"Roll on", J.J. Cale (2009)


KEPA ARBIZU
Lumpen



Suele pasar que de tanto utilizar adjetivos, pretendidamente rotundos, para explicar las cualidades, o su falta, de tal o cual artista, estas pierden toda su fuerza. Algo así sucede a la hora de ilustrar a J.J. Cale. Términos como, “personalidad propia” o “identidad”, por muy manidos que estén, son radicalmente necesarios para hablar de este músico nacido en Tulsa.

Nos encontramos ante una de esas voces inconfundibles, su forma de cantar, relajada, incluso con cierta desidia, sumado a su habilidad con la guitarra, capaz de recrear un estilo calmado pero punzante, consigue un conjunto reconocible desde el primer segundo de escucha.

Su música es capaz de transmitir perfectamente todo el “ambiente” que emana del entorno en el que ha sido creada. Una peculiar mezcla del sonido americano (blues, jazz, rock, country...).No es difícil imaginarse a uno mismo sentado en un destartalado porche con un calor insoportable, divisando un largo, árido y en apariencia tranquilo, desierto de algún remoto lugar de los Estados Unidos.

En sus letras también se observa una singular visión del mundo, alejada del bullicio y centrada en hombres solitarios, en sus vivencias que les sitúan en una época diferente a la que les ha tocado vivir. Su propia biografía, la de J.J. Cale, refleja la de un tipo aislado y algo hosco. En sus inicios musicales, se trasladó desde su ciudad natal, Okalaohama, a Los Ángeles, donde rápidamente comprendió su incapaz para sobrevivir en aquel ambiente. En su carrera ha sido constante su negativa a hacer giras ni grandes conciertos y por supuesto, a la casi nula promoción de sus trabajos. Siempre alejado de la industria y sus parafernalias pero muy cercano a la esencia de la música, a su ritmo y a su forma.

Todas estas excentricidades y su, como es lógico por lo explicado, falta de éxito y reconocimiento, no han evitado en absoluto que haya sido versioneado y admirado por infinidad de gente, desde Clapton hasta Lynyrd Skynyrd. En su discografía aparecen discos de calidad como "Naturally, "Okie", "Travel log" o el sobresaliente "Troubadour".

Han pasado cinco años desde que editara, "To tulsa and back", su anterior trabajo en solitario, sólo tres en cambio de su colaboración con Clapton en "To road to Escondido", donde este último inclinaba la balanza hacia su estilo descafeinando bastante el de Cale. En su regreso, "Roll on", vuelve a ser el encargado de tocar casi todos los instrumentos como ya ha hecho en ocasiones pasadas.

Estilísticamente sigue el camino marcado por su anterior, menos guitarra eléctrica, menos sonido denso y más ritmos llevaderos a través de un mayor acompañamiento. Así comienza, con "Who knew", donde la orquestación suena como una Big band. "Where the sun don't shine" por el contrario, emplea un ritmo machacón sostenido por la guitarra eléctrica. A medio camino del blues y el rock está "Down to Memphis". "Fonda Lina" es la nota más discordante del disco, encerrada en un ritmo, casi,funky-discotequero. También hay lugares para los esquemas compositivos que han sido más comunes a lo largo de su carrera, como “Strange days”,“Bring down the curtain" y ” Old friend”. La colaboración de Clapton en el tema de mismo nombre que el disco, no deja de ser anecdótico y no aporta mayor cosa.

La chispa diferenciadora ha disminuido de intensidad según han transcurrido los años, aún así, en casi todos los discos, este no es una excepción, nos encontramos con buena canciones planteadas desde su peculiar estilo, que a lo largo de los años, sigue siendo referencia para un gran número de músicos.

Toni Morrison, "Nuestra cultura fue saqueada"

La escritora estadounidense Toni Morrison, Premio Nobel 1993, habla de su nueva novela A Mercy, ambientada en Norteamérica hacia 1680, y sobre las secuelas de la mentalidad esclavista que aún hoy padece la comunidad afroamericana


ALESSANDRA FARKAS
ADN Cultura



En el restaurante Lahiere´s, en el corazón de Princeton, profesores con títulos prestigiosos van y vienen a su mesa, siempre reservada en el mejor rincón la sala, para homenajear a la colega Premio Nobel, autora de novelas consideradas obras maestras de la literatura norteamericana. Toni Morrison los despide con gracia y con un ligero movimiento de su espléndida cabellera plateada, antes de pedir "lo de siempre": ostras fritas y un vodka on the rocks.

Su nuevo libro, A Mercy , ambientado en 1680, antes del nacimiento de Estados Unidos -cuando la esclavitud recién comenzaba y cuando el continente americano era tierra de contrastes étnicos, religiosos y políticos- ha recibido elogiosas reseñas. En The New York Times , Michiko Kakutani lo definió como una "deslumbrante piedra preciosa" y "junto a Beloved , una de sus obras inolvidables". Para el Washington Post , "es una imperdible obra maestra de poesía, historia y agudeza psicológica".

En Italia, donde será publicado por Frassinelli el próximo 5 de mayo, Toni Morrison espera que el título permanezca sin variaciones. "No fue una casualidad que haya empleado el artículo indeterminado antes del sustantivo. Quería distinguirlo respecto de la misericordia de Dios: a Mercy significa precisamente un acto humano de clemencia." El libro comienza dos años antes del proceso contra las brujas de Salem, "cuando Estados Unidos era todavía una tierra de conquista abierta y cualquiera podía tomarla por asalto".

"Quería comprender cómo podía sentirse una esclava negra en el período de transición en que la esclavitud era normal, pero no lo era el racismo. Desde los antiguos egipcios, griegos y romanos, cada civilización grande o pequeña fue construida por los esclavos, llamados con nombres diferentes: campesinos, peones, siervos." La protagonista, Florens, una jovencita "con las manos de esclava y los pies de una señora portuguesa", descubre que es despreciada, no estrictamente por racismo, sino porque los cazadores de brujas piensan que Satanás es un hombre negro.

El color de la piel no era sinónimo de inferioridad, sino, al contrario, "estaba asociado al concepto de una temible y terrible potencia". Y, sin embargo, en Estados Unidos, durante el siglo XVII, por primera vez se conjugarán racismo y esclavitud. "La estrategia del divide et impera -como la llama Morrison- fue ideada por los propietarios de las plantaciones para incitar a los jóvenes blancos pobres contra los negros pobres, limitando así el riesgo de una rebelión de los oprimidos." Los inmigrantes europeos que entonces llegaban a Norteamérica eran indentured servants , "siervos deudores", ligados a los patrones por un contrato que podía ser rescindido o prorrogado según su propia voluntad y sin preaviso. "La ventaja de los indentured respecto de los esclavos africanos era el color de la piel, que les permitía huir sin ser descubiertos." Y agrega: "En realidad, el destino de los dos grupos era casi idéntico y es por ello que la tentativa de unirse fue interrumpida con violencia".

En el libro, la escritora vuelve a indagar acerca de la rebelión de Bacon de 1676 (así llamada por el nombre del líder, Nathaniel Bacon), cuando la rabia de las clases subalternas instigó a los esclavos negros y a los siervos blancos a tomar el control del Estado de Virginia durante algunos meses, hasta que fueron vencidos por una fuerza naval enviada desde Inglaterra. Tras dicha insurrección, el empleo de los esclavos africanos aumentó considerablemente por el temor de los propietarios a una nueva revuelta, de manera que los negros sustituyeron a los siervos contratados como principal fuente de mano de obra en Virginia.

"La revuelta de Bacon llevó a las autoridades a modificar la ley, para consentirles a los blancos matar a cualquier negro sin motivo. Con esto se les entregaba a los siervos ?deudores´ el poder sobre la vida y la muerte de los negros, si bien pertenecían a la misma clase social." El privilegio conferido por la piel blanca -según Toni Morrison- es todavía el factor clave en la política de los estados del Sur. "Permite mantener explotados a enormes sectores de blancos pobres que les imputan a los negros sus desgracias. O a los mexicanos, los nuevos ?malos´. Y así, mientras la clase trabajadora se desgarra, las corporaciones hacen negocios de oro."

La situación en Europa no es mejor, "sólo es distinta". En noviembre de 2006, luego de los tumultos de París, Toni Morrison encabezó un congreso en el Louvre para debatir sobre emigración y exilio con los jóvenes marginados de las banlieues [suburbios]. Una ocasión para medir la diferencia entre guetos europeos y guetos estadounidenses. "Los artistas negros que encontré en Francia, Turquía e Italia están mucho más politizados que los nuestros. Lamentablemente, nuestra cultura negra fue saqueada y se transformó en un producto de consumo de los jóvenes blancos de las periferias. Ningún negro compraría esa basura."

Pero también Europa tiene sus vicios, comenzando por el Premio Nobel. "Es extraño que lo haya obtenido Dario Fo y no Edward Albee, Arthur Miller o Tennessee Williams." ¿Jean-Marie Gustave Le Clézio? "Aquí en Estados Unidos, nadie había escuchado hablar jamás de él. Pero la culpa es nuestra porque no traducimos de otras lenguas y nos aislamos." Cuando lo obtuvo ella, hay quien la bautizó "la reina de la literatura negra". "Estúpido y absurdo", contesta la autora y añade: "Si yo escribo de afroamericanos, los críticos me definen como black writer ; si John Cheever escribe de los blancos de Nueva Inglaterra, la discusión se entabla acerca de la complejidad de la narración. Espero que un día la literatura no se divida más en negra y blanca, porque estoy bastante cansada de que me consideren una socióloga en vez de una escritora".

Al día siguiente de la noticia del Nobel, el autor de Oxherding Tale , el afroamericano Charles Johnson, la acusó de ser "el triunfo de lo políticamente correcto". "A los 77 años ciertos comentarios no me tocan en lo más mínimo. Lo que hoy me hace mal son los problemas verdaderos, como la muerte y la enfermedad, no la maldad de alguien que no aprecia mi trabajo." Toni Morrison entrevé detrás de ciertos ataques el miedo y los celos de algunos sectores masculinos de la Norteamérica negra contra las escritoras afroamericanas. "Nos acusaron de ser favorecidas respecto de los hombres. Y, sin embargo, durante toda la historia fueron ellos quienes se afirmaron: desde Richard Wright hasta James Baldwin, de Ralph Waldo Ellison a W. E. B. Du Bois." Pero la superioridad cultural de las mujeres afroamericanas no es sólo un mito. "Una vez, si una familia negra debía mandar un hijo al college , elegía a las mujeres, porque los varones arriesgaban la vida ni bien tenían éxito. El primer linchamiento al que asistió mi padre fue el de un hombre de negocios negro del Estado de Georgia."

Generaciones enteras de mujeres afroamericanas se abrieron camino en la universidad mientras sus coétaneas blancas quedaban excluidas. "Las negras instruidas no eran una amenaza para nadie -afirma- y por ello me encontré en una posición privilegiada, cuando mis compañeras italianas y judías debían luchar para no terminar encerradas en un convento o víctimas de un matrimonio ya arreglado." Por eso, hoy, es fácil encontrar una familia negra con cinco mujeres recibidas. "Si nuestros hombres negros son menos instruidos, es porque la comunidad los protegió."

Toni Morrison tenía doce años cuando comenzó a leer a Nabokov y a Jane Austen. "No recuerdo nada de mi vida antes de los libros. Fue mi hermana Lois, dos años mayor que yo, quien me introdujo en la lectura antes de la escuela primaria; en la escuela había sólo dos personas que sabían leer: la maestra y yo." En casa de los Morrison, los libros eran sagrados. "Mi abuelo se enorgullecía de haber leído la Biblia tres veces desde el principio hasta el final. Hasta la Emancipación, quienquiera que enseñase a los negros el abecedario corría el riesgo de ir a la cárcel." La actual indiferencia por la lectura la indigna. "Pienso en mis antepasados que tenían las escuelas en los bosques, sentándose en los troncos de los árboles para enseñarles el alfabeto a los hijos."

En 1963, a los 32 años, después del máster en Lengua Inglesa en la Cornell University perteneciente a la Ivy League, Morrison fue contratada como editora por la prestigiosa Random House de Nueva York. "Acepté, decidida a descubrir a los grandes talentos negros que ningún agente tomaba en consideración, desde Toni Cade Bambara hasta Henry Dumas, para hacer entender que no sólo existía James Baldwin." Aprendió velozmente que, si hubiese publicado cuatro libros de autores negros en una única temporada, los críticos los hubieran reseñado juntos en una "sola ensalada".

Entre sus autores figuran Muhammad Ali y Angela Davis. "Angela es una intelectual y una persona maravillosa. Nuestra relación profesional dio lugar a una amistad genuina basada en el mutuo respeto: una verdadera rareza." Entre los nuevos talentos afroamericanos, Morrison cita a escritores como Colson Whitehead, Edwidge Danticat y Edward P. Jones. "Lamentablemnte -agrega- el éxodo de los mejores a Hollywood, donde hay dinero, es inexorable." Una de sus amigas, Oprah Winfrey, legendaria animadora del club literario más potente de Norteamérica, "proviene de la meca del cine", quiere aclarar. "Oprah promovió siempre mi trabajo y yo me he beneficiado mucho con su apoyo. Me gusta porque es una mujer generosa y optimista." A diferencia de Oprah, bautista devota, Morrison es católica. "Me convertí a los 10 años y estoy feliz de haberlo hecho porque en el catolicismo se puede incorporar el misticismo de las religiones africanas de nuestros antepasados. Nuestras iglesias son lugares más privados que de meditación -explica- y, si hay algo que decir, se dice en la confesión, no en un teatro abierto." Y si la mayor parte de los negros son protestantes, "lo son porque lo eran los abolicionistas", y la Iglesia Bautista "fue la primera en admitir a los negros en el Paraíso".

Tras el éxito del libreto para la ópera Margaret Garner , Morrison está colaborando con Peter Sellars para una secretísima nueva ópera lírica que la autora espera estrenar en la Scala de Milán. "Le confieso solamente que se trata de una nueva versión de un gran clásico", afirma. "Adoro Italia porque no es presuntuosa como Francia y cada vez que llego me acoge una multitud enorme y calurosa. Aprecio a la editorial Frassinelli y a Carla Tanzi, la editora a quien le envié el primer manuscrito porque me importaba mucho su parecer, que fue positivo."

Toni Morrison recién empieza a pensar en su próximo libro, todavía en estado embrionario. "Cuenta la vida de los afroamericanos en los pueblitos del Centro-Sud de Estados Unidos, durante los años cincuenta, cuando los soldados negros regresaban de Corea y eran linchados -explica-, mientras que en estados como Oklahoma los editores negros publicaban incluso quince periódicos negros. Es un capítulo de nuestra historia que nadie conoce."

Realidad y apariencia. "Cuentos completos" de Juan García Hortelano


RAMÓN PEDREGAL CASANOVA
Rebelión



“Yo fui niño en el Madrid sitiado. En aquella ciudad conocí el hambre, el frío y el miedo. Vi morir y vi parir (…) En las calles del Madrid en guerra hice mi aprendizaje que resistió la educación a que luego me sometieron en los internados de curas. Nunca olvidaré, porque nunca he vuelto a sentirla, aquella alegría de vivir”.
Juan García Hortelano.

El autor, Juan García Hortelano, declaraba que su biografía era bien corta, y la resumía diciendo, más o menos, que había vivido en Madrid y viajado poco. En contra de eso, su obra literaria, con arranque portentoso en el realismo social, al paso de los años se hace descubriendo recursos y nuevas corrientes. Sin ocupar entre los lectores el lugar de importancia que se merece, se viene encima de la contemporaneidad y pone un sello que cualquier lector que quiera conocer la literatura de los últimos años en castellano va a tener su obra presente. De su mano salieron títulos inolvidables como “Tormenta de verano”, apunto de editarse, “Gramática parda”, o, sus cuentos, comprendidos en libros como “Gente de Madrid”, “Apólogos y Milesios”, “Mucho cuento”, … que ahora se reúnen en un solo volumen titulado “Cuentos completos”. No podemos olvidar su compromiso político y social como intelectual, cuantos amigos tendría hoy entre los no intelectuales y artistas, y qué difícil le sería encontrar afines entre éstos, de sus manifestaciones en la prensa del momento Luís Izquierdo apunta en el Prólogo: “García Hortelano aireó en estupendos artículos su conciencia crítica, siguió fiel a la órbita ideal del comunismo y mantuvo una actitud constante frente a las rebajas o apaños de una transición que no le devolvió las esperanzas adolescentes”. Todo un ejemplo de ciudadano de principios éticos.

El libro “Cuentos completos” comienza con el título “El cielo que habéis de pisar”, un texto magnífico que ilustra un día de trabajo en una obra en la calzada de la Gran Vía. Los obreros tienen la orden de terminar a toda costa porque el 1º de Octubre va a pasar Franco ante los madrileños, obligados en aquellos años a asistir. El narrador nos habla de las diferentes colecciones de mirones que se apostan tras las vallas ante los obreros. La fauna humana cambia de una hora para otra, nombres, apellidos, profesiones, nacionalidades, y algún personaje que aparece más de una vez también cambia, una mujer que primero no es puta y luego sí lo es, y otro, un tal Juan García, carterista, (obsérvese que se llama como el autor) está siempre en el mismo sitio, quizás a la espera de lo que se pueda llevar de los demás, tal y como hace todo escritor. El final también, cómo no, marca el paso del tiempo, el que ya está acostumbrado a que los extraños se le queden mirando mientras trabaja no da valor a ese tipo de intromisión, y, el recién llegado no puede soportarlo. El título general “Gente de Madrid” alberga cuentos como “Las horcas caudinas”, historia de la pérdida de la inocencia en los últimos días del Madrid sitiado, las hormonas revolucionadas en el joven narrador, las manifestaciones de resistencia antifascista, “No pasarán”, la incredulidad voluntarista, y, una vez que los fascistas desfilan por Madrid, el descubrimiento del fascismo en quienes no podía haberlo imaginado porque su proximidad no le permitía oír el fondo de sus opiniones sobre la guerra, ni sus medias palabras, ni …

Continua con cuentos en los que nos permite ver a los chicos del barrio en la encrucijada de coger a un fascista, que resultan ser dos, en una cueva; en otro se adentra en las relaciones de compañeros, vida franquista de oficina, representando los años 60 del siglo XX, y una cena tras cobrar la primera paga extra, que ofrece una relación erótica imposible.

Más adelante una narración sobre la clase media que, con esa manera asimilada de vestir que llaman elegante, tratan a otros con desprecio, con insultos, y si no los callan los acusan públicamente, en pleno franquismo, de comunistas, lo que hace que la gente enmudezca de miedo, mientras al acusador un solo viandante le felicita diciendo: “Ha utilizado usted el único argumento eficaz con esa gentuza, …contra la chusma, la violencia”. Continua viendo a estas gentes tan ejemplares, que se amurallan tras una imagen convencional, y torcidos por malformaciones mentales se buscan en relaciones que su estatus y su creencia dice prohibir, calificándolas propias de chulos y prostitutas. Matrimonios amigos entre los que hay una pareja con menos dinero; él, no cree en esas vidas de apariencia; ella aspira con ansiedad a tal, y el choque entre ambos es agobiante, genera un trato descompensado y produce encuentros desinhibidos y catárticos.

A continuación encontramos historias de la emigración española en París, mujeres trabajando por las casas, comparando y realizando mentalmente ideas que no se llevaron a cabo en España. París en sus ojos queda sin importancia, o, en sus comparaciones resulta inferior a lo que conocen de España.

Sigue un cuento sobre la violencia contra la mujer, “El último amor”, aparece cuando un matrimonio alquila una habitación. Sólo cuando se va el dueño, ella es capaz de plantar cara.

“Cuentos completos”, de Juan García Hortelano, además reúne estilos diferentes, algunos, más allá del realismo social se nos muestran reflexivos y ambiguos, aunque tienen más peso, más carácter, los cuentos que se refieren a la guerra y a la posguerra y al medio siglo. Avanzando con sonido autobiográfico, el conjunto se eleva con una especial concisión evocativa. Ya se ha dicho más arriba: un gran autor.