Doc Pomus


La historia de uno de los más grandes compositores del rock and roll



RAGTIME WILLIE
Requesound




Hay personajes completamente atípicos que cambiaron la historia de la música….o al menos la determinaron de manera completamente esencial. Un tipo que no encajaba en los estándares de la música racial (esa música hecha por negros y para público negro que más tarde adoptaría el término – acuñado por JerryWexler, una de las almas de Atlantic Records – de Rhythm and Blues) fue uno de los más grandes compositores de esas canciones que configuraron el primigenio rock and roll.

Doc Pomus (su verdadero nombre fue Jerry Felder) nació en Brooklyn, Nueva York, en el seno de una respetable familia judía de clase media (su padre fue abogado y su madre una perfecta ama de casa). El joven Pomus, abducido por la vibrante música racial y por el blues en particular, comienza su carrera como cantante de blues a los 19 años. Probablemente, en aquellos años (finales de los años cuarenta) Pomus fuera el único cantante de blues blanco en actuar en garitos negros del Noreste norteamericano. Pomus nunca pudo adentrarse en el circuito musical del Sur, en donde existía un virulento racismo en ambos sentidos. Todavía no había llegado Otis Redding.

Pomus graba, en esos años de principiante, para la discográfica Apollo, contando con unos músicos de sesión apabullantes: King Curtis (quizás el mejor saxo tenor del rock and roll), Mickey Baker (guitarrista de sesión quien tocó con todo bicho viviente en sesiones de los cincuenta) y muchos músicos de jazz de las bandas de Duke Ellington y Louis Armstrong.

Sin embargo, la carrera de Pomus como cantante nunca despegó. Afectad por la polio desde chinarrín, Pomus necesitaba las muletas como lógica extensión de su cuerpo y no daba la talla como ídolo manipulable por las grandes discográficas. Hasta que tuvo 32 años, Pomus vivió a salto de mata, tocando en tugurios, vendiendo singles…..pero sin una gran discográfica que sospechara su asustante potencial.

Sin embargo, su faceta de compositor era altamente apreciada: a principios de los cincuenta, Pomus escribe una gran cantidad de éxitos para Atlantic Records, la exquisita discográfica de Nueva York, especializada en la rabiosa música racial de entonces.

Según el propio Pomus: “Si escribías la mitad de una canción y necesitabas un final, cualquiera que estuviera cerca, se acercaba y ayudaba, y tú hacías lo mismo por ellos. No importaba donde se producía un disco, todos estábamos allí para los ensayos. Ahora es un negocio de Alto Secreto. Cuando hablo con artistas contemporáneos, están más involucrados en la mecánica del negocio que en el propio material”

A mediados de los años cincuenta, Pomus entabla amistad con un resuelto adolescente amante del piano: su nombre, Mort Shuman. Se convertiría en fiel colaborador de Pomus, formando un tándem musical absolutamente explosivo.

Por aquellos años Doc había entregado un boceto de canción a Leiber & Stoller, los compositores y productores legendarios, que por entonces trabajaban para Atlantic. Estos le pidieron permiso para retocar la canción, prometiéndole un tercio de los royalties. A la vuelta de su viaje de novios, en 1957, Pomus se encuentra escuchando la radio e identifica la canción: “Youngblood” fue un éxito arrollador en las listas norteamericanas, interpretada por el delicioso grupo The Coasters. Pomus había conseguido su primer número uno.

Así empezó una carrera extraordinaria: Pomus compone 25 canciones para Elvis, éxitos para los Drifters, para Dion & The Belmonts, para Bobby Darin…….

El dinero empezó a fluir: “tenía una casa con piscina, toda esa mierda, y siempre teníamos a gente de Broadway pululando por la casa. Ninguno de ellos me prestaba mucha atención. Y si me preguntaban qué tipo de canciones escribía, yo me sentía incómodo”

Pero, una vez más, la invasión británica – abanderada por cuatro paletos de Liverpool – removió, de manera avasalladora, los cimientos de la industria. Como muchos otros, Pomus dejó de escribir canciones. Y se dedicó vehementemente a ser jugador profesional en el submundo de Broadway. Nunca quiso hablar de su impresionante legado compositivo. Para él, no significaba absolutamente nada.

Hacia 1975, Doc deja el juego y comienza a darse de cuenta del carácter imperecedero de sus composiciones. Quizás lo que hizo hace unos años no era tan malo. Legiones de nuevos artistas comienzan a realizar versiones de sus clásicos y comienza a ser reivindicado por los nuevos artistas. Y Doc vuelve a la arena musical.

Esta vez como promotor: descubre a Bette Midler y promueve conciertos para el Lone Star café un garito de Nueva York, donde se pudieron ver conciertos memorables gracias al trabajo exquisito de Pomus.

Pero también por esta época, Pomus comienza a escribir canciones de nuevo: esta vez con músicos amigos y admiradores como Dr John o Willy DeVille, creando temas de una calidad deliciosa, interpretados por Marianne Faithful, Johnny Adams, Ruth Brown o James Booker.

En sus últimos años, Pomus frecuentó con intensidad su amistad con Lou Reed, un admirador irredento de su obra, quien le dedicó su álbum “Magic and Loss”. Pomus había muerto el año anterior de un cáncer de pulmón. Tenía solamente 65 años.

“When you pass through
anger and self deprecation
and have the strength to acknowledge it all
When the past makes you laugh
and you can savor the magic
that let you survive your own war
You find that that fire is passion
and there's a door up ahead not a wall”

(Lou Reed – “Magic and Loss”)

Pierre Gonnord: "La huella del trabajo está hundida más allá de la ropa, directamente bajo la piel"


El fotógrafo francés explora en su nueva serie de retratos los rostros del mundo rural y minero del norte de España y Portugal. Personajes profundos y directos que adquieren un aura pictórica


ALBERTO MARTÍN
El País




Pierre Gonnord (Cholet, 1963) se ha convertido, después de una intensa trayectoria, en uno de los principales exponentes de la práctica del retrato fotográfico. Su propuesta se asienta fundamentalmente en la capacidad introspectiva con respecto a los sujetos que fotografía, y aunque sus personajes siempre pertenecen a colectivos o grupos sociales perfectamente definidos e identificables, jamás pierden su esencia individual, su capacidad para representarse a sí mismos. Es este delicado equilibrio entre lo psicológico y lo sociológico, entre representatividad y singularidad, el factor que define en buena medida el trabajo de Gonnord. En la nueva exposición que presenta ahora en Madrid ofrece un grupo de retratos realizados recientemente en el norte de España y Portugal cuyos protagonistas son mineros, marineros y habitantes de zonas rurales. Como novedad expone también por primera vez algunos paisajes, en lo que supone su apertura hacia un nuevo género fotográfico y otros territorios creativos.

PREGUNTA. En esta exposición presenta un conjunto de nuevos retratos realizados en el norte de España y Portugal. ¿Qué aspectos le interesaban de esta zona geográfica?

RESPUESTA. El conjunto de imágenes presentadas en esta exposición es la primera parte, el inicio de un proyecto de viaje más amplio que seguirá a lo largo del próximo año y posiblemente del siguiente. Un itinerario sin una configuración geográfica que responda a una realidad nacional o regional pero hacia individuos y comunidades rurales concretas, de trabajadores que viven de los recursos del suelo, del subsuelo y del mar. Regiones sujetas a la vez a fuertes flujos de inmigración y emigración. El norte de España (Galicia, Asturias) y de Portugal (Tras Os Montes) ha sido el primer eslabón de mi andadura por responder a esas características pero también por sus condiciones climatológicas, topográficas y probablemente por su historia política y social. Regiones largamente aisladas por el perfil de sus vías de comunicación y un clima muy rudo.

P. Aunque casi siempre ha estado en la base de su proyecto, parece que aquí se explicita con mayor claridad la relación que su trabajo mantiene con el viaje, quizás podría decirse que usted va a la búsqueda antes que al encuentro.

R. En mi proceso de trabajo coexisten tanto los conceptos de búsqueda como de encuentro. Quiero trabajar y me intereso por individuos pertenecientes a determinados grupos humanos, a colectivos definidos por razones sociales, pero a la vez con una visión más universal. Salgo a la búsqueda de estas personas localizadas en territorios concretos. Esto supone una cierta experiencia vital con las personas. Pero en el mismo lugar surgen nuevos encuentros y reflexiones más allá de lo que estoy buscando inicialmente. Se van abriendo otras vías que ensanchan el marco inicial como el género, la edad, el carácter... Hasta ahora todos los terrenos de trabajo habían sido urbanos, sea la comunidad gitana, los yakuzas de Japón, la periferia urbana en Madrid o París. Trabajar con personas pertenecientes al mundo rural supone salir de este microcosmos urbano, un viaje más largo y no sólo en el sentido de distancia física. Existe en este nuevo trabajo la idea de itinerancia.

P. Los personajes de estas obras son mineros, marineros y habitantes de pequeñas aldeas rurales. A diferencia de lo que ocurría en sus fotografías anteriores aparece ahora un "contexto" que fija a las personas; se observa, por ejemplo, en sus cuerpos y en sus ropas un rastro de actividad laboral, como si dejara aparecer un eco del trabajo que define y ocupa sus vidas.

R. Es la primera vez que trabajo en un "terreno" que podríamos llamar rural o natural. Estos retratos están realizados al acabar la jornada laboral, tanto con los granjeros como con los mineros. La huella, el eco del trabajo, aparece en los propios rostros y ropa, pero ocurre lo mismo para los seres urbanos. Estamos tan acostumbrados a esta gran endogamia urbana, que no somos conscientes de hasta qué punto la Gran Urbe nos malea, deforma, fabrica y clona con tanta intensidad como la Tierra. El trabajo en el ámbito rural o natural no deja las mismas huellas que la ciudad en los rostros y cuerpos. Probablemente está más en evidencia en estas nuevas imágenes. Aunque una persona extraída del campo vería claramente las secuelas del entorno en un retrato urbano. Hay en esta exposición retratos más empapados de esas huellas, mientras otros, más fríos, se alejan de todo indicio. Creo que la huella más importante está hundida más allá de la ropa, directamente bajo la piel.

P. El título que ha elegido para esta muestra es Terre de personne, una expresión que juega con cierta ambivalencia -tierra de nadie, tierra de alguien-, e incluso puede aludir en cierto sentido a la relación entre la persona y la tierra. ¿Podría explicar el sentido que tiene esta expresión en relación con su trabajo?

R. Es una alusión bastante directa al carácter más universalista de mi aproximación al retrato, más allá del territorio, raza o comunidad que haya podido abordar en cada uno de los trabajos que he realizado hasta el momento. También sale de mi forma de vivir y trabajar, ese viaje constante a lugares concretos y a ninguna parte, en lugares de difícil acceso, hecho de encuentros con personas y naturaleza, elementos que conviven, más allá de las fronteras. Terre de personne es en francés, no tanto por ser mi lengua materna, sino porque permite más niveles de lectura. Personne significa persona y al mismo tiempo nadie. La raíz de la palabra es griega y significa máscara.

P. Pero en esta ocasión parece haber también un deseo de reflexionar acerca de lo "concreto", de lo local, junto a ese impulso universalista de su trabajo.

R. El sentido de lo universal y de lo local depende y varía según desde qué ángulo se mira y quién lo mira. El Homo Urbens tenderá a una percepción más exótica, sentimental o específica al contemplar seres procedentes de otro "planeta". Hay una gran amnesia, cuando, en realidad gran parte de nuestra población acaba de llegar de sus tierras de origen. Pero me gustaría que justo detrás de las apariencias, el público de la ciudad se sepa identificar con una matriarca gitana, un yakuza o un granjero de Tras Os Montes, hasta con alguien de otro sexo o edad. Lo que más me interesa es indagar en nuestra Part Commune d'Humanité.

P. Aunque siempre se ha incidido sobre el diálogo que su obra mantiene con la pintura, tengo la sensación de que la literatura, un referente mucho menos evidente, conforma una parte importante de sus referencias.

R. La literatura como proceso de creación permite la ficción y dar a los personajes y lugares un peso diferente, una dimensión universal, una profundidad de campo más enigmática. Permite que el público tenga una libertad de lectura más amplia. Para mí, ciertos retratos fotográficos se asimilan más a un extracto de una novela de Dostoievski o a un cuento de Borges o Eudora Welty que a un retrato pintado.

P. En esta exposición usted da un paso importante en su trayectoria al incluir paisajes. Aunque sea la primera vez que los expone, ¿llevaba tiempo trabajando en ellos?

R. Hace tiempo que pensaba ampliar mi mirada hacia otros territorios. El viaje ha sido pensado para desarrollar un discurso entre rostros y espacios, indagar en la posible simbiosis y mimetismo que existe entre los individuos y un marco de vida natural. En esta exposición aparecen los primeros paisajes de un recorrido muy corto, primeros apuntes de una serie que seguiré desarrollando en los próximos meses.

P. Si su obra ha dialogado hasta ahora con el retrato como género fotográfico, con sus reglas, con su tradición, ¿mantienen sus paisajes un diálogo similar con el genero del paisaje, con tanta tradición en historia como el retrato?

R. Cuando uno aborda un nuevo género no puede ignorar la historia, los discursos y lenguajes más relevantes al respeto. Es más importante aún saber partir desde su propia obra, desde su visión del mundo que le rodea. Es fundamental también poder darse la libertad necesaria para indagar con un cierto grado de divergencia. En mi primer viaje he atravesado lugares sin rastro humano y deshabitados, territorios naturales que he decidido "retratar" con la misma mirada más contemplativa y distante que dirijo a las personas, sean rocas, mares, nubes, bosques, océanos... Ciertos paisajes, al igual que los seres humanos, poseen superficie, forma, temperatura y de un modo alma. Por otra parte, he atravesado accidentes, alteraciones de la naturaleza como pueden ser tormentas de nieve o incendios que me han hecho reflexionar sobre este aspecto cambiante y violento de la vida.

P. ¿Qué le interesa o le atrae de un determinado paisaje o de un elemento natural?

R. Me interesa el grado de intimidad que pueda establecer con ese paisaje o elemento natural, como lo siento en el retrato. Pero también me interesa la conexión, la similitud entre los elementos y energías vivas, los ciclos de vida (y en eso la huella del paso del tiempo), la repetición y coincidencia entre lo infinitamente grande, lo infinitamente pequeño y los órdenes intermedios. En la incidencia de todo este equilibrio o desequilibrio natural sobre el individuo. Por ello veo lógico indagar y llegar a desarrollar un trabajo a la par en ambos géneros.

Pierre Gonnord. Sala Alcalá, 31. Madrid. Hasta el 28 de febrero de 2010.

Los negacionistas españoles del cambio climático

JUAN CARLOS ESCUDIER
El Confidencial




Ni el primo de Rajoy ni el propio Aznar, que no tira de la familia para esas cosas, han podido refutar lo que es una evidencia científica: el planeta se calienta, y por eso se derriten los hielos, aumenta la temperatura media del aire y de los océanos y asciende el nivel del mar. Un centenar de líderes mundiales, apoyados en las conclusiones de los 3.500 científicos que participan en el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU, se han convencido de que dicho calentamiento ha sido provocado por la quema de combustibles fósiles como el petróleo y el carbón, esto es, por el hombre, y para frenarlo están en Copenhague buscando la salida al laberinto de reducir las emisiones sin que afecte a sus economías.

Frente a ellos, un pequeño grupo de irreductibles estima que las causas del calentamiento, de ser cierto, están en la propia Naturaleza, que es caprichosa y friolera, y que los ecologistas se han inventado un cuento chino para devolvernos a la Edad de Piedra. Se les conoce como negacionistas, y entre ellos se encuentra el ex presidente español, quien debió de firmar en su día el protocolo de Kioto pensando que se trataba de un acuerdo para comprarle ordenadores a Toshiba y ahora expía su pecado.

Como reafirmación de su tesis de que lo más calenturiento no es el clima sino la imaginación de cierta chusma verde y de que existe un complot planetario contra el desarrollo y la modernidad, los negacionistas han esgrimido últimamente fragmentos de emails interceptados a científicos de la Universidad de East Anglia, en los que, supuestamente, se reconocería la manipulación de datos de temperaturas para sustentar las alarmantes predicciones sobre el calentamiento global. Lo que sigue sin explicarse es cómo estos arteros investigadores habrían conseguido hacer retroceder glaciares y licuar parte del Polo Norte en el Océano Ártico, aunque no se descarta que todo sea un montaje de National Geographic para venderle reportajes a La 2.

Se ignoran también qué oscuros intereses pueden obligar a mentir a la elite científica del mundo acerca de la implicación humana en el cambio climático, aunque sí parecen estar bastante claros los que mueven a quienes sostienen que el hombre no tiene nada que ver con este proceso y que, en cualquier caso, nadie sabe lo que pasará en cien años, ni siquiera si estaremos todos calvos. Las conexiones entre éstos últimos y grupos de presión financiados por compañías como Exxon Mobil, la empresa más contaminante del mundo, son algo más que evidentes, especialmente después de que el diario británico The Guardian demostrara hace tiempo que varias fundaciones sufragadas por la Exxon, como el American Entreprise Institute (AEI), habían ofrecido 10.000 dólares a científicos y economistas para que escribieran artículos en los que se cuestionaran las conclusiones del grupo de expertos de la ONU.

Interesada filantropía de la petrolera

¿Quiere esto decir que cuando Aznar afirma que los ecologistas son los nuevos comunistas y que el calentamiento de la Tierra no es una verdad científica es que está a sueldo de alguna petrolera? Pues no exactamente, aunque alguna relación existe. En noviembre del pasado año, la revista Interviú publicó un reportaje sobre la fructífera carrera empresarial del ex presidente, empleado de Murdoch en la News Corporation, en cuyo accionariado sobresalen varios magnates texanos del petróleo como Fayed Sarofim, Charles Wilson y Alfred C. Glassell Jr (ex presidente de Texaco). Y daba cuenta además de sus actividades como conferenciante, ligadas tanto a la Heritage Foundation, otro think tank regado por la Exxon, como a la ya citada AEI, entre cuyos colaboradores figuran altos cargos de la Administración Bush como Dick Cheney o Richard Perle. Para un exhaustivo conocimiento de los tentáculos de esta compañía y sus relaciones con científicos estudiosos y asociaciones variopintas es imprescindible pasearse por www.exxonsecrets.org, una web creada por Greenpeace para desenmascarar la interesada filantropía de la petrolera.

No es casualidad, por tanto, que el núcleo de los negacionistas españoles se aglutinen en torno a FAES –colaboradora de la AEI- y al Instituto Juan de Mariana, una institución creada para dar a conocer los beneficios de la propiedad privada y de la libre iniciativa empresarial que asegura ser independiente y no aceptar subvenciones de ningún Gobierno o partido político, pero sí de la Atlas Economic Research Foundation, otro satélite de Exxon, gracias a cuya “generosa aportación económica”, el Instituto financia algunas de sus actividades. Existen además conexiones entre miembros del Instituto y de la AEI, que giran alrededor de su presidente Gabriel Calzada, profesor asociado de la Universidad Rey Juan Carlos, cuyo pensamiento sobre el cambio climático puede resumirse en esta frase: “El calentamiento global se ha convertido en una religión y los calentólogos en una secta dispuesta a mentir todo lo que haga falta con tal de lograr sus objetivos”.

El Juan de Mariana fue fundado en 2005. Su acto inaugural, según dio cuenta en su día el diario El País, consistió en un seminario sobre el Protocolo de Kioto en el que participaron la presidenta de Madrid, Esperanza Aguirre, el presidente de Libertad Digital, Alberto Recarte, y dos representantes del Competitive Enterprise Institute y del European Entreprise Institute, organizaciones ambas financiadas por la Exxon. El primero de ellos, Christopher Horner, abogado conservador norteamericano, giró además visita a FAES. En un reciente reportaje, La Vanguardia le atribuía la siguiente crítica a las conclusiones de los expertos sobre el cambo climático: “Con la base de un modelo falso, no es momento de poner a nadie en riesgo de perder el empleo”.

Lobby de eléctricas españolas

Según denunció el director de Greenpeace España, Juan López de Uralde, Horner habría mantenido contactos con Recarte, consejero de Endesa, para constituir un lobby de eléctricas españolas contra Kioto, algo que Endesa negó en su momento. Lo que sí parece acreditado es que Horner, responsable de otro grupo de presión denominado Cooler Heads Coalition, empeñado en “disipar el mito del cambio climático”, ha tratado de impulsar en Europa una especie de coalición de empresas para frenar la estrategia de reducción de emisiones contaminantes, siguiendo el mismo esquema que la industria más contaminante ha seguido en Estados Unidos.

Lo que se ventila en Copenhague no es evitar el fin del mundo, ni siquiera retrasarlo, sino conseguir limitar el aumento de las temperaturas por debajo de los 2º centígrados. No hay duda de que en Siberia agradecerían cuatro grados más y hasta es posible que la cebada se diera mejor en las estepas. Lo que se trata de evitar es que aumenten las sequías, que peligre la superviviencia de entre un 20 y un 30% de las especies de plantas y animales, que la acidificación de los océanos acabe con la biodiversidad marina, que regiones densamente pobladas de Asia se vean azotadas por más inundaciones, que desaparezcan pequeños territorios insulares, que las olas de calor disparen el número de muertes y de incendios, que las mayores concentraciones de ozono eleven la frecuencia de enfermedades cardiorrespiratorias, que se pierda un 30% de los humedales del planeta o que, en España, haya menos agua y aumente la desertización, se reduzca la producción hidroeléctrica, se acabe con el turismo y disminuyan los rendimientos de los cultivos.

Parecen riesgos demasiado grandes para quedarse de brazos cruzados. Si todo fuera una invención de los “campeones de la idea del Apocalipsis”, como sostiene Aznar, reducir la emisión de CO2 a la atmósfera no dejaría de tener beneficios para la salud, al tiempo que significaría haber resuelto nuestros problemas de dependencia energética. Si no lo fuera, permanecer impasibles sería un suicidio colectivo. Elijan la opción que les parezca mas conveniente.

‘Made in LA’: hacerse en la lucha


La lucha de migrantes latinas en las fábricas de EEUU


IRENE G. RUBIO
Diagonal




Maura, Lupe y María, tres inmigrantes latinas, hicieron frente a la compañía que las contrataba por sueldos de miseria. Almudena Carracedo las acompañó cámara en mano, y el resultado es ‘Made in LA’, un documental que muestra su transformación como trabajadoras y mujeres.

DIAGONAL: ¿Cuál era tu idea inicial y cómo evolucionó con el tiempo?

A. CARRACEDO: Mi objetivo era tan sólo realizar un pequeño corto documental que retratara las condiciones de las inmigrantes latinas en las fábricas de Los Ángeles. Las mujeres acababan de empezar un boicot contra una empresa de ropa para la que cosían, y la energía en esos días era electrizante. Pero lo que no anticipaba es que su campaña iba a llevar tres largos años, y que acabaría grabando todo ese proceso.

D.: ¿Qué intención tenías: denunciar una situación, mostrar una realidad silenciada a un público que quizás ni sabe que existe...?

A.C.: Quería realizar un retrato íntimo y profundo de una experiencia cada vez más universal: la lucha de muchos inmigrantes para comenzar una nueva vida, para aprender sus derechos y proclamar su voz. Espero que Made in LA pueda proporcionar un ventana profundamente humana para ver y entender esta lucha del inmigrante.

D.: Acompañar con tu cámara un proceso que duró unos tres años te ha permitido presenciar la transformación de las protagonistas. ¿Cómo te planteaste el rodaje?

A.C.: Las trabajadoras retratadas en el documental pertenecen a un colectivo ignorado, marginado y sin voz. A medida que empecé a conocerlas, me impresionó su necesidad de contar su historia. Les sorprendía y a la vez enorgullecía que alguien quisiera escuchar. Pasé muchísimo tiempo con ellas y se fue forjando entre nosotras una intimidad muy profunda, que pude capturar con la cámara. Hablar en español, ser mujer, y trabajar prácticamente sola fue poco a poco inspirando confianza y me permitió abrir una puerta de amistad y de respeto mutuo. No llegué con la cámara, grabé y me fui, sino que conviví con ellas y me convertí en un integrante más de su campaña.

Luchar cambia a la gente y fue impresionante observar, con la cámara, cómo cada mujer desarrollaba su sentido de autoestima y valía, y empezaba a entender y afirmar su dignidad personal. Fue en ese momento cuando nos dimos cuenta de que ‘ésta’ era la historia que teníamos que contar, y que su lucha contra la tienda de ropa no tenía valor sólo en sí misma, sino que estaba sirviendo de catalizador para que cada una de ellas experimentara su camino hacia la afirmación personal.

D.: ¿Qué te llevó a adoptar el punto de vista de las mujeres, frente a enfoques más clásicos que priorizan las entrevistas a expertos?

A.C.: Tras siete meses de edición a tiempo completo, con el reto de convertir 150 horas de grabación verité en una película, el documental no estaba mal, pero no funcionaba del todo. Fue un momento muy, muy duro. Durante dos meses, con la editora ausente por vacaciones, Robert (productor y coguionista) y yo nos sentamos y recomenzamos la edición desde un punto de vista diferente: el de las mujeres. Ellas eran la voz del documental, y todo lo que había ocurrido tenía que experimentarse a través de sus miradas y sentimientos. Así reeditamos las secuencias, y todo empezó a fluir como si la historia hubiera estado ahí en todo momento, esperando a que la encontráramos.

Parte del proceso de esta película fue precisamente entender que las mujeres eran las expertas de sus propias circunstancias. Así, las entrevistas que había hecho con expertos como Noam Chomsky o Howard Zinn, quedaron para los extras del DVD, y la película evolucionó hacia una narrativa basada en los personajes. La historia no se construye sobre entrevistas de algo ‘que ya ha pasado’, sino sobre escenas que retratan la vida y la evolución de las mujeres. Esto permite al espectador experimentar, ponerse en su piel, y convierte al documental en una herramienta valiosa de lucha y educación.

D.: ¿Cómo ha sido la recepción del documental? ¿Qué respuesta habéis obtenido del público?

A.C.: Made in L.A. se estrenó en el Festival de Documentales Silverdocs en Washington D.C. y luego en el Festival de Cine de Los Ángeles. Fue impresionante ver una audiencia tan diversa, con personas que no hablaban el mismo idioma y que normalmente jamás se habrían conocido, sentadas en la misma sala, riendo y llorando. Creo que la gente no esperaba divertirse tanto y a la vez emocionarse tanto con las historias. Aunque siempre creímos que la película iba a ser muy bonita, ¡fue increíble ver su impacto en la gente cuando apenas está empezando a salir al mundo!

DE LA DIFICULTAD, VIRTUD

D.: ¿Sigues en contacto con las protagonistas? ¿Qué les pareció la película?

A.C.: La mujeres han estado involucradas en el proceso en todo momento. Antes del estreno, les mostré la película. Yo estaba bastante nerviosa. Las tres rieron y lloraron durante toda la película. Al final, Maura me abrazó contenta: “¡Por fin entiendo lo que has estado haciendo todos estos años!”. En ese momento yo también acabé de entenderlo. Por mi parte, como creadora he aprendido a hacer un documental. Producir un trabajo así requiere mucho sacrificio y esfuerzo, muchos años y mucha perseverancia. No tener financiación durante los cuatro primeros años fue una experiencia muy difícil que sin embargo me formó como ‘empresaria’ y creadora. Como persona, he aprendido a ver. Antes era bastante activista, pero estaba más enfadada con el mundo, no había encontrado mi manera de expresarme y de generar cambio. Ahora intento entender a la gente y sus motivaciones personales.