Entrevista a Iggy Pop: "Cantar rock puede resultar una condena a cadena perpetua"


DIEGO A. MANRIQUE
El País



Una voz rotunda. Iggy Pop (Michigan, 1947) se expresa con la gravedad de un actor veterano, aunque es un conversador jovial, siempre presto a reírse de lo absurdo de su existencia. Así, reconoce que 2009 iba a ser una especie de año sabático, tras hacer caja con la gira de su grupo histórico, The Stooges. Todo se torció a comienzos de enero, cuando apareció muerto su viejo compañero, el guitarrista Ron Asheton. También supo que Hollywood renunciaba a filmar The passenger, la película sobre sus años salvajes. De alguna manera, ha decidido llenar el vacío sacando adelante proyectos particulares. El más visible es Préliminaires (EMI), un disco musicalmente audaz, inspirado por La posibilidad de una isla, la novela de Michel Houellebecq. Iggy atiende cordial desde Miami: "Acabo de salir de la piscina, podemos hablar de lo que quieras".

Pregunta. Me asombra que viva en Miami, donde -fuera del universo cubano- no hay mucha actividad cultural.

Respuesta. Por eso lo elegí. Aunque soy eso que llaman un "artista de culto", prefiero pasar desapercibido: vivo con mi mujer en un barrio ordinario. Pero aquí también existe una pequeña escena de rock alternativo y he terminado por hacer amigos.

P. Préliminaires oscila entre el jazz de Nueva Orleans y la chanson. Asombra que, con la crisis de la industria, le dejaran hacer algo tan atípico.

R. ¡No les pedí permiso! Originalmente, iba a ser un disco exclusivo para Francia; luego, quisieron editarlo otros países. De todos modos, me reprimí: dejé fuera un tema lento de diez minutos que es desesperación pura. En Estados Unidos, Préliminaires ha tenido las críticas más dispares: gente que me felicita y descontentos que piden [pone voz cervecera] ¡rock and roll!

P. Entiendo su confusión: ¿a quién creer, a ese Iggy Pop que canta Las hojas muertas o al que se desgañita sobre un muro de decibelios?

R. No son incompatibles. Mi oficio es el de cantante de rock. Tengo 62 años pero conservo toda la energía, conozco los códigos, sé mover a un público.

P. Seguro que recuerda lo que proclamaba Mick Jagger: que no se imaginaba cantando Satisfaction cuando cumpliera 40 años.

R. ¡Lo que no sabía es la cantidad de pasta que le iban a ofrecer por hacer eso! En este negocio no puedes decir algo tan tajante: el diablo te va a obligar a comerte tus palabras. De todas formas, entiendo que cantar rock toda tu vida pueda parecerse a una condena a cadena perpetua.

P. Hace poco, Jerry Lee Lewis tocó en Madrid; estaba muy deteriorado pero conservaba su dignidad.

R. Lo creo, me gusta el último disco que ha hecho. Jerry Lee igual preferiría cantar country pero ahí está. Recuerdo actuar en Madrid a principios de los ochenta en un local oscuro y no acudieron más que unas docenas de tipos feos, que se empeñaron en cubrirme de escupitajos. Yo no era consciente pero había tocado fondo: los conciertos posteriores en España han sido buenos, incluso muy buenos.

P. Hay una canción en el nuevo disco titulada Spanish coast [Costa española]. ¿Recuerda cuál fue la inspiración?

R. Sí, estaba solo en un hotel cerca de Benicàssim, quería descansar. Al lado había una playa nudista. No podía poner a prueba mi español: todo eran rusos, árabes, nórdicos. Me impresionó que hubieran reducido la experiencia de España a "sol, sexo y mar", pero prescindiendo de los nativos. De repente, me llegó la noticia de la muerte de mi manager, Art Collins, y no tenía con quién compartir mi dolor. Luego comprendí que estaba viviendo una situación que encajaría perfectamente en un libro de Houellebecq.

P.¿Hay música nueva que sorprenda a Iggy Pop?

R.Me impresiona el Hypnotic Brass Ensemble. Músicos callejeros, la mayoría hijos de un trompetista de jazz. Tocan muy crudo y... bueno, ellos no lo saben, pero les estoy componiendo canciones.

P. Uno no puede parar ¿verdad?

R. Así debe ser. En septiembre, doy un concierto en Alemania, con una cantante folk, Tine Kindermann. Es un ciclo llamado Un siglo de canciones. Uno espera haber aportado algo al cancionero del siglo, aunque solo sea I wanna be your dog (Quiero ser tu perro).

P. ¿Hay algo que añadir respecto a la muerte de Michael Jackson?

R. Yo soy más experto en fracasos que en éxitos. Imagino que el éxito desmesurado distorsiona todo. Lo sé, lo he vivido al lado de David y la suya era una fama más controlable. En el nivel de Michael, supongo que te vas debilitando y entras en una espiral de decadencia. Todos quieren algo de ti, todos te acosan, los abogados te abruman. No te adaptas, estás nervioso y tomas algo para resistir. Luego... fundido a negro.

P. Por cierto, he visto el spot donde hacía publicidad de una aseguradora británica de automóviles que...

R. ... no aseguraba a músicos, ya lo sé. Bueno, ya han rectificado. Hay ventajas en ser un "artista de culto": alguien te ofrece un montón de dinero por asociar su imagen contigo. Absurdo pero no me voy a negar.

P. Una pequeña maldad. Me dicen que conduce un Maserati. Imaginaba que, dado sus raíces en Detroit, sería fiel a sus coches.

R. He tenido coches americanos hasta hace poco, pero me daban muchos disgustos, no es bueno quedarse parado en algunas zonas de Miami. De cualquier manera, no quiero frivolizar con ese asunto: es terrible la decadencia de Detroit como ciudad.

Los latifundios de la información


En América Latina, algunos grupos y familias poderosas controlan los medios, cerrando y bloqueando el espacio político y democrático. Una hegemonía que los gobiernos progresistas elegidos democráticamente quieren atacar en profundidad

GÉRARD DEVIENNE
L'Humanite en español




El continente latinoamericano ha iniciado un viraje político que intenta romper con un pasado de sumisión a las reglas impuestas por Washington y el FMI. Los nuevos gobiernos han dado un giro progresista, con matices, según hablemos de un grupo más radical que incluye a Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua o países como Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay o incluso Honduras.

La oposición reacciona de manera diferente según los casos, no dudando a veces en escoger formas violentas como las tentativas secesionistas en Bolivia o el golpe de Estado en Honduras. La derecha tiene en la prensa un aliado que palía frecuentemente las debilidades de un sector que ha perdido su credibilidad. Derecha y grandes grupos de comunicación denuncian censura, ataques a la libertad de expresión cuando Rafael Correa en Ecuador, o Hugo Chávez en Venezuela nacionalizan una cadena de televisión o cuando en Argentina Cristina Fernández propone una ley audiovisual que sustituiría a la heredada de la dictadura de 1976. ¿Qué ocurre realmente ?

América Latina es la única zona del mundo donde la economía está concentrada en las manos de un puñado de grupos de operan en lo agroalimentario, la industria y la información. En lo referido a esta última, se constata que algunas familias, Azcárraga, Slim en México, Noble en Argentina, controlan la prensa escrita, audiovisual, internet, la edición ; en Honduras cuatro grupos se reparten el espacio informativo, lo mismo que en Colombia donde opera la familia Santos de la cual dos de sus miembros están en el gobierno de Álvaro Uribe (uno es vicepresidente, el otro ha dejado la cartera de Defensa para poner en marcha su campaña presidencial del 2010). Este fenómeno ha dado nacimiento a la expresión ?latifundios de la información?. En ausencia de legislación clara, la prensa utiliza medios poco compatibles con la ética, amenazando de este modo incluso el derecho de los ciudadanos a la información. En lo que se refiere a Honduras, los telespectadores de América Latina solo recibieron los primeros días del golpe las imágenes de la CNN que mostraban manifestaciones y opiniones favorables a los golpistas, antes de ver los reportajes de Telesur creada por el gobierno venezolano como alternativa al monopolio privado ; sin embargo esta última no llega a todos los países.

En Venezuela, durante el último referéndum que modificaba la Constitución, un estudio muestra que el 76% de las informaciones se inclinaban hacia el ?no? a la reforma impulsada por gobierno contra el 22% favorable al ?sí?, "no", que finalmente ganará. Y recordamos el apoyo de la misma prensa al golpe de Estado contra el presidente Chávez en 2002. En Bolivia, la prensa escrita en su casi totalidad apoya a la oposición representada por los grandes propietarios terratenientes del Este, que intentan imponer la división del país. En Perú, durante las elecciones presidenciales, la mayoría de la prensa apoyó en la primera vuelta a los candidatos de la derecha antes de sostener al socialdemócrata Alan García en la segunda vuelta contra el candidato indigenista que invocaba a Evo Morales o a Rafael Correa. En Argentina, la prensa escrita y audiovisual que pertenece en un 85% a los grupos privados fue la punta de lanza de la oligarquía agraria deseosa de bajar las tasas a la exportación, durante el conflicto que oponía a este sector con el gobierno. Y se recordará el papel jugado en el pasado por el Mercurio en Chile en 1973, incitando y apoyando el golpe de Estado del general Pinochet.

En respuesta, Rafael Correa propone la creación de un organismo de control que permita proteger el derecho a la información del ciudadano. Conviene precisar cuáles serían sus atribuciones y su campo de acción. En Paraguay, el presidente Lugo ha creado la primera agencia nacional de prensa como contrafuego a los medios privados.

Estos hechos traducen la inquietud de los gobernantes elegidos democráticamente, que recurren a menudo al referéndum popular, cuya política es sin embargo puesta en tela de juicio por un poder no electo que extrae su legitimidad de su dominio en las esferas de la información. Estos grandes grupos de prensa denuncian ataques a la libertad de expresión, recibiendo frecuentemente el apoyo de sus colegas europeos, cuando se burla el derecho a una libertad de expresión mínimamente equilibrada que estos medios violan en ausencia de cualquier organismo de regulación.

Todopoderosos hasta hoy, los latifundios de la información se encuentran confrontados a la voluntad de gobiernos deseosos de romper con su hegemonía. Este aspecto de enfrentamiento forma parte de una lucha mucho más amplia por el pluralismo de la información y por una verdadera democratización de la sociedad.

Quique González . Buscando la libertad


JUAN PUCHADES
Efe eme




Acaba de grabar por su cuenta su nuevo disco, en Nashville y con producción de Brad Jones. Un álbum que espera esté en la calle en el mes de octubre, aunque en estos momentos está estudiando la forma de publicarlo pues ha abandonado la discográfica en la que estuvo en los últimos años. En esta entrevista, Quique González –uno de los artistas más influyentes del rock español–, nos cuenta de sus razones, de su actualidad.

¿Cómo has acabado grabando en Nashville?

Porque Brad Jones siempre ha sido uno de mis productores favoritos y, por mediación de David Bonilla, contacté con él, tiene un estudio en Nashville, compartido con otro socio que se llama Robin, y se dio la oportunidad de grabar. Fue un golpe de suerte y un encuentro afortunado.

¿Los músicos que han grabado en el disco son de allí?

Sí, he grabado con jóvenes talentosos y viejas leyendas como Al Perkins.

¡Qué me dices!

Sí, es probablemente el mejor pedal steel del mundo, tocó en Exile on Main St. [de los Rolling Stones], con Bob Dylan, con Randy Newman, con Gram Parsons, un señor, un mago, probablemete el mejor músico con el que he tocado nunca.

¿Te entendías bien con los músicos?

Sí, y para ellos también era importante entenderme a mí, así que antes de empezar cada canción les daba una charla contando la idea central de la canción y lo que quería decir; era importante para ellos.

¿Nos vas a sorprender con un disco de sonido más norteamericano?

No, no suena country, incluso con el pedal steel. Creo que igual es el disco más mío que he hecho nunca. Esto se dice siempre, pero sin duda es mi disco que más me gusta. Y es en el que creo que he profundizado más en todos los sentidos.

Por cierto, ¿cómo se llama?

Daikiri blues.

Sabes que para toda una nueva generación de músicos eres un referente. ¿Te sientes presionado por ello, te provoca alguna forma de compromiso personal, del tipo "voy a tener que superarme"?

Tampoco pienso mucho en mí como una referencia, aunque siempre me ha pasado. Pero que tus compañeros hablen bien de ti, y que haya respeto y admiración es un premio y me lo tomo como algo agradable, no como presión. Yo tampoco veo tantas similitudes...

En algunos casos sí que hay similitudes, y cuando hablas con gente que está con el primer o el segundo, son muchos los que te citan como referente constante.

Sólo puedo agradecerlo. Es un premio, le doy muchas gracias a mis compañeros, porque su cercanía me ha dado fuerzas para seguir haciendo cosas y para seguir creyendo en lo que hago.

TRUCO O TRATO

¿Qué ha pasado para que abandones DRO/Warner?

Las compañías están intentado imponer una política nueva por la que piden un tanto por ciento a los artistas de las actuaciones en directo, y yo no sé si estoy entre la vieja escuela y la nueva generación, pero pienso que no se pueden cambiar las condiciones unilateralmente porque sí. Creo que hay que buscar otra forma de compensar, entiendo que están pasando un momento muy difícil, pero realmente yo no nunca he vivido de vender discos y soy un tío que el noventa por ciento de las veces voy "a empresa"; es decir, alquilo el sitio para tocar y me juego yo el dinero. Así que no veo una razón por la que les tenga que dar nada de eso, porque ellos no se suben en la furgoneta ni van al concierto. Tampoco quiero quedar otra vez como el rebelde y el que siempre está ahí, porque tampoco me he peleado con ellos. Entiendo sus dificultades, he intentado encajar en ellas, buscar una solución, pero ellos quieren instaurar esa política y a mí me parece un impuesto revolucionario.

¿En el fondo sigues "peleando a la contra", como en el famoso manifiesto?

Yo defiendo lo mío. Siempre lo he hecho, mientras he estado en DRO he estado muy a gusto, sobre todo por David Bonilla y por mucha gente que trabaja allí y que me cae muy bien, pero, realmente, no firmo eso por salud mental. No quiero levantarme un sábado para ir a tocar a La Coruña y pensar que estoy trabajando para otros. Si firmo eso, estoy trabajando para ellos.

En cualquier caso, aclaremos que no te has ido de mal rollo.

No, no, en absoluto, yo lo entiendo como diría Al pacino, "son sólo negocios, no es nada personal". Tampoco es para tanto, ni quiero dar esa imagen ni quiero que se hable de mí por estas cosas. Lo que hago es para protegerme a mí, para proteger a la gente que va conmigo y para proteger a mis canciones.

¿Cómo te vas a plantear la edición del disco, que creo quieres sacarlo para el mes de octubre?

Sí, esa es la idea que tenemos. Estamos negociando con una compañía que nos ofrezca la distribución y que nos ayuden en cosas con las que nosotros no tenemos experiencia o infraestructura –me refiero a mi oficina, Last Tour, y a mí–, y hacer una coedición para sacar el disco entre tres partes y que cada uno se ocupe de una cosa. Yo me he pagado el disco, así que, realmente, mucho del trabajo de una compañía lo tengo ya. Quiero sacarlo con una compañía a la que, por supuesto, no le tenga que dar el cinco por ciento, ni el diez, ni el uno, ni nada, y que me respeten y que pueda seguir haciendo las cosas con la independiencia con la que las he hecho hasta ahora.

¿No te asusta este paso?

No, qué va, en absoluto. Si tengo que sacarme yo el disco y buscar una distribuidora, pues la buscaré, y si tengo que cantar yo solo en directo, lo haré.

Ya lo hiciste.

Sí, ya lo he hecho y no pasa nada, y ahora es un momento mucho más difícil para vender discos. No creo que nadie saque un disco ahora para ganar dinero, es bastante complicado.

¿Tú eres de los que siguen creyendo en el disco como una obra que recoge una serie de canciones que representan un periodo creador, que las agrupa y que, además, sirve para salir a la carretera?

Totalmente, es el leit motiv de una gira, y sigo creyendo en los discos como ciclos vitales. Aunque no recuperara el dinero invertido, que creo que sí lo voy a hacer, no me importaría, porque el disco, de alguna manera, alimenta a la gira, y al revés.

¿Te preocupa que el disco, como soporte, acabe por desaparecer, me refiero al disco físico?

Como me siento y me veo como un coleccionsita de música, creo que siempre vamos a ser unos cuantos "freaks" que vamos a seguir comprando música, seguramente, en las tiendas pequeñas. Y, desde el otro lado, como alguien que hace discos, pues sé que siempre va a haber unos cuantos "freaks" que lo van a querer, y para ellos seguirá teniendo valor. Pero de las cosas que no puedes controlar, no te puedes preocupar.

¿Te planteas editar este nuevo álbum, como el anterior, también en vinilo?

Me gustaría mucho.

¿Con qué banda vas a salir en directo? ¿Sigues con La Aristocracia del Barrio, tu banda del disco anterior?

No, la hemos aparcado un poquillo. Quiero hacer otra cosa, aunque piense que nos vamos a volver a juntar. Jacob va a seguir conmigo, Toni Jurado también vuelve y, bueno, estoy montando el resto de la banda. Va a venir también Álex Soler, que es un guitarrista fantástico que toca pedal steel, que lo necesito. Diego Galaz, también vendrá, es violinista y guitarrista.

¿Saldrá tocando el violín?

Sí, y mandolina, quiero una banda de gente que toque varias cosas, que no sea como la última gira que eramos un cuarteto clásico, que era lo que pedía el disco porque lo hicimos entre los cuatro. Esta tiene que ser otra cosa, porque el disco es otra cosa. La del año pasado fue la mejor gira que hice, hubo algo muy especial, fue una maravilla.

Recomiéndanos algo de lo que estés escuchando estos días.

Una banda que se llama The Dexateens, me gusta mucho, es una de las mejores bandas que hay en Estados Unidos ahora, el último disco es precioso. Estoy muy fan de Buddy y Julie Miller, pero muy fan, pero estos son más clásicos. Nunca dejo a los clásicos, siempre hay que volver a Neil Young y a Bob Dylan.

¿Qué tal el año pasado, cuando teloneaste a Bob Dylan?

Muy bien, una experiencia mítica. Estar ahí al lado y verle caminar ya era impresionante.

¿Hubo nervios?

No, y ni siquiera me planteé decirle nada, ni saludarle, estaba ahí, a diez metros, viendo la liturgia de salir a tocar y para mí es una de las experiencias y de los momentos más inolvidables de toda mi vida.


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La colonia del primerizo Rudyard Kipling

Eneida publica 'Cuentos de las colinas'


ÁLVARO CORTINA
El Mundo




Las costumbres de las colonias limítrofes y las eventuales tragicomedias y la química exótica de los olores de la Alta India fueron la divisa de la que se colgó el jovencísimo Rudyard Kipling para empezar con sus prosas. 'Cuentos de las colinas' (Eneida) es lo primero que escribió de su prolongada carrera de ficción.

Parece que en Punjab la vida discurre con una cierta querencia hacia lo marciano, hacia lo imprevisto, y todos tienen algo de tahúr y de aventurero. Además la magia no se priva en competencias. "Todas las formas de magia están pasadas de moda y mandadas retirar en el mundo, excepto en la India, donde nada cambia, bajo la superficial cresta de espuma que suele llamarse civilización".

Así, en 'El talismán de Poore', "Sapo" Pack, un hombre indeseable, logra engatusar a Miss Hollis por cosa de sortilegio. La novelística victoriana ya se ha visto protagonizada por otros enredos importantes a cuenta de los amuletos orientales y otras secretas manufacturas o ídolos en 'La piedra lunar', de Collins, o en 'El signo de los cuatro' de Conan Doyle.

Por otro lado, el lector no debe pensar que la mayor parte de estos breves relatos aborda lo fantástico. Las historietas un tanto intrascendentes entre vecinos británicos fuera de Inglaterra son más protagonistas, se trata de un costumbrismo a la europea pero sobre un territorio inverosímil.

Se veían a sí mismos como misioneros del progreso en un mundo indígena que desconocía lo que el tiempo tiene de acuciante y de puntero. Kipling terminó siendo polémico por estos planteamientos.

Son ciudadanos blancos que pululan en aquel enjambre de castas, musulmanes, negros, chinos, hindús, vacas y picaresca. Los soldados, sus baladas de cuartel y problemáticas de regimiento también atraen la atención del autor. 'El malogrado' y 'La fuga de los húsares blancos' son ejemplo de esto.

El escritor Rudyard Kipling

"Allá, en Londres, está la cabeza del Imperio, con corona de oro encima, y ¡aquí estás tú, Stanley Ortheris, el sostén del Imperio, hecho un idiota andrajoso", exclama un personaje.

'El rescate de Pluffles', 'La venus moderna', 'El divorcio de Mr Bronckhorst' o el caso del escandaloso Jeevon de 'El amigo de mi amigo' son ejemplos de esta segunda Inglaterra de monzones. Sus leyes propias son la urdimbre de la mayor parte de los relatos, situados en ciudades pequeñas, donde campa, reina y comanda la impoluta administración colonial.

También los hay que se caen de su propio estatus por esa imponderable senda que es la crápula. Uno de los mejores cuentos, 'La puerta de los 100 suspiros', trata la historia de un opiómano, como lo fue también el padre de Kimball O'Hara (de la novela 'Kim'). El garito de Fung Tching, el chino, y las volutas constantes, y los otros adictos, apáticos, van decorando un inquietante miasma de la conciencia en vías de desmemoria:

"Entonces tenía yo una mujer, de mi propia casta. La gente dice que la maté por el Humo Negro. Es posible, pero hace tanto tiempo, que recordar la verdad no me importa".

Habladurías

Por lo general, las voces de narrador cuentan su historia un poco de oídas, porque se la contó un peregrino, o un conocido del légamo multirracial de las poblaciones. También los muertos aparecen en estas confidencias compartidas, misterio en habladurías, cuchicheo necrófilo por entregas, material de los proverbios y de las leyendas. 'Emplazado por ella' ilustra esto.

Por contra, la naturaleza tiene una presencia muy menor en comparación con otras obras más célebres y maduras del autor. Si bien Kipling, el inglés de Bombay, llega a ejercitar puntualmente sus facultades para la descripción de los parajes, con Asia a cielo abierto:

"Chini está a unas 20 jornadas de Simla, en el corazón de las montañas, y posee panoramas que sintonizan con la infelicidad. Se atraviesan antes de llegar enormes y poblados bosques de cedros, se pasa al pie de feroces y levantados peñascos, y se faldean dulces y verdes colinas, tan redondas como pechos de mujer".

Mil millones de seres humanos con hambre

IVÁN RESTREPO
La Jornada



Cada año se realiza en alguna parte del planeta una reunión para tratar los problemas de la alimentación y el de-sarrollo. Acuden representantes gubernamentales, organismos internacionales, expertos y, cuando la ocasión lo amerita, uno que otro integrante de organizaciones sociales vinculadas con el tema. Invariablemente en esas reuniones se ofrecen diagnósticos claros de la situación imperante en África, Asia y América Latina en cuanto a la producción y mala distribución de los alimentos. Igualmente, se presentan estudios que señalan cómo mientras algunas naciones tienen comida de sobra, y hasta la tiran, otras más carecen de ella y sufren hambrunas. También suelen anunciarse compromisos para atacar el problema y reducir el número de personas que no tienen la comida suficiente, indispensable para vivir dignamente.

Los datos recientes de la agencia que en Naciones Unidas se ocupa de la alimentación y la agricultura, la FAO, reiteran, sin embargo, la gravedad de la situación: más de mil millones de personas padecen hambre en el mundo. Una sexta parte de la humanidad consume, per cápita, menos de mil 800 calorías diarias, lo que un ser humano necesita como mínimo para su sano de-sarrollo con el agravante de que en vez de reducirse el número de hambrientos este año son 100 millones más. Casi todos los desnutridos viven en el mundo en vías de desarrollo, destacadamente en algunos países de Asia, que concentran las dos terceras partes de los hambrientos, seguidos de África subsahariana, con 265 millones, y rematando con los 53 millones que existen en América Latina y el Caribe, donde los hambrientos aumentaron el último año 12 por ciento.

En reportes anteriores, la FAO señalaba como causas de la hambruna: los desajustes estructurales del mundo, la falta de agua, entre otros recursos básicos para producir los alimentos necesarios, así como la concentración de esos recursos en pocas manos y que mucha veces no se cosecha lo que la gente necesita, sino lo que exigen los mercados internacionales.

La paradoja es que hay los elementos para producir toda la comida que se necesita, pero no se utilizan adecuadamente ni se toman en cuenta las necesidades de la población. Ahora, el organismo de Naciones Unidas destaca otros dos elementos que han agudizado la situación: la crisis económica global y que haya aumentado el precio de los alimentos. El primero incide de manera directa en el empleo y los ingresos de la población rural y urbana y reduce su capacidad de adquirir la canasta básica de alimentos. El segundo elemento agrava el efecto del primero, pues los alimentos básicos han aumentado de precio en el mundo subdesarrollado, aunque ahora se producen más cereales que el año pasado. Es el caso del arroz en Asia y el maíz en América Latina. Los precios mínimos que algunos gobiernos fijan para los componentes de la dieta básica son de ficción, apenas existen en la mente de los funcionarios encargados de la economía, la producción agropecuaria y los mercados locales.

Y ante la falta de empleo e ingresos, las familias se ven obligadas a comprar alimentos más baratos (con mayor número de calorías), pero que tienen menos proteínas.

En su informe más reciente la FAO señala que estamos ante una crisis del hambre que genera graves riesgos para la paz y la seguridad del mundo, pues la falta de empleo e ingreso presionará negativamente las estructuras sociales y políticas vigentes en el sector rural. Igual sucederá en las ciudades, donde emigran millones de campesinos sin empleo en el agro y que viven en condiciones muy desfavorables.

Además, advierte del empeoramiento de la situación, pues la prioridad para las naciones industrializadas es salir de la crisis que padecen por el manejo irresponsable de sus economías, por abandonar y pasar a los grandes consorcios, a los intereses privados, las tareas que corresponden al Estado. Habrá, entonces, menos ayuda para el mundo pobre, no obstante que en la reciente reunión del G-8 se acordó destinar 20 mil millones de dólares para combatir el hambre y alentar la agricultura.

Mientras llega esa ayuda, no olvidemos que los países que conforman las Naciones Unidas prometieron para el años 2015 reducir a 420 millones la gente con hambre. Ni tampoco que en el México de Calderón aumentaron la pobreza extrema y el hambre.

Pepper Pots, bailando en las calles


Pese a lo que se puede intuir por su estética y sonido, son de Girona y de ahora. La explosión 'soulera' les ha abierto mucho el camino



ALEJANDRO ARTECHE
Soitu




Parafraseando el éxito de Martha y las Vandellas 'Dancing in the streets', eso es lo que dan ganas de hacer cuando enchufas tus auriculares a 'Now', tercer y nuevo disco de los Pepper Pots editado en su propio sello Black Pepper Records. Podrían venir desde Detroit, y más de uno que no los conociera al escuchar el comienzo de 'Real tru love' pensaría que en los archivos de Motown se han descubierto canciones inéditas de las Supremes. Pero no, el disco es de ahora mismo y ellos son de Girona.

Tras un par de discos donde navegaban por las calientes aguas del ska y los ritmos jamaicanos —aunque ya habían jugado con 'Be my baby' de las Ronettes en clave skatalítica—, en 'Now' destilan lo mejor de la aterciopelada música de la joven América negra de los sesenta. "El soul igual no estaba tan presente en los anteriores discos", dice Joan Barrientos, bajista de Pepper Pots, "pero en directo sí lo tocábamos desde el principio del grupo con versiones de Motown y soul hecho en Jamaica. En disco nos había costado porque nos resultaba muy difícil grabarlo. Hacíamos versiones pero no nos habíamos atrevido a componer soul, hasta ahora que lo probamos y vimos que resultaba. También nos ayudó mucho tener como productor a Binky".

Binky es Binky Griptite, miembro de Daptone Records, músico habitual del grupo de Sharon Jones & Dap-Kings, los cuales fueron elegidos por Mark Ronson para arropar en el exitoso 'Back to black' a Amy Winehouse. "A Binky lo conocemos desde hace unos años porque ha venido a tocar bastantes veces a Barcelona y en uno de esos conciertos estuvimos hablando con él y le dimos el disco anterior. Manteníamos contacto por mail y cuando comenzamos a preparar 'Now' le propusimos producirlo", cuenta Barrientos.

Cantado en inglés y con un nombre fuerte de la música en la producción, las posibilidades de editar el disco fuera de España son bastante grandes. ¿Quién sabe si en la propia Daptone Records? Joan y sus compañeros prefieren ir poco a poco. "La prioridad era sacar el disco en España y hasta septiembre no queremos hacer nada fuera. Ahora estamos mirando las opciones que tenemos en Europa y Estados Unidos. En Japón sí ha salido a la vez que aquí pero por demanda de la discográfica japonesa que lo querían sacar ahora".

La explosión soulera que hay ahora en la música con los discos de Amy, Duffy, Sharleen Spiteri, Eli 'Paperboy' Reed o novedades como Laura Vane —¡y lo que queda por venir!— hace que sea un buen momento para sacar discos de soul y que éstos sean aceptados por el gran público. Algunos como Marta Sánchez ya están amenazando con hacer su siguiente disco 'rollo Amy'. ¿Tienen miedo Pepper Pots de que alguien les pueda acusar de haberse subido al carro de lo que está de moda? "Algunos de los que nos han oído ahora sí lo han dicho, reconoce Joan, éstos que antes hacían ska y reggae míralos ahora… Pero hay mucha gente que nos escuchaba hace tiempo y son los que nos defienden y dicen que no hemos cambiado tanto con este disco con lo que habían visto en directo. Siempre hemos hecho soul en nuestro repertorio. La mayoría de la gente que nos había seguido en directo no les ha podido sorprender, porque ya veían que en nuestra música había esa mezcla de ritmos. Igual les ha chocado a los que eran más seguidores de la sección jamaicana del grupo pero para nosotros era una apuesta, teníamos un poco de miedo de ver como se iba a recibir el disco y parece que están contentos".

Escuchando las canciones de 'Now' se adivina mucha influencia del soul amable y accesible propio de las producciones de la Motown frente a la crudeza de su competidora Stax Records. Como si habláramos de fútbol, le preguntamos al bajista de Pepper Pots si ellos son más de Motown que de Stax: "A mí me gusta todo. Motown, Stax, Northern Soul… pero Motown tiene un sonido que nos encanta. Además, para un grupo como nosotros con tres chicas blancas cantando, quedaba más creíble hacerlo así. Incluso hemos grabado el disco todo lo analógicamente que hemos podido. Tuvimos que grabar una parte en digital aunque luego lo pasamos a cinta, pero por un tema de compatibilidad con el estudio que íbamos a usar en Nueva York para mezclar el disco. Lo hemos grabado siempre pensando en no hacer edición digital porque la idea era que si queríamos sonar creíbles había que hacerlo siendo lo más fieles posible. No hemos usado samplers ni cajas de ritmos y las percusiones y palmas del disco están hechas realmente. Estuvimos estudiando mucho la manera de componer y grabar que tenían en Motown".

Esta fidelidad a la que se refiere Joan a los sonidos sesenteros es la explicación de por qué el repertorio de Pepper Pots está cantado en inglés. "Nuestra idea ha sido siempre ser muy fieles a la música que se hacía en los 60 tanto en Jamaica como Estados Unidos y por coherencia con nuestras influencias y el estilo, el cantar en inglés era fundamental".

Y para que se vea lo rigurosos que son con los detalles, la edición en vinilo de 'Now' se ha fabricado de manera especial. "Con motivo del medio siglo de Motown han reeditado sus discos en vinilo hechos a la vieja usanza, con portadas de cartón… y nosotros hemos hecho la tirada en vinilo de 'Now' en la misma fábrica de Holanda y tal y como han hecho los de Motown las suyas".

Los directos de Pepper Pots son una continua fiesta para no dejar de bailar tanto arriba como abajo del escenario. 11 personas tocando dan mucho de sí y claro, la duda nos entra cuando queremos saber cómo hace un grupo de 11 músicos para moverse de gira, si eso encarece su contratación… porque claro, en una furgoneta no caben y en los escenarios de muchos clubs, menos aún. Y luego, ¿pueden vivir 11 músicos de un grupo aún no muy conocido o tienen que compaginarlo con trabajos estables y cómo logran hacerlo? "Vamos de gira con dos furgonetas", explica, "cuando tocamos fuera y hay que usar aviones es un handicap que tiene el promotor, claro. Tenemos la suerte de viajar mucho, hemos tocado fuera bastante así que mucho problema no debe ser. Es cierto que optimizamos mucho los recursos y por ahora no nos ha ido muy mal —risas—. De trabajo ahora mismo el grupo es lo prioritario, queremos poder vivir de él. Todavía necesitamos algún extra como por ejemplo dar clases de música o haciendo otro trabajo que sea muy flexible para poder moverte cuando hay concierto, pero estamos en ello. Los primeros datos de venta del disco que nos ha mandado la distribuidora son espectaculares para nosotros y estamos muy contentos. De conciertos hemos estado haciendo las presentaciones del disco y a partir de agosto tenemos bastantes cosas, en septiembre hay diez bolos firmados por ahora… Muy contentos, la verdad".