13 Bats: Murciélagos con tupes en forma de cresta


ALEJANDRO ARTECHE
Soitu



Albert, Dani y Carter son de Madrid y tienen la formación clásica de banda de rockabilly de guitarra, contrabajo y batería respectivamente, pero no son rockabillies. Su grupo se llama 13 Bats, se formaron hace un par de años y las canciones de su primer disco, llamado igual que ellos, hablan de chicas esqueleto enamoradas de las películas de Tim Burton, hombres con lavabos hechos de oro o colonos de Marte. Se les podría encuadrar dentro de la vieja escuela ochentera de grupos psychobillies como Meteors, Guana Batz o King Kurt, pero también son reacios a que les encasillen en esa etiqueta. Albert Baro, guitarra y voz del grupo, intenta explicarnos que son 13 Bats.

"Realmente no nos gusta que nos incluyan en el psychobilly porque ahora mismo eso se entiende por todo el rollo alemán que ni nos parecemos a ellos ni nos queremos parecer. No vemos que haya salida por ahí, ni salas para tocar, ni publico. Yo creo que se nos ha encasillado por llevar contrabajo, pero nosotros siempre decimos que somos una banda de punk mezclado con rockabilly. Una buena definición de lo que hacemos sería punkabilly. Ninguno del grupo al psychobilly que hay ahora le hacemos mucho caso. Dani, el contrabajista, viene del punk y el hardcore, yo vengo del rock n’ roll y el rockabilly y Carter, el bateria, escucha mucho soul. Entonces sale una mezcla de todo eso".

Y para terminar de rematar la jugada de despistar a los que se guían por las etiquetas, 13 Bats incluyen en su primer disco una versión del grupo punk Dead Kennedys y lo editan en una discográfica independiente especializada en hardcore. "Dani y yo, nos dice Albert, conocemos a Fernando de Potencial Hardcore desde hace mucho tiempo. Es una discográfica que lleva desde el 90 y está especializada en punk, hardcore y Oi. Esto es lo primero que editan de nuestro rollo. Si no, no lo hubiéramos sacado. Hacer algo autoeditado es muy complicado por la distribución y todo eso. Yo lo había hecho en otras bandas y no funciona. Tampoco es que en España haya sellos que editen este tipo de música. No encontrábamos nada, Fernando vino a varios conciertos, vio que a la gente le gustaba lo que hacíamos y se animó a sacar el disco".

13 Bats aparecen en el mercado discográfico justo cuando hay una especie de 'revival' por el rock n’ roll clásico a través de artistas como Imelda May o Kitty, Daisy & Lewis o bandas que triunfaron en la España de los 80 y vuelven con sus primerizas formaciones a revitalizar su repertorio más rockanrrolero. ¿Casualidad? ¿Estamos ante una nueva moda? Albert se muestra escéptico. "Revival no sé. Tampoco he visto mucho por aquí. Hemos salido a tocar a Francia y allí sí vimos mucho movimiento. Era mucho rollo psychobilly alemán del que acabas con la cabeza cargada y lo que hemos visto aquí de rockabilly, muy poco. Los rockabillies cuando ven un poco de punk se echan para atrás. Hemos visto en nuestros conciertos muchos más punks y skinheads que rockabillies. Y psychobillies ¡es que hay cuatro!".

De las catorce canciones que componen el primer disco de 13 Bats, prácticamente la totalidad del repertorio es en inglés, lo que facilita la salida del grupo para girar por el extranjero, como ya han empezado a hacer. "Salir fuera al principio no lo teníamos planeado, pero cuando lo hemos hecho nos ha salido bien. Dani se crió y ha vivido muchos años en Estados Unidos, el batería es californiano, y siempre él y yo hemos cantado en las bandas en las que hemos estado en inglés. Nos sale mejor a la hora de hacer las letras, pero tampoco tenemos problema si sale una canción en Español. En el disco hay dos, de hecho".

Los directos son uno de los platos fuertes de 13 Bats. En estos momentos están presentando el disco por todo el país con gran éxito, como en su reciente actuación en Madrid. Albert está muy optimista con como están saliendo las cosas en el grupo. "Para ser el primer disco nos están saliendo bastantes conciertos y muy bien con la gente, se quedan contentos. Estamos vendiendo más discos al acabar los conciertos que en las tiendas. A la gente le gusta y lo que vemos es que hay público de todas las clases y lo que más vemos es gente 'normal' que no les puedes catalogar en ninguna clase. Eso nos gusta porque vemos que lo que hacemos no es tan cerrado".

Parece ser que atrás quedaron los tiempos de las, horrorosamente llamadas, "tribus urbanas" y los prejuicios absurdos donde si llevabas unas pintas determinadas no te podía gustar tal grupo, ir a tal local o asistir a conciertos de según que tipo porque no eras bien visto, ni recibido. "Es muy interesante que pase eso y muy bueno porque antes las cosas estaban muy cerradas. Conocemos en España a gente que sí se denominan psychobillies y les está pasando que como psychos hay pocos y salas para ese género menos, pues no están haciendo nada. Por eso es interesante que vaya gente de todo tipo a los conciertos".

El disco de 13 Bats se ha editado en formato cd y en breves semanas aparecerá la edición en vinilo. Algo muy importante y básico ya que cada vez se está volviendo a vender más este soporte. Lo bueno es que el diseño gráfico del disco con unas magníficas ilustraciones de cómic policíaco años 50 americano, brillan en todo su esplendor con el aumento de tamaño. Lo malo, que los que compren el vinilo se quedarán sin el video de 'Jack Daniel’s end', el single elegido para presentar el disco y que fue rodado en la antigua cárcel de Carabanchel quince días antes de su demolición, un lugar que parecía haberse convertido en un parque temático a raíz de toda la gente que te podías encontrar por allí.

"En la cárcel nos colamos por todo el morro, se ríe Albert. La idea fue del realizador del video y entramos allí sin más. No había control ni puertas ni nada. La cárcel estaba ocupada por gente viviendo allí en su rincón. Se habían hecho su casita con su colchón... Grabando el video nos encontramos a grafiteros y les dijimos que nos hicieran un grafitti de 13 Bats, que sale en el video. El sacar el disco en vinilo se ha hecho con vistas a que la gente en los conciertos compra cada vez más discos y prefieren comprar vinilo. Nuestra discográfica también tienen una tienda y ve que las ventas del soporte cd cada vez va a peor. Ahora están vendiendo más ropa que discos y eso que es una tienda de discos. Por eso se saca el vinilo, porque cada vez hay más gente que lo compra. Hay gente que nos han dicho que no ha comprado nuestro disco porque están esperando al vinilo".

Simon Brand “No es una película de inmigración, es de iniciación a la vida"


JUAN SARDÁ
El Mundo




Con su segunda película, Paraíso Travel, Simon Brand ha logrado que lo comparen con Meirelles o González Iñárritu y arrasar en su país, Colombia. El filme, una luminosa tragicomedia, retrata la dura peripecia existencial de un inmigrante de Medellín en el asfalto de Nueva York.

La miseria no es el único motivo por el que miles de personas se juegan la vida todos los días para huir del tercer mundo. El amor también es una fuerza muy poderosa como bien sabe Simon Brand (Calí, 1972), director de cine que, de forma muy parecida al protagonista de Paraíso Travel, huyó de su país natal a los 18 años persiguiendo hasta Miami a la mujer que amaba. Desde entonces, Brand ha ido prosperando hasta ser considerado por la revista Variety como uno de los latinos más poderosos de Hollywood, es hoy el director más taquillero de su país y TIME, cree que junto a Fernando Meirelles (Ciudad de Dios) y Alejandro González Inñárritu (Amores perros), es la tercera gran revelación de la cinematografía suramericana de esta década. Todo ello gracias a su segundo filme, Paraíso Travel, también ganador de media docena de festivales, de Los ángeles a Huelva. “Cuando llegué a Miami -explica Brand- hice de todo. Fui dependiente, vigilante de seguridad y limpié cristales. No era ilegal, pero sé lo que es estar abajo del todo”.

Aunque a Brand la aventura americana no le salió bien en el apartado romántico, decidió quedarse en Estados Unidos, tras ganar una beca en la Music and Video Academie de Miami. Con estos antecedentes, no es extraño que se sintiera inmediatamente identificado con el joven protagonista de la novela Paraíso Travel de Jorge Franco Ramos, también autor de la conocida Rosario Tijeras. No en vano, Marlon Cruz (interpretado por Aldemar Correa) emprende una incierta y peligrosa travesía por medio continente para llegar a Nueva York y no perder a la mujer de la que está enamorado, Reina (Angelica Blandon). Según el propio director: “En la vida de todo hombre llega ese momento en el que uno se vuelve loco por una mujer y es capaz de hacer las mayores tonterías. Ese primer amor suele ser imposible y de esa terrible decepción uno suele salir convertido en una persona mucho más madura. Claro que hay gente que jamás se enamora, eso también pasa”.

Por ello, Paraíso Travel trasciende el subgénero sobre inmigrantes para centrarse en el retrato psicológico de su protagonista y el retablo de los secundarios antes que en la “denuncia” o la voluntad de dejar constancia fílmica de la experiencia latinoamericana en Estados Unidos: “Nunca pretendí hacer una película sobre la inmigración aunque obviamente también me interesaba mostrar las condiciones en que ésta se produce. Era importante hacer justicia a las millones de personas que habitan en Occidente y que mucha gente ve bajo la lente deformadora del prejuicio, pero lo esencial era explicar una historia de amor triangular y, como dicen los americanos, hacer un “coming of age”, una historia de iniciación a la vida”.

El sueño americano

En Paraíso Travel, al contrario de lo que sucede en mucho cine “social”, el contexto no se convierte en asunto primordial sino en escenario en el que se desarrollan las pasiones de unos personajes jóvenes y vitalistas que no buscan tanto huir de la miseria extrema (Marlon pertenece a una familia de clase media que vive con cierta comodidad) como la posibilidad de alcanzar metas mayores y poder reinventarse a sí mismos huyendo de sus raíces: “El hecho de ser un inmigrante te hace más consciente de que tienes que crearte tu propia vida, marcarte un camino porque no tienes un colchón sobre el que acomodarte. Marlon busca una redención pero para ganársela tendrá que trabajar duro y ponerse a prueba. En Estados Unidos nadie regala nada, es una sociedad muy competitiva y puede ser muy cruel”.

Sin embargo, la visión de Brand sobre el país no se refugia en un pesimismo devastador: “Creo que mi virtud como director es que sé manejar los ritmos. Hay gente que le ha gustado la película y otra que no tanto pero en general a todo el mundo le ha parecido que estaba bien montada. Hay momentos muy duros y otros más suaves. Creo que la vida suele ser así para todo el mundo. No tenía mucho sentido apretar aún más las tuercas”. De fondo, un mensaje luminoso que atraviesa zonas de gran oscuridad: “La idea es que para crecer uno tiene que asumir un cierto grado de decepción y de fracaso pero no debe dejarse vencer por el cinismo”, afirma.

El propio director es un ejemplo de superación. Al poco de llegar a Estados Unidos, Brand obtuvo una beca en la Music and Video Academic de Miami y comenzó a trabajar como meritorio de producción. Fue una banda de pop de su país, Estados alterados, quien le encargó su primer videoclip. “Tuve la suerte de que empecé a trabajar dirigiendo vídeos musicales cuando las cadenas empezaron a poner el nombre del director en el mismo cartelito que la banda”, explica Brand. A partir de entonces, el colombiano inicia una fructífera carrera que le convierte en el número uno del universo latino: Shakira, Ricky Martin o Alejandro Sanz son algunos de sus clientes. Al mismo tiempo, el director comienza a trabajar como director de publicidad, muchas veces en España, para compañías como Telefónica o Repsol. “Le debo mucho a los anuncios, no hay demasiada diferencia en la mecánica de rodar una película a un spot. Con ella he aprendido los recursos del lenguaje audiovisual”. En 2006, su primer largometraje, el thriller claustrofóbico Mentes en blanco, con Jim Caviezel, se convierte en uno de los éxitos sorpresa de la temporada. “En realidad -explica- , el proyecto de Paraíso Travel es anterior. Tuve que hacer antes Mentes en blanco, que es una película de género más fácil de vender, para demostrar que era capaz”.

Trabajar con actores fue el principal reto al que se enfrentó y uno de los gozos de rodar películas, aunque afirma: “Sigo con la publicidad porque me permite no tener que dedicarme profesionalmente al cine y hacer sólo las películas que me interesan. El cine fue siempre la parada final pero no estoy dispuesto a rodar cualquier cosa sólo para ganar dinero”. Casado con una modelo y presentadora de televisión colombiana habitual de la surrealista prensa del corazón latinoamericana, Brand es el exponente más sobrio y exquisito de ese Miami de estrellas bronceadas y palmeras.

Marissa Nadler: “Lo raro es escribir un tema llamado ‘My Humps’”


SUPERVAGO
Jenesaispop




Marissa Nadler ha publicado este año ‘Little Hells‘, su disco más ambicioso. Aprovechamos por preguntarle por su cambio de sonido, las eternas comparaciones con Joanna Newsom o la importancia de las listas del año. Una gozada escuchar la interpretación de sus propias canciones.

Nos encanta la palabra “weird”, pero no sabemos si puede resultar incómoda para un artista. Se supone que eres una artista de “weird-folk”, ¿te desagrada esta etiqueta?

Etiquetar en general puede encasillar a un artista e impedir que crezca. Pienso en mí misma como autora de canciones y artista e intento no prestar atención a las etiquetas que me ponen a mí o a mis canciones. ¿Es “raro” (weird) escribir canciones sobre la vida, el amor, la naturaleza, la belleza y la muerte? Son reflexiones sobre la vida. Creo que lo “raro” es escribir una canción que se llama ‘My Humps‘.

¿Cuándo empezaste a considerar tus tres primeros álbumes una trilogía?

No los considero una trilogía. Quizá se agrupan juntos porque son acústicos y el nuevo es más eléctrico. Cada uno es un disco diferente, escrito en un momento muy concreto de mi vida. Cada disco ha sido inspirado en su tiempo y también en mundos imaginarios.

Ciertamente ‘Little Hells’ incorpora nuevos sonidos. ¿No consideraste añadir estos nuevos elementos (theremin, sintetizadores, distorsiones) a las canciones más acústicas, para hacer un disco aún más diferente?

Intencionadamente quise abrir mis alas en un sentido sonoro en este disco. Está claro que es diferente, pero de alguna manera el espíritu de mi manera de escribir y la raíz de las estructuras y las letras viene de atrás y está ahí.

Según los créditos del disco has usado un “theramin” en ‘Heartpaper Lover’. Portishead también citaron un “theramin” en ‘Dummy’, para definir un instrumento que habían usado buscando el efecto “theremin“. ¿Has usado un “theremin” o un “theramin”?

Espero que el espíritu del “theremin” pueda perdonar un simple error ortográfico y esté contento de que su sonido dure en el tiempo. Soy gran fan de Clara Rockmore y a ella le debo mi pasión por este instrumento. Parece que me concentré mejor en la escritura del disco y en cantar que en los créditos del disco…

¿Han sido Portishead una influencia en este disco, especialmente en ‘Mary Come Alive’?

No, aunque podría entender por qué a alguien le puede parecer que sí, en esta canción en concreto. Me gustan Portishead, pero no estaba pensando en ellos al hacer esta canción. La base electrónica a la que te refieres fue un añadido orgánico a las capas de la canción. La había escrito en formato acústico y queríamos ver en qué se convertía en el estudio. Simone Pace es un batería increíble y fue muy ingenioso. Me gustó cuando cambió la canción desde su estado cigótico. Queríamos probar cosas nuevas, esta vez.

El nombre de Sylvia aparece en varias de tus canciones. ¿Es un personaje real, inventado o un alter-ego tuyo?

El significado de las canciones está dentro de las letras. La canción ‘Sylvia’, para mí, es sobre la pérdida. No importa si Sylvia es real o no. La canción es sobre una mujer que está perdida y la gente que deja atrás. No es sobre Sylvia Plath. La frase “the water is your friend, and down and down and down you go”, habla de que se está ahogando. El segundo puente de la canción es el punto de vista de alguien a quien ella ha dejado, lamentando su pérdida. Pero de ninguna manera estas canciones idealizan los finales trágicos. Si acaso, es lo contrario, porque tratan sobre los corazones de gente que hemos dejado atrás por decisiones irracionales y falsas.

Podría haber encontrado a Sylvia en un libro o podría haber sido una persona real. No cambia el significado de la canción, emocionalmente, para mí. Sí es la persona que reaparece en la canción ‘The Whole Is Wide’. Quizá ahí puedas encontrar si es real o no.

‘River Of Dirt’ es sobre dejar los pensamientos utópicos de lado, sobre olvidar el primer amor. ¿Por qué escogiste la palabra “dirt” (suciedad) para hablar de algo así?

El concepto de ‘River Of Dirt’ es volver a la tierra de donde venimos. “Dirt” se refiere a la tierra. La canción no es simplemente sobre dejar atrás el primer amor, sino sobre dar muerte a otros asuntos que me llevan a buscar una especie de retorno espiritual a una especie de “hogar”.

¿No crees que algo como el primer amor puede durar si se trata de un modo adulto y menos apasionado?

El amor puede durar dentro de tu corazón para siempre, pero aferrarse al recuerdo de alguien porque sí no es necesariamente lo más sano que puedes hacer. No creo que nadie olvide nunca su primer amor, pero la gente sale adelante.

Dices en tu blog que ‘Mary Come Alive’ es un diálogo entre un marido y su esposa. ¿Está relacionada con ‘River Of Dirt’?

Cada canción en ‘Little Hells’ está relacionada. Todas están escritas desde el punto de vista de una sola mujer protagonista o de alguien externo que observa a esa mujer protagonista. Cada mujer toma diferentes formas en cada canción. En ‘Heart Paper Lover’ es una vieja bruja atendiendo su jardín. En ‘Mistress’ es alguien que cambia radicalmente su vida después de años. En ‘River of Dirt’, aún es joven. En ‘Mary Come Alive’, la mujer quiere morir, está intentando suicidarse y su marido le pide que no lo haga. En ‘Mistress’ está superando la pérdida de un amor, harta de ser la amante y dice adiós a la carga que estropeó su juventud.

Como en la película ‘Sliding Doors‘ (’Dos vidas en un instante’), las canciones son pruebas por las que la vida puede llevarte. Puedes estar sola, conocer a alguien, puedes avergonzarte de algo y suicidarte. Puedes plantar un jardín y puedes pensar en el pasado el resto de tu vida. Puedes darte cuenta de que el amor no lo es todo y puedes tener las reliquias del pasado como postales de antaño. Puedes seguir viviendo y ver la próxima primavera.

Tus letras suelen hablar sobre finales y muerte. ¿Crees que por eso tu música suena medieval?

No creo que suene medieval en absoluto. Quizá en mi segundo disco, pero no en este, desde luego. Hay un gen muy certero en cada uno de nosotros y quizá escribo a menudo en notas menores. Quizá son más los arreglos que las tramas.

A menudo te comparan con Joanna Newsom. ¿Te molesta?

Me encanta su música, pero es una comparación entre dos cantantes americanas. He observado que a menudo se compara a unas cantantes femeninas con otras porque sí, independientemente de que se parezcan o no. Tocamos instrumentos diferentes, escribimos cosas completamente diferentes, somos de diferentes partes de Estados Unidos y tenemos formas completamente diferentes de cantar. Somos de mundos diferentes. Nuestras voces son muy diferentes. Creo que tiene un enorme talento y es una artista increíblemente agraciada, pero no entiendo la comparación.

En España has llegado a tocar en sitios muy pequeños, para 30 personas. ¿Es esta tu forma favorita de actuar frente al público?

Prefiero las salas íntimas. Soy muy tímida. Toqué en esos sitios hace un par de años, veremos qué depara el futuro la próxima vez, no tengo ni idea.

Cuando Stereogum te preguntó por tus discos favoritos de 2008, mandaste una lista con conciertos, discos viejos, incluso de 2007 o 1985. ¿Te parece ridícula la nueva obsesión por las listas de fin de año? ¿Te preocupa no estar?

Espero estar escribiendo mi próximo disco a finales de año. Espero que la gente pueda encontrar algo en mi música lo suficientemente importante como para que no lo cambie lo que otros puedan pensar. Te mentiría si te dijera que no me importan estas cosas. Sin embargo, cada vez son menos y menos importantes para mí.

Es un camino peligroso leer las listas de lo mejor del año y los comentarios crueles escritos en blogs de gente sentada en sus ordenadores escribiendo desde el anonimato. En el fondo de mi corazón sé qué canción funciona y cuál no funciona tan bien. En el mundo del arte, cuando alguien saca algo al mercado ya no puede recuperarlo. En cada disco intento hacer algo bonito. Mi meta es dejar algo bonito en el mundo. Las listas de finales de año de la blogosfera no estoy segura de que permanezcan en el tiempo, pero creo que el arte, independientemente de que sean cuadros o discos, viven en una especie de cápsula del tiempo. Cuando se acabe el mundo, será difícil para los extraterrestres averiguar cómo se conecta un cable ethernet o un wi-fi a los millones de macs del mundo (es broma). ¿Quizá aprendan antes a tocar una guitarra?

Periodismo cinco jotas

JAVIER PÉREZ DE ALBÉNIZ
Soitu




"La libertad de expresión, el principio elemental del periodismo de ver, hablar, escuchar, observar y luego contar los hechos con la mayor honestidad posible, tiene cada día más enemigos. A este paso nos enfrentamos raudos a una profesión sin futuro", escribía Malén Aznárez el pasado 15 de enero en las páginas de opinión de El País. Y sentenciaba: "los periodistas están sufriendo una censura digna de dictaduras como Cuba o China". Sólo unos meses después su propio diario, El País, ha censurado la columna de Enric González que debió publicarse ayer jueves. Seguro que en estos momentos Aznárez, ex defensora del lector de El País y vicepresidenta de Reporteros sin Fronteras, se encuentra escribiendo la actualización de tan apasionada defensa de la libertad de expresión...

Mientras se publica este texto, les diré que la precariedad intelectual y moral de los medios de comunicación sólo es comparable a su inestabilidad laboral. El chiringuito se desmorona. En los últimos ocho meses más de 1.700 periodistas han sido despedidos en España. Y más de 150 medios han diseñado planes de prejubilación. El diario ABC ha presentado un plan para recortar el 52% de su plantilla, concretamente 238 trabajadores. El grupo Z tiene en marcha un ERE que, de momento, afecta a 442 profesionales. Unidad Editorial y Prisa han sembrado el pánico en sus redacciones mientras estudian como soltar el lastre que compense su mala gestión. Son malos tiempos para los periodistas.

Y por tanto, para los consumidores de información... Si se fijan, cada vez hay menos periodistas veteranos y más mileuristas, menos enviados especiales y más teletipos, menos pudor a la hora de ofrecer publicidad camuflada como información. Aumenta la intimidación a las redacciones, y cada vez se ata más en corto a los rebeldes: Enric González cometió el error de pensar de manera autónoma, de creer que su diario valoraba la independencia y asumía la autocrítica.

Hubo un día en que los buenos periodistas eran un incordio para el poder. Hoy, los buenos periodistas son un incordio para las empresas de comunicación. La censura del texto de Enric es una derrota. Para los lectores, y también para los profesionales de la información, que de un tiempo a esta parte asisten impasibles al deterioro de su profesión.

Afortunadamente, los que nos dedicamos a este oficio contamos con el respaldo de la Asociación de la Prensa, organismo que en estos tiempos duros, de despidos y censuras, vela de manera incansable por los intereses de los profesionales de la información. Acaban de enviar un mail a sus socios que les transcribo por su enorme interés...

"Oferta para asociados:

La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) y la cadena de restaurantes Mesón Cinco Jotas, propiedad de Osborne, han llegado a un acuerdo gracias al cual todos los miembros de la APM podrán beneficiarse de precios especiales en los establecimientos de toda España. Así, los asociados disfrutarán de un 10% de descuento sobre el precio de carta en todas las consumiciones y compras realizadas en los Mesones Cinco Jotas, incluidos los Menús del Día y los Menús para grupos. Este descuento será del 12% si el precio de las consumiciones supera los 100 euros. Asimismo, Mesón Cinco Jotas cuenta con menús específicos para celebraciones (comuniones, bautizos, etc.), de los que los asociados obtendrán un 15% de descuento sobre el precio oficial.

Por otra parte, Mesón Cinco Jotas ha confeccionado un menú especial para periodistas, con una gran variedad de platos a elegir, a un precio de 27 euros/persona, con un descuento aproximado del 30% sobre el precio de carta. Además, existen diferentes menús, desde 19 euros/persona, para grupos a partir de diez comensales"

Alexandr Solzhenitsyn y los hijos del gulag

Tusquets edita una nueva traducción de 'Un día en la vida de Iván Denísovich'


ÁLVARO CORTINA
El Mundo



"El viento sopla sobre la estepa desnuda...; seco en verano, helado en invierno. Aquí nunca ha crecido nada, menos entre cuatro alambradas", escribe Alexandr Solzhenitsyn.

Algo sabía él de alambradas: sufrió la guerra, el presidio y el destierro cuando las instituciones rusas eran como edificios monstruosos que se comían al personal indiscriminadamente. La digestión institucional de Stalin se efectuaba, ordenadamente, en los campos de concentración. De aquí salen 'Archipiélago Gulag' o la más accesible 'Un día en la vida de Iván Denísovich' (ahora en nueva traducción de Tusquets), en momentos del deshielo de Jruschov.

Después volvían a casa los "hijos del gulag" después de diez años sin contacto. Oleadas de "camaradas" ex cautivos como niños decrépitos, irreconocibles, arrepentidos pero sin comprender muy bien su gran pecado.

'Un día en la vida de Iván Denísovich' es una novela de denuncia en carne viva, la carne viva de Solzhenitsyn. Nunca antes había habido en la URSS un testimonio directo de esta experiencia. Cambió su número de cautivo S-262 por el de S-854 (guarismos propios de androides de 'Star Wars') y su nombre por el de un compañero del frente alemán, Shújov. Como Joyce, el Nobel ruso quiso circunscribirse a las horas de un solo día, pero sin formalismo y casi hasta sin dramatismo.

Iván Denísovich, Shújov, se levanta con el crujido de los maderos de la litera, con el saludo al ordenanza del barracón, con el frío y la danza marcial de las columnas escoltadas. Vida racionada con gachas en la cacerola, y unas manos callosas que igual pasan una colilla. Su costumbrismo, su compadreo, su contabilidad del desamparo, su paisaje estéril son su denuncia, su verdad.

En una ocasión, Shújov y compañía discuten sobre Eisenstein, el director de cine, y su película estalinista 'Iván el Terrible'. Alguien habla de la capacidad del cineasta para la forma. Shújov, que tiene los dientes minados por el escorbuto y cecea, responde que eso es repostería posibilista en vez de pan de verdad. Dice: “¡Un genio jamás acomoda su interpretación a los gustos de un tirano!”

Esa tentación atrabiliaria de la evasión, tan propia del héroe carcelario no se filtra por las conversaciones a media voz. El dilema entre la posibilidad de escape y la proporción del castigo no existe salvo como anécdota. Los rusos, tras años de hambre y desdicha, viven abocados a un silencio resignado y zombie. En 'Un día...' hay otros lugares comunes: el calabozo, el látigo carcelero o la pirámide alimenticia del campo, lugar de castas.

Denuncia aparte, esta literatura resulta cabal, llana. Unas veces se dirige al lector, y muchas exclama o pregunta. Sobre todo pregunta, interrogación que es desde el fin del mundo:

"Al propio Kildigs le habían caído 25 años. La tanda anterior había tenido más suerte: Diez años a todos, con el mismo rasero. Pero a partir del 49 echaban a todos 25, sin distinción. Diez años aún los puedes aguantar sin estirar la pata, ¿pero 25?"

Política y literatura

Como dice el traductor Enrique Fernández Vernet: "Las obras de denuncia pasan por una primera etapa en que prima el mensaje político y la inmediatez, pero con el tiempo (una vez que se han difundido y asimilado) debe acabar prevaleciendo el aspecto literario".

¡Qué difícil resulta, en todo caso, separar la humanidad maltrecha y literaria de 'Un día...' de su testimonio, de su política, de su aliento contestatario! Pero lo estético se impone sobre el tiempo, esto es, las visiones perduran sobre el contexto:

Los presos, sus caras de chacal, sus ojos y narices picadas por el hielo, sus cifras pegadas al mono de trabajo. Shújov, Iván Denísovich, miraba a la luna desde la doble capa que hacía el hielo en su ventanuco, era entonces un Leopardi ruso con ceceo. Shújov tenía los ojos puestos no se sabe dónde y lamía el plato de gachas todos los días.