El Nueva York del MoMA en Madrid


FABRIZIO NICOLÁS
Hoy es arte


La Casa Encendida de Obra Social Caja Madrid y el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York –con el apoyo de The Internacional Council of The Museum of MoMA– abren hoy al público la exposición Retratos de Nueva York. Fotografías del MoMA, una muestra que, a través de 140 imágenes de Nueva York –todas pertenecientes a la colección del MoMA– realizadas por 93 de los más grandes fotógrafos de todos los tiempos, rastrea la historia de la fotografía del siglo XX.

Alfred Stieglitz , Berenice Abbott, Diane Arbus, Andy Warhol, Edward Steichen, Harry Callahan, Henri Cartier-Breson, Walter Evans, Lee Friedlander, Helen Levitt, Cindy Sherman o Irving Penn son algunos de los nombres que forman parte de esta muestra que pretende dar a conocer en nuestro país la colección fotográfica del museo estadounidense, una parte esencial de su patrimonio artístico, así como la historia de la ciudad de Nueva York, tema que funciona en el imaginario colectivo del último siglo como la ciudad de la modernidad y epicentro artístico contemporáneo.

Mezcla de glamour y crudeza

Según Sarah Hermanson Meister, conservadora adjunta del Departamento de Fotografía del MoMA y comisaria de la exposición, “fotografía y Nueva York han ido modernizándose de la mano a lo largo del siglo XX. No existe ninguna otra ciudad en el mundo que pueda compararse con esta situación en la que existe un diálogo tan sostenido y fructífero”. De esta forma, 93 fotógrafos, algunos nativos, otros americanos instalados en la metrópoli y unos pocos extranjeros, quedaron fascinados por la mezcla de glamour y crudeza que caracteriza Nueva York y que, precisamente, ha constituido siempre un motivo de especial vitalidad para estos artistas que trataron de inmortalizar la actividad de esta ciudad, la integración de sus habitantes, su arquitectura o el paso del tiempo.

Para la comisaria, esta exposición “refleja ampliamente la historia de sinergias de este medio artístico y de la Gran Manzana a lo largo de un período de importantes transformaciones para ambos. Las fotografías creadas a través del inquieto y constante compromiso de numerosos fotógrafos con la ciudad de Nueva York constituyen una parte fundamental de la percepción que los neoyorquinos tienen de la ciudad y de sí mismos".

Grandes iconos de la fotografía

La mitad de las obras que se exhiben hasta el 14 de junio en La Casa Encendida de Madrid fueron adquiridas por el MoMA a partir de 1991 –hasta 2007– y muchas de ellas visitan España por primera vez. Algunas de estas imágenes son grandes iconos de la historia de la fotografía y, en gran medida, han contribuido de forma acumulativa a definir la imagen que los neoyorquinos tienen de sí mismos, facilitando una visión concreta de la ciudad en la imaginación de todos sus habitantes.

Retratos de Nueva York. Fotografías del MoMA está dividida en tres galerías. La primera, dedicada a las obras más tempranas, acoge las imágenes fechadas entre 1888 y 1969; una segunda sala, algo más temática, muestra la tradición de la fotografía nocturna e imágenes de noticias sin ninguna intención artística. Por último, una tercera parte incluye las fotografías de Nueva York más recientes, desde 1960 hasta el siglo XXI.

La política africana de Obama es la misma que la de Bush

GLEN FORD
Black Agenda Report (Traducido por Mariola y Jesús María García Pedrajas)



Al extender por un año más las sanciones de EEUU en contra de Zimbabwe, Barack Obama ha eliminado cualquier duda de que su política africana es esencialmente la misma que la de George Bush: cambio de régimen y creación deliberada de los llamados “estados fallidos.” Es la misma historia en Somalia, Sudán y el Congo, donde los Demócratas de Obama persiguen objetivos idénticos a los de los Republicanos de Bush: minar y derrocar cualquier gobierno de África que no se doblega a la voluntad de Washington, y animar el desmantelamiento efectivo de naciones-estados africanos inconvenientes. Esto es imperialismo en su forma más cruda.

La guerra económica de George Bush contra Zimbabwe es ahora la guerra de Obama, defendida con la misma lógica imperial. Al igual que las sanciones de Bush, impuestas en 2003 y expandidas en 2005 y 2008, las sanciones de Obama están dirigidas contra el Presidente Robert Mugabe e individuos y compañías asociados con su partido político. La Casa Blanca justifica esta agresión económica alegando que Mugabe y sus asociados suponen “una amenaza extraordinaria e inusual a la ‘política exterior’ estadounidense.” Ni siquiera una amenaza a los “intereses” estadounidenses, nótese, sino a la “política exterior” estadounidense. Esto es un intento descarado a plena luz del día de cambio de régimen. Obama está diciendo, en términos muy claros, que EEUU tiene el derecho de buscar la salida del poder de cualquier gobierno cuyas políticas divergen de las de Washington – esa es la definición de imperialismo.

“El presidente Obama sabotea la búsqueda de auto-determinación en el continente africano en su conjunto.”

Obama ha colocado a EEEUU en contra de la voluntad de la Unión Africana y los vecinos de Zimbabwe en el sur de África, los cuales apoyan el actual acuerdo para compartir el poder entre Mugabe y el partido de la oposición. Al empequeñecer la voluntad de la Unión Africana y los vecinos de Zimbabwe, el Presidente Obama sabotea la búsqueda de auto-determinación en el continente africano en su conjunto. Continúa el legado de George Bush como el principal desestabilizador de África.

También en contra de los deseos de la Unión Africana, EEUU, Gran Bretaña y Francia son los principales instigadores detrás de la acusación del Presidente sudanés Omar al-Bashir, por la Corte Penal Internacional (CPI), por los cargos de cometer crímenes en contra de la humanidad en Darfur. La posición de EEUU es de bancarrota moral, puesto que EEUU rehusó colocarse a sí mismo bajo la jurisdicción de la CPI, temiendo el castigo por los muchas peores crímenes en contra de la humanidad cometidos por EEUU in múltiples países alrededor del planeta – crímenes de los que Barack Obama es ahora directamente responsable.

No puede estar más claro que a EEUU le gustaría fragmentar Sudán, el país más grande de África, en piezas más pequeñas en las que controlar y explotar más fácilmente sus recursos naturales. El desmembramiento de Somalia, en el Cuerno de África, se consolidó con la invasión por parte de Etiopía respaldada por EEUU. En África central, EEUU continúa fomentando el caos a través de los ejércitos de sus estados cliente, Uganda y Ruanda, con resultados genocidas en el Congo. Existe una única cosa que la gente de buena voluntad debería demandar de la Casa Blanca de Barack Obama: ¡EEUU fuera de África! ¡Ya!

De Cézanne a Léger


ENZO AGRIGENTO
Hoy es arte




El Museo de Bellas Artes de Bilbao acoge la exposición El papel del Arte (VIII). Últimas décadas del siglo XIX - primera mitad del siglo XX. De Cézanne a Léger, que podrá contemplarse hasta el próximo 14 de junio. Esta institución conserva en su colección más de 6.000 obras sobre papel -entre acuarelas, carteles, collages, dibujos, grabados, pinturas y fotografías-, lo que demuestra el interés por las técnicas artísticas realizadas en ese soporte, cuya fragilidad impide que se expongan de forma permanente debido a su extrema sensibilidad con respecto a la luz y a las variaciones ambientales de humedad y temperatura.

A pesar de esa condición, el Bellas Artes puso en marcha en 2005, gracias al patrocinio de Bancaja, el programa El papel del Arte, que propone, precisamente, exposiciones monográficas dedicadas a la obra sobre papel con un doble objetivo: mostrar al público su propia colección u otras de interés, comenzando por los ricos fondos de Bancaja, y estudiar y dar a conocer al público general y a los especialistas esos mismos fondos.

En esta ocasión se presenta De Cézanne a Léger. Colección Museo de Bellas Artes de Bilbao, que continúa el itinerario cronológico emprendido en 2008 por De Goya a Benlliure. Si en aquella ocasión la exposición reunía un importante corpus de obras del siglo XIX, ahora se avanza en el estudio y exhibición de la colección del Museo mostrando dibujos, acuarelas, gouaches, grabados y pasteles realizados en el período comprendido entre las últimas décadas del siglo XIX y la primera mitad del XX.

El magisterio de dos genios

Son 115 obras de 43 artistas, delimitados por el magisterio de Cézanne y Léger, cuyas obras describen los inicios y la plenitud del cubismo, y sitúan una época de gran diversidad temática y estética encarnada aquí en las trayectorias de Adolfo Guiard, Anselmo Guinea, Francisco Iturrino, Ignacio Zuloaga, Georges Rouault, Joaquín Torres García, Ricard Canals, los hermanos Arrúe, Pablo Picasso, Daniel Vázquez Díaz, Louis Marcoussis, José Gutiérrez Solana y Oskar Kokoschka, entre otros.

El catálogo de la exposición, que ha contado con el comisariado de Javier Novo González, del Departamento de Exposiciones del Museo, reproduce todas las obras acompañadas por su correspondiente ficha técnica y comentario, a cargo de diversos especialistas.

Un poco de historia

Durante las últimas décadas del siglo XIX y primeras del XX en París, por entonces considerada capital de las artes, el desarrollo del impresionismo y de otros movimientos posteriores como el cubismo aportó una nueva visión artística, que, además, se vio favorecida por la consolidación del mercado artístico y, en el caso de las obras sobre papel, por una serie de avances en las técnicas del grabado.

Pero junto a esta actitud rupturista pervivió una estética academicista, caracterizada por los temas de costumbres e históricos, los retratos y los paisajes, elaborados en el ámbito del taller mediante una cuidada composición y un dibujo preciso. Como ejemplo, valen algunos artistas de esta exposición, entre ellos, Gonzalo Bilbao (1860-1938), cuyas obras aún mantienen el gusto decimonónico por los tipos y costumbres pintorescos.

Novedad formal

Paralelamente, otros artistas, destinaban sus temas costumbristas a un mercado conservador pero, a pesar del convencionalismo, aplicaban cierta novedad formal. Es el caso de Manuel Losada (1865-1949), conocido, sobre todo, por su amables recreaciones al pastel de un Bilbao pre-industrial.

Junto a esta visión anecdótica surgió otra, mucho más crítica, y que se ganó la férrea oposición de la pintura académica, encarnada de forma paradigmática en la obra de José Gutiérrez Solana (1886-1945), que presentaba, como en el aguafuerte y la litografía incluidos en la exposición, un panorama descarnado de la España de la época, heredero de la tradición expresionista de la escuela española y de la estética de comienzos de siglo de la España Negra representada por Regoyos y Zuloaga. Precisamente, en ese mismo contexto, y a pesar de su éxito internacional, también se acusó a Ignacio Zuloaga (1870-1945) -de quien se exponen dos retratos al carboncillo del pintor Pablo Uranga- de exaltar el atraso nacional.

Por otra parte, la pervivencia de la tradición academicista impidió valorar correctamente a ciertos artistas cuyos paisajes en sintonía con el impresionismo no fueron apreciados hasta bien entrado el siglo XX. Es el caso del bilbaíno Adolfo Guiard (1860-1916), presente en la muestra con nueve obras, entre acuarelas y tintas. Guiard, cuyos paisajes se encontraron en sintonía con el postulado impresionista de la pintura au plein air según el cual no es necesario cambiar de lugar para cambiar de paisaje, supo dar a sus obras cierta espiritualidad de carácter simbólico.

Bañistas de Cézanne

Entre las piezas más destacadas de la exposición se encuentran dos representaciones de bañistas de Paul Cézanne (1839-1906), considerado el padre del arte moderno por la influencia que sus ideas sobre la forma y el color ejercieron en generaciones de pintores. Buena parte de sus investigaciones fue recogida por el cubismo, aquí representado en la obra de Louis Marcoussis (1883-1941) y Fernand Léger (1881-1955), éste último con un bodegón de madurez. La esquematización del cubismo también influyó en Francisco Iturrino (1864-1924), cuyos dibujos sirvieron como para muchos de sus cuadros.

Junto a la esquematización formal del cubismo, otros movimientos investigaron las posibilidades expresivas del color, como es el expresionismo, presente aquí con una obra singular de Oskar Kokoschka (1886-1980). Por su parte, Georges Rouault (1871-1958) tomó como referencia el arte medieval. De él se exponen cuatro estampas de la serie Miserere, considerada uno de los trabajos gráficos más importantes del siglo XX.

A partir de la década de 1910 surgieron numerosos movimientos y colectivos de pintores, escultores, grabadores, ilustradores, escritores, filósofos, poetas… de gran inquietud artística e intelectual, y, entre ellos, el constructivismo de las obras de Joaquín Torres García (1874-1949).

Daniel Vázquez Díaz (1882-1969) ejerció un papel fundamental en la renovación de la plástica española de este periodo. En la muestra se incluyen dos espléndidos dibujos que retratan a los pintores Darío de Regoyos y Aurelio Arteta y tres aguafuertes de la serie Las ciudades mártires, en donde Vázquez Díaz consigue plasmar el horror de la guerra, que marcó este intenso período.

Pony Bravo

“Y se abre el tiempo, se abre el tiempo. Viendo la vida no se vive. Hace falta niña un poco de acción”. Acción es poco para describir lo que Pony Bravo es capaz de ofrecer con su música. Apuesta a caballo ganador


DIEGO J. CEBALLOS
Tertulia andaluza




El último número de una importante revista musical (y de tendencias) se abría con un amplio reportaje para ejemplificar lo que se movía en el nuevo indie nacional, poniendo su óptica en grupos de las escenas de Barcelona y Madrid. No voy aquí a criticar su ombliguismo ni a caer en un demagogo chauvinismo sureño, pero en Sevilla, sin haber propiamente una ‘escena’, han surgido en los últimos tiempos algunos de los proyectos musicales más originales y atrevidos del panorama nacional. Bandas como Blacanova, Las Buenas Noches, Midi Puro, o, de los que nos vamos a ocupar en las líneas siguientes, Pony Bravo, ponen de manifiesto que algo bueno se mueve por estos lares.

La mezcla de diferentes estilos musicales, eso que algunos han dado por denominar como fusión, y que bajo su paraguas se han refugiado innumerables bodrios (con algunas notabilísimas excepciones, todo hay que decirlo), no es una idea en sí misma descabellada. Eso sí, ha de hacerse con respeto, con estudio, con admiración. La música de cada pueblo va asida a su cultura, a su vida, a sus sentimientos, a su pasión. Y sólo respetando esos parámetros dicha mezcla puede fluir de forma natural. Con honestidad. Con verdad. La que Pony Bravo rebosa acaudaladamente.

Los sevillanos, entre tanto producto de catálogo, han parido una de las propuestas más originales y genuinas, a la par que estimulantes, de los últimos tiempos. Su reciente disco Si bajo de espalda no me da miedo, editado por el también novísimo sello local Discos Monterrey, y grabado en los Estudios La Mina por Raúl Pérez (miembro a su vez de The Baltic Sea, Marina Gallardo y Tweilicht), incluye doce temas en los que, además de la presencia de la sólida base rítmica característica del krautrock, se balancean y expanden con total fluidez hacia la música sureña americana, el western, vestigios del rock andaluz de los setenta (esos Triana), dejes flamencos, reggae, ritmos africanos y un acertadísimo espíritu coplero por el que siento gran debilidad. Sonidos fronterizos dispares con sensación de conjunto. Enormes canciones como El Rayo, la homónima El Pony Bravo, Trinchera, Arcanul, El guarda forestal, El piloto automático o Sunset que, gracias a la única difusión del boca a boca y de las diversas aplicaciones informáticas a su alcance (MySpace, Youtube, blogs…), llevan meses sonando sin parar y que justifican por méritos propios la expectación y admiración que provocan a su paso.

Pasando con naturalidad del castellano a la lengua anglosajona, el grupo integrado por el diseñador gráfico Daniel Alonso junto con los ex-Renochild Pablo Peña, Darío del Moral y Javier Rivera ha elaborado un discurso musical propio, experimental y cercano, aderezado además de una imagen gráfica también personal, que suma quilates al Pony tanto con el magnífico artwork que custodia el disco como con los efectistas carteles que anuncian sus actuaciones. Actuaciones en las que Pony Bravo no sólo son capaces de plasmar todo lo bueno que recoge el disco, sino que hacen crecer muchas de sus canciones con su potencia y versatilidad.

Dicho todo esto no debería quedar duda alguna de que Pony Bravo es un grupo al que hay que escuchar (y disfrutar) y seguir la pista. A mí no me queda. Pero para los escépticos, decir que la última potencial arruga de mi bigote desapareció fulminantemente de mi rostro con la satisfacción de verles en directo dando vida a una arrebatadora versión de La niña de fuego de Manolo Caracol. Mucho arte hay aquí. Arte equino. ¡Pony Bravo!

Arnaud Desplechin "Mis películas no parten de la realidad sino del subconsciente"


BEATRICE SARTORI
El Mundo




Un cuento de Navidad, el séptimo largometraje del realizador francés Arnaud Desplechin (Roubaix, 1960), contra lo que su título podría anticipar, es un ácido y coral retrato de la burguesía disfuncional. Envenenadas relaciones consanguíneas, odio, resentimiento, traición, enfermedad, desconfianza, muerte y diversas heridas psicológicas plagan un filme de 152 minutos que alberga una docena de personajes dominados por la presencia matriarcal de Catherine Deneuve (Juno). El director habló con El Cultural durante el último Festival de Cannes, donde participaba a competición.

- Logra compatibilizar la amable decoración del árbol, la compra de regalos, la misa del gallo y los banquetes con las insidias, secretos, traumas y otros venenos familiares de los Vuillard en una película que combina comedia y drama.

- Se trata de una reunión no deseada por muchos miembros de la familia con motivo de unas fiestas que socialmente son definidas como obligatoriamente “felices” A todos les une una misma sangre por la cual fluye la unión y el odio, pero también la vida y la muerte. Para mí, la imagen de las células enfermas a toda velocidad bajo la lente de un microscopio viene a resumir la historia de los Vuillard, unos burgueses ricos que viven más del pasado que del presente. Viven del recuerdo de una cierta grandeza en un sitio ¡como Roubaix! Sus aspiraciones son tan altas como sus vidas, un desastre.

- Los diálogos son francos, directos y, a menudo, brutales.

- Los Vuillard no ocultan sus hostilidades. Y pese a la dureza de sus palabras, hay momentos que resultan verdaderamente cómicos. Irónicamente, la matriarca Juno, necesita desesperadamente de un trasplante de médula ósea y sólo su detestado hijo Henri puede proporcionárselo. El apestado se convierte en el salvador en una mezcla de melancolía y diversión.

- No por eso Juno se ahorra manifestarle a Henri lo poco o nada que le quiere.

- Catherine y Mathieu disfrutaron enormemente de una escena que va contra las creencias judeo-cristianas según las que el amor de una madre por sus hijos es obligatorio. En realidad, es una convención, porque no se nace con ello. Ambos se detestan pero se quieren, a su particular manera. Y el insulto es la vía de comunicación que hallan. Por todo ello, es una película muy “sana”.

Entre el sueño y la pesadilla

- Catherine Deneuve usa su legendaria personalidad glacial al servicio de Juno.

- No escribí el personaje pensando en ella. Nunca creo roles para actores determinados, no puedo. Generalmente, creo personajes que no entiendo y les pido a los actores que me ayuden. Juno no es cruel sino que pretende serlo por la atracción de lo subversivo o escandaloso que la carencia de instinto maternal le provoca.

- Hay referencias cinematográficas muy evidentes...

- Hay tres muy obvias: Fanny y Alexander, Hanna y sus hermanas y La regla del juego pero también hay otras más sutiles: como Los diez mandamientos y Vértigo. Forma parte de las “travesuras”que me permití, como confrontar a Catherine y su hija, Chiara Mastroianni, en personajes materno-filiales que claramente se detestan. Las dos se avinieron al juego casi con delectación.

- ¿Es Cuento de Navidad un drama o una comedia, un sueño o una pesadilla?

- Lo es todo. Mis películas no parten de la realidad, sino del subconsciente. Mientras escribía el guión pensaba constantemente en El sueño de una noche de verano, donde un grupo de personajes se reúnen por una celebración y, entre la realidad y la fantasía, fornican, engañan, se enamoran y traicionan. A la mañana siguiente no pueden discernir si les ha ocurrido en realidad, o solamente lo han soñado. Ese fue el punto de partida. Después, un libro que encontré al azar , La Greffe, entre le psychanalyse et la biologie, del psiquiatra Jacques Asher y el hematólogo Jean-Pierre Jouet.

- Rodó hace dos años el documental L'Aimée y en 1991 La Vie des Morts en Roubaix. Ahora ha regresado a la ciudad en la que nació.

- Fue una ciudad industrial muy próspera y efervescente en los años 60 hasta finales de los 70. Pervive en ella hoy una grandeza arcaica y devastada. Se está cayendo a pedazos y causa dolor verlo. Era de nuevo el “plató” ideal para mostrar la decadencia de una familia rica cuya sangre mata silenciosamente. Casi nadie conoce esta ciudad y se erigió, por ello, en un territorio neutral, un solar nada exótico, un lienzo en blanco.

La inspiración de Emerson

- Parece que su intención sea darle la vuelta a todos los tópicos familiares, incluido el dolor por la muerte de un hijo.

- Fue fundamental la lectura de Experience, un libro autobiográfico del poeta norteamericano del siglo XIX Ralph Waldo Emerson, el filósofo del individualismo estadounidense, acerca de la muerte de su hijo como catarsis para reencontrarse a sí mismo. La muerte del hijo fue necesaria para su propia conquista personal. Trasladé esos sentimientos a las fiestas navideñas. A ratos, monté la estructura alrededor de un calendario de adviento en el que vamos abriendo las ventanitas de una casa cada día desde el primero de diciembre hasta llegar al 24. Cada ventana que se abre es un regalo que se recibe. O un secreto que se desvela.

- La banda sonora es apabullante: de Mendelssohn a Otis Redding, de Scarlatti a Blackalicious o Duke Ellington.

- La música es fundamental para mí, me ayuda a entender lo que he filmado. Durante el proceso de montaje, elimino todo sonido para quedarme con la razón de cada fotograma. Después, al añadir la música, todo cobra sentido.

Juan Goytisolo: generación renovada

La colección Verticales de Bolsillo recuerda 'Señas de identidad'


ÁLVARO CORTINA
El Mundo



Aquello de la "renovación de la novela española" llegó morosamente, a destiempo, ya para los 60. Por estos años fechan los manuales todas aquellas aboliciones prosísticas, y todos aquellos arreglos nuevos, tan aquilatados de intelectualismo, edificantes o aparatosos, según gustos.

Ya no es escribir en registro literario, u oral, ya se trata de escribir como se piensa, en retorcidos flujos de conciencia, se trata de hacer subversión desde algún prisma raro de las palabras. Los títulos que renovaron esa década son libros difíciles que denotan asfixia hacia las acotaciones clásicas tipo peripecia o personajes.

Juan Goytisolo fue (y va) a la cabeza de toda esta renovación, de este canon que hizo la guerra estética desde unas lecturas de Joyce o de Faulkner. El abigarrado manual de desamparos llamado 'Señas de identidad' (editada ahora por Verticales de Bolsillo) es una expresión de asfixia. Barcelona en posguerra, charlas, burguesía en fotos... todo le resulta al protagonista Álvaro Mendiola ligeramente egoísta y caduco.

Las personas verbales de la narración cambian, la puntuación se atrofia. Frases largas o sin puntos, son como una brecha abierta a una gárgola del tiempo, hemofílica y equivocada, chorro de meandros y atropello. Los personajes son impresiones estampadas o paisajes de un hilo musical que dibuja o presiente a Álvaro Mendiola.

París/Barcelona o Barcelona/París, entre estas dos distancias se intenta descubrir el universo. Las charlas se suceden y se disuelven. Goytisolo, el autor desentendido, el autor autoexiliado ataca las identidades, borra las caras y retuerce las lenguas.

Hay 'joseantonianos' y gramófonos (efluvios de voz de Katheleen Ferrier), descapotables que recogen putas del Barrio Chino, hay un pueblo, Yeste, por donde asoma el polvorín. Hay informes sobre rojos sospechosos, y hombres sin contexto, y cierta desesperanza, y cierto reproche. Todo cabe dentro de un inefable curso sospechoso, unas veces encendido, contestatario y autobiográfico, otras indefinido.

Naturalmente, esta novela conflictiva y autobiográfica ataca a los orígenes de Goytisolo, ataca al señorito decadente. Así, Barcelona cabe dentro de la metáfora de un camposanto:

"El cementerio había sido concebido en sus orígenes como una apacible y somnolienta ciudad de provincias con sus jardines y avenidas, glorietas y paseos, nichos de clase media y pobre y suntuosos panteones burgueses y aristócratas".

Incriminaciones

El reproche está casi al final de cada uno de los accesos líricos de tan fragmentada construcción: "Nos hemos preparado para algo y no ha pasado nada". 'Señas de identidad' es una obra muy coyuntural, o mejor, generacional. Trabaja en una resistencia roja y generacional, en ironía. Una novela directiva y cargada de futuro (hoy ya de pasado).

"Los españolitos de un metro y sesenta y cinco centímetros de altura con 25, treinta o 35 años de hambre y privaciones a la espalda, llegan en tren a París buscando trabajo. Toman la marcha, ellos que luego serán abuelos, de ese sistema de viejas fotos que regenera las familias en un flujo eterno".

Goytisolo hace del españolito generacional un ser grotesco e incapaz. Muy notable cómo los retrata, indefensos y heridos, frente a la liberada mujer francesa (o alemana o escandinava).

Mendiola, obvio alter ego de Goytisolo, contempla largamente, desdeñosamente, este legado de su estirpe: "En fotos desvaídas y amarillentas los espectros familiares posaban una y otra vez para ti, como en concertadas y tediosas repeticiones de una escena fallida y tu breve y ya lejana historia renacía con ellos". De fondo está aquella licencia que asemejaba cementerio y ciudad: "Charnegos pobres y barceloneses ricos, muertos dormidos y muertos despiertos".

Sarkozy planea un censo étnico en Francia

Un comité de expertos presenta al jefe de Estado un plan estadístico para "radiografiar" la población - Sectores sociales temen la vuelta de discriminaciones del pasado

ANTONIO JIMÉNEZ BARCA
El País




El año pasado, Nicolas Sarkozy hizo a un hombre particular un encargo delicado. Corría el mes de diciembre y el presidente de la República francesa, tras nombrar Comisario de la Diversidad a Yazid Sabeg, un abogado de origen argelino convertido en empresario exitoso, le ordenó que se hiciera con "las herramientas estadísticas" necesarias para "radiografiar" la sociedad. Y añadió: "La igualdad de oportunidades teórica debe convertirse en algo real". La polémica estaba servida. Lo que Sarkozy estaba proponiendo a Sabeg era, a juicio de algunos, que saltase por encima de los principios de la República y rompiese uno de los tabúes franceses: el de impedir hacer estadísticas y encuestas en las que los datos relevantes sean el color de la piel, el origen u otro signo de posible discriminación racial.

El abogado de origen argelino, defensor a ultranza de las políticas de discriminación positiva y partidario, por tanto, de que el Estado regule la inclusión de un número determinado de personas pertenecientes a minorías étnicas en empresas públicas, en la universidad o en la política, entre otras instituciones, aceptó encantado y se puso manos a la obra.

Prometió que en marzo entregaría a Sarkozy un informe con el que podría llevar a la Asamblea un proyecto de ley para hacer las controvertidas encuestas, denominadas en Francia "estadísticas étnicas". Los partidarios de estas encuestas, permitidas en Estados Unidos y en Reino Unido, aseguran que su confección permite "ver" a los inmigrantes, "descubrirles" en la sociedad, en una palabra, enterarse de si existe discriminación o no, un paso previo e indispensable para poder luchar contra ella.

Sabeg, en una entrevista reciente concedida a Le Monde, las defendía así: "Estas estadísticas y encuestas permitirán medir la amplitud de la discriminación y de la eficacia de las políticas de integración".

No faltaron voces que criticaron la medida. Incluso en el mismo Gobierno o en el partido de Sarkozy. Apelaron, ni más ni menos, que a los sagrados principios de igualdad de la República Francesa. Fadela Amara, secretaria de Estado de Política de la Ciudad, esto es, la delegada del Gobierno para coordinar las políticas en los barrios pobres, saltó como un resorte al enterarse de las intenciones de Sarkozy: "Las estadísticas étnicas, la discriminación positiva, las cuotas, todo eso es una caricatura. Nuestra República no debe convertirse en un mosaico de comunidades. Nadie debe portar ya ninguna estrella amarilla", dijo en Le Parisien, en alusión a la marca que los nazis obligaron a llevar a los ciudadanos judíos durante la II Guerra Mundial, incluida Francia. Amara, feminista comprometida con los habitantes de las periferias de las grandes ciudades, y defensora sobre todo de los derechos de las chicas de origen árabe y africano, añadió: "El hecho de ser negro no es un diploma. Ser árabe no es un valor en sí. Todo lo que tienda a favorecer a sectores de población según criterios étnicos desintegra el proyecto republicano".

Coincidía con portavoces de otras organizaciones poco sospechosas de no defender a los inmigrantes, como SOS Racismo, que también se declaró desde el primer momento en contra de la medida por considerarla, precisamente, discriminatoria.

Otro miembro del Gobierno, el secretario de Estado de Relaciones con el Parlamento, Roger Karoutchi, manifestaba: "La idea original es buena, pero la ficha étnica trae malos recuerdos. Si viviéramos en un país ideal, estaría muy bien, pero en Francia, esto es un riesgo".

En vista de la polémica, Sabeg dio el lunes un paso atrás. Las "estadísticas étnicas" no se aplicarán, por lo menos, hasta junio. El Comisario para la Diversidad ha creado un comité compuesto por una decena de expertos (sociólogos, demógrafos, periodistas, especialistas en recursos humanos...) a fin de reunirse periódicamente para elaborar un informe "independiente" sobre la materia. El presidente de este comité es el director del Instituto Nacional de Estudios Demográficos, François Héran. "Ahora mismo se hacen estadísticas en las que se pregunta el origen de los padres. Pero sólo cada 10 años. Y eso no sirve. Nuestra misión es elaborar métodos estadísticos, herramientas demográficas encaminadas a desatascar la cuestión. Las preguntas versarán, por ejemplo, sobre si uno se siente discriminado por el color de piel, o si se considera dentro de un grupo étnico. Siempre será de modo anónimo y siempre con el consentimiento expreso del encuestado", explica Héran. A partir de junio, corresponderá al Gobierno decidir qué hace con el informe de los expertos.

Mientras tanto, el debate se ha trasladado a los periódicos y a la calle. Michel Varoquier, un mecánico de 20 años que trabaja en París, afirmaba ayer: "Yo no entiendo mucho de estadísticas, pero está claro que aquí estamos discriminados. No hay más que vernos. Aquí, ahora mismo, no podría haber un presidente negro como Obama".

Sin embargo, el presidente del Consejo Representativo de Asociaciones Negras de Francia, Patrick Lozès, defendió el proyecto en una tribuna: "¿Hay que entender que, cuando se es negro o magrebí, para obtener un trabajo en este país es necesario esconderse?".


Un tabú roto en otros países

- Estados Unidos. El censo étnico está permitido en Estados Unidos, y el Instituto Demográfico nacional contabiliza la presencia de las distintas razas en la población total. Las últimas estimaciones cifraban en 37 millones los ciudadanos negros (12,4%), 13 millones los asiáticos (4,3%) y 44 millones los hispanos (14,7%).

- Reino Unido. El Instituto Estadístico Nacional británico también contabiliza la población sobre base étnica. En el último censo general, de 2001, los blancos representaban el 92% de los habitantes, los asiáticos más del 4% y los negros un 1%. El censo británico también recopila datos acerca de la actitud religiosa de los ciudadanos, que en todo caso tienen derecho a no contestar a las preguntas en esta materia.

- Italia. El Gobierno de Silvio Berlusconi impulsó el año pasado un censo de la población gitana residente en el país transalpino. La medida provocó una dura polémica, al ser considerada por algunos discriminatoria. Tras algunos ajustes procedimentales, el censo recibió el visto bueno de la UE.

Entrevista a AC/DC


"¿Que deberíamos estar en un museo? Mmm..."

Angus Young se resiste a colgar el uniforme de colegial y reivindica, en vísperas de su primera gira española en nueve años, la leyenda de AC/DC como gran santuario


SANTIAGO GARCÍA
El Mundo


Un concierto de AC/DC es un rito, un show, una celebración por todo lo alto. La última vez que el grupo australiano nos visitó fue en 2000, en Madrid y Barcelona.

Nueve años después, los cañones y las campanas del infierno volverán a resonar en ambas ciudades y lo harán por primera vez en Bilbao, en una parte de la gira europea que se centra en Palacios de Deportes pero que volverá en junio a campos de fútbol: el 5 en el Vicente Calderón de Madrid y el 7 en el Estadio Olímpico de Barcelona.

Los cinco miembros de AC/DC, nacidos entre 1947 y 1955, han vuelto a la carretera para presentar su decimoquinto disco de estudio, 'Black Ice'. Compuesto como siempre por los hermanos Angus y Malcolm Young y producido por Brendan O’Brien, ha sido número uno de ventas en casi 30 países (entre ellos, España) y lleva vendidas más de seis millones de copias desde que salió a la venta, en octubre del año pasado.

PREGUNTA.- Después de 35 años tocando y de 200 millones de ejemplares despachados de todos sus discos, ¿qué lleva a empezar a trabajar en un nuevo álbum?

ANGUS YOUNG.- No pensamos en cuantos discos hemos vendido, ¡ups!, mi estómago, perdón... Si te paras a pensar en cada detalle acabas juzgando todo. De cara a un nuevo álbum la idea es preguntarte cómo de buenas son tus canciones.

P.- ¿Y cómo se sabe qué canciones merecen estar en un disco?

A.Y.- Para AC/DC es casi como un proceso de edición: puede que tengas 100 ideas pero sólo unas pocas sobrevivirán. Habitualmente, son ellas mismas las que empiezan a despuntar respecto a las demás. Vas apartando, escogiendo y así...

BRIAN JOHNSON.- Y de vez en cuando aparece una maravilla como 'Anything Goes', que surgió al final de la grabación, de repente. Ya habíamos decidido las canciones que irían en el álbum y de repente apareció ese riff. Dices: "¡joder, bingo!".

P.- Es el secreto del rock & roll. ¿Ustedes ya lo han descubierto?

A.Y.- El secreto es que no hay secreto (ríe). Hombre, el tiempo y el esfuerzo que le dedicas cuentan, y también el hecho de que nosotros tenemos mucha experiencia y éso es un grado. Pero es imposible predecir las ideas. A lo mejor estás en casa durmiendo y te viene una gran idea: entonces te levantas y la apuntas o la grabas. Lo mismo te puede pasar mientras vas en un taxi, así, de repente. Claro que luego también te puedes tirar meses esperando a que te salga el estribillo, lo mismo que puedes volver a ideas antiguas que tenías guardadas...

B.J.- Gran parte del secreto es la pasión. Cuando te metes en un estudio, encerrado en cuatro paredes con cuatro tíos, si no tienen pasión, no funciona. ¡Yo soy bastante apasionado!(Ríe). Diría que ésa es la cuestión, ser apasionado. Sé que no es gran secreto, pero es importante.

P.- Muchos grupos evolucionan con cada disco a lo largo de los años, pero de AC/DC se espera que siga siendo igual. ¿Es 'Black Ice' puro AC/DC?

A.Y.- Bueno, es AC/DC versión 2008. ¡Pero claro que es AC/DC!Ése es nuestro gran objetivo, que cuando alguien escuche una canción sepa que es nuestra a la primera... Es lo que buscamos: un sonido inconfundible.

P.- Rock duro, rock pegadizo, heavy rock... ¿Cómo definen su música?

A.Y.- No sé, yo creo que simplemente somos una buena banda de rock & roll.

P.- ¿Cuál ha sido la aportación del productor, Brendan O’Brien?

A.Y.- ¡Es un gran músico!

B.J.- Sí, y tiene un vicio con las cartas que no veas, nos ha dejado sin pasta.

A.Y.- Es un tío con el que es muy fácil trabajar. Hubo muy buen entendimiento y eso es fundamental para tomar decisiones.

P.- ¿Es verdad que después de todo este tiempo en la carretera tocan y cantan mientras duermen?

B.J.- ¿Cantar mientras duermo? (Ríe). Yo me parto de risa cuando sueño. Así soy yo.

A.Y.- Sí, es posible, puede que de vez en cuando toque la guitarra mientras duermo.

B.J.- Joder, no te lo vas a creer, pero con este disco me ha pasado. Hace poco estábamos haciendo entrevistas en Nueva York; trataba de dormir y había una canción del disco que no se me iba de la cabeza (tararea entre dientes), así acostado... Pero es un buena señal, ¿no? Significa que estás viviendo el disco a tope... No sé a cuento de qué venía todo esto (ríe) ¡Vaya montón de paridas!

P.- Siempre han creído que la música principalmente debe entretener y divertir a la gente y no ser utilizada para fines políticos o sociales. ¿Todavía opinan igual?

A.Y.- Sí, sí, es que para nosotros la música es entretenimiento. Todo lo demás, como la política, es otro trabajo. Si eres músico y no piensas así, es mejor que te dediques a otra cosa.

Los curiosos uniformes de colegial

P.- Angus, ¿cuántos uniformes de colegial tiene?

A.Y.- ¿Cuántos? Es difícil de decir, probablemente unos 100, creo… Los tengo ordenados por colores. Lo bueno del uniforme es que no me tengo que preocupar por las modas, sólo tengo que elegir un color. Por ejemplo, si antes de un concierto veo que el público tiene pinta de estar animado, digo: "venga hoy me pongo el rojo…". Así, para darle un poquito de "fuego" al asunto.

P.- ¿Es verdad que por el calentamiento global sus pantalones son ahora más cortos?

B.J.- Parece una pregunta de Monty Python...

A.Y.- En realidad, cuando toquemos en un país caluroso me pondré bañador. No, en serio, yo no pienso en el calentamiento global. Cuando era niño nos metían miedo en el colegio con el enfriamiento global y ahora es calentamiento. Pues vale.

P.- Cuándo dejen la música, ¿quién sustituirá a AC/DC?

A.Y.- Supongo que hay por ahí bastantes grupos jóvenes tocando. Cada generación produce buenos músicos, sobre todo de rock, y el testigo va pasando de unos a otros. Cuando nosotros empezamos nos fijábamos en el rock de los años 50 y principios de los 60. De igual modo, nosotros inspiraremos a alguien y así sucesivamente.

P.- Habrá gente que piensa que deberían estar en un museo, como los dinosaurios. ¿Qué les dirían?

B.J.- ¡Que les den! Éso es lo primero que me viene a la cabeza.

A.Y.- O sea que deberíamos estar en un museo, ¿no? Mmm...

B.J.- ¡Qué desperdicio! Es como el típico tío que se compra un cochazo clásico y lo tiene en un garaje y no lo conduce. Odio a esa gente, es una pérdida de tiempo.

P.- ¿Qué opinan de videojuegos como 'Guitar Hero' o 'Rockband 2', que ofrecen canciones inéditas de grupos muy conocidos?

A.Y.- Bueno, es la tecnología y los nuevos tiempos. En el fondo es otro vehículo para que la música llegue a la gente: puede que haya personas que no te conozcan y que te descubran jugando con la consola. En todo caso, nosotros no tenemos mucho que ver con la música digital. A nuestros fans les gusta el disco físico y siempre hemos hecho elepés.

B.J.- A mí me molesta un poco esto… iTunes está bien, pero que una compañía pueda hacerse con todo me inquieta. Por ejemplo, si no encuentras un disco raro al final tienes que ir a la tienda de la esquina a buscarlo, aunque ésas también están desapareciendo por culpa de estas compañías multinacionales.

A.Y.- Sí, como la nuestra (ríe).

B.J.- Perdón (sonríe).

P.- 'Black Ice' es su primer disco desde 'Stiff Upper Lip'(2000). ¿Qué han aprendido y olvidado en estos ochos años?

B.J.- Tampoco hemos estado descansando. Hemos sacado los DVDs 'Family Jewels'(2005) y 'Plug Me In'(2007) y hemos cambiado de compañía, lo cual ha sido un parto: correos electrónicos para arriba y para abajo, abogados... Eso quita bastante tiempo. Además también necesitábamos un respiro: llevábamos trabajando a tope 28 años…

A.Y.- Los últimos conciertos fueron en el año 2000 y después hemos pasado mucho tiempo escribiendo, que es la base para tener buenas canciones. No te metes en el estudio hasta que no tienes buenas canciones. Además, esta vez ha sido distinto porque no teníamos la presión de entregar nada nuevo. Eso nos ha permitido hacer el disco que queríamos.

P.-Después de tener una calle llamada AC/DC en Leganés, ¿hay planes para más homenajes similares?

A.Y.- ¡Sí, es cierto! Estuve allí y la inauguré... Bueno, a lo mejor podríamos cambiarle el nombre a Washington DC y ponerle Washington AC/DC.

B.J.- (Carcajadas)Me gusta, ¡tiene más sentido así!

P.- ¿Siguen yendo de gira "para viajar gratis"?

A.Y.- (Ríe).

B.J.- Mira, te voy a decir cómo funciona. Lo único bueno de estar de gira es cuando estás en el escenario, el resto es perder el tiempo y que te persiga gente disfrazada de colegial… La clave de una gira son los conciertos, donde te encuentras con todos tus amigos, aunque no conoces a todos por su nombre ni personalmente: éso es lo mejor. Ver a gente joven, ir a sitios dónde nunca has actuado... Por ejemplo, cuando se cayó el Muro de Berlín fuimos para allá. ¿Pero viajar?, eso te lo puedes meter donde te quepa…

P.- Si tuviera que elegir otra banda de hermanos, ¿con cuál se queda, Oasis o Carpenters?

A.Y.- No, no, AC/DC es un grupo de cinco personas. Trabajamos juntos y dependemos los unos de los otros.

Regreso a España

P.- El año pasado se reeditó el vídeo en directo 'No Bull'. ¿Cómo creen que será su regreso a España?

A.Y.- No sé lo que nos tienen preparado en España, lo que sí te digo es que no será fácil repetir aquellos conciertos, aunque siempre tratamos de hacerlo lo mejor posible.

B.J.- La Plaza de Toros (de Las Ventas) fue mágica. Acostumbrado a tocar en sitios modernos como estadios, llegas a un lugar como ése y te dices: "¡qué pasada!".

A.Y.- Sí, fue genial.

B.J.- ¿Y te acuerdas cómo gritaba la gente? Era como un muro de sonido: la leche (ríen).

P.- ¿Conocen alguna banda española?

B.J.- La verdad es que no. Vivo en Estados Unidos y no nos llega ni la radio ni los grupos de España, pero viendo el público, seguro que hay músicos muy buenos.

P.- ¿Un mensaje para los fans españoles?

B.J.- ¡Espabilad, cabroncetes!

A.Y.- Que se animen y escuchen el nuevo disco, esperamos que les guste tanto como a nosotros nos gustó hacerlo. Y que cuando vayamos a tocar, no se lo pierdan.


El grito por el que comenzó el rock'n'roll


La biografía autorizada de Little Richard, pionero musical que rompió barreras estilísticas y sociales, se publica en castellano en España


FERNANDO NAVARRO
El País


Awop-Bop-a-Loo-Mop Alop-Bam-Boom. Visto así, es casi ilegible, suena como un extraño dialecto de algún remoto lugar del planeta, o como el mensaje cifrado de un extraterrestre caído del cielo, y algo de eso pensaron aquéllos que por primera vez lo escucharon en la voz de Little Richard, allá por 1955, cuando el mundo todavía se veía en blanco y negro. Pero la mayoría no pudieron resistirse. Sin perder su genuina y asombrosa fuerza, el grito de la canción Tutti Frutti es hoy el más famoso de la historia de la música popular, la primera seña de identidad del rock'n'roll, las palabras que abrieron de par en par y sin previo aviso las puertas de la cultura juvenil.

La editorial Penniman Books ha publicado en castellano la biografía autorizada sobre el responsable de este bramido: Oooh, my soul!, La explosiva historia de Little Richard, escrita en 1984 por el musicólogo Charles White. Un relato que fue muy bien recibido en su día por la crítica especializada al ser el que más se aproxima a la figura humana y artística de este pionero musical, y que además sirvió en Estados Unidos para poner negro sobre blanco en el trono del rock'n'roll. Porque antes que Elvis Presley llegó Richard.

Al igual que en el jazz o el swing, los creadores afroamericanos nunca eran lo suficientemente reconocidos en su propio país. Pasó con Duke Ellington o Count Basie, y pasó con Little Richard y tantos otros innovadores del rock. Bien es cierto que a la mecha ya le quedaba poco en los albores de una juventud que corría más rápido que su propio tiempo. La sociedad había dejado atrás la posguerra y un numeroso grupo de músicos hambrientos de diversión y electricidad empezaban a armarla, pero el Awop-Bop-a-Loo-Mop Alop-Bam-Boom pegó un poco antes que el resto. Ese alarido fue el comienzo de la revolución en EE UU. La chispa que hizo estallar el rock'n'roll como el mayor fenómeno cultural de la segunda mitad del siglo XX en Occidente. Luego, Elvis, quien se refería a Richard como "el más grande", haría más ruido que ninguno.

Puro descaro

Con testimonios de familiares y músicos, el libro es una historia oral de la vida del cantante, que también aporta ampliamente su visión sobre su propia carrera, con jugosos detalles y un amor casi enfermizo por sí mismo. "Mi voz era la más arrebatadora del mundo. Mi voz era puro descaro, y con ella decía cosas que eran puro descaro también", asegura Richard, que no está en la mayoría de las veces falto de razón.

Nacido en Macon, en el corazón del cinturón bíblico norteamericano, el melocotón de Georgia rompió con estructuras musicales establecidas y, sobre todo, pulverizó todos los tabúes estilísticos, raciales y sexuales de la época. Antes de entregar su espíritu y quehaceres a la religión, la vida y obra del primer Little Richard representaron en apenas unos años todo lo que vendría después. Su ritmo salvaje era el mejor rock, su voz apabullante era auténtico soul, sus trajes de lentejuelas eran una antesala del glam y su actitud ya podía haber sido definida como punk. Un negro del sur, pobre y bisexual en la América racista y puritana de los años cincuenta. Un compositor que incitaba en sus letras a liberarse de los yugos morales y obligaba con su trepidante sonido de piano a bailar y redefinir la música. Lo extraordinario es que no tuvo referentes, fue el primero que pasó por todo eso.

De chaval, fue un chico espabilado hasta el punto de escaparse de casa y salir con un supuesto doctor a vender por las ciudades "ungüento de serpiente que curaba todos los males". Ya dedicado a la música, después de tocar en locales de mala muerte y grabar algunas canciones, un joven Richard, que se lo montaba con señoras y chicos, dio el salto discográfico a Specialty cuando el sello, especializado en R&B y gospel, andaba buscando "una especie de B. B. King". Sin embargo, encontraron otra cosa cuando interpretó Tutti Frutti. Bastaron tres tomas para tener un éxito que sonó en todas las emisoras del país y Reino Unido.

El mejor

En la cresta de la ola, siempre compitió por ser el mejor. En unos años en los que se vendían a los músicos como aspirantes a la corona del rock'n'roll, Richard hizo enfadar mucho al sureño Jerry Lee Lewis, que se negó a cantar antes que él por motivos raciales y de ego. Durante un concierto en Detroit, el melocotón de Georgia arrasó como solo él era capaz de hacer. Se quitó la ropa, regaló la túnica y las botas, se subió de pie al piano y compartió escenario con Mitch Ryder, admirado compositor local. Cuando después salió Lewis, Richard se dejó caer hábilmente entre el público y la mayoría gastaron más energías en pedirle un autógrafo o irse fuera del recinto con él que en prestar atención al otro pianista en escena.

Tampoco Chuck Berry ni su baile del pato pudieron con él en Reino Unido. Ni Janis Joplin. En pleno flower power nadie creyó que podría cantar después de una actuación de la entregadísima Joplin pero, cuando le tocaba, arrancó a oscuras con Lucille y triunfó. Al día siguiente, los periódicos de California hablaban del "espectacular concierto de Richard". Con John Lennon fue peor. En Canadá, influenciado por Yoko Ono, el músico británico se empeñó en cerrar después de Richard y éste desprendió tal cantidad de energía que dejó en evidencia el frágil directo del ex Beatle, que tuvo que irse antes de tiempo.

Lennon, precisamente, podría haber sido de su propiedad. A principios de los sesenta, cuando los cuatro chicos de Liverpool se fotografiaron con él, encantados de tener una imagen de su ídolo, Richard lo primero que pensó es que no llegarían a nada. Fueron sus teloneros por Alemania pero rechazó contratarles al 50% con Brian Epstein. Paul McCartney le caía bien, pero Lennon le parecía una persona muy infantil. Otro al que dejó escapar fue a Jimi Hendrix. Antes de empezar en solitario, fue guitarrista de su banda pero "el rollo blues" que llevaba no pegaba con Richard. "Era un buen tío. Comenzó a vestirse como yo y hasta se dejó un bigotillo parecido al mío".

Mientras tanto, con su peculiar peinado, inspirado en el cantante Billy Wright, Richard siempre tuvo tiempo para el sexo. Era un devorador de mujeres y hombres, que le encantaba hacer orgías antes y después de las actuaciones y ser un voyeur. Lee Angel fue una de sus grandes novias. Una mujer entregada al artista y a todo aquel que el músico dispusiera. Minutos antes de un concierto, Buddy Holly entró al camerino y, a petición de Richard, agarraron entre ambos a la chica hasta que Holly con los pantalones caídos salió tarde al escenario.

Cuando ya gastaba mucha carretera y varios discos, las drogas pudieron acabar con él pero, gracias a su fuerte vocación religiosa, dejó de consumir por dedicarse en cuerpo y alma a la Biblia. Sus retiros espirituales habían sido constantes desde joven (a finales de los cincuenta ya amenazó con uno largo), pero Richard abandonó definitivamente el rock'n'roll por la predicación en los setenta. El dilema de su vida. El dios y el demonio. Lo mandado y el rock'n'roll. Pero el Bing Bang ya se había producido mucho tiempo antes. Fue a raíz de aquel grito en 1955. Elvis Presley, Bob Dylan, John Lennon, Mick Jagger, James Brown, David Bowie o Lou Reed, entre muchos otros, todos, jugaron a ser por un instante Little Richard.