25 años sin Michel Foucault


ALBERT LLADÓ
Revista de letras



Cuando se cumple el 25 aniversario de la muerte del pensador francés (murió el 25 de junio de 1984, en París), Revista de Letras no podía dejar de recordar a uno de los filósofos más importantes de la segunda mitad del siglo XX. Leer a Michel Foucault (1926-1984) es una invitación a la libertad, a las nuevas posibilidades de mirar nuestro presente, de entender nuestras limitaciones como individuos en el hoy y en el ahora.

Existen, básicamente, dos propuestas sobre cómo dividir en períodos el pensamiento, y la obra, del filósofo francés. Por un lado, la mayoría de estudiosos de Foucault creen acertado establecer tres etapas diferenciadas cronológicamente. En primer lugar, la etapa arqueológica, comprendida entre 1961 y 1969, y que tiene como principal obra La arqueología del saber. Son textos que se preguntan por el saber. En segundo lugar, nos encontramos con la etapa genealógica, de 1971 a 1976, y que comienza con El orden del discurso, con un gran interés por la pregunta sobre el poder. Y, por último, la etapa de las tecnologías del yo, que se inicia en 1978 y que llega hasta su muerte, en 1984.

Pero otros expertos, como Miguel Morey, profesor de la Universitat de Barcelona, niegan esta división tan clara. Para Morey, hay que leer a Foucault en círculos que integran las anteriores etapas. No se tratan de episodios que substituyen a los anteriores, ni de proyectos fracasados, sino de una continuidad que se pregunta sobre la posibilidad de penser autrement.

Este paradigma antropológico del que se ocupa Foucault, y de las inevitables paradojas que ello conlleva, lo explica bien Deleuze al dividir las etapas en tres preguntas fundamentales. Estamos ante las preguntas de “qué puedo saber”, “qué puedo hacer” y “quién soy yo”. El “yo”, un paradigma inventado recientemente y que quiere convencernos de un a priori universal. Foucault, al contrario, rechaza este “narcisismo” de las ciencias humanas y prefiere un a priori histórico, donde la ontología sea del presente y no se base en una analítica de la verdad a favor de confundir lo normal y lo moral.

A partir de El orden del discurso, y de su entrada en el Collage de France, el prestigio de Michel Foucault fue creciendo. Su preocupación primera, por los mecanismos de control y de rarificación que se habían producido a lo largo de la Historia, se fue centrando en el estudio del discurso, de su creación a partir de un supuesto original y de una continuidad que, si se afirmaba, desaparecía las condiciones de posibilidad a favor una unidad que aseguraba la falta de libertad. Para Foucault, donde había relación había poder. Y, por ello, su propuesta es altamente valiente, arriesgada. De hecho, su última etapa, en la que se preocupa por las técnicas de yo, y la subjetividad, sigue criticando esa idea del hombre como objeto.

Foucault acabó su vida de una manera que ha interesado más por el morbo que por la coincidencia con su obra. Muerto por el SIDA, en 1984, era homosexual y había padecido crisis de esquizofrenia. Tal vez era ese sufrimiento personal, esa excusión social que había podido padecer en sus círculos más cercanos, el que le hizo poner todo su talento al servicio de una demostración que, estos días, es más actual que nunca. Y es que la confusión entre lo que es normal y lo que es moral, aún sirve para alejar a las minorías que puedan poner en tela de juicio el discurso establecido.

La obra del pensador francés es, por lo tanto, radicalmente moderna. Intentando dejar de lado todos los prejuicios, investigando allí donde nadie había visto más que Historia, Foucault logra mostrar que los mecanismos de control, y coacción, funcionan. Y quizá, ahora que se cumplen 25 años de su muerte, es el momento de preguntarse por las nuevas trampas en las que hemos caído.

Larga vida a las tabernas… si la ley lo permite


TIPOS INFAMES
Soitu



Bares, tascas, bistrós, cafés… han sido desde el siglo XIX un elemento fundamental en la literatura. Muchas de las mejoras obras se han escrito sobre veladores de mármol, se han inspirado entre humo y vino o se han discutido entre la calidez de grandes espejos y algún que otro aprendiz literario. Espacios que con el tiempo, tiempo moderno e incomprensible, han ido quedando relegados a un segundo plano, deshabitados de personajes peculiares que son los que le otorgan su auténtica validez.

Sin embargo perduran en lugares apartados de los viales principales de las grandes ciudades refugios que cobran vitalidad con la noche y el alcohol. Son estas guaridas las que no deberían desaparecer nunca pues otorgan a las urbes su rostro verdadero y humano. ¿Pero qué ocurriría si se esfumaran definitivamente este tipo de locales?

La respuesta es incierta pero ya en el siglo pasado Chesterton tuvo la genial-espantosa idea de formularla encubierta en una hipotética prohibición gubernamental de venta de alcohol. ¿Cómo actuaríamos si no pudiésemos acudir a nuestro habitual bar para tomar una pinta? La respuesta a modo de libro fue la divertida e irónica: La taberna errante.

El gordinflón y genial inglés contextualiza esta obra en la Inglaterra de principios de siglo donde una particular aristocracia parlamentaria, henchida de buenos modales e intenciones, toma al Islam como nueva fuente de moral pura y costumbres saludables. Tranquilos, no haremos símiles con la Alianza de las Civilizaciones, Barack u otros hechos futuros que sin duda modificarán el mundo, Pajín dixit.

Ante el cierre de las distintas tabernas por la obligada ley de abstinencia, dos personajes dispares, un Quijote con su correspondiente Sancho, recorren diferentes capítulos de divertidas historias al burlar la severa y estúpida ordenanza. Acompañados de un barril de ron y un gran queso a modo de fieles compañeros van de población en población con el cartel de la vieja taberna ofertando el ebrio brebaje a todo aquel que lo quiera probar. Una taberna ambulante que congrega a los diferentes parroquianos huérfanos de un techo donde poder compartir licor y compañía.

En este recorrido, lleno de sarcasmo y crítica al hipócrita comportamiento burgués que quiere a través de la censura de comportamientos generales imponer su pensamiento, es donde Chesterton destapa los "vicios" de esta élite. El arte abstracto o el vegetarianismo en boga confieren a estos nuevos dictadores civilizados un halo de guardianes de un nuevo orden mejor y más higiénico, siempre, por supuesto, por el bien común. Una especie de clase social parecida a la de Marina Castaño pero con mejores modos y mayor fondo intelectual, cosa a priori no muy difícil.

Esa mascarada de modernidad, cuando lo que realmente hay debajo es el rancio conservadurismo, queda resquebrajada a modo de carcajada en la obra reeditada por Acuarela. El alegato que realmente defiende el creador del Padre Brown va más allá de un ataque contra lo reaccionario, lo que defiende son las maneras de relacionarse, la comunicación y los recintos donde se produce esta. Algunos lo definen como sociabilidad, Chesterton con su tradicional toque hilarante lo convierte en un argumento de su obra, como siempre ácida y ocurrente.

Aquellos que no hayan tenido nunca el placer de haber leído al inglés es el momento de tomarle medidas. Aunque al principio puede resultar no muy fácil (el tamaño si importa), poco a poco vamos desglosando la pícara mirada a la que nos tiene acostumbrados. En una década como la que padecemos, llena de prohibiciones (tabaco, venta de alcohol, cierre pronto de los bares…), es conveniente mantener la visión corrosiva y cargada de risas de Chesterton capaz de desternillarse de lo absurdo de determinadas leyes, imposibles de cumplir incluso por el mismo torpe legislador que las promulgó.

Las colecciones del Guggenheim o la evolución del arte moderno


La Fundación Guggenheim cumple este año medio siglo de vida y lo hace presentando, como parte inaugural de la conmemoración, obras escogidas de sus colecciones más relevantes. «De lo privado a lo público» expone parte de las colecciones que atesoraron Salomon y Peggy Guggenheim, Karl Nierendorf, Justin K. Thannhauser, Katherine S. Dreier y Hilla Rebay, así como la Fundación Bohen. A través de ellas se puede vislumbrar la evolución del arte del siglo XX





ANARTZ BILBAO
Gara




El Museo Guggenheim de Bilbo presenta con la exposición «De lo privado a lo público: Las Colecciones Guggenheim» las obras que dieron origen a lo que hoy es uno de los centros de arte moderno más importantes del mundo, el Guggenheim de Nueva York. A través de medio de un centenar de obras, se explora la naturaleza y evolución de la colección permanente de la Fundación Guggenheim, a través de siete grandes colecciones privadas, y permite realizar, además de conocer la historia de la Fundación, «una interesante lectura de los orígenes del arte moderno y de su evolución, con sus tendencias y escuelas, a través del siglo XIX y XX, además de su transición hacia el siglo actual, el XXI», según Juan Ignacio Vidarte, director general de la pinacoteca bilbaina.

El grueso corresponde a la colección vanguardista de Salomon R. Guggenheim (1861-1949), un estadounidense judío de origen suizo, y la de su sobrina Peggy Guggenheim (1898-1979), quien, además de mecenas del arte -aporta pintura y escultura abstracta y surrealista- fue la tercera esposa de Max Ernst, presente en la exposición con varias obras. A ellas hay que añadirle también las obras de la colección de la baronesa de origen prusiano Hilla Rebay (1890-1967), quien inculcó en Salomon la pasión por el arte no objetivo y participa además en la exposición también como artista; al igual que Katherine S. Dreier (1877-1952), coleccionista y artista que, como Rebay, fue muy influyente en la promoción del arte moderno en los EEUU.

A los anteriormente citados se le suma la colección del galerista alemán Karl Nierendorf (1889-1947), quien aporta el expresionismo alemán y el arte expresionista abstracto primitivo; y el impresionismo y el post-impresionismo que añade el también alemán Justin K. Thannhauser (1892-1976). Aparte de los movimientos artísticos más representativos del siglo XIX y de la primera mitad del siglo XX, la exposición se completa con una treintena de obras realizadas a partir de la década de los 90, provenientes de la Fundación Bohen (227 piezas de 27 artistas internacionales), quienes impulsan «el arte de mañana» con obras de, entre otros, la brasileña Jac Leirner, presente ayer en la apertura de la muestra.

Obras capitales

La representante de la Fundación Guggenheim, Nancy Spector, quiso recordar el origen de esta institución al mentar las «700 obras de arte no objetivo que Salomon R. Guggenheim acumuló en su colección, con más de 150 obras de Vasily Kandinsky, a quien compraba directamente», tras conocerlo a través de Hilla Rebay. Las obras, la mayoría pinturas, «no son más que una muestra» de las colecciones de la Fundación. «Se han elegido las más destacadas, las que iban mejor unas con otras y con las salas en las que han sido colgadas», declaró Spector.

En cuanto a lo más importante, el arte expuesto, una visita al museo ofrece al espectador la posibilidad de contemplar trabajos capitales de artistas fundamentales como Vincent Van Gogh, Paul Cézanne, Pablo Picasso, Vasily Kandinsky, Marc Chagall, Jackson Pollock y muchos más. Megan Fontanella, comisaria de la exposición junto a Tracey Bashkoff, se encargó de las explicaciones en la presentación de ayer. Las obras han sido colgadas en las salas «cronológicamente dentro de la corriente artística correspondiente, y no por coleccionista», explicó Fontanella. De esa manera, «es interesante observar el solapamiento que surge entre colecciones muy heterogéneas». Por ejemplo, «todas tienen a Paul Klee».

Fontanella destacó también el papel de tres mujeres visionarias de importancia capital para la presente muestra: las coleccionistas Peggy Guggenheim, Katherine S. Dreier y Hilla Rebay. Las dos últimas, además de coleccionistas, fueron también artistas y se cuelga una obra de cada una de ellas. Por otro lado, Katherine S. Dreier no aporta más que 26 obras, pero está incluida porque su legado, pequeño e importante, «mejoraba la colección».

«De lo privado a lo público» presenta el mayor número posible de artistas y, con sus obras, se procura además mostrar los aspectos históricos de las mismas. Fontanella señaló, por ejemplo, a «Montée gracieuse» (1934), de Vasily Kandinsky, como «la joya de la exposición». Como curiosidad, narró también cómo Salomon R. Guggenheim «tenía colgada `Violiniste' (1923-24) en `su casa', el Hotel Plaza, al ser Marc Chagall uno de sus artistas preferidos».

La mayoría de las obras expuestas son pictóricas, excepto las de la Fundación Bohen, con instalaciones y fotografía (la galería 304, dedicada íntegramente a Jac Leirner). Como escultura, «la joya» de Alexander Calder (1898-1976), pionero del arte cinético, con piezas que se mueven con el viento, «impredecibles pero equilibradas».

No Tomorrow Records, tres lustros dedicados a la música


THE PROFE
Sonicwave magazine




No Tomorrow Records ha cumplido quince años. A lo largo de este tiempo la discográfica castellonense amante del buen punkrock, garage, powerpop, R&B, surf y rock’n’roll ha apostado fuerte por la música que le gusta. Por ello ha decidido celebrar este aniversario, además de con múltiples fiestas y conciertos, con la edición de una serie de singles de vinilo, edición limitada, que incluyen grabaciones exclusivas de los grupos históricos del sello (Señor No, Nuevo Catecismo Católico, The Meows…) y formaciones afines (Reactivos, Biscuit, Muletrain, Airbag, Concentration Summer Camps) y alguna que otra sorpresa más. Javi Ordoñez, responsable del sello, hace balance de tres lustros de existencia.

No Tomorrow se inicia en 1993 ¿Qué razones te impulsaron a fundar el sello?

Siempre me ha gustado mucho la música, y los discos me han fascinado desde que era niño. Sin ser un coleccionista, sigo encontrando emocionante adquirir un disco, abrirlo, ponerlo por primera vez, etc. Por otro lado, intenté aprender a tocar algún instrumento de pequeño pero aparte de que no tengo la menor habilidad para la música, soy una persona muy impaciente y muy inconstante, a la menor dificultad abandono, de modo que nunca pude pasar de las primeras lecciones. Mi hermano sin embargo es todo lo contrario, unas cualidades que ha heredado de mi padre, y empezó a tocar la guitarra a los doce años o así, influenciado por los discos que yo le ponía. Al poco tiempo ya montó algún grupo con amigos y yo por supuesto andaba siempre revoloteando por allí, animándoles y dando consejos, seguramente estúpidos, entrometiéndome, en definitiva. Cuando con su segundo o tercer grupo, Shock Treatment, empezaron a hacer canciones propias, grabar maquetas, tocar en directo etc les eché una mano enviando maquetas, montando conciertos, llevándoles a todos sitios (tenían 14 ó 15 años, yo 5 más) y más o menos llevando los asuntos del grupo que tampoco eran muchos. Entonces salió la posibilidad de hacer un single de Shock Treatment con Subterfuge, que andaba por sus primeras referencias, y yo diría que fue en ese punto cuando empecé a plantearme la idea de hacer el sello, por un lado porque y nosotros vendimos nuestra parte de las copias muy rápido y recuperamos el dinero que había puesto el grupo sin problemas (el single lo hicimos a medias con Subterfuge, repartiéndonos gastos y copias), y sobre todo porque me dí cuenta de que no hacía falta ser una gran compañía para editar un disco, cualquiera podía sacar una pequeña tirada de un disco y distribuirlo a mano, vendiéndolo en conciertos, tiendas, bares, etc… aún tarde un año y medio en montar el sello pero la idea nació en ese momento. Ese año y medio acabé los estudios y empecé a trabajar en un trabajo que me hacía bastante infeliz, lo que aumentó mi determinación para empezar con el sello, un poco como vía de escape, pues la verdad no tenía demasiada fe en que pudiera convertirse en una empresa rentable. Por otro lado, encontré un socio que estaba dispuesto a formar parte del sello como socio capitalista, financiando en gran parte los primeros lanzamientos y dejándome a mí llevar todos los asuntos (un abrazo y miles de gracias de nuevo desde aquí para Pepe Beltrán). Por último, aunque no tenía ni idea de nada relacionado con montar un sello, en mi entorno de amigos había bastantes músicos y grupos (aparte de mi hermano y Shock Treatment, estaba mi primo Vicente aka Vincent Von Reverb, Santi Campos, ahora en Amigos Imaginarios…) y pensé que como mínimo podía contar con ellos para editar las primeras referencias y luego ya veríamos.

Desde el principio se vio claro que los sonidos de No Tomorrow iban a ir de la mano del punk-rock y el power-pop.

Bueno, desde que empecé a comprar discos compré un poco de todo, pero la verdad es que en aquellos años estábamos totalmente pirados por esos sonidos, cada mes en Ruta 66 descubrías un grupo de los de cambiarte la vida (Radio Birdman, Dictators, Pagans, Hard Ons, etc etc), el sello Crypt, y por ende el punkrock mundial, estaba en su momento de gloria (New Bomb Turks, Nine Pound Hammer y Devil Dogs, no se necesita decir nada más) y además el añorado Turmix empezaba a traer a esas bandas de gira, había salido el LP de la Perrera y a raíz de ese disco y de conocer a los hermanos Ibáñez descubrí el 90% de lo que conozco de punkrock… Por otro lado, Pepe Beltrán, el socio capitalista del que te hablaba antes, nos había descubierto, entre otras muchas músicas, a Nick Lowe, Big Star, Plimsouls, Paul Collins Beat…el ABC del powerpop. No era en absoluto la única música que me gustaba, también escuchaba muchos grupos de los 60s y había descubierto ya el soul y R&B de los 50s y 60s, pero punkrock y powerpop era lo que más escuchaba entonces. Tampoco te olvides que sólo contaba con un grupo cuando monté el sello, Shock Treatment, que estaban a medio camino entre el punkrock y el powerpop… y por último te recuerdo que por aquel entonces estábamos sufriendo la tontería aquella del noise-pop, una moda que como todas hizo a más de uno comulgar con ruedas de molino, y el enfoque punkrock/powerpop resultaba, por extraño que parezca, algo fresco. Una vez tomado impulso me pareció conveniente mantener esa línea, me gustaba la idea de una escudería con un sonido propio, y tuve la suerte de encontrar suficientes grupos interesantes como para poder hacerlo durante unos años. A finales de los 90s hubo un punto de inflexión; empecé a editar muchos menos discos y de estilos algo más variados, no tan punkrock / punkpop, aunque básicamente todos los grupos que he editado han hecho lo mismo: rock’n’roll

¿De qué manera ha influido en el desarrollo del sello el ser una única persona la que se encarga del sello?

Me imagino que habrá influido negativamente. Aunque no lo parezca, es un montón de trabajo y se quedan muchísimas cosas por hacer, ten en cuenta que me lo hago absolutamente todo, toda la correspondencia, pedidos, gestiones, llamadas, etc pasan por mí, ¡si hasta me hago la contabilidad! Ya ves que he tardado tres meses en contestarte esta entrevista, y no ha sido por dejadez … Con este plan, cuando quedó claro que el sello no podía asegurarme unos ingresos fijos y necesité desarrollar el catálogo de venta por correo como base del negocio, el sello pasó a ser secundario al catálogo, ésa sería la consecuencia más directa del hecho de ser sólo yo, quizá si el sello hubiera crecido incorporando a más personal podría haber seguido con ambas ramas del negocio con la misma intensidad. Otras carencias debidas a la falta de tiempo y personal serían las siguientes: la promoción ha sido siempre un desastre, no escucho apenas ninguna demo de las que recibo, nunca desarrollé un departamento de contratación de conciertos y giras, algo desde mi punto de vista necesario, y un largo etcétera. Son puntos débiles de la compañía que están directamente relacionados con la organización del sello, que nunca he ocultado a los grupos, y que a su vez han influido a la hora de seleccionar a los grupos que han formado parte del sello, buscando siempre más allá de un grupo interesante (que ya cuesta de encontrar) personas con las que pudiera tener una comunicación clara y sincera que tuvieran claro como es el sello y lo aceptaran como tal. Tengo que decir, para defenderme un poco también, que el sello también tiene sus puntos fuertes, y que el catálogo de venta por correo, por otro lado, funciona mucho mejor que el sello, notablemente bien, diría, aún siendo crítico conmigo mismo. Ello se debe a que es la actividad principal y le dedico mucho más tiempo, no hay más misterio, es una cuestión de prioridades marcadas por unas finanzas muy rígidas.

Tus primeros lanzamientos fueron el primer álbum de Shock Treatment y un EP de presentación del sello con cuatro grupos.

Si, en realidad, es con lo que contaba entonces, no tenía nada más, ni había hablado con otros grupos de cara a formar parte del sello. Mira Profe, de los 4 grupos que aparecen en el EP, uno era el grupo de mi hermano, en el otro estaban mi hermano y dos primos míos, otro era el de dos de mis mejores amigos y sólo el cuarto, El Caso de la Habana, era un grupo de fuera de nuestra pandilla que a la postre fue el único que no continuó en el sello (y que por cierto han vuelto recientemente a reunirse, un saludo para Mariano, Ángel y compañía). Para colmo, dos de esos grupos apenas eran diversiones de estudio, no tocaban en directo. Así que Shock Treatment eran básicamente la única banda con la que contaba al inicio del sello, la compañía nació y creció gracias a ellos, y en ese sentido, han sido el grupo más importante de No Tomorrow.

Todavía me acuerdo de tu presentación del sello en Madrid en El Templo del Gato, abarrotado y con un espíritu enérgico excepcional.

Recuerdo el concierto pero no lo recordaba como presentación del sello, fue con Shock Treatment y Depressing Claim ¿verdad? Shock Treatment ya habían tocado antes en Madrid, en el ’92 en algo de Subterfuge con más grupos y debió ser en el verano del ’93, en un sitio muy pequeño, La Granja Margarita, con un público reducido pero muy ilustre y Los Piolines de teloneros. Que recuerdos!!!Tanto Shock como Depressing siempre fueron muy bien recibidos en Madrid siempre, era un gustazo tocar allí.

Con Shock Treatment, se puede decir que el punkrock llegó a la escala más alta en este país, con excelentes críticas en el extranjero ¿Piensas en el futuro reeditar cosas del grupo?

Bueno, es una observación muy amable pero que no comparto, y probablemente el grupo de diría lo mismo que yo. Nuevo Catecismo Católico, Aerobitch o Cerebros Exprimidos serían candidatos para ese título antes que Shock Treatment. En cualquier caso, sí queremos reeditar los discos de ST, más que nada porque parece que hay demanda de ellos, pero no queremos hacerlo de cualquier modo, queremos intentar mejorar el sonido, recuperar todo el material desperdigado en recopilatorios y singles y un par de inéditos que hemos encontrado, acompañarlo de un buen texto y cantidad de fotos… un faenón, vaya. La idea que tenemos es hacer un triple CD con todo el material, unos 90 temas, y libreto, el material está recopilado pero falta ponerse a ello. A ver si soy capaz de hacerlo antes de que el formato CD desaparezca definitivamente…

Luego fuiste sacando lanzamientos de Depressing Claim, Los Vivos, Discípulos de Dionisos, Señor No en términos de punk-rock y gente como Los Brujos, The Crepitos en el powerpopero ¿Qué relación se creo entre el sello y los grupos que formaban parte de él?

Una relación muy buena, especialmente con los grupos “del sello” que básicamente eran los que publicaban LPs, los singles servían de instrumento para trabajar con otros grupos que ya tenían sello pero que nos gustaban, para introducir variedad en el catálogo. Además de una buena relación entre el sello y los grupos existía también una relación de camaradería entre los propios grupos del sello: Gonzalo de NCC me paso las primeras grabaciones de Señor No, cuyo debut fue el segundo LP de No Tomorrow, Arturo de NCC me envió la primera maqueta de Los Guarriors, que se convirtió en su EP debut, a los Discípulos por ejemplo los conocí por insistencia de Mikel de Señor No, por Coky, mi hermano, conocí a Depressing Claim, Jorge de NCC acabó produciendo a Shock Treatment… éramos una gran panda de colegas. Se crearon muchas amistades que duran hasta hoy.

¿Fuiste correspondido en líneas generales cuando lanzabas un disco nuevo por el grupo correspondiente?

Si te refieres al nivel de compromiso del grupo a la hora de defender el disco en directo, la respuesta es que en líneas generales, sí fui correspondido. A veces más y a veces menos, y en algunos, afortunadamente pocos, casos, nada en absoluto, pero haciendo una valoración general me doy por muy correspondido.

Fueron excelentes tiempos con sellos como el tuyo, Punch, Rock Indiana o el mismo Rumble Records ¿Qué recuerdas con más alegría de aquellos momentos?

Pues a la gente, las amistades que se crearon y que como te he dicho antes aún perduran. Además, un montón de buenos discos, conciertos y anécdotas.

El lema del sello sería como energía y diversión en todos sus frentes. ¿Es así o no?

Bueno, como te he dicho en la contestación a la segunda pregunta, durante un tiempo, en los inicios del sello, seguí a conciencia una línea estilística basada en el punkrock y el powerpop, y energía y diversión (o más bien energía y/o diversión, todos nuestros grupos o eran enérgicos, o eran divertidos, o habitualmente las dos cosas) sería un buen lema, que seguramente hasta llegué a utilizar, pero a partir de un momento dado en que la escudería de los primeros tiempos se desmontó al separarse muchos de los grupos originales, cambiar de sello otros, etcétera abandoné esa idea y dí cabida tanto a grupos de punkrock y powerpop, que siguieron siendo la mayoría, como a grupos de todo tipo, aunque siempre dentro de un sonido rock’n’roll enérgico, no se me ocurre ningún disco del sello que no tenga una buena dosis de energía.

Hazme un resumen de todos estos años en el sello

Muy resumidamente, monté el sello en 1993 con la ayuda financiera de un buen amigo para sacar el primer LP de Shock Treatment y ver que pasaba, soñando con que pudiera funcionar como negocio y me permitiera establecerme por mi cuenta y dejar mi trabajo. En los siguientes años fui incorporando poco a poco grupos con un sonido similar, casi todos de las escenas de Castellón, mi ciudad, y Buenavista en Donosti, produciendo discos hechos con pocos medios pero con grandes resultados artísticos y que a pesar de la precaria distribución inicial venían a vender de 1000 a 2000 copias cada LP y de 500 a 1000 los singles. Gran parte de estas ventas las hacíamos por correo, lo cual me permitió también establecer las bases de lo que ahora es la tienda de venta por correo de No Tomorrow (www.notomorrowrecords.com/VPC/index.html). Las buenas ventas de los primeros discos permitieron que en 5 años la escudería creciera en grupos (una docena) y lanzamientos (unos 50) pero seguía costando vender los discos fuera de los círculos especializados. Pensando que quizá la falta de apoyo en los medios era la causa de este problema, uní mis fuerzas con mis amigos de Punch Records para crear RPM, con el triple propósito de fusionar para hacer crecer nuestros catálogos de venta por correo, mejorar nuestra distribución a tiendas e internacional y crear un departamento de promoción conjunto para los dos sellos que tuviera más peso del que había tenido hasta entonces en No Tomorrow (que había estado a expensas de los cables que nos echaban las distribuidoras con que veníamos trabajando). La venta por correo fue un éxito pero las ventas del sello siguieron yendo para abajo hasta llegar a un año tremendamente malo con tres debuts de tres grupos que pincharon a lo grande (dos de ellos se separaron una vez el disco estuvo en la calle), mientras otros de los grupos clásicos y más vendedores del sello se separaban también o nos abandonaban buscando una infraestructura más acorde con su potencial. Cuando a esto se le sumó un problema técnico bastante grave, de índole financiera (nuestro cuartel general fue asaltado por unos piratas corporativos armados hasta los dientes de prepotencia, codicia y abogados millonarios), vi peligrar la continuidad del negocio y decidí rendirme, al menos temporalmente. Invité los pocos grupos que quedaban en el sello a buscar otras alternativas, rompí la asociación con Punch y me dispuse a congelar el sello y concentrarme en el catálogo de venta por correo, que parecía lo único rentable. La venta por correo como estaba previsto funcionó muy bien, y en un año o dos, con las cuentas saneadas, me volvió a apetecer editar discos, cosa que he seguido haciendo pero de un modo más ocasional, trabajando con menos grupos (clásicos del sello como The Meows y Nuevo Catecismo Católico son prácticamente los dos únicos grupos de la escudería fijos ahora mismo, al menos de momento), reeditando o licenciando cosas de otros sellos (Biscuit, Tricky Woo, Asteroid B-612, M-16’s) y raramente fichando grupos nuevos; la excepción serían Suzy & Los Quattro, a los que propuse un EP y varias presentaciones cuando aún no eran siquiera un grupo y acabaron siendo uno de los grupos con más repercusión, al menos mediática y en ventas, de esta llamémosla segunda etapa del sello, aunque ya no están en No Tomorrow. En cuanto al futuro, mi principal proyecto ahora mismo es trabajar cada vez menos, algo que parece bastante difícil, aunque no me doy por vencido, y con respecto al sello de momento seguir como hasta ahora, sin editar demasiados discos pero sin desaparecer del todo como editorial, y quizá reeditar algún título descatalogado, ya veremos.

¿Te arrepientes de algo?

Por supuesto que no.

Ahora mójate un poco. ¿Qué discos de No Tomorrow son tus estandartes favoritos?

Tengo un cariño especial por el primer LP de Shock Treatment y los primeros singles (Depressing Claim, Los Vivos, Surfin’ Lungs, NCC), también por el primer LP de Señor No y el LP “Punk Party” de Shock Treatment, que han sido los discos más importantes de la historia del sello. Otros de mis favoritos serían el EP “Private Song” y el LP “At the top of the bottom” de The Meows, el LP “No Mundo” y el single “Esta bien” de Señor No, el último LP de NCC (1530 segundos), el single de Malconsejo “Siempre duermes” y el álbum de Vincent Von Reverb.

Una cosa está clara, a la ciudad de Castellón la elevaste como ciudad puntera dentro del punk-rock y el power-pop. ¿Se creo una bonita escena?

Bueno, creo que exageras un poco con lo de ciudad puntera, o quizá desde fuera las cosas se ven de modo diferente. Pero sí, en su momento, fue una escena cojonuda, con la sala Ricoamor como epicentro, muchos conciertos memorables y con una cantidad de grupos de punkrock melódico y powerpop considerable para una ciudad tan cutre y provinciana como Castellón, si bien es cierto que salvo los ya mencionados (Shock, Depressing, Reverb, Malconsejo) la mayoría de ellos no tocaron mucho fuera de Castellón y abandonaron demasiado pronto; una lástima pues hubo grupos con bastante potencial como Devil Scream o T-Shirts (con un álbum publicado en Punch).

Tuviste una persona puntera en la difusión del sello como fue Juan de Pablos en su “Flor de Pasión”.

Hace ya 20 años que conocí a Juan y ¿Qué te voy a decir? Cuesta pensar en una persona más apasionada por el rock’n’roll, más culta y generosa. Se enamoró de Shock Treatment y Depressing Claim a primera escucha y su entusiasmo por ellos y tantos otros grupos del sello (Malconsejo, Feedbacks, The Crepitos, Surfin’ Lungs, Vincent Von Reverb, Suzy & Los Quattro…) fue determinante para darlos a conocer. Le estaré tremendamente agradecido toda mi vida. Hace poco le envié uno de los discos que he editado con motivo del aniversario del sello, en el que recupero un tema registrado hace 15 años que hubo intención de publicar pero finalmente se archivó (Never Surrender, por The Beat Dealers), y le llamé para explicarle un poco de que se trataba, pues con las prisas ni siquiera incluí un texto promocional junto al disco, pero no hizo falta explicárselo, ¡todavía recordaba el tema y conservaba la copia en cinta de cassette que le hice en su día! Hablamos de una persona que lleva 30 años haciendo un programa casi a diario, escuchando decenas de canciones diariamente, ¡y que se acuerda de una maqueta de hace 15 años! Es un superclase. (Aunque por otro lado, tengo que decir que la canción es tan buena que cuesta de olvidar).

Después de 16 años ¿Qué piensas?

No pienso demasiado en el sello, pero vamos, estoy contento de haberlo intentado y bastante orgulloso de unos cuantos de los discos que he publicado.

Para celebrar este 16 aniversario sacas unos singles, cuéntanos como van a ser.

Quería hacer algo para celebrar el 15 aniversario y prácticamente tenía claro en que iba a consistir: recuperaría el tema de Beat Dealers que te he comentado antes en un single, agrupándolo con una cara B que más o menos tenía clara ya también hace tiempo. En principio sólo pensaba hacer este single y quizá un CD con mis temas favoritos de estos 15 años del sello para regalar a los clientes de la venta por correo, amigos, etc… pero luego repasando la discografía del sello para seleccionar los temas para el CD y volviendo a escuchar temas antiguos me dí cuenta de hasta que punto el sello ha sido una gran familia y me entró un poco de añoranza de aquellos tiempos en que los lanzamientos eran continuos, y pensando en recuperar un poco aquel espíritu pero incluyendo también a colaboradores y grupos actuales, se me metió en la cabeza lo de hacer una colección de singles de vinilo con los grupos, o mejor dicho, las personas más importantes en la historia del sello y que de paso sirviera para finalizar temas que se quedaron a medias, como recuperar esta canción inédita de Beat Dealers o colaborar con grupos con los que en el pasado tuve intención de trabajar pero que finalmente no lo hice, como Airbag, que comparten single con Reactivos (la nueva banda de mi hermano Coky con Tomás y Luis, ex – Depressing Claim) o los Rippers que compartirán una futura referencia con Telepath Boys, la banda actual de Jose e Israel de Shock Treatment. Los títulos que ya han aparecido son el de Airbag/Reactivos, el de Beat Dealers que lleva en la otra cara a Biscuit (buenos amigos y enorme banda, su LP Time for Answers que en No Tomorrow licenciamos en vinilo es uno de mis discos de cabecera de la última década, me emociona) y el de Concentration Summer Camps con Muletrain. CSC son, aparte de una banda única y divertidísima, el grupo de El Nerdo, una persona muy querida cuya colaboración y apoyo en los últimos años han sido decisiva para mí y para la compañía, y Muletrain por supuesto son la banda surgida de las cenizas de Aerobitch, con Mario al frente, veterano compañero de batallas desde prácticamente el inicio del sello… ¿qué quieres que te diga? su participación era necesaria. Otro tanto te puedo decir de Señor No y Nuevo Catecismo Católico, que comparten el 4º título de la serie que aparece ahora en mayo… no exagero si te digo que no estaría contestando esta entrevista si un buen día mi camino no se hubiera cruzado con el de Xabi, Arturo y Gonzalo, cuando ellos eran La Perrera. El quinto título, también en fábrica ya, incluye a The Meows y The Nervous Eaters. The Meows son para mí uno de los grupos clave del sello, una banda enorme con cuyos miembros además tengo una amistad de muchos años, especialmente con Enric, su guitarrista y dueño de Pennimann Records. Fue a través de Enric que contacté con Steve Cataldo de Nervous Eaters, la mítica banda de Boston de los 70s cuyo legado Enric lleva años reivindicando (reeditó sus dos primeros singles y compiló sus grabaciones primerizas en un LP/CD esencial, Eaterville) para editar sus grabaciones más recientes (contenidas en el LP/CD Eat This!) y aunque los Eaters no han sido propiamente un grupo del sello no podía encontrar un grupo más adecuado que ellos para completar este single cargado de simbolismo, en el que, para colmo, los Meows versionan a Little Richard, una obsesión que compartimos Enric y yo (bueno, el la comparte más). Estos son los títulos que han aparecido de momento o van a aparecer en breve, pero tengo algunas ideas más, espero poder llevarlas a cabo, dependerá un poco del “tiempo+dinero” que decían los Lazy Cowgirls. Otro punto que me gustaría resaltar de los singles es el arte. Salvo la primera referencia (Beat Dealers/Biscuit), que conserva la idea de portada original que existía para el lanzamiento abortado en su día, adaptada al diseño genérico de la colección, el resto de la serie lleva arte de colaboradores habituales y amigos del sello como El Nerdo, Susi.A (que se ha encargado del layout de toda la colección) y el fotógrafo de Castellón David de la Rosa o de artistas que me gustan. No es el típico single compartido con una foto de cada grupo por cada lado, son ediciones realmente bonitas.

¿Tienes próximos proyectos para el sello o te replanteas esta cuestión más lentamente?

Como te he comentado antes hace ya bastantes años que decidí que el sello tenía que ser secundario a la venta por correo que es de lo que vivo. Se me ocurren bastantes ideas para el sello y me gustaría ponerme y llevarlas a cabo pero me resulta literalmente imposible encontrar tiempo para ello y no estoy dispuesto a trabajar 14 horas al día como en su día hice para sacarlas adelante, tengo una familia y me gusta estar con ella. Así que me temo que el ritmo de producción del sello continuará como hasta ahora, editando los nuevos discos, cuando los haya, de los grupos clásicos que siguen conmigo, como NCC y The Meows, y quizá alguna que otra producción ocasional. De entre los proyectos que ahora mismo parece más viable que se completen en el futuro próximo, aunque ya veremos, están el single de Telepath Boys/Rippers para la colección de aniversario, algún single más de esta colección que prefiero no revelar aún, una edición muy limitada en vinilo del último disco de Johnny Casino & His Secrets, coincidiendo con su próxima gira española, y la recopilación de las grabaciones completas de Shock Treatment que hemos comentado antes. También me gustaría recuperar otros títulos clásicos que hace tiempo que están descatalogados, pero ya te digo, tiempo al tiempo.

Algo que añadir…

Profe, gracias por haber estado ahí desde el principio, sin gente como tu todos estos años no habrían tenido el mismo sentido.

Cuando las imágenes de batallas esconden batallas de imágenes

Todos hemos visto imágenes de batallas pero quizás no somos conscientes de estamos viviendo desde hace mucho tiempo constantes «batallas de imágenes». La ciudad alemana de Osnabrück acoge una exposición que recoge una muestra histórica de esta «guerra» y que ha recobrado actualidad con la «crisis iraní»

IÑIGO NIEBEL
Gara




Esta semana nos han inundado con imágenes que supuestamente documentan la muerte de la estudiante iraní Neda. Según las distintas versiones, fue abatida a tiros o por la policía de Teherán o por un francotirador a sueldo de la oposición. La cuestión, en este caso, no es el hecho en sí, sino lo que cada bando quiere expresar con esas imágenes. ¿Es Neda, la shahid, la mártir y heroína del «Irán moderno», vilmente asesinada por el «Irán reaccionario«, tal y como la presenta buena parte de la prensa, o es la víctima que tuvo que morir porque los supuestos guionistas de una orquestada «revuelta popular» contra el presidente Mahmud Ahmadineyad lo tenían previsto para calentar los ánimos dentro y fuera de Irán?

Las imágenes de la agonía de Neda en particular y las de las protestas en general recuerdan al golpe de Estado que el 11 de abril de 2002 tuvo lugar en Venezuela. Los golpistas tenían a sueldo a un puñado de francotiradores que abatieron una docena de simpatizantes chavistas. La sangre y los muertos eran reales, las imágenes también, pero no el comentario con el que los medios privados los lanzaron al aire: el montaje y el texto crearon la mentira según la cuál el presidente Hugo Chávez habría ordenado disparar sobre manifestantes de la oposición.

Las crónicas de las televisiones antichavistas deberían haber tenido su lugar en la exposición de Osnabrück porque hace falta creatividad (y cinismo) para elaborar estas muy peculiares obras de arte a la hora de mezclar imágenes reales con una historia ficticia. En la realidad histórica, el avance técnico y la ficción se basa «Bilderschlachten». De manera poco poética pero muy prosaica revela su subtítulo de qué va la exhibición: «2.000 años de noticias sobre la guerra. Técnica-medios-arte».

La muestra arranca con los relatos que nos dejaron escritores romanos de las derrotas que sufrieron sus legiones en estos lares de Germania y termina con la guerra de agresión contra Irak de 2003. Los césares de hace dos milenios no tuvieron que mentir a sus ciudadanos para irse a la conquista de las tribus bárbaras del norte; los de hoy sí. Dado que el entonces secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, justificó la contienda contra Bagdad con unos letales laboratorios móviles, que luego resultaron inexistentes, el escultor Iñigo Manglano-Ovalle ha creado una obra llamada «Phantom Truck». Su camión fantasma se parece al que se vio en las ficticias fotos que el ex general de la segunda guerra del Golfo (1991) mostró ante la ONU en su día. Para recordar este hecho, los expositores han colocado una pantalla con su discurso en las cercanías de la obra de arte.

2.000 años de (des)información

De la mano de los distintos escenarios de la exposición, los visitantes pueden recorrer los 2.000 años de (des)información sobre la guerra, contemplando la interacción de la realidad histórica con el avance tecnológico y la intervención de este último a través de la comunicación por fuego y señales, la impresión de libros, fotografía y cine, telegrafía y telefonía en la creación de cada vez más nuevas imágenes de batallas.

Quien busca al cursillo rápido para aprenderlo tiene que enfrentarse a la obra de Lynn Hershman, titulada «America's Finest». Lo «mejor de América» es un fusil de asalto M-16, montado en un trípode, y con mira telescópica. Cuando el voluntario francotirador agarra el arma y apunta a su blanco a través de la mira telescópica, se ve a sí mismo. Si aprieta el gatillo, la imagen de video se va y por un instante aparece otra ficticia de guerra, como la de Rambo, por ejemplo. Así cada uno se convierte tanto en autor como en víctima. Entre estos dos extremos se mueve también el periodista cuando informa de «crisis», «conflictos» o «guerras».

Conviene, finalmente, no olvidar que desde los años 80 del siglo XX, las Fuerzas Armadas de EEUU dan la misma importancia a la «guerra de la información» que a la contienda militar tradicional. «Bilderschlachten» invita a pensar si antes de perder la cabeza en la guerra, uno ya puede haber perdido el cerebro por la batalla de imágenes que hoy en día precede a cada contienda militar.