Juan Gelmán, el profanador de lo indecible


Poemas crípticos para "despertar al tiempo de la modorra del olvido" componen el nuevo libro de Juan Gelman: "de atrásalante en su porfía"


RODOLFO EDWARDS
Revista Ñ




Leer a Gelman es escucharlo decir cansinamente y sin énfasis sus poemas.

La poesía de Juan Gelman constituye un género en sí misma. A través de los años el poeta ha edificado una obra compacta, única, intransferible, cerrando "un coto de poesía" que no para de autorregenerarse en un círculo verbal infinito. La marca en el orillo se deja ver ante el menor murmullo o movimiento de sus versos. Gelman es reconocible al primer acorde, es un sonido familiar, "cantito" entrañable como el voceo del canillita o el silbido del afilador.

Su palabra escrita es indisoluble de su voz: leerlo es escucharlo decir cansinamente y sin énfasis sus poemas, como quien camina sin prisa pero sin pausa. Nunca la voz de Gelman fue altisonante, siempre prefirió los registros bajos, profundos. Apela a una gravedad luminosa para "poemar" una vida durísima pero que siempre enfrentó con un corazón inquebrantable, casi invencible. Por su búsqueda de verdad y justicia ha bregado tanto, que en buena parte del planeta ha dejado la marca de su rastrillo.

En el mundo Gelman hay luces en una pista de aterrizaje que nunca dejan de titilar para que regrese una y otra vez al mismo lugar, a la misma herida. Las recurrentes "preguntas gelmanianas" suelen ser retóricas: tienen implícita la formulación de una imputación, escarban como perros de caza, impulsadas por una sed insaciable que no olvida ni perdona: "Esto que empieza solo/de mí, lejos de mí,/es un camino ciego donde/la navegación de la verdad/nunca entra a puerto y lee/sus oleajes de luto (...)¿Qué hace con esto, Usía, juezeando su doctrina apagada? Los que no comen dicha tienen/malpartos en su haber" ("Expedientes"). Los signos de interrogación funcionan como pinzas, como guinches que levantan cada prueba en el simulacro de juicio que se desarrolla en el espacio del poema.

Con la poesía de Gelman el género adquiere un estatuto inefable, amplía su campo de acción para transformarse en un feroz testimonio envuelto en un cofre de oro: nunca ha renunciado a la belleza, siempre pacta con ella antes de subirse a la palabra.

Más críptico quizás que en su libro anterior, Mundar (Seix Barral, 2007), el reciente de atrásalante en su porfía (Seix Barral) se sumerge en un abismo donde no llegan las sondas humanas, perfora las paredes del bunker de la indiferencia, pasa del otro lado del espejo, profanando lo indecible ("La lejanía da limosnas/que nadie puede percibir. Hay un/abierto que incesante nace/en las pequeñas formas/de lo que fuera amor/entre naranjas, arrabales, cosas/donde ya fui").

En la economía de los textos, el uso de los verbos establece un juego metafísico donde el presente interviene el pasado, en un desesperado intento de exorcizar ausencias: "Las pérdidas de hoy, ¿soterran las de ayer? ¿Van/de un dedo a otro en buitres secos/que las saquean ahora?/En los desagües pasan desechos/de la inferioridad de Dios. Las/lejanías no mueren, sueltan/el peligro de ser y su piedra/cae en la vena más dolida" ("Actualidades").

El título del libro anuncia la mecánica de estos poemas: al decir "de atrásalante en su porfía", el poeta manifiesta la urgente necesidad de pulsar las teclas de avance y retroceso para despertar al tiempo de la modorra del olvido. Los neologismos, las paráfrasis tangueras, las distorsiones fónicas, el fraseo intermitente, cierta ironía porteña funcionan como el azúcar al café en la poesía de Gelman, son recursos que sostienen como arneses una enorme mochila de dolor que por el milagro de la poesía se transfigura en imágenes redentoras donde habita una fe, a pesar de todo, en el hombre, en la posibilidad de un cambio, de un giro beatífico para la humanidad. La ausencia de nodos vertebrantes, revelan al poema como un cuerpo herido, el discurso poético se asume como un territorio escarpado donde es difícil hacer pie: "En una rama vibran/el espacio del pájaro y el pájaro/¿Y este oído que escucha/a los clavados con/clavos de resignación? Esas aulas extrañas donde el canto/está vacío" ("La fábrica"). Esa dificultad en el tránsito metaforiza y remite a pedazos de la historia personal de Gelman, verdadero epítome del calvario de un gran número de argentinos, víctimas de las atrocidades perpetradas por la última dictadura militar.

"Lo que se cuenta es lo/que no se cuenta, un rayo, una/interrupción ahí./Lo que se dice es/lo que no se dice como la espiga que brota/y calla su misterio y nadie/sabe qué pasa, qué soluna/o águila del sur/se lleva la llave de la tierra", dice en el bello poema "Silencio tierra", dedicado a Macarena, su nieta recuperada: una batalla ganada en esta larga lucha, pero el guerrero nunca detendrá su marcha, para el poeta otra vez suena la campana.

Los toros ya están en decadencia


El voto de hoy en Cataluña sobre las corridas refleja el rechazo o la indiferencia creciente de la sociedad. La propia afición lamenta el declive y algunos lo ven como el principio del fin

ROSA J. CANO/CLARA BLANCHAR
El País




Con unas cifras en claro derrumbe y una opinión pública cada vez más desinteresada, la votación que mañana se producirá en el Parlamento catalán sobre la prohibición de los toros puede convertirse en un hito de una decadencia que ya es real. 2.000 toros sin salida en las fincas, la bravura cada vez más recortada, la caída de corridas y la desafección creciente son el contexto de un voto que, si gana, puede extenderse en España.

Cataluña abre esta semana el melón taurino. El Parlamento vota mañana la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que busca prohibir las corridas de toros y llega avalada por 180.000 firmas (bastarían 50.000) recopiladas por la plataforma ciudadana Prou! que prefiere hablar de "abolición de la tauromaquia". El portavoz, Leonardo Anselmi, avisa de que, si prospera en Cataluña, lo intentarán en el resto de comunidades autónomas.

La votación en el Parlamento catalán se presenta ajustadísima. Esquerra Republicana e Iniciativa per Cataluña votarán a favor de la prohibición. Defenderán argumentos animalistas y descartan debatir sobre la catalanidad o españolidad de la fiesta, una discusión en la que ya nadie entra, habida cuenta de que Cataluña cuenta con algunas de las plazas más antiguas de España y de que Barcelona es la única ciudad del país que ha tenido tres cosos. El PP y Ciutadans votarán en contra. Pedirán respeto a la tradición.

La decisión está en manos de los dos grandes grupos: CiU y PSC, cuyos diputados no tienen una postura común y su voto será libre y secreto. Las calculadoras echan humo en los pasillos del Parlament: el resultado pueden decidirlo unos pocos votos.

Mientras el estamento taurino insiste en el argumento de la tradición mediterránea, los festejos con toros bravos se celebran en las Islas Azores, Colombia, Perú, México y el sur de EE UU. Las plazas africanasestán en estado de abandono. En América Latina se suele relacionar la fiesta de los toros con el imperialismo español y la religión católica. En Venezuela ya se recogen firmas en contra del festejo para enviarlas al presidente Chávez.

Lo que no consiga la mano política puede hacerlo, sin embargo, el dinero: en los últimos dos años, la depreciación del dólar ha devaluado la temporada americana para las figuras del toreo. Sin esos carteles, las ferias carecen de público. Cada vez son más cortas o directamente se suspenden.

En 2006, la empresa Gallup efectuó una encuesta entre 1.016 personas que trataba de medir la evolución de la afición a los toros en España. Un 81% de los menores de 24 años mostraba desinterés por estos festejos. La misma cifra se daba entre los de 24 a 34 años. De 35 a 44 años apenas baja un poco (78%). Y lo más sorprendente es que entre los mayores de 65 años sólo el 41% se declara interesado en los toros. Desde finales de los ochenta, el desinterés ha aumentado.

En 2009, según datos del Ministerio de Interior, se han celebrado en España 891 festejos mayores, entre corridas de toros, novilladas (con picadores) y rejones. 354 menos que en 2008. En el campo se calcula un excedente de más de 2.000 toros con fecha de caducidad. El reglamento taurino obliga a lidiar reses de cuatro a seis años. Este 2010, además de los toros con cuatro años recién cumplidos se encontrarán con estos "cinqueños" de difícil salida en el mercado. En España las ferias son cada vez más cortas, y si se tiene que prescindir de un festejo suele ser de la novillada de promoción, que sirve para que den sus primeros pasos novilleros y aprendices.

Isabel Carpio, secretaria técnica de la Unión de Criadores de Toros de Lidia y veterinaria, no muestra tanta preocupación: "En 2006 hubo sequía y las vacas no fueron tan fértiles. Como la camada es corta, se compensará el excendente de 2009".

En 1991, Canarias fue la primera comunidad autónoma española en prohibir los toros. Ya hacía una década que la comunidad no vivía una corrida y el asunto no necesitó ni debate. Pero lo que perseguía aquella ley era prohibir las peleas de gallos. Acabaron con los toros, con la lucha de perros y con el tiro de pichón. Las peleas de gallos, muy populares en algunas zonas rurales, ahí siguen. A Miguel Cabrera Pérez-Camacho, hoy del PP pero entonces en las filas de Coalición Canaria, no le apoyó ni su propio grupo y dimitió en el mismo parlamento.

La votación de mañana en Cataluña y la indecisión de diputados socialistas y convergentes ha causado una tremenda guerra de lobbies. La Asociación en Defensa de los Derechos de los Animales presentó este lunes 127.500 firmas más. Sumadas a las ya recogidas por la plataforma ciudadana y a otras iniciativas, la cámara lleva recibidas más de medio millón a favor y en contra. Las reuniones con diputados de todo signo han sido constantes. Del lado taurino, la Plataforma en Defensa de la Fiesta y la Federación de Entidades taurinas presentó este miércoles un manifiesto titulado Por la libertad, en el que ilustres taurinos y antitaurinos rechazan la prohibición. Entre los firmantes se encuentran el cantante de Loquillo, José María Sanz, las periodistas Concha García Campoy y Mercedes Milá o el humorista Jordi Evolé (El follonero).

Los argumentos de este manifiesto, apunta el portavoz de la Plataforma, Luis Corrales, son que Cataluña, en su tradición de respeto a las libertades, no puede permitirse prohibir las corridas; y que si éstas tienen que morir, que lo hagan solas, por falta de afición, pero no por imperativo legal.

Los partidarios de los festejos cuentan también con el apoyo de los diputados de la zona de Tarragona, donde los correbous, encierros populares, son parte esencial de las fiestas y las peñas temen que se comience prohibiendo las corridas para ir después a por los correbous.

Además, un grupo de 133 políticos franceses, sobre todo del sur, donde también se celebran corridas, han escrito esta semana a todos los diputados catalanes pidiéndoles que rechacen la iniciativa en nombre de la libertad y de la tradición.

Eduardo Miura, titular de la temida ganadería que lleva su apellido, opina desde su posición de presidente de los ganaderos: "Somos el segundo espectáculo de masas de España, pero nos tratan como apestados. Hemos pedido audiencia al presidente Zapatero, pero no nos contesta, ni nos recibe". En su opinión, la prohibición de los toros en Barcelona no tendría vuelta atrás: "Se busca una vida más amable, más cómoda. Se teme la muerte y no se quiere ver que es parte de la vida". Mantiene que Cataluña crea una identidad falsa con un nacionalismo excluyente. "Se reinventan. Tengo fotografías de principios del siglo XX de Lluís Companys [presidente de la Generalitat de Cataluña durante la Guerra Civil] en La Maestranza", argumenta, "pero es una cuestión de libertades".

Victorino Martín García, el ganadero más cotizado de los últimos 50 años, une los métodos más modernos de crianza con la selección de unas reses únicas por su bravura. Se siente discriminado: "Los medios son los primeros en darnos la espalda. No es posible que el segundo espectáculo de masas no se dé en abierto en televisión, ni tenga hueco en los informativos. El gran ataque contra la tauromaquia es el silencio mediático".

La cabaña brava, base del espectáculo, tampoco goza de una salud destacable. Las peticiones de los toreros han ido convirtiendo el toro bravo en un animal cada vez más dócil y con menos sensación de peligro. El espectáculo ha ganado en emoción artística a cambio de adrenalina. Son pocos los ganaderos que lidian sus toros sin problemas. Prima el encaste Domecq, más noble en la muleta, con cierta docilidad. Esta exigencia por parte de los matadores ha llevado la diversidad de encastes al borde del precipicio. Juan Sánchez Fabrés ha anunciado que tendrá que enviar al matadero su vacada, exponente única de la procedencia "Coquilla".

Más grave es la situación de Atanasio Fernández, una ganadería obligatoria en las ferias durante los setenta y ochenta. El pasado mes las vacas de este hierro fueron al matadero: adiós a la madre de muchas otras ganaderías de procedencia Conde de la Corte.

Aunque la Unión de Criadores de Toros de Lidia (UCTL) no hace declaraciones al respecto, la crisis inmobiliaria ha puesto el cartel de se vende en muchísimas fincas. Los constructores acostumbraban a dedicar sus ganancias a la compra de ganaderías.

La queja generalizada en el mundo de los toros contra las administración es el "abusivo" impuesto del 16% de IVA en las entradas para este espectáculo. Esta petición formal de rebaja del IVA choca con un negocio que no siempre es muy transparente. Se niegan a firmar contratos o formalizar relaciones. Los toreros, casi siempre liquidan los emolumentos de la temporada con el empresario que contrató sus servicios con un apretón de manos o un pacto en el que, en el mejor de los casos, se escribe "la cantidad convenida".

Domingo Dominguín, personaje bohemio, empresario taurino y apoderado de toreros, vaticinó el negro futuro de una fiesta que no supo quitarse la caspa y el tinte franquista que acompañaban a fútbol y toros, los dos fenómenos de masas del régimen: "Los toros son un espectáculo brillante en manos de mediocres. El fútbol, lo contrario".

Al estamento taurino le falta una voz, un argumento, una estrategia a seguir. Mezclan defensa con provocación. En la pasada Feria de la Mercè, José Tomás toreó a favor de la fiesta en Cataluña. Su triunfo fue contundente. Salvador Boix, su apoderado, lo celebró con unas declaraciones envenenadas: "A ver si después de esto se atreven a prohibirlo".

"Hay grados de libertad que habíamos conseguido y que estamos perdiendo y que hay que volver a pedirlos"


Entrevista al dibujante Carlos Giménez, autor de Paracuellos, España Una, España Grande, España Libre, Barrio o {36-39 Malos tiempos


JULIO CASTRO
La Républica Cultural




Carlos Giménez reúne a la vez las facetas de superviviente y de héroe, por su vida, por su profesión y por su empeño. El chiste fácil es que se trata de un héroe del cómic (probablemente el mayor), porque ese es su mundo y su profesión, salvo que no es él el dibujo que se mueve en la viñeta, sino el que dibuja en el papel desde hace muchas décadas.

Pero decir esto no es gratuito, ya que Carlos Giménez es la persona que ha enseñado a pequeños y adultos dos lecciones dignas del mejor maestro de escuela: una, que la historia no es siempre lo que nos cuentan que hemos vivido; dos, que las vivencias personales son las que componen la historia.

Eso y mucho más, pero es que, cuando no se podía y “no se debía”, él ya transgredía con sus lápices y su tinta el pequeño espacio cultural que la dictadura había dejado un poquito menos atada (y cuidado, digo un poquito, que hay mucho que contar al respecto). Y se dedicó a inventarse que en este país habían pasado cosas, porque a él le habían pasado, desde aquellos horribles lugares del Auxilio Social creados por los fascistas, donde a los más pequeños se les maltrataba y aleccionaba, hasta los barrios como el suyo, donde ser chaval era igual de duro que ser un adulto… y esa España tan grande, tan libre y tan una, que nunca existió, salvo en la trastienda de los gatillos.

Comencé hace años a leer las páginas de Carlos, pero cuando gracias a mi amigo Rafa desembarqué realmente en aquellos cuadernillos grandes y blandos, de no muchas páginas, que ya no existen apenas, descubrí que iban recopilando dibujo a dibujo, una historia que no me habían podido contar y que yo llevaba tiempo tratando de desgranar: la de mis padres, la de mis abuelos, la de muchos amigos y conocidos. Estaba ahí, en pinceladas de la vida de otro, muchas cosas diferentes, y otras no, pero en un país que nadie había podido llegar a inventarse pese a los engaños.

Ese es Carlos Giménez, admirado por muchos del oficio, y maestro de verdad. Para conocer detalles, mejor leerle, y para la guinda le hice algunas preguntas en el Expocómic ’09, así que los dos nos quedamos muy a gusto… bueno, seguro que yo un poquito más. No tengo que coincidir con alguien en todo para sentir una profunda admiración por él, pero es que hay muchas coincidencias.

Eres un referente en el mundo del cómic, así como dibujante de cómic histórico, pero ¿cuáles fueron los tuyos?

Mis referentes fueron los tebeos que yo leía de niño, sobre todo algunos que me gustaban especialmente. Creo que uno de los autores que más me movió a amar los tebeos y a disfrutarlos fue Juan Iranzo, que hacía las series de El Cachorro, Capitán Coraje, o Rayo Kid. A mí me encantaban todas pero cuando salió El Cachorro, en aquel colegio donde yo estaba fue como un rayo de luz, me parecían maravillosos sus dibujos.

Luego, en la medida que yo me fui haciendo mayor y empecé a conocer la profesión un poco, mis referentes obligados eran los dibujantes americanos, que en aquella época eran los referentes obligados de casi todos los que empezábamos, sobre todo Frank Robbins, que ha sido siempre “mi dibujante”, el que me ha gustado mucho. Y luego también Luis Bermejo, Jesús Blasco,… todos aquellos maravillosos dibujantes que, cuando yo era niño, dibujaban y lo hacían maravillosamente bien. ¡Y muchos más!

Y de la actualidad ¿a quién destacarías?

Es verdad que a los de las nuevas generaciones no los conozco tan bien, pero de los que conozco (tampoco voy a dar ningún nombre nuevo), de los franceses seguiría destacando a Moebius, a Mezieres a algunos que ya han dessaparecido…

Y de los españoles podría citarte a Beá, a Enrique Ventura, a Adolfo Usero, a Bernet, a Alfonso Font… Toda esa gente me parece que son un grupo maravilloso que ha hecho cosas muy estupendas.

Cuando comienzas a hacer los cómic de la línea de Paracuellos, España Una, España Grande, España Libre, Barrio y demás, ¿pesa más en la historia y el dibujo tu parte biográfica o la necesidad de hablar de una libertad que no existe en ese momento?

Bueno, todo se compone un poco de lo mismo. Cuando echo mano de mi memoria, por ejemplo en el caso de Paracuellos, para contar esas historias que a mí me han pasado, pues hay un componente primero que es que tengo que hacer historietas para ganarme la vida, segundo, que quiero hacer las que quiero hacer y no otras (llegó un momento en que no quería hacer ya las historietas comerciales que venía haciendo), tercero, que yo tenía unas cosas que contar de unos colegios donde había estado, que no eran importantes en un concepto universal, pero que eran lo suficientemente importantes en lo personal. Yo quería contar mis historias, de cosas que había conocido y visto, y que sabía que si no las contaba yo, a lo mejor otros no las contaban.

Y como he tenido siempre clara la idea de que para contar las cosas bien, tienes que conocerlas muy bien (porque si cuentas cosas de oídas, terminas contando lo evidente: si te cuento la historia de un policía montada del Canadá, a no ser que me documente muy bien, te contaré lo que he leído en otro tebeo, o he visto en una película). Entonces creo que es mejor trabajar con tus propias experiencias, con las cosas que has vivido y partiendo de personajes reales que has conocido, lo que te ha pasado a ti y a gente que está próxima a ti. Y contarlo con la sinceridad y la autenticidad que da el conocerlo perfectamente.

Entonces, me baso mucho en mi biografía, porque es una forma fácil de encontrar historias y porque las historias que cuento son cosas que conozco muy bien, sé cómo eran y cómo han ocurrido, y puedo contarlas bien.

¿Echas de menos que haya otra gente que se dedique a este tipo de historias o quizá te sientes más orgulloso de ser el primero y el único que escribe sobre el tema?

Bueno, quizá abrí un poco el camino en esta dirección… quizá fui de los primeros (por no decir el primero), sobre todo en este país, y en otros no recuerdo que hubiese otro antes que yo que contase cosas muy personales partiendo de su propia biografía (quizá lo había y no lo conozco). Y en estos momentos hay mucha gente que lo hace: gente mucho más joven que yo, que están hablando de sus padres, de sus hijos, de las cosas que han conocido y han vivido.

¿Crees que con esta Ley de la Memoria Histórica es suficiente para dar carpetazo a un montón de cosas que faltan por investigar, estudiar y contar para que conozca la gente, o habría que recorrer más camino?

Pienso que el resto del tiempo en que queda al mundo por vivir, habrá tiempo para hacer eso y tantas otras cosas. Lo que hacía falta era poner la historia reciente de España (la guerra civil, la postguerra y todo esto) sobre la mesa en igualdad de condiciones con otros temas. Durante muchos años no se pudo tocar: pues ahora se trata de tocarlo hasta convertirlo en una cosa normalizada, una cosa de la que se puede hablar como de cualquier cosa.

Ni es cuestión de seguir hablando toda la vida de esto, ni hay ninguna razón para dejar de hablar de ello. Simplemente, que cada uno cuente lo que quiera, de lo que sepa, de lo que tenga que contar, y con arreglo a sus propios criterios. Sin miedo, sin vergüenza, sin pensar muchas veces eso de “¡ya está bien!” Pues no, no está bien, ¿por qué va a estar bien? Mientras haya alguien que quiera decir algo, que lo diga. Igual que durante muchos años, los de un bando han tenido mucho tiempo para contar muchas cosas.

Ahora deberíamos llegar a estar en la paz cuando hiciera 40 años que los que no han podido hablar hubieran estado hablando. Entonces podría seguir cada uno hablando de lo que quisiera. Que nadie se queje con “¡que ya está bien de hablar de la guerra!” No, hombre, es que habéis estado 40 años hablando solo vosotros y contándolo desde vuestro lado.

A mí me parece muy bien lo de la revisión de la memoria histórica, y que la gente hable. Tengo un amigo que me dice “lo de la memoria histórica lo inventaste tú, sólo que no sabías que se llamaba así”. Pues quizá es verdad. Yo empecé hace mucho tiempo a abrir camino por este lado diciendo “el mejor filón es contar mis propias experiencias”, sobre todo porque yo he vivido una época que está ahí y de la que no se habla nunca. Ahora se habla: ¡pues muy bien, que se hable! Y el que no quiera hablar que no hable, y el que no quiera escucharlo que no lo escuche. Antes nos obligaban a escucharlo y ahora nadie obliga a nadie a nada: si a usted no le gustan las historias que hablan de esto, cómprese otras. O haga las suyas, que también hay. Ahora hay de todas las historias.

¿Opinas que está bien con lo que hay, o tendríamos que volver a una República?

Hay que dejar que la vida transcurra de una forma lógica y tranquila. Lo único que hay que hacer es exigir siempre más de los gobiernos que tengamos. A mí me da igual que haya un rey o una república, porque no es eso lo que hace que un país viva mejor o peor. Hay países muy atrasados donde hay una república (y muy adelantados también) y viceversa. No es lo que marca, aunque a veces dices ¿y por qué un rey? ¡Pues también es verdad, por qué un rey! Pero no es por ahí por donde hay que empezar a limpiar, lo que pienso es que no hay que conformarnos con lo que hay: últimamente, por culpa de los terrorismos, por culpa de las crisis, por culpa de tantas cosas, se están perdiendo muchos derechos. Cosas que teníamos conquistadas, que se habían conseguido, ahora resulta que vuelven otra vez los contratos basura, vuelven otra vez que registrarte en los sitios por si eres un terrorista… Hay grados de libertad que habíamos conseguido y que los estamos perdiendo. Pienso que hay que volver a pedirlos y siempre ir alcanzando más, nunca alcanzando menos.

¿Te has planteado alguna vez en tus trabajos ir más allá y hacer una parte biográfica del post-franquismo?

Sí, claro, lo que pasa es que todo esto, esta industria industria en la que yo estoy inmerso, trabajo y me muevo, forma parte de un tinglado comercial que cada vez está más reducido, cada vez se hacen tiradas más pequeñas, cada vez se vende menos, y entonces no es sólo cuestión de querer.

Hace unos años, cuando había revistas, en los ’70 y ’80, decías “voy a hacer este tema”. Y lo hacías, porque publicabas junto con montones de temas. Ahora, para publicar directamente en el álbum tienes que pensártelo mucho, si va a tener una mínima aceptación, si se va a vender mínimamente bien (porque si no tú no comes). Si no se vende el editor no lo quiere y si no se vende se acabó tu profesión.

Entonces, antes de hacer una historia, tienes que pensar que tema…, y si ese tema es un tema… Así que yo ya no trabajo con la misma sinceridad con que trabajaba en los años ’80, porque ya no tengo una revista donde publicar, tengo que ir directamente al álbum, y en el álbum, el mismo editor, cuando le diga que voy a hacer según que tema me va a poner mala cara “¡hostias, es que eso no se va vender bien…!” Entonces hacemos lo que podemos, dentro de lo que se puede.

¿Y por qué no hay ya revistas, salvo El Jueves y poquito más?

Pues hace unos años se inició una regresión, los editores que había en ese momento decidieron que era mejor arriesgar muy poquito y ganar poquito, pero al menos no tenían pérdidas. Entonces, en vez de ir a los quioscos vendiendo tiradas de 30.000-40.000 ejemplares como mínimo, decidieron ir a lo que se llaman “tiendas especializadas”, haciendo tiradas de, a veces, hasta 500 ejemplares solamente. Así que tirar 2.000 ejemplares ya es todo un éxito.

Es lo que llaman los castizos “el chocolate del loro”, eso y nada es todo y nada, entre otras cosas porque el público que podría leer estas cosas mías no es un público de fans como el de los superhéroes o los manga. El público que lee mis cosas son gente que lee el periódico, que compran libros en las librerías… Yo quisiera estar publicando en los quioscos y en las librerías, pero en las tiendas especializadas, mala cosa, porque los que van son más los fans, las tiradas son muy pequeñas. Así que es un mundo muy reducido, cada vez menos interesante y cada vez con menos posibilidades para desarrollarse los autores.

Yo tengo la enorme suerte de que al llevar mucho tiempo en la profesión, hay una parcelita que tengo ya hecha donde más o menos me muevo. Pero para alguien que estuviera empezando ahora y que quisiera moverse al nivel de historias que yo cuento, no tendría sitio, porque le pagarían tan poco que no podría hacerlas.

FAD: ¿reforma o maquillaje?

DANI GÓMEZ-OLIVÉ
Observatorio de la Deuda en la Globalización




Cuando el pasado 6 de noviembre el Gobierno aprobó en Consejo de Ministros los Proyectos de Ley de reforma del controvertido Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD) parecía que, por fin, había llegado la hora de la verdad para tan esperada revisión. No obstante, después de leer dichos textos, la decepción no puede ser más profunda. Dado que los proyectos de Ley llegan al Parlamento con casi dos años de retraso no se puede afirmar que el Gobierno no ha tenido tiempo para una modificación más intensa. Por ello, debemos pensar que el problema radica en la concepción misma de lo que debería suponer este cambio.

¿Por qué esta crítica? ¿Qué es lo que se debería haber cambiado? ¿Cuáles son los principales problemas del FAD a los que no se da una óptima respuesta? A saber: después de más de 30 años de existencia el FAD se ha convertido en un cajón de sastre mal ordenado en el que cabe todo tipo de instrumentos que computan como Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD). De esta manera, mediante el FAD se ha mermado su calidad y eficacia. Segundo, se trata de una herramienta que ha pretendido servir a dos amos al mismo tiempo. Así, se quiere internacionalizar a la empresa española, a la vez que desarrollar a los países receptores de estos fondos. Para que esto sea posible se ha intentado hacer la cuadratura del círculo ligando los recursos del FAD a la compra de bienes y servicios españoles. Esto sí, otorgando créditos concesionales; esto es, en condiciones más favorables que las que ofrece el mercado. El resultado ha sido un FAD muy comercial, a pesar de querer venderlo como AOD. Y tercero, pero no menos importante: al tratarse de un mecanismo que contempla el crédito, genera nueva deuda en países que ya están sobreendeudados. Ello, sin que sea necesario llevar a cabo ningún tipo de estudio previo de las necesidades ni de impacto sobre las poblaciones ‘beneficiadas’, su territorio o sobre su economía. Así, a través del FAD se sigue generando nueva deuda ilegítima, tal y como se ha venido denunciando reiteradamente [1]. De esta manera, en el FAD se concentra, de mala manera, un instrumento de AOD (por cuanto es concesional), generador de deuda (cuando se utiliza el crédito para financiar los proyectos) y comercial (dado que se ofrece a cambio de ligarlo a la compra de productos ‘Made in Spain’). Todo un galimatías que no contenta a nadie.

Ante tal cúmulo de despropósitos, y debido a que así lo contempla la Ley 38/2006, reguladora de la Gestión de la Deuda, ahora el Gobierno presenta dos Proyectos de Ley con los que pretende desquitarse de los errores del pasado. Así, por un lado tenemos el Proyecto de Ley del Fondo para la Promoción del Desarrollo (FONPRODE), que sería el nuevo FAD cooperación. Por otro lado, disponemos del Proyecto de Ley de Reforma del Sistema de Apoyo Financiero a la Internacionalización de la empresa española, que nos presenta el nuevo Fondo de Internacionalización de la Empresa (FIEM), que sería el nuevo FAD comercial. Asimismo, con este segundo texto se pretende dar por reformado el otro mecanismo generador de deuda, los fallidos de los seguros de la Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación (CESCE).

Una primera lectura a vista de pájaro nos podría hacer pensar que mientras el FONPRODE es el nuevo instrumento de AOD, con el que se dota la Secretaria de Estado de Cooperación Internacional, el FIEM es tan sólo una herramienta comercial de apoyo a la internacionalización de la empresa española. De esta manera, se podría pensar que por fin se ‘ordena’ la casa, ya que se separa comercio de ayuda. No obstante, una lectura más calmada nos da a entender que esto no es así, dado que el FONPRODE contempla todavía demasiados instrumentos en uno: donaciones a Estados; contribuciones a organismos multilaterales no financieros; aportaciones a programas y fondos de estos mismos organismos; aportaciones a fondos de instituciones financieras internacionales (IFIs) y concesión de créditos desligados (en términos concesionales) a Estados y empresas de capital de origen extranjero. Por otro lado, el nuevo FIEM permite que sus actividades continúen computando como AOD. Por si ello fuera poco, el FONPRODE no acaba de desligar toda la ayuda, abriendo la puerta al negocio de empresas españolas en las situaciones de ‘emergencia y/o de ayuda humanitaria’. Asimismo, el Ministerio de Economía y Hacienda continúa teniendo mucho que decir en el FONPRODE, aun tratándose de una herramienta con clara vocación de cooperación, ya que éste contempla aportaciones a las IFIs y mecanismos de crédito. De nuevo, demasiados instrumentos, demasiados objetivos, demasiados intereses, demasiados actores, demasiado desorden.

Segundo, a pesar que queda claro que el objetivo del FIEM es internacionalizar la economía española, mediante créditos comerciales ligados a la compra de bienes y servicios españoles, ello no impide que el FIEM (y la posible cancelación de la deuda que se origine en el futuro) siga contabilizando como AOD. Con ello, se podría decir donde ‘dije FAD digo FIEM’. ¿Para esto, tanta espera?

Por último, ambas herramientas siguen generando deuda en el Sur (el FIEM de manera desligada, pero deuda al fin y al cabo), sin ninguna limitación real en cuanto a países. Ello contradice el espíritu de la Ley de Deuda, que pretendía cancelar la deuda de los países más empobrecidos y más endeudados para sacarlos de esa situación. Es un contrasentido que ahora se permita volver a endeudarlos. A su vez, los mecanismos de control, seguimiento, evaluación y participación de la sociedad civil, del todo necesarios para garantizar que los créditos que se otorguen no provocarán nueva deuda ilegítima, son del todo insuficientes y escasos, principalmente por lo que se refiere a la regulación del FIEM.

Por todo ello, ha llegado el momento que la sociedad civil haga oír su voz de protesta y sus propuestas, de manera clara y alta, ante el Gobierno y los partidos que le dan apoyo, con el fin de conseguir que estos instrumentos, si es que deben existir, no sean un mero maquillaje cosmético del ‘antiguo’ FAD. Por esto, emplazamos a todos los partidos políticos a trabajar para que, en las tramitaciones de dichas leyes, sean más sensibles a las demandas que se hacen desde la sociedad civil y muestren claramente su voluntad política para que el resultado de las mismas suponga el máximo beneficio para los países del Sur. De esta manera, empezaríamos a revertir y reparar la opresión que, desde el Estado español, se ha venido ejerciendo sobre los países del Sur desde la larga noche colonial. Desde el ODG sólo nos cabe decir que nos comprometemos a seguir trabajando incansablemente hasta conseguir que así sea.