¿Qué es un 'asentamiento'?

Se nombra con este eufemismo la colonización ilegal y subvencionada por EE UU de los territorios palestinos ocupados. Ante esto, Obama puede hacerse el tonto o puede defender los intereses de su país

TONY JUDT
El País



Asentamiento: 1. Acción y efecto de asentar o asentarse. 2. Instalación provisional, por la autoridad gubernativa, de colonos o cultivadores en tierras destinadas a expropiarse. (Diccionario de la Real Academia Española).

Soy lo suficientemente viejo para recordar cuando los kibutzim israelíes parecían asentamientos. En los primeros años sesenta, pasé un tiempo en el kibutz Hakuk, una pequeña comunidad fundada por la Haganah, el Ejército judío anterior a la creación del Estado de Israel. Nacido en 1945, Hakuk estaba todavía sin refinar. Las pocas docenas de familias que vivían allí se habían construido un comedor, una guardería, cobertizos y viviendas. Pero más allá de las residencias no había más que colinas cubiertas de rocas y campos a medio limpiar.

Hakuk sigue existiendo. Salvo que hoy se dedica a la fabricación de plásticos y al turismo que acude al cercano Mar de Galilea. La granja original, construida en torno a un fuerte, se ha convertido en atracción turística. Llamar a este kibutz "asentamiento" resultaría extraño. Sin embargo, Israel necesita "asentamientos". Son un elemento intrínseco de la imagen que siempre ha querido transmitir a sus admiradores y donantes extranjeros: la de un pequeño país que lucha para asegurarse el lugar que le corresponde en un entorno hostil mediante el duro y positivo trabajo de limpieza de tierras, irrigación, autosuficiencia agraria, productividad e industriosidad, legítima defensa y construcción de comunidades judías. Pero este relato de neocolectivistas y pioneros suena falso en el Israel moderno y lleno de alta tecnología. Por eso se ha trasladado el mito a otro lugar: a las tierras palestinas capturadas en la guerra de 1967 y ocupadas de forma ilegal desde entonces.

No es casualidad que se fomente en los medios de comunicación internacionales la referencia a los colonos y asentamientos judíos en Cisjordania. Pero la imagen que se proyecta es engañosa. El mayor de estos controvertidos "asentamientos" es Maale Adumim, que tiene una población de más de 35.000 habitantes y comprende tierras con una superficie de 50 kilómetros cuadrados, el triple que Ginebra, en Suiza, y casi la mitad que Manchester, en Inglaterra. ¡Menudo "asentamiento"!

En los territorios ocupados existen 120 asentamientos israelíes oficiales. Hay además otros "extraoficiales", cuyo número se calcula entre 80 y 100. Para el derecho internacional, no existe ninguna diferencia entre estas dos categorías: ambas infringen el artículo 47 del Cuarto Convenio de Ginebra, que prohíbe de forma explícita la anexión de tierras mediante el uso de la fuerza, un principio reafirmado en el artículo 2(4) de la Carta de Naciones Unidas. Es decir, la distinción que se hace a menudo en las proclamaciones israelíes y las informaciones estadounidenses es falsa: todos los "asentamientos" son ilegales, hayan sido o no oficialmente aprobados e independientemente de que su expansión se haya "congelado" o continúe adelante.

La población de colonos ha crecido sin cesar a un ritmo del 5% o más durante los últimos 20 años, casi el cuádruple que la población israelí en su conjunto. Junto con los judíos de Jerusalén Este (también anexionada de forma ilegal y unilateral a la capital de Israel), los colonos son hoy más de medio millón de personas: justo por debajo del 11% de la población (judía) del "Gran Israel", y ésa es una de las razones por las que cuentan tanto en las elecciones, en las que la representación proporcional les otorga una influencia desmesurada.

Ahora bien, si Israel se emborracha con los asentamientos, Estados Unidos lleva mucho tiempo siendo el que se lo permite. Si Washington no diera a Israel 3.100 millones de dólares anuales de ayuda, las casas en los asentamientos de Cisjordania no serían tan baratas, menos de la mitad de unas viviendas equivalentes en el territorio israelí propiamente dicho. Muchos de quienes van a vivir a esas casas ni siquiera se consideran "colonos". Recién llegados de Rusia y otros países, se limitan a aceptar la oferta de alojamiento subvencionado, se trasladan a los territorios ocupados y se convierten en clientes agradecidos de sus patronos políticos, por lo que será muy difícil sacarlos de allí.

Claro que nadie cree en serio que los "asentamientos" vayan a desaparecer alguna vez, con su medio millón de residentes, sus instalaciones urbanas y su acceso privilegiado a la tierra y el agua. Las autoridades israelíes, ya sean de izquierda, derecha o centro, no tienen intención de eliminarlos, y ni los palestinos ni los estadounidenses informados se hacen ilusiones al respecto. Por supuesto, casi todos prefieren fingir lo contrario, hablar de la "hoja de ruta" de 2003 y de un acuerdo definitivo basado en las fronteras de 1967. Pero ésa es la calderilla de la hipocresía política, el lubricante de las relaciones diplomáticas, que facilita la comunicación y el compromiso. Hay ocasiones, sin embargo, en las que la hipocresía política es su propia némesis, y ésta es una de ellas. Como los asentamientos no van a desaparecer jamás, pero casi todo el mundo prefiere creer que sí, hemos decidido ignorar las repercusiones de lo que los israelíes se enorgullecen en llamar la "realidad sobre el terreno".

Benjamín Netanyahu lo sabe mejor que la mayoría. El pasado 14 de junio pronunció un discurso muy esperado en el que se las arregló para lanzar una cortina de humo con la que engañar a sus interlocutores estadounidenses. Al tiempo que se ofrecía a reconocer la hipotética existencia de un posible Estado palestino, con la condición explícita de que no controle su espacio aéreo ni tenga medios de defenderse contra las agresiones, reiteró la única postura israelí que importa verdaderamente: no construiremos asentamientos ilegales, pero nos reservamos el derecho a extender los "legales" (es decir, los que decidimos autorizar) con arreglo a su ritmo natural de crecimiento.

The New York Times, como era de prever, mordió el anzuelo. "Netanyahu apoya el Estado palestino, con condiciones", decía su titular del 15 de junio. Pero la pregunta que importa es: ¿seguirá Obama el ejemplo del periódico? Seguramente está deseándolo. Nada podría agradar más al presidente estadounidense y sus asesores que poder afirmar que, tras su discurso en El Cairo, hasta Netanyahu cambió de posición y se abrió a la posibilidad de compromiso. De esa forma, el Gobierno norteamericano podría evitar un enfrentamiento directo con su más estrecho aliado. Sin embargo, la incómoda realidad es que el primer ministro israelí volvió a afirmar una verdad sin disimulos: no tenemos intención, declaró, de reconocer las leyes ni las opiniones internacionales sobre nuestra ocupación de tierras en "Judea y Samaria".

Por consiguiente, el presidente Obama tiene que elegir. Puede hacer el juego a los israelíes, pretender que cree en sus buenas intenciones y la importancia de las distinciones que le ofrecen; pero los israelíes estarían tomándole por tonto, y ésa es la imagen que daría en la región y en todo el mundo. O puede romper con dos décadas de docilidad estadounidense, reconocer públicamente que el emperador está desnudo, tratar a Netanyahu como el cínico que es y recordar a los israelíes que sus asentamientos (todos sus asentamientos) dependen de la buena voluntad de Estados Unidos. Los llamados "asentamientos" no tienen nada que ver con la defensa de Israel, ni mucho menos con sus ideales fundacionales de autosuficiencia agraria y autonomía judía. No son más que una forma de colonización, y Estados Unidos no debería dedicarse a subvencionar ni permitir esas cosas, ni a conspirar para disimularlas.

Si tengo razón y la eliminación de los asentamientos ilegales de Israel es poco menos que impensable, la aceptación por parte de Estados Unidos de que la mera no expansión de los asentamientos "autorizados" es un verdadero paso hacia la paz en Oriente Próximo sería el peor resultado posible del actual baile diplomático. Nadie en la región se cree ese cuento de hadas. La tramposa clase política israelí daría un inmerecido suspiro de alivio, porque habría vuelto a engañar a quien le paga. Y Estados Unidos quedaría humillado ante sus amigos, para no hablar de sus enemigos. Si los norteamericanos no son capaces de defender sus propios intereses en la región, que al menos no se dejen volver a tomar el pelo.

Tony Judt es historiador y director del Remarque Institute de la Universidad de Nueva York.

El primer caso de Marlowe

Alianza reedita 'El sueño eterno' de Raymond Chandler


ÁLVARO CORTINA
El Mundo




Raymond Chandler abrió su novelística con los pasos y con las observaciones detectivescas de Philip Marlowe en la casa del coronel Sternwood. Ambos, Chandler y Marlowe, son conocidos como un solo hallazgo conjunto, una misma voz distanciada, por lo cáustico, y empática, por lo sentimental.

Su inicio, después de algún cuento, está aquí, en 'El sueño eterno' (Alianza, ahora en la colección 13/20). Su primera misión, después del encuentro con Morris, mayordomo, y con la hormonal Carmen, será detallada en aquel herbolario enrarecido, como de plantas carnívoras y primitivas. Allí donde Sternwood dice de las orquídeas tienen el perfume corrompido y dulzón de los prostíbulos. Aquel invernadero contiene, si acaso, una metáfora anecdótica.

Marlowe, el detective de Los Ángeles que juega al ajedrez consigo mismo, cuenta sus inquisiciones en siete novelas. Todas ellas conforman un mismo monólogo en forma de serial. Entre 'El sueño eterno' y 'Playback' van 20 años de carrera. Marlowe terminó su camino con 50 y tantos años ficticios, Chandler con 70 reales.

El segundo fue un escritor bastante tardío y murió un año después de 'Playback', en La Jolla. Como buen novelista americano, mantuvo intacta hasta el final su propensión a los alcoholes, y se quiso poeta antes que nada. No se puede decir que desmerezca tal categoría.

Muchos recuerdan este título por su adaptación al cine. La película está suavizada y gran parte del guión se apaña para juntar a Bogart/Bacall para que acaben besándose. Bacall, o lo que es lo mismo, Vivian Sternwood, le secunda activamente frente a Eddie Mars y a Lash Canino. Además, los guionistas Furthman, Brackett y Faulkner quitan ciertos elementos sórdidos. Aunque tiene mucho del hálito carnal originario, el cine clásico siempre ha sido firme en sus propósitos de juntar a sus estrellas en un beso o en una boda.

Bogart además encarna a un Marlowe más canijo y mayor. Hollywood lo adaptó también con algunas líneas de diálogo, de los 33 años del original pasa a los 38. El actor tenía en realidad 47. En todo caso, siendo un artista muy personal, impone su mímica sobándose el lóbulo de la oreja o poniendo los brazos como asas de jarra amarrándose del cinturón o colgándose cigarrillos de la boca.

Así Bogart es recordado como el mejor Marlowe, por encima de Mitchum o de Dick Powell, que también lo interpretaron, quizá más cerca del físico idóneo. Con todo, siempre se echa de menos, en todas las adaptaciones, la voz, la narración del protagonista. Chandler resulta ser el más literario e intraducible de los escritores de su escuela.

Audaz en los símiles, barroco y lírico, empático e insobornablemente solitario, el monólogo marlowiano es alta literatura. Y además hay desenlaces de esos que hacen acuerdo con la expectativa. Casi de todas todas el opulento es el culpable, y tras las fachadas inmaculadas de estilo colonial de Pasadena, de Beverly Hills, hay un crimen pasional. Los ricos también lloran y puede quedar alguien flotando boca abajo en el bálsamo correoso y celeste de la piscina.

La trama o, mejor dicho, el enjambre de subtramas y callejones de 'El sueño eterno' tiende a la confusión. La atmósfera es la corruptela, el calor contumaz del herbolario metafórico del coronel Sternwood, el cliente de esta entrega. Los clientes, ojo, también mienten mucho. Marlowe a veces pone la linterna en estancias equivocadas. Un cenicero con un cigarro que aún humea en una estancia vacía es signo de que alguien se fue por la puerta trasera.

Este caso se plantea, desde un principio, en dos direcciones. Un intento de soborno, por un lado, y una búsqueda de un hombre desaparecido, por otro. La feminidad tiene también dos transbordos, las dos hijas del coronel, Carmen y Vivian, que parecen alternativas pero que se conforman en una misma problemática.

Cadáveres y turbiedad

También hay un cadáver, una mujer desnuda y drogada y un turbiedad en torno a un negocio de libros antiguos. Porque también los libros antiguos pueden tener algún tejemaneje menos loable en la trastienda. Están los pagarés de Eddie Mars, que es el criminal de carnet, y en fin, acción y aparcamientos a media luz con alguien rondando.

Y hay un difunto al que aún nadie ha sabido atribuir asesino, se le conoce profesión de oficio y una muerte con los peces. Se sabe que está muerto pero no ni el cómo ni el porqué. El forense, si acaso, se ocupa del cuándo. El ambiente es lo dominante aquí y sobrevuela con inventiva de lenguaje todo el entramado de preguntas, por encima de las repuestas.

Marlowe es más emblema moral que moralista. Este un punto bien tratado. Cain y Hammett, los dos precursores más famosos del 'hard boiled', abundaron más en la falta de escrúpulos. Frank, de 'El cartero siempre llama dos veces' o Ned Beaumont de 'La llave de cristal' o el mismo 'agente de La Continental' son gente de sombras, a su lado Marlowe es un bendito. Por no hablar de 'Ataúd Johnson' y 'Sepulturero Jones', los detectives 'harlemianos'de Chester Himes.

Chandler sobrevivió sólo un año a Marlowe. Aunque no lo mató (en ficción, entiéndase) lo aparcó en aquel punto final de 'Playback' y hasta entonces ahí ha quedado. Si no hubiese muerto el poeta aquel se diría que fue una negligencia. Chandler andaba por la Costa Este como si fuese un inglés finolis y con pipa, pero su hombre de acción, su investigador americano hace ya tiempo comparte el olimpo de Holmes y Poirot.

Zeros, volver al 77



Los Ramones mexicanos lanzan un dvd con un espectacular concierto en Madrid. Imágenes y actuaciones de su carrera acompañan el 'live' en la mítica Gruta 77

ALEJANDRO ARTECHE
Soitu




Los conocían como los Ramones mexicanos , pero duraron más bien poco: sólo unos singles de 1976 a 1980. Aun así, los Zeros siguen en boca de todos. ¡Y no es para menos! Recuérdalos en su 'live' en la Gruta de Madrid.

Surgidos en Chula Vista, California, aunque de padres mejicanos, los Zeros reunieron toda la energía del emergente punk americano en sus canciones salpicado de influencias de los Stooges, David Bowie, New York Dolls, Kiss, T-Rex o la Velvet Underground. De los 60, tan denostados por los ultramodernos jóvenes de la época, también cogieron ideas de los Animals, de los que copiaron en sus comienzos la imagen, tal y como confesaba su cantante, Javier Escobedo, hace tiempo en una entrevista.

Bombas energéticas como 'Beat your heart on' o 'Don’t push me around' fueron algunos de los singles que les catapultaron al éxito underground y que desde hace tiempo se pueden encontrar en el recopilatorio 'Don’t push me around'. Son altamente recomendables para seguir siendo pinchadas hoy en día en una sesión de power pop y rock por un dj con buen gusto.

De los Zeros, el más conocido en la actualidad es su guitarra, Robert López, o lo que es lo mismo, 'El Vez'. De nuestro Elvis Mexicano ya hemos hablado con anterioridad en soitu.es y sólo podemos decir maravillas. ¡Quién diría que El Vez es el muchacho que aparece con su guitarra tímidamente en segundo plano en las actuaciones de los Zeros haciendo coros!

Con motivo de la edición del recopilatorio en cd, la banda se volvió a juntar en 1992. Y hace un par de años y con motivo de su treinta aniversario, regresaron con la formación original —a excepción del bajista Hector Penalosa— en el escenario de una sala madrileña que ya se puede considerar mítica por todo lo que ha pasado por sus tablas: Gruta 77.

En este concierto madrileño, el cuarteto demostró estar tan en forma como si nunca hubiesen dejado de tocar juntos, y eso que El Vez no estuvo en el grupo más que los dos primeros años.

El set de 19 canciones que se marcaron en el Gruta es una auténtica apisonadora sónica, y si no estuviste entre los sudorosos afortunados del público (y si estuviste, con más razón), ahora tienes oportunidad de llevártelo a casa. El concierto se acaba de editar en un completo dvd que ya quisieran para sí muchos de los grupos consolidados. 'Zeros, live in Madrid. 30th anniversary tour' aparece repleto de regalos, como es menester en una buena fiesta de cumpleaños.

Aparte del concierto de Madrid de 2007 hay entrevistas, el concierto reunión de 1992, imágenes caseras de los 70 y las apariciones del grupo en una televisión local de San Diego en 1977. Toda una auténtica historia del rock condensada en dos horas que no puedes dejar de ver una y otra vez en cuanto metes el dvd en el reproductor.

Y esto es sólo el comienzo. Aunque Los Zeros tengan sus carreras individuales, de vez en cuando siguen dando sorpresas. Ahora estaba anunciado un nuevo concierto en San Diego. Como no sabemos cuándo será la próxima vez que decidan juntarse y dejarse caer por aquí, es recomendable ir pillando el dvd para hacer boca y esperar con los dedos cruzados a que se den un paseo por nuestro país.

La "irresistible ascensión" de la tecnocracia compasiva

¿Cuáles son las relaciones, coincidencias, contradicciones… entre el trabajo en una ONGD y la militancia solidaria? La primera dificultad, entre muchas, que subyace en esta pregunta es la ambigüedad política y moral de la cooperación al desarrollo, que hacen de ella un contenedor de objetivos, motivaciones y prácticas muy diferentes y frecuentemente contradictorias Cuando se trabaja en una ONGD, la militancia solidaria no es algo natural, espontáneo, sino que hay que encontrarle su lugar, al precio de contradicciones inevitables. Ésta es la tesis central de este artículo

MIGUEL ROMERO
Revista Pueblos




La cooperación al desarrollo proclama principios solidarios ("La política de cooperación internacional al desarrollo expresa la solidaridad del pueblo español con los países en desarrollo y, particularmente, con los pueblos más desfavorecidos de otras naciones", dice la Ley de 1998), pero su naturaleza fundamental es económica: la gestión de un flujo de recursos, de "ayuda", Norte-Sur.

Se trata de una "economía de la oferta", determinada siempre, a corto o largo plazo, por los intereses del donante, en forma de retornos económicos y políticos, incluyendo la propagación de su sistema de valores y la aceptación de las jerarquías que rigen el "orden internacional". Es por ello estructuralmente desigualitaria: en el mejor de los casos, se plantea disminuir las desigualdades "extremas" (la "extrema pobreza"), pero acepta como naturales, inevitables o incluso positivas las desigualdades básicas de la sociedad capitalista. En nombre de la solidaridad, la cooperación al desarrollo difunde la lástima. Cuando responde a motivaciones nobles, al horror ante el sufrimiento y la miseria ajena, la lástima merece respeto. Pero no es solidaridad. La solidaridad implica una fraternidad [2], un compromiso con la emancipación de las y los desposeídos, una causa común en el Norte y en Sur, una acción política.

Dentro del "contenedor-cooperación al desarrollo" pueden tener y tienen cabida militancias solidarias, pero en situación conflictiva, en una lucha dispar contra la corriente mercantilizadora que domina hoy la cooperación al desarrollo. Precisamente por haber vivido esas contradicciones durante muchos años, y tener amigas y amigos que las siguen viviendo, en organizaciones con muy distintos perfiles ideológicos, he cuidado especialmente que las opiniones críticas, que son también autocríticas, no oculten el respeto a quienes intentan cada día que su trabajo sea coherente con su compromiso militante.

Del "voluntario" al "profesional"

El paso de arquetipo del "voluntario" al arquetipo del "profesional" es una muestra significativa de la evolución de las ONGD españolas en los últimos veinte años. El "voluntario" representó la personificación del "compromiso social" [3] que era considerada la forma genuina de la solidaridad, frente a la crisis del "compromiso político" encarnado en la figura del "militante". La calidad del voluntariado se basaba en la naturaleza moral, no "ideológica" o "política", de su compromiso, identificado con una causa genérica ("la lucha contra la pobreza"), no con un programa concreto, y en el carácter gratuito de sus servicios a la organización. Y la calidad de una ONGD tenía entre sus criterios fundamentales de medida el número de "voluntarios", que siempre debía multiplicar el de "profesionales". Todavía hoy, en las estadísticas de las ONGD se encuentran datos de voluntariado, pero en la realidad su influencia es marginal y, frecuentemente, es sólo una situación previa a la consecución de empleo.

Paradójicamente, el voluntariado ha reaparecido en escena, pero ahora vinculado a las grandes campañas de la política-espectáculo. En un reportaje publicado en El País [4], Juan Verde, asesor de Obama y miembro del Comité de Estrategia de su campaña, explica sin eufemismos la función que atribuye al voluntariado: "Es cierto que en Estados Unidos hay una cultura muy extendida de la asociación cívica. Es el país que más se involucra en proyectos de voluntariado del mundo. Pero creo que eso también terminará llegando aquí, porque el potencial es enorme y porque además, España también lo tiene. En Navidad se dona muchísimo dinero y cuando hay una catástrofe, los españoles siempre se vuelcan. Creo que aquí no se ha explotado aún el potencial del voluntariado porque los partidos no se han atrevido a romper con sus viejas estructuras, y hoy por hoy, siguen insistiendo en los militantes, pero llegará. Les necesitan. Obama no tenía fondos para hacer su campaña y consiguió que tres millones y medio de personas le dieran dinero gracias a los voluntarios". Esta función subalterna e instrumental de voluntariado, orientada a proporcionar trabajo gratuito con el objetivo prioritario de vincular la recaudación de fondos con la adhesión a una "causa" (desde este punto de vista, un liderazgo carismático desempeña una función mítica similar al discurso habitual sobre "la lucha contra pobreza"), conecta bien con el modelo dominante de ONGD, pero ha perdido en el camino su contenido moral.

La leyenda del cooperante

El sustituto moral del voluntario es ahora el "cooperante". José María Medina, cuando era presidente de la CONGDE (Coordinadora de ONG para el Desarrollo de España), definió así sus características: "La figura del cooperante es la de un profesional que está contratado laboralmente por una entidad pública o privada promotora de la cooperación (…) Un cooperante que está contratado laboralmente tiene que rendir a la organización que lo contrata un trabajo y desarrollar las funciones para las cuales ha sido contratado, podrá ejercer tareas de voluntariado en su tiempo libre" [5].

El cooperante es pues un "profesional" al servicio de la organización que lo contrata, pero a la vez funciona como una categoría simbólica mediante la cual las ONGD valoran su propio trabajo. Así, presentando el Estatuto del Cooperante, aprobado en abril de 2006, el entonces portavoz de la CONGDE, Félix Fuentenebro, afirmó que "no sólo era una deuda legal, sino también una deuda moral" [6]. A la vez, una nota de la CONGDE desarrolló el símbolo en los términos hiperbólicos siguientes: "Es remarcable el reconocimiento, la consideración, la atención y el respeto que la sociedad civil otorga a los y las cooperantes. El personal cooperante compromete y expone la totalidad de su persona en su trabajo cotidiano, convirtiéndose en muchos casos, en el ‘emisario de solidaridad’, en el lado humano de la cooperación, en la figura que pone cara a la solidaridad y en el encargado de proyectar la imagen solidaria de España en el exterior. Los cooperantes, como responsables últimos -y con frecuencia principales- del modo en que se lleva a cabo la cooperación, tienen en sus manos una parte fundamental del éxito o fracaso de ésta" [7]. Merece la pena comentar este texto que, a mi parecer, resume todos los tópicos de la leyenda del cooperante.

Empezando por lo más obvio, las y los cooperantes no son, ni deben ser "responsables últimos –y con frecuencia principales– del modo en que se lleva a cabo la cooperación". No lo son, porque la inmensa mayoría de los fondos de la cooperación al desarrollo se gestionan sin cooperantes, sea por vía bilateral o multilateral. Y no deben serlo porque si se entiende la cooperación como una acción social y no simplemente como una tarea de gestión técnico-administrativa, la responsabilidad en la identificación y en la ejecución de los proyectos debe estar en manos de las organizaciones del Sur, y las tareas de las y los cooperantes deberían limitarse al acompañamiento y la colaboración técnico-administrativa.

Pasando a un tema más delicado, no es verdad que "el personal cooperante compromete y expone la totalidad de su persona en su trabajo cotidiano". Salvo casos excepcionales, el trabajo del cooperante tiene condiciones de vida, horas de trabajo, vacaciones, incomodidades y compensaciones… que ciertamente incorporan en muchos casos motivaciones solidarias, pero en muchos otros son empleos, bien y a veces muy bien pagados, sin especiales contenidos morales. Una entrega excepcional sólo se da en situaciones extremas de "crisis humanitarias", o precisamente, cuando el cooperante hermana su trabajo con el compromiso militante en los conflictos sociales y políticos. Es reconfortante comprobar cómo quienes así lo hacen, y en condiciones especialmente arriesgadas, lo cuentan con naturalidad, sin el tono épico y patriótico (¡"proyectar la imagen solidaria de España en el exterior"!…) del texto que comentamos. Así, Alberto Arce, que hizo una formidable labor solidaria durante la ocupación de Gaza por las tropas israelíes a comienzos de año, explica así su trabajo:

"No, no. Yo no soy médico. Yo soy cooperante, periodista, responsable de comunicación y sensibilización de ONG. Mi perfil laboral es comunicar y sensibilizar desde el mundo de la cooperación. No soy médico. Yo estudié Ciencias Políticas. No tengo más formación sanitaria que unos cursillos de primeros auxilios y los guantes que llevo. Lo que hacemos en las ambulancias es que cuando un misil impacta sobre una casa o sobre cualquier lugar y se producen heridos y muertos, pues las ambulancias inmediatamente van a evacuarlos, y en cada ambulancia habitualmente va un conductor, un médico y un auxiliar o un camillero, y yo hago esa función auxiliar (…). El resto del tiempo trato de escribir, hablar, informar y comunicarme para que todo el mundo sepa lo que está pasando aquí. Sobre todo cuando Israel ha decidido que no haya testigos, que no haya periodistas occidentales en la Franja de Gaza, trato desde aquí de ejercer mi rebeldía contra la decisión israelí y demostrarles que no hace falta tener el quinto, el tercer o el segundo ejército más poderoso del mundo para responderles, sino que cualquier simple activista, si quiere y se lo propone, puede responder al Estado de Israel" [8]. No se puede explicar mejor la vinculación entre cooperante y militante. Una vinculación que no entra en el campo de visión de la CONGDE.

El tecnócrata compasivo

Pero finalmente, no son las y los cooperantes quienes dirigen las ONGD; en general, su influencia se limita, como mucho, a los proyectos en los que participan. Las ONGD se dirigen desde organismos y equipos situados en el país donante, en los que desempeñan un papel decisivo los "profesionales". Aquí las relaciones entre el trabajo de cooperación y la militancia solidaria son aún más complejas que en el "terreno".

Los problemas empiezan en el concepto mismo de "profesional". Es obvio que el trabajo de cooperación requiere la colaboración de especialistas en determinadas áreas: arquitectura, medicina, ingeniería, comunicación, economía, enseñanza… Es obvio también que la formulación y gestión de proyectos debe hacerse bien, lo cual requiere que quienes lo hacen tengan un nivel adecuado de formación, conocimientos técnicos, experiencia, etc... Y debería ser obvio, pero no lo es siempre, que quienes trabajan en ONGD tienen los derechos básicos laborales y sindicales que corresponden a su cualificación y a su contrato y deben ejercerlos sin ninguna limitación.

Pero la figura del "profesional" que se está imponiendo con fuerza irresistible en la cooperación al desarrollo tiene otros fundamentos. A partir del momento en que el donante decide las características esenciales de la acción de cooperación, las personas encargadas de la ejecución-subcontrata responden al modelo de técnicos de cultura empresarial y políticamente disciplinados (lo que se suele calificar como "apolíticos"). Hasta ahora éste era el perfil profesional de las empresas consultoras. Ahora ha impregnado a las ONGD, añadiéndole un barniz asistencial (según un bobo eufemismo al uso: se trataría de combinar la "calidad" con la "calidez"): así ha surgido el tecnócrata compasivo, que se mueve con soltura, y sin apreciar cambios de entorno, en las puertas giratorias que comunican empresas privadas+agencias de cooperación públicas+ONGD.

Liberarse de esta presión es extremadamente difícil. La creciente complejidad técnica de la ejecución de proyectos y la hipertrofia presupuestaria en que han caído muchas ONGD, hipnotizadas por el ansia de crecimiento, absorben por completo el tiempo de trabajo y desplazan la militancia, cuando se tiene la voluntad de hacerla, hacia las "horas libres".

En principio, podríamos considerar que éste es un esfuerzo importante, pero nada excepcional: así funcionan los movimientos sociales, que están formados mayoritariamente por personas que militan después de la jornada laboral en la que se ganan la vida; la distinción entre "voluntario" y "militante" en términos de interés material es pura ideología posmoderna. Pero la contradicción aparece cuando se quiere hermanar el trabajo y el compromiso solidario, cuando se rechaza la esquizofrenia de comportarse como un(a) tecnócrata de la cooperación en horario laboral y como un(a) militante de la solidaridad fuera de la oficina.

La solidaridad es una compañera incómoda del trabajo de cooperación: obliga a ser especialmente exigente no sólo en los resultados contables, sino en las consecuencias sociales de las acciones; a trabajar pensando en primer lugar en las personas y las organizaciones con las que compartimos el proyecto, y no en las evaluaciones y auditorías de los donantes; a plantearse preguntas incómodas (por ejemplo: ¿por qué a trabajo igual hay diferencias salariales tan importantes entre el "personal local" y el "personal expatriado", por qué los cooperantes no pagan impuestos en el país en el que residen y cuya infraestructura y servicios, por modestos que sean, utilizan?...); a considerar que el compromiso social y político con la gente del Sur va más allá de la ejecución de proyectos; a asumir todos los conflictos que genera este compromiso frente a donantes y empresas de tu propio país…

No creo que se puedan eludir por completo estas contradicciones; al menos yo no fui capaz de hacerlo. Pero sí se debe reconocerlas, buscar cómo afrontarlas y asumir los riesgos de la coherencia cuando se plantean conflictos abiertos en los que hay que elegir campo.

La tecnocracia compasiva está vaciando de contenido solidario la cooperación al desarrollo. Hay que oponerle alternativas en el discurso y en la práctica. No faltarán ocasiones para hacerlas visibles. Por ejemplo, durante la presidencia española de la Unión Europea, en el primer semestre del año 2010.

La trilogía A Contraluz, de Eduardo Chapero-Jackson, llegará a los cines el 26 de Junio


BELLÓN BALLESTEROS
Cineando




Tras haber obtenido el reconocimiento de la crítica en festivales de todo el mundo y de haber cosechado premios tan prestigiosos como el de la Academia del Cine Europeo, desde el próximo 26 de Junio se podrá ver en los cines UGC Cine Cité la trilogía A Contraluz, obra que reúne los tres cortometrajes realizados por Eduardo Chapero-Jackson (uno de los jóvenes cineastas españoles más prometedores): Contracuerpo, Alumbramiento y The End, tres emocionantes relatos sobre personas que se enfrentan a situaciones límite en sus vidas.

Prosopopeya, una de las productoras de referencia del cortometraje español y la cadena UGC Cine Cité aúnan esfuerzos en esta iniciativa pionera de distribución, para apoyar la obra de este celebrado autor de cortometrajes. El excelente momento de forma del cortometraje español ha propiciado que el cine corto de calidad ahora pueda ser disfrutado por el gran público en las salas de cine. Para ello, UGC proyectará A Contraluz a un precio reducido en sus tres salas de Madrid y en sus complejos de Valencia, Valladolid y Cádiz. A continuación os ofrecemos algo más de información de los cortometrajes que forman la trilogía A Contraluz.

Contracuerpo. Protagonizado por Macarena Gómez, el primer trabajo del realizador madrileño retrata a modo de fábula oscura el viaje de una joven que lleva al límite su obsesión: ha preparado su cuerpo para introducirse en un maniquí que será mostrado en el escaparate más visto de la ciudad. Esta obra obtuvo numerosos galardones entre los que destacan Mejor Cortometraje en el Festival Latino de Los Angeles, Mejor Corto Europeo en el Festival de Brest y Mejor Ópera Prima Europea en el Festival d’Angers. Estuvo nominado a los Goya y se estrenó en Competición Oficial en el Festival de Venecia.

Alumbramiento narra cómo una familia se adentra en la última noche de su miembro más anciano, revelando las diferentes formas de enfrentarse al final de una vida. Protagonizada por Mariví Bilbao, Cristina Plazas, Manolo Solo y Marta Belenguer, esta segunda obra de Eduardo Chapero-Jackson ha recabado más de medio centenar de galardones, algunos de la talla del Premio al Mejor Cortometraje Europeo en el Festival de Venecia, Mejor Cortometraje por la Academia Europea de Cine, Mejor Cortometraje en el Festival de Málaga, Mejor cortometraje en el concurso de “Version Española-SGAE” y ha sido premiado en festivales internacionales como los de Krakovia, Puerto Rico o Dinamarca, entre otros.

The End, su último trabajo, en el que una familia media norteamericana tiene que luchar por su supervivencia en una nación cada vez más desgarrada por la escasez de agua, cuenta con un extenso reparto internacional encabezado por los actores británicos Samuel Roukin (Happy. Un Cuento Sobre la Felicidad, de Mike Leigh) y Natalie Press (Alta Sociedad, de Marta Fiennes) y cuenta con la colaboración especial de Miguel Ángel Silvestre. The End se estrenó en la EXPO del Agua de Zaragoza, posteriormente fue presentado por la Fundación Biodiversidad en el Congreso Nacional de Medio Ambiente y en Abril participó en el 5º Foro Mundial del Agua en Estambul. Acaba de comenzar en el circuito de festivales de cine ganando el Premio Especial del Jurado en el Festival de Medina del Campo.

Más trabas para obtener asilo en españa

El Congreso de los Diputados aprueba la reforma de la ley de asilo, un “retroceso” según las organizaciones sociales. Si una persona quiere pedir asilo no podrá hacerlo en la embajada española como hasta ahora, tendrá que venir a España. Los ciudadanos de la UE no podrán obtener el asilo. España acogerá a un cupo anual de refugiados y otorgará el asilo por cuestiones de género, violencia sexual e identidad sexual

LYDIA MOLINA
P+DH




42 millones de personas huyen en el mundo abandonado sus casas por conflictos y persecuciones raciales, religiosas o ideológicas. El año pasado España registró tan sólo 4500 solicitudes de asilo, un 40% menos que el año anterior y la cifra más baja desde 1989. No piden asilo porque no pueden llegar. El control externalizado de las fronteras que realizan países como Marruecos, Mauritania o Senegal, gracias a los acuerdos alcanzados con la Unión Europea, está provocando que “muchas personas que intentan viajar a España huyendo de violaciones de derechos humanos no hayan podido llegar y pedir asilo o no hayan sido identificadas como personas necesitadas de protección internacional“, según la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y Amnistía Internacional que denuncian que se está produciendo un endurecimiento de las políticas de inmigración. El último de estos casos fue el de cuatro polizones congoleños que el pasado fin de semana llegaron a Valencia y que partieron el lunes hacia Génova sin poder ser asesorados por CEAR.

El Congreso de los Diputados ha aprobado la reforma de la ley de asilo. El texto que armoniza la legislación española con las directivas europeas cuenta con el consenso político de los grupos parlamentarios, salvo Izquierda Unida, Esquerra Republicana e Iniciativa per Catalunya, pero no con el de las organizaciones sociales para quienes la nueva normativa es un “retroceso”. CEAR que participó activamente en la elaboración de la actual ley de asilo en 1984 no ha sido convocada en la redacción de la reforma. Ésta y el resto de organizaciones sólo tuvieron acceso al borrador cuando ya había sido publicado en la web del Congreso. Desde entonces han realizado una campaña en defensa del derecho al asilo y mantenido reuniones con los grupos parlamentarios quienes han incorporado algunas de sus reivindicaciones al proyecto de ley. Aún así, se quejan de no haber recibido hasta última hora el documento que llega hoy al Congreso. “Se ha hecho sin contar con las organizaciones más acreditadas, sin haberse reflexionado de forma serena y debatido en profundidad por lo que la urgencia de esta modificación no está justificada.”

Uno de los puntos más controvertidos de la nueva normativa es que no se podrá solicitar el asilo desde las Embajadas o Consulados españolas. Ante la polémica desatada, hace unos días la Comisión encargada de la ley en el Congreso volvió a incluir este punto en el borrador pero sin las mismas garantías que en la normativa vigente. En la ley vigente hasta ahora, si un colombiano quiere pedir el asilo en España tiene que salir de Colombia y solicitarlo desde la embajada española de otro país. Si el gobierno español da el visto bueno, el colombiano viene a España a comenzar los trámites. Con la reforma de la normativa, este mismo ciudadano deberá solicitar directamente el asilo en España, para lo que necesitaría un pasaporte (a veces nada fácil de conseguir para persona que huye de su país) y un visado, quedando así en manos de la embajada española la decisión de que ese persona pueda venir o no España a solicitarlo personalmente. “A veces recibimos llamadas muy angustiosas de personas que están siendo perseguidas y cuya vida corre peligro, este cambio supone dejarlos a su suerte, no es más que un obstáculo añadido a la tarea titánica de llegar a España”.

Los ciudadanos de la UE no podrán solicitar asilo en España, otro “paso atrás” que incumple según las organizaciones la Convención de Ginebra de 1951 cuyo 3º artículo prohibe la discriminación “por motivos de raza, religión o país de origen” y el derecho reconocido en la propia Constitución Española en su artículo 13 “los ciudadanos de otros países y los apátridas podrán gozar del derecho de asilo en España.” Para CEAR se trata de “un pensamiento de ingenuidad y soberbia en el que se impone la idea de que Europa es segura. Reconocer que en ella se pueda pedir asilo es reconocer que aquí también se comenten atentados contra los derechos humanos”.

La reforma contempla, además, la elaboración de un listado de “países seguros” en los que no estaría justificada la petición de asilo. En estos países a partir de ahora “se rechazarán las solicitudes sin tener que estudiarlas de forma individual”. CEAR recuerda que existe una sentencia del 2008 del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas que no acepta la creación de estas listas.

CEAR y Amnistía Internacional critican también la ampliación que contempla el proyecto de ley de los plazos de detención en la frontera, el establecimiento de formas diferentes de solicitar el asilo dependiendo del lugar donde se haga la tramitación, el aumento de las causas que deniegan el asilo, y que se reduce de 3 meses a uno el plazo para solicitarlo desde que se pisa territorio español. Hay muchas personas que llegan huyendo a España sin saber qué es ser un refugiado y que este derecho existe. “En un mes no tenemos tiempo de organizar su atención y recabar la documentación necesaria”.

A pesar de las críticas, la reforma recoge grandes avances como que a partir de ahora España participará en los programas de reasentamiento de refugiados de ACNUR con un cupo anual. A los conceptos de raza, religión y nacionalidad como motivos de persecución a valorar para la concesión del derecho de asilo se suman cuestiones de género, identidad sexual y orientación sexual. Además, el proyecto de la nueva normativa dedica un apartado específico a los menores, recogiendo los casos de niños soldado, los matrimonios forzosos, la mutilación genital, el tráfico de menores, la pornografía o el abuso infantil.Justificar a ambos lados