que unos jóvenes de Sevilla, sensibilizados gracias al maratón solidario, "iban a donar el dinero que tenían esa noche destinado a pagar el botellón". Todo ello fue además salpimentado con frases reiterativas y empalagosas como "con muy poquito se puede hacer mucho", "…debemos apoyar a los que tienen menos" o "…todo es cuestión de ilusión y generosidad"... Enternecedor.

El ejemplo expuesto es eso, sólo un ejemplo, pero nos serviría de la misma manera cualquiera de las iniciativas solidarias emitidas sobre todo en torno a la época navideña por las grandes cadenas de televisión para recaudar fondos y a las que muchas ONG no tienen inconveniente alguno en adherirse.

Los dos millones de euros recaudados son una cantidad considerable y posiblemente sirvan para poner en marcha algunos proyectos en países del Sur. Pero, ¿a cambio de qué? ¿Qué precio social y a medio plazo hay que pagar? ¿A quién beneficia exactamente este concepto de la solidaridad? Iniciativas mediáticas como ésta se limitan, a través de la sensiblería, a crear un concepto paternalista y caritativo de la cooperación internacional. El ciudadano recibe el mensaje de que hay desigualdad en el mundo, pero no sabe muy bien cuáles son las causas porque nadie se las explica, así que no puede comprometerse ni sentirse involucrado con algo que desconoce porque parece que no existe.

Aunque los países del Sur son grandes proveedores de materias primas y la principal fuente de salida para nuestros productos manufacturados, un europeo de cada dos opina (y me parece muy generosa la cifra proporcionada por la Comisión Europea) que su relación fundamental con los países más desfavorecidos se articula alrededor de socorrer sus necesidades. Parece que el concepto de cooperación como ayuda-donación-caridad, propia de una cultura etnocentrista de los años cincuenta del pasado siglo donde había que recaudar fondos para los "chinitos" y los "negritos" no ha evolucionado a la de Desarrollo para por lo menos la mitad de la opinión pública que, qué casualidad, da forma a su opinión y a su pensamiento en buena medida a través de lo que lee, ve y escucha en los grandes medios de comunicación de masas y, sobre todo, a partir de lo que le llega de la televisión.

¿Por qué, entonces, no se utilizan las ocho horas de maratón televisivo para, aparte de recaudar fondos, hacer un análisis profundo de las causas que originan las desigualdades? A lo mejor no es políticamente correcto, e incluso es posible que una ciudadanía consciente de la realidad exigiera cambios estructurales que ningún gobierno podría o querría llevar a cabo.

El papel de las ONG al respecto podría ser determinante. De hecho, desde hace diez años existe un Código Europeo de imágenes y mensajes relativos al Tercer Mundo por el cual, entre otros aspectos, se debe hacer hincapié en evitar la superioridad del Norte frente al Sur, nunca debe de presentarse a las poblaciones como objeto de nuestra pena sino como socios en el trabajo conjunto del desarrollo y deben promoverse giros de actitud individuales y sociales en el Norte que hagan posible un cambio real en las condiciones de exclusión en las que viven los más desfavorecidos.

Un negocio redondo

Existe otro elemento que puede arrojar más luz sobre las causas de la imagen que de las ONG y de la cooperación internacional se da en los medios; y es el poder de las grandes empresas, más efectivo que el cuarto poder otorgado tradicionalmente a los medios de comunicación. Éstas nunca se interesarán por acciones que hagan bajar sus márgenes de ganancias, pero sí estarán siempre dispuestas a subirlos, aunque sea abanderando la pancarta de la solidaridad.

Bajo el término "marketing con causa" las multinacionales ponen en marcha grandes campañas publicitarias con fines solidarios. Podemos poner el caso reciente de Danone y su eslogan "Juntos sembramos vida" con el que el pasado mes de noviembre se nos bombardeó desde todos los medios. Se daba la posibilidad al ciudadano de que con su elección de compra posibilitara la creación de un fondo de mil millones de semillas destinadas a proyectos de seguridad alimentaria en África. La campaña, digno es de mención el detalle, se hacía en colaboración directa con la ONG Cruz Roja española.

Nestlé, con unas ganancias anuales que ascienden a catorce mil millones de euros y en entredicho por sus formas de producción y por la violación constante de la protección de la lactancia materna en los países del Sur, se colgaba una medalla solidaria y el reconocimiento del consumidor a un pequeño coste: un millón de euros invertidos en la campaña publicitaria y quinientos cincuenta mil donados a lo largo de tres años a Cruz Roja. Seis meses después, en la página web de la empresa que sigue teniendo en lugar preferente un marcador con todas las semillas adquiridas gracias a los consumidores, no aparece ni una sola línea sobre el contenido de los proyectos que esta campaña iba a ayudar a poner en marcha. Sólo una escueta frase reza así: "Muy pronto te contaremos cuáles son los avances del proyecto".

De nuevo encontramos una "acción solidaria" emitida por los medios de comunicación y auspiciada por una ONG grande y respetada por la ciudadanía, lo que le otorga legitimidad a la empresa patrocinadora, en la que lo único que se potencia es la imagen de caridad frente al compromiso. Una especie de nuevo opio para el pueblo que así se siente activamente participativo en el cambio hacia un mundo mejor, pero al que no parece interesarle cuáles son las causas reales de la necesidad en otras partes del mundo y cómo se va a distribuir esa masa de dinero que con su elección libre de compra está colaborando a incrementar.

Los beneficios para la empresa son claros. A un módico precio la multinacional consigue aumentar sus ventas y hacerse un lavado de imagen respaldado éticamente por las garantías que otorga una Organización No Gubernamental. ¿A qué precio? Para una empresa como ésta la cantidad donada a Cruz Roja no representa más que el 0,0013 por ciento de su ganancia anual. Parece un negocio redondo. El cómo la empresa tiene planteado su sistema de producción y cómo eso influye en la destrucción de las pequeñas ganaderías de los mismos países donde paradójicamente quiere colaborar para ayudarles a alcanzar su soberanía alimentaria no importa demasiado porque, quizás, si el consumidor lo supiera la operación de marketing altruista no tendría los mismos resultados.

La tibieza en las ONG

Resulta curioso y paradójico que la CONGDE (Coordinadora de ONG de Desarrollo de España) esté preocupada por la imagen que de la cooperación internacional se da en los medios de comunicación de masas y que a la vez participe como beneficiaria directa o como observadora pasiva ante este tipo de manipulaciones que sólo persiguen una limpieza de imagen por parte de las empresas y un aumento de las ventas. Pero si damos un paso adelante y observamos las páginas web de la mayoría de las ONG españolas, y consideramos para ello Internet como un medio de comunicación más, comprobamos que hay muy poco o nada de contenido informativo sobre proyectos, ideología, denuncias, actuaciones o movilización ciudadana, y que el espacio es ocupado fundamentalmente para solicitar los datos de posibles nuevos socios y para invitarles a participar económicamente en sus proyectos.

¿Son el grueso de las ONG simples gestoras de recursos económicos públicos y/o privados a las que no les interesa la acción directa sobre los ciudadanos y la presentación de la realidad tal y como es? Aunque pudiera parecer lo contrario ante los dos ejemplos expuestos arriba, sí que parece que existe una preocupación real sobre la imagen que de ellas se da en los diferentes medios de comunicación. Aparte de la publicidad o de los programas solidarios especiales de los grandes medios, existe un goteo de información diaria en prensa, radio y televisión donde la visión que se da de las ONG no es muy diferente. Éstas al menos son las conclusiones que se desprenden del informe elaborado por la CONGDE con el título "Los medios de comunicación y las ONGD: situación actual y retos".

En primer lugar, la mayoría de los contenidos emitidos y/o publicados están relacionados directamente con catástrofes humanitarias, y de éstas sólo importan las imágenes, los clichés e iconos de fuerte carga emotiva pero huecos de contenido. Bajo el lema "está pasando, lo estamos contando", los hechos se superponen a las causas, y después ya no hay tiempo para nada más porque detrás vienen otras noticias de actualidad y un posible debate profundo es considerado por la mayoría de los medios poco interesante. La cuestión es por qué resulta poco interesante y por qué la mayoría de las noticias sobre cooperación internacional siempre aparecen en la sección de sociedad y casi nunca en "nacional", "economía" o "internacional", a no ser que un cooperante haya sido secuestrado. Los medios (salvo algunos programas de radio emitidos a horas de muy poca audiencia) nunca se explayan en otros temas sin duda muy jugosos si se trataran con rigor como la responsabilidad social de las empresas, las políticas de cooperación o la globalización económica y sus efectos reales en las sociedades del Sur. Quizá la respuesta es simple, y es que esto no sería políticamente correcto y los editores no consideran oportuno incluir estos temas en sus programaciones temiendo las posibles consecuencias negativas políticas y empresariales. Pero sin duda a estas decisiones ayuda también la tibieza de las ONG, quienes reconocen en este mismo informe que la mayoría de la información que hacen llegar a los medios tiene que ver con su labor directa en el terreno y no con las causas estructurales de los problemas.

Así las cosas, los ciudadanos del primer mundo se dan palmaditas en la espalda porque han apadrinado un niño o colaboran mensualmente con un donativo en una u otra organización pensando que qué pena que el mundo esté tan mal repartido, pero que aunque ellos no puedan hacer nada, por lo menos ponen su granito de arena. Esto lo piensan mientras se toman un café etíope por cinco euros en el Starbucks Coffee de moda sin tener ni idea de por qué mísero precio le han pagado el quintal del café al campesino y lo millonaria que se está haciendo la multinacional vendiendo una imagen de marca que encima dona dinero para que lleven agua potable al poblado de ese mismo campesino que no puede sobrevivir con lo que le pagan por el café. No importa, ya montaremos un maratón solidario para solucionarlo.

25 años sin Michel Foucault


ALBERT LLADÓ
Revista de letras



Cuando se cumple el 25 aniversario de la muerte del pensador francés (murió el 25 de junio de 1984, en París), Revista de Letras no podía dejar de recordar a uno de los filósofos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Leer a Michel Foucault (1926-1984) es una invitación a la libertad, a las nuevas posibilidades de mirar nuestro presente, de entender nuestras limitaciones como individuos en el hoy y en el ahora.

Existen, básicamente, dos propuestas sobre cómo dividir en períodos el pensamiento, y la obra, del filósofo francés. Por un lado, la mayoría de estudiosos de Foucault creen acertado establecer tres etapas diferenciadas cronológicamente. En primer lugar, la etapa arqueológica, comprendida entre 1961 y 1969, y que tiene como principal obra La arqueología del saber. Son textos que se preguntan por el saber. En segundo lugar, nos encontramos con la etapa genealógica, de 1971 a 1976, y que comienza con El orden del discurso, con un gran interés por la pregunta sobre el poder. Y, por último, la etapa de las tecnologías del yo, que se inicia en 1978 y que llega hasta su muerte, en 1984.

Pero otros expertos, como Miguel Morey, profesor de la Universitat de Barcelona, niegan esta división tan clara. Para Morey, hay que leer a Foucault en círculos que integran las anteriores etapas. No se tratan de episodios que substituyen a los anteriores, ni de proyectos fracasados, sino de una continuidad que se pregunta sobre la posibilidad de penser autrement.

Este paradigma antropológico del que se ocupa Foucault, y de las inevitables paradojas que ello conlleva, lo explica bien Deleuze al dividir las etapas en tres preguntas fundamentales. Estamos ante las preguntas de “qué puedo saber”, “qué puedo hacer” y “quién soy yo”. El “yo”, un paradigma inventado recientemente y que quiere convencernos de un a priori universal. Foucault, al contrario, rechaza este “narcisismo” de las ciencias humanas y prefiere un a priori histórico, donde la ontología sea del presente y no se base en una analítica de la verdad a favor de confundir lo normal y lo moral.

A partir de El orden del discurso, y de su entrada en el Collage de France, el prestigio de Michel Foucault fue creciendo. Su preocupación primera, por los mecanismos de control y de rarificación que se habían producido a lo largo de la Historia, se fue centrando en el estudio del discurso, de su creación a partir de un supuesto original y de una continuidad que, si se afirmaba, desaparecía las condiciones de posibilidad a favor una unidad que aseguraba la falta de libertad. Para Foucault, donde había relación había poder. Y, por ello, su propuesta es altamente valiente, arriesgada. De hecho, su última etapa, en la que se preocupa por las técnicas de yo, y la subjetividad, sigue criticando esa idea del hombre como objeto.

Foucault acabó su vida de una manera que ha interesado más por el morbo que por la coincidencia con su obra. Muerto por el SIDA, en 1984, era homosexual y había padecido crisis de esquizofrenia. Tal vez era ese sufrimiento personal, esa excusión social que había podido padecer en sus círculos más cercanos, el que le hizo poner todo su talento al servicio de una demostración que, estos días, es más actual que nunca. Y es que la confusión entre lo que es normal y lo que es moral, aún sirve para alejar a las minorías que puedan poner en tela de juicio el discurso establecido.

La obra del pensador francés es, por lo tanto, radicalmente moderna. Intentando dejar de lado todos los prejuicios, investigando allí donde nadie había visto más que Historia, Foucault logra mostrar que los mecanismos de control, y coacción, funcionan. Y quizá, ahora que se cumplen 25 años de su muerte, es el momento de preguntarse por las nuevas trampas en las que hemos caído.

Larga vida a las tabernas… si la ley lo permite


TIPOS INFAMES
Soitu



Bares, tascas, bistrós, cafés… han sido desde el siglo XIX un elemento fundamental en la literatura. Muchas de las mejoras obras se han escrito sobre veladores de mármol, se han inspirado entre humo y vino o se han discutido entre la calidez de grandes espejos y algún que otro aprendiz literario. Espacios que con el tiempo, tiempo moderno e incomprensible, han ido quedando relegados a un segundo plano, deshabitados de personajes peculiares que son los que le otorgan su auténtica validez.

Sin embargo perduran en lugares apartados de los viales principales de las grandes ciudades refugios que cobran vitalidad con la noche y el alcohol. Son estas guaridas las que no deberían desaparecer nunca pues otorgan a las urbes su rostro verdadero y humano. ¿Pero qué ocurriría si se esfumaran definitivamente este tipo de locales?

La respuesta es incierta pero ya en el siglo pasado Chesterton tuvo la genial-espantosa idea de formularla encubierta en una hipotética prohibición gubernamental de venta de alcohol. ¿Cómo actuaríamos si no pudiésemos acudir a nuestro habitual bar para tomar una pinta? La respuesta a modo de libro fue la divertida e irónica: La taberna errante.

El gordinflón y genial inglés contextualiza esta obra en la Inglaterra de principios de siglo donde una particular aristocracia parlamentaria, henchida de buenos modales e intenciones, toma al Islam como nueva fuente de moral pura y costumbres saludables. Tranquilos, no haremos símiles con la Alianza de las Civilizaciones, Barack u otros hechos futuros que sin duda modificarán el mundo, Pajín dixit.

Ante el cierre de las distintas tabernas por la obligada ley de abstinencia, dos personajes dispares, un Quijote con su correspondiente Sancho, recorren diferentes capítulos de divertidas historias al burlar la severa y estúpida ordenanza. Acompañados de un barril de ron y un gran queso a modo de fieles compañeros van de población en población con el cartel de la vieja taberna ofertando el ebrio brebaje a todo aquel que lo quiera probar. Una taberna ambulante que congrega a los diferentes parroquianos huérfanos de un techo donde poder compartir licor y compañía.

En este recorrido, lleno de sarcasmo y crítica al hipócrita comportamiento burgués que quiere a través de la censura de comportamientos generales imponer su pensamiento, es donde Chesterton destapa los "vicios" de esta élite. El arte abstracto o el vegetarianismo en boga confieren a estos nuevos dictadores civilizados un halo de guardianes de un nuevo orden mejor y más higiénico, siempre, por supuesto, por el bien común. Una especie de clase social parecida a la de Marina Castaño pero con mejores modos y mayor fondo intelectual, cosa a priori no muy difícil.

Esa mascarada de modernidad, cuando lo que realmente hay debajo es el rancio conservadurismo, queda resquebrajada a modo de carcajada en la obra reeditada por Acuarela. El alegato que realmente defiende el creador del Padre Brown va más allá de un ataque contra lo reaccionario, lo que defiende son las maneras de relacionarse, la comunicación y los recintos donde se produce esta. Algunos lo definen como sociabilidad, Chesterton con su tradicional toque hilarante lo convierte en un argumento de su obra, como siempre ácida y ocurrente.

Aquellos que no hayan tenido nunca el placer de haber leído al inglés es el momento de tomarle medidas. Aunque al principio puede resultar no muy fácil (el tamaño si importa), poco a poco vamos desglosando la pícara mirada a la que nos tiene acostumbrados. En una década como la que padecemos, llena de prohibiciones (tabaco, venta de alcohol, cierre pronto de los bares…), es conveniente mantener la visión corrosiva y cargada de risas de Chesterton capaz de desternillarse de lo absurdo de determinadas leyes, imposibles de cumplir incluso por el mismo torpe legislador que las promulgó.

Las colecciones del Guggenheim o la evolución del arte moderno


La Fundación Guggenheim cumple este año medio siglo de vida y lo hace presentando, como parte inaugural de la conmemoración, obras escogidas de sus colecciones más relevantes. «De lo privado a lo público» expone parte de las colecciones que atesoraron Salomon y Peggy Guggenheim, Karl Nierendorf, Justin K. Thannhauser, Katherine S. Dreier y Hilla Rebay, así como la Fundación Bohen. A través de ellas se puede vislumbrar la evolución del arte del siglo XX





ANARTZ BILBAO
Gara




El Museo Guggenheim de Bilbo presenta con la exposición «De lo privado a lo público: Las Colecciones Guggenheim» las obras que dieron origen a lo que hoy es uno de los centros de arte moderno más importantes del mundo, el Guggenheim de Nueva York. A través de medio de un centenar de obras, se explora la naturaleza y evolución de la colección permanente de la Fundación Guggenheim, a través de siete grandes colecciones privadas, y permite realizar, además de conocer la historia de la Fundación, «una interesante lectura de los orígenes del arte moderno y de su evolución, con sus tendencias y escuelas, a través del siglo XIX y XX, además de su transición hacia el siglo actual, el XXI», según Juan Ignacio Vidarte, director general de la pinacoteca bilbaina.

El grueso corresponde a la colección vanguardista de Salomon R. Guggenheim (1861-1949), un estadounidense judío de origen suizo, y la de su sobrina Peggy Guggenheim (1898-1979), quien, además de mecenas del arte -aporta pintura y escultura abstracta y surrealista- fue la tercera esposa de Max Ernst, presente en la exposición con varias obras. A ellas hay que añadirle también las obras de la colección de la baronesa de origen prusiano Hilla Rebay (1890-1967), quien inculcó en Salomon la pasión por el arte no objetivo y participa además en la exposición también como artista; al igual que Katherine S. Dreier (1877-1952), coleccionista y artista que, como Rebay, fue muy influyente en la promoción del arte moderno en los EEUU.

A los anteriormente citados se le suma la colección del galerista alemán Karl Nierendorf (1889-1947), quien aporta el expresionismo alemán y el arte expresionista abstracto primitivo; y el impresionismo y el post-impresionismo que añade el también alemán Justin K. Thannhauser (1892-1976). Aparte de los movimientos artísticos más representativos del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX, la exposición se completa con una treintena de obras realizadas a partir de la década de los 90, provenientes de la Fundación Bohen (227 piezas de 27 artistas internacionales), quienes impulsan «el arte de mañana» con obras de, entre otros, la brasileña Jac Leirner, presente ayer en la apertura de la muestra.

Obras capitales

La representante de la Fundación Guggenheim, Nancy Spector, quiso recordar el origen de esta institución al mentar las «700 obras de arte no objetivo que Salomon R. Guggenheim acumuló en su colección, con más de 150 obras de Vasily Kandinsky, a quien compraba directamente», tras conocerlo a través de Hilla Rebay. Las obras, la mayoría pinturas, «no son más que una muestra» de las colecciones de la Fundación. «Se han elegido las más destacadas, las que iban mejor unas con otras y con las salas en las que han sido colgadas», declaró Spector.

En cuanto a lo más importante, el arte expuesto, una visita al museo ofrece al espectador la posibilidad de contemplar trabajos capitales de artistas fundamentales como Vincent Van Gogh, Paul Cézanne, Pablo Picasso, Vasily Kandinsky, Marc Chagall, Jackson Pollock y muchos más. Megan Fontanella, comisaria de la exposición junto a Tracey Bashkoff, se encargó de las explicaciones en la presentación de ayer. Las obras han sido colgadas en las salas «cronológicamente dentro de la corriente artística correspondiente, y no por coleccionista», explicó Fontanella. De esa manera, «es interesante observar el solapamiento que surge entre colecciones muy heterogéneas». Por ejemplo, «todas tienen a Paul Klee».

Fontanella destacó también el papel de tres mujeres visionarias de importancia capital para la presente muestra: las coleccionistas Peggy Guggenheim, Katherine S. Dreier y Hilla Rebay. Las dos últimas, además de coleccionistas, fueron también artistas y se cuelga una obra de cada una de ellas. Por otro lado, Katherine S. Dreier no aporta más que 26 obras, pero está incluida porque su legado, pequeño e importante, «mejoraba la colección».

«De lo privado a lo público» presenta el mayor número posible de artistas y, con sus obras, se procura además mostrar los aspectos históricos de las mismas. Fontanella señaló, por ejemplo, a «Montée gracieuse» (1934), de Vasily Kandinsky, como «la joya de la exposición». Como curiosidad, narró también cómo Salomon R. Guggenheim «tenía colgada `Violiniste' (1923-24) en `su casa', el Hotel Plaza, al ser Marc Chagall uno de sus artistas preferidos».

La mayoría de las obras expuestas son pictóricas, excepto las de la Fundación Bohen, con instalaciones y fotografía (la galería 304, dedicada íntegramente a Jac Leirner). Como escultura, «la joya» de Alexander Calder (1898-1976), pionero del arte cinético, con piezas que se mueven con el viento, «impredecibles pero equilibradas».

No Tomorrow Records, tres lustros dedicados a la música


THE PROFE
Sonicwave magazine




No Tomorrow Records ha cumplido quince años. A lo largo de este tiempo la discográfica castellonense amante del buen punkrock, garage, powerpop, R&B, surf y rock’n’roll ha apostado fuerte por la música que le gusta. Por ello ha decidido celebrar este aniversario, además de con múltiples fiestas y conciertos, con la edición de una serie de singles de vinilo, edición limitada, que incluyen grabaciones exclusivas de los grupos históricos del sello (Señor No, Nuevo Catecismo Católico, The Meows…) y formaciones afines (Reactivos, Biscuit, Muletrain, Airbag, Concentration Summer Camps) y alguna que otra sorpresa más. Javi Ordoñez, responsable del sello, hace balance de tres lustros de existencia.

No Tomorrow se inicia en 1993 ¿Qué razones te impulsaron a fundar el sello?

Siempre me ha gustado mucho la música, y los discos me han fascinado desde que era niño. Sin ser un coleccionista, sigo encontrando emocionante adquirir un disco, abrirlo, ponerlo por primera vez, etc. Por otro lado, intenté aprender a tocar algún instrumento de pequeño pero aparte de que no tengo la menor habilidad para la música, soy una persona muy impaciente y muy inconstante, a la menor dificultad abandono, de modo que nunca pude pasar de las primeras lecciones. Mi hermano sin embargo es todo lo contrario, unas cualidades que ha heredado de mi padre, y empezó a tocar la guitarra a los doce años o así, influenciado por los discos que yo le ponía. Al poco tiempo ya montó algún grupo con amigos y yo por supuesto andaba siempre revoloteando por allí, animándoles y dando consejos, seguramente estúpidos, entrometiéndome, en definitiva. Cuando con su segundo o tercer grupo, Shock Treatment, empezaron a hacer canciones propias, grabar maquetas, tocar en directo etc les eché una mano enviando maquetas, montando conciertos, llevándoles a todos sitios (tenían 14 ó 15 años, yo 5 más) y más o menos llevando los asuntos del grupo que tampoco eran muchos. Entonces salió la posibilidad de hacer un single de Shock Treatment con Subterfuge, que andaba por sus primeras referencias, y yo diría que fue en ese punto cuando empecé a plantearme la idea de hacer el sello, por un lado porque y nosotros vendimos nuestra parte de las copias muy rápido y recuperamos el dinero que había puesto el grupo sin problemas (el single lo hicimos a medias con Subterfuge, repartiéndonos gastos y copias), y sobre todo porque me dí cuenta de que no hacía falta ser una gran compañía para editar un disco, cualquiera podía sacar una pequeña tirada de un disco y distribuirlo a mano, vendiéndolo en conciertos, tiendas, bares, etc… aún tarde un año y medio en montar el sello pero la idea nació en ese momento. Ese año y medio acabé los estudios y empecé a trabajar en un trabajo que me hacía bastante infeliz, lo que aumentó mi determinación para empezar con el sello, un poco como vía de escape, pues la verdad no tenía demasiada fe en que pudiera convertirse en una empresa rentable. Por otro lado, encontré un socio que estaba dispuesto a formar parte del sello como socio capitalista, financiando en gran parte los primeros lanzamientos y dejándome a mí llevar todos los asuntos (un abrazo y miles de gracias de nuevo desde aquí para Pepe Beltrán). Por último, aunque no tenía ni idea de nada relacionado con montar un sello, en mi entorno de amigos había bastantes músicos y grupos (aparte de mi hermano y Shock Treatment, estaba mi primo Vicente aka Vincent Von Reverb, Santi Campos, ahora en Amigos Imaginarios…) y pensé que como mínimo podía contar con ellos para editar las primeras referencias y luego ya veríamos.

Desde el principio se vio claro que los sonidos de No Tomorrow iban a ir de la mano del punk-rock y el power-pop.

Bueno, desde que empecé a comprar discos compré un poco de todo, pero la verdad es que en aquellos años estábamos totalmente pirados por esos sonidos, cada mes en Ruta 66 descubrías un grupo de los de cambiarte la vida (Radio Birdman, Dictators, Pagans, Hard Ons, etc etc), el sello Crypt, y por ende el punkrock mundial, estaba en su momento de gloria (New Bomb Turks, Nine Pound Hammer y Devil Dogs, no se necesita decir nada más) y además el añorado Turmix empezaba a traer a esas bandas de gira, había salido el LP de la Perrera y a raíz de ese disco y de conocer a los hermanos Ibáñez descubrí el 90% de lo que conozco de punkrock… Por otro lado, Pepe Beltrán, el socio capitalista del que te hablaba antes, nos había descubierto, entre otras muchas músicas, a Nick Lowe, Big Star, Plimsouls, Paul Collins Beat…el ABC del powerpop. No era en absoluto la única música que me gustaba, también escuchaba muchos grupos de los 60s y había descubierto ya el soul y R&B de los 50s y 60s, pero punkrock y powerpop era lo que más escuchaba entonces. Tampoco te olvides que sólo contaba con un grupo cuando monté el sello, Shock Treatment, que estaban a medio camino entre el punkrock y el powerpop… y por último te recuerdo que por aquel entonces estábamos sufriendo la tontería aquella del noise-pop, una moda que como todas hizo a más de uno comulgar con ruedas de molino, y el enfoque punkrock/powerpop resultaba, por extraño que parezca, algo fresco. Una vez tomado impulso me pareció conveniente mantener esa línea, me gustaba la idea de una escudería con un sonido propio, y tuve la suerte de encontrar suficientes grupos interesantes como para poder hacerlo durante unos años. A finales de los 90s hubo un punto de inflexión; empecé a editar muchos menos discos y de estilos algo más variados, no tan punkrock / punkpop, aunque básicamente todos los grupos que he editado han hecho lo mismo: rock’n’roll

¿De qué manera ha influido en el desarrollo del sello el ser una única persona la que se encarga del sello?

Me imagino que habrá influido negativamente. Aunque no lo parezca, es un montón de trabajo y se quedan muchísimas cosas por hacer, ten en cuenta que me lo hago absolutamente todo, toda la correspondencia, pedidos, gestiones, llamadas, etc pasan por mí, ¡si hasta me hago la contabilidad! Ya ves que he tardado tres meses en contestarte esta entrevista, y no ha sido por dejadez … Con este plan, cuando quedó claro que el sello no podía asegurarme unos ingresos fijos y necesité desarrollar el catálogo de venta por correo como base del negocio, el sello pasó a ser secundario al catálogo, ésa sería la consecuencia más directa del hecho de ser sólo yo, quizá si el sello hubiera crecido incorporando a más personal podría haber seguido con ambas ramas del negocio con la misma intensidad. Otras carencias debidas a la falta de tiempo y personal serían las siguientes: la promoción ha sido siempre un desastre, no escucho apenas ninguna demo de las que recibo, nunca desarrollé un departamento de contratación de conciertos y giras, algo desde mi punto de vista necesario, y un largo etcétera. Son puntos débiles de la compañía que están directamente relacionados con la organización del sello, que nunca he ocultado a los grupos, y que a su vez han influido a la hora de seleccionar a los grupos que han formado parte del sello, buscando siempre más allá de un grupo interesante (que ya cuesta de encontrar) personas con las que pudiera tener una comunicación clara y sincera que tuvieran claro como es el sello y lo aceptaran como tal. Tengo que decir, para defenderme un poco también, que el sello también tiene sus puntos fuertes, y que el catálogo de venta por correo, por otro lado, funciona mucho mejor que el sello, notablemente bien, diría, aún siendo crítico conmigo mismo. Ello se debe a que es la actividad principal y le dedico mucho más tiempo, no hay más misterio, es una cuestión de prioridades marcadas por unas finanzas muy rígidas.

Tus primeros lanzamientos fueron el primer álbum de Shock Treatment y un EP de presentación del sello con cuatro grupos.

Si, en realidad, es con lo que contaba entonces, no tenía nada más, ni había hablado con otros grupos de cara a formar parte del sello. Mira Profe, de los 4 grupos que aparecen en el EP, uno era el grupo de mi hermano, en el otro estaban mi hermano y dos primos míos, otro era el de dos de mis mejores amigos y sólo el cuarto, El Caso de la Habana, era un grupo de fuera de nuestra pandilla que a la postre fue el único que no continuó en el sello (y que por cierto han vuelto recientemente a reunirse, un saludo para Mariano, Ángel y compañía). Para colmo, dos de esos grupos apenas eran diversiones de estudio, no tocaban en directo. Así que Shock Treatment eran básicamente la única banda con la que contaba al inicio del sello, la compañía nació y creció gracias a ellos, y en ese sentido, han sido el grupo más importante de No Tomorrow.

Todavía me acuerdo de tu presentación del sello en Madrid en El Templo del Gato, abarrotado y con un espíritu enérgico excepcional.

Recuerdo el concierto pero no lo recordaba como presentación del sello, fue con Shock Treatment y Depressing Claim ¿verdad? Shock Treatment ya habían tocado antes en Madrid, en el ’92 en algo de Subterfuge con más grupos y debió ser en el verano del ’93, en un sitio muy pequeño, La Granja Margarita, con un público reducido pero muy ilustre y Los Piolines de teloneros. Que recuerdos!!!Tanto Shock como Depressing siempre fueron muy bien recibidos en Madrid siempre, era un gustazo tocar allí.

Con Shock Treatment, se puede decir que el punkrock llegó a la escala más alta en este país, con excelentes críticas en el extranjero ¿Piensas en el futuro reeditar cosas del grupo?

Bueno, es una observación muy amable pero que no comparto, y probablemente el grupo de diría lo mismo que yo. Nuevo Catecismo Católico, Aerobitch o Cerebros Exprimidos serían candidatos para ese título antes que Shock Treatment. En cualquier caso, sí queremos reeditar los discos de ST, más que nada porque parece que hay demanda de ellos, pero no queremos hacerlo de cualquier modo, queremos intentar mejorar el sonido, recuperar todo el material desperdigado en recopilatorios y singles y un par de inéditos que hemos encontrado, acompañarlo de un buen texto y cantidad de fotos… un faenón, vaya. La idea que tenemos es hacer un triple CD con todo el material, unos 90 temas, y libreto, el material está recopilado pero falta ponerse a ello. A ver si soy capaz de hacerlo antes de que el formato CD desaparezca definitivamente…

Luego fuiste sacando lanzamientos de Depressing Claim, Los Vivos, Discípulos de Dionisos, Señor No en términos de punk-rock y gente como Los Brujos, The Crepitos en el powerpopero ¿Qué relación se creo entre el sello y los grupos que formaban parte de él?

Una relación muy buena, especialmente con los grupos “del sello” que básicamente eran los que publicaban LPs, los singles servían de instrumento para trabajar con otros grupos que ya tenían sello pero que nos gustaban, para introducir variedad en el catálogo. Además de una buena relación entre el sello y los grupos existía también una relación de camaradería entre los propios grupos del sello: Gonzalo de NCC me paso las primeras grabaciones de Señor No, cuyo debut fue el segundo LP de No Tomorrow, Arturo de NCC me envió la primera maqueta de Los Guarriors, que se convirtió en su EP debut, a los Discípulos por ejemplo los conocí por insistencia de Mikel de Señor No, por Coky, mi hermano, conocí a Depressing Claim, Jorge de NCC acabó produciendo a Shock Treatment… éramos una gran panda de colegas. Se crearon muchas amistades que duran hasta hoy.

¿Fuiste correspondido en líneas generales cuando lanzabas un disco nuevo por el grupo correspondiente?

Si te refieres al nivel de compromiso del grupo a la hora de defender el disco en directo, la respuesta es que en líneas generales, sí fui correspondido. A veces más y a veces menos, y en algunos, afortunadamente pocos, casos, nada en absoluto, pero haciendo una valoración general me doy por muy correspondido.

Fueron excelentes tiempos con sellos como el tuyo, Punch, Rock Indiana o el mismo Rumble Records ¿Qué recuerdas con más alegría de aquellos momentos?

Pues a la gente, las amistades que se crearon y que como te he dicho antes aún perduran. Además, un montón de buenos discos, conciertos y anécdotas.

El lema del sello sería como energía y diversión en todos sus frentes. ¿Es así o no?

Bueno, como te he dicho en la contestación a la segunda pregunta, durante un tiempo, en los inicios del sello, seguí a conciencia una línea estilística basada en el punkrock y el powerpop, y energía y diversión (o más bien energía y/o diversión, todos nuestros grupos o eran enérgicos, o eran divertidos, o habitualmente las dos cosas) sería un buen lema, que seguramente hasta llegué a utilizar, pero a partir de un momento dado en que la escudería de los primeros tiempos se desmontó al separarse muchos de los grupos originales, cambiar de sello otros, etcétera abandoné esa idea y dí cabida tanto a grupos de punkrock y powerpop, que siguieron siendo la mayoría, como a grupos de todo tipo, aunque siempre dentro de un sonido rock’n’roll enérgico, no se me ocurre ningún disco del sello que no tenga una buena dosis de energía.

Hazme un resumen de todos estos años en el sello

Muy resumidamente, monté el sello en 1993 con la ayuda financiera de un buen amigo para sacar el primer LP de Shock Treatment y ver que pasaba, soñando con que pudiera funcionar como negocio y me permitiera establecerme por mi cuenta y dejar mi trabajo. En los siguientes años fui incorporando poco a poco grupos con un sonido similar, casi todos de las escenas de Castellón, mi ciudad, y Buenavista en Donosti, produciendo discos hechos con pocos medios pero con grandes resultados artísticos y que a pesar de la precaria distribución inicial venían a vender de 1000 a 2000 copias cada LP y de 500 a 1000 los singles. Gran parte de estas ventas las hacíamos por correo, lo cual me permitió también establecer las bases de lo que ahora es la tienda de venta por correo de No Tomorrow (www.notomorrowrecords.com/VPC/index.html). Las buenas ventas de los primeros discos permitieron que en 5 años la escudería creciera en grupos (una docena) y lanzamientos (unos 50) pero seguía costando vender los discos fuera de los círculos especializados. Pensando que quizá la falta de apoyo en los medios era la causa de este problema, uní mis fuerzas con mis amigos de Punch Records para crear RPM, con el triple propósito de fusionar para hacer crecer nuestros catálogos de venta por correo, mejorar nuestra distribución a tiendas e internacional y crear un departamento de promoción conjunto para los dos sellos que tuviera más peso del que había tenido hasta entonces en No Tomorrow (que había estado a expensas de los cables que nos echaban las distribuidoras con que veníamos trabajando). La venta por correo fue un éxito pero las ventas del sello siguieron yendo para abajo hasta llegar a un año tremendamente malo con tres debuts de tres grupos que pincharon a lo grande (dos de ellos se separaron una vez el disco estuvo en la calle), mientras otros de los grupos clásicos y más vendedores del sello se separaban también o nos abandonaban buscando una infraestructura más acorde con su potencial. Cuando a esto se le sumó un problema técnico bastante grave, de índole financiera (nuestro cuartel general fue asaltado por unos piratas corporativos armados hasta los dientes de prepotencia, codicia y abogados millonarios), vi peligrar la continuidad del negocio y decidí rendirme, al menos temporalmente. Invité los pocos grupos que quedaban en el sello a buscar otras alternativas, rompí la asociación con Punch y me dispuse a congelar el sello y concentrarme en el catálogo de venta por correo, que parecía lo único rentable. La venta por correo como estaba previsto funcionó muy bien, y en un año o dos, con las cuentas saneadas, me volvió a apetecer editar discos, cosa que he seguido haciendo pero de un modo más ocasional, trabajando con menos grupos (clásicos del sello como The Meows y Nuevo Catecismo Católico son prácticamente los dos únicos grupos de la escudería fijos ahora mismo, al menos de momento), reeditando o licenciando cosas de otros sellos (Biscuit, Tricky Woo, Asteroid B-612, M-16’s) y raramente fichando grupos nuevos; la excepción serían Suzy & Los Quattro, a los que propuse un EP y varias presentaciones cuando aún no eran siquiera un grupo y acabaron siendo uno de los grupos con más repercusión, al menos mediática y en ventas, de esta llamémosla segunda etapa del sello, aunque ya no están en No Tomorrow. En cuanto al futuro, mi principal proyecto ahora mismo es trabajar cada vez menos, algo que parece bastante difícil, aunque no me doy por vencido, y con respecto al sello de momento seguir como hasta ahora, sin editar demasiados discos pero sin desaparecer del todo como editorial, y quizá reeditar algún título descatalogado, ya veremos.

¿Te arrepientes de algo?

Por supuesto que no.

Ahora mójate un poco. ¿Qué discos de No Tomorrow son tus estandartes favoritos?

Tengo un cariño especial por el primer LP de Shock Treatment y los primeros singles (Depressing Claim, Los Vivos, Surfin’ Lungs, NCC), también por el primer LP de Señor No y el LP “Punk Party” de Shock Treatment, que han sido los discos más importantes de la historia del sello. Otros de mis favoritos serían el EP “Private Song” y el LP “At the top of the bottom” de The Meows, el LP “No Mundo” y el single “Esta bien” de Señor No, el último LP de NCC (1530 segundos), el single de Malconsejo “Siempre duermes” y el álbum de Vincent Von Reverb.

Una cosa está clara, a la ciudad de Castellón la elevaste como ciudad puntera dentro del punk-rock y el power-pop. ¿Se creo una bonita escena?

Bueno, creo que exageras un poco con lo de ciudad puntera, o quizá desde fuera las cosas se ven de modo diferente. Pero sí, en su momento, fue una escena cojonuda, con la sala Ricoamor como epicentro, muchos conciertos memorables y con una cantidad de grupos de punkrock melódico y powerpop considerable para una ciudad tan cutre y provinciana como Castellón, si bien es cierto que salvo los ya mencionados (Shock, Depressing, Reverb, Malconsejo) la mayoría de ellos no tocaron mucho fuera de Castellón y abandonaron demasiado pronto; una lástima pues hubo grupos con bastante potencial como Devil Scream o T-Shirts (con un álbum publicado en Punch).

Tuviste una persona puntera en la difusión del sello como fue Juan de Pablos en su “Flor de Pasión”.

Hace ya 20 años que conocí a Juan y ¿Qué te voy a decir? Cuesta pensar en una persona más apasionada por el rock’n’roll, más culta y generosa. Se enamoró de Shock Treatment y Depressing Claim a primera escucha y su entusiasmo por ellos y tantos otros grupos del sello (Malconsejo, Feedbacks, The Crepitos, Surfin’ Lungs, Vincent Von Reverb, Suzy & Los Quattro…) fue determinante para darlos a conocer. Le estaré tremendamente agradecido toda mi vida. Hace poco le envié uno de los discos que he editado con motivo del aniversario del sello, en el que recupero un tema registrado hace 15 años que hubo intención de publicar pero finalmente se archivó (Never Surrender, por The Beat Dealers), y le llamé para explicarle un poco de que se trataba, pues con las prisas ni siquiera incluí un texto promocional junto al disco, pero no hizo falta explicárselo, ¡todavía recordaba el tema y conservaba la copia en cinta de cassette que le hice en su día! Hablamos de una persona que lleva 30 años haciendo un programa casi a diario, escuchando decenas de canciones diariamente, ¡y que se acuerda de una maqueta de hace 15 años! Es un superclase. (Aunque por otro lado, tengo que decir que la canción es tan buena que cuesta de olvidar).

Después de 16 años ¿Qué piensas?

No pienso demasiado en el sello, pero vamos, estoy contento de haberlo intentado y bastante orgulloso de unos cuantos de los discos que he publicado.

Para celebrar este 16 aniversario sacas unos singles, cuéntanos como van a ser.

Quería hacer algo para celebrar el 15 aniversario y prácticamente tenía claro en que iba a consistir: recuperaría el tema de Beat Dealers que te he comentado antes en un single, agrupándolo con una cara B que más o menos tenía clara ya también hace tiempo. En principio sólo pensaba hacer este single y quizá un CD con mis temas favoritos de estos 15 años del sello para regalar a los clientes de la venta por correo, amigos, etc… pero luego repasando la discografía del sello para seleccionar los temas para el CD y volviendo a escuchar temas antiguos me dí cuenta de hasta que punto el sello ha sido una gran familia y me entró un poco de añoranza de aquellos tiempos en que los lanzamientos eran continuos, y pensando en recuperar un poco aquel espíritu pero incluyendo también a colaboradores y grupos actuales, se me metió en la cabeza lo de hacer una colección de singles de vinilo con los grupos, o mejor dicho, las personas más importantes en la historia del sello y que de paso sirviera para finalizar temas que se quedaron a medias, como recuperar esta canción inédita de Beat Dealers o colaborar con grupos con los que en el pasado tuve intención de trabajar pero que finalmente no lo hice, como Airbag, que comparten single con Reactivos (la nueva banda de mi hermano Coky con Tomás y Luis, ex – Depressing Claim) o los Rippers que compartirán una futura referencia con Telepath Boys, la banda actual de Jose e Israel de Shock Treatment. Los títulos que ya han aparecido son el de Airbag/Reactivos, el de Beat Dealers que lleva en la otra cara a Biscuit (buenos amigos y enorme banda, su LP Time for Answers que en No Tomorrow licenciamos en vinilo es uno de mis discos de cabecera de la última década, me emociona) y el de Concentration Summer Camps con Muletrain. CSC son, aparte de una banda única y divertidísima, el grupo de El Nerdo, una persona muy querida cuya colaboración y apoyo en los últimos años han sido decisiva para mí y para la compañía, y Muletrain por supuesto son la banda surgida de las cenizas de Aerobitch, con Mario al frente, veterano compañero de batallas desde prácticamente el inicio del sello… ¿qué quieres que te diga? su participación era necesaria. Otro tanto te puedo decir de Señor No y Nuevo Catecismo Católico, que comparten el 4º título de la serie que aparece ahora en mayo… no exagero si te digo que no estaría contestando esta entrevista si un buen día mi camino no se hubiera cruzado con el de Xabi, Arturo y Gonzalo, cuando ellos eran La Perrera. El quinto título, también en fábrica ya, incluye a The Meows y The Nervous Eaters. The Meows son para mí uno de los grupos clave del sello, una banda enorme con cuyos miembros además tengo una amistad de muchos años, especialmente con Enric, su guitarrista y dueño de Pennimann Records. Fue a través de Enric que contacté con Steve Cataldo de Nervous Eaters, la mítica banda de Boston de los 70s cuyo legado Enric lleva años reivindicando (reeditó sus dos primeros singles y compiló sus grabaciones primerizas en un LP/CD esencial, Eaterville) para editar sus grabaciones más recientes (contenidas en el LP/CD Eat This!) y aunque los Eaters no han sido propiamente un grupo del sello no podía encontrar un grupo más adecuado que ellos para completar este single cargado de simbolismo, en el que, para colmo, los Meows versionan a Little Richard, una obsesión que compartimos Enric y yo (bueno, el la comparte más). Estos son los títulos que han aparecido de momento o van a aparecer en breve, pero tengo algunas ideas más, espero poder llevarlas a cabo, dependerá un poco del “tiempo+dinero” que decían los Lazy Cowgirls. Otro punto que me gustaría resaltar de los singles es el arte. Salvo la primera referencia (Beat Dealers/Biscuit), que conserva la idea de portada original que existía para el lanzamiento abortado en su día, adaptada al diseño genérico de la colección, el resto de la serie lleva arte de colaboradores habituales y amigos del sello como El Nerdo, Susi.A (que se ha encargado del layout de toda la colección) y el fotógrafo de Castellón David de la Rosa o de artistas que me gustan. No es el típico single compartido con una foto de cada grupo por cada lado, son ediciones realmente bonitas.

¿Tienes próximos proyectos para el sello o te replanteas esta cuestión más lentamente?

Como te he comentado antes hace ya bastantes años que decidí que el sello tenía que ser secundario a la venta por correo que es de lo que vivo. Se me ocurren bastantes ideas para el sello y me gustaría ponerme y llevarlas a cabo pero me resulta literalmente imposible encontrar tiempo para ello y no estoy dispuesto a trabajar 14 horas al día como en su día hice para sacarlas adelante, tengo una familia y me gusta estar con ella. Así que me temo que el ritmo de producción del sello continuará como hasta ahora, editando los nuevos discos, cuando los haya, de los grupos clásicos que siguen conmigo, como NCC y The Meows, y quizá alguna que otra producción ocasional. De entre los proyectos que ahora mismo parece más viable que se completen en el futuro próximo, aunque ya veremos, están el single de Telepath Boys/Rippers para la colección de aniversario, algún single más de esta colección que prefiero no revelar aún, una edición muy limitada en vinilo del último disco de Johnny Casino & His Secrets, coincidiendo con su próxima gira española, y la recopilación de las grabaciones completas de Shock Treatment que hemos comentado antes. También me gustaría recuperar otros títulos clásicos que hace tiempo que están descatalogados, pero ya te digo, tiempo al tiempo.

Algo que añadir…

Profe, gracias por haber estado ahí desde el principio, sin gente como tu todos estos años no habrían tenido el mismo sentido.