Silvio, el rockero semanasantero


Esta semana vuelve a hablarse en Sevilla de Silvio Fernández Melgarejo. A la historia de la música española ha pasado sencillamente como Silvio, el rockero, un bohemio con aires de artista maldito que representó mejor que nadie las contradicciones de la ciudad que nunca quiso abandonar. Inclasificable, incorregible, inolvidable.

La Fnac Sevilla y Ediciones Senador han sido los responsables de organizar tres jornadas de actividades que se celebrarán en el Fórum de Fnac Sevilla en los días 14, 15 y 16 de abril, de 19:00 a 20:30 horas. Estos encuentros pretenden ofrecer distintas visiones de Silvio: el artista y su relación con la ciudad de Sevilla, su retrato a través de otros artistas y el análisis de los profesionales de los medios de comunicación que alguna vez escribieron sobre él. "Una amplia panorámica que se completará con la visión de quienes han participado en el proyecto documental A la diestra del cielo, dedicado al cantante”.

Luz Casal, Pepe y Álvaro Bejines, Andrés Herrera “El pájaro”, Manuel Luzbel, Pive Amador, Luis Clemente o Alfredo Valenzuela son algunos de los participantes en estos actos.

JAVIER MÁRQUEZ
Efe Eme




“Un perdedor es el que tiene ansia,
y un ganador, el que tiene suerte”.
Silvio Fdez. Melgarejo



Gastaba los apellidos Fernández Melgarejo, pero en Sevilla, en los andurriales musicales, se le conocía solo por el nombre. Alguien decía “¿Has escuchado la que ha montado Silvio en Granada?”, y no hacía falta decir más. Era el califa del rock’n’roll, el Charles Bukowski de los escenarios, un batería metido a cantante y alzado a la categoría de profeta de final de milenio en la recién estrenada democracia española. Un señorito ácrata con maneras de vagabundo, o al revés.

Se casó con una rica heredera británica, con una familiar de lores, ladys y bizcondes. La abuela de ella era íntima de la reina madre. Tuvieron un hijo y estuvieron juntos los meses necesarios para que ella se diera cuenta de que a Silvio no había quien lo metiera en cintura. Si antes se iba de juerga al bar de la esquina en la calle Niebla de su barrio de Los Remedios, ahora cogía un avión con los amigos y se presentaban en cualquier ciudad de Europa. La dote del suegro corría con los gastos. Porque como en aquellos días las mujeres no podían hacer gestiones bancarias, Silvio se encargaba de ir a retirar los fondos que le enviaba la familia. Y unas veces volvía con ellos a casa y otras no. Dicen que cuando ella se marchó, con las perras que le quedaron a Silvio montó un bar en la Costa del Sol, donde habían estado viviendo. Nadie pagaba nada, todos invitados. Cuando se acabó la última botella cerró el chiringuito y volvió a Sevilla.

Un “rockero semanasantero”, así lo definió Jesús Quintero en una entrevista. ¿O era al revés? Con Silvio siempre había más de una manera de ver las cosas. Porque también dicen que la vida era demasiado para Silvio y por eso bebió y bebió hasta que reventó en 2001, a los 56 años. Pero no fue así. Más bien ocurrió que Silvio era demasiado para la vida, que no estaba acostumbrada a que alguien le marcase el ritmo de aquella manera; y se lió, tropezó, y se quedó atrás, dejando a Silvio más solo que la una.

Silvio fue demasiado para la vida y también para Sevilla. Porque si España es un país conocido por maltratar a muchos de sus artistas, Sevilla es ya el templo del despropósito. Para triunfar en Sevilla y que te guarden en la memoria no hay más opción: o te alineas con los que aman a la ciudad o con los que la odian. Y por supuesto, te comportas de acuerdo con esa postura.?Y así, unos sevillanos recuerdan al Pali mientras otros homenajean a Triana o Alameda.

Y en eso llegó Silvio, el rockero que metía ritmos procesionales en sus canciones; el que gritaba en sus conciertos “¡Viva España, viva Sevilla y viva la Benemérita!”, y se paseaba arriba y abajo con el micro en alto como si fuese el bacalao de cualquier cofradía; el que escribió que cuando el rey Don San Fernando conquistó Sevilla, lo primero que preguntó fue “¿Dónde está mi Betis?”; el que tuvo los arrestos de coger un clásico soul como el “Stand by me” de Ben E. King y convertirlo en “Rezaré”, un canto incondicional de amor mariano que, para remate del melodrama, iba dedicado a las vírgenes de cabecera de la ciudad (Amargura, la Estrella, La O, el Amor, Macarena, Trianera...); o coger una marcha procesional y hacer con ella un tema rockero de los que hacen saltar de la silla a los culos más lastrados. Por cierto, que Enrique Bunbury recuperó este tema en su pasada gira de 2008, ofreciendo un sentido homenaje al rockero, y la estrenó a su paso por Sevilla. Lo triste es que el zaragozano tuvo que explicar al respetable quién era el autor en cuestión, porque salvo honrosas excepciones, pocos conocían, entre esos miles de asistentes, a su legendario paisano.

En una de las varias entrevistas con Jesús Quintero, el periodista le preguntó por los papas –no las papas– y Silvio respondió: “¡Hombre, ese Pío XII...! Y Juan XXIII... y Las Candelarias... y El Cachorro...” ¿Hay que tener arte o solo ser un poeta callejero tocado por el alba sevillana? Así, coñac en mano, sin el reposo del puchero, el rockero hilaba a los papas con los barrios de la ciudad, y éstos con sus cofradías. Silvio era tan sevillano que hasta seducía a los sevillanistas más requetés, como Antonio Burgos, al tiempo que era tan rockero que llegó a tocar con los Smash, que también habrá vecinos que no los conozcan, aunque fueron un grupo capital en el rock español de los setenta y surgieron ¿dónde? Pues sí, señor, en Sevilla.

Pero Silvio no se casaba ni con su padre, no atendía a razones, ruegos ni favores. Y si hoy había que callarse y no decir esta boca es mía, él cogía y lo gritaba; y si mañana había que ir en chándal, él se presentaba encorbatado. Silvio nunca rompió un molde, porque nadie fue nunca capaz de encajarlo en ninguno.

Ediciones Senador acaba de lanzar en DVD una película documental dirigida por Francisco Bech, A la diestra del cielo, en la que se rescata la historia del rockero a través de los recuerdos de muchos de sus amigos y colaboradores. Entre líneas –o fotogramas– se lee con triste claridad que si Silvio hubiese nacido en Barcelona, o hubiese emigrado a Madrid como Sabina, Ríos o tantos otros, hoy lo conocería más gente, tendría más recopilatorios y lo citarían como bohemio canalla. Pero ya se sabe que el amor es ciego, y él amaba a Sevilla tanto como al rock’n’roll. Y por eso se quedó. Pero en esta Sevilla del nuevo milenio ya no hay bohemios canallas, solo borrachines con gracia. Y aunque en Triana ya exista la calle Rockero Silvio, poca gente con menos de treinta años ha oído hablar alguna vez de uno de sus paisanos más ilustres.

Silvio lanzó su primer disco junto a Luzbel, en 1980, y sacaría cinco discos más en los siguientes veinte años, junto a Barra Libre (1984), Sacramento (1988 y 1990) y los Diplomáticos (1999). Solo seis álbumes en dos décadas, pero un millón de actuaciones tras ellos. En 1993 fue el primer músico español en recibir la Medalla al Mérito Rockero. El cardenal Amigo Vallejo, Curro Romero, cantaores flamencos de renombre y colegas como Miguel Ríos, Luz Casal o Joaquín Sabina se declaran incondicionales de su arte.

Silvio fue la Movida sevillana, se las bastó solito, y le echaba la pata a la madrileña en cualquier momento. Lo suyo era un mito. Había gente que se recorría el país entero para ir a verlo, porque no se acababan de explicar qué era lo que podía ofrecer aquel hombre, con más pinta de cantaor de flamenco que de rockero, para que sus fieles hablasen de él como lo hacían.

Y entonces Silvio subía a escena y empezaba a cantar. Y cantaba rock, y blues, y soul y flamenco; y cantaba en español, en inglés, en italiano y en francés. Y gritaba, y reía y bailaba. Terminaba el show y uno no sabía si había estado en un concierto o en una disparatada “performance”; lo que tenía claro era que nunca había visto ni oído algo igual. Y al final, sonaba en el recuerdo aquello que escribió un crítico sobre Lola Flores después de verla sobre las tablas: “No canta, no baila, no se la pierdan”.

Phil Spector: conocerle era odiarle

Phil Spector es responsable de éxitos como 'Let it be' o 'Imagine'. Cohen y los Ramones dieron un giro inesperado bajo la batuta de Spector. El inventor del muro de sonido estuvo casado con una de las Ronettes a la que maltrató

SEBAS ALONSO
Soitu



Phil Spector morirá probablemente en prisión. Pronto cumplirá 69 años y acaba de ser declarado culpable del asesinato de la actriz Lana Clarkson, conocida por sus trabajos en el cine de terror de serie B. Lana murió como consecuencia de un disparo en la casa del músico el 3 de febrero de 2003, horas después de que ambos se conocieran en una discoteca. La condena, que se hará pública el 29 de mayo, podría rondar los 18 años de cárcel.

Spector rara vez ha firmado un disco con su nombre, pero ha dejado una huella tan importante en la historia de la música como la de la mayoría de artistas a los que ha producido. Los Beatles, las Ronettes, Leonard Cohen o los Ramones han sido sólo algunos de ellos.

La fiscalía ha retratado a Phil Spector como un "misógino al que le gustaba jugar a la ruleta rusa con las mujeres". De todos es sabido que su matrimonio con Ronnie Spector de las Ronettes fue un infierno de malos tratos. Ella pensó varias veces que estaba a punto de morir, y han sido varias las mujeres que han declarado en el juicio que Phil las había apuntado en alguna ocasión con una pistola.

Paradójicamente, una de las principales razones por las que Phil Spector será recordado es por su contribución al éxito de los grupos de chicas, llamados internacionalmente "girl groups", durante los 60. La misma Amy Winehouse reconocería recientemente la enorme influencia que había ejercido Spector en ella, llegando a realizar una versión de su canción 'To Know Him Is To Love Him', que aparece en la edición especial del multimillonario 'Back To Black'.

'To Know Him Is To Love Him' sería precisamente el primer número 1 de la carrera de Phil Spector en 1958, en el grupo en el que comenzó como compositor, guitarrista y corista, The Teddy Bears. Sólo durarían juntos unos meses, pero fue suficiente para que un mocoso de 17 años produjera, tocara y cantara un hit nacional. La canción es en todos los sentidos un punto clave en su carrera, ya que toma su título de la lápida de su padre, que se había suicidado cuando Phil tenía sólo 8 años. Esta muerte violenta ha sido citada en el juicio como causa de su inestabilidad emocional.

Tras su paso por The Teddy Bears, volvió de Los Ángeles a su Nueva York natal, donde fundó su propio sello, Philles, junto a su socio Lester Sill, 20 años mayor que él y ya fallecido. Philles Records acogería a bandas tan míticas como The Crystals, The Righteous Brothers, Ike & Tina Turner o The Ronettes, que fueron fichadas en 1963, cuando ya estaban en activo. Phil Spector les dio una imagen de chicas malas y les produjo, entre otras muchas, 'Be My Baby', que ha terminado siendo una de las canciones más versionadas de la historia.

La influencia de las Ronettes en grupos de hoy en día como las Pipettes, Raveonettes o Lucky Soul es evidente, aunque además en su momento Billy Joel, los Rolling Stones, los Ramones o Patti Smith se declararon admiradores. Curiosamente el matrimonio entre su cantante principal, Ronnie, y Phil, entre 1968 y 1974, terminó tan mal que incluso Ronnie se vio obligada a denunciar a su ex marido por impago de 'royalties' y por tratar de impedir su entrada en el Rock And Roll Of Fame, que no se produjo hasta 2007.

El muro de sonido

A pesar de todo, el fracaso matrimonial de los Spector no enturbió el gran logro profesional de Phil, probablemente el más importante de su carrera: la consecución de su mítico "muro de sonido", algo que terminaría definiendo los grandes clásicos de Beach Boys, como 'God Only Knows' o 'Wouldn't It Be Nice'. El muro de sonido consistía en grabar varias guitarras eléctricas y acústicas al unísono, a menudo acompañadas de grandes arreglos de cuerdas y con un pequeño efecto de eco. 'Be My Baby', de 1963, sería el estandarte de esta nueva técnica.

A finales de los 60 y principios de los 70, Phil Spector protagonizaría otro momento clave en la historia del pop produciendo el último álbum de los Beatles, 'Let It Be', y los primeros de John Lennon, incluido 'Imagine'. Sus arreglos para los Beatles fueron duramente criticados por recargados y Paul McCartney publicaría en 2003 'Let It Be... Naked', las mismas canciones sin los arreglos de Phil, que, tan malhumorado como siempre, declaró que Paul no había tenido ningún problema con 'Let It Be' cuando recibieron el Óscar por esta canción, que aparecía en la película del mismo nombre.

Durante los 70, tras un grave accidente de coche, Phil siguió marcando la carrera de aquel que se cruzaba en su camino. Para Leonard Cohen produjo 'Death Of A Ladies' Man' y para los Ramones 'End Of The Century'. Ambos álbumes serían rechazados por los fans tanto de uno como de otros en su momento por alejarse del sonido al que estaban acostumbrados, pero hoy en día no tiene precio escucharlos rodeados de "wall of sound". Míticas son las sesiones de grabación de ambos discos, a las que Phil Spector acudía siempre acompañado de una pistola, aunque Marky Ramone ha negado recientemente que llegase a apuntarles con ella, como se ha dicho tantas veces.

No es tan raro vincular el sonido Spector al mundo del rock. Bruce Springsteen imitó su sonido deliberadamente en 'Born To Run' y los shoegazers a finales de los 80 y principios de los 90, capitaneados por My Bloody Valentine o The Jesus & Mary Chain, utilizarían texturas muy parecidas.

En los últimos años hubo un intento de que Phil Spector produjera 'Falling Into You' de Celine Dion en 1996, que no se materializó. Habría sido realmente interesante saber qué habría hecho con unas canciones tan buenas que terminaron producidas de una manera tan cursi. Pero ya era tarde para intentar que una estrella del pop de nuestros días y el gran genio se llevaran bien. Cuando se le contrató para trabajar en 'Silence Is Easy' de Starsailor en 2003, sólo pudieron terminar juntos un par de canciones, entre ellas la que daba título al álbum, debido supuestamente a "diferencias artísticas". Probablemente Phil Spector, en su delirio, estaba ya tan encaminado a la tragedia, que difícilmente habría podido concluir algo sin humillar a todo el mundo en el camino.

La crisis cosecha otra vez "Las uvas de la ira"


PEDRO RODRÍGUEZ
ABC



Donde quiera que la gente esté perdiendo sus trabajos, sus casas, sus esperanzas y resulte muy difícil identificar exactamente quién tiene la culpa, «Las uvas de la ira» se convierte en una lectura obligada. Este mes de abril se cumplen setenta años del lanzamiento de la icónica novela de John Steinbeck. Pero la actualidad de ese libro disparada en Estados Unidos no tiene tanto que ver con cuestiones de aniversarios sino más bien con la inspiración y sintonía producidas por los malos tiempos económicos que corren.

Aunque realmente nunca ha pasado de moda la historia de la empobrecida familia Joad y su épico vía crucis desde Oklahoma hasta California, la vigencia de la novela de Steinbeck se ha multiplicado de un tiempo a esta parte. A la par que la recesión que oficialmente sufre la mayor economía del mundo desde diciembre del 2007. Por ejemplo, las peticiones de subvenciones al gobierno federal para organizar lecturas vecinales de «Las uvas de la ira» se han duplicado en tan solo cuestión de un año.

Tampoco faltan maestros que aprovechan la coyuntura para exigir a sus alumnos la lectura del famoso libro inspirado en una serie de reportajes que Steinbeck escribió para el «San Francisco News» sobre la suerte de los temporeros en las fértiles explotaciones agrícolas de California. Como proclamaba hace poco una profesora de bachillerato en Michigan a través de las páginas del «Washington Post»: «Tener un libro tan relevante en la actual crisis económica es el equivalente a un regalo divino».

Propaganda filo-comunista

Steinbeck publicó «Las uvas de las ira» a los 37 años de edad. Con un éxito instantáneo y su inevitable dosis de polémica. Ya que el mismo libro fue descrito como «pura genialidad para contar una historia» pero también condenado como desestabilizadora propaganda filo-comunista. Con todo, la novela logró vender medio millón de copias en 1939 y hacerse acreedora del premio Pulitzer. Además de inspirar en 1940 la inolvidable película dirigida por John Ford y protagonizada por Henry Fonda en el papel de hijo pródigo.

El resurgimiento editorial de «Las uvas de la ira» -no sólo versionada por Hollywood sino también en teatro y ópera- salpica incluso a todo lo relacionado con las duras tribulaciones financieras sufridas por Estados Unidos en la década de los años treinta. Cuando la economía llegó a contraerse un tercio con una tasa de paro del 25 por ciento en 1933. En las más recientes listas de best-sellers se puede observar el interés por la Gran Depresión y el revisionismo de las políticas de estímulo económico («New Deal») auspiciadas por el presidente Franklin Delano Roosevelt.
Algunos economistas intentan incluso extrapolar conclusiones actuales directamente de la novela escrita por el que se convertiría en premio Nobel de Literatura en 1962. Hasta el punto de argumentarse que la tradicional respuesta de movilidad exhibida por la familia Joab en busca de una mejor vida ahora sería mucho más improbable. Ya que la depreciación de las viviendas y las dificultades con los seguros médicos tienden a inmovilizar contra su voluntad a los afectados por la crisis.

Dentro de todo este revival de palabras y números sentidos se pueden encontrar incluso reportajes sobre la localidad de Sallisaw, al suroeste de Oklahoma, que sirve como cuna novelesca de la familia Joad. Cerca de la frontera con Arkansas, Sallisaw además de un estereotipo literario es un pueblo de 8.000 habitantes con un pequeño campus universitario, una moderna industria avícola y un casino regentado por los indios Cherokee.

El pueblo no ha logrado esquivar el frenazo económico experimentado por el resto de Estados Unidos. Pero todavía nada en comparación con el masivo fiasco agrícola de los años treinta, que terminó por forzar la salida de casi medio millón de personas hacia el Oeste, sobre todo California. Con todo, algunos ancianos de la localidad dicen acordarse todavía de cuando John Ford y su equipo vinieron a rodar las secuencias iniciales de «Las uvas de la ira».

Soñando América

Russel Banks reflexiona sobre las características fundacionales de los Estados Unidos


JUAN BOLEA
El periódico de Aragón




Al calor de las elecciones presidenciales norteamericanas se ha vuelto a debatir el modelo de país, si es o no el del famoso sueño, el del éxito individual, basado en la meritocracia; y, en otro orden de cosas, si debe seguir siendo o no la primera potencia armada, el policía del mundo.

Russell Banks, uno de los intelectuales norteamericanos más respetados de las últimas décadas, medita en esos y otros muchos aspectos en uno de sus más recientes ensayos, Soñando América (Editorial Bruguera), cuya lectura, al margen de los destinos que aguarden a los candidatos en liza, McCain y Obama, resulta altamente recomendable.

Lo es, fundamentalmente, por una razón, la de que su autor, en lugar de enredarse en la hojarasca de ese país continental de usar y tirar a que hoy han devenido los USA, se ha remontado al origen fundacional de la que sería, en los albores del siglo XIX, la primera y revolucionaria patria de la democracia moderna.

Banks, en efecto, extiende sus filosóficas redes hasta los primeros pobladores, hasta el alma de los colonos ingleses llegados a Nueva Inglaterra en busca de libertad religiosa, espiritualmente amparados por una visión protestante de corte claramente fundamentalista. En cambio, los holandeses, por ejemplo, se instalarían en Nueva York, en Manhattan y en el valle de Hudson por razones puramente mercantiles, para pescar y comerciar con las maderas y las pieles de castor, en absoluto atraídos por elementos o promesas que tuvieran que ver con la religión, el ansia de libertad o la política.

Antes que ellos, por supuesto, los españoles habían navegado hacia el Caribe, Florida, México, en busca de oro. Como resultado de todas esas experiencias de conquista y ocupación, ¿en qué iba a convertirse América? se pregunta, o nos pregunta, Banks. ¿En un lugar milagroso, en una ciudad protestante sobre un monte, como una especie de nueva Jerusalén? ¿O se trataba, más bien, de un vasto continente listo para ser saqueado a placer, y en su propio beneficio, por las potencias occidentales, España, Holanda, Inglaterra y Francia?

¿Existió --se pregunta, en otro capítulo, el autor-- una forma primigenia de sueño americano? "No una, sino varias", sospechará Banks. Estaba El Dorado, la ciudad de oro que Cortés y Pizarro soñaron con encontrar, y estaba también la Fuente de la Eterna Juventud, ambicionada por Ponce de León. Y estaba el sueño puritano de Nueva Inglaterra. Tres sueños, apunta Banks, quizá entrelazados y que se alimentaban mutuamente: América como el lugar donde el pecador se torna virtuoso; como el lugar donde el pobre puede enriquecerse; como el lugar donde se puede renacer espiritualmente.

Al fondo, siempre, la vieja Europa, pues los padres fundadores --Thomas Paine, Thomas Jefferson, Benjamin Franklin, James Madison-- tomaron las principales ideas, el núcleo de su pensamiento de la Ilustración europea. "Por primera vez se estaba aplicando el concepto más radical de democracia como gobierno representativo que no contemplaba ninguna forma de monarquía o nobleza". A partir de allí, los norteamericanos pudieron soñar con los ojos abiertos, aunque a veces tengan pesadillas.

PAL: "En este disco hay rabia y aventura"


KEPA ARBIZU
Lumpen



El nuevo disco de PAL, "Error de fábrica", mantiene la intensidad de su predecesor, "Canciones hacia el fin de una especie", en su mensaje crítico, pero esta vez regado con un sonido más directo, más cercano al rock primitivo y al punk. En esta entrevista, los integrantes del grupo aclaran esta cuestión y otras tantas.


-La primera sensación al escuchar el nuevo disco, aparte de cierto cambio de estilo, es el sonido. Resulta menos oscuro, incluso a la hora de cantar, que el “Canciones hacia el fin de una especie”. ¿Podríais explicarnos cuáles han sido las diferencias en la producción y grabación?.

Carlos: Ha sido una grabación mucho más natural, los dos discos anteriores también están grabados en directo pero en este último apenas hemos introducido añadidos. Prácticamente somos los cuatro tocando solos todo el rato. Aunque no creo que por eso suene menos oscuro. Creo que es una cuestión de composición y mensaje, en el “Canciones” hay miedo e incertidumbre, en este hay rabia y aventura.

Alberto: La preproducción del disco sí ha sido diferente, estábamos muy concienciados de que queríamos primeras tomas y registrarlas en cinta (que no tienes apenas opciones de edición) así que trabajamos las composiciones para eso.


-Habéis tardado tres años en editar nuevo disco. Con todos los nuevos medios que se manejan en internet, ¿pensáis que a veces los grupos se dejan llevar por cierto inmediatismo en detrimento de la calidad?

C: Puede ser. No sé, cada uno debe saber cuándo ha encontrado una canción que merece la pena grabar y compartir. Es un sentimiento íntimo e intuitivo. Cuando lo sientes lo sientes. Hay gente prolífica que tiene ese sentimiento continuamente, hay gente que vive de esto y tiene la necesidad de publicar con una periodicidad determinada y se le olvida ese sentimiento originario… Tener la inspiración suficiente como para vivir de esto haciendo grandes canciones no suele ser frecuente… Nosotros, ni inspiración, ni pasta, ni nada…

Pablo: Depende de cada grupo en su foro interno. Internet está cambiando, acelerando el mundo. Un cambio que se localiza en cómo accedemos a la información, algo que es importante, pero la información no deja de ser inmaterial y de momento seguimos siendo de carne y hueso, con sus procesos químicos.

A: creo que no existen tantos grupos que entreguen material que ellos consideren superfluo... otra cosa es que conecten o no con el público interesado.


-Estilísticamente se ha abierto el abanico del grupo. Por ejemplo, las percusiones recuerdan al rock clásico de Bo Didley o incluso al de Tom Waits. ¿Son artistas importantes para vosotros o es una referencia más específica para este disco?

P: Añadiría a CAN. Esto de las referencias puede parecer una carrera de los “Autos Locos”: Parece ser que en la última curva se ha adelantado el “Rocomóvil” de los trogloditas Piedro y Roco, seguido por “El Alambique Veloz (de Arkansas)”. Dejando en tercera posición a la bella “Penélope Glamour”…, pero aun no ha finalizado la carrera…

C: Ja ja.. Estoy con Pablo, no es que de repente para un disco digas voy a copiar a éste o a éste. Escuchas música y haces música. Lo que más te gusta es normal que se introduzca en lo que haces.

A: Por mi parte te diré que siempre estoy abierto a nuevas sensaciones y no paro de rastrear la red en busca de nuevas músicas. Nuestro tótem musical es CAN, y una de las razones por las que son nuestra banda favorita es porque a cada paso abren nuevas líneas expresivas... he dicho sólo una de las razones, que conste.

-Remate escribió sobre PAL que tiene “ecos de la Movida más oculta” ¿Qué parte de la movida os gusta/influencia y cuál no?

P: Lo único que no soporto son las hombreras de esa época. Lo que más me gusta es ver a un alcalde que con una misma frase anime a los jóvenes a trabajar y a divertirse; dando un mensaje de optimismo.

C: …la parte menos petarda: PARÁLISIS PERMANENTE, KAKA DE LUXE, AVIADOR DRO…

-Vuestras letras son un rasgo característico e importante, tres preguntas sobre ellas:

¿Qué referencias extra-musicales manejáis?

C: No sé, cada vez menos. Creo que empezamos a escribir como hablamos y no como leemos. Creo que han influido más la televisión o las conversaciones de barra que los libros de Cioran.

A: La vida misma... ja ja… ¡que la música también es vida! Pues no sé qué contarte... me gusta mucho el cine de David Lynch, pero esto es sólo un ejemplo...

¿Y musicales? ¿ de qué grupos actuales, o no tan actuales, destacaríais su labor en las letras?

C: Yo que sé, LEONARD COHEN, NICK CAVE, SMOG, JOY DIVISION… THE STREETS… En castellano destacaría a los destacados: NACHO VEGAS y SR. CHINARRO…

A: Estoy abierto a cualquier encuentro con algo que me diga algo, pero últimamente estoy siguiendo las letras de LAGARTIJA NICK.

¿Os consideráis un grupo político, en el sentido amplio de la palabra?

P: En un sentido amplio, me puedes considerar de izquierdas, sobretodo si lo haces desde la derecha. Pero no tiene nada que ver con la política. El mejor político es aquel que durante más tiempo te deja en paz.

C: Pues como grupo yo creo que no, porque no tenemos una idelogía común que defendamos a muerte como hicieron THE CLASH o KORTATU. Pero lo cierto es que últimamente hablamos mucho de política, en sentido amplio como dices.

-Una curiosidad, soléis hacer referencias al fútbol (“Punto de penalty”, “Intertoto”). ¿Os gusta dicho deporte o lo utilizáis simplemente como medio para hablar de otras cosas?

C: A mí sí me encantan los deportes, pero creo que soy al único del grupo que le apasionan, bueno a Alberto el Atlético le apasiona más que a nadie. Tampoco es que el fútbol me interese más que otros deportes, pero es algo que, te guste o no, está en la médula de nuestra cultura y es divertido utilizar estas referencias que todo el mundo conoce para hablar de otras cosas.

P: A mí sólo me gusta el fútbol durante 90 minutos, después me gusta seguir hablando con la gente que tengo cerca… sí, es una buena forma de iniciar una conversación.

A: A mí me gusta sobre todo el Atleti, pero mejor no hablo más, porque es un tema que me cabrea bastante...

-Este disco suena más punk, ¿Os sentís cercanos o parte de un “movimiento” que revitaliza el género al que por ejemplo pueden pertenecer Juanita y los feos, Los Carradine, Anticonceptivas, etc...?

P: No sé quién son estos grupos….lo voy a mirar, por curiosidad…. Gracias por las referencias.

C: Tampoco los conozco. Pero la verdad es que no nos sentimos parte de nada.

-Escuchando vuestras canciones da la sensación de que no creéis mucho en la máxima de “A mayor progreso mayor libertad”. ¿Es así?

C: No, lo que pasa es que para progresar hay que desarrollar varias capacidades a la vez y no sólo una. Tendría que ser más armónico.

P: Creo que te sientes igual de coartado y asustado si te apuntan a la cabeza con una pistola de balas, que si lo hacen con una que dispare láser…

C: … la cosa es que ahora a lo mejor te están apuntando continuamente y no te das cuenta, y encima te sientes más libre que nunca. ¡Viva la conspiranoia!