"Viajar, conocer gente y culturas diferentes es casi tan importante como la música que tocamos"


Entrevista con el grupo catalán Tokyo Sex Destruction


KEPA ARBIZU
Lumpen




Tokyo Sex Destruction vuelven a poner en marcha su máquina de mezclar el soul, con el garage y el punk en su nuevo disco "The neighbourhood". Con más experiencia a sus espaldas, y con nuevos miembros en la banda, nos explican en esta entrevista los entresijos de sus nuevos temas.

The Bellrays utilizan la frase “Blues is the teacher, punk is the preacher” para explicar su sonido. Si cambiamos blues por soul, ¿sería una buena manera de explicar el vuestro?

No estaría nada mal la definición de nuestros amigos Bellrays. Efectivamente siempre hemos intentado acercarnos a los sonidos soul, a los sonidos más negros en nuestra música... creo que con el paso del tiempo lo hemos ido haciendo mejor, obviamente dentro de nuestras posibilidades y siempre teniendo presentes nuestras limitaciones. El punk también es algo presente, más que como una estética, como una forma de hacer las cosas. Desde siempre hemos hecho las cosas que hemos querido y como las hemos querido, todo muy DIY (Do it yourself). Tanto el soul como el punk son muy viscerales. Nacen de muy dentro y las expulsas sin ningún tipo de miramiento. Nuestras ideas a la hora de crear nuestra música son muy claras, vienen de la música que siempre nos ha influenciado desde que somos pequeños, música de los 60 y obviamente el soul está muy presente en estas influencias. Por otro lado, como ya he dicho antes, sabemos que tenemos unas limitaciones, pero intentamos hacer las cosas lo mejor posible y ahí es donde interviene ese espíritu punk. Sabemos que no somos un grupo original, pero tampoco pretendemos serlo, para eso ya hay otras bandas.

El nuevo disco suena menos agresivo, menos punk, por decirlo de alguna manera. ¿Estáis de acuerdo?

Mmm... pues te podría decir que seguimos con la misma mentalidad al hacer nuevos temas. No hemos cambiado mucho desde que decidimos empezar como banda. Supongo que en el nuevo disco, se ve reflejado el paso del tiempo, la experiencia acumulada durante todos estos años sin parar de girar por todas partes. Quizás se pueden percibir muchos más matices que antes no había en nuestra música, pero esto es debido a nuestro afán por hacer las cosas mejor de lo que lo estábamos haciendo antes. Con esto no quiero decir que nos arrepintamos de lo hecho anteriormente, sino que antes trabajábamos con mucha prisa, editar y girar han sido una constante en nuestra carrera, con ello, llega un punto en el que te llegas a quemar, porque las canciones no se trabajan como te gustarían y siempre hay fallos, por eso hace cuatro años decidimos parar de editar y centrarnos sólo en girar y esperar que surgieran las canciones poco a poco. Hemos tenido tiempo para reflexionar qué queríamos hacer y cómo hacerlo. Seguimos teniendo las mismas ganas de cuando empezamos y no se nos ha acabado la rabia con la que componemos los temas y los tocamos en directo.

¿Qué ha aportado al sonido de Tokyo Sex Destruction la incorporación de Gregg Foreman y la consolidación como miembro oficial del grupo de RM Sinclair?

Pues los dos han sido incorporaciones muy positivas, han abierto las miras de la banda a nuevos campos de los que antes igual no estábamos muy dados. Nuestro bajista lleva con nosotros cuatro años, pero ya era de la banda desde el principio, porque cuando alguno de nosotros fallaba él lo sustituía, con lo cual el acoplamiento ha sido algo muy fácil y sencillo, sin ningún tipo de problema. Este disco se trabajó con él desde el principio. La incorporación de Gregg fue algo buscado. Teníamos muy claro que en este disco queríamos trabajar con un productor, alguien que nos diera su punto de vista, que estuviera fuera de la banda. Parece mentira pero es algo que ayuda mucho. Teníamos una lista de gente con la que queríamos trabajar y uno de ellos era Gregg. Al final, personalmente, me decanté por él, porque me gustaba su trabajo en su banda Delta 72, después también había comprobado su trabajo en discos de Jon SpencerBlues Explosion, Royal Trux, The Lily’s y ahora en Cat Power. Fue muy sencillo, le escribí un mail explicándole quién éramos y hablándole del nuevo proyecto y rápidamente se puso en contacto conmigo. Es curioso, pero Gregg ya conocía la banda desde nuestro primer disco, él es dj en New York City y Philadelphia y me comentó que solía pinchar nuestra música, que le gustaba mucho la banda. Creo que Gregg también encajaba mucho en la forma de trabajar que tenemos, que era una de las cosas que queríamos conseguir, alguien que nos entendiera desde un principio lo que buscábamos y cómo lo queríamos hacer, también que compartiera nuestras ideas. Le enviamos las demos de las canciones y desde el primer momento se involucró al máximo. Una vez aquí, en España, grabamos bastante rápido, en tan sólo doce días, pero tanto las canciones como las ideas estaban bastante claras. Gregg se encargó de grabar todos los teclados y órganos del disco como alguna otra cosa más. Es genial ver que a alguien le interese tanto tu música, tu trabajo, hasta el punto de hacerlo suyo. Hasta que no estábamos todos de acuerdo con el resultado no pasábamos de canción. Ha sido una gran experiencia.

La fotografía que hace de portada en “The Neighbourhood” se me hace muy curiosa, transmite placidez a la vez que desasosiego. ¿De dónde la habéis sacado y qué significa?

El diseño del disco corre a cargo de Utah, un gran amigo nuestro, él es el bajista de una de las mejores bandas de este país, The right ons! Las dos bandas siempre hemos estado unidas, y para esta ocasión, Utah nos comentó que le hacia mucha ilusión poder participar en el nuevo disco, diseñando el disco… creo que ha quedado genial. La foto de la portada, se encargó él de conseguirla, creo recordar que es de un suburbio de una ciudad americana a mediados de los 70, quizás Philadelphia. Creo que caza muy bien con el sonido del disco, ya que las canciones tienen ese aroma a 70’s que tanto nos gusta.

La canción “I think you lies” es una excepción dentro del estilo que domina el disco. ¿Tiene alguna explicación esa ruptura o es simplemente una canción más?

Bueno, esta canción se acabó de componer en el estudio, fue una de las últimas que grabamos y entró en el disco. Yo tenía unos acordes sueltos y una melodía. Entre los tiempos libres en el estudio se la enseñé a Gregg para ver qué le parecía y estuvimos trabajándola un rato. Al final vimos que era una buena canción y que debía estar en el disco, obviamente como tú has dicho es un poco diferente al resto de canciones, por eso decidimos dejarla para el final, como una especie de cierre del disco, como la calma después de la tormenta. Creo que es un broche final genial para acabar el disco.

Al margen de las influencias musicales, y dado que sois un grupo donde tiene mucha importancia el pensamiento que queréis transmitir con vuestras canciones, ¿qué personajes, al margen de John Sinclair (todos los componentes del grupo utilizan el apellido del activista John Sinclair como identificativo), os han influenciado con sus pensamientos, libros, etc?

Pues personalmente me han influenciado mucho, tanto en lo musical como en la forma de pensar, muchas cosas de la contracultura americana de los 60’s, todos aquellos movimientos por la lucha a favor de los derechos humanos, organizaciones terroristas o simplemente movimientos culturales en contra de la guerra, creo que es un periodo fascinante en un país como USA. Un momento en el que una población se alzó contra el gobierno del país más poderoso del mundo. También he leído mucho sobre ideologías que recorrieron toda Europa en el siglo XX y en especial libros de autores situacionistas y de cultura punk.

Seguramente seréis uno de los grupos españoles que más haya girado por diferentes lugares. ¿Es un elemento muy importante, en vuestra idea a la hora de tener un grupo, poder viajar y conocer diferentes sitios?

Te podría decir que es una de las partes fundamentales. Nosotros venimos de un pueblo pequeño en la costa, cerca de Barcelona. Siempre hemos tenido presente poder tocar fuera de nuestro pueblo. Para nosotros, la primera vez que tocamos en la gran ciudad, Barcelona, nos pareció lo más grande que se podía hacer como músico en Vilanova i la Geltru (nuestra ciudad natal). Después todo fue como una bola de nieve. Conocimos gente y poco a poco todo fue funcionando. Viajar, conocer gente y culturas diferentes a la tuya es casi tan importante como la música que tocamos. Nuestra música se alimenta de todos estos viajes y de todas esas experiencias que adquirimos en cada gira. Además viajar enriquece a las personas y consigues una visión más general de las cosas, no tiene que ser todo negro, cuando viajas te das cuentas que hay más tonalidades de colores en las que puedes estar más o menos de acuerdo, pero te sirven para pensar.

Para los que no vivimos en Catalunya es contradictorio el mensaje que nos llega respecto a su actividad cultural. Unos la tildan de muy activa y comprometida frente a los que la achacan cierta impostura. ¿Cuál es vuestra opinión?

Vivimos bastante al margen de lo que se dice o lo que se hace tanto en Cataluña como fuera de ella. Creo que hay cosas que se hacen bien y otras que se hacen muy mal, pero eso ocurre en todas partes. Las clases dominantes utilizan la cultura como forma de promocionarse, pero en realidad les importa bien poco. Si algo no da dinero, por qué se va apoyar, es la realidad y es triste, pero vivimos en un momento en que las cosas se mueven por intereses políticos. Ya sea en Catalunya o en el Estado español, las luchas políticas siempre me parecieron estúpidas.

Una pregunta que a lo mejor estáis hartos de responder. Dado que es clave en vuestra idea de la música el mensaje, y la manera de ver las cosas, ¿cantar en inglés no puede ser una dificultad añadida para la comprensión de dicho mensaje para muchos de vuestros oyentes?

Nosotros cantamos en inglés porque no sabemos cantar en castellano, quiero decir que nuestra cultura musical es en inglés. No tenemos cultura musical en castellano. Por otra parte, cantar en inglés nos ha abierto puertas a la hora de girar por todo el mundo, ya sea en países de habla inglesa, habla latina, o en otros idiomas. Hoy en día, creo que la gente conoce el inglés mucho mejor, la gente que quiere consigue saber qué es lo que estamos diciendo y lo que estamos transmitiendo. No creo que sea cantar en inglés una forma de no llegar a la gente o que la gente no entienda lo que dices, supongo que es más a nivel de popularidad o ventas, pero es algo que tampoco nos importa. Sabemos que hay una nueva corriente en la que los grupos están cambiando al castellano para que sus letras o ideas lleguen más a la gente de habla latina, lo respetamos, pero no va con nosotros. No queremos cantar en castellano para ser más conocidos, no seríamos nosotros mismos.

60 años de 'la caza de brujas'


HOY ES ARTE



14 de octubre de 1949. En tal día como hoy, hace 60 años, Estados Unidos iniciaba la investigación conocida como “la caza de brujas” contra personas sospechosas de simpatizar con ideas comunistas, pro-soviéticas o simplemente izquierdistas.

Durante este período, protagonizado por el senador McCarthy, la gran nación democrática se paseó al límite de la tentación fascista, al fomentar oficialmente un período inquisitorial durante el cual muchos ciudadanos inocentes sufrieron persecución por simples sospechas de carácter ideológico.

En 1938 y con la intención inicial de impedir la penetración nazi en Estados Unidos, el Senado creó el Comité de Actividades Antiamericanas, un órgano que al finalizar la Segunda Guerra Mundial parecía tener los días contados, pero que su patrocinador, el senador Ranking, consiguió reactivar cuando estaba a punto de ser disuelto, pasando a ser una Comisión Permanente de la Cámara de Representantes.

Comité de Actividades Antiamericanas

Ante la falta real de contenido práctico, sería la etapa de la Guerra Fría la que dotara a esta Comisión de un nuevo objetivo: la represión del comunismo en Estados Unidos, ya que el contexto político de enfrentamiento entre las dos grandes potencias comenzaba a ser particularmente tenso a medida que la URSS experimentaba con la bomba atómica en 1949, Mao Zedong llegaba al poder en ese mismo año en China y la Guerra de Corea empezaba en junio de 1950.

Esta atmósfera amenazadora pesaba sobre la opinión pública estadounidense, que deseaba una política enérgica y ofensiva contra el bloque soviético. Así las cosas, en febrero de 1950, Joseph McCarthy, senador por Wisconsin, entró en escena con un éxito inesperado: denunciando una conspiración comunista en el mismo seno del Departamento de Estado.

El resultado fue que toda persona considerada sospechosa era inscrita en una lista, privada de su puesto de trabajo o internada en un centro de detención. Espoleadas por McCarthy, las sesiones del Comité de Actividades Antiamericanas, en un clima de sospecha alimentado por la difamación y los rumores, descubrieron efectivamente algunos "culpables", pero a costa de perseguir a muchos inocentes.

Así se inició lo que sus oponentes denominaron como "la caza de brujas", una operación en la que los más diversos personajes de los medios de comunicación, del Gobierno y algunos militares fueron acusados por McCarthy de espiar para la URSS o simpatizar con el comunismo.

Afectados y resistencia

Y en este contexto, naturalmente, la persecución tardó poco en extenderse al mundo de la cultura, donde escritores –como Bertolt Brecht, que tuvo que escapar a Europa tras declarar su inocencia– y en general, personas pertenecientes al mundo del cine –directores, guionistas y actores– resultaron afectados, al incluir sus nombres en las llamadas “listas negras”, un hecho por el que una ley no escrita les impedía de facto publicar nada en cualquier medio de comunicación ni participar en ningún proyecto cinematográfico.

Sin embargo, también hubo algún amago de resistencia en actores como Lauren Bacall, Humphrey Bogart, Gregory Peck, Katherine Hepburn, Kirk Douglas, Burt Lancaster, Gene Kelly o John Huston y periodistas como Edward R. Murrow –cuya historia se cuenta en la película dirigida por George Clooney Buenas noches y buena suerte– que afirmaban que lo que en teoría era una actividad para proteger al Estado no dejaba de ser sino una sistemática destrucción de los derechos civiles.

Destrucción de los derechos civiles

Otros, como es el caso de Gary Cooper, Ronald Reagan, Robert Taylor y los más sonados de Walt Disney y Elia Kazan colaboraron activamente con el Comité, sirviendo de chivatos para McCarthy, denunciando a otros cineastas y pronunciando además discursos patrióticos de tono anticomunista.

Pero según fue pasando el tiempo, el senador católico elevó el nivel de sus acusaciones, intentando incluso acusar al prestigioso general Marshall y, ya en el mandato del presidente Eisenhower, al mismísimo secretario del Ejército, lo que terminó por desacreditarlo y le llevaría a ser destituido en 1954, aunque la actividad represiva del Comité todavía continuó, con menor ritmo, durante algunos años más.

Lorrie Moore vuelve con ‘Al pie de la escalera’ una novela magnífica, inquietante y devastadora


Valía la pena esperar una década desde su última obra para ver el resultado de la nueva novela de Lorrie Moore. Con el telón de fondo de un EEUU en guerra con Irak, la escritora examina, en ‘Al pie de la escalera’, el racismo latente en la sociedad de su país tras el 11-S gracias a la historia brutal y trágica en la que envuelve a su protagonista, una joven que ejerce de canguro de una niña mulata adoptada


SERGI SÁNCHEZ
El periódico de Catalunya




Puede parecer que a Lorrie Moore (Glens Falls, Nueva York, EEUU, 1957) le cuesta tomarse las cosas en serio. Su prosa es tan exuberante, tan proclive a los juegos de palabras y a las bromas privadas, que a ratos el lector podría sentirse como el único invitado de una opípara cena que no pilla el chiste que a todos les divierte tanto. Tardas un poco en confiar en una escritora tan generosa como Moore, aunque pronto te das cuenta de que hay pocos en su especie que sean capaces de escribir un cuento sobre un bebé con cáncer de riñón (su propio hijo) y no resultar melodramática.

Solo ella, pues, podría describir a su protagonista de un modo tan creativo y a la vez tan certero: «Yo siempre me había sentido tan invisible como el corazón de una fresa, tan secreta y fetal como la retorcida tira de papel en la galleta de la suerte, y dicha invisibilidad no carecía de ventajas, ni tampoco de egocentrismos, ni de excesos alimentados por la pena».

VÍCTIMA DE LA HIPOCRESÍA

Tres líneas de Al pie de la escalera y Tassie se ha clavado en tu conciencia como una mariposa en el escaparate de un coleccionista. Es su primer año de universidad, proviene de un pueblo del Medio Oeste americano mucho más desolado que el que ahora acoge sus desvelos, es hija de granjeros y no había pisado un restaurante chino hasta que empezó a estudiar cosas como Introducción al Sufismo y Bandas Sonoras del Cine Bélico. Moore utiliza a Tassie a la vez como espía y víctima de la hipocresía de la clase media alta norteamericana. Al ponerla en contacto con un matrimonio que está empeñado en adoptar a una niña, Tassie, la canguro novata, entra en un mundo extraño, que esconde el polvo y los malos modales bajo una pátina reluciente de vaselina políticamente correcta. Moore no solo examina el racismo latente en la sociedad de su país pocos meses después del 11-S sino que enfrenta la inocencia de Tassie a sus propias dudas sobre lo que significa la responsabilidad moral. Ejercer de madre adoptiva de una niña medio mulata, que tiene otra madre adoptiva, la oficial, para la que el concepto de maternidad se resume en enviarle un poco de rissotto a su hija por Fed-ex, saca a la luz las debilidades de su propia familia, lo difícil que es ser un buen padre pero también un buen hijo, cuando ni siquiera estamos preparados para entender las tragedias que nos sobrevienen.

Y sí, la arcilla con que Moore modela esta magnífica novela, su primer libro en 10 años, es trágica. Lentamente Tassie deja de estar al margen, acurrucada en la cama de su falsa hija, viviendo una vida que no le corresponde. La historia brutal que Moore le tiene preparada hace crecer al lector y hunde a aquellos que aún no han pagado penitencia por sus crímenes.

En cuanto a Tassie, su novio brasileño (o casi) Reynaldo, la avisa de lo que le ocurrirá: «Cuando descubras quién eres, ya no serás inocente (...) Sentirás que tienes una especie de sabiduría, muy errónea, pero será un error que para ti tendrá cierto poder y por desgracia lo atesorarás y lo cultivarás».

PROSA BURBUJEANTE

Moore envuelve a su heroína en una prosa burbujeante, que destaca todavía más en el telón de fondo de un país en guerra, mientras la novela deja tras de sí cadáveres con acné, metidos en ataúdes que podrían estar tallados a mano. De un modo oblicuo, inquietante y devastador, Al pie de la escalera es la elegía que Moore ha dedicado a esos cadáveres.

«Los nuevos conquistadores» de América están forrados

JUANJO BASTERRA
Gara




Los «nuevos conquistadores», como indica la organización ecologista Greenpeace, lanzaron sus redes en América Latina en la década de los noventa porque ya habían exprimido el negocio en el Estado español y, como la historia ha demostrado, son insaciables: se están forrando y continúan acumulando riqueza, mientras otros viven en la extrema pobreza. Buscaron nuevas «minas de oro» y, sobre todo, mano de obra barata para alimentar sus beneficios económicos. «Los nuevos conquistadores. Multinacionales españolas en América Latina. Impactos económicos, sociales y medioambientales» es un amplio informe que muestra con detalle que la función de las multinacionales no es llevar la nueva tecnología o enseñar a esos pueblos de América Latina a salir de la pobreza, sino que su fin es controlar los diferentes mercados y engordar sus beneficios desde el sector pesquero al energético y el financiero, el turismo y la explotación del agua potable.

El trabajo de la organización ecologista tiene un precedente en el Tribunal Permanente de los Pueblos, que analiza y juzga lo que esas organizaciones empresariales supraestatales están haciendo.

Un dato preocupante es que actualmente existen 79.000 multinacionales, con cerca de 800.000 filiales, en todo el mundo, según la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (UNCTAD), que controlan el 85% de la inversión extranjera y más del 60% del comercio mundial. Las 500 multinacionales mayores suman el 25% de la producción y generan el 52% del PIB mundial. «La facturación de la petrolera Shell en 2007 equivalió al PIB de Venezuela», explica Greenpeace. De las 100 economías más fuertes del mundo «51 son multinacionales», precisa. Dentro de ese grupo de compañías transnacionales privilegiadas se encuentran el Grupo Santander, Telefónica, Repsol YPF, Endesa, ACS, Cepsa, Ferrovial, FCC, Mapfre y dos de origen vasco: BBVA e Iberdrola. En 2008, la mitad de los ingresos de todas ellas, que acumularon 310.000 millones de euros, llegaron de fuera de sus negocios en el Estado español, la mayoría de América Latina.

En 2007, la inversión extranjera directa en América Latina creció un 36% y en 2008, en plena crisis, se elevó un 13%, hasta los 87.517 millones de euros. «La llegada masiva de las multinacionales españolas -y vascas- les ha permitido mejorar sus cuentas de resultados y obtener mayores beneficios», dice la organización ecologista, que añade que, «sin embargo, no parece haber tenido los mismos efectos positivos sobre la población latinoamericana. Alrededor de 184 millones de personas siguen viviendo en la pobreza en ese continente, de los que 68 millones viven en la extrema pobreza». Según el informe, la mejoría es casi imperceptible respecto a los años noventa del siglo pasado y, en este caso, advierte que en México «país donde se ha producido un desembarco masivo de empresas españolas, crece el número de habitantes que vive en la pobreza extrema».

Para Greenpeace, «es inaceptable que estas empresas busquen maximizar sus beneficios a costa del bienestar de las poblaciones y del medio ambiente», pero también critica que proyecten una imagen responsable en el Estado español «de respeto escrupuloso a los derechos laborales, sociales y medioambientales, cuando en el exterior están envueltas en prácticas que cabría calificar de depredadoras». Añade que «se aprovechan de una opinión pública que desconoce los verdaderos impactos de sus actividades en el exterior, concretamente en América Latina, y lo que de verdad se esconde tras esa imagen responsable».

Paraísos fiscales

En este caso, hay que recordar que el último informe del Observatorio de la Responsabilidad Social Corporativa recoge que «aunque las empresas muestran su preocupación por contribuir al desarrollo de los países donde operan, no dan información sobre algunos indicadores económicos que permitirían analizar su compromiso real». De hecho, «sólo una empresa del Ibex 35 informa sobre el pago de impuestos en esos países y sobre las subvenciones públicas recibidas, y sólo dos informan de manera clara sobre los gastos salariales por país». En este caso, llama la atención que casi el 70% de las compañías del índice Ibex 35 tienen sociedades con participación en paraísos fiscales, pero no aportan información real sobre sus operaciones y actividades en ellos».

El informe «Los nuevos conquistadores» cita directamente a Abertis, Acciona, Acerinox, ACS, Agbar, Banesto, BBVA, Banco Popular, Banco Sabadell, Banco Santander, Cintra, Endesa, FCC, Ferrovial, Gamesa, Gas Natural, Iberdrola, Inditex, Indra, Mapfre, NH Hoteles, Repsol, Telefónica y Unión Fenosa (que ya es propiedad de Gas Natural).

El informe hace referencia a la organización Christian Aid, que ha calculado que las multinacionales evaden impuestos por valor de 110.000 millones de euros anuales en los países del Sur, de los que 34.000 millones corresponderían a América Latina.

Como apunta Greenpeace, América Latina «no es una zona clave en la geopolítica de los hidrocarburos», pero cuenta con enormes recursos energéticos. Tiene un 10% de las reservas de petróleo mundiales y el 4% del gas, y es clave «para el abastecimiento de Estados Unidos». En este caso, Repsol YPF tiene una importante presencia en América Latina -en Argentina, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Brasil, Venezuela, Trinidad y Tobago, Cuba y México-. Esa empresa está denunciada por derrames tóxicos en Argentina, en Colombia «ha sido acusada por Amnistía Internacional de financiar unidades militares para proteger sus instalaciones, a pesar de su largo historial de abusos y violaciones de los derechos humanos». En Bolivia, la comunidad guaraní en Itika Guasu acusa a la petrolera de «llevar la explotación de hidrocarburos sin cumplir el requisito de consulta previa, libre e informada a las comunidades», entre otros casos.

En electricidad, Iberdrola, Endesa y Unión Fenosa (ahora de Gas Natural) controlan el mercado, junto a las francesas EDF y Suez, la portuguesa EDP y la estadounidense AES, Todas ellas han tenido problemas con la población, porque, por ejemplo, Iberdrola encabeza una actuación con Alstom para modernizar la única central nuclear en México, en Laguna Verde. Endesa mantiene, entre otros, un fuerte conflicto en Patagonia, y Unión Fenosa tuvo problemas en Nicaragua.

Los bancos BBVA y Santander controlan la actividad financiera en América Latina y han estado en el epicentro de problemas al financiar actuaciones contra el medio ambiente en Argentina y Uruguay, y en México; o en Bolivia, en el caso del Santander, además de encarecer préstamos y destruir plantillas. El sector turístico español desembarcó con sus empresas punteras a la cabeza y «actuando al estilo de Mallorca, de invadir la costa y construir ellos mismos». Tiene casi 300.000 camas y 1.375 hoteles, encabezado por las compañías Sol Meliá, NH y Barceló.

Pescanova y Calvo agotan los caladeros del sur y del centro

En la actividad pesquera, Greenpeace destaca a Pescanova y al grupo Calvo. Según el informe, Pescanova es la principal flota pesquera y ha estado involucrada en «prácticas de sobreexplotación de especies como la merluza blanca y el congrio dorado». También indica que diferentes filiales han tenido conflictos relacionados con la gestión de residuos de tratamiento». Critica el impulso de las granjas de salmón y advierte que esta empresa actúa de oligopolio, y han perjudicado a las comunidades de pescadores artesanales. Lo mismo que ha ocurrido con el grupo Calvo en Brasil y El Salvador. En este caso destaca también entre sus puntos controvertidos «las condiciones laborales precarias y los reiterados despidos de trabajadores».

Hace un especial denuncia de la compañía Vidal Armadores, a la que le acusa de actuar como «piratas en los mares del sur», ya que, según indica, está haciendo negocio de las «capturas ilegales».

Errol Flynn, truhán indomable


Antes de ser actor, desempeñó toda clase de oficios bizarros. Sus filmes a las órdenes de Michael Curtiz catapultaron su fama. El opio, el alcohol y las mujeres eran sus pecados favoritos. Falleció a los 50 años, envejecido por los excesos de su vida vertiginosa


FRAN CASILLAS
El Mundo




El hombre es el hazmerreír del reino animal por ser la única criatura que tropieza dos veces con la misma piedra. Pero nadie se burlaba de las mujeres por sucumbir en infinitas ocasiones a los encantos de Errol Flynn, un bohemio con alma de gamberro que afrontaba todos y cada uno de los vicios terrenales como un reto de superación personal.

Este miércoles se cumplen 50 años de la muerte del actor, famoso en el cine por sus filmes de espadachines y en la vida real, para qué negarlo, por el estilete que refugiaba en su pernera.

Flynn nació en Tasmania. Y era un diablo. Desde pequeño atraía problemas cual imán y fue expulsado de una retahíla de colegios. En plena adolescencia, demostrado que las aulas no eran su hábitat natural, la fiera Flynn se lanzó a buscar oro. Sin embargo, lo único que encontró fue una sucesión de trabajos a cada cual más bizarro.

Hay pocas pruebas que verifiquen la información ofrecida por un bocachancla vocacional como era Flynn. Pero él presumía de un currículo que incluía tareas como policía, cazarrecompensas, capitán de barco, mercenario, pescador, mamporrero... Aseguraba incluso que había sido castrador de carneros.

Quién sabe, quizá robar la virilidad de los pobres 'animalicos' era su fuente de hombría eterna. Era cuestión de tiempo que aquel torrente de feromonas se desparramase sobre el celuloide. Perseguido por la Justicia y por maridos de cornamenta recién florecida, Flynn emigró a Inglaterra y probó fortuna en el séptimo arte. Hollywood tardó lo que dura un suspiro en convertirle en una estrella.

Actor fetiche de Michael Curtiz y Raoul Walsh

Flynn fue uno de los actores fetiche de un director emblemático como Raoul Walsh, para quien protagonizó 'Murieron con las botas puestas', 'Objetivo: Birmania' o 'Río de plata'.

Aún más prolífica fue su alianza con otro cineasta legendario como Michael Curtiz, a cuyas órdenes debutó en 'El Capitán Blood'. Con Olivia de Havilland encarnando casi siempre a su enamorada, Flynn firmaría bajo la batuta de Curtiz una decena de largometrajes entre los que brilla con luz propia 'Robin de los bosques'.

Gracias a su atractivo físico y su complexión atlética, Flynn dejó su impronta en películas de aventuras, bélicas, de piratas o de vaqueros. Filmes de acción impregnados de cierto romanticismo donde él siempre interpretaba al irresistible bribón, al mujeriego bravucón tan hábil en el manejo de las armas como venciendo la resistencia del corsé.

Aquellos personajes le consagraban como un favorito del público, pero jamás fue tomado en serio por la crítica ni por los estudios, que no confiaban en él para los papeles importantes que conducen al Oscar. Flynn se veía perjudicado por los excesos en su vida privada, notorios en la prensa y dañinos para su reputación.

"La gente siempre ha esperado de mí que me comportase como un playboy, y un chaval decente nunca decepciona a su público", afirmó en una ocasión Flynn, amante según sus propias palabras del "whiskey viejo y las mujeres jóvenes".

Desenlace prematuro a una vida vertiginosa

El alcohol era el combustible de Flynn. Se cuenta que cuando le prohibieron beber vodka en los rodajes, inyectaba el líquido en naranjas que se comía durante los descansos.

El sexo sería otro de sus pecados predilectos, y a punto estuvo de arruinarle la vida cuando dos chicas le denunciaron por haberse acostado con ellas cuando eran menores de edad. Flynn fue absuelto y el susto, lejos de amedrentarle, redobló su voracidad erótica. En la cafetería del juzgado conoció a la segunda de sus tres esposas.

"Las mujeres no me dejan permanecer soltero, y yo no me permito seguir casado", comentó Flynn justificando sus impenitentes devaneos sentimentales. Para lo que no tenía réplica era para su adicción al opio. Aquella droga, circulando por el torrente de alcohol que recorría sus venas, acabó prematuramente con la vida de Flynn.

El actor sólo tenía 50 años cuando un infarto detuvo los latidos de su corazón. El examen post mórtem reveló que había castigado tanto su cuerpo que sus órganos vitales parecían los de un anciano. "Interpreto mi propia vida como si fuese un maldito guión", solía decir Flynn. Y cumplió su amenaza de firmar un desenlace temprano a su existencia hedonista y trepidante.