Sexo, muerte y fantasía


"Todo lo que escribo está visto tras un prisma de violencia", confiesa Nick Cave. El músico australiano publica su segunda novela, una comedia antiheroica de humor lacerante con un personaje lascivo que sueña con cantantes y modelos mientras se dirige al abismo


BRENDA OTERO
El País




Largo se ha debatido sobre el rol de los cantautores como poetas. Si llevan la lírica contemporánea al gran público. Si las letras rock pueden alcanzar la categoría de poesía. En el caso del australiano Nick Cave, no hay dudas. En sus más de tres décadas en el panorama musical con formaciones como The Birthday Party, The Bad Seeds o Grinderman ha sido autor de 14 álbumes, construyendo un universo poético de fugitivos, diluvios, pistolas, asesinos enamorados y dioses vengativos. A la vez ha publicado una recopilación de sus letras. Ha escrito narrativa y firmado guiones cinematográficos. Ahora, publica su segunda novela: La muerte de Bunny Munro (Global Rhythm).

Como avisa el título, la novela cuenta la historia de un tipo condenado desde el primer párrafo. Bunny Munro es un vendedor de cosméticos a domicilio, que tras la muerte de su mujer se lanza con su hijo a la carretera. Durante su delirante viaje intentará seducir y desplumar a sus clientas.

"Todo lo que escribo está visto tras un prisma de violencia" dice Cave, serio. "Incluso si hago una canción sobre una pareja en una pradera llena de flores, está visto desde la perspectiva de una consciente ausencia de violencia. Somos criaturas violentas. Siempre ha sido así y siempre lo será. No estamos nunca lejos de la agresión". La muerte de Bunny Munro, pese a los destellos de humor y su inherente tristeza, no es una excepción: "El personaje es violento y misógino", corrobora.

La cita tiene lugar en la oficina de Cave, en las inmediaciones de la ciudad costera de Brighton, al sureste de Inglaterra. Se trata del sótano del edificio donde vive con su mujer, Susie Bick, y dos de sus cuatro hijos. Allí se encierra cada día a trabajar, siguiendo un estricto horario de oficinista. Y el entorno, al contrario de lo que se pueda imaginar, es perfectamente manso. En el pasillo hay cajas de cartón rebosantes de porcelana antigua. En la habitación, decorada con papel pintado, hay un piano, dibujos infantiles, compactos de Bob Dylan, DVD de la serie televisiva The Wire. Desde las ventanas se ve el mar. Cave, de 51 años, reflexiona antes de contestar, es pálido y de figura severamente alargada. Sentado en su escritorio de madera sorbe una taza de té con leche y juega con un cigarro liado. Lleva la camisa abierta, que deja ver un caprichoso colgante de oro y piedras verdes, a juego con los gemelos.

Sólo contados detalles punzan la domesticidad: los inquietantes cuadros de gatos de Louis Wain, un artista que terminó sus días en una institución mental. Alguna película de Lars von Trier. Y los cambios de tono de Cave, que a ratos es solemne o irreverente.

Cave ha publicado La muerte de Bunny Munro veinte años después de Y el asno vio un ángel, su debut narrativo. "En este tiempo, gracias a los guiones, he aprendido a sostener la escritura y mantener una idea coherente. Mi segunda novela no parece escrita por un compositor de canciones con un poder de concentración limitado. Y el asno vio un ángel sí lo parece. Algunos capítulos son muy buenos, pero como conjunto tiene problemas".

Mientras preparaba la edición revisada de su primera novela, sus editores le propusieron escribir otra. Entonces se acordó de un guión que le había encargado su amigo el director de cine John Hillcoat, con el que ya había colaborado en el western australiano La proposición. No recaudaron suficiente dinero para rodar la película y el guión se quedó en un cajón: "Queríamos hacer algo de calidad, no una de esas malas películas inglesas", apunta soltando una carcajada. El guión constituyó el esqueleto de la novela.

El vía crucis de Bunny Munro discurre entre hostales de mala muerte, barras de bar y viviendas sociales. Un paisaje diferente al que Cave creó para Y el asno vio un ángel, que transcurría en un imaginario pueblo del sur de Estados Unidos, un valle envenenado por la hipocresía, la crueldad y el fanatismo religioso. Esta vez, Cave sólo tuvo que mirar por la ventana para encontrarse con personajes tragicómicos, vulgares y excepcionales como Bunny Munro.

"Por Brighton ves mucha gente maravillosamente excéntrica y sórdida. Hay un fenómeno subterráneo de estos vendedores, que beben mucho e intentan acostarse con sus clientas. Y aunque no se note en la novela, me gusta este lugar. Su playa, su arquitectura. Se habla de su gloria desvaída pero a mí todavía me parece muy hermoso".

Cave describe su infancia como "maravillosa". Creció en la libertad en el campo australiano, con un padre profesor de literatura de la escuela local, una madre bibliotecaria y tres hermanos: "A los 12 años salíamos borrachos a cazar conejos. Era algo normal en Australia: que los chicos salieran de caza. Ahora se me rompe el corazón pensando en los animales que disparé".

Cuando tenía 19 años, su padre falleció en un accidente de tráfico. A partir de entonces Cave asegura que ha intentado llenar su vacío escribiendo: "No lo hago conscientemente pero este evento se filtra en toda mi obra; también en este libro".

Cave es padre de cuatro hijos. Ha expresado su arrepentimiento por no haber estado presente en los primeros años de uno de ellos. Hoy mantiene con todos una buena relación. La reflexión sobre su rol como padre y como hijo enciende los contados resplandores entre la miseria de la novela. El hijo de Bunny Munro sigue a su padre hasta su convulso final. No importa que no le preste atención, caiga en el ridículo, no tenga escrúpulos, que tome decisiones de consecuencias desastrosas. "Tengo dos hijos gemelos de 9 años, la misma edad que Bunny hijo. Es una edad preciosa, en la que quieren a su padre incondicionalmente. Esa situación cambia. A los 11 o 12 años empiezan a verte de diferente manera", confiesa.

Cave bebe de "estilistas de la prosa" como Nabokov o John Updike. Pero en la crudeza, las resacas y la obsesión por el sexo del personaje que ha creado Cave resuenan las historias de Bukowski. Y precisamente uno de sus libros reposa en la biblioteca de Cave.

"Esto no debería estar aquí", responde lanzando el libro al otro lado de la habitación. "Le considero un poeta de mierda. Cada vez que voy de gira, los chicos (del público) se acercan después del concierto y me regalan libros de Bukowski. Vuelvo a casa con una maleta llena", continúa. "Soy partidario de la separación del poeta y su obra. En cambio, él llena las páginas de sus cosas. Encuentro irritante la manera en la que quiere convertir su pobre existencia en algo heroico. Y es horripilantemente sentimental".

Con rabieta contra Charles Bukowski Cave quiere demostrar que su concepción del arte se aleja de lo confesional. Un intento de disuadir a los que hurgan en sus versos más crípticos para sacar conclusiones. "Compongo canciones narrativas. Escribo historias de personajes y me resulta difícil hacer algo diferente. De esta manera, puedo separarme de mi escritura, verlo desde fuera. He pasado periodos en los que compuse canciones muy personales -como las del álbum The Boatman's call- y me siento incómodo con ellas. Revelan demasiado sobre mí y no son inclusivas con otros músicos de la banda. Esto no quiero decir que no sean obras personales, sólo que la cara íntima está oculta".

Cave escribió La muerte de Bunny Munro en apenas seis semanas, durante las horas muertas de la gira con The Bad Seeds. Tecleando de noche o de madrugada en habitaciones de hotel, en el autobús, en aeropuertos o taxis.

Y el asno vio el ángel le llevó tres años. Vivía en Berlín y a pesar de su adicción a la heroína y sus penurias económicas, trabajaba sin tregua: "Me sentaba en el escritorio día y noche. Dormía en el sofá y al día siguiente empezaba de nuevo. Ahora lo tengo bajo control. Para mí siempre ha sido difícil mantener el trabajo bajo control y trabajar un número razonable de horas cada día".

El lenguaje -febril, rico, arcaico- es una prioridad para Cave. La flexibilidad anglosajona le anima a acuñar términos propios. En sus cuadernos apunta arcaísmos, términos esotéricos y palabras que llaman su atención. Trabaja con un tesauro: "Siempre habrá una palabra más acertada". Su fascinación por el lenguaje es sobre todo patente en Y el asno vio el ángel, donde reproduce la voz de un joven mudo, que cree tener línea directa con dios. "El personaje no hablaba y no utilizaba el lenguaje de manera práctica. Ésa fue mi excusa para utilizar un lenguaje particularmente difícil, para permitirme cualquier cosa". En su segunda novela se propuso controlar su cornucopia lingüística. "Mi editor me ayudó porque me suelo entusiasmar demasiado (en la primera versión de su novela de debut no contó con un editor)".

Cave busca que la lectura de La muerte de Bunny Munro se acometa de manera tan directa como se escribió: "Es una novela de aeropuerto y se lee de una sentada", comenta medio en broma. Pero para el artista, el lenguaje es algo más que un divertimento: "Es nuestra manera de comunicarnos con dios", dice mirando al suelo. "Mis creencias cambian continuamente; sin embargo, creo que como humanos tenemos que plantearnos la cuestión de su existencia. Podemos hacerlo mediante el lenguaje. La cuestión sobre la existencia de dios me es irrelevante. Es el intento por comprender lo que me parece más interesante. Lo último que deseo es que haya pruebas de que dios no exista. Todo sería muy aburrido".

Cave se ve esencialmente como un músico. Considera que su trabajo está enraizado en la tradición del folk y del blues. "Siempre vuelvo a John Lee Hooker, Skip James o Howlin Wolf. De ahí sale gran parte de mi inspiración".

En 1998 impartió una lección sobre las canciones de amor en la Academia de Poesía de Viena. En ella, aseguraba que una buena canción de amor debe tener una "tristeza inexplicable que alberga en el corazón de ciertas obras de arte". Es fundamental que albergue la saudade o el duende que describe Lorca: "Amo la poesía de Lorca y veo el duende como indefinible. No tenemos una palabra en inglés para ello. No es melancolía, o desolación, es algo que se puede moldear de diversas maneras", aventura.

Puede que imparta lecciones en la materia, pero a Cave componer canciones le da más quebraderos de cabeza que la narrativa. "Escribir canciones me es más difícil. Es incierto. No sabes si vale hasta que la cantas en el disco. He escrito versos malos que son bellos de escuchar, y al contrario. He escrito letras buenas que han resultado malas canciones. Es algo abstracto que provoca ansiedad. Con una novela es diferente, sabes que has escrito una buena frase y punto. Ejerces tu control".

Bunny Munro busca tenaz y persistentemente el sexo mecánico, fabricado con retales de películas porno, lo que le va enfilando hacia el precipicio. "Parece interesado en el sexo, pero no lo está", aclara Cave. "Está huyendo. Ese tipo de gente escapa épicamente del amor y la intimidad".

En las fantasías de Bunny se cuelan rostros de la cultura popular: cantantes como Kylie Minogue y Avril Lavigne, modelos como Kate Moss. "Bunny no tiene imaginación sexual", afirma Cave. "Sólo piensa en la vagina. Y en un buen día puede imaginarse la vagina de una celebridad de segunda. Está inmerso en el mundo real y en toda la basura que absorbemos".

En la última página del libro el autor pide disculpas a Minogue -con la que colaboró musicalmente en el pasado- y a Lavigne: "De parte de mi personaje", puntualiza, para que no se crea que ha dado escape a las fantasías que le hierven en la cabeza.

"Para mí siempre hubo una maravillosa tensión en lo que Kylie hace. Es clara e inocente, pero en alguna de sus canciones hay un plano oscuro que la mayor parte de la gente no capta". En el libro, Cave describe una de las canciones de Minogue como "una oda a la sodomía": "No hace falta un gran salto de la imaginación para realizar esa conexión", justifica. "Sólo puse en palabras lo que todo el mundo pensaba".

¿Y por qué incluyó a la lolita punk Avril Lavigne en la odisea de Bunny? "Es guapa, me gusta su canción Skater boy, su éxito fue transitorio y era alguien que me apetecía describir. En el libro es objeto de una obsesión demente y me preocupa que lo considere una intrusión. Espero que me perdone. Si ella escribiera un libro sobre mi pene no me molestaría".

En las últimas páginas del libro, Cave parece dejar una puerta abierta a la redención de Bunny. El artista, en un principio, lo niega: "No quería contar una típica historia de redención: en la que el personaje se comporta mal, pero se arrepiente y finalmente es redimido. Bunny no busca el perdón. Muere rápido y eso es el final. Su pequeño lapso buscando redención, antes de morir, es inútil. En un escenario deliberadamente hortera, similar al de un plató de televisión. No creo que los humanos tengamos que enfrentarnos a nuestros pecados. Y la vida no culmina limpiamente. No estamos junto a nuestros seres queridos para decirles lo que les queremos". De repente, Cave duda: "De alguna manera, Bunny Munro sí se redime. Tiene el amor de su hijo. Ésa es su salvación".

Entrevista con la escritora e investigadora iraní Nazanin Amiriam sobre Afganistán

SALVADOR LÓPEZ ARNAL
Rebelión




Nazanin Amirian es una escritora e investigadora iraní afincada en Barcelona. Uno de sus últimos libros publicados -Irak, Afganistán, Irán: 40 respuestas al conflicto del Oriente Próximo, Lengua de Trapo, mayo 2007- contiene, con sus propias palabras, “un montón de información alternativa a las perversas mentiras de los los yanquis & company”.

En una reciente columna publicada en Público -“Afganistán: ¿Por qué nos mienten?”-, preguntaba usted cómo era posible entender que la mayor coalición militar de la historia de la humanidad, compuesta por unas cuarenta naciones, equipada con las armas más destructivas y avanzadas jamás fabricadas, no haya podido controlar Afganistán tras ocho años de asedio. Déjeme devolverle la pregunta: ¿por qué Afganistán no ha sido controlada en su opinión?

Afganistán, hasta 1978, era una zona de influencia de Rusia, Irán, Pakistán y China. Es a partir de esta fecha y con la agresión militar de los Muyahedines, promovidos en un primer momento por EEUU, sus aliados occidentales y Arabia Saudí, cuando la zona acoge de forma violenta a estos nuevos actores. Actualmente, estas fuerzas se neutralizan mutuamente, ninguna consigue controlar Afganistán. Las alianzas se presentan frágiles, como, por ejemplo, la de Pakistán o la de Hamid Karzai con EEUU. El presidente afgano, colocado en el poder por Washington, busca ahora apoyos en Teherán y en Moscú. Es por ello que el gobierno de Ahmadineyad, cuatro días después de las elecciones afganas y sin que hasta la fecha se hayan contado todas las urnas, felicita a Karzai por su reelección. EEUU, que no perdona su traición, ni ineficacia, planea crear el puesto de Primer ministro para limitar su poder, hasta encontrar un recambio viable para destituirlo. Estas discrepancias ya se manifestaron en la investidura de Obama, a la que Karzai no fue invitado: su lugar fue ocupado por sus adversarios: Abdullah (el candidato en las elecciones presidenciales y empleado del Banco Mundial), Ghani, y Khalilzad (un oportunista afgano-estadounidense, representante de EEUU ante la ONU). Ese mismo día, Moscú aprovechó el enfado de Karzai para ofrecerle un suculento paquete de armamentos, a pesar de ser consciente de que Kabul no puede comparar armas a nadie que no sean OTAN.

Comentando las elecciones afganas, Tariq Alí ha señalado que Hamid Karzai gobierna un escuálido narco estado, y que Wali Karzai, su hermano, el hombre más rico del país, saca beneficio de los tráficos de armas y droga y de la presencia de la OTAN, que los dos candidatos rivales de Karzai, que en su momento formaron parte del gobierno, “son dos payasos anhelantes de que Washington abandone a Karzai y los ponga a prueba a ellos” y que el propio Karzai está coaligado con religiosos fundamentalistas ultra reaccionarios del Irán occidental, “a los que ha prometido cinco carteras en el gobierno y la aprobación de una ley encaminada a legalizar la violación sexual en el seno del matrimonio”. ¿Está de acuerdo con este análisis y con estas valoraciones? ¿Puede cambiar algo la situación tras las elecciones afganas?

EEUU intenta instalar en este país un gobierno centralista fuerte, capaz de establecer seguridad para que pueda construir el gasoducto Turkmanistán-Afganistán-Pakistán, e instalar sus bases militares sin sobresaltos. Karzai ha sido incapaz de ello, por lo que han lanzado a Abdulah Abdulah, empleado del Banco Mundial y un veterano fundamentalista Muyahed. EEUU pretende preparar el terreno para un gobierno de coalición compuesto por los señores de guerra (los Muyahedines) y los talibanes afeitados y barbudos. Aun así, por los motivos arriba mencionados –el choque de intereses entre los actores del escenario- ninguna fórmula que no sea la eliminación de unos a favor de otros podrá poner fin a las diversas guerras que están sucediendo en el país centroasiático.

Apunta usted en el artículo al que hacía referencia que el que algunos miles de talibanes sin tanques, ni aviones, hayan puesto en ridículo a 100.000 soldados veteranos y a medio millón de militares pakistaníes, es sólo un pretexto para justificar el envío de más tropas, cumpliendo el deseo del presidente Obama. ¿Sólo un pretexto dice usted? ¿Cuál es entonces el deseo del presidente Obama?

Si el objetivo de Obama y sus aliados es controlar Afganistán, por intereses geoestratégicos y energéticos, y piensan que la única vía de hacerlo es el envío de más tropas para ganar la batalla a sus rivales rusos, iraníes y chinos, necesita como pretexto exagerar la potencia de los talibanes, ya que ante la opinión publica parecería “inmoral” (más allá de la legalidad internacional) invadir un país, bombardearlo y matar a cientos de miles de personas por intereses económicos. Necesita envolver su proyecto para esta zona en un halo de heroicidad (“salvar el mundo del peligro de unos terroristas sin escrúpulos”) y apelar a la necesidad de seguridad para todos. Es el mismo truco que emplearon en el caso de Irak. Empezaron con que Saddam era un dictador (por lo tanto, su peligro sólo afectaba a sus propios ciudadanos) y siguieron con que tenía armas mortíferas y ántrax que llegaban a EEUU, o que sus misiles alcanzaban Londres, etc., para inculcar a los ciudadanos occidentales la dimensión planetaria de la amenaza y el peligro de Irak, y con ello poder intervenir. Pasa lo mismo con los talibanes: en la primera fase dijeron que su barbaridad afecta sólo a la población del país; luego, para poder invadir y ocupar el país, les implican en los atentados del 11-S, que al fin y al cabo sería un atentado contra UN país, y ahora dicen que son un peligro para la humanidad ya que desde Pakistán pueden hacerse con las armas nucleares. ¿Se acuerda que Hilary Clinton, hace mes y medio, decía que los Taliban estaban cerca de Islam Abad? Ni en los dibujos animados se puede ilustrar una batalla entre unos desarrapados armados con rifles de fabricación casera y cientos de miles de soldados con aviones de ultima generación, bombas, misiles, radares, etc. ….¡y que encima pierdan!

Usted sostiene que el verdadero escenario apunta a que la Organización de Cooperación de Shangai (OCS), fundada por China y Rusia en 2001, está apretando a la OTAN para que abandone su zona de influencia tradicional. ¿Cree usted entonces que hay intereses comunes de China y Rusia en esta situación? ¿Cómo aprietan Rusia y China a la OTAN para que abandone el escenario afgano? ¿Pueden Rusia y China enfrentarse a la OTAN?

El nacimiento de la Organización de Cooperación de Shangai (OCS) ha sido uno de los acontecimientos más importantes después de la Guerra del Golfo Pérsico en la zona, pues cuestiona la nueva doctrina internacional unilateralista auspiciada por los Estados Unidos. La OCS está compuesta por China, Rusia, las cuatro repúblicas de Asia central -Tayikistán, Kazajstán y Kirkizistán y Uzbekistán-, y cuenta con India, Irán y Pakistán como miembros observadores, y con la perspectiva de integración de Brasil y Venezuela. O sea, más de la mitad de la población del planeta. Su objetivo es promocionar la cooperación y desarrollo común de los países miembros. En esta línea, incluyeron en su agenda el mantenimiento de la paz y la estabilidad en la región e incluso constituyeron la Estructura Regional Antiterrorista (RATS) con sede en Tashkent, capital de Uzbekistán.

La existencia de esta Organización ofrece un nuevo enfoque sobre las cuestiones de seguridad y esto, evidentemente, determina la presencia de la OTAN en territorio afgano. Rusia y China pretenden desalojar a las tropas de la OTAN con la firme intención de recuperar lo que siempre fue su tradicional esfera de influencia. Así, la OCS exigió en 2004 un calendario de retirada las fuerzas armadas norteamericanas de la región.

En el mes de mayo del 2005, el presidente de Uzbekistán, Islam Karimov, dirigente del estado más fuerte de la región, que hasta este momento había jugado a dos bandas con Moscú y Washington, tuvo que enfrentarse a unos graves disturbios armados organizados por el ilegal partido islámico de Hizb-ut-Tahrir, que según Karimov, recibe ayuda de Washington, Afganistán y Pakistán. Por ello señaló a Washington como responsable de la intentona para desalojarle del poder, y por ello exigió el inmediato desmantelamiento de la base estadounidense de Janabad, para cuyo cumplimiento dio un plazo de seis meses.

Pero Karimov era un aliado de Israel y Estados Unidos firme, muy firme.

Efectivamente. Karimov dejaba atrás su alianza con Israel y EEUU, aquella que en 1997 les llevó a ser los tres únicos países del mundo que, en el seno de las Naciones Unidas, se opusieron al levantamiento del bloqueo a Cuba. Ahora se acerca a la Federación Rusa y a cambio Uzbekistán recibe garantías de seguridad y cooperación militar y se facilita su ingreso en el mercado libre de la Comunidad Económica Euroasiática (CEEA), compuesta por Rusia, Bielorrusia, Kazajstán, Kirguizistán y Tayikistán.

La postura del residente uzbeko fue aplaudida por China, con el que firmó un pacto estratégico sobre cuestiones de “seguridad mutua frente a amenazas externas, como fuerzas separatistas y movimientos guerrilleros supranacionales”, así como con un acuerdo para la construcción de un gasoducto por valor de 600 millones dólares.

La reacción de la Administración USA no se dejó esperar. En su viaje a Kazajstán -segunda ex república de la URSS en extensión después Rusia-, la secretaria de Estado norteamericana solicitó al presidente del país, Nursultán Nazarbaev, la autorización para construir un oleoducto que conectara los campos de petróleo de este país con el oleoducto Bakú-Tbilisi-Ceyhán. A la secretaria de Estado no se le escapaba que en unos años Kazajstán podrá llegar a producir más de 2,5 millones de barriles al día.

A pesar de que las compañías estadounidenses ya han adquirido 75% del campo petrolífero de Tengiz, China se compromete a pagar 4,2 billones de dólares por la empresa Petrokazajstán, que controla 550 millones de barriles.

Desde Kirguizistán, la suerte de la base militar de Manás está incierta. EEUU ha conseguido renovar el permiso de la permanencia de las tropas de la OTAN en esta estratégica base aérea, pero en cualquier momento la situación puede cambiar.

Rusia necesita controlar las reservas energéticas de la zona para recuperar su estatus como superpotencia en la región y para convertirse en la columna del movimiento de países No-OPEP en el escenario del oro negro. El valor estratégico de Rusia no procede de sus recursos petrolíferos (dispone tan sólo del 5% de las reservas mundiales de petróleo) sino de su geografía: ejerce control sobre los oleoductos que se dirigen hacia Europa Central a través de la vía segura del Mar Báltico, frente a la inestabilidad de las que atraviesan el Mar Negro y el estrecho del Bósforo. A demás, Rusia es propietaria de la primera reserva del gas del planeta -el 32% de las reservas conocidas-, y la principal suministradora de gas de los países europeos.

China estudia la construcción de un oleoducto que saldría de Kazajstán, atravesaría su país y terminaría en el Pacífico, mirando a mercados de Japón y Corea.

En cuanto a Rusia, China y la OTAN

Respecto a alianza ruso-china es cierto que son unas relaciones muy complejas. China y Rusia, dentro del OCS, realizaron unas maniobras militares bautizadas como “Misión de Paz 2007”, en el Chelyabinsk ruso y en Xinjiang china, con el fin de consolidar su alianza y demostrar su capacidad de reacción conjunta. Están unidas en expulsar a la OTAN de Asia Central.

¿Quién alimenta militar y políticamente a los talibanes? ¿Cuáles cree usted que son sus finalidades esenciales?

La prensa española presenta como talibán a todos los opositores al gobierno de Karzai y a la presencia de la OTAN en Afganistán. Sin embrago, los talibanes, como un grupo de fundamentalistas pashtunes apoyados por Pakistán y Arabia Saudí, no son más que unas decenas de agrupaciones armadas que operan en este país. Más allá de sus nombres, si damos una respuesta a la pregunta de “¿A quien beneficia el caos en Afganistán?”, encontraremos a Estados mentores de dichas organizaciones. Rusia, China e Irán pretenden que la OTAN salga de la zona. Y ya que no lo va a hacer por las buenas tras su fracaso de encontrar a Bin Laden(¡), les van a empantanar el terreno para que se hundan allí. Y cuánto más soldados envíen, mejor.

Para que se vea hasta qué punto un país como China es perjudicado por la presencia de la OTAN en esta región, echemos la mirada atrás, cuando el tsunami arrasó Indonesia. Pues, bajo el pretexto de ayuda a la población, Washington construyó una base militar en la provincia de Aceh, próxima al estrecho de Malacca, ruta que transporta el petróleo que sale del Océano Índico rumbo a China. El paso siguiente en el intento de bloquear a China ha sido llevar la guerra de Afganistán a Pakistán, donde Pekín había construido el puerto de Gwandar, en la provincia estratégica de Baluchistán, que además le permitía conducir el petróleo iraní, con el que China se abastece en el 40% de sus necesidades de crudo, cruzando Baluchistán, región donde operan los separatistas y extremistas islámicos de Jondol.lah (Soldados de Dios) de etnia Baluch, financiados por EEUU, para hacerse con el control del puerto de Gwandar.

En este escenario, la India tampoco permitirá que Afganistán vuelva a las manos de los pashtunes (Taliban) propakistaníes, con los que Obama pretende negociar, afirmando que son los “taliban moderados”.

El plan de Obama de aumentar sus tropas en Afganistán -ruta obligada de trazar el gasoducto de Turkmenistán- Pakistán, hace aguas. El motivo: el sabotaje -realizado por… ¿patriotas, seguidores del destituido Musharraf, de islamistas pashtunes?- a los vehículos que transportan ayuda logística a sus militares en Afganistán desde el paso del Khyber en Pakistán, que está cortado desde febrero. Por ello el Presidente norteamericano busca alternativas: utilizar la ruta de Irán, pedir la cooperación de Uzbekistán previo permiso de Moscú, o hacerse con el control militar de Pakistán. A pesar de que los convoyes de la OTAN ya transitan por las carreteras iraníes (¡sí, ha leído bien!) con bandera alemana, la desconfianza mutua enturbia la perspectiva.

En cuanto a la ruta rusa, EEUU teme las exigencias de Moscú a cambio: la no ampliación de la OTAN hacia Georgia y Ucrania y la no instalación de escudos antimisiles en Europa del Este.

Queda la tercera opción: aplastar toda la resistencia en Pakistán, auspiciando un régimen dictatorial, o balcanizarlo bajo el pretexto de "federalizarlo", que de paso sería un regalo a la India por su contribución en retener el ascenso de China. Planes que se ponen a prueba en Baluchistán, una vasta tierra poca poblada, repleta de petróleo, gas y minas de esmeralda, además de compartir fronteras con Irán y el mar Arábigo. En esas aguas, por las que pasa el 30% del petróleo del mundo, China ha reconstruido el puerto Gwadar, enojando a la India que vigila un océano que lleva su nombre. Controlar este enclave permitiría a Obama, además, paralizar la construcción del gasoducto de Paz que conduciría el gas iraní hacía Pakistán e India, para sustituirlo con el oleoducto Caspio-Afganistán-Pakistán, anulando las rutas de hidrocarburo ruso-iraníes, un sueño que se convierte en pesadilla por la rotunda oposición de dichas potencias. Rogozin, el enviado ruso ante la OTAN, ya lo advirtió: "mientras más acercan sus bases a nosotros, más fácil nos es atacarlas". Los iraníes piensan lo mismo.

La Administración Obama, apunta usted también, ha llevado el conflicto a Pakistán para controlar la provincia de Baluchistán. Este territorio es rico en gas natural, colinda con Irán y el Mar Arábigo, por cuyas aguas pasa el 30% del petróleo mundial decía. Hacerse con este enclave, vuelvo a citarla, “permitiría a la OTAN paralizar la construcción del gasoducto que conduciría el gas iraní hacía Pakistán e India, para sustituirlo con el gaseoducto Caspio-Afganistán-Pakistán, anulando las rutas ruso-iraníes que inyectan energía a la economía china”. Pero ¿esa estrategia no es una estrategia de altísima tensión? ¿No puede provocar el desmembramiento y descontrol de Pakistán, además de la resistencia enérgica de Rusia y China, ampliándose el conflicto con derivadas insospechadas?

Tenga en cuenta que las superpotencias dejarán de serlo, en primer lugar, si no se abastecen con energía y, en segundo lugar, si permiten que sus rivales y enemigos tengan control sobre ellas y las rutas de su tránsito. Mientras Rusia tenga en su territorio la llave del oleoducto que lleva el gas a Ucrania y Alemania, como ejemplo, podrá usarla como un arma para pervivir y jugar en el escenario mundial. La guerra en el Cáucaso, en Irak, la crisis con Irán, el conflicto con Venezuela, con Bolivia…..o sea, los principales guerras del mundo, están motivadas por la energía. ¿Los costes y riesgos de esta tensión? El cambio de las fronteras, la remodelación de los mapas y la redistribución de las zonas de influencia.

Asia Central y Oriente Medio, en menos de treinta años, han sido el territorio más afectado por los cambios en sus escenarios políticos, principalmente porque el 65% de las reservas del gas y petróleo del mundo está ubicadas allí. Le doy algunos ejemplos de ello: además de la caída de la URSS y de la revolución iraní y la toma del poder por los islamistas anticomunistas, hay que sumar en Afganistán el derrocamiento del gobierno marxista, los golpes de Estado en Pakistán, la ocupación del Golfo Pérsico bajo el pretexto de salvar a Kuwait, para más tarde invadir y ocupar Irak, el giro a la derecha en la política exterior de la India (de hecho, acabar con el movimiento de los No Alineados)... Estos son algunos de los cambios producidos en esta región, inimaginables hace 40 años.

Le sorprende que haya planes para cambiar el mapa de Pakistán. ¡Pero si en 1971 le sacaron de sus entrañas un territorio para llamarle Bangladesh y declarar así su independencia!

No piense usted en términos de una guerra mundial clásica desarrollada en Europa. Las potencias han aprendido a resolver sus discrepancias fuera de sus propias fronteras: en Yugoslavia, Irán, Irak, Afganistán, Somalia (le remito sobre este último país a un artículo que escribí sobre los piratas somalíes).

En el escenario que usted dibuja, ¿cuál es el papel de Israel? ¿No juega en este sangriento partido?

Sí, claro que juega su papel. Las firmas de petróleo israelíes así como sus empresas de armas, han invadido Asia Central. Lo mismo ha hecho Turquía.

Israel ha estado presente en la guerra de Irak, y es quien atiza el fuego de guerra contra Irán (a pesar de la desgana de Obama)…

Su papel es primordial en la construcción de oleoducto Baku-Tiflis-Ceyhan (Azerbaiyán-Georgia y Turquía), tres países integrados en la OTAN y aliados de Israel, que une el mar Caspio con el Mediterráneo oriental, rodeando Rusia.

En Azerbaiyán, país que abastece el 25% de las necesidades energéticas del país hebreo, así como en Turquía, Israel participa de paso en el negocio de la vigilancia de las rutas de petróleo por las amenazas de distintas guerrillas, militarizando estos corredores. El proyecto de construir un oleoducto submarino que una el puerto Ceyhan de Turquía con el de Ashkelon de Israel, aparte de cubrir las necesidades de este país, le permitirá reexportarlo a los demás países de Asia (India, Lejano Oriente) , quitándole el mercado a Rusia, Irán y Arabia.

Y en cuanto a Irán, ¿puede respirar tranquila? ¿Está fuera del punto de mira?

¡No! Irán se enfrenta con tres enemigos que persiguen diferentes objetivos: EEUU y sus aliados occidentales que están detrás de la segunda reserva del gas y del petróleo del mundo, además de querer controlar el país por su posición geoestratégica; Israel que, ante la presencia de un Irán fuerte en la región, no puede ser la fuerza hegemónica, sin olvidar que es además Irán quien impide que Israel construya un oleoducto desde Irak hasta el puerto de Hifa en su país (de aquí la enorme presión a Obama para que le permita bombardear Irán). Por último, están los países árabes (Egipto, Arabia y Jordania) muy molestos por la influencia de un Irán (persa-chiita) en sus zonas de influencia tradicional, los espacios árabes-sunnitas que ellos controlaban, como Palestina, Siria, o los países del Golfo Pérsico.

La doctrina Dual Containment Policy, la “doble contención”, elaborada por Henry Kissinger postulaba contener el crecimiento económico y militar, así como el desarrollo social de Irak e Irán, mediante una política de desgaste equitativo y paralelo y evitar así que ninguno de los dos terminara cuestionando la hegemonía y el liderazgo de su verdadero baluarte en la región, Israel, impidiendo que se rebelaran contra su política expansionista. Con la guerra Iran-Irak, ambos países nos destruimos mutuamente; luego, desde 1991 hasta ahora, han terminado por enviar a Irak a la Edad de Piedra. Ahora toca contener a Irán.

Por lo demás, ¿qué papel juegan potencias occidentales como Gran Bretaña y Alemania en este conflicto que no dirigen?

EEUU, sin el apoyo de Alemania, Gran Bretaña y Francia, no podía ni puede permanecer en Afganistán. Lo que pasa es que al menos Alemania y Francia, que colaboran con Washington porque necesitan hacerse con estas fuentes de energía, no enlazan su suerte con la de EEUU, justamente porque energéticamente están atrapados por Rusia. Están en medio y juegan su papel maniobrando.

España se ampara para su permanencia en que la intervención en Afganistán se hizo bajo el paraguas de la ONU. ¿Cuál es en su opinión el papel de España en esta situación? ¿Qué hace un país como España en un lugar como éste?

Primero: España es miembro de la OTAN y, como tal, está obligado a someterse a los mandos de esta organización militar.

Segundo: su permanencia en Afganistán –¡ahora, además, con entusiasmo!- es causa de la devoción ciega e inexplicable que siente el presidente Zapatero por Obama.

También hay que tener en cuenta que España a cambio recibirá recompensas e incentivos. Imagínese que hoy abandonara Afganistán. ¿Cuál sería la reacción de EEUU, Alemania o Francia? ¿Qué medidas tomarían contra el gobierno socialista? Dada la falta de confianza en si mismo que desprende el gobierno del señor Zapatero, prefiere no tener agitaciones exteriores para poder atender la ofensiva interna imparable del Partido Popular.

Hasta que no haya una opinión pública contraria a la permanencia de España en el país afgano, el gobierno no revisará su postura.

El mes de mayo de 2009, recordaba también Tariq Alí, Graham Fuller, el antiguo jefe de la CIA en Kabul, publicó un análisis sobre la crisis de la región. Fuller ha afirmado que Obama “se ha adentrado por el mismo sendero recorrido por George Bush y que llevó al fracaso en Pakistán”, que el uso de la fuerza no traerá la victoria y que los talibanes son todos étnicamente pashtunes y que es una fantasía pensar que se pueda sellar la frontera entre Pakistán y Afganistán”. ¿Tan caótica es la situación?

Pakistán es, al igual que Israel, un Estado creado con criterios religiosos y no en torno a un grupo étnico. ¡Son Estados imposibles!

No pueden sellar estas fronteras ya que los pashtunes y los baluches están en ambos lados, por lo que la Administración Obama con la expresión AF-Pak pretende remodelar estos dos países: primero borrar sus fronteras, para luego crear un Baluchistán y un Pashtunistán; el resto permanecería (o no) bajo la denominación de Afganistán y Pakistán. …Y esto es sólo para empezar.

Nota final de N.A sobre sobre la cumbre del Caspio en la que se ha excluida la presencia de Irán

La primera crisis de la política exterior del régimen tras las elecciones. Irán no ha sido invitado a la cumbre de los países ribereños del Mar Caspio, a pesar de los acuerdos previos que exige la presencia de todos los miembros. Es un atentado contra los interese nacionales de Irán, en parte por la mala gestión y la peor imagen que da la República Islámica en el mundo, sobre todo tras las elecciones presidenciales y el Golpe de Estado de los militares en favor de Ahmadineyad, la masiva detención de los ex ministros y altos cargos del régimen y los defensores del reformismo.

Es un advertencia a Irán y un nuevo bloque anti iraní en la escena internacional.

Este lago, antes de la caída de la URSS, pertenecía a Irán y la Unión Soviética. Hoy las fronteras marítimas de este mar interior lindan con Azerbaiyán, Kazajistán, Turkmenistán, Irán y Rusia. La región del Caspio es una de las más ricas en petróleo y gas del mundo y las disputas sobre la parte que corresponde a cada uno siguen sin resolverse.

El polémico proyecto de Turkmenistán de construir un gasoducto sobre el lecho marino para poder exportar gas a Europa a través del proyecto Nabbuco es otro ingrediente que irrita a Irán, y también a Rusia.

Las pioneras del pop


En esta entrega, y con la muerte de la compositora Ellie Greenwich como excusa, Adrian Vogel recupera el legado de aquellas mujeres que, a finales de los años 50, cambiaron el destino del pop estadounidense con sus composiciones: la propia Greenwich, Carole King y Cynthia Weill


ADRIÁN VOGEL
Efe eme




El reciente fallecimiento de Ellie Greenwich [en la foto] me ha recordado la excelente y excitante música que se produjo en Estados Unidos a principios de la década de los 60, del siglo pasado. Las necrológicas han recordado sus clásicos, compuestos a medias con su entonces marido Jeff Barry y también con Phil Spector. Joyas del pop de todos los tiempos como ‘Da Doo Ron Ron’ (The Crystals), ‘Baby, I Love You’ (The Ronettes), ‘Be My Baby’ (The Ronettes), ‘Chapel Of Love’ (para The Ronettes y número uno con The Dixie Cups), ‘Do Wah Diddy Diddy’ (The Exciters, aunque el éxito fue con la versión de Manfred Mann), ‘Hanky Pank’ (para su grupo The Raindrops pero nº1 con Tommy James and The Shondells), ‘Leader Of The Pack’ (The Shangri-Las), ‘River Deep – Mountain High’ (Ike & Tina Turner) o ‘Then He Kissed Me’ (The Crystals). Sinfonías pop que han sido versionadas a lo largo del tiempo (The Ramones, Freddie Mercury, The Beach Boys, Bette Midler, Elton John, etc.).

Hay otra faceta menos conocida de la vibrante Greenwich: su capacidad ejecutiva tanto como arreglista, productora y cazatalentos. Fue ella quien descubrió a Neil Diamond y le gestionó su contrato discográfico con Bang Records (la misma compañía que fichó a Van Morrison tras su salida de Them), produciendo sus primeras grabaciones. También le dio su primera oportunidad al gran Jimmy Iovine. Por su parte otro grande como Jerry Wexler la fichó para Atlantic Records después de su trabajo arreglando los coros del ‘Chain Of Fools’ de Aretha Franklin (canción que recientemente Christophe Magny eligió para la serie “Un siglo de canciones”).

Mucho se ha escrito sobre el Brill Building de Nueva York. Edificio que durante décadas alojó a las principales editoriales musicales. Y por tanto a los compositores que definieron varios periodos de la música popular norteamericana. Desde los primeros éxitos de la era de las Big Band hasta el “summer of love”, cuando la mayoría de los artistas ya componían sus propias canciones. Un mundo que entre bambalinas era eminentemente masculino. Tanto en los puestos ejecutivos como en los creativos (músicos, productores, arreglistas, autores).

Rose Marie McCoy era la excepción que confirmaba la regla. Sus canciones tuvieron una gran influencia en las décadas de los 50 y 60. Artistas como Elvis Presley, Ike & Tina Turner (su primer hit), Nat King Cole, Big Maybelle, Aretha Franklin, Big Joe Turner, Sarah Vaughan, Jimmy Scott, Dizzy Gillespie, Les Paul & Mary Ford, Linda Ronstadt, James Taylor, etc. han grabado alguna de sus más de 800 canciones, que abarcaban todos los estilos. Desde el rythm&blues hasta el country. Esta dama del sur –Arkansas– rompió dos barreras. La racial fue una. Y como mujer tuvo que hacerse un hueco entre productores, promotores, pianistas, etc. para ser escuchada. Era un mundo de hombres y en ambos casos tuvo que luchar duro para ser aceptada.

Ellie Greenwich, Carole King y Cynthia Weill le deben mucho a la McCoy. Las tres aterrizaron en el edificio Brill del 1619 de Broadway por las mismas fechas. Fueron fichadas –a finales de los 50– para la editorial de Don Kirschner, Aldon Music. La King era la más experimentada por su antigua relación sentimental con Neil Sedaka (ella es la Carol de ‘Oh Carol’), quien fue el primer fichaje de Aldon. Y eran Carole y Ellie las que más interés pusieron en aprender los trucos y técnicas de grabación, involucrándose en los arreglos y producción de sus canciones. Ellas sabían como querían que sonasen.

Cuentan que Jerry Leiber (de Leiber y Stoller, los creadores de tantos clásicos del rock&roll) estaba buscando a Carole King. Y al escuchar un piano entró en la sala pensando que la iba a encontrar ahí. Pero era Ellie Greenwich. Se presentaron y ella le contó que escribía canciones. Avisaron a Mike Stoller e interpretó sus temas. Se pusieron de acuerdo. Trio Music (la editorial de Leiber & Stoller) se garantizó una primera opción sobre sus obras, a cambio de poder usar sus estudios. Y después ya la contrataron como parte de su elenco de autores.

Después de la “British Invasion” –encabezada por los Beatles– y con ‘Chapel Of Love’ en el nº 1 de las listas (el primer disco editado por Red Bird Records la compañía formada por Jerry Leiber y Mike Stoller con George Goldner) contrataron a EG como productora para el recién estrenado sello. No en vano tanto ella como Jeff Barry y Phil Spector eran los únicos capaces de destronar a The Beatles de la cima de las listas USA. En otras palabras, también fue una de las primeras mujeres en dirigir grabaciones. Primero fue pionera como autora de hits pop y ahora lo era como productora. Otra área reservada sólo para hombres. “Los hombres tenían dificultades aceptando la dirección de una mujer… Para mí era difícil saber si me tomaban en serio o escuchar sus chistes… Pero a veces me aprovechaba de ello. Podía usar mi feminidad. Mi madre me aconsejaba y me decía que cuando entrase en el estudio tenía que cambiar mi actitud e imaginarme que todos estaban desnudos. Así que me convertí en uno de los chicos. Contaba algún chiste. Me compré un lápiz de labios con forma de pene y me pintaba. Se mondaban de risa y se rompía el hielo.”

‘Will You Love Me Tomorrow?’, ‘Up On The Roof’, ‘(You Make Me Feel Like) A Natural Woman’ y ‘The Loco-Motion’ son las más conocidas de Carole King de esa época. ‘You’ve Lost That Loving Feeling’, ‘On Broadway’, ‘Uptown’, ‘Blame It On The Bossa Nova’ y ‘We Gotta Get Out of This Place’ las de Cynthia Weil.

Greenwich, King y Weil compartían su trabajo con sus parejas sentimentales (Jeff Barry, Gerry Goffin y Barry Mann respectivamente). La presión era enorme. Carole King recordaba en el libro “The Sociology Of Rock” de Simon Frith: “Donny –Kirshner– provocaba la competencia entre los compositores. Nos decía que necesitaba un pelotazo inmediatamente. Lo escribíamos y al día siguiente cada uno se lo presentábamos al productor de Bobby Vee. Estabas en tu cubicuelo, con el piano ocupando todo el espacio, y escuchabas al de al lado, quien estaba creando algo muy similar a lo tuyo.”

Weil no se divorció como sus dos compañeras. Se mudó con Mann a la Costa Oeste donde continuó componiendo pop y bandas sonoras (recordando sus inicios como bailarina y actriz).

Carole King se reinventó como cantautora, adaptándose a los nuevos tiempos. Su álbum “Tapestry” es una de las obras maestras de todos los tiempos y ‘You’ve Got A Friend’ su máximo exponente.

Greenwich sacó discos en solitario pero nunca logró el éxito esperado. Se mantuvo en activo pero sin el lustre anterior. Hasta que en Broadway se montó un musical sobre su obra. Era “Leader Of The Pack”, como uno de sus grandes éxitos. Escribían en su necrológica en Los Angeles Times: “las voces para las que componía, jóvenes y casi siempre femeninas, eran naturales. Pertenecían a los adolescentes que habrían de cambiarlo todo”. Ese era también el espíritu del musical, donde la rendían homenaje –en vida– como la líder de la panda.

Los tiempos de King, Greenwich y Weill, los diez años que van desde 1958, fueron momentos irrepetibles en EE.UU. Sobre todo si eras una mujer joven. El ambiente estaba cargado de rock and roll, se avecinaba la contracultura, los aires de cambio social florecían, el movimiento de los derechos civiles estaba en marcha así como la revolución sexual y el movimiento de liberación de la mujer. Y ellas tres compusieron la banda sonora de esa época.

La otra cara de 'Cuéntame'


El montaje de Animalario sobre Urtain, en el Romea, y una exposición organizada por la Fundación Pablo Iglesias, en el Museu Marítim, desmenuzan los años de la transición




OLGA MERINO
El periódico de Catalunya




Debajo del azúcar glasé que la serie Cuéntame cómo pasó espolvoreó sobre el tardofranquismo, se escondía otra realidad mucho más sórdida, sustentada en el miedo y la violencia: la España con dos cojones, la del coñac Soberano, que era cosa de hombres en aquellos tiempos de grisura. Acaso para recordarnos de qué lodos venimos, la compañía madrileña Animalario acaba de recalar en el teatro Romea (hasta el 22 de noviembre) con Urtain, un montaje que disecciona los años de la transición a través de la biografía del boxeador José Manuel Ibar, Urtain.

Ritmo trepidante del texto escrito por Juan Cavestany y dirigido por Andrés Lima. Y magnífico el esfuerzo de los actores, sobre todo el de Roberto Álamo, que coloca al espectador contra las cuerdas con el conmovedor retrato que esboza del púgil. Urtain, el morrosco de Cestona, un tiarrón capaz de paralizar el país cada vez que libraba un combate. Se dijo que le amañaban las peleas, que era un boxeador mediocre –como el país de cabreros de entonces–, que le faltaban técnica y fondo, pero el régimen le exprimió el jugo propagandístico hasta convertirlo en un despojo de sí mismo. Como Raphael, Urtain era uno de los escasos iconos exportables de que disponía. Un muchachote salido de la pobreza, que encima era vasco y cantaba el Cara al sol en las tabernas cuando se pasaba de copas.

Un mal final

Cuatro días antes de que comenzaran los Juegos Olímpicos de 1992, símbolo de la mayoría de edad democrática, el excampeón de Europa de los pesos pesados se arrojó al vacío desde el décimo piso en que vivía. Acuciado por las deudas, con una fuerte depresión, alcoholizado… Un ídolo con pies de barro al que traicionaron las malas juntas y la pasión por el dinero fácil. Aunque la provocación que acostumbra la troupe de Animalario a veces chirría –la matanza de Atocha se convierte en un chiste en labios de Eugenio–, la obra es valiente y oportuna porque atenúa la tendencia a la amnesia de los últimos años.

Quizá por eso, por la propensión a la desmemoria, parece que esté pasando desapercibida la exposición Tiempo de transición (1975-1982) que el Museu Marítim acoge hasta el 25 de octubre. Organizada por la Fundación Pablo Iglesias y con el apoyo de la Diputació, la muestra propone un recorrido pedagógico y bastante objetivo de aquel periodo de incertidumbre, y lejos de presentarlo como un proceso modélico incide tanto en los aciertos como en las renuncias. La exposición se articula en torno a 60 momentos esenciales de un reloj imaginario con el propósito de demostrar que fue la sociedad española la protagonista de la construcción de la democracia, la que se adelantó incluso a los políticos indicándoles el camino a seguir.

Apoyada en una amplia cronología y con varios niveles de lectura, Tiempo de transición incluye fotografías, montajes audiovisuales y objetos cargados de historia: la Underwood del president Josep Tarradellas, un pasaporte falsificado para Santiago Carrillo (con peluca), un paquete de cigarrillos de la marca Fetén y el encendedor que por entonces usaba Adolfo Suárez, la cámara con que el fotoperiodista Manuel Pérez Barriopedro capturó el asalto al Congreso de los Diputados el 23-F, y la cazadora que Felipe González vistió durante la campaña electoral de 1982.

La pieza más difícil de conseguir fueron unas cuartillas elaboradas por el Gabinete de Suárez en las que se le indicaban qué procuradores de las Cortes franquistas estaban a favor de la ley para la reforma política –que desmantelaba el régimen– y quiénes no. «Fueron documentos secretos durante mucho tiempo –explica la comisaria María José Millán–, y es la primera vez que se exponen; eso sí, con los nombres de los procuradores tapados».

La muestra, que arrancó en Madrid, viajará a Sevilla y Granada, y cruzará después el Atlántico. Antes de que se marche, quizá sería buena idea acercarla a las escuelas.