"Un lugar llamado Oreja de Perro", Iván Thays


KEPA ARBIZU
Lumpen



La tan denostada “era de la comunicación” a veces sirve para algo más que saturarnos de informaciones vacías. Puede conseguir promocionar escritores y dotarles de cierta publicidad. Así sucede con el creador del famoso blog, Moleskine literario, dedicado a la literatura en su significado más amplio, donde engloba desde noticias y reflexiones eruditas, hasta cotilleos más banales. Dejando a un lado consideraciones personales respecto a su estilo y forma, representa una gran labor hecha por su creador, el escritor peruano Ivan Thays.

Nacido hace 41 años en el país andino, cuenta con una dilatada carrera literaria, iniciada en 1992 con “Las fotografías de Frances Farmer”, pero que debido a lo espaciado de sus creaciones, no es especialmente prolífica, sólo cuatro obras en más de 20 años. Aun así ha sido galardonado con varios premios y reconocimientos, el más reciente, y el que le ha ayudado a hacerse un hueco en España, ser finalista en el Premio Herralde del 2008.

“Un lugar llamado Oreja de Perro” es el libro con el que alcanzó dicha mención. La historia que se esconde tras el título es la de un periodista, famoso otrora por salir en la televisión, encargado de escribir un artículo relatando la llegada del presidente peruano, Alejandro Toledo, (una suerte de Godot al que todos esperan), a Oreja de Perro, lugar devastado por la lucha de la guerrilla y hasta ahora totalmente olvidado a la vista de los políticos y medios de comunicación. Allí, reflexiona sobre la pérdida de su hijo y de su mujer (dato con matices autobiográficos) a la vez que mantiene una peculiar relación con una oriunda del lugar que le traerá más de un problema.

Lo que subyace en esta historia es el interés del protagonista por borrar y alejar todos sus malos recuerdos que le hacen vivir en un estado de desesperación continua. Para ello, se propone responder a la última carta que le dejó su mujer, tarea complicada debido a su incapacidad para plasmar su estado de ánimo. Todo se desarrolla en un entorno dramático, un pueblo lleno de sufrimiento, repleto de historias pasadas auténticamente escalofriantes debidas a las luchas entre guerrilla y estado. Es complicado no ver reflejado en dicha población las descripciones de zonas habitadas por fantasmas y muertos realizadas por Juan Rulfo. Resulta muy interesante el doble nivel en el que transcurre el libro, por una parte el interior del personaje principal y por otra, el paisaje que le rodea, ambos destruidos y aferrados a una mínima esperanza de poder olvidar y centrarse en su futuro.

Thays utiliza un estilo claro, conciso, a veces rozando lo periodístico, que no le resta una pizca de agilidad a la historia, este hecho junto a la manera de describir a personajes barriales, en este caso de un pequeño pueblo, le emparenta con las primeras obras de Vargas Llosa. Cuando se trata de dibujar las reflexiones más personales y catastrofistas del protagonista recuerda al Onetti onírico pero fuertemente pesimista.

Sin duda estamos ante una buena novela, pero también es justo decir que sin tener ningún fallo capital, es imposible no pensar en que se le podía haber sacado más jugo, y aunque es de una crueldad por momentos importante, dan ganas de conocer más en profundidad a los personajes, sus situaciones y por supuesto, su entorno. Es cierto que Thays en ningún momento quiere hacer un retrato político, pero se echa de menos una mayor profusión en este hecho que sin duda daría más calado y humanidad al total, que resulta en ocasiones trazado de manera algo gruesa.

El Cuarto Oscuro: Betty Harris

La Verdadera Reina del Soul de New Orleans


Ragtime Willie
Requesound




Fue, y sigue siendo, un amor apasionado a la primera escucha. Después de agenciarme el segundo volumen de la indispensable colección que la deliciosa discográfica británica Soul Jazz Records editó dedicada al funk de Nueva Orleáns, reparé en la obra maestra que se escondía en sus cortes.

Esta canción sublime se titula “Show It” y la cantante que, de manera arrebatadora, interpreta el tema, se llama Betty Harris. Teniendo en cuenta que el arreglista, productor y compositor del tema no es otro que mi admiradísimo Allen Toussaint, mi curiosidad insaciable se puso manos a la obra para descubrir más en profundidad a la llamada “la auténtica reina del soul de Nueva Orleáns”

Por tanto, la realeza es, paradójicamente, protagonista de este mi cuarto oscuro de hoy, uno de mis últimos y felices descubrimientos que comparto alegremente con los ilustres lectores del Requesound.

Betty Harris fue una hija de ministros negros de iglesia, nacida en Alabama en 1939. Por lo tanto, la base musical de la pequeña Betty fue, según sus propias palabras “iglesia, iglesia, iglesia”, lo que significa dedicación absoluta la música gospel, música sacra. Por entonces estaba firmemente enraizada en al población negra la diferencia entre música gospel y música “secular”. Esta última no era otra cosa que lo que hoy conocemos como Rhythm and Blues. Según la propia Betty: “Cantar era una pasión. Era algo que me encantaba. Empecé a cantar en la iglesia. Y para cuando tenía 9 ó 10 años, dirigía ya un coro de 125 personas con Brother Joe Mays, así que conocía a todos los cantantes de gospel y conocía cómo vivían”.

Su pasión se ahogaba en los estrechos límites del gospel. Su secreto deseo era poder interpretar la música secular que escuchaba en la radio. Y así lo hizo.

Una persona importante en el lanzamiento de la carrera de Harris fue su profesora de canto Big Maybelle, una distinguida y respetada intérprete, quien fue responsable de la decisión última de Betty para convertirse en cantante profesional. Según cuenta Betty: “Yo tenía voz y algún control sobre ella, pero me di cuenta de que necesitaba más. Le dije lo que necesitaba y me dejó ir con ella de gira. La veía actuar noche tras noche y, por el día, me hacía cantar delante de un espejo. Trabajó muy duro conmigo, hasta que consideró que estaba lista para subirme a un escenario. Fue mi profesora, mi instructora, mi entrenadora.”

A los 17 añitos, Harris recala en California con el obsesivo objetivo de convertirse en cantante y, recomendada por su protectora benéfica, Big Maybelle, conoce al promotor Babe Chivian, quien, a su vez, le aconseja que vuele hacia el este: Chivian es promotor de un jovencito con cierto éxito, un tal Solomon Burke, que graba para Atlantic, la rompedora discográfica de Nueva York. Burke había obtenido un éxito reciente con el tema “Cry To Me”y, cuando conoció a Betty, inmediatamente la puso en contacto con su productor Bert Berns.

Berns decidió que Betty cantara el éxito de Burke, que volviera a interpretar el tema que puso en órbita al ahora conocido como rey del rock and soul. Con los legendarios Jerry Leiber y Mike Stoller en la mesa de control y, respaldada por los coros de Cissy Houston y Dee Dee Warwick, Betty graba su primer y mayor éxito ”Cry To Me”, editado por Jubilee Records en 1963. El aroma gospel y el tempo más relajado de la canción consiguieron que el single se aupara al número diez de las listas de R&B y al 29 de las listas pop. Con Berns, Harris colaboraría en dos singles más que no gozaron de la popularidad, ni tampoco de la calidad musical de su primer sencillo.

Prosigue Betty: “Mi manager me presentó a Bert Berns. Cuando escuché la versión de “Cry To Me” interpretada por Solomon dije “Vale, no me importa cantarla, pero no es la manera en que la siento” Y la canté a capela, y Bert dijo “espera un momento” y mandó a alguien arriba para traer a Gary Sherman. Gary bajó y tocó la melodía en el piano tal y como yo la había cantado. Gary fue el arreglista de la canción. Y una semana después, estábamos en el estudio e hicimos, exactamente, tres tomas de la canción. Cuando terminamos con el tema, todo el mundo estaba llorando”.

Pero lo mejor estaba aún por llegar.

Mientras estaba de gira, Harris conoce al mago del sonido de Nueva Orleáns, el delicioso músico, compositor, arreglista y productor Allen Toussaint. Este decide contratar a la artista para su sello Sensu y empezó una de las colaboraciones más gloriosamente excepcionales de la década de los sesenta. Desde agosto de 1965 hasta marzo de 1969, la pareja sacó 20 singles, contando, únicamente, con un gran éxito en las listas.

El funk explosivamente rítmico que Toussaint imprimía a las grabaciones conectaba con las sutilezas y crudeza de la impecable voz de Harris. Esta únicamente se desplazaba a Nueva Orleáns para grabar y pasaba interminable horas en el hotel, esperando la llamada de Toussaint, quien se tomaba su tiempo hasta que sentía que todo estaba preparado, para empezar a grabar. En el estudio, como era requisito indispensable en todas las grabaciones de Toussaint, se reunían músicos de una gran calidad, entre otros, los que se convertirían en los salvajes The Meters.

Hay que hacer mención de un hecho significativo: durante toda su carrera, la Harris no percibió ni un cochino céntimo en concepto de “royalties”, lo que la convirtió en una auténtica puta de estudio y de la carretera

En 1970, después de su impecable y memorable colaboración artística con Toussaint y desengañada del “show business” abandona la música, de manera intempestiva y radical. Durante las décadas siguientes, Harris se dedica a cuidar de sus dos hijas en Florida, asistiendo asiduamente a la iglesia para interpretar gospel y mantener su voz en forma.

Hasta que, en 2007 la Harris reaparece por arte de magia con un álbum titulado “Intuition”. En realidad, esta magnífica reaparición supuso el primer álbum de toda su carrera, pues únicamente había grabado singles durante la década de los sesenta.

Un celebrado regreso de una cantante en plena forma, una cantante que grabó varias de las canciones más energéticas del soul sureño y, si se me permite que la subjetividad entre en juego, de toda la historia del soul. Por supuesto, el desconocimiento por la Harris es todo un pecado musical: sus arreglos vocales, su poderío en marcar sutilezas acrobáticas con la voz, todo ello sobre una intensidad rítmica que corta la respiración e invita al baile más desenfrenado, supusieron todo un hito en la música negra de los sesenta.

“Grabé un total de 28 canciones, ocho de las cuales fueron para Jubilee Records, producidas por Bert Berns. 20 fueron grabadas en Nueva Orleáns, en Sansu Records. Por lo que yo sé, las veinte fueron expresamente escritas para mí, y producidas por Allen Toussaint, quien también las lanzó en su sello Sansu Records. Así que aquellos que me etiquetan como “La verdadera reina del soul de Nueva Orleáns”, están en su derecho. Y la historia de Nueva Orleáns, tan rica y talentosa como pueda parecer, permanece (hasta nuestros días) incompleta”.

Entrevista: Hacienda, honestidad brutal


E.CAMPOS
Paisajes eléctricos magazine




Se llaman Hacienda, son americanos, son hermanos y el sabor añejo de su música es innegable, pero no hay que confundirlos con los Hacienda Brothers de Chris Gaffney y Dave González. Auspiciados por el renombrado Dan Auerbach, en esta ‘hacienda’ tejana que comandan los hermanos Villanueva (más su primo) se cuece un pop exquisito que bebe los vientos por Brian Wilson y su legado. Para muestra, un botón: el mil veces fresco “Loud is the night”, su disco de debut. Música para paladares refinados.

¿Os definís como una banda de rock, una banda de pop o en realidad no os importan ese tipo de etiquetas?

R- Nos gusta decir que somos un grupo de ‘South Texas Soul’, porque tenemos una mezcla de todo lo que hay por aquí: rock and roll, country, pop y soul. De todas formas, la etiqueta nunca es tan importante como la calidad de la música. Eso es siempre lo primero.

Decís que empezásteis a tocar juntos para tratar de encontrar el “sonido pleno”. ¿Qué sonido es ese?

R- Bueno, cuando empezamos no sabíamos qué es lo que andábamos persiguiendo. Queríamos algo que nos representase, así que la clave fue la honestidad. Queríamos que la gente nos escuchase y comprendiese que esta es la música que nos gusta tocar, y que es auténtica. Esa es la plenitud de la que hablábamos.

¿Creéis que ya habéis conseguido capturar ese sonido?

R- Creo que siempre estamos progresando, vamos cambiando, y si la música se mantiene fiel a nosotros entonces también cambiará. Creo que el primer disco capturaba aquello que éramos y esperemos que el siguiente sea un paso adelante, en el buen sentido.

¿Cuál es la historia de la familia Villanueva? ¿Venís de México?

R- Mis abuelos nacieron allí, pero se trasladaron a Estados Unidos y obtuvieron la nacionalidad. Nuestros padres nacieron y se criaron en la frontera de Texas, así que permanecían cerca de sus raíces, pero con todo y con eso hay mucho de americanos en ellos.

¿Diríais que hay algo de latino en vuestra música?

R- Hay un cierto sentido del humor en nuestra música que tiene que ver con la forma en que nos criamos, que es algo muy del sur de Texas, y más específicamente de México. Además, nos encantan las percusiones: maracas, bongos, congas... que están muy presentes en la música latina.

La imagen que se suele tener de Texas es la de un estado lleno de ‘rednecks’ republicanos y racistas que nunca se separan de sus rifles. Un enorme estereotipo, pero, ¿cuánto tiene de real?

R- Es tan real como cualquier otro estereotipo, así que, por desgracia, existe; pero esa descripción no es del todo exacta. Texas, o San Antonio, que es de donde somos, es una ciudad con gente muy amigable y educada, gente que sabe cómo divertirse. Te diría que hay que buscar a conciencia para encontrar el lado desagradable de Texas, y que todas las cosas fantásticas que tenemos están mucho más presentes que las otras, así que ni siquiera nos preocupamos por ellas.

¿Qué ha significado Dan Auerbach en la carrera de Hacienda?

R- Dan lo ha significado todo para nosotros. Entiende mucho más sobre la industria que nosotros y nos ha ayudado y guiado en ciertos aspectos, pero siempre dejándonos seguir nuestro propio camino como grupo. Nunca le podremos agradecer todo lo que ha hecho por nosotros, así que... ¡gracias de nuevo, Dan!

Demos por hecho que los Beach Boys y Brian Wilson han sido una gran influencia para Hacienda. Bien, ¿creéis en ese mito de la locura en el genio (o viceversa)? En otras palabras, ¿han sido decisivos los problemas psiquiátricos de Brian a la hora de gestar su cancionero?

R- Creo que Brian Wilson era un genio, independientemente de los problemas que tuviese. No creo que se pueda resumir su historia, su obra, y decir que la locura tuvo la culpa de todo. Probablemente hubo una serie de factores que le llevaron a ambas cosas: a la locura y al genio. No tiene sentido analizar eso, pero la música sí que merece la pena ser analizada. Deberíamos estar agradecidos de que pudiera crear todo lo que creó, y si sufrió mientras lo hacía pues es triste, pero no tanto en realidad, porque el mundo sería mucho peor sin su música.

Habéis editado “Loud is the night” en CD y vinilo. Esta es la gran controversia entre los melómanos de toda la vida: ¿suena mejor un vinilo que un CD?

R- Francamente, si te hablo desde mi experiencia, te diré que no es tanto el formato como el equipo que uses. Un buen equipo estéreo puede hacer que ambos formatos suenen de maravilla. De todas formas, lo que yo quiero es escuchar buena música, buenas composiciones que estén bien grabadas y bien interpretadas. Los puntos de inflexión suelen llegar con las mezclas y la masterización. Prefiero las mezclas originales que las reediciones y es por eso que las canciones antiguas suenan mejor en vinilo. Sin embargo, si hablamos de discos actuales, no veo demasiada diferencia.

¿Qué banda creéis que han manejado su carrera de la manera más ejemplar? Esa banda a la que os gustaría pareceros...

R- Creo que gente como Johnny Cash o Ray Charles, que hicieron en todo momento la música que quisieron hacer, más allá de modas o de los vientos que soplasen en la industria, son los verdaderos ejemplos a seguir. Yo espero hacer siempre la música que de verdad quiero hacer, y que la gente la escuche. No quiero encontrarme en la situación de tener que comprometer mi música o mis gustos sólo para satisfacer a terceros. Mientras la música sea sincera, el resto no me va a importar.

Las nuevas dictaduras democráticas

Gracias al constante esfuerzo de las empresas mediáticas por inyectar el miedo, el pánico, el terror, conseguirán instaurar penas premodernas abolidas reavivando el debate sobre «la necesidad de la pena de muerte» y en general sobre «la necesidad» y presunta demanda popular a favor del endurecimiento de las penas

CÉSAR MANZANOS BILBAO
Gara



Desgraciadamente en la mayoría de los países los dictadores, sus valedores y las leyes que establecieron no sólo vuelven ha hacerse vigentes tras un periodo transitorio en el que aparente y formalmente se pudieron derogar, sino que incluso se hacen más crueles a través de aquellos sucesores que alardean de haberlos derrocado.

Éstos en su forma de gobernar establecen leyes y aplican políticas infinitamente más despóticas que suponen un recorte de los derechos fundamentales. Si Franco, Stalin, Mussolini y tantos otros siguieran vivos hoy, en comparación con las políticas actuales de los países en los que ejercieron su cruel poder, serían considerados hermanitas de la caridad.

Éste es el caso de las actuales políticas criminales que durante las tres últimas décadas, y cada vez con mayor virulencia, vienen aplicando los sucesivos gobiernos de todos los partidos hegemónicos en el Estado español, al igual que ocurre en otros estados europeos.

Durante las últimas décadas hay estados europeos que administran la aplicación de penas en terceros países mediante la expulsión de ciudadanos a sabiendas de que serán sometidos a castigos prohibidos en la «Europa civilizada y de los derechos humanos». Podemos citar multitud de casos, como por ejemplo el del Estado alemán, que teniendo que estar especialmente escarmentado por el nazismo, sin embargo, con la expulsión de turcos, ha contribuido a la aplicación de la pena de muerte en Turquía, y que, aunque el resto de los estados del espacio Schengen no se le quedan atrás, es el que tiene una de las legislaciones más duras en materia de extranjería y de asilo y refugio.

Más cerca de nosotros en el tiempo y en el espacio, en el Estado español hoy se somete a condiciones extremas de encarcelamiento a determinados presos, como es el caso de Amadeu Casellas, cuya lucha por reivindicar los derechos y la libertad que le corresponden a él, al resto de las personas presas y a todas las personas disidentes y marginadas en esta sociedad le ha llevado a pasar más de 20 años en la cárcel, a realizar varias huelgas de hambre (en la actualidad de hambre y sed) y a él, como a otros etiquetados por el estado como «disidentes y peligrosos», se le acosa constantemente con la lógica aplastante y aniquiladora de la tortura física y psicológica con la que actúa sistemáticamente la maquinaria burocrática penal y carcelaria.

Hoy aquí se ha restaurado de hecho la cadena perpetua, se han alargado las penas para casi todos los tipos delictivos, durante los últimos años se encarcela a 5.000 personas más al año, se está institucionalizando y generalizando a cada vez más población encarcelada el régimen de excepcionalidad aplicado a determinadas categorías de presos.

Hoy ya se encarcela con una pena de hasta dos años de cárcel a trabajadores africanos que han sido despedidos o no han conseguido poder trabajar por no tener papeles por el mero hecho de dedicarse a la mendicidad, en lugar de a robar, por verse obligados a vender CDs y videos en la calle.

Hoy en la «España democrática» se sigue torturando en las comisarías, en las cárceles y en los centros de internamiento para personas extranjeras con total impunidad y haciendo oídos sordos de los informes y denuncias de organismos europeos e internacionales.

Todo esto se hace para reforzar la lógica del estado y del negocio penal (valga la redundancia), que se resume en utilizar nuestro dinero, nuestros impuestos, para mantener a las cada vez más boyantes industrias del control penal, a cada vez más policías, a cada vez más jueces, a cada vez más carceleros, construyendo más macrocuarteles, más palacios de justicia criminal, más macrocárceles y convirtiéndonos a todos en potenciales enemigos de su seguridad.

Ni que decir tiene que si la gran mayoría de aquellos que hoy gobiernan y se autoproclaman paladines de la «oposición antifranquista» hubieran tenido estas magníficas leyes penales vigentes en los años 60 y 70, jamás habrían acudido a una manifestación, a no ser que fueran algo menos cagaos de lo que hoy son (cosa que dudo).

Pero podemos ser optimistas. La situación no está tan mal, porque aún puede estar y estará peor. Así que aprovechen ahora que luego la cosa será aún más dura. Entre muchas otras cuestiones que cambiarán, o mejor dicho que ya están cambiando a pasos agigantados, y por poner dos ejemplos, mañana en la «Europa democrática», con el jefe neofascista del Estado italiano a la cabeza, el mero hecho de no tener papeles en regla o de ayudar a una persona extranjera no regularizada será motivo suficiente para considerar a alguien delincuente.

Mañana, gracias al constante esfuerzo de las empresas mediáticas por inyectar el miedo, el pánico, el terror a través de su sofisticada tecnología militarista y terrorista del electroshock colectivo, conseguirán instaurar penas premodernas abolidas reavivando el debate sobre «la necesidad de la pena de muerte» y en general sobre «la necesidad» y presunta demanda popular a favor del endurecimiento de las penas.

Mañana tendremos, al igual que ocurre ya en EEUU, una industria penal que nos venderá una seguridad fundamentada en la venganza y la violencia, una extensión de la aplicación de castigos punitivos a toda suerte de personas y, por supuesto, y esto sí es un aviso para navegantes, querido lector, también a usted y a sus hijos.