Fotografía a tu padre y gana el Ortega y Gasset de Periodismo


La imagen de Suárez y el Rey fue tomada por el hijo del ex presidente del Gobierno. Abre un debate sobre el reconocimiento de un trabajo hecho por un no profesional




TXEMA RODRÍGUEZ
Soitu




La imagen muestra a dos personajes de espaldas. Un español medio podría reconocer a Juan Carlos I pasando el brazo sobre el hombro de alguien a quien le une una relación de afecto. Pero es mucho suponer, en cualquier caso. No dejan de ser dos hombres de los que lo único que sabemos, en realidad, es que no son jóvenes y están paseando por un jardín. Es toda la información disponible en una imagen que ha merecido, sin embargo, el premio Ortega y Gasset de Periodismo gráfico. Al margen de lo que ven nuestros ojos sabemos que la instantánea fue tomada por el político (o ex) del PP Adolfo Suárez Illana y que el amigo que recibe la atención del Rey no es otro que el padre del improvisado reportero, el ex presidente Adolfo Suárez, aquejado de alzheimer y apartado de la vida pública. Fue precisamente esta foto, publicada por todos los medios en julio del pasado año, la primera en la que aparecía tras cinco años de enfermedad, circunstancia que le otorga un valor informativo del que se hizo eco la opinión pública.

El galardón a Suárez Illana abre un interesante debate en varios frentes, puesto que el premio se da alguien que no es profesional del periodismo, que probablemente no tenía intención de informar mientras captaba el momento y que se hallaba en el lugar por una circunstancia obvia, pero ajena al ejercicio de la profesión. O dicho de otro modo, se distingue algo que no es propiamente "un trabajo" y que se aproxima a eso que se ha dado en llamar periodismo ciudadano. También se puede discutir sobre la "cualidad" del autor —aunque parece improbable cuestionar el valor del documento gráfico— y su peso personal, añadido al del monarca y al de su progenitor, a la hora de valorar méritos. Y, finalmente, se puede plantear la cuestión desde el punto de vista meramente técnico.

Este caso muestra, antes de abordar algunas preguntas, el poder de una imagen en un contexto concreto y su fuerza intrínseca por encima de la autoría. Es un resumen perfecto de una historia conocida por todos, de dos personajes admirados por la mayoría, emotiva por la situación personal de Adolfo Suárez —su hijo había reconocido un par de años antes que ni recordaba que había sido presidente— y descriptiva del comportamiento humano, de un comportamiento reconocible por cualquiera que tiene sentimientos de amistad. En realidad no nos importa quién haya disparado, sino que nos aporta una información que nos conmueve. Eso es una buena fotografía.

Pero vamos a las preguntas. O a los puntos de vista:

¿Es justo que alguien que no es fotógrafo reciba un premio tan prestigioso? ¿Sería posible, por ejemplo, que un camarero recibiera un premio de investigación médica o un albañil uno de arquitectura? Pueden parecer planteamientos hilarantes, pero seguro que al premio se habrán presentado grandes trabajos realizados por profesionales.

¿Quién ha presentado la candidatura de Suárez Illana? Viendo las bases parece poco probable que el político se haya tomado la molestia de hacer una copia a alta resolución y elaborar una "relación de méritos profesionales" de los que, obviamente, carece.

¿Es esto periodismo ciudadano? Al menos no es periodismo convencional y no deja de ser reflejo de una situación doméstica. Pero no todo el mundo tiene un padre ex presidente y amigo del Rey, ni la oportunidad de acceder sin limitaciones a situaciones como la retratada. El premio rompe con el molde profesional, pero también crea uno que tampoco se ajusta a la colaboración de los usuarios de los medios. Una cosa es enviar fotos de una nevada, de las vacaciones en Canarias o de los niños con un futbolista famoso a la entrada de un hotel y otra muy distinta estar en disposición de compartir una información valiosa; algo que habitualmente sólo pueden hacer los profesionales acreditados o los propios protagonistas de la noticia.

¿Y la técnica? Habrá quien tenga dudas sobre los valores "técnicos" de esta imagen, que si el encuadre, que si la luz... En el blog del propio Suárez Illana se recoge un panegírico publicado por José Luis Gutiérrez en El Mundo respecto a la foto de marras. En él aporta un detalle que interesará a algunos: se usó una Canon Eos digital. Por lo demás, parece que el hombre hizo lo que hubiera hecho cualquiera: ver y disparar.

Los maestros de Van Gogh en A Coruña


HOY ES ARTE



Hoy se inaugura en Palexco de A Coruña la exposición La Escuela de La Haya. Obras maestras del Rijksmuseum, compuesta por 75 obras que viajan a España por primera vez y que se podrán visitar hasta el 1 de junio. Después de más de año y medio trabajando mano a mano con el museo holandés, Galicia acoge las obras maestras pertenecientes al Rijksmuseum de Ámsterdam que conviven en la colección permanente de esta prestigiosa institución museística con autores como Rembrandt o Vermeer. Cuatro profesionales se han desplazado con ellas desde Holanda para supervisar en todo momento el transporte y la manipulación, así como para coordinar directamente las labores de montaje.

Melancolía holandesa

La Escuela de La Haya. Obras maestras del Rijksmuseum cuenta con obras maestras de este movimiento de finales del siglo XIX que, inspirado en sus grandes paisajistas del siglo XVII y siguiendo la estela de la Escuela de Barbizón francesa, reivindicó el protagonismo de los paisajes rurales y sus gentes sencillas en los lienzos, con una novedosa perspectiva melancólica y humana. Parajes llenos de la luz y el color holandeses, interiores, campesinos entregados a sus labores cotidianas, ganado pastando o niños jugando en la playa son los motivos principales de estos lienzos, en total 58 óleos y 16 acuarelas.

Paseo a caballo por la mañana en la playa de Antón Mauve, reconocido representante de esta escuela y guía de los primeros pasos artísticos de Van Gogh, o En el mes de julio de Gabriëls, referente de Piet Mondrian, son dos de las piezas más importantes que integran esta exposición, pero, además, también se podrán contemplar obras de Roelofs, Mesdag e Isräels, como Niños del mar de éste último.

La exposición está estructurada en seis apartados que también aparecen recogidos en el catálogo. Éste, además, incluye especialmente para esta ocasión un amplio artículo realizado por el propio Rijksmuseum sobre el viaje que Jozef Israëls realizó a España, que se enmarca en el general interés de Europa por nuestro país en el siglo XIX.

La muestra llega a A Coruña tras su paso por Vigo, donde se exhibió del 12 de febrero al 12 de abril en el Centro Social Caixanova.