Lars von Trier: "Más que controversia, genero hostilidad"

Tras superar una depresión que lo llevó al hospital, Lars von Trier rodó Anticristo, en la que a través de la odisea de una pareja que acaba de perder a su hijo explora sus propios demonios. Sexo salvaje y violencia brutal son los ingredientes de una producción que surge del subconsciente, como explica el cineasta a El Cultural. Una combinación que provocó una bronca en el Festival de Cannes como hacía años que no se recordaba. Odiado por unos y amado por otros, lo indiscutible es que el personalísimo von Trier es uno de los directores con mayor peso e influencia del mundo


BEATRICE SARTORI
El Mundo




Con él llegó el escándalo. El formidable pateo que siguió al primer pase en el Festival Internacional de Cine de Cannes de Anticristo no se recordaba desde hace años. Lars Von Trier (Copenhague, 1956), el genial danés, se llevó como "premio" unos insultos brutales. Lo llegaron a acusar de "tarado" y de que su película era "una provocación barata". "Grotesca y autoindulgente", escribió Variety. Pero al famosísimo creador del movimiento Dogma o filmes como Rompiendo las olas y Dogville las críticas no le minaron en absoluto su autoestima. Siempre adicto a una buena controversia, aún resuenan los ecos de aquella incursión filmada que agitó Cannes en 1998 cuando presentó Los idiotas. Este maestro de la ironía y el sarcasmo recibió a El Cultural para hablar del proceso de una película que, más allá del ruido y la furia de la primera reacción, ha causado un vivo debate allí por donde ha pasado. El filme, una crudísima exposición de los avatares que atraviesa una pareja en crisis que se refugia en el bosque para superar la muerte de su hijo, no se fue de vacío de la Costa Azul ya que su protagonista femenina, Charlotte Gainsbourg, recibió el premio a la Mejor Actriz.

- Hace dos años, declaró que una gran depresión le apartaba de hacer cine. ¿Qué le hizo cambiar de opinión?

- ¡Dios! No fui yo el que lo eligió, sino el dedo de Dios. Yo soy el mejor director del mundo y sin embargo, nadie está seguro de que Dios sea el mejor dios.

- Diciendo este tipo de exabruptos usted sabe que va a provocar. ¿Se considera un profesional de la transgresión?

- Desde luego que no. Creo que cada cineasta lleva en su ADN la provocación, aunque si me encargaran una película "polémica"... pues no sabría hacerla. Más que controversia, lo que he detectado en algunas ocasiones ha sido verdadera hostilidad. Mi personalidad y mis películas son una herramienta más. Por eso, yo las uso según mis necesidades.

- ¿Qué "necesidades" tenía con Anticristo?

- Volviendo a su primera pregunta, fue combatir o, mejor, tratar de entender mi depresión. Me atrapó por sorpresa, no me había ocurrido antes. Tuve que ser hospitalizado. Me sentí como un folio en blanco. Todo me parecía superfluo y banal. No quería trabajar. Estuve catatónico durante medio año, funcionando a la mitad de mis capacidades físicas e intelectuales. La mayor parte del tiempo lo pasé tumbado en la cama mirando al techo. Fue un verdadero infierno. Y, entonces, decidí escribir un guión como ejercicio, como terapia, para entrar de nuevo en acción y salir del letargo.

- ¿Fue Anticristo esta terapia?

- En cierto modo, sí. Primero se me ocurrió el título, fue la chispa de inicio. Después, me inspiré en August Strindberg y Edgar Allan Poe.

Al filo del escándalo

- ¿En qué sentido le inspiraron estos escritores?

- Strindberg amaba a las mujeres. Y siempre le interesó explorar las relaciones de éstas con los hombres. Me entusiasma su muy negra exploración de la guerra de los sexos, particularmente en La señorita Julia. Poe era un romántico y considero Anticristo próxima a su universo.

Genio y figura, Von Trier ha convertido sus propias neurosis en parte de su popular personaje. Con la excusa de que siente fobia por los aviones (su tradicional viaje a Cannes es de las poquísimas veces que sale de su amada Dinamarca) no ha pisado jamás Estados Unidos, cosa que no le ha impedido haber dedicado nada menos que dos películas al país, Dogville (2003) y Manderlay (2005). Ambas, para más inri, ofrecen una visión desoladora de un país que se adivina inmoral y racista. Ambas deberían tener continuación con Washington, filme que cerraría su anunciada trilogía sobre el país más poderoso del mundo y cuyo rodaje está anunciado para este mismo año . Claro que todo depende de que la protagonista de Dogville, Nicole Kidman, quiera retomar su personaje ya que su sustitución por Bryce Dallas Howard en la secuela al parecer no dejó muy satisfecho al director. De momento, Anticristo es una película excesiva que dejará saciados a sus incondicionales. Hay escenas controvertidas: ablación de un clítoris, orgías sangrientas, piernas atravesadas por una broca... Para algunos, un descenso a los infiernos de la mente. Para otros, simple boutade de un niño mimado.

-Las reacciones con Anticristo no han podido ser más enfrentadas. Se le acusa de misógino y también, de lo contrario, de odiar a los hombres.

-Creo que es bueno que cualquier película genere las opiniones más encontradas. Una película debe dividir a la gente que la ve. Tal y como yo lo percibo, la acusación de misoginia no tiene ningún sentido. "él", el marido, es un idiota. Yo siempre me identifico con mis personajes femeninos. Siempre he preferido a mis actrices antes que a mis actores.

- No se corresponde con su fama. Bjürk echa pestes de usted y Nicole Kidman tampoco parecía muy contenta...

- Con Bjürk sólo nos peleábamos fuera del plató. No me consta que hubiera problemas con Charlotte, entramos en una comunicación sin palabras, casi en trance. De hecho, Charlotte estaba mucho más asustada con Willem (Dafoe) porque, dada su intensidad como actor, tenía pesadillas con que la asfixiara.

Son, de hecho, los personajes femeninos los que han brillado con mayor luz en los filmes del director de El elemento del crimen (1984) y Europa (1991). Son ellas las que más han sufrido, casi siempre por culpa o a causa de los hombres. En Rompiendo las olas (1996), Emily Watson sufría brutales agresiones sexuales para salvar la vida del hombre que ama; en Bailando en la oscuridad (2000), Bjürk se condena a sí misma a la pena capital para asegurar el futuro de su hijo (el filme ganó la Palma de Oro de aquel año) y en Dogville, Kidman interpreta a una rica heredera que va a parar al lugar equivocado huyendo de su padre y termina siendo víctima de una violación masiva.

-Charlotte Gainsbourg es una actriz intensa y honesta. ¿Cómo se fijó en ella?

-Mi primera elección fue Eva Green (Los soñadores). Lo que ocurrió es que Eva, que hizo audiciones también con Charlotte, tenía una agenda y unas demandas muy peculiares y complicadas. ¡Quería enseñar sólo sus pezones y nada más que en cuatro ocasiones! Elegí a Charlotte al comprobar cómo se sumergía en el proyecto pese a su natural timidez. No había visto muchos trabajos suyos antes. Apenas hablé con ella de su personaje, pero lo interpretó desde el primer momento de forma muy precisa. Para Charlotte fue un reto muy grande y también una liberación.

La naturaleza y el infierno

-Muchos se preguntan el sentido de las escenas más controvertidas de Gainsbourg. ¿Era necesario que hubiera una ablación y un empalamiento?

- Quizá es que hay que buscar el origen de todo ello en el subconsciente. Puede ser que eso suceda en ese lugar. Lo contrario es confundir su sentido de culpa por la muerte de su hijo con su sexualidad.

-Hablemos del marido: "él", un psiquiatra. Sus habilidades como terapeuta quedan en entredicho en cuanto comienza a tratar a su mujer y no ve lo que se le viene encima. ¿Usted confía en la psiquiatría?

- (Risas). Creo que ahí, en ese psiquiatra cognitivo, he vertido muchas de mis fobias y de mi propia experiencia con los tratamientos que he seguido. Desde luego, he sido algo sarcástico. No sé por qué tengo aversión a las entrevistas y me cuesta hablar de mis películas, pero no tengo problema en hablar de mis "debilidades" mentales. Déjeme decirle que, por lo que yo mismo he vivido, la psiquiatría cognitiva funciona. No hace milagros pero funciona de una forma inmediata.

- Durante la segunda mitad de la película la pareja se enfrenta en una batalla bestial.

-En esto vuelvo un poco a Strindberg, pero ésta no es una película sobre la guerra de los sexos. O creo que no. Me satisface la escena final en la que “él” ha sido absolutamente engullido por "Ella". De nuevo, me siento identificado con "Ella";“él” es más bien una caricatura de proto-hombre.

- ¿Qué tal fue el reencuentro con Dafoe tras la experiencia de Manderlay?

- Buena. Después de varios años de aquella experiencia se dirigió a mí preguntándome si tenía algo para él. Le envié el guión y se desconcertó. Bente, mi mujer, lo convenció.

- ¿Cuál es el sentido de ese zorro robótico que, en plena psicosis sexual, se vuelve y dice: “El caos reina”?

- Se explica solo: el bosque en que se halla la cabaña de la pareja, llamada Edén, es un paisaje mental y físico. Esa cabaña es “la iglesia de Satanás en la que el caos reina” como anticipa Ella. Yo siempre he amado la naturaleza. Pero los bosques me parecen infiernos en los que las diversas especies luchan a muerte por la supervivencia. Fascinante. La naturaleza es un solar de sufrimiento y muerte. La naturaleza parece una creación de Satanás.

- En esa opinión coincide usted con otro visionario del cine moderno, el alemán Werner Herzog...

- Sí, y lo he comentado con él: la naturaleza es cruel, feroz y viciosa. El lleva años levantando acta de ello.

- Los exteriores en el bosque son de una belleza sobrecogedora. ¿Dónde rodó?

-Estuve tentado de hacerlo en las afueras de Copenhague. Finalmente, rodamos en los bosques de Renania-Westfalia. De hecho, el enorme árbol de grandes raíces estuvo cerca de mi casa y lo transportamos a Alemania para la película.

- ¿Cómo fue trabajar con tan sólo dos actores?

- Hacía años que tenía ganas de hacerlo. Lo realmente complicado de esta película es que no pude operar la cámara al necesitar imágenes para ser transformadas digitalmente. Todo estuvo en manos de mi director de fotografía, Anthony Dod Mantle. Me frustraba no poder ver el resultado inmediato, creo que es un sentimiento generalizado entre los directores de mi generación. Siempre he manejado la cámara estando muy cerca de los actores. Esta vez me sentí algo paralizado.

- El título es también el de una de las obras de Friedrich Nietzsche.

- Tengo El Anticristo en la mesilla de mi dormitorio desde que tenía 12 años, pero no lo he estudiado a fondo. Lo cual no impide que ocupe un lugar predominante en mi estudio, siempre a mano. Elegí la palabra para la película porque me parece un gran título. De todos modos, no es una elección demasiado original. Hay óperas, obras de arte, alguna película de horror...

Lars von Trier no quiere hablar de futuros proyectos. De momento, lo cierto es que ha escrito el guión de Caroline Mathildas ar, para un compatriota, el director Nikolj Arcel, más conocido por haber realizado el megataquillazo Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres. Ahí está también Washington, que pondría el broche a su "trilogía americana". Y se anuncia un misterioso proyecto, The Erotic Man. Mucho von Trier para el futuro próximo si, claro está, una depresión de caballo no vuelve a paralizarlo.

Travellin' brothers, desde el blues a toda la música negra


TXEMA MAÑERU
Paisajes eléctricos magazine



El sexteto vasco TRAVELLIN' BROTHERS alcanza su mayoría de edad con su tercer y más personal disco "RED, HOT & BLUE" (Gaztelupeko Hotsak). Tras una trayectoria de 6 años y dos discos previos más cargados de versiones blues, abren su abanico a toda la música negra metiendo un destacado número de temas propios. Todo con la producción del maestro Kaki Arkarazo (Negu Gorriak, Manta Ray) y con jugosas colaboraciones sobre todo en la sección de vientos. Nos contesta su guitarrista Aitor Cañíbano.

¿Por qué aparcasteis proyectos anteriores y os embarcasteis en este nuevo "Viaje" con Travellin' Brothers?

R- Bueno, la verdad es que no los aparcamos, más bien fue algo natural, los proyectos en los que estábamos cada uno de nosotros estaban tocando a su fin y de una manera más o menos natural decidimos finiquitarlos definitivamente y comenzar esta nueva andadura que es Travellin' Brothers.

¿Desde cuándo estáis funcionando con esta formación actual de sexteto con tanto jugo?

R- Travellin' Brothers se forma a principios de 2004 en formato de quinteto, con Jon, Aitor, Eneko, Ander e Isi. Con esta formación grabamos el primer disco, para el segundo disco en 2007 se incorporó Alain al saxo, y ahora en 2009, para este tercer disco, se han incorporado Carlos al trombón, Alfonso a la trompeta, y Estíbaliz al violín, percusiones y coros.

Vuestros dos primeros discos iban más enfocados al blues. Ahora os abrís más a toda la música negra en general.

R- Efectivamente, según la formación ha crecido, los gustos musicales de todos se han enriquecido, además con una formación de nueve músicos las posibilidades son mayores, asi que los estilos musicales en el nuevo disco son más amplios, siempre partiendo desde el blues, que es nuestro hábitat natural, se puede encontrar desde swing, hasta soul, pasando por el jazz o el country.

¿Se nota la disposición de más medios en la grabación merced a Gaztelupeko? La presentación está francamente coqueta.

R- El contar con el apoyo de un sello como Gaztelupeko Hotsak es un lujo para nosotros, a nivel de edición, distribución, y sobre todo de promoción, hemos notado un gran empujón, y un gran interés por parte de los medios. Aunque la grabación, producción y el diseño del disco ha sido algo totalmente gestionado por nosotros, que además teníamos bastante claro lo que queríamos para este disco.

Un lujazo la producción del gran Kaki Arkarazo. ¿Satisfechos por fin con los resultados obtenidos?

R- Muy, muy satisfechos. Kaki es un autentico crack, es perro viejo y se las sabe todas. Ha conseguido un sonido propio de una producción americana. Le saca mucho partido a la acústica del estudio, y el grabarlo en analógico es un puntazo. Además en Garate hemos estado como en casa. Mikel es otro crack, les estamos muy agradecidos a los dos.

Analizando el disco. ¿Cómo se os ocurrió abrir con un swing a lo Brian Setzer Orchestra como "Swing & Jive"?

R- Queríamos que la primera canción fuese un torbellino, y que a la gente se le pusiera el pelo para atrás, asi que la que cumplía todos los requisitos era "Swing & Jive", que además es un fiel reflejo de lo que la gente se puede encontrar a lo largo del disco. Por otro lado, que nos comparen con Brian Setzer, que es una estrella mundial, es un honor.

Aún sigue habiendo selectas versiones blues como "I just wanna make love to you" de Willie Dixon o "Sweet Little Angel" de BB King. Pero también tenemos buenos blues propios como "Into the blue" o la estupenda balada "Wait for me".

R- Sí, el disco, como te decía antes, tiene un poco de todo. Siempre tomando como referencia el blues le pegamos a todo. Nuestra prioridad son nuestros temas propios, queremos aportar algo al mundo del blues, donde la gran mayoría se dedican a hacer versiones. Eso no quita que también queramos homenajear a nuestros ídolos, y mostrarle a la gente de dónde venimos, y de dónde hemos aprendido nosotros a amar el blues. Por eso en este disco de once temas, siete son de cosecha propia y cuatro son homenajes a nuestros maestros.

También tenemos mucho aroma a jazz, sobre todo en la sección de viento, guiños soul a Sam & Dave en "I thank you" o gospel a Louis Armstrong en el tema propio de aire country (violín incluido) "Midnight Train".

R- Sí, la sección de viento y metales son el núcleo jazzero de la banda, y eso se nota en los arreglos, nos gusta explotar la mezcla de nuestros gustos. Creo que el resultado es muy bueno, toques jazzeros sobre una base muy bluesera; le dan un toque de calidad al producto final. La aportación de Esti al violín, es otro toque de calidad, además es una manera más de sorprender al oyente, que en cada canción se sorprende aún más. Por eso el disco se escucha muy fácil, y es muy agradecido para el oyente.

Las otras dos versiones también se salen. Preciosa "Rocket to the moon" de Colin James y más oscura "C.O.D." de Leo Gooden.

R- Estamos contentos de cómo han quedado las versiones, son un homenaje con el máximo respeto al original, pero aportando ese toque Travellin' que nos caracteriza. Siempre tratamos de rebuscar un poco las versiones y no hacer siempre las más evidentes, creo que hay demasiados "Sweet Home Chicago", "Mojo working", etc.

¿Qué tenemos en www.travellinbrothers.com y cómo se puede contactar para vuestros calientes directos?

R- En nuestra web podréis encontrar todo, absolutamente todo lo que tenga que ver con la banda. En unos días estará activa ya que la estamos remodelando por completo. Está quedando muy completa, con una imagen bastante modernita en línea con el diseño del CD. Tendrá fotos, vídeos, info de la banda, la agenda de bolos, etc. Además en portada habrá un apartado de noticias en el que informaremos sobre todo, absolutamente todo lo que tenga que ver con Travellin' Brothers. También nos podéis seguir en myspace y en facebook.

Por cierto, ¿Cómo fue el compartir recientemente escenario en vuestra ciudad con una leyenda como Junior Watson Band?

R- Pues un lujo, qué te voy a contar... compartir escenario, mesa y mantel con un grande de la historia del blues fue un placer y un honor, un personaje increíble. Acabamos de llegar del festival de Cazorla, en el que hemos actuado con Robben Ford, Billy Branch, Susan Tedeschi, etc. Hemos compartido camerino con ellos y es increíble, nos estamos acostumbrando a lo bueno...esperemos que siga durante mucho tiempo.

Algo que queráis añadir para vuestros seguidores o para animar a más gente a escuchar vuestros discos o a acudir a vuestros conciertos?

R- Que somos muy felices haciendo música, sobre todo en directo, y animamos a todo el mundo a que se compre nuestros discos y que estén atentos a la agenda de conciertos, realmente se sorprenderán. Un saludo muy especial a toda la gente que nos ha apoyado siempre, estamos en deuda con ellos.

Pesadillas de ciencia ficción

El mundo de 2006 ya no existe, ha dicho un economista recientemente. La ciencia ficción regresa para decirnos “ya os lo dije”. El miedo al futuro y el progreso como culpable de ese miedo, y de ese futuro, nos devuelve al escenario de las peores distopías imaginadas

ALBERTO-GARCÍA TERESA
Diagonal



Es obvio que la literatura no cambiará el mundo; el mundo lo cambian las personas. Pero las personas pueden ser lectoras; y en los libros se transmiten ideas. Y las ideas pueden conseguir movilizar a las personas a base de ofrecer nuevas miradas, plantearles nuevos horizontes o, sencilla y complejamente, sugerir. La ciencia ficción puede contribuir a esa nueva mirada desde el momento en que trabaja con mundos posibles. En la ciencia ficción, la utopía es posible; cualquier cosa es posible. Y el simple hecho de mostrar su posibilidad otorga una perspectiva de realidad –mental– que llega a ser ilusionante: puede ser cierto. En un mundo, el nuestro, donde la caída del Muro de Berlín trajo consigo la Teoría del Fin de la Historia y la fe en que el capitalismo globalizado es “el mejor de los mundos”, el simple hecho de plantear, en principio sólo de manera retórica, aunque plasmado plásticamente, otras posibilidades, de ofrecer a las mentes de los lectores (amputar el pensamiento es abortar la acción; enriquecerlo es fomentar caminos para llevarla a cabo) la sugestión de que existen otras muchas maneras de organizar la sociedad y de relacionarnos entre nosotros es ya un ejercicio de estímulo a la reflexión, a plantearse si se está de acuerdo o no con lo que nos rodea.

Afirmar que la literatura, que cualquier manifestación artística, está exenta de ideología, es como aseverar que sus autores no están insertados en una sociedad. Su forma de relacionarse, de entender el mundo, de estructurarlo a él y a la sociedad, de posicionarse frente a cualquier acto humano (incluida la pasividad o la indiferencia como respuesta) es una manifestación política que se extiende a sus acciones. Y la escritura, ejercicio intelectual, no va a ser menos. Y la ciencia ficción, ejercicio especialmente intelectual por cuanto de desarrollo imaginativo y especulativo posee, mucho más.


Estímulo y participación

Cuando se opta –entre su plurifuncionalidad– por una función transformadora del arte (función que debe ser la básica en un momento histórico lleno de injusticia, sufrimiento innecesario y desigualdad), la literatura tiene en su mano la oportunidad de poder arrojar preguntas. No de dar respuestas, sino de estimular para que el lector sea un receptor partícipe y activo, que deba implicarse, tomar decisiones... Pensar y hablar con su propia voz, en definitiva.

En ese sentido, la ciencia ficción es un mecanismo inigualable para plantear preguntas que no podrían ser formuladas de otra manera (al no limitarse a tiempos y mundos ya existentes). Los panoramas especulativos que plasma el género son universos repletos de ellas: ¿Cómo funcionará una sociedad con tales principios? ¿Qué pasaría si…? ¿Cómo sería la vida en estas condiciones? Son laboratorios de ideas, pues permiten poner en práctica (aunque sólo de manera ficcional) juicios teóricos con gran flexibilidad. Por parte del escritor, la búsqueda del principio de verosimilitud aristotélico, pilar de toda narración de ciencia ficción, y de coherencia interna del mundo ficcional provocan un importante ejercicio intelectual en el autor para darles vida y consistencia a tales ideas. De este modo, obliga a una necesaria y profunda reflexión, un replanteamiento continuo del sentido. Para el lector, sumergirse en ese nuevo universo le permite observar su mundo y sus posibilidades con una dislocación espléndida para poder ganar distancia y perspectiva y, de este modo, analizar su realidad con detenimiento.

Ideologías subyacentes

El mayoritario uso conservador que se ha dado a esta herramienta (aunque no es la parte que más ha trascendido el género), en temas, iconos, símbolos y enfoques, no invalida en absoluto sus capacidades. De hecho, es muy significativo que los primeros autores de ciencia ficción la utilizaran para mostrar otros mundos posibles (utopías socialistas, básicamente), con la transformación social como horizonte. Hay autores suficientes como ejemplos para caminar con esa perspectiva sin tener que partir de cero. Sólo hace falta voluntad, autocrítica y reflexión para evitar la reproducción automática e inconsciente de elementos reaccionarios asimilados en la tradición de la ciencia ficción. La distopía, con su carácter de hiperbolización de los asuntos socioeconómicos y políticos del presente más negativos para el autor, con su proyección desde el “si esto sigue así…”, es una herramienta importantísima para arrojar luz sobre los claroscuros de nuestros días. De hecho, es el subgénero de la ciencia ficción que más aceptación y difusión ha tenido (1984, de George Orwell, Un mundo feliz, de Aldous Huxley, Farenheit 451, de Ray Bradbury) y el que mayor atención ha conseguido del público no especializado (hasta el punto de perder la etiqueta de “ciencia ficción”). La renuncia a ella, que puede palparse en buena parte de los escritores y lectores del género en la actualidad, es sólo una muestra del conformismo imperante. Pero su fuerza sigue estando vigente, y sus características no han dejado de poseer una potencia única, como demuestran brillantes distopías recientes (Jennifer Gobierno, de Max Barry, Oryx y Crake, de Margaret Atwood) , más aún en un mundo de desinformación por sobreinformación, de ceguera por exceso de focos.

Por otra parte, la necesidad de autoexigencia estética es un componente intrínseco a la creación literaria. Reducirse a ella es una opción válida (por más que éticamente insuficiente), pero se debe ser consecuente con lo que se renuncia con ello, con lo que se está dejando de lado. Afirmar, por tanto, que son incompatibles la voluntad de transformación y la búsqueda de belleza estética es una forma burda y torpe de tratar de desprestigiar la primera. Las novelas críticas que son malas lo son porque son deficientes técnicamente, pobres estéticamente, pero no por el mero hecho de ser críticas. Los desposeídos o La mano izquierda de la oscuridad, ambas de Ursula K. Le Guin, Todos sobre Zanzíbar, de John Brunner, Limbo, de Bernard Wolfe, demuestran que se puede lograr un artefacto artístico impecable, incluso con riesgo en el plano formal, que contenga una fuerte carga disidente y de posibilidad de cambio. Frente a la resignación actual, la desolación y la desilusión, frente a la homogeneización, la ciencia ficción muestra caminos, alternativas, posibilidades sobre las que sus lectores, tornándose en integrantes activos de una comunidad, pueden reflexionar y utilizar como pistas de despegue en la consecución de una sociedad distinta; justa, igualitaria y cooperativa.

La revancha de los perdedores

Steve Jacobs estrena Desgracia, adaptación de la novela de J. M. Coetzee protagonizada por John Malkovich


GUILLAUME FOURMONT
Público


Sin ofender a René Descartes, el decano de la filosofía moderna, el sentido común no es la cosa "mejor compartida del mundo". Son el odio, el egoísmo y la soberbia los que guían los pasos de una sociedad injusta.

El diagnóstico asusta, aterroriza, aunque es lo único que queda no hay esperanza tras leer Desgracia, de John Maxwell Coetzee. Y es lo único que queda tras ver la adaptación al cine de la obra del Premio Nobel de Literatura sudafricano. Es el retrato sin concesiones de la supuesta nueva sociedad post Apartheid. La película, dirigida por SteveJacobs, se estrena hoy.

"Quiero mostrar la paradoja del protagonista quien, cuando abusa de los demás, no ve nada malo, aunque no lo acepta cuando los que abusan son los otros", explicó Steve Jacobs durante una reciente visita a Madrid. El protagonista es David Lurie (JohnMalkovich), profesor de Poesía Romántica en la Universidad de Ciudad del Cabo. Su cargo lo dice todo: cuando no aburre a en clase con sus versos, los declama en clasesprivadas con sus alumnas.

La cámara sigue el punto de vista de Lurie, un hombre blanco y dominador. Divorciado, sólo se acuesta con prostitutas, osa enamorarse de ellas, su soberbia es inaceptable,inaguantable. "Es una película sobre la identidad del hombre, sobre el sexo, el placer y los abusos de poder", añadió Jacobs.

Desgracia, publicada hace ahora diez años, es una de las novelas más aclamadas deCoetzee. Para su adaptación, Jacobs contó con la ayuda de su productora y esposa, Anna Maria Monticelli. "Cuando fuimos a ver a Coetzee, ya había recibido ofertas de ingleses y estadounidenses para hacer el filme. Esperamos un año antes de volver a proponerle nuestro guión. Y aceptó", recordó Jacobs.

Racismo

Y la cámara da la vuelta. El buen profesor cruza una frontera peligrosa: la de la raza. Desde la llegada de los holandeses en África del Sur en el siglo XIX hasta 1991, la segregación entre blancos y negros rigió la sociedad del país africano. Era, claro estaba, para proteger la raza blanca, defender el poder de los blancos.

Antes del rodaje de la película,Jacobs nunca había estado en Sudáfrica, "un país maravilloso", aunque no se atreve a hacer comentarios políticos. Porque "soy un director de películas", argumentó.

Tras perseguir a una de sus alumnas (mestiza), Lurie dimite de la Universidad y huye de Ciudad del Cabo. Busca lo que considera importante y se refugia en el campo, en la casa de su hija Lucy.

Los perros desempeñan un papel fundamental en el filme: cuando Lurie narra a su hija la historia de un perro adiestrado para controlar sus instintos sexuales y su violencia, tres hombres (negros) surgen de la nada y se dejan llevar por sus pulsiones: violan a Lucy. Para Jacobs, "el protagonista se ve entonces ante la complejidad de los deseos y de la justicia". ¿Justicia? En Desgracia, "no hay ninguna", dijo Jacobs. Sólo hablan la rabia, la soberbia y el racismo de los hombres, blancos o negros, ricos o pobres.

"No es un filme sobre la violencia", insistió. Tiene claro que en todos los países del mundo "la Policía no ayuda a la gente pobre y Lurie entiende lo que significa estar del lado de los pobres". Lurie abusó y abusaron de él. A Jacobs le impresionó la labor de Malkovich: "Su inteligencia le permitió dar credibilidad a las dos caras del profesor de poesía".

Jacobs, hasta entonces conocido por La Spagnola, no quería hablar de política, aunque reconoció la fuerza de su filme, que da la vuelta a la Historia, "escrita siempre por los vencedores. ¿Qué pasa cuando ganan losperdedores?".