Matisse, los años voluptuosos

Sensual, colorista. El pintor de ‘La Danza’ descubre en el ocaso de su vida la belleza del desnudo. Obras nunca expuestas en España muestran su etapa en Niza en una gran exposición


JULIA LUZÁN
El País




La estancia está inundada de luz. Entre biombos y sillones de mimbre, un hombre de cabello ralo, bigote y barba encanecidos, con traje, corbata y una bata blanca a modo de guardapolvo, sujeta un bloc en sus rodillas mientras dibuja a una bella mujer desnuda. Matisse (1869-1954), el gran pintor francés, aparece en su estudio de Niza retratado en 1939 por un prometedor fotógrafo, Brassaï. Wilma Javor, una joven húngara, posa sin pudor mientras el ya anciano artista aparece abstraído en lo que más le interesa, la figura humana.

Atrás ha dejado sus monumentales obras como La danza o La música, los cuadros bidimensionales, en azules y verdes con las figuras en bermellón. El pintor vive estos años encerrado en sí mismo. Busca, posiblemente, alejarse de la realidad. Todo ha cambiado en su mundo tras el ciclón de la I Guerra Mundial. Matisse, que ha perdido a sus clientes rusos , Shchukin y Morozov, a causa de la Revolución, reflexiona sobre el sentido de su pintura. Se plantea dar un giro y dedicarse a trabajar en lo que él llama pintura de intimidad. Abandona el estudio de Issy les Moulineaux, cercano a París, y viaja a Niza en busca de una nueva forma para representar la profundidad.

Matisse trabaja sistemáticamente en esos años en el desnudo femenino: "Mi pintura, que en sus orígenes había partido de cierta exuberancia, se había desarrollado hacia la claridad y la sencillez. Se apreciaba claramente un deseo de abstracción cromática para conseguir formas cálidas y lúcidas en las que el arabesco debía ser el protagonista... Sí, debía tomar aliento, abandonarme con toda la tranquilidad y olvidar lejos de París mis preocupaciones...". Matisse se vuelca en racionalizar la simplificación, transformar la razón en serenidad, y se decanta por el color puro y la linealidad.

En Niza encuentra de nuevo la luz, la alegría de vivir. "Travail et joie", dirá a sus amigos. En la Costa Azul pinta su serie de odaliscas, un homenaje a Delacroix, Ingres y Renoir. Ellas "fueron los frutos abundantes de una nostalgia feliz, de un bello sueño viviente y, al mismo tiempo, de una experiencia vivida en el éxtasis casi completo de los días y las noches, en el encanto de aquel clima extraordinario".

Tomás Llorens, comisario de la que será una de las grandes exposiciones de la temporada en el Thyssen, museo que dirigió hasta 2005, ha planteado un recorrido por la obra de Matisse de 1917 a 1941, su periodo menos conocido. "Intento demostrar en esta muestra", afirma Llorens, "que la obsesión del color puro en Matisse no era tal. Trato de desmontar esa imagen del pintor basada en que la pintura del siglo XX tiene que pasar del naturalismo a la abstracción, que ha de olvidarse de los efectos de profundidad para ir a la bidimensionalidad y al color puro. En el caso de Matisse no es verdad. Él era un hombre muy reflexivo, publicó en varias ocasiones sus opiniones sobre la pintura, y en ningún momento habló de abstracción. Es más, en alguna ocasión incluso la rechaza. La conclusión a la que he llegado es que no hay una evolución lineal en Matisse. Sus primeras pinturas estaban más próximas a la herencia impresionista y a Cézanne, al que admiraba. Y en Cézanne había una manera de tratar la profundidad que no tenía que ver con la perspectiva. Ésa es la herencia que Matisse trata de desarrollar".

Matisse vive en Niza la segunda mitad de su vida. Lejos de la familia, de Amélie, su mujer, y de sus hijos. Solo en habitaciones de hotel con su caballete y sus pinturas. No se le ve por el paseo de los Ingleses, apenas por las calles estrechas de la ciudad mediterránea. Es su etapa más introspectiva. Le vienen a la mente las proféticas palabras del precursor del simbolismo, Gustave Moreau: "Usted va a simplificar la pintura", vaticinó. Y eso era lo que él buscaba, aturdido por su fama de fauve, de colorista puro: "He trabajado tantos años para que luego alguien diga: Matisse no es más que eso...". Matisse, el atormentado. Un hombre introvertido, inseguro, reflexivo. "Es un artista cuya obra está basada en su sensualidad y voluptuosidad, pero con una relación difícil, muy cerebral", afirma Tomás Llorens.

Marcel Proust acababa de publicar Por el camino de Swann, el primer volumen de En busca del tiempo perdido. Uno de los personajes de la novela, el esteta Bergotte, aparece obsesionado con la pintura de Vermeer. La siesta y el fauno, el poema de Mallarmé, era un lugar común en la cultura del París de comienzos del siglo XX. Debussy compone por entonces su Preludio para la siesta del fauno. El ruso Diaghilev lo traslada a la danza, y Nijinsky lo baila. El arte del bailarín sirve de inspiración a los artistas del momento. Matisse no escapa de este delirio. Ilustró las poesías de Mallarmé, pintó para Shchukin La ninfa y el fauno, y en 1935 quiso retomar el tema en un gran cuadro que no acabó nunca. Los conceptos simbolistas, el sueño, la realidad, el contraste entre razón e inspiración, se adueñan de la pintura de Matisse, que busca así el éxtasis, la inspiración.

Una nueva vuelta de tuerca en las influencias del pintor. Bebió del impresionismo, también de Turner -al que descubrió en Londres cuando fue allí en viaje de bodas en 1898-, del arte musulmán, de Seurat y Van Gogh, o de su descubrimiento de las estampas japonesas ("la revelación me ha llegado siempre de Oriente"), pero sobre todo de Cézanne, "el buen Dios de la pintura". Tanto lo admiraba que siempre tuvo en su casa -hasta 1936, en que lo donó al Museo de Bellas Artes de París- las Tres bañistas de Cézanne. Le costó un gran esfuerzo económico. Gertrude Stein dijo de forma malévola que lo compró con la dote de su esposa. Lo cierto es que empeñó un anillo con una gran esmeralda, la mejor joya de Amélie, para poder comprar la obra.

Hasta 1916, Matisse trabaja en obras de gran formato, La danza, La música, Los marroquíes o Las bañistas en el río. De joven, cuando paseaba por el Museo del Louvre, su punto de referencia era Chardin, y éste vuelve a ser crucial para él en sus primeros años de Niza, en esa tradición de la pintura de intimidad y silencio que tanto paralelismo guardan con las obras de Vermeer.

En aquellas habitaciones de hotel donde dibujaba una y otra vez figuras de mujer, Matisse retoma su fijación con las ventanas -"el exterior y el interior se funden en mi sensación"-, el tema que descubrió en Colliure con sus amigos Derain, Gris y el escultor Maillol. De ellos hablaría seguramente con un joven Picasso, al que encontró en París hacia 1905, en casa de la escritora y coleccionista de arte estadounidense Gertrude Stein. En aquella época, Matisse era el maestro, el principal rival de Picasso. Durante un tiempo vivieron pegados el uno al otro, pensando y trabajando a la par. "Las cosas que nos dijimos Picasso y yo durante esos años nunca se volverán a decir, y si se dijeran, nadie sería ya capaz de entenderlas. Éramos como dos montañeros atados a la misma cuerda". Luego se distanciaron y entre ambos surgió una fuerte rivalidad. Pero cuando murió Matisse, en 1954, Picasso dedicó un cuadro al que fuera su amigo, La sombra sobre la mujer: una ventana, un violín y una odalisca.

En Niza, Matisse tropezó con una dificultad. Necesitaba modelos profesionales. Tuvo que buscarlas en las compañías de los ballets rusos. La primera que posa para él es Antoinette; después, Laurette; luego será Lidia, una rusa con la que tuvo una relación más estrecha. Al borde del Mediterráneo resurge en su pintura el tema de la ventana. Llorens lo resalta en la exposición del Thyssen. "Alberti decía que el cuadro tenía que ser como una ventana en la pared. Cézanne fue el primero en alterar ese concepto de la visión, y eso es lo que admira Matisse. Intenta desarrollar la percepción visual. Quiere trabajar en la línea de la pintura holandesa del XVII, como la de Vermeer, pero lo que más le interesa es la figura humana y el desnudo".

Un sensual Matisse disfraza a las mujeres a las que pinta como odaliscas, un homenaje a Delacroix y a Ingres, porque quiere conservar de su etapa anterior, la de la pintura decorativa, el sentido del ornamento. Son desnudos impregnados de voluptuosidad que señalan a Matisse como un apasionado lector de Baudelaire. Su primer cuadro lo tituló con un verso del poeta, Lujo, calma, voluptuosidad, la estrofa que se repite en La invitación al viaje. La pintura absorbe la vida de Matisse. Busca fórmulas diferentes: "Trabajé como impresionista pintando directamente de la naturaleza; más tarde traté de lograr concentración y una expresión más intensa en la línea y el color. Para ello he tenido que sacrificar en parte otros valores: la materia, la profundidad espacial, la riqueza del detalle. Ahora desearía agruparlos todos". Matisse habla de "voluptuosidad sublimada" -una clara referencia a Freud- en su relación con las modelos; es más, afirma sentirse "impregnado", y por eso siempre dibuja a dos palmos de la modelo.

Mientras el artista se hunde en su pintura, el mundo cambia a su alrededor. Él lo percibe, pero se siente alejado de todo. En 1930, la Fundación Barnes de Estados Unidos le encarga una nueva versión de La danza, su obra fetiche. Regresa a los comienzos, al estilo decorativo, aunque esta vez mucho más abstracto.

En 1933, una vez finalizada la obra, trata de volver a su pintura de intimidad y comienza sus "dibujos a rayas", a lápiz o a pluma. Su sueño pierde fuerza y se vuelca en el dibujo. Se va alejando de la realidad para concentrarse en un mundo de signos. En 1941, después de un año a las puertas de la muerte tras sufrir una operación para extirparle un tumor de duodeno, vuelve a trabajar y lo hace como quien deja una herencia. Se concentra en el dibujo utilizando términos musicales: el tema y las variaciones. El tema son dibujos a carboncillo, grandes, muy trabajados y simplificados. Y cuando ya tiene el tema, ejecuta las variaciones, de un solo trazo, como una escritura. "La música y el color no tienen nada en común, pero siguen caminos paralelos. Siete notas, con alguna ligera modificación, bastan para escribir una partitura, ¿por qué no podría suceder lo mismo con la plástica?".

Son años convulsos. Picasso pinta el Guernica; Miró, las Constelaciones. Los conflictos sociales se suceden; España está en guerra; Hitler alcanza el poder. En 1940, las tropas alemanas entran en Francia. Matisse encuentra refugio, una vez más, en Niza. Su mujer y su hija han sido detenidas por la Gestapo acusadas de colaborar con la Resistencia. A él, el Gobierno de Vichy le deja en paz. Atormentado, enfermo y desengañado, pasa sus últimos años entre dibujos y pinturas. Es el final de una etapa. De su vida.

'Matisse: 1917-1941' puede verse en el Museo Thyssen-Bornemisza del 9 de junio al 20 de septiembre

Las mentiras de la nuclear de Garoña

LADISLAO MARTÍNEZ LÓPEZ
Viento sur



La central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) lleva funcionando 38 años. A principios de julio se termina la licencia de explotación vigente y el Consejo de Seguridad Nuclear y el Gobierno deben decidir sobre su futuro. Los promotores pretenden alargar la vida de la planta durante 10 años más, pero han encontrado la oposición de las ONGs ecologistas y de importantes sectores sociales. Sectores del propio PSOE, liderados por el ex ministro Jesús Caldera han manifestado el deseo de que se proceda a su cierre.

Ante esta situación, los propietarios de la central han realizado una campaña histérica en la que han señalado que el precio de la electricidad subiría un 10 % en este país si se procediera al cierre de la central. A pesar de que salta a la vista que es una evidente exageración (la planta produjo en 2008 menos del 1,5 % del total de la electricidad consumida en nuestro país pese a haber funcionado al límite de lo técnicamente posible), la prensa le ha concedido una enorme relevancia. Se trata de atemorizar a la población cuando se sabe que la electricidad subirá en julio…por motivos bien distintos. Lo hará para contener el déficit tarifario, por debajo de los 3500 millones de euros de acuerdo con lo establecido en decreto-Ley que todo el mundo conoce, paradójicamente, como el del bono social (RDL 6/2009, ya convalidado por las Cortes).

Cuando se conoce el funcionamiento del sistema eléctrico español, la sorpresa se convierte en indignación. Lo que realmente ocurrirá es que los usuarios apenas notarían el cierre de la planta, pero sin embargo se produciría una enorme merma en los beneficios de sus propietarios. De ahí su histeria.

En efecto, en el marco legal vigente en nuestro país (Ley 54/97 del primer gobierno del PP) se establece un sistema de "oferta competitiva" para atender la demanda prevista para cada período de media hora. De acuerdo con ello el "operador de mercado", ordena las ofertas de los productores de electricidad por los de precios solicitados y escoge las más baratas para atender la demanda. A todas las centrales que hayan sido requeridas para funcionar -y con independencia del precio que se haya indicado-, se les pagará el precio solicitado por la instalación más cara que haya sido necesario poner en marcha. Es decir, todas las centrales que funcionen cobrarán lo que pida la más cara entre las más baratas.

Por eso, si se cerrara Garoña, que sólo posee 466 MW, lo que realmente ocurriría, la mayor parte del tiempo, es que una nueva central de gas en ciclo combinado sería requerida para funcionar. El precio con y sin Garoña lo fijarían dos centrales de gas en ciclo combinado (con módulos de unos 400 MW) cuya diferencia sería muy pequeña. La subida del precio del mercado mayorista también lo sería. Además habría que recordar que, en las horas en las que está parada, su influencia en el precio de la electrcidad es nula. Los usuarios, apenas lo notaríamos.

Paradójicamente sus propietarios lo notarían mucho. Garoña es una central ya amortizada que para su funcionamiento sólo incurre en costes variables (fundamentalmente combustible y mano de obra) que son mucho menores que los correspondientes a la central que fija el precio del mercado mayorista. Sus márgenes de beneficios son siempre enormes… y eso es lo que les duele a sus propietarios. Moriría la gallina de los huevos de oro.

Tiene su ironía recordar que si funcionara el viejo sistema de reconocimiento de costes, conocido en su momento como el marco legal estable, la incidencia del cierre de Garoña sería mayor, aunque nunca del 10 %. Porque hasta 1997, se pagaba por cada kWh en función del coste que costaba generarlo. Y sin embargo en muchos otros aspectos se trataba de un sistema mucho menos irracional que el de oferta competitiva actual.

El gobierno no tiene por tanto ningún motivo para no proceder al cierre de Garoña. No hablamos de encarecimiento de la electricidad, hablamos de merma de sus beneficios. Y al otro lado queda nuestra seguridad y nuestro medio ambiente.

Entrevista a Mike Ness (Social distortion)


JORDI MEYA
Rockzone



Hablar con Mike Ness es hacerlo con una leyenda viva del punk rock. Así que cualquier excusa es buena para poder charlar con él. En este caso, aunque por desgracia todavía no se vislumbra en el horizonte un nuevo disco de Social Distortion, el motivo es su próximo gira que los traerá a Madrid, Barcelona y Barakaldo a principios de Junio.


En junio estaréis tocando en España. ¿Qué podemos esperar de los conciertos y qué recuerdos tienes de nuestro país?

El caso es que sólo hemos estado allí dos veces y con diez años de diferencia, creo. Así que para mí es difícil tener una idea real del país. Además llegamos, tocamos y nos fuimos. Pero recuerdo que me gustó y la verdad es que tengo muy buen presentimiento con esta gira. La última vez que estuvimos en Europa, George Bush era nuestro presidente y me sentía un poco avergonzado. Ahora me siento mejor (risas). En cuanto a los conciertos serán el típico show de SD con mucha energía. Intentaremos escoger canciones de nuestros treinta años de carrera que la gente quiera escuchar, aunque seguro que nos olvidaremos de alguna (risas)

Tuve la suerte de veros la primera vez que vinisteis en la gira de White light, white heat, white trash , por aquel entonces, la verdad es que poca gente os conocía por aquí. Ahora, en cambio, ya se os ve totalmente consagrados. ¿te sorprende ver hasta donde habéis llegado?

Desde el principio queríamos ser un grupo que llegara a todo el mundo, no sólo a los punk rockers. Pero claro, éramos la élite, pensábamos que éramos más que la masa (risas), pero yo siempre he admirado a The Clash, que aunque tenían un mensaje político mucho más fuerte que el nuestro, hacían canciones para todo tipo de gente. Creo que cada persona tiene algo que ofrecer al mundo y yo tampoco quiero escribir para un público determinado , sino para todo tipo de personas.

Aunque vais a salir de gira, lo vais a hacer sin un disco nuevo de estudio. Estáis yendo a poso de tortuga...

(Risas) Yo no diría eso. Lo que pasa es que hemos girado mucho, somos un grupo que trabaja mucho. No es como si hubiéramos sacado un disco hace cinco años y nos hubiéramos quedado sentados en casa. Cada año hemos girado y la única manera de hacer un disco es parar, componer, ira un estudio y grabarlo. Me hubiera gustado tener un disco nuevo en 2008 pero no pudo ser, y ahora ni siquiera sé si lo tendremos listo para 2009.

Pero tienes nuevas canciones escritas

Si, unas cuantas. Pero todavía no sé si son suficientes para hacer un gran disco.
Quizás tenga el 75 % de un gran disco, Para cada disco nuevo me ha gustado poder tocar temas nuevos durante un año o dos, para poder ir sintiendo los temas como míos. Además, creo que a la gente también le gusta escucharlos antes, porque así, cuando tienes el disco, ya reconocen algunos temas.

Se ha rumoreado que estabas considerando hacer un disco acústico con SD

Quizás algún día lo haga. Pero para el próximo creo que necesitamos un disco de rock fuerte. Quizás luego podemos hacer un disco acústico.

Y tienes planes para hacer otro disco en solitario

He pasado buen aparte del 2008 girando en solitario, algo que no había hecho en ocho años. Me gustaría hacer otro disco, pero de nuevo me falta encontrar tiempo.

Dado que Johnny Wickershman y Bren Handing te han acompañado en tu gira en solitario ¿hay demasiada diferencia entre un show de Mike Ness y uno de SD?

Sí, son muy diferentes. Hay parecidos porque intento utilizar todo lo que he aprendido en 30 años e carrera para la Mike Ness Band, pero el sonido es mucho más country. Es la misma energía, pero con una dinámica diferente. Creo que tocar juntos en mi banda hace que seamos mejores cuando tocamos con SD. Hemos encontrado un buen equilibrio.

Siempre te ha costado mucho mantener una formación estable para el grupo. ¿Cómo han afectado todos esos cambios al funcionamiento del grupo? ¿Es muy distinto ahora a como era antes?

Reemplazar a Danny (Danell, guitarrista original que falleció de un neurisma cerebral en el 2000, ndr) fue el cambio más importante, tanto a nivel personal como musical. Por suerte pude encontrar a Johnny, que era la persona adecuada. En cuanto a la sección rítmica, al principio siempre había intentado usar a gente con la que me llevara bien con la esperanza e que también supieran tocar (risas). Ahora más bien busco a gente que sean buenos músicos y luego aprendo a ser sus amigos. A partir de respetarlos como músicos me es más fácil llevarme bien con ellos. Tocar con buenos músicos te hace mejorar. Creo que todos intentamos ir siendo cada vez mejores. Ahora tenemos a este chico, Adam (Willard), a la batería que tocaba con Rocket from the crypt, así que estamos a tope.

Tras 30 años de carrera ¿sigue siendo la banda tan importante para ti la como al principio, cuando no tenías nada más, o ahora juega un papel secundario respecto a tu familia, ¿por ejemplo?

Sigo sintiendo la misma pasión que entonces. Pienso tocar hasta que muera. Sigo sintiendo el grupo como una parte fundamental de lo quien soy. Obviamente, mi familia es igual de importante y es duro de combinar. A veces envido a la gente que tiene un trabajo normal, vuelve a casa y puede cenar tranquilamente con su familia. Cuando vuelvo de gira me cuesta dos semanas adaptarme ala vida normal.

¿Y sigues identificándote con todas las canciones o hay algunas que quizás ves como un poco inocentes o infantiles?

La mayoría me siguen pareciendo muy reales, pero hay algunas que me resultaría extraño catar. Siempre he intentado hacer canciones atemporales que pueda cantar cundo sea viejo o que, aunque cambien los temas, sigan siendo relevantes. No es fácil.

Fuiste de los primeros punk rocker en reivindicar a Johnny Cash cuando nadie le hacía ni caso. ¿Cómo has vivido ese resurgimiento de su figura?

Recuerdo que cuando hicimos “Ring of fre” mucha gente nos criticó, en plan, SD haciendo una canción country? Tío escucha la letra y calla. Así que ahora sólo siento ganas de decir “joderos”, está bien que la gente conozca la música de Johnny Cash, supongo que más vale tarde que nunca. Toda la música está conectada, el blues con el jazz, el jazz con el rock, el rock con el country

¿Cómo te sientes cuando otros músicos te citan como una influencia? ¿te hace sentir viejo?

(risas) No, pienso que es genial. El tío de Alkaline Trio me hizo una gran entrevista para un artículo sobre mí, tomamos café, nos hicimos fotos... me hizo sentir bien.

¿Estás al tanto de los nuevos grupos?

Más o menos. Pero los escucho con cierta sospecha (risas). Hay grupos que me gustan como los White Stripes o Los Hives, que hacen cosas originales. Pero siempre llego un poco tarde. No me compré mi primer disco de Nirvana hasta que Cobain había muerto.

¿Se te hace raro ver en qué se ha convertido la escena punk?

Cada uno tiene una definición de lo que es el punk. Cada uno hace su interpretación.
Ahora es simplemente otro estilo de música más como el rock o el pop, pero al que se le reconoce un significado social. De el mismo modo que en los 50 no era admisible que el rock fuera cantado por negros y tuvieron que buscar jóvenes blancos para hacerlo aceptable, con el punk pasó un poco lo mismo. Para mí el punk consistía en cambiar la cosas que nos gustaban. Era una revolución musical, pero nadie nos dirigía, éramos como un tren fuera de control, pero a pesar de ello creo que conseguimos cambiar la cosas. Peor con esos cambios vinieron muchas promesas falsas y todavía hay cosas en el mundo sobre las que exhibir y los ideales del punk siguen vigentes. Al mismo tiempo, ese estilo de vida casi acaba con mi vida. Cuando yo empecé, hacerse punk era casi como unirse a la mafia, parecía atractivo desde fuera, era sexo, dogras, rock and roll... pero también tenía s que pagar un precio.

En tu caso, estuviste enganchado a las drogas durante mucho tiempo. ¿Qué te hizo cambiar?

El dolor

¿Temiste en algún momento que la ausencia de dolor te impidiera escribir buena canciones?

No, lo que lo que más me preocupa era cómo podría divertirme sin drogas ni alcohol. Pero una vez que comprobé que era posible pasarlo bien sin eso, fui muy feliz. Y descubrí que tener la mente clara, de hecho, me ayudaba a conectar mejor con mis sentimientos y escribir sobre ellos. Hace casi 20 años que estoy limpio y no me gustaría volver atrás para anda, pero estoy seguro de que podría volver a caer.

Cuando a día de hoy coges una guitarra para componer ¿cuánto hay de espontáneo y cuánto de oficio?

Sigo escribiendo con el corazón. Eso es lo principal. Pero es importante crecer tanto intelectual como emocionalmente. Creo que a medida que me he hecho mayor, me he convertido en un mejor compositor.

¿Es duro físicamente aguantar una gira estas alturas?

No te voy a mentir, es duro (risas), además solemos tocar seis noches a lasa semana.
Sólo tenemos un día para recuperarnos. Damos el 100 % cada noche y hay días que te sientes que lo has dado todo la noche anterior y no te queda nada dentro. Por suerte, la adrenalina acaba saliendo, pero no es fácil.

¿Hay noches en las que sientes que no has dado todo lo que debías?

De vez en cuando sale algún concierto raro, pero yo sigo creyendo que el 50 % de un concierto es el público. Pero en nueve de cada diez conciertos nuestro público responde muy bien, lo que hace que nosotros respondamos. Tenemos esa suerte.

Mucha gente joven seguramente os va a ver porque sus grupos favoritos son fans vuestros. ¿Qué pasa por tu cabeza cuando miras a primer afila y ves u chaval de 15 años?

Que es un chaval listo (risas). Ir a un concierto de SD es como ir a la escuela.

Se dice que la canción “Kids of the black hole” de los Adolescents está basado en el apartamento donde vivías de joven. ¿Es cierto? ¿Podrías describirlo?

Si, es cierto. Era un apartamento de un habitación en el que nos reuníamos un montón de punk rockers para escuchar música, pintarrajear las paredes, hacer todo tipo de cosas que no deberíamos. Era nuestro lugar de reunión. En aquellos días, éramos muy pocos, así que los revolucionarios necesitábamos un punto de encuentro

Tus canciones hablan mucho de la calle, la parte oscura de California, pero al mismo tiempo hablas de ello con un punto de romanticismo. ¿Dónde acaba la realidad y empieza el mito?

Lo que está claro es que no canto sobre Dysneylandia. Siempre he tenido una relación de amor y odio con el lugar donde vivo. A veces veo su lado hermoso y pienso que Orange County es uno de los mejores lugares del mundo, y entonces veo a un idiota con un adhesivo de George Bush en el coche y recuerdo que no todo es tan bonito (risas)

Como vuestro disco, “Somewhere between heaven and hell”

Exacto. Vivimos entre el cielo y el infierno.

Un 'sheriff' contra los Bancos

El ‘sheriff’ se hartó. Dijo que no pensaba ejecutar más órdenes de desahucio que afectaban a pobre gente. Thomas Dart se ha enfrentado a los bancos y se ha convertido en un héroe en EE UU, una especie de nuevo Robin Hood

YOLANDA MONGE
El País



El sheriff llamó a la puerta. Le abrió un hombre joven, de treinta y tantos años, con un bebé de seis meses en pañales en cada brazo. Agarrado a su pierna, con cara de susto, se aferraba otro hijo de cinco años. Unos pasos más atrás, sorprendidos y con un bocado de cena todavía en la boca, habían acudido a la inesperada llamada a la puerta un cuarto hijo de 11 años y la esposa y madre de los anteriores. Tenían el tiempo justo para recoger sus pertenencias y salir de la casa. Eso era lo que el sheriff había ido a decirles. Eso era lo que el sheriff debía hacer: ejecutar el desahucio. Pero el sheriff dijo no. Se acabó.

El sheriff Thomas Dart, del condado de Cook, en Illinois (Estados Unidos), se negó a llevar a cabo más desahucios de "inocentes" a los que el banco no había notificado con tiempo o a quienes, sencillamente, el casero engañaba y, mientras no pagaba su préstamo, seguía cobrando la renta del inquilino, que ahora sufría las culpas ajenas.


El índice de desahucios en el área metropolitana de Chicago -Condado de Cook, que, con cinco millones de habitantes, es el segundo más grande del país- había permanecido casi estable durante 10 años. Pero a partir de 2006 el número comenzó a crecer y pasó de cerca de 19.000 en ese año a más de 32.000 en 2008. La proyección para éste superará con creces los 43.000. Todo por culpa de la crisis de las hipotecas subprime y una crisis económica no vivida desde la Gran Depresión de los años treinta.

Dart desafió a los tribunales y enfadó a los banqueros, que le acusaron de no hacer su trabajo y le amenazaron con llevarle ante un juez. Pero el sheriff insistió en su declarada moratoria y sobre su mesa comenzaron a amontonarse los cientos de desahucios que la ley exigía ejecutar. "Nadie puede hacerse una idea de lo sorprendida que se queda una familia cuando una noche cualquiera está en su sala de estar viendo tranquilamente la televisión y de repente llaman a la puerta; creen que es un vecino, pero se encuentran conmigo y seis tipos de uniforme negro que les notifican que tienen que dejar su casa", explicó Dart el pasado noviembre a los medios de comunicación, a los que les faltó tiempo para calificarle como un moderno Robin Hood que ayudaba a los más desfavorecidos.

Su actuación ha provocado que la revista Time le incluya en su lista de las 100 personas más influyentes del año pasado. Su nombre se encuentra dentro de la sección Líderes y revolucionarios, junto al del primer ministro de Irak, Nuri al Maliki; la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente estadounidense, Barack Obama. Cuentan en Time que cuando le llamaron para notificarle el nombramiento hace unos días, Dart, de 46 años, estaba en casa cuidando de sus cuatro hijos y su mujer, en cama, de baja médica, haciendo reposo por el embarazo de su quinto hijo.

"Es un honor", dijo un humilde Dart. "Pero sobre todo es algo muy importante para la oficina del sheriff, ya que valora todo el duro trabajo que mis agentes han llevado a cabo y la cantidad de horas que les han robado a sus familias para poder dedicarse a esto".

Dice el 'sheriff' Dart que cada día se hizo más difícil cumplir con su trabajo. Cada vez era peor. Más duro. Siempre había niños pequeños por medio, siempre había madres solteras que se estaban dejando la piel para salir adelante y que, de repente, se veían sin un techo. Niños sentados en las aceras en plenas noches de invierno. Familias con todas sus pertenencias en medio de la calle rogando que no se las robaran mientras buscaban un medio de transporte que les llevara al albergue más cercano. Mujeres que cargaban a sus pequeños en brazos y que metían apresuradamente un par de pijamas y pañales en el bolso para aventurarse carretera abajo sin atreverse a mirar atrás. "Gente inocente", subraya Dart.

"Mi conciencia no me permitía seguir participando en algo tan injusto". Estamos hablando de gente cuyo alquiler se comía casi todo su salario y a la que no le quedaba casi ni un centavo para comida y gastos, mientras el propietario del inmueble hacía meses que no cumplía con sus obligaciones bancarias y no pagaba la hipoteca. Gente que de un día para otro acababa en la calle cuando había pagado todas y cada una de sus facturas. También gente que, por la crisis, era incapaz de hacer frente a las deudas y a la que no se le concedía ni un mínimo plazo para adaptarse a la nueva situación. "Decidimos que no íbamos a seguir formando parte de algo tan injusto", insiste visiblemente enfadado Dart.

le escucharon. Bien porque los medios de comunicación han estado haciendo mucho ruido, bien porque alguien consideró que era lo que había que hacer. Los tribunales estuvieron de acuerdo en diseñar un plan que diera a los ocupantes de las casas susceptibles de desahucios un tiempo razonable para que pudieran buscar un alojamiento decente. Para que familias enteras no acabasen en albergues donde las condiciones de vida son espartanas y a veces se ven obligadas a separarse, pues en algunos centros no se aceptan adolescentes por temor a conductas violentas.

"Los desahucios se hicieron conocidos porque de repente llegaron en aluvión. Hasta ese momento siempre habían sido un problema de otro", explica. "Pero de la noche a la mañana se convirtieron en un problema de todos y en todo el país".

Dart testificó el pasado noviembre ante el Congreso de Estados Unidos dentro de unas comparecencias que trataban de arrojar luz sobre la grave crisis económica. Su intención, según sus palabras, era "poner cara al conflicto" que estaba arruinando la vida de miles y miles de personas. "El caos financiero del que hablaban los senadores, la crisis de la industria bancaria que denunciaban los periódicos, tenía una traducción concreta. Ese caos se estaba trasladando a las calles de una manera que nunca antes se había vivido".

El periódico 'Chicago Tribune' dijo de él que era un "hombre con ambiciones políticas". Desde su salto mediático a la escena nacional mucho se ha especulado sobre sus intenciones de entrar en el firmamento de las estrellas políticas con sueños de elevarse, incluso, hasta la Casa Blanca. Él sonríe y declina con humildad que esa posibilidad esté cercana. "No veo la vida de esa manera. Lo importante para mí es poder hacer algo que cambie las cosas, esté donde esté. Soy feliz con lo que hago ahora".

Sea evitar desahucios injustos o denunciar casos de prostitución, el sheriff Dart no baja la guardia. "Nos impactó ver cómo un espacio como la web Craiglist, que llega a tanta gente educada e informada, se usaba para un fin tan terrible como el abuso de mujeres". El caso contra Craiglist está en los tribunales. Mientras tanto, Dart ha lanzado un "equipo de intervención" que ofrece consejo, asistencia financiera y cobijo a las prostitutas para que puedan romper la espiral que las mantiene en las calles.

Como él mismo dice, la oficina del sheriff estaba siendo infrautilizada. Eso ya no sucede. Al menos en el condado de Cook.