Imelda May, leopardo, tatuajes y vudú


ALEJANDRO ARTECHE
Soitu




Al sonar los primeros compases de su primer disco, 'Love tattoo', te sumerges en la banda sonora de una película de culto exótica de los 50. Una de esas con plantas de plástico, césped artificial, tarzanes con tupé engominado y heroínas en paños menores con estampado de leopardo, enormes tetas y melenas oxigenadas. También podría valer un club de alterne de los 50 con nombre africano, animales disecados y strippers clónicas de Betty Page desnudándose al ritmo de tambores de guerra. Pero Imelda May no pertenece a los años 50, sino al siglo XXI y tampoco es americana, sino irlandesa, aunque quién lo diría al verla con su tieso tupé en forma de rulo coronado con un mechón decolorado y vestida de tigresa lista para matar.

Imelda May es muy joven, pero lleva toda su vida cantando. Primero en el coro de la iglesia con su hermana, luego haciendo voces para anuncios y en cuanto pudo, por locales de todo tipo. En alguno llegaron a prohibirle el paso debido a su escasa edad. Ha llegado a acompañar en directo a una institución como Jools Holland de gira, y su voz recuerda a cantantes atormentadas como Billie Holiday, Dinah Washington y el toque rockabilly de Wanda Jackson. En las baladas tiene ese tono de chica mala perdedora y lamentándose de su mala suerte que la hace ser digna sucesora de Peggy Lee o Patsy Cline.

No es que lo que haga sea rockabilly puro, ni jazz, ni blues. En su primer disco hay de todo, desde el rockabilly desenfrenado de 'Love tattoo' —que bien hubieran podido firmar los Gun Club o los Cramps— a lacrimógenas baladas de jazz para escuchar en locales con mucho humo y poca luz como 'Knock 123'. Canciones como 'Johnny got a boom boom' bien podrían servirle a Dita Von Teese para realizar uno de sus números de burlesque. De hecho, en 2007 Imelda fue nominada para el premio a la mejor cantante de burlesque y ha grabado canciones para la banda sonora de una película de, cómo no, gánsters. En cambio, 'It's your voodoo working' te llevará al peor tugurio de Nueva Orleans y las trompetas de 'Watcha gonna do' a una carrera contra la ley por la frontera mexicana cruzando pueblos de esos en los que una mirada a destiempo y a la persona equivocada te puede llevar recibir un balazo en plena cabeza.

Al igual que los protagonistas de 'Los Commitments', que querían sonar como una banda de soul de negros siendo blancos y de Dublín, Imelda May quiere ser una pin up de los 50 americana y se viste y peina como tal. Fotografiada en lo que parece un bar de carretera de la Ruta 66 en la portada del disco esperando a su novio mientras escucha a Buddy Holly en la máquina de discos, el grupo que la acompaña también es vintage al uso, con sus guitarras de caja, tupés y cazadoras de cuero.

Todo en Imelda May podría pasar por una grabación de los dorados 50 americanos, una copia perfecta y de gran calidad. Pero ella quiere algo más. Su toque personal. Para ello, Imelda da una vuelta de tuerca al concepto y en el disco y en directo actúa acompañada de un bodhran, el pandero irlandés que se utiliza para tocar percusión. ¿Qué tal queda la mezcla? Ahhh amigo, increíblemente bien. Como si el bodhran y el rock 'n' roll estuviesen hechos el uno para el otro de toda la vida.

Pianos salvajes, trompetas desgarradoras, historias de fumadores, chicas que juran no volverse a enamorar aunque una y otra vez caigan en el mismo error, chicos malos y mujeres de rompe y rasga acostumbradas a vestir vertiginosos escotes, faldas muy estrechas y más cortas aún y enormes tacones de aguja que podrían perforarte el estómago de una sola patada si te portas como un niño malo. 'Love tattoo' es como una revista erótica de los 50 hecha música. Como una novela pulp, como la chica tatuada en el brazo de un marinero. 'Love tattoo' es un disco para sacar el peine, colocar una buena cantidad de gomina, moldearte un tupé que desafíe la ley de la gravedad y no parar de bailar en toda la noche. Agarrado, suelto, solo o acompañado. Con cerveza o con whisky. Con coches descapotables o motos de gran cilindrada. Con cadenas o con cuchillo escondido en el bolsillo de la cazadora por si hay pelea. Imelda May es la chica que Gene Vincent, Eddie Cochran, Johnny Kidd y Jerry Lee Lewis hubieran soñado tener encima de un escenario con ellos.

Hace cien años nacía Simone Weil, la moderna "doncella de Orléans"


SABINE GLAUBITZ
DPA




Cuando se cumplen 100 años de su nacimiento (3 de febrero de 1909), en Francia se la recuerda como la moderna "doncella de Orléans", en alusión a Juana de Arco, y se la compara con Rosa Luxemburgo.

Weil fue una rebelde nata, una persona de extremos y contradicciones. Protestó contra el papel tradicional de la mujer, contra el nacionalismo y rechazó todas las visiones hegemónicas. Cuando esta filósofa y mística murió con tan sólo 34 años en Ashford, en el condado británico de Kent, de hambre y tuberculosis, nadie conocía a nivel internacional a quien fuera hija de una familia judía acomodada. Aunque tenía amistad con muchos políticos y literatos, fue sólo después de su muerte que el mundo se enteró de que la francesa era la versión femenina de Marx, Marcuse o Mao.

En Francia el mito de "Simone Weil" surgió ya en vida, pero en otros países no se la conoció hasta después de la Segunda Guerra Mundial.

Nacida en París, Weil atravesó con éxito todas las etapas clásicas de una formación de élite. Sus compañeros de clase la describían como alguien siempre inconformista y extremista en sus ideas políticas. En 1929 entró en la Liga por los Derechos Humanos, escribió artículos inflamados en los periódicos anarcosindicalistas y escribió un diario sobre la vida en la fábrica, que se convirtió en un libro de culto para la generación del 68. Las condiciones inhumanas de los trabajadores y la desesperación de los desempleados que regían a comienzos del siglo XX la llevaron a realizar intensas protestas.

Su compañera de estudios Simone de Beauvoir escribió en Memorias de una joven formal: "Simone afirmaba con un tono que no permitía réplica que hoy en día sólo había necesidad de una cosa: la revolución que diera de comer a todo el mundo. Le respondí en el mismo tono categórico que el problema no era hacer feliz a la gente, sino desentrañar el sentido de su existencia.

Me miró de arriba a abajo y dijo: 'Está claro que usted nunca pasó hambre'".

Weil veía en los obreros un potencial espiritual que podría crear una auténtica cultura si se activaba. Con sus ideas no encajaba en ninguna línea panocieron de inmediato los comunistas que gobernaban Rusia. En 1933 le prohibieron entrar al país para un viaje de estudios por su "paraíso de los trabajadores y campesinos".

Pese a sus orígenes judíos, nunca se sintió comprometida con ellos. "La tragedia del siglo no es la fábrica, sino la cámara de gas", fue una de las más feroces críticas que se le hizo.

Desde muy joven Weil rechazó la religión judía y no se consideraba parte de esa comunidad. "Como verdugos de Cristo este puñado de desarraigados causaron todo el desarraigo de esta tierra", afirmaba.

También rechazaba la visión judía de sentirse el pueblo elegido. La guerra civil española, en 1936, fue un momento fundamental en su vida, porque significó el fin de su compromiso revolucionario y su entrega a la mística, a Dios. Porque ya ni el anarquismo violento ni el pacifismo -en vista del fascismo y el nacionalsocialismo- le convencían ya.

Weil fue una individualista, caprichosa y desenvuelta. Se liaba sus cigarrillos, fumaba como una chimenea y llamaba la atención tanto por su brillantez intelectual como por sus cabellos desgreñados y sus gafas poco favorecedoras. Era pequeña, de sólo 1,60 metros de
estatura, y llevaba siempre vestidos muy usados.

La escritora Ingeborg Bachmann escribió sobre ella en 1953: "Simone Weil no era fácil. Era muy joven y no era atractiva, poco amable, sin encanto, implacable y mortalmente seria. Pero era muy veraz, pertinaz e irreductible, y se imponía".

Gaza y Managua en el punto de mira de la Unión Europea

VICENTE BOIX
El parque de las hamacas



El 18 de diciembre, el Parlamento Europeo (PE) aprobaba una resolución denominada "Los ataques contra los defensores de los derechos humanos, las libertades públicas y la democracia en Nicaragua".1 Fue respaldada por el grupo Popular, el Liberal, “Europa de las Naciones” y también por los “socialistas”. En contra votaron “Izquierda Unitaria” y Verdes.2

Si no conoce la actualidad centroamericana, se preguntará qué ha sucedido en dicho país para que se entrometa el PE. Pues bien, empezaré por decir aquello que no ha sucedido. El ejecutivo nicaragüense -desde hace dos años en manos del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN)- no ha orquestado ningún asesinato sistemático. No ha bombardeado a nadie. No ha ocupado violenta y militarmente ningún espacio ajeno. No mantiene a miles de presos políticos. No dispone de alta tecnología militar, ni de armas nucleares de destrucción masiva, ni disemina fósforo blanco entre la población, ni destruye colegios de la ONU. Tampoco ha ensamblado bloqueo económico contra nadie. No ha atacado ni destruido mezquitas, catedrales o universidades. No viola las resoluciones, ni chulea a las Naciones Unidas. No ha provocado exiliados ni campos de refugiados. No ha diseccionado territorios ni aislado a personas mediante muro alguno. No ha edificado asentamientos ilegales en países vecinos, y como no hay colonos, éstos no amedrentan a la población autóctona. No ha robado impuestos a las naciones colindantes. Y no impide el transporte de ayuda humanitaria, alimentos o medicinas.
Aún así, Nicaragua ha logrado “reunir más méritos” que Israel para que el PE votara una resolución bochornosa. Por si no fuera suficiente, se le ha cancelado desde Europa la ayuda económica que recibía. Incluso gobiernos como el de Colombia, donde se ha demostrado la implicación del ejército y la clase política en el terrorismo de estado, se han salvado de condenas y acciones tan humillantes y desproporcionadas.

¿Por qué la resolución?

El texto es un compendio de diversos hechos. Por una parte considera el hostigamiento a diferentes medios, partidos y organizaciones sociales por parte del gobierno sandinista de Daniel Ortega. Por otra da por hecho que las elecciones municipales del pasado 9 de noviembre supusieron un fraude.

Al dar por hecho que la estafa viene por parte del ejecutivo, la resolución indirectamente culpabiliza al sandinismo de la violencia que se desató los días después de las elecciones. Generaliza la persecución que sufren las organizaciones sociales como si fuera algo sistemático. Se adoba con cantos de sirena y numerosas citas sobre derechos humanos, libertad de expresión y todas esas palabras bonitas aunque amorfas. Pero lo más grave de todo, es el escupitajo diplomático que el PE le asesta a Nicaragua, cuando dice sobre las elecciones “…que considera que sus resultados carecen de legitimidad democrática alguna.”.

¿Revolución naranja en Centroamérica?

Nicaragua es muy importante desde el punto de vista geopolítico y “emocional”. Ubicada en el corazón de Centroamérica, hoy en día es el único estado de izquierdas de la región. Forma parte del ALBA y mantiene relaciones de cooperación con los países miembros. Lejos quedan los gobiernos socialdemócratas de Panamá y Guatemala.

Tras 10 años de revolución sandinista, el FSLN abandonó el poder en 1990 ante la victoria electoral de Violeta Chamorro. Sufrió dos derrotas más pero en noviembre de 2006 recuperó el gobierno. Ahora, tanto USA como la UE temen que el ejemplo de Nicaragua se extienda a otros países cercanos. El Salvador podría ser el próximo. Allí, el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional, fue por primera vez el partido más votado en las elecciones del pasado 18 de enero y podría conquistar la presidencia en marzo ¿Se imaginan la cara de Ronald Reagan si se levantara de su tumba y viera que dos de las guerrillas más audaces y combativas de los 80 se han transformado en formaciones políticas que gobiernan sus respectivos países?

Este avance de la izquierda en Centroamérica supondría un espaldarazo a los nuevos aires que se respiran en Sudamérica y una herida de muerte al “republicanismo bananero”. Naciones como Costa Rica y México, donde la izquierda perdió por un 1% de los votos en las pasadas elecciones, podrían ser las próximas con gobiernos progresistas, justo en las narices del imperio.

Nicaragua fue un país subordinado a USA y la UE durante los gobiernos de la derecha. En esos años sufrió drásticas cirugías neoliberales sin anestesia previa, que originaron el empobrecimiento de la población, el aumento del analfabetismo, etc. Ahora ha establecido nuevas relaciones con países como Irán, Rusia, Bolivia, Venezuela o Cuba, y eso es lo que mosquea realmente a las potencias occidentales.

A nivel interno está en juego el liderazgo de una derecha fraccionada entre los partidarios del ex presidente Arnoldo Alemán y los de Eduardo Montealegre. El primero estuvo en la cárcel por corrupción, lo cual le resta popularidad y posibilidades en una contienda electoral. Esto ha provocado el repudio desde Washington, aunque su influencia y poder en el derechista Partido Liberal Constitucionalista (PLC) está fuera de toda duda. El segundo fue el candidato de USA y la UE, al gozar de una mejor imagen y opciones reales para vencer al FSLN en las elecciones presidenciales de 2006. No obstante, esto no sucedió ya que la derecha se presentó fraccionada en dos partidos: uno encabezado por Montealegre y otro por los partidarios de Alemán. Por eso, ahora, unificar a la derecha es primordial para ganarle a Ortega en un futuro y eso lo saben bien en Europa y USA. El primer paso era ganar estas elecciones municipales para debilitar al FSLN a nivel nacional y regional. Paralelamente, se lograría consolidar el liderazgo de Montealegre, que iba de candidato del PLC por la alcaldía de Managua (la ciudad más grande del país y bastión histórico del FSLN).

Esta es la coyuntura en la que se desarrollaron las elecciones municipales de noviembre de 2008. Misteriosamente, meses antes, ciertas organizaciones sociales (algunas financiadas desde occidente) aumentaron la intensidad de sus protestas. Los medios de comunicación “independientes” endurecieron sus críticas al gobierno de una manera poco objetiva. Y desde diferentes flancos se diseminó la idea de un supuesto fraude en una contienda electoral, que poco a poco, se fue transformando artificialmente en una especie de referéndum sobre la gestión de Ortega en sus primeros 20 meses de presidente. Apartados quedaron alcaldes y concejales.

Lo que pasó en las semanas sucesivas es de sobra conocido. Ganó el FSLN pero fueron días tensos, violentos y la versión del fraude -en Managua primordialmente- se impuso gracias a los medios “independientes”. No obstante, hay hechos para desconfiar de la misma.

En primer lugar, la derecha actuó con poca credibilidad los días posteriores al plebiscito. Bombardeó con datos inexactos, llegando a manejar hasta cuatro porcentajes diferentes de votos en las 20 horas posteriores al cierre de las urnas. No recurrió con versatilidad a los mecanismos que las leyes electorales disponen para estos casos, y sí utilizó con demasiada estridencia los medios de comunicación para agitar, desconocer los resultados y auto proclamarse vencedores. Tardó cuatro días en mostrar públicamente las actas que según ellos demostraban el fraude del FSLN en Managua.

En segundo lugar, los medios de comunicación “independientes” sesgaron descaradamente la información sobre los hechos que acontecían en las horas siguientes a las elecciones. Actuaron como plataforma mediática de la derecha, recurriendo a titulares sensacionalistas y evitando contrastar ciertas informaciones con el FSLN. En tercer lugar, los resultados electorales fueron avalados por la observación internacional y hasta por los magistrados del PLC en el máximo órgano electoral. Ante las asonadas de la derecha, el Consejo Supremo Electoral (CSE), de forma inédita y extraordinaria, propuso un nuevo conteo de las actas en Managua. Fueron invitados fiscales de las cinco formaciones que se presentaron y misteriosamente el PLC declinó participar. Los cuatro que acudieron ratificaron los resultados oficiales del CSE, incluido el partido de la “La Contra”. Ninguno de estos hechos ha sido tenido en cuenta en la resolución.

Hasta hace poco los nubarrones no se habían disipado. La derecha amenazaba con anular los resultados desde la cámara legislativa, lo cual hubiera supuesto desconocer las competencias del CSE y transgredir la misma constitución. Al PE, esto, le importaba un pepino.

Hace pocos días, en una discutida decisión del máximo órgano judicial, Alemán fue sobreseído de todos los cargos que pesaban contra él. Con Montealegre debilitado tras su derrota, Alemán podría tomar de nuevo las riendas del PLC, consolidándose de esta forma el peor escenario soñado desde USA y la UE: el FSLN reforzado y la derecha en manos de un ex reo.

Por si no bastara con desconocer la soberanía de un país, la UE y USA han decidido apretar las clavijas al máximo, cancelando 64 millones de dólares de la Cuenta Reto del Milenio; y la UE, Holanda y Finlandia, 54,3 millones de ayuda presupuestaria, pidiendo una revisión o la repetición de los comicios ¿Chantaje? La inmoralidad de la UE no tiene límite como se desprende de las palabras del diputado sandinista W. Gutiérrez: “Tuvimos que destinar casi 800 millones de córdobas3 para financiar este proceso electoral y no hubo un solo país que nos ayudó. Ahora, con los resultados electorales que no le agradan al candidato perdedor de la oposición, la Comisión Europea sale diciendo que tenemos a disposición todos los recursos necesarios. Me parece una falta de responsabilidad y una reacción sin tener pleno conocimiento de cómo en realidad se desarrolló este proceso electoral.”4

Europa la casposa.

Se han estado utilizando las instituciones de la UE para presionar a un país, a la vez que se evitó cualquier acción disuasoria efectiva ante hechos infinitamente más graves como el cruel ataque israelí en la franja de Gaza. En un intento rocambolesco de justificar lo injustificable, algunos políticos europeos y los medios “independientes” hablaron e informaron de la agresión como si existiera una simetría de fuerzas entre palestinos y opresores.

Muchos políticos europeos incluidos ministros españoles, pidieron el alto el fuego, pero a Hamas. La ministra española Carmen Chacón condenó el lanzamiento de cohetes, pero desde Líbano. Es así como la clase política europea en general, ha hecho auténticas virguerías y escenografías para intentar ubicar a la misma altura la agresión israelí y la defensa palestina. Los que le han negado la ayuda humanitaria a Nicaragua sin piedad alguna, no se han atrevido a toserle a Israel. Y si por el 11-S y la invasión a Kuwait, dos países fueron masacrados y ocupados, por la constante agresión a Palestina nadie mueve un dedo.

Lo de los medios de comunicación de masas también tiene pecado. Durante muchos días sus noticias y análisis trataron de igual forma las muchas y violentas acciones emprendidas por los agresores, y las pocas e inefectivas de los oprimidos. Utilizaron titulares tendenciosos que distorsionaron la realidad e hicieron más digestivo el ataque israelí a la ciudadanía occidental. De esta forma, no era Gaza la que estaba siendo masacrada sino Hamas. El ministro asesinado no fue el ministro palestino, sino el ministro de Hamas, como si las elecciones ganadas por esta formación no fueran legítimas y dicho ministro no representara a Palestina.

Para más desfachatez, esta pamplina fue secundada por ciertas organizaciones de defensa de los derechos humanos como Amnistía Internacional y Avaaz:

“Los actuales bombardeos de las fuerzas israelíes de los Territorios Palestinos Ocupados y el lanzamiento de cohetes hacia Israel por parte de grupos armados palestinos ha provocado una escalada de violencia en la que ya se contabilizan cientos de victimas.”5

Este pasaje fue difundido por una de estas organizaciones, equiparando groseramente a opresores y oprimidos. Las cientos de víctimas y miles de heridos han sido ocasionados por un bando que tristemente ya conocemos. No por los dos.

Este mensaje, por lo tanto, fue el que inicialmente se propagó por tierra, mar y aire. Sólo se alteró cuando Israel invadió Gaza y la falaz simetría se hizo insostenible. Pero mientras tanto, tuvimos que aguantar como se trataba de forma similar a ambos bandos, de igual manera que hemos sido testigos en los últimos años de la satanización de Hamas; grupo que nació en 1987 durante la primera intifada, es decir, cuatro décadas después de que el estado de Israel comenzara su agresión y ocupación contra Palestina. Cuando Hamas ganó las elecciones en 2006, la UE también inició su particular acorralamiento contra esta formación. Se le congeló ayuda financiera y se evitó reconocer su gobierno. Curiosamente, extorsión similar a la aplicada en Nicaragua, mas sin embargo, ninguna insinuación o congelamiento al terrorismo de Israel, porque ¿Tenemos claro que es terrorismo o no? ¿Cómo llamarle pues?

A nivel de España hemos visto al Partido Socialista en una nueva maniobra camaleónica: mientras firmaban manifiestos, organizaban acciones y se colaban en las manifestaciones contra la ocupación, el ejecutivo socialista no hacía nada efectivo para evitarla, más que reclamar a Hamas y al Líbano que dejaran de lanzar petardos contra Israel ¿Alguien de las bases se indignó lo suficiente como para alzar la voz y rebelarse? A escala europea, nos preguntaremos siempre el por qué ningún Partido Socialista pensó en expulsar al Partido Laborista Israelí de la Internacional Socialista por perpetrar el genocidio en Palestina.

En la UE se han ilegalizado partidos, clausurado medios y procesado a personas que hacían apología del terrorismo y/o que no lo condenaban. Ahora, la clase política europea ¿Con qué moral podrá seguir exigiendo esa condena cuando ellos no condenan y toleran? Esto demuestra que la ley y la lógica del poder no es igual para todos e Israel podrá seguir sembrando el terror en los territorios ocupados, con el beneplácito dantesco y el silencio perturbador de la UE ¿Qué le congelará a Israel? ¿Los cuerpos reventados de los palestinos para que no se pudran en las calles y entorpezcan el victorioso avance de sus tanques? ¿Eso?

Por último advertir que los acontecimientos en Gaza y Managua son también un claro aviso para países como Venezuela, Bolivia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Argentina, Irán, Paraguay y un largo etc. USA y la UE, siempre que sea preciso y beneficioso para sus intereses, estarán dispuestas a apoyar cualquier variante desestabilizadora o a callar ante cualquier ataque armado por demencial que sea. Por “aplastar una mosca” congelarán la ayuda humanitaria e irrespetarán la soberanía de un país, y por una agresión criminal callarán mientras brindan con cava por un mejor y pacífico año 2009. Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar.

Sid Vicious, el genuino "enfant terrible" del punk


FRAN CASILLAS
El Mundo




Carecía de talento musical, incluso para los estándares de un 'punk rocker'. Podría haber ensayado arpegios con los pies y nadie habría notado merma alguna en sus habilidades. Sin embargo, su carisma y descaro convirtieron a Sid Vicious en el icono de una época extrañamente ávida de antihéroes. Como bajista de los Sex Pistols, Vicious lideró aquellos 70 corrompidos y furiosos. Fue la imagen de la provocación y la rebeldía, y culminó su ilustración dejando un bonito cadáver de sólo 21 años. Este lunes se cumplen 30 años de su muerte, trágica, repulsiva... y previsible.

es que la fatalidad es inevitable para quienes como John Ritchie —su verdadero nombre— pretenden peinarle los cuernos al diablo. Sid creció al cuidado de una madre con problemas de drogas, después de que su padre abandonara el hogar al poco de su nacimiento.

El referente paternal (es un decir) lo encontraría a principios del 77 en el seno de los Sex Pistols. Johnny Rotten, el vocalista, trabó amistad con Vicious y fue quien acuñó su legendario alias. Malcolm McLaren, mánager y arquitecto de la banda, contrató a Sid como bajista tras la áspera salida de Glen Matlock, quien afortunadamente ya había grabado casi todo el material de 'Never Mind The Bollocks', primer y último álbum de los británicos.

¿Qué importaba si Vicious era un yonqui calamitoso al bajo? "Si Rotten es la voz del punk, Sid es la actitud", solía explicar McLaren. Efectivamente, su pose desafiante y violenta definió una generación, cimentando la improbable inmortalidad de unos Sex Pistols cuya implosión se confirmó tras apenas un año de colérica actividad.

Necronoviazgo con Nancy

Rota la banda, Vicious se embarcó en delirantes proyectos en solitario, incluyendo una versión demencial del 'My Way' de Sinatra. Pero sería su turbulenta relación de amor y muerte con Nancy Spungen la que causaría sensación en los tabloides. 'Nauseabunda Nancy' era una joven depravada con un historial psiquiátrico infinito. Nacida para irritar al prójimo, ejercía como 'groupie' a jornada completa, acostándose con rockeros para obtener heroína o viceversa. Predeciblemente,Vicious cayó rendido a sus pies.

Se instalaron en la Gran Manzana, en la habitación 100 del hotel Chelsea, y compartieron una relación volátil e inflamable, con las venas siempre a punto de jaco. El turbulento idilio halló un escabroso desenlace en octubre del 78, cuando la lencería negra de Nancy amaneció ensangrentada.

Sid fue el primer y más prometedor sospechoso. Mientras suplicaba que le disparasen, formuló una declaración errática ante la policía de Nueva York. Lo mismo juraba que no la había matado que confesaba el crimen: "La amaba, pero me trataba como a un perro". Explicó que la noche anterior habían cenado un cóctel de barbitúricos; al despertarse notó las sábanas húmedas y pensó que se había meado. Pero era la sangre de Nancy. Una puñalada en el abdomen había acabado con su vida.

Se rumoreó que entre los amantes existía un pacto de suicidio que Sid incumplió. Otros especulan con el asesinato cometido por un tercero. Sea como fuere, las sospechas sobre Sid determinaron su ingreso en prisión, aunque abonó la fianza y salió al cabo de unos meses. En presidio había intentado cortarse las venas, pero el personal carcelario lo asistió a tiempo y logró demorar lo inevitable. Inevitable porque escaso tiempo después, Sid moría junto a una cuchara, una jeringuilla y restos de heroína. Así se zanjaba la investigación en torno a la muerte de Nancy.

Drogas y espaguetis a la boloñesa

Tengo el presentimiento de que moriré antes de llegar a viejo. No sé por qué. Es sólo una corazonada". Estas proféticas palabras de Vicious preconizaban su aciago destino. La misma noche en que salió de la cárcel se organizó una fiesta para celebrar su libertad. Su madre le cocinó su plato favorito, espaguetis a la boloñesa, y se malicia que también le suministró el postre: heroína de una pureza letal. Aunque lograron revivirlo, Vicious cometió el fatal error de acostarse a continuación. Dormir tras una sobredosis va deteniendo lentamente los latidos del corazón, y ese sueño fue el definitivo para Sid.

Aquel joven larguirucho y pendenciero extremó las connotaciones del lema 'vive rápido y muere joven', creando un mito en el camino. Llorado por los fans que compartían su desdén y su rabia, las cenizas de Sid evocan todavía sus declaraciones tras la ruptura de los Sex Pistols: "Al final, yo era el único que conservaba algo de anarquía". Irrebatible.

Violencia en lienzo para reflexionar

Kepa Garraza adelanta en Arco su nueva obra, en la que subvierte el mundo del arte por otro con nuevos valores



GUILLERMO MALAINA
Público


Kepa Garraza (Berango, Vizcaya, 1979) es en el día a día un pintor contumaz, pegado al realismo en su esencia más pura. Pero en la ficción de su última obra se ha transformado en el líder de una organización terrorista llamada BIDA (Brigadas Internacionales para la Destrucción del Arte), cuya causa no es otra que la aniquilación del sistema artístico actual para procurar el renacimiento de uno nuevo, mejor y sustentado en otros valores.

Un sabotaje al Guernica, de Pablo Picasso, en el Museo Reina Sofía, un terrorista a punto de inmolarse con una bomba a la cintura en el Louvre de París, la destrucción de esculturas y el secuestro de galeristas son algunas de las acciones perpetradas por esta organización pictórica, concebida como un gran grupo revolucionario de extrema izquierda y reconocida internacionalmente en las portadas de los diarios más prestigiosos del mundo.

Un adelanto de la trama

Esta es la trama que Kepa Garraza urde en sus lienzos desde hace un año y medio en su taller de la parte vieja de Bilbao, al borde de la ría del Nervión. Un adelanto de su serie un cuadro grande y seis pequeños llegará a Arco a partir del 11 de febrero. Pero el trabajo completo, que constará de 25 obras, no se expondrá por primera vez hasta pasado ya el verano en la galería Salvador Díaz de Madrid. ¿Su nombre? Porque seremos cientos por cada uno de los vuestros.

La organización terrorista que ha creado Garraza está inspirada en grupos armados ya trasnochados de la extrema izquierda de los años setenta, como el Baader-Meinhof alemán o las Brigadas Rojas italianas. El autor sabe del riesgo: "El terrorismo genera polémica. Espero que la gente tenga la suficiente amplitud de miras y sentido del humor para ver esto como lo que es: un juego serio que quiere dar pie a la reflexión", se defiende el pintor vasco.

El aprovechamiento de la violencia en su vertiente artística tampoco es una novedad en el caso del joven pintor vizcaíno. Más bien es una de las cualidades intrínsecas a su obra anterior, impregnada por acciones más o menos agresivas, como en la serie Imágenes de Violencia, Pasión y Muerte.

"Vivimos inmersos en una sociedad donde la violencia y el odio al enemigo es algo patente. Tras el ataque a las Torres Gemelas en 2001, ha habido una explosión del uso del terrorismo como un icono mediático. Es muy fácil utilizarlo cuando alguien quiere acojonar al personal, cuando tiene que vender una idea para invadir un país o robar el petróleo de Irak. Quería hacer algo para llamar la atención sobre ello, para hacer ver que ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos", argumenta.

Crítica al arte elitista

La segunda inquietud que guía los pinceles de Kepa Garraza está motivada por el propio mundo del arte. En este campo, el pintor de carne y hueso se parece en algo al líder en la ficción de la organización BIDA por su voluntad de subvertir el orden artístico establecido.

"Hay discursos del mundo del arte que están diseñados para que no sean accesibles a un público amplio. El arte de hoy en día es elitista y está vinculado a los poderes públicos y privados. Todo el arte, aunque se nos quiera vender como un elemento de crítica o cambio social, siempre intenta legitimar la sociedad a la que pertenece", asegura Garraza.

A primera vista, el uso de la violencia como tal puede resultar políticamente incorrecto, pero Garraza desbarata cualquier crítica plausible que se le pudiera hacer al respecto con una naturalidad demoledora.

"La violencia es algo muy contemporáneo. La mayor parte de la gente tiene una percepción de la violencia a través de los medios de comunicación, del cine, de la literatura Hay imágenes violentas por todos los lados porque la sociedad lo demanda. Estoy convencido de que si el público no lo demandase, los medios evitarían la violencia. Es la ley de la oferta y la demanda. Y si además la violencia está ahí, en todos los medios, por qué no en el arte", se pregunta sugerente

Y deja claro dónde pone él sus límites para evitar interpretaciones malintencionadas: "Ni siquiera tengo claro que la violencia sea mala en la ficción. Forma parte del ser humano. En mi obra sólo me hago partícipe de esa obsesión global por la violencia", finaliza.


"ESPERO QUE HAYA AMPLITUD DE MIRAS"

¿Cuál es su propósito con esta muestra?

El objetivo es crear debate, pero no quiero que el trabajo quede encorsetado en los círculos habituales del arte. Parto desde la perspectiva de llegar a un público amplio y por eso mi pintura es tan realista. Me gustaría que la gente vea el problema de la violencia en los cuadros tal y como está acostumbrada a verla en los medios, y así se plantee cosas.

¿Y no teme que haya quien le acuse de hacer apología del terrorismo?

En el mundo del arte, se mantiene una especie de mentalidad abierta. Hasta los más retrógrados conservan un actitud mínimamente progre, por aquello de que el arte es una herramienta intelectual y, por lo tanto, se le debe dar libertad al artista. Todo puede pasar, pero espero que la gente tenga la suficiente amplitud de miras.

¿Cuáles han sido sus referentes para esta obra?

Mis referentes están vinculados a las organizaciones de la extrema izquierda de los años setenta, sin ideologías nacionalistas. ¿ETA? Aún es algo real, tristemente diario. Creo que puede hablarse con humor del conflicto vasco, pero esta serie no va por ahí.