Currantes al alcance de sus ojos

En los años cincuenta, los vuelos transatlánticos empezaron a ser regulares, relativamente rápidos y agradables. Nacía así lo que hoy llamamos pisaaropuertos, esa gente que se da a sí misma la impresión de vivir en París, Londres y Nueva York al mismo tiempo.


Irving Penn, célebre fotógrafo de lujo de la revista Vogue, era uno de ellos. Pero el tipo era listo, y descubrió en ese preciso instante algo que escapaba a los demás: el mundo real seguía existiendo en tierra, y podía ser transformado en glamour.

Feminismo y rock: las mujeres al poder

Toda historia tiene un principio. O no. Porque a veces, éste es enormemente difuso, especialmente si se trata de una expresión artística o un fenómeno contracultural. Tanto, que a menudo tiene que llegar alguien -generalmente un agudo periodista-, para ponerle fecha, lugar y nombre concretos, y así poder abarcarlo, catalogarlo y entenderlo.

En el caso del (revuelta de las chicas), el movimiento feminista surgido de la escena punk independiente norteamericana de principios de los noventa, ese lugar se situó al norte de EE UU. En concreto, en Olimpia, capital del estado de Washington, una ciudad de apenas 40.000 habitantes e importante presencia juvenil, en parte gracias a su escuela de arte, Evergreen State, una de las más liberales del país.


Los Ilegales, el corazón es un animal extraño


Siempre han estado ahí, en concreto desde finales de los 70, pero puede que durante la década pasada no se les prestase toda la atención que, ahora, con el anuncio de la gira de despedida tras 30 años, se les da.

Entrevista a Alain Krivine: "En el futuro habrá que luchar contra el mismo enemigo del 68"




Se dice de Alain Krivine (París, 1941) que es el último de los líderes de Mayo del 68, pero no es en aquella gran revuelta donde acabó su labor. Fue dirigente de la troskista Liga Comunista Revolucionaria (LCR) e impulsó la constitución del alternativo Nuevo Partido Anticapitalista (NPA).

El político francés Alain Krivine, inmerso en una gira para homenajear al filósofo marxista Daniel Bensaïd, «una persona que nunca lo hubiera aceptado», recaló en Bilbo, invitado por la revista «Viento Sur», y antes de ofrecer su conferencia valoró para GARA los frutos que dejó aquel Mayo del 68 y el estado de salud de la izquierda.

¿Qué queda de Mayo del 68?

En los países capitalistas avanzados, aunque no sean revoluciones, sigue habiendo revueltas de masas con unas caracte- rísticas anticapitalistas muy marcadas.

La primera enseñanza de Mayo del 68 fue una huelga general con millones de obreros ocupando las fábricas con banderas rojas. Fue algo que nadie había previsto y, por eso, es una de las ideas optimistas que nos dejó.

La segunda conclusión, menos optimista y más realista, es que aunque haya una huelga general, hay que tener objetivos y fuerzas organizadas capaces de ponerlos en marcha; en el 68 eso no existía. Ningún partido de izquierda quería tomar el poder en base a una huelga; tampoco en los sindicatos ni en la clase obrera o estudiantil se dieron formas de organización capaces de llegar al poder.

En conclusión, en un futuro habrá que luchar contra el mismo enemigo de Mayo del 68. Lo que entonces se consiguió por la puerta salió por la ventana, porque no hemos conseguido cuestionar el capitalismo. En aquel momento no estaba en crisis, ahora sí, y eso nos ayuda.

Hay que preparar un Mayo del 68, pero que alcance sus objetivos. Para eso, hay que insistir más en los aspectos negativos -en lo que faltó en aquel momento- que en los positivos.

¿Qué diagnóstico hace de la izquierda europea? ¿Cómo es posible que no logre repuntar en plena crisis, o cuando menos en sus estertores, de la por ahora última crisis global?

La izquierda reformista está en crisis en toda Europa, aunque pueda conseguir victorias electorales puntuales y superficiales. El gran problema de esa izquierda reformista es que no puede hacer reformas en tiempos de crisis. Es decir, la patronal no le deja más que unas migajas, con las que no se pueden hacer reformas.

De ahí se deriva una liberalización de la socialdemocracia porque, o bien los socialdemócratas se adaptan totalmente a la derecha -por ejemplo, en Grecia-, o desaparecen. Algunos dicen que se convierten en anticapitalistas, pero yo no les creo.

Ha venido a Bilbo para participar en el homenaje al filósofo marxista Daniel Bensaïd. ¿Qué aportó a ese debate en el seno de la izquierda mundial?

Primero, fue uno de los pocos intelectuales que aún seguía reclamándose marxista. Actualizó el marxismo de una manera no dogmática; lo empleó como un método de pensamiento y no como únicamente una receta de cocina, cerrada. Extrajo conclusiones revolucionarias optimistas pero, al mismo tiempo, razonables. Él lo llamaba la necesi- dad de los revolucionarios de tener una «lenta impaciencia».

Usted fue eurodiputado por la formación francesa LCR. ¿Qué opina del proceso de construcción europea?

En tanto que soy europeo e internacionalista, soy totalmente contrario a la Europa que se está construyendo ahora a partir de la Constitución y del Parlamento actual.

Durante los cinco años que fui eurodiputado y estuve en el vientre de la bestia, vi que todas las directivas -ya sea en el ámbito económico, social o represivo- no tienen más que un objetivo: salvar el sistema capitalis- ta europeo. No hay más que ver cómo, mediante esas directivas, se ha privatizado gran parte de los sectores públicos.

Usted fue uno de los impulsores de la formación NPA. Parece que, de momento, no ha satisfecho las expectativas creadas...

Hay que tener en cuenta que cuando se constituyó el NPA, hace poco más de un año, había menos de 3.000 afiliados a la LCR y era un período de movilización, con millones de jóvenes y trabajadores en las calles. Sobre esa base se construyó el NPA y, rápidamente, alcanzamos los 9.000 afiliados.

¿Qué influyó en ese auge y por qué cambió?

Teníamos dos grandes bazas. Por un lado, la movilización social y, por otro, un portavoz extraordinario: Olivier Besancenot. Pero hoy la situación ha cambiado totalmente: la mayor parte de las huelgas fracasaron -en un contexto muy parecido al de España, Italia y Grecia-, con una verdadera guerra social que están llevando a cabo la patronal y la derecha, y una incapacidad por parte de la izquierda para dar una respuesta general y radical.

Es verdad que, en esta tesitura, hemos perdido a gente, no tanto por desacuerdo político sino porque hace falta estar muy politizado para continuar militando y, sobre todo, porque no resultamos creíbles en el terreno electoral.

En las últimas elecciones cosechamos un resultado de 2,5% a nivel nacional, aunque eran bastante más altos en algunas zonas. Dos tercios de jóvenes y trabajadores se abstuvieron, y los que votaron, apostaron por partidos que tienen una mayor implantación institucional, es decir, el PS o los Verdes. El Partido Comunista y sus aliados han conseguido un 6%, su marca habitual, pero es una formación que cuenta con 7.000 cargos electos. Nosotros tenemos 80. Es decir, la popularidad del NPA es muy grande, pero no se refleja en las urnas.

¿Cómo piensan revertirlo?

No depende totalmente de nosotros y creemos que es clave que haya movilizaciones sociales. Un avance electoral depende del clima social.

También es verdad que ha habido algunos errores políticos, como el de la candidata que portaba el velo, que han retraído un cierto número de votos, entorno a un 1 ó 2%, pero es algo secundario. Por ejemplo, cada vez que entrevistaban a Besancenot en la televisión, solo se hablaba del velo dejando de lado los verdaderos problemas.

Un fotógrafo romántico llamado Lou Reed


Una exposición en Mallorca muestra sus últimas fotografías y su primer filme



GUILLAUME FOURMONT
Público




Lou Reed siempre ha tenido fama de bestia parda del rock'n'roll, pero como fotógrafo parece más bien un romántico un tanto naïf.

El Baluard Museu dArt Modern i Contemporani de Palma de Mallorca muestra a partir del jueves, y hasta el 30 de mayo, una exposición inédita en Europa: Reed. Romanticism, serie de 23 fotografías de paisajes del autor de Walk on the Wild Side. Todas ellas dedicas "al amor y a la pasión por mi mujer, Laurie Anderson".

Reed (Nueva York, 1942) aprovechó los momentos de soledad durante sus largas giras internacionales para retratar paisajes, aunque con un toque personal. Todas las imágenes, tomadas entre 2003 y 2009, fueron sacadas con una cámara digital con un filtro infrarrojo. El verde de los árboles se pone blanco y los bosques son casi sobrenaturales. El ambiente recuerda su trabajo para la adaptación musical y teatral de El cuervo, de Edgar Allan Poe. "Los árboles y el viento ondeando y bailando en Edimburgo me hacen pensar en la tormenta que me enamoró en Cork. Las perspectivas y el rango de blancos y negros son perfectos para un fan del cine noir", explica el músico estadounidense.

Con esta exposición, Reed no sólo quiere ser un romántico enamorado de su mujer, sino también uno de los del siglo XVIII, cuando los intelectuales querían ser poetas y usar las palabras para explorar el éxtasis y los tormentos del corazón y del alma. "Siempre había deseado estar con la cámara y experimentar el logro asombroso de las creaciones de la vida precipitadas a través de la belleza de la cámara", dice. Y concluye: "Es un amor que dura para siempre, es el amor de la lente de la nitidez, del calor del espíritu y de la profundidad y el sentimiento".

Un documental especial

Las fotografías plasman sus momentos de intimidad cuando está lejos de Nueva York, ciudad modelo de sus anteriores trabajos fotográficos. Pero la novedad de la exposición mallorquina es que muestra el debut de Reed como director de cine. El músico, autor de varias bandas sonoras, decidió ponerse detrás de la cámara para rodar un documental de 28 minutos muy personal.

Red Shirley narra el encuentro entre Reed y su prima Shirley, poco antes de que ella cumpliera 100 años. Codirigido por Ralph Gibson, el filme narra la vida de Shirley: cómo sobrevivió a dos guerras mundiales, cómo superó la muerte de su familia en campos de concentración nazis, su huida de Polonia, su llegada a Canadá, y su asentamiento final en Nueva York. Shirley trabajó allí de costurera y se convirtió en una militante feminista.

Reed acudirá el jueves a Palma, donde hablará de su filme con el público, y ofrecerá un concierto. El fundador de The Velvet Underground muestra en la exposición su atracción por lo desconocido y la belleza de lo natural. Su impulso es y será el amor por su mujer. Todo muy romántico.

Noticias dibujadas


La documentación de la realidad encuentra en las viñetas una nueva vía de imaginar su futuro. El Salón del Cómic de Barcelona mostrará el boom del periodismo gráfico a través de crónicas sobre el 11-M, los Balcanes, Gaza, Afganistán, Líbano o Irán



LUCÍA MAGIA
El País




Las desventuras del joven Stravos bajo la dictadura griega de los años treinta centran Rebétiko (Sins Entido), de David Prudhomme. En Notas al pie de Gaza (Mondadori), Joe Sacco cuenta las matanzas de civiles palestinos en 1956. Zahra's Paradise (de Amir y Khalil -seudónimos- , de momento sólo en formato webcómic en www.cimoc.com), la historia de una manifestante desaparecida después de las elecciones de junio en Irán, es la apuesta de Norma para los próximos meses. Los planes editoriales testifican que los cómics han dejado atrás el país de las maravillas.

El blanco que quiso ser Louis Armstrong


Traficante de marihuana y clarinetista pasable, ‘Mezz’ Mezzrow pasó a la historia por su autobiografía, crónica íntima y fundamental de los pioneros del jazz. ‘Really the blues’, considerada precursora de la generación ‘beat’, se edita íntegramente por primera vez en español


JESÚS MIGUEL MARCOS
Público




La primera conclusión que el lector extraerá del libro Really the blues es esta: cualquier cosa que nos han contado del blues es mentira. Ya no nos engañarán más. Porque el blues es un chaval negro, recostado en un colchón de cáscaras de maíz en un reformatorio de Michigan, que en mitad de una fría noche de principios de siglo XX no puede contener un gramo más de angustia y comienza a cantar: "Oohh, no voy a hacerlo más, / Oohh, no voy a hacerlo más, / Si no hubiese bebido tanto whisky / no estaría tirado en este duro suelo". Milton Mezz Mezzrow (1899-1972) era blanco, pero desde que lo encerraron en el reformatorio de Pontiac por robar un coche y escuchó los aullidos narcotizados de los negros su alma comenzó a cambiar de color.

"En más de una ocasión me vi allí tumbado, con el blues oprimiéndome el pecho, y bastó con que uno de ellos se pusiera a cantar para que el peso se disipase. Aquellos tipos sabían perfectamente qué hacer con el blues", dice Mezzrow en Really the blues (Acuarela / Antonio Machado Libros), la autobiografía que convirtió a este músico de segunda categoría en uno de los protagonistas imprescindibles del blues y el jazz de principios de siglo. Publicada originalmente en 1946 y considerada una de las grandes biografías de la historia de la música popular, Mezzrow le contó su historia al escritor Bernard Wolfe, que fue el encargado de mecanografiar una vida tan insólita como apasionante.

Really the blues es un documento único de la intrahistoria del primer jazz (Mezzrow participó en sesiones de grabación para sus amigos, gente como Louis Armstrong, Bessie Smith, Joe Oliver o Sidney Bechet), pero también una estampa de los bajos fondos de Detroit, Chicago o Nueva York, una crónica carcelaria, un tratado sobre drogas (suministraba marihuana a la escena del jazz y fue adicto al opio) y un libro de aventuras. Pero sobre todo, se trata del retrato de un peculiar personaje a medio camino entre el Roberto Benigni de La vida es bella y Forrest Gump, que se adelantó medio siglo el final del racismo.

Una extraña mutación

Porque Mezzrow, tras varios años de inmersión en el gueto de Harlem y casado con una chica negra, creía que era un negro. "Llegó verdaderamente a pensar que se le había abultado el contorno de los labios, que el pelo se le había erizado y endurecido y que su piel se había oscurecido. Se había reducido a pulpa (...) para emerger justo como lo contrario de su herencia original: un negro en estado puro", escribió Bernard Wolfe en el epílogo del libro.

"¿Una escuela de música? ¿Bromeas? Aprendí a tocar el saxo en el reformatorio de Pontiac". Mezzrow se metió en la banda de música haciéndose pasar por director de orquesta y empezó de corneta, despertando a sus compañeros de pasillo con el toque de diana. Cuando en 1940 volvió a la cárcel (por error: según él, siempre era inocente), pidió que le trasladasen al pabellón de los negros porque se consideraba uno de ellos. Y lo consiguió.

Mezz (como le conocían todos, nombre que acabaría formando parte de la jerga del jazz para designar cualquier cosa inusualmente buena) no se podía contener y se unía a los reos negros cuando entonaban espirituales. "Encajé con tanta facilidad, ligándome a las distintas armonías como si fueran parte de mí, que al concluir todos se pusieron a cacarear con regocijo", cuenta Mezzrow en el libro. Un enorme joven negro llamado Red sentenció: "Parece que el chico judío sabe también de qué va el rollo".

Con su inseparable clarinete a cuestas, el músico militó en numerosos combos de jazz y se relacionó con los pioneros del género, que en Really the blues quedan retratados en su intimidad. Cuenta Mezzrow que los camareros escondían los azucareros en cuanto Joe King Oliver, músico de referencia de Louis Armstrong (le llamaba Papa Joe), entraba por la puerta. Al parecer, Oliver tenía por costumbre comprar pan después de los conciertos y entrar en cualquier cafetería para hacerse bocadillos de azúcar. "Podía comerse dos o tres barras de una tacada, con sus correspondientes azucareros", escribe Mezz.

Su músico más admirado fue, sin embargo, Louis Armstrong, del que primero fue fan y luego amigo. Dice que cuando iba a casa de Satchmo siempre lo pillaba en el baño: "Ese hombre disfrutaba realmente de su baño y su afeitado. El modo en que se afeitaba me traía a la memoria aquella ocasión en que Louis estaba tocando y yo le rocé accidentalmente. Os juro que el cuerpo entero le vibraba como una de esas máquinas de los parques de atracciones que miden cuántos voltios puedes soportar".

En el libro Really the blues, Mezzrow confirma la leyenda (negada por Louis Armstrong) sobre el origen del popular ‘scat', la improvisación donde los cantantes dicen sílabas sin sentido. "Louis nos revelaría cómo ocurrió: durante la grabación se había acercado al micrófono y había empezado a cantar su parte vocal cuando se le cayó al suelo la partitura con la letra, por lo que no le quedó otra que improvisar hasta el final", escribe sobre el tema Heebie Jeebies.

Y ‘Mezz' llegó a París

Mezzrow es un experto en música y lo demuestra escribiendo páginas exquisitas sobre sus gustos y sus formaciones favoritas. En su carrera como músico tocó en varias orquestas y llegó a hacer giras por Europa. Muchos parisinos descubrieron a Louis Armstrong gracias a él: "Las compañías discográficas, en aquellos tiempos, ocultaban al mundo esta música maravillosa. Los discos de los grandes artistas de jazz negros siempre se presentaban por separado, bajo la nominación de música racial".

Mezz terminaría convenciendo a los taquilleros de un teatro parisino para que pusieran por los altavoces de la marquesina la versión de Ain't misbehavin' de Fats Waller ("provocó en la calle un atasco de varias manzanas") e introdujo en el estilo hot a un jovencito Hughes Panassié. Años después, este impulsaría los famosos Hot Clubs de Francia, que llegarían a extenderse por todo el mundo.

En Really the blues se intuyen rasgos de los escritores de la generación beat, que publicarían sus primeras obras una década después. Mezzrow también habla de drogas minuciosamente y en primera persona: suministraba marihuana a los músicos y terminó enganchado al opio. Sin embargo, si los beats se caracterizaban por la falta de escrúpulos y la laxitud de valores, en Mezzrow encontramos un ser humano entrañable, extremadamente vital y con especial sensibilidad hacia los parias. Como dijo Henry Miller, Really the blues "expresa un mensaje vigoroso y vital de alegría sin adulterar".


Wes Anderson firma su obra maestra. El director irrumpe con Fantástico Sr. Fox


La animación alcanza un nuevo hito de la mano de Wes Anderson con Fantástico Sr. Fox, extraordinaria adaptación en “stop motion” de un original de Roald Dahl. Las claves del universo del cineasta se reflejan en el filme: la necesidad de la búsqueda, la indagación en la familia y la belleza plástica


LUIS MARTÍNEZ
El Mundo




“Érase una vez un reino dominado por los efectos digitales, los milagros en 3D y las maravillas generadas por ordenador. Sus habitantes caminaban con cara de lenguados fuera del agua ataviados con unas bizarras gafas de colores. Un buen día, llegó un extraño muñeco con los ojos de porcelana, la piel gastada y la melena híspida...”. El cuento de la película Fantástico Sr. Fox bien podría empezar así. Por supuesto, se le podría añadir más de gracia y, quién sabe, una moraleja al final. De hecho, algo de fábula educativa tiene esta historia.

La última película de Wes Anderson es un raro experimento de animación. La casualidad (o la simple torpeza comercial) ha querido que una película que estuvo en la última edición de los Oscar, y que ya ha agotado su recorrido comercial en el ancho mundo, llegue ahora a España. Y que lo haga justo una semana después de la Alicia de Tim Burton.

Las dos películas tienen mucho de juguete caro para adultos. Sin embargo, no pueden ser más diferentes. Ambas están inspiradas en dos grandes de la literatura universal. La desgana, la falta de visión o la simple impostura ha querido que muchas veces tanto Lewis Carroll como Roald Dahl, autor de Fantastic Sr. Fox, sean colocados en la estantería de literatura “infantil”. Y esto más que un disparate es el síntoma de la enfermedad de nuestro tiempo, que ha convertido a los niños en algo blando, tontorrón y, por definición, incapacitado. Cuando estos dos autores escribieron, la infancia todavía no existía. Niños sí había. Ya saben, esos seres que gritan, corren y se baten contra un mundo que les puede. Poco a poco, crecen y dejan de ser una molestia. Luego, alguien decidió que el estado de excitación permanente de los críos era un bien a proteger y... llegó la infancia, algo, sea lo que sea, que hoy dura hasta los 30 años. Malo.

Decíamos que tanto Burton como Anderson comparten punto de partida: son autores que trabajan con materiales como el absurdo, el surrealismo y las asociaciones espontáneas; son cineastas que gustan de leer a escritores que discuten las normas más primarias. En efecto, esto lo hacemos de niños a cualquier edad. De este modo, los dos rastrean otras voces para conformar un universo propio. Y aquí se acaban los paralelismos. Mientras Alicia aspira a ser un juguete caro de última tecnología para deslumbrar a los ingenuos, Fantástico Sr. Fox quiere ser una delicada y autoconsciente rareza en un mundo, por definición, demasiado ajeno.

El punto de partida es brillante: discutir las propias claves de un cine (el de animación) que está camino de perder la gracia de, precisamente, la animación. El resultado es magistral. Fantástico Sr. Fox es una obra maestra. Quizá la mejor película que se pueda disfrutar en mucho tiempo. De hecho, más que una película se parece más a un poema visual de Joan Brossa: un juguete de cuerda al lado de una Playstation 3 o, si se prefiere, el recuerdo de la primera de las emociones al lado del primero de los olvidos. ¿No era esto, con sus disparates e imperfecciones, la propia vida?

Una metáfora con gracia
La cinta cuenta la historia de una familia de animales empeñada en reglar y pautar las exigencias de la vida natural al lado de las esclavitudes de la convivencia en sociedad. Y esto, argumento de Superzorro (tal y como se conoce en la traducción al español el libro de Dahl), se convierte en manos de Anderson en algo más que una ocurrente metáfora. Además, la metáfora tiene gracia. Y mucha. Y eso es importante. Y mucho.

Posmodernidad y barroco
De la mano de su guionista de cabecera, Noah Baumbach, el autor acierta con la ironía juvenil, ácida y pop de Academia Rushmore; recupera las actuaciones en stop-motion de The Life Aquatic e insiste en la reconstrucción e investigación de esos raros lazos afectivos que crea una institución como la familia, como en Los Tenenbaums. El universo que ha marcado toda su filmografía está perfectamente traducido a su último trabajo. Incluso se podría decir que Sr. Fox es casi una consecuencia natural de su trabajo.

Si se la compara con Viaje a Darjeeling, su anterior película, todo cobra sentido. Los personajes de Darjeeling se movían empujados por la necesidad de la búsqueda. Nada que no haya intentado cualquier artista honesto. La peculiaridad de Anderson consiste en convertir ese errar (que vale tanto para “andar vagando” como para “equivocarse”) en el fin que lo justifica todo; incluso, el estilo cinematográfico. Anderson presume de moderno porque sus personajes son conscientes de su papel de representación, de espejo, de síntoma y de enfermedad de algo, por necesidad, inaprensible: la propia expresión. Sus actores no imitan, no actúan, simplemente son. Y de este modo, el espectador es invitado a colocarse a su lado. Tanto el propio espectador, como el actor, como finalmente el director terminan por formar parte de una misma comunidad de pensamiento. Anderson no dicta, no dice. Simplemente muestra. Y, todo sea dicho, con muchísima gracia.

Era cuestión de tiempo que sus actores se convirtieran en muñecos, en máscaras, en representaciones de algo que no necesita ser representado, porque no es otra cosa que pura representación. ¿Posmodernidad o barroco? Las dos cosas. El Sr. Fox, cuya voz original corre a cuenta de George Clooney, no es más que la materialización de una idea brillante transformada en muñeco. ¿Complicado? Los juegos irónicos son así, como imágenes en espejos enfrentados: dan vértigo y provocan cosquillas.Genial la dirección de animación de Mark Gustafson, la fotografía de Tristan Oliver, las voces de Meryl Streep, Jason Schwarztman o Bill Murray y perfecta la música de Alexandre Desplat. La fábula tiene una simple y brutal moraleja: otro cine es posible. Érase que se era...

De madres, monjas, putas y ‘machorras’


Es una de las partes de la memoria histórica más olvidada: el control de la sexualidad de las mujeres durante el Franquismo y las grietas por las que el deseo sexual autónomo logró escapar para expresarse

BELÉN MACÍAS MARÍN
Diagonal




Bajo la atenta mirada de Dios, el Estado y el marido, las mujeres que vivieron el nacionalcatolicismo franquista cumplían para el régimen dos papeles bien definidos: o eran puntales del hogar, perfectas madres y esposas asexuadas al servicio del varón, o satisfacían, también al servicio del varón, los deseos no cumplidos por la ‘pin up’ ibérica de laca y delantal. Eran madres o prostitutas, cara y reverso de un modelo que negaba la sexualidad autónoma de las mujeres, condición imprescindible para que el sistema político y económico de la dictadura, el orden y la tradición se impusieran durante casi 40 años y cuyo rastro se puede seguir hasta la actualidad. Las mujeres libres que intentaron vivir su sexualidad fuera del matrimonio con fines reproductivos eran consideradas ‘mujeres de dudosa moral’, más bien putas o desviadas, castigadas y amenazadas con el peso del pecado, el delito o la enfermedad mental.

Un seminario organizado en Madrid, entre el 5 y el 9 de abril, por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía ha intentado recuperar la memoria de la sexualidad de las mujeres durante la dictadura.

‘LIBRERAS’ Y ‘MACHORRAS’

Constituían la “transgresión de la transgresión”, en palabras de Dolores Juliano, antropóloga de la Universidad de Barcelona. Las lesbianas no servían al varón (ni al varón-estado ni al varón-hogar) ni cumplían el papel reproductivo deseado. “El Franquismo ni siquiera les da carta de naturaleza, no las reconoce como sujetos”, explica a DIAGONAL la directora de las jornadas, la socióloga de la UNED Raquel Osborne.

El camuflaje social, la invisibilidad y el silencio se van a convertir, sin embargo, en estrategias de resistencia para algunas mujeres. Es el caso de las ‘libreras’ catalanas, que se reconocían como lesbianas con este nombre cifrado en la Barcelona de los años ‘40 y ‘50. Mujeres, en su mayor parte trabajadoras, que organizaron redes de solidaridad cómplice entretejidas con los ambientes bohemios de la farándula del Paralelo para poder generar espacios de libertad en acampadas, cafés, playas...

Aunque la persecución sobre los hombres homosexuales se realizó de forma mucho más explícita con normas como la Ley de vagos y maleantes de 1933/34 (frente a la represión más difusa de las familias o la religión, que operaba de forma eficaz con las lesbianas), hacia finales del régimen, como señala la psicóloga e investigadora en la Universidad Complutense de Madrid Raquel Platero, “existía una alarma concreta hacia la disidencia sexual que suponen las mujeres que aman a otras mujeres y las mujeres masculinas o ‘machorras’, lo que es identificado como un problema en aumento”.

LAS ‘CAÍDAS’

La situación de miseria y la falta de hombres como sostenedores que deja la ocupación de los nacionales empuja a muchas mujeres de clase trabajadora a convertirse en mujeres ‘públicas’ en un país que repartió cartillas de racionamiento hasta 1952. El régimen deroga el decreto que había abolido la prostitución durante la II República en 1935 y reglamenta el sector con un registro específico y cartillas sanitarias para estas mujeres, con lo que se establece un férreo control social, policial y médico. La doble moral franquista permitirá la prostitución en los burdeles y mancebías, mientras que en la calle perseguirá a las mujeres ‘caídas’ hasta 1956, cuando el régimen manda cerrar las ‘casas de tolerancia’.

Después, como explica Jean-Loius Guereña, de la Universidad François Rebelais, de Tours (Francia), “la prostitución no desaparece sino que encuentra nuevas formas y, con precios más altos, reaparece en meublés, pensiones, con empleadas de tiendas de moda, camareras...”.

PSIQUIATRÍA Y ALCOBA

La psiquiatría militarizada del régimen, con Juan José López Ibor y Antonio Vallejo Nájera como máximos representantes, se encargó de apuntalar con coartadas pseudocientíficas la inferioridad mental de los disidentes políticos y las mujeres.

Vallejo Nájera sostiene que el psiquismo femenino tiene muchos puntos de contacto con el infantil y el animal y cuando desaparecen los frenos que contienen socialmente a la mujer, “despiértase en el sexo femenino el instinto de crueldad y rebasa todas las posibilidades imaginadas, precisamente por faltarle las inhibiciones inteligentes y lógicas”.

Por fortuna, trabajos como el de uno de los primeros sexólogos españoles, Ramón Serrano Vicéns (1908- 1978), arrojan algo de luz sobre el comportamiento de las mujeres en la alcoba. Este médico de familia, cuya figura ha rescatado el sociólogo Jordi Monferrer, realizó 1.417 entrevistas a mujeres sobre su vida sexual desde los años ‘30 a los ‘60. Algunas de sus conclusiones resultan sorprendentes: más de un tercio de las casadas habían sido infieles, el 57,7% había tenido deseos extracoyungales reprimidos y casi un 36% de las mujeres había mantenido alguna relación lesbiana. Un 84% de las entrevistadas menores de 40 años se masturbaba, algo que para Serrano Vicéns equilibraba el espíritu y les daba claridad intelectual.

"American spiritual", Dirty Sweet (2010)


KEPA ARBIZU
Lumpen




Hace tres años, un grupo de San Diego llamado Dirty Sweet, supuso una de las novedades más atractivas de esos momentos. “Of Monarchs and Beggars”, su debut, era un compendio entre el rock clásico y el hard rock más guitarrero. En ese abanico musical había espacio para el blues o el glam, todo ello perfectamente mezclado y alejado de clichés agotados o “poses” más o menos artificiales. En definitiva, era el anticipo de un grupo que daba síntomas claros de talento.

Por fin ha llegado el momento de corroborar , por medio de su segundo álbum, todas las expectativas creadas. Visto el resultado final surgen algunas dudas que no ponen en entredicho su calidad musical pero que talvez no llegan a cumplir las sospechas que muchos habían puesto en la banda.

“American spiritual” en vez de ahondar en el sonido que había ofrecido anteriormente opta por tomar un camino algo diferente. Por una parte se amplían un tanto las referencias, apareciendo el country y el folk. En principio nada de todo esto es malo, al contrario, lo que sucede es que a la hora de plasmarlo por medio de la producción el desenlace es demasiado “limpio”. Las guitarras pierden algo de contundencia y se centran en conseguir melodías más inmediatas. No se puede decir que sea un disco malo, ni incluso mediocre, simplemente no parece ser el ambiente en el que mejor se desenvuelva el grupo.

Lo dicho afecta al aspecto formal. Respecto a la idea que hay detrás de las canciones también se han esmerado en dar otra orientación al disco. Sin llegar a ser un álbum conceptual si tiene una argumentación común, centrada en la situación de crisis que se vive tanto en su país como en el mundo en general. Las letras son algo más reflexivas, encargadas de mostrar la realidad y dar una brizna de esperanza por medio de la música.

El inicio con “Rest sniper, rest” tira de fuerza, los cambios de ritmos habituales continúan y la voz de Ryan Koontz suena más chillona y aguda, cosa para nada criticable, al contrario, es uno de los puntos fuertes del grupo. Pero ya se hace patente una diferente manera de tratar los temas, más producidos y ornamentados. “You’ve been warned” consigue una melodía muy atractiva de mucho ritmo con ayuda de los coros. “Star-spangled glamour” es un tema de influencia glam, que acaba sonando algo saturado debido a la mezcla de acústicas y eléctricas algo deslavazada. “Please beware” es un tema bastante flojo que transita por los caminos del hard rock pero debido, sobre todo, a un estribillo muy comercial suena bastante descafeinada.

En cambio, en canciones como “An empty road” dan señales de un gran talento para los medios tiempos. Precisamente cuando suenan menos inmediatos consiguen unos réditos mucho más rentables. Cosa patente en la bonita “Marionette”, de ritmo más oscuro. De “American spiritual” se podría decir algo parecido, una especie de folk-gospel que en todo momento da la sensación de poder alcanzar mejores cotas si no estuviera tan tratada.

Estamos por lo tanto ante una pequeña decepción, a pesar de ser un buen disco, sobre todo porque queda en evidencia que son capaces de sonar mucho mejor que en este nuevo trabajo, demasiado centrado en crear un sonido muy trabajado donde no parece ser el mejor terreno en el que se desenvuelven. Escuchando las propias declaraciones del grupo en las que reconocen que están trabajando en nuevas canciones y que serán totalmente diferentes a lo escuchado, no se sabe si estar esperanzados o asustados.

¿Por qué no banca pública?

VICENÇ NAVARRO
Sistema Digital



Una noticia que seguro Ud. no habrá leído en los mayores medios de información del país es la del movimiento que está ocurriendo en EEUU (centro de la crisis financiera), que goza de gran apoyo popular, que propone la creación de bancas públicas, tanto a nivel estatal como federal. En parte, ello se debe al enorme descrédito que la banca privada tiene en aquel país. Según las últimas encuestas, los bancos están entre las instituciones menos valoradas en la sociedad estadounidense. A pesar de las enormes cantidades de fondos públicos que los bancos han recibido, todavía hoy es difícil para las pequeñas y medianas empresas, así como para la mayoría de la ciudadanía, conseguir crédito bancario. En lugar de utilizar los fondos públicos para cumplir esta función social (el ofrecimiento de crédito), los grandes bancos han utilizado tales fondos para continuar con sus comportamientos especulativos (que causaron la crisis financiera) y para incrementar todavía más los salarios y bonos de sus directivos. Como consecuencia, la hostilidad de la población hacia los bancos se ha acentuado todavía más.

Pero la otra razón de que haya un número creciente de representantes políticos que, presionados por la opinión popular, estén proponiendo crear una banca pública es la experiencia positiva de la banca pública en aquellos estados que tienen bancos estatales públicos. De ellos el más conocido es el Banco Estatal del estado de North Dakota, fundado hace noventa y un años, cuyo capital inicial se basó en los impuestos y tasas estatales que continúan siendo la fuente principal de aquel banco. Según sus reglas internas, tal banco estatal tiene prohibido realizar inversiones en actividades especulativas, exigiéndosele, además, que invierta en el propio estado de North Dakota. Ha sido uno de los bancos más solventes y menos afectados por la crisis financiera que sufre el país. Y también uno de los pocos bancos que previno la burbuja inmobiliaria, evitando las hipotecas basura (subprime mortgages) en su práctica bancaria. Tal como escribe Ellen Brown en su libro Web of Debt, tal banco público es responsable de que aquel Estado no haya sufrido la escasez de crédito que han sufrido la mayoría de estados en EEUU.

Ello explica que muchos otros estados están pensando en constituir bancos públicos similares. Ha aparecido, así, una ola de propuestas en los parlamentos estatales de varios estados (Vermont, Virginia, Michigan, Washington State), que proponen el establecimiento de bancos estatales públicos. Todas estás propuestas responden al hartazgo de la población hacia el sistema bancario actual y la utilización de fondos públicos para salvarlo. Reproduciendo el mismo enfado general, varios parlamentos estatales han prohibido que los fondos del estado se inviertan en bancos de inversión (Investments Banks) que consiguen sus beneficios a base de inversiones especulativas que ponen en riesgo los fondos públicos.

Y otro dato importante, que tampoco habrá leído en los mayores medios de información y persuasión españoles es que se empiezan a escuchar voces en EEUU que están pidiendo también que se establezca un banco público, voces que están encontrando una gran receptividad en la calle, e incluso en algunos sectores del Congreso (que no han sido captados todavía por los lobbies de la Banca). Entre estas voces está la del Premio Nóbel de Economía, Joseph Stiglitz, que en un artículo reciente en la revista The Nation indicaba que los 700.000 millones de dólares que se gastaron para ayudar a la banca, debieran haberse utilizado en establecer una banca pública, evitando así que EEUU tuviera el enorme problema de crédito que tiene hoy. Según Joseph Stiglitz este dinero podría haber supuesto la creación de un Banco Público, a partir del cual podría haberse alcanzado una actividad crediticia de 7.000 billones de dólares (siguiendo el criterio de seguridad de 1 a 10, incluso más conservador que el de 1 a 30 que ha sido la práctica bancaria generalizada). Tal cantidad significa una capacidad mucho mayor que la que hoy necesita el país. Concluía Stiglitz, en su artículo, que la ayuda a la banca no había sido, en realidad, una medida para facilitar el crédito, sino una intervención pública con el objetivo primordial de salvar a los banqueros y a los accionistas.

Estas noticias que Ud. no habrá leído en los mayores medios de información y persuasión españoles son muy relevantes para España también, pues la misma pregunta debiera hacerse en nuestro país. ¿Por qué el gobierno español ha invertido tanto dinero en salvar a la banca, con tan pocos resultados en facilitar el crédito? La población, así como los medianos y pequeños empresarios (los empresarios que crean más empleo en el sector privado en España), tienen enormes dificultades en conseguir crédito y ello a pesar de que el gobierno ha invertido enormes cantidades en ayuda a los bancos. Hubiera sido una medida mucho más eficaz y equitativa si el Estado español (con el dinero invertido en ayudar a los banqueros y a sus accionistas) hubiera creado un banco público, tal como, me consta, el Sr. Stiglitz sugirió a las autoridades españolas sin que, por lo visto, tuviera ninguna respuesta.

Y el hecho de que no lo hicieran es, una vez más, consecuencia del gran poder de la banca en España (el poder fáctico de mayor fuerza en nuestro país), liderado por el Banco de España, cuyo gobernador (nombrado por el gobierno socialista) es el máximo exponente del pensamiento liberal, pensamiento que ha causado la enorme crisis actual, y todavía hoy domina la cultura económica del país. La nacionalización de la banca o la creación de una banca pública es uno de los grandes tabúes, de los muchos que hay en la cultura política y mediática del país, que debiera desaparecer para permitir un auténtico debate sobre la situación bancaria en España, que, en contra de lo que promueve la sabiduría convencional en el país, necesita realizar cambios muy sustanciales en sus sistemas de propiedad, de gobierno y de funciones.

Mark Twain a los 100 años de su muerte


Considerado el padre de la narrativa estadounidense contemporánea, el próximo 21 de abril se cumple el primer centenario de la muerte de Mark Twain, cuyo nombre y novelas se asocian irremediablemente al ingenio y la aventura. José Antonio Gurpegui revisa su influencia decisiva en Hemingway, Faulkner o Bellow


JOSÉ ANTOIO GURPEGUI
El Mundo





“Toda la literatura norteamericana moderna viene de un libro de Mark Twain titulado Huckleberry Finn. Si lo lees, detente justo cuando al negro Jim se le separa de los chicos. ése es el verdadero final. El resto es un simple engaño. Pero es el mejor libro que tenemos. Toda la literatura norteamericana empieza con él. No había nada antes. No hay nada tan bueno después.” La apreciación se refiere, obviamente, a Huckleberry Finn de Mark Twain -seudónimo de Samuel Langhorne Clemens (1835-1910)- y fue realizada por Ernest Hemingway en Las verdes colinas de África (1935). Y eso que no es precisamente el autor de El viejo y el mar una fuente fiable y objetiva en sus apreciaciones literarias, ya que son más que conocidas sus filias y fobias -algo tendrían que decir al respecto Scott Fitzgerald y Sherwood Anderson-. Sin embargo, lo que resulta evidente es que Las aventuras de Huckleberry Finn (1885) marca el punto cumbre de las letras norteamericanas, consagrando definitivamente la “independencia cultural” que reclamara James Kirke Paulding a comienzos del XIX, e iniciada con La letra escarlata (1850) de Hawthorne y Moby Dick (1851) de Melville. No en vano, en una conferencia en Japón, en 1955, William Faulkner afirmó que Twain es “el padre de la literatura norteamericana… el primer escritor verdaderamente norteamericano, y todos nosotros somos sus herederos”.

Lo sorprendente, sin duda, es cómo un huérfano de doce años llamado Samuel Clemens, que abandonó sus estudios para trabajar como aprendiz en un modesto periódico local, piloto de barcos, soldado y viajero, se convirtió en una leyenda para millones de lectores, escritores y críticos gracias a sus crónicas periodísticas y a novelas tan populares como el ya mencionado Huckleberry, Las aventuras de Tom Sawyer o Un yanqui en la Corte del rey Arturo.

William Dean Howells, editor del influyente Atlantic Monthly y gran pope de la literatura norteamericana de entresiglos (XIX-XX), alabó efusivamente la publicación de Huckleberry Finn llegando a afirmar que se trataba de la primera obra de ficción que reflejaba con fidelidad la realidad e idiosincrasia norteamericanas. Howells, en estas cuestiones críticas mucho más fiable que Hemingway, abogaba por un modelo cultural literario norteamericano más próximo al regionalismo -en lo que vino a denominarse “color local”- que al urbanismo de Henry James, que acababa de publicar Washington Square (1881). Y de alguna forma la dicotomía Twain-James o James-Twain parece tener una sombra tan alargada que se proyecta hasta el siglo XXI. En cierta ocasión escuché a mi querido maestro Leopoldo Mateo mencionar cómo había constatado que aquéllos que sentían pasión por Twain aborrecían a James, y viceversa.

En el caso de Twain su influencia se circunscribe casi exclusivamente a Huckleberry Finn, pues el resto de sus obras, si exceptuamos algún que otro cuento incluido en La afamada rana saltarina del condado de Calaveras (1867), no logra ni tan siquiera aproximarse a las cotas artísticas alcanzadas en la historia del pícaro Huck y el esclavo Jim.

Con anterioridad a Twain, escritores como Francis Bret Harte, autor del divertido volumen The Outcasts of Pokerflat (1869) y Joel Chandler Harris y sus Historias del tío Remus (1880) ya habían explorado las posibilidades literarias del ambiente rural y fronterizo, de acuerdo a formas y modelos literarios distintos, no necesariamente antagónicos, al romanticismo de la primera mitad del siglo, pero es Mark Twain quien confiere su auténtica categoría al género.

Hamlin Garland fue uno de sus primeros y más aventajados discípulos y los cuentos de sus Main-Traveled Road (1891), y especialmente A Son of the Middle Border (1917) ofrecen una perspectiva de la América rural que complementa la del autor del Mississippi. También Charles W. Chesnutt en su injustamente olvidada The Marrow of Tradition (1901) mantiene interesantes deudas con Twain, tanto en lo referente al género literario como en lo sustancial del argumento al explorar la perversión social y personal que significa la esclavitud. Similar influencia a la que podemos encontrar en George Washington Cable, especialmente en obras como The Negro Question (1888).

En los autores del siglo XX la influencia de Twain resulta mucho más sutil. En el caso de Saul Bellow, por ejemplo, el título de una de sus más admiradas obras, Las aventuras de Augie March (1953) ya indica de forma más bien explicita dónde encontraremos el referente. Pero no es solo el título: la progresión del héroe desde la infancia a la madurez o ese ambiente picaresco que sazona la novela nos remiten directamente a Huck. También Ralph Ellison, autor de El hombre invisible (1952), afirmaba en un antológico ensayo que Twain “nos ha enseñado cómo capturar lo que es esencialmente norteamericano en nuestras costumbres y folclore”. Resulta interesante la valoración de este escritor afroamericano, sobre todo teniendo en cuenta las recientes valoraciones de jóvenes críticos que consideran a Twain un escritor racista…

Algo más objetiva resulta la también afroamericana Toni Morrison, premio Nobel, quien colaboró escribiendo la Introducción de Huckleberry Finn en el X volumen de The Oxford Mark Twain (1996), donde Shelley F. Fishkin editó los 29 volúmenes de sus obras completas. También Arthur Miller participó en el proyecto en los escritos pertenecientes a la Autobiografía: fue él quien me comentó que le habían contactado para escribir una de las introducciones y recuerdo perfectamente su comentario cuando, al hilo de lo que me acababa de decir, mencioné cómo el inmortal novelista parecía estar cuestionado a finales del siglo XX, “Natural -ironizó Miller-, nadie les prestaría atención si, como nosotros, dijeran que es el novelista más importante de las letras norteamericanas”. Esta enciclopédica edición de las obras de Twain resulta también ilustrativa al repasar la nómina de escritores que han participado. Además de los referidos Miller y Morrison, también han colaborado firmas tan prestigiosas y consagradas como E. L. Doctorow introduciendo Las aventuras de Tom Sawyer; Kurt Vonnegut en el volumen correspondiente a Un yanqui en la corte del rey Arturo; Bobbie Ann Mason, Malcolm Bradbury, Walter Mosley, Cynthia Ozick, Erica Jong; Lee Smith, Gore Vidal… Todos ellos reconocen no solo la importancia de Samuel Langhorne Clemens, Mark Twain, en la literatura norteamericana, sino en sus propias creaciones artísticas y en su concepción del arte y de los Estados Unidos.

La 'capilla sixtina' del jazz


El club neoyorquino Village Vanguard cumple 75 años en la brecha. Todos los grandes han tocado sobre sus tablas


CHEMA GARCÍA MARTÍNEZ
El País




La escena pudo tener lugar cualquier noche de cualquier año en el club de jazz más famoso del mundo. En algún momento de la actuación, un turista japonés de visita en Nueva York hace ademán de retratar al artista con su teléfono móvil. De repente, surge de las sombras la figura de una dama entrada en años que le conmina a guardar "inmediatamente" el artefacto en el bolsillo: "Señor mío, en este lugar está prohibido hacer fotos desde hace 75 años".

Lorraine Gordon, actual propietaria del Village Vanguard , en el 178 de la 7ª Avenida, es lo que podría decirse una mujer de armas tomar. "La primera vez que toqué ahí", recuerda el trompetista Roy Hargrove, "estaba muerto de miedo por ella". A sus 90 años cumplidos, Lorraine sigue abriendo todos los días a las tres de la tarde la cancela que conduce al sótano escasamente iluminado que alberga la mayor cantidad de leyendas sobre jazz por metro cuadrado del mundo. Es la heredera de la empresa fundada por su difunto marido, Max Gordon, en 1935. "Su idea era crear un sitio al que acudir de noche", recuerda desde su mesa y punto de observación en el club, "había jóvenes escritores que recitaban sus poemas y luego la gente les tiraba monedas y con eso vivían, supongo, pero entonces el Village era el centro de la vida bohemia".

En tiempos de la Guerra Civil española, el club se convirtió en un foro a favor de la República (el propio Max Gordon tenía varios amigos luchando en España). Su escenario se mantuvo abierto a quien tuviera algo que decir sin distinción de estilos, credos ni razas, hecho que llevó a que estuviera vigilado de cerca por el Comité de Actividades Antiamericanas. En una primera hornada, pasaron por el mismo Pete Seeger and the Weavers, el cantante y distinguido miembro del PC americano Josh White, y The Revuers, con la actriz Judy Holiday (entonces Judy Tuvim) y un joven pianista llamado Leonard Bernstein. A diferencia de otros dueños de clubes, Gordon nunca dudó en contratar a los nuevos valores del jazz -Bill Evans, Charles Mingus, John Coltrane, Sonny Rollins...- que iban a convertir el lugar en su segunda casa (a veces, la primera). El 14 de septiembre de 1948 hizo su debut el pianista Thelonious Monk gracias a la recomendación de Lorraine Gordon, entonces Lorraine Lion (por Alfred Lion, su primer marido, y máximo responsable de la discográfica Blue Note). La primera noche, el pianista tocó para sí mismo: no había un solo cliente en la sala. "El resto de la semana no fue mucho mejor", recuerda Lorraine, "sin embargo, Max tuvo el coraje de volver a contratarle".

No todo ha sido jazz. Por el escenario del Vanguard han pasado Jack Kerouac, Lenny Bruce, Allen Ginsberg, Andy Warhol y Timothy Leary: "Eso sí", recuerda Gordon, "esa noche tuvimos la precaución de cambiar el LSD por gelatina de judías". Miles Davis estaba ensayando una tarde cuando Gordon le presentó a una cantante de 19 años para una prueba. La respuesta del trompetista fue contundente: "No voy a tocar detrás de ninguna cantante". Finalmente, Barbra Streisand cantó en el Vanguard con un gran éxito... y sin Miles.

Cansado y enfermo, en 1989 Max Gordon pretendió vender el club a un holding japonés. Su fallecimiento, el 11 de mayo de ese año, señala la única noche en la reciente historia del club en que cerró sus puertas. "La siguiente ya estaba de vuelta con mis hijas, Deborah y Rebecca, manteniendo las líneas esenciales de la casa: el mejor jazz del mundo y todo tipo de bebidas, excepto té y café".

La etiqueta "Live at the Village Vanguard" figura en la cabecera de más de un centenar de discos esenciales en la historia del jazz. Sólo este mes se han publicado media docena y, entre ellos, al menos, dos obras maestras indiscutibles: Lost in a dream (ECM), a cargo del trío del baterista Paul Motian; y Live at the Village Vanguard (ACT), protagonizado por el saxofonista Lee Konitz.

Ocho activistas opuestos a Unión Fenosa asesinados en seis meses en Guatemala


El conflicto entre Unión Fenosa y comunidades afectadas por los altos precios y los cortes de suministro llevaron al Gobierno de Guatemala a declarar el estado de sitio en el departamento de San Marcos. Desde octubre de 2009, ocho líderes sociales destacados en la lucha por la expulsión de la multinacional han sido asesinados, cuatro de ellos en marzo de 2010. Señalan vínculos de la compañía con el narcotráfico

MARTÍN CÚNEO
Diagonal




El 24 de octubre de 2009, Víctor Gálvez recibió 32 impactos de bala cuando salía de la oficina donde atendía a los vecinos damnificados por DEOCSA, una de las dos filiales de Unión Fenosa en el país. El asesinato de este destacado opositor local a la eléctrica española conmovió Malacatán, un municipio situado en el departamento de San Marcos, a 250 kilómetros de la capital, cerca de la frontera con México.

El conflicto había comenzado mucho antes. La oposición a la gestión de Unión Fenosa y la lucha por la nacionalización del sector eléctrico, iniciada con su privatización en 1999, había alcanzado a finales de 2009 la dimensión de un conflicto abierto. Ya en noviembre de 2004, la Corte de Constitucionalidad guatemalteca había determinado que Unión Fenosa, a través de su filial DEOCSA, estaba realizando cobros indebidos mediante un impuesto ilegal, y que debía devolver cerca de 200 millones de euros a los usuarios. Algo que nunca hizo.

90.358 demandas

El 8 de julio de 2009, una carta de 30 organizaciones, movimientos sociales, sindicatos y partidos políticos del Estado español, con motivo de la adquisición de Unión Fenosa por parte de Gas Natural, denunciaba las prácticas habituales de la multinacional en Guatemala. Entre las irregularidades recogidas, además de la violación del dictamen de la Corte, el texto documentaba “cobros indebidos en las facturas (…), represalias de Unión Fenosa contra la población dejando sin suministro eléctrico a las comunidades que protestan por las altas tarifas y la mala calidad del servicio”. Sólo en los primeros cinco meses de 2009, la Comisión Nacional de Energía guatemalteca recibió 90.358 denuncias contra la compañía. “Las tarifas eléctricas para el consumidor final comenzaron a incrementarse de forma exponencial, y el servicio no ha dejado de empeorar. Han sido presentadas innumerables denuncias por los usuarios ante los cobros desproporcionados, los cortes de energía sin aviso previo y el abuso de autoridad de sus funcionarios ante los reclamos de las poblaciones rurales”, relata a DIAGONAL Jesús Carrión, del Observatorio de la Deuda en la Globalización.

Después de una consulta popular para exigir la salida de la filial de Unión Fenosa, numerosas comunidades del departamento de San Marcos se organizaron para no pagar las facturas de la eléctrica española. Las demandas: la expulsión de la multinacional del país, la nacionalización del sector, la creación de empresas municipales de energía y la reforma de la Ley General de Electricidad.

La respuesta de Unión Fenosa, según denuncian las organizaciones sociales, fue el corte del suministro de electricidad a partir del 15 de diciembre del año pasado. “Tras una semana sin energía, los habitantes se quedaron también sin agua, colocados ante el riesgo de enfermedades infecto-contagiosas. En los hospitales y en los centros de salud del área se perdieron alrededor de 40.000 vacunas destinadas para los niños y niñas de los municipios afectados”, relatan desde el Frente Nacional de Lucha por la Defensa de los Servicios Públicos y los Recursos Naturales (FNL). A pesar de que Unión Fenosa adujo problemas técnicos, para la prensa guatemalteca la causa del corte del fluido eléctrico en varias comunidades de San Marcos, entre ellas Malacatán, había que buscarla en los 7,5 millones de euros que los vecinos debían a la compañía: 60.000 personas llevaban un año en huelga de pago como forma de protesta por los “abusos” de Unión Fenosa.

El corte de suministro eléctrico días antes de Navidad encendió a las comunidades. Tras pasar tres días sin luz, centenares de vecinos bloquearon las rutas que comunican México con Guatemala. Se sucedieron tomas de carretera, plantones, marchas y cientos de asambleas informativas. El Gobierno de Colom no tardó en acusar al Frente de Defensa de los Recursos Naturales y Derechos de los Pueblos (FRENA), organización a la que pertenecía Víctor Gálvez antes de ser asesinado, de ser responsable de conexiones ilegales, una práctica muy común en la región. El 22 de diciembre, el presidente guatemalteco decretaba el estado de prevención en San Marcos, una especie de estado de sitio, todavía vigente, con el que quedaron suspendidas la mayoría de las libertades y derechos civiles. Hasta el momento el estado de prevención, decretado en principio para 15 días, ha sido prorrogado en seis ocasiones. “De los ocho dirigentes populares que han sido asesinados, siete lo han sido en el marco del Estado de sitio. La población no puede reunirse para articularse, porque es delito que se reúnan más de tres personas”, denuncia a DIAGONAL Roberto Madriz, de la Comisión Política del FNL. “Los sicarios del narcotráfico recorren armados las aldeas, diciéndole a la población ‘o pagan o los matamos’. Al día siguiente de que se decretara el estado de sitio, Unión Fenosa abrió oficinas justo en el edificio desde donde opera el capo del narco de la zona, en un edificio que todo el mundo sabe que es de su propiedad. Con ello, lanza un claro mensaje al pueblo”.

Mantener el negocio

Para la Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos de Guatemala (UDEFEGUA), el Estado de sitio sólo puede entenderse “como un mecanismo del Estado para resolver el ‘problema’ del servicio eléctrico en el Departamento y la posibilidad de que DEOCSA-Unión Fenosa pudiera mantener su negocio”.

El 13 de enero de 2010, Evelinda Ramírez, presidenta del Comité de FRENA en Chiquirines (Retalhuleu), volvía en coche de la capital hacia su casa, en el municipio de Ocós, en San Marcos. Durante dos días se había reunido con diferentes autoridades del Gobierno para reclamar el esclarecimiento del asesinato de Víctor Gálvez, la suspensión del estado de sitio y la expulsión de Unión Fenosa del país.

Entre los kilómetros 206 y 208 de la Carretera del Pacífico, una camioneta Ford Pick Up blanca con los vidrios polarizados interceptó el coche. Los disparos mataron a Evelinda Ramírez e hirieron a dos de sus acompañantes. También en Malacatán, era asesinado el 29 de enero Pedro García, miembro del Comité Ejecutivo del Sindicato de Trabajadores y Trabajadoras de la Municipalidad y activista por la nacionalización de la energía en su pueblo, San Pablo. Pocos días atrás, García había denunciado irregularidades cometidas por el Consejo Municipal de Malacatán.

La historia se repite

Un final parecido le esperaba a Octavio Roblero, católico de base, integrante del FRENA, del FNL y uno de los principales líderes de San Marcos en la lucha por la nacionalización del sector energético y la expulsión de Unión Fenosa. El asesinato de su cuñado, Víctor Gálvez, y las amenazas de muerte recibidas, le llevaron a presentar un recurso de protección a la Corte Suprema el 20 de enero. En la tarde del 17 de febrero, mientras Roblero cerraba la puerta de su negocio en la estación de autobuses de Malacatán, fue acribillado por desconocidos desde un coche. Este cuarto asesinato volvió a trascender las fronteras de Guatemala.

El 21 de febrero, una nueva carta de 50 organizaciones, sindicatos y partidos españoles fue enviada a los presidentes Álvaro Colom y Rodríguez Zapatero, a los directivos de Unión Fenosa-Gas Natural y a los principales accionistas de la eléctrica, La Caixa y Repsol. El documento señalaba que estos asesinatos se debían a la “actividad social” de las víctimas y a “su lucha contra los apagones y los cobros excesivos de DEOCSA”, así como “al intento de silenciar la actividad de los movimientos sociales y de los defensores de los derechos humanos”.

Al mismo tiempo, la carta apuntaba a “la responsabilidad del Gobierno español en la impunidad de estos asesinatos” ya que ante estas denuncias “no ha puesto en marcha todas las medidas diplomáticas y políticas necesarias para esclarecer y frenar esta situación”. Exactamente un mes después de la difusión de la carta, el 21 de marzo, tres líderes comunitarios eran “salvajemente asesinados a bala y machete” en el municipio de Ocós, en el departamento de San Marcos, según un comunicado conjunto del FNL, Plataforma Agraria y la organización ecologista Ceiba. Carlos Noel Maldonado Barrios, de 60 años, Leandro Maldonado, de 78 años y Ana María Lorenzo Escobar, de 40 años, habían dedicado su activismo a la expulsión de Unión Fenosa del país y al derecho de las comunidades al libre acceso al agua potable.

Intervención del Ejército

Al día siguiente, en la cercana aldea de Las Brisas, también en San Marcos, el activista Santiago Gamboa era asesinado por “balas del Ejército”, según el FNL. Gamboa era dirigente del Comité de Vecinos en lucha por la nacionalización de la energía eléctrica en la comunidad de Santo Domingo. Aquel día por la mañana, según el mismo comunicado, diez empleados de una subcontrata de Unión Fenosa habían acudido a desconectar el fluido eléctrico. La reacción de la comunidad fue retenerlos y denunciar el hecho a las autoridades. El Gobierno envió 250 soldados para “rescatar a las personas secuestradas por una turba”. Los soldados abrieron fuego contra los manifestantes. Además de Gamboa, que murió en el acto, otros seis vecinos fueron alcanzados por las balas de los soldados.

El operativo del Ejército en Las Brisas fue seguido, según denuncia el FNL, por la persecución de líderes sociales: “Cubiertos con el argumento de que se trata de acciones contra el narcotráfico, han allanado las viviendas de los dirigentes locales del movimiento contra Unión Fenosa, han inundado las calles con tropas amedrentadoras, han creado una situación de terror entre la población”. La organización de derechos humanos UDEFEGUA señala la complicidad entre la multinacional, el Estado y el crimen organizado: “Es inaceptable que en pleno Estado de excepción implantado por el Gobierno para proteger los intereses de una transnacional que roba y viola la ley, las bandas de criminales, al servicio del narcotráfico, del Gobierno y de Unión Fenosa, actúen con total impunidad”.

“La Policía y el Ejército han jugado el papel de matones armados al servicio de Unión Fenosa”, sostiene Roberto Madriz, del FNL. Sin embargo, admite que hasta ahora no hay pruebas que valgan ante un tribunal: “No existe ninguna evidencia que pruebe la complicidad de Unión Fenosa en la ola de asesinatos de dirigentes que se le oponen. Pero ante la ausencia de evidencia que apunte en cualquier otra dirección, no puede tampoco descartarse como sospechosa. De hecho, no hay nadie, en absoluto, implicado como autor material o intelectual. La más absoluta impunidad rodea cada uno de estos hechos”.

TV Smith, recuperando el legado de The Adverts


RAFA GARCÍA-MORENO
Sonicwavemagazine




TV Smith, líder de la mítica formación punk británica The Adverts, creadora de himnos como “Gary Gilmore's Eyes” o “Bored Teenagers”, regresa a nuestro país a mediados de abril para repasar todo su legado musical, con un repertorio que cubrirá sus dos discos con The Adverts y lo mejor de sus composiciones en solitario, sin olvidar proyectos como TV Smith's Explorers o Cheap. Para su gira española se hace acompañar de BB y Yuri de Suzy & Los Quattro. Un mito del punk recorre nuestros escenarios, no pierdas la oportunidad de verle en directo.

Del 15 al 25 de abril estarás haciendo una extensa gira por España. Háblanos del repertorio que conformará esta gira, tengo entendido que es un repaso a la trayectoria de The Adverts y a tus composiciones en solitario.

Cubrirá toda mi carrera, desde los dos discos de los Adverts hasta canciones de mis discos más recientes.

¿Habrá también un recuerdo para TV Smith's Explorers o Cheap?

Por supuesto, no quiero dejar fuera a ninguno de mis periodos, todos son importantes para mí y creo que esta gira será una buena forma de unirlos todos. Siempre he creído que el éxito no tiene nada que ver con la calidad de la música, así que tocaremos canciones de mis etapas menos exitosas así como los hits que todo el mundo espera.

En esta gira te encargas de la guitarra. ¿Quién te acompañará al bajo y la batería?

BB y Yuri de Suzy & Los Quattro. Jonathan “BB Quattro” y yo llevamos muchos años trabajando juntos, desde que él y Suzy organizaron mi primera gira española. Grabamos un single juntos y fué tan bien que cuando tuve la idea de recrear el primer disco de los Adverts en directo hace un par de años le pedí a Jonathan que montara él la banda. Ha hecho lo mismo para esta gira, pero decidimos hacerlo en formato trío para tener más espacio a la hora de escoger canciones sin concentrarnos únicamente en el material más punk. Creo que el trío será el formato ideal para este repertorio.

Centrándonos en la trayectoria de The Adverts, siempre me ha sorprendido que vuestro primer disco, “Crossing The Red Sea With The Adverts”, alcanzara gran repercusión y sin embargo vuestro segundo álbum, “Cast Of Thousands”, pasara desapercibido. ¿Cuáles piensas que fueron las razones?

¿Cómo defines el éxito? En su momento fue un fracaso comercial pero actualmente es considerado, al menos por la prensa inglesa, como una obra maestra perdida y no para de aparecer en listas de lo mejor de la época. La demanda es tan grande que ya va por la segunda reedición. Artistas cruciales del hardcore punk americano como Henry Rollins o Fugazi lo citan ahora como un disco más importante que el primero de los Adverts, y por supuesto después de haber sido tan vilipendiado por la crítica en su día, me encanta ver cómo ahora se le hace justicia al disco. Después de 30 años, puedo decir que el álbum era correcto, ¡el momento no!

Antes de The Adverts tuviste una banda de tintes glam, Sleaze.

Hace poco estuve escuchando material de Sleaze. Siempre he tratado de no hablar mucho de ese proyecto pues tenía miedo de que la gente esperase algo así como el pre-punk de los Adverts y se llevara una desilusión. Esta nueva escucha me encantó. Las canciones son largas y lentas, muy influenciadas por el glam y el prog rock, pero tenían un aire amenazador no habitual en esa época. Hice ese disco mientras estaba en la escuela de arte con dieciocho años, así que bueno, creo que no está mal. Igual algún día lo reedito.

¿Qué recuerdos guardas del año 1976 momento en el que comienza a fraguarse The Adverts en medio del estallido del punk en Inglaterra?

Lo veo todo como en una neblina de adolescente. Es lo que tiene encontrarse en el sitio adecuado en el momento adecuado, que no te das cuenta de lo importante que va a ser todo en el futuro. Estábamos más preocupados por montar la banda y tocar que por cómo iba a encajar eso en la historia de la música. Gaye y yo nos mudamos a Londres desde una zona menos urbanita y cada noche había bandas interesantes que ver, los Stranglers, The Damned, los Pistols. The Clash. Cuando montamos el grupo, había sitios donde actuar desde el primer momento. Era obvio que algo estaba pasando y que éramos parte de ello. No nos preocupaba tanto el papel que nos daría la historia, sino cosas más mundanas como poder pagar la cena de esa noche...

¿Qué sientes cuando canciones como “Gary Gilmore's Eyes”, “Bored Teenagers”, “One Chord Wonders” o “No Time To Be 21” son tomadas como referentes de una época o claves para comprender la historia del rock?

Me gusta. Las escribí de forma honesta y creo que son una visión honesta de ese período y lo que pasaba por nuestras cabezas.

Realizas una media de 120 conciertos al año. ¿Puedes permitirte vivir de la música o compaginas esta con otro trabajo?

Suelo tocar más de 100. Y luego están los viajes, el escribir... Suelo ganar lo suficiente para vivir, pero incluso cuando eso no sucede, no hay tiempo para un trabajo normal. Esto es algo así como un trabajo, pero realmente es mi vida.

Stooges, Sex Pistols, The Germs… han decidido regresar a los escenarios. ¿The Adverts nunca será posible verles?

Es una idea agradable, pero NUNCA va a pasar. Gaye decidió dejar de tocar al separarse los Adverts y nunca ha vuelto a tocar un bajo. Howard el guitarrista murió hace unos años de un tumor cerebral. Perdí el contacto con el batería original y nunca nos llevamos bien así que la verdad es que no volvería a trabajar con él. Me hacen esta pregunta a menudo, pero seamos realistas: una reunión de los Adverts sería una farsa, y no quiero ser parte de ello. No tengo problema en tocar las canciones -¡al fin y al cabo son mías!- pero no quiero subir a un escenario con una banda haciendo ver que somos algo que no somos. Eso es lo bonito de la gira que vamos a hacer ahora: tocaremos un puñado de canciones, muchas de los Adverts, tendremos la energía y el espíritu del punk rock sobre las tablas pero el sentimiento será el de una banda que está ocurriendo en el presente, y no como una banda que trata de copiar algo que ocurrió hace 30 años.

El verdadero rostro del inmigrante de los cayucos

NICOLÁS CASTELLANO
Cadenaser.com




Ni analfabetos, ni huyendo del hambre, ni "engañados por las mafias". 26 años, con formación, con empleo, sólo el 1,2 fue convencido "por los pasantes" para subirse a un cayuco con destino a España, es el perfil del inmigrante que trató de llegar a nuestro país de 2006 a 2008. Un amplio y riguroso estudio de Cruz Roja desmonta muchos de los mitos en torno a la migración africana por esta ruta marítima. Cada inmigrante pagó 641 euros de media por el viaje, sólo en esos tres años la ruta de los cayucos generó un movimiento de 45 millones de euros.

Si tenían trabajo, el 86% y sus salarios eran superiores a los de la media de sus países origen. Tres de cada cuatro contaba con una formación educativa media, más del 75% era superior a la General Básica. El 98% intentaba por primera vez emigrar a Europa, y sólo el 1,2% se animó a subirse a un cayuco"reclutado por pasadores de personas", frente al mito de que eran "las mafias", como las califican los políticos europeos, las que "engañaban" a los jóvenes para arriesgar la vida en esas barcazas. Son solo algunas de las conclusiones del Estudio ’Migraciones africanas hacia Europa. Estudio Cuantitativo y comparativo. Años 2006-2008. Centro Nº6 de Nouadibou, Mauritania’ realizado por un amplio equipo de técnicos de Cruz Roja Española y la media Luna Roja Mauritana después de entrevistar a 5.191 emigrantes africanos interceptados en Mauritania cuando intentaban llegar a España a bordo de cayucos.

Es importante subrayar que se trata de un estudio ceñido a la ruta de los cayucos desde Mauritania y Senegal hacia Canarias, que tiene unos condicionantes muy diferentes a los movimientos migratorios que se produjeron antes de 2006 o de lo que sucede en la que es ahora la principal vía de salida de emigrantes africanos, la ruta desde Somalia hacia Yemen a través del Golfo de Adén, donde el año pasado cruzaron más de 50.000 personas que si huían de situaciones de desnutrición y de conflictos armados.

Desde abril de 2006 cuando una antigua escuela fue reconvertida, con la ayuda del ejército español ,en el centro de asistencia a los migrantes interceptados en las costas mauritanas de Nuadibú, Cruz Roja Española y la Media Luna Roja Mauritana han asistido a 9.733 personas. A más de la mitad, los mediadores de esta organización humanitaria les realizaron un completo cuestionario con el que pretendían definir el perfil de los jóvenes africanos que intentaban llegar a Europa a través de la ruta de los cayucos. Las alargadas piraguas de pescadores del África Occidental aparecieron por primera vez a finales de 2005 en las costas de las islas canarias cargadas con jóvenes africanos, pero no fue hasta 2006 cuando esta vía batió todos los records de la migración por vía marítima hacia España y Europa con la llegada de 31.678 personas a Canarias.

Desde entonces los técnicos de Cruz Roja estaban investigando sobre el terreno qué resortes podrían explicar que la ruta desde Senegal y Mauritania se convirtiera entonces en la principal vía de entrada hacia Europa, al menos hasta finales de 2008 (ver gráfico 1). El resultado 4 años después en un estudio que tira por tierra numerosos estereotipos y prejuicios que tanto la clase política europea como los medios de comunicación han construido en torno a sus verdaderos protagonistas, los jóvenes subsaharianos.

De las 5.191 entrevistas realizadas en el centro de inmigrantes de Nuadibú se dibuja el siguiente perfil mayoritario del migrante que pretendía llegar a España: "Hombre joven, con una media de edad de 26 años, el 58% solteros, sin hijos, con formación general básica, con personas a su cargo, con trabajo antes de emigrar y con unos ingresos medios de 80 euros mensuales". De los cerca de 10.000 inmigrantes atendidos por esta organización el 8% eran menores de edad y sólo 21 eran mujeres .

El 86% de los encuestados tenían trabajo antes de emprender el viaje hacia Europa (ver gráfico 2) algo que ha sorprendido a los responsables de este estudio "porque no se corresponde con la idea que teníamos de que eran los más vulnerables en el África Occidental los que buscaban en el viaje migratorio a Europa una vía para el futuro de sus familias" asegura, en declaraciones a la SER, Jaime Bara, coordinador del estudio y miembro del departamento de cooperación internacional de Cruz Roja Española. La mayoría estaba empleado en la agricultura, el comercio y la pesca. Más del 75% contaban con educación superior a la General Básica (ver gráfico 3) muy por encima del nivel medio de estudios en Senegal, Mali y Gambia, los tres países de donde procedían el 97% de los jóvenes migrantes, frente a sólo un 3% del resto de países africanos.

"La tasa de analfabetismo en población adulta (más de 15 años) en Senegal es del 60,7%, en Mali de 76%, en Gambia de 57,5% y Mauritania de 48,8%", precisa el estudio. Jaime Bara señala que esta es "la auténtica fuga de cerebros, personas que pueden aportar valor a sus países, los más preparados, son los que se van a otros países en busca de un bienestar, perder a estas personas con una formación profesional, alfabetizadas, suponen un gran déficit para estos países".

Casi la totalidad, el 98%, no procede de países en conflicto salvo los que venían de la región de Casamance donde la guerrilla lucha por la independencia de Senegal de esta zona de enorme riqueza agricola .

El mito de las "mafias" hecho añicos

El 98% es la primera vez que intentaba emigrar a Europa y también la primera ocasión en la que es repatriado, frente a otras vías como la de Libia o Marruecos donde las personas permanecen durante años intentando culminar su proyecto migratorio con varios intentos (ver gráfico 4), Sólo el 1,2% de los jóvenes responden en la encuesta haber sido "reclutado por un pasador" frente al 70% que dice que fue una decisión propia o el 12% que apunta a que le convenció su familia."Esta pregunta aclara una cuestión importante, puesto que se tiende a pensar que la decisión de migrar surge la mayoría de las veces de una presión o imposición familiar, sin embargo, la encuesta refleja que en más de un 70% de los casos la decisión es propia" (ver gráfico 5).

Casi la mitad de los viajes, el 48,8% fueron organizados por "medios propios", frente al 32% organizados por los ’pasadores’. Nuadibú y la pequeña isla de Diogué, en la desembocadura del río Casamance en el sur de Senegal fueron los dos puntos principales puntos de salida que salieron a relucir en las encuestas. Según se señala en el informe "si observamos las tendencias por años, en el 2006 un 63% de los viajes fueron organizados por ’pasadores’. Esta cifra desciende drásticamente en 2007 y 2008. En estos dos últimos años el porcentaje de viajes organizados por medios propios se eleva considerablemente a 72 y 52% respectivamente". Al preguntarles si estarían dispuestos a volver a intentarlo, el 70% manifiesta que no, que regresará a su país y se quedará en él.

45 millones de euros invertidos en el sueño europeo

Aunque el precio del ’pasaje’ para subirse a un cayuco fue oscilando levemente, la media que pagó cada inmigrante fue de 641 euros. Cruz Roja ha multiplicado esa cifra por las personas que llegaron a España esos 3 años y da como resultado que estas personas han invertido un total de 45 millones de euros para tratar de cumplir sus "sueños europeos" (ver gráfico 6).

En el estudio se explica de esta manera: "Si sumamos las cantidades pagadas por todos los encuestados que han respondido a la pregunta, obtendríamos un total de 1.114.465,21 de Euros. Si lo extrapolamos al número de personas migrantes llegadas a las costas españolas entre los años 2006 al 2008 (70.661) nos da una cifra de 45 millones de Euros. Cifra verdaderamente alta, que hace comprender la magnitud del negocio que se ha formado en torno a la migración, derivado de su alta rentabilidad y la relativa facilidad con que se lleva a cabo; obviando, por supuesto, el gran peligro que corren los migrantes que utilizan la vía marítima en la travesía hacia el lugar de destino."

Jaime Bara que tiene una amplia experiencia en cooperación internacional y especialmente en África asegura que "con 45 millones de euros se pueden hacer inversiones muy importantes en este continente".

La de los cayucos es una de las rutas más duras y dramáticas de todas las que tratan de conducir a Europa y donde se han producido más muertes constatadas desde 2006," inmigrantes extremadamentes vulnerables, miles de personas han perecido ahogadas y aunque el número de personas que atendemos en Mauritania se ha reducido a la mitad no deja de ser una sangría de miles de jóvenes cualificados que tratan de buscar una salida y una mejor forma de vida acaben falleciendo o fracasando en su intento" recuerda Bara que subraya que" el proyecto migratorio está muy mitificado, y sólo una minoría de los que se lo proponen acaban llegando desgraciadamente".

En 2009 cayó a la mitad las personas que pasaron por el polémico centro apodado ’Guantanamito’ por sus duras condiciones. Aministía Internacional o CEAR han cuestionado las condiciones en las que son recluidos los inmigrantes y Jaime Bara reconoce que "requeriría de otras mejoras, existen alternativas como las que propone Naciones Unidas para no tener que detener a estas personas, lo que sucede que en 2006 en Mauritania no existían instalaciones con las mínimas condiciones para acogerles. Las condiciones son infinitamente mejores que las que tenían antes de crearse el centro en 2006 y hay que tener en cuenta la estancia media en el centro es de 4 días".

La llegada de inmigrantes por esta vía a España ha descendido a niveles desconocidos desde mediados de los 80 cuando llegó la primera patera a las costas andaluzas o desde 1994 cuando arribó a Canarias la primera barca con inmigrantes irregulares. En lo que va de año el descenso es del 99% en Canarias donde sólo ha llegado una patera en 2010, mientras que desde 2008 no se ha detectado la salida de ni un solo cayuco desde Senegal. Esto no significa que se haya cerrado esta vía porque los movimientos migratorios siempre han sido cambiantes. "Nuestra esperanza es que este flujo de inmigración irregular disminuya, no porque estemos en contra porque consideramos la emigración un derecho de toda persona sino porque la emigración llevada acabo de esta forma tiene unas consecuencias humanitarias catastróficas desde el punto de vista psicológico y físico para las personas que lo intentan", concluye Bará. Cruz Roja Española cuenta además con otros dispositivos de atención a migrantes en Senegal y Mali.

Justificar a ambos lados

Led Zeppelin: 35 años de “Physical Grafitti"


Uno de los mejores discos de Led Zeppelin, también uno de los más destacados álbunes dobles de la historia del rock. “Physical grafitti” supone un tributo a la música en sí misma, al concepto inmortal de la expresión artística, al trabajo de un grupo musical que exploró los límites del rock and roll, los encontró y los amplió. A treinta y cinco años de su edición, el sexto disco de la sociedad formada por Page, Plant, Jones y Bonham aún no ha sido superado


JUANJO ORDÁS
Efe Eme




Existe el extendido equívoco de que en los álbunes dobles siempre sobra algo. Claro que existen discos aparatosos de larga duración, pero cuando el doble LP obedece a la necesidad artística y al criterio a partes iguales, el empaque se refuerza. ¿Qué canción sobra en “Exile on Main St”? ¿Y en “London calling”? ¿Qué tema restarías a obras como “Honestidad brutal” y “El viaje a ninguna parte”? ¿Y del LP que nos ocupa? Difícil elección, cada una de ellas es una pincelada de la obra final.

Cualquier disco digno de interés debe ser considerado en su integridad, lo cual precisa tiempo. Tiempo que se multiplica por dos cuando se trata del doble de temas. Si ya de por sí es complejo obtener una visión global de algunos álbunes sencillos, con uno doble es mucho más complicado. Y no siempre el oyente disfruta de todo el tiempo que desearía en compañía de sus vinilos y CDs favoritos. A veces, el tildar un disco extenso de desmesurada y pretenciosa empresa no deja de ser sinónimo de falta de atención, interés o tiempo. Y un disco no es excelente por ser doble, pero muchos discos dobles sí son excelentes. Por ello, “Physical grafitti” requiere tranquilidad, apreciar sus paradas y comprender la lógica necesidad de cada una de sus canciones.

Una de las grandes bazas de “Physical grafitti” es que, pese a contener gran cantidad de información sonora, no es un disco extremadamente complejo, salvo en el caso de uno de sus temas. Vaya por delante que cualquier canción firmada por Led Zeppelin tiene su dificultad, pero se trata de un trabajo bastante más cercano a la brillantez de “Exile on Main St” que a la genial locura conceptual de “The wall”. Al final mandan las canciones más que una idea concreta. Eso permite degustar el disco tanto en bloque como tema a tema, e incluso intercalar bastantes de sus canciones (concretamente las menos progresivas) con otras anteriores y posteriores al repertorio de la banda sin que nada chirríe. ‘Traped underfoot’ podría haber formado parte de “Houses of the holy” e ‘In my time of dying’ del cuarto disco.

La aproximación a “Physical grafitti” debe hacerse desde dos vertientes. Por una parte, a nivel secuencial nos encontramos un disco tremendamente variado (rock, funk, folk), que se mueve a través de todas las facetas de Led Zeppelin, dividido en dos vinilos amarrados por un fantástico nudo oriental (es decir, por sus dos temas centrales: ‘Kashmir’ e ‘In the light’). Por otro lado, a nivel cronológico nos encontramos con un grueso de ocho canciones totalmente nuevas complementadas por otras siete rescatadas de antiguas grabaciones del grupo. Es decir, un particular monstruo de Frankenstein aunque guapo, atractivo y sin costuras. Evidentemente, hay una historia de por medio.

En 1974 Led Zeppelin era una de las bandas más grandes del planeta, una engrasada maquinaria formada por los cuatro músicos y su peligroso manager, Peter Grant. A nivel comercial jamás prestaron atención a singles, ellos elaboraban obras completas. La historia de Zeppelin está tan saturada de exceso festivo que a veces parece olvidarse el amor a la música que sus cuatro componentes profesaban. Una vez alcanzado el éxito no cesaron en seguir creando y expandiendo sus horizontes. Sus legiones de fans crecían, así como su dimensión mitológica alimentada por leyendas aunque especialmente nutrida por álbunes maravillosos, llenos de una sana falta de prejuicios que les llevaba de un viaje a otro en una continua aventura musical, como si se tratara de una tripulación pirata cuyos tesoros recaudados fueran joyas musicales. Es en el citado año en el que el grupo comenzó a trabajar en la que sería la continuación de “Houses of the holy”, su anterior y magnífico trabajo editado en 1973, aunque las sesiones se vieron interrumpidas por un amago de abandono por parte de John Paul Jones. La figura del bajista, teclista y arreglista siempre fue eclipsada por los explosivos caracteres de sus restantes compañeros, pero Led Zeppelin sin él sencillamente no habría tenido sentido. Su mano se dejaba sentir en cada uno de los temas del cancionero del grupo. Su hermosa mandolina en ‘Goin’ to California’, su piano eléctrico en ‘Misty mountain hop’, el órgano de ‘Thank you’ o sus gruesas líneas de bajo en ‘Dazed and confuse’ son buenos ejemplos de porqué su decisión de abandonar la banda (o al menos descansar de ella) provocó la interrupción de las sesiones de grabación.

Vueltas las aguas a su cauce y con Jones de nuevo en el redil a las pocas semanas, los ensayos se reanudaron en el mismo lugar donde habían comenzado, es decir, en Headley Grange (vieja casa del siglo XIX transformada en estudio de grabación y por la que pasaron algunas de las grandes estrellas del firmamento musical de los 60 y los 70). Allí la banda armó el grueso de lo que sería su nuevo disco, un trabajo ecléctico con el que continuaban trabajando más allá de los confines de la música popular (incluido el rock, claro). Es importante señalar que aunque la edición final de “Physical grafitti” supusiera una dosis doble del concepto de Led Zeppelin, el grupo siempre se había caracterizado por su eclecticismo musical. Los cuatro ingleses jamás se limitaron a tocar un simple palo pudiendo abarcar mucho más. No hay más que tomar cualquier de sus trabajos como ejemplo, ya sean anteriores o posteriores a “Physical grafitti”. En su disco de debut convivían sin problemas arrebatos de rock adrenalínico (‘Communication breakdown’) con diabólicos blues progresivos (‘Dazed and confused’) e incluso con aproximaciones al folk rock (‘Baby, I’m gonna leave you’). Si avanzamos hasta “In through the outdoor”, observaremos que su último disco en estudio también acogió canciones de diversa índole tales como la progesiva ‘In the evening’ y el rock clásico de ‘Hot dog’. Por ello, la variedad no es algo exclusivo de “Physical grafitti”, aunque venga servida en dos tazas.

Cuando el grupo hubo completado las ocho canciones que compondrían su nuevo disco, fue obvio que el conjunto de nuevas piezas superaba la duración de un LP sencillo. En lugar de reducir el minutaje abandonando una de sus nuevas creaciones, se decidió incluir más temas y llegar al doble LP. Todo a lo grande. Estos temas que habrían conformado el disco en su formato sencillo –si el espacio lo hubiera permitido– habrían sido ‘Custard pie’, ‘In my time of dying’, ‘ Trapled underfoot’, ‘Kashmir’, ‘In the light’, ‘Ten years gone’, ‘The wanton song’ y ‘Sick again’. Es decir, se trataba de un disco que prestaba atención a la grandilocuencia y a una dominante electricidad.

A ellos se unieron siete piezas afortunadamente rescatadas de sesiones pertenecientes a la grabación de sus anteriores cinco discos. Así, a las nuevas creaciones se sumaron ‘The rover’, ‘Houses of the holy’, ‘Bron Y Aur’, ‘Down by the seaside’, ‘Night flight’, ‘Boogie with Stu’ y ‘Black country woman’. Las dos primeras, así como la última, fueron grabadas para “Houses of the holy” (¡sí, el tema títular no entró en el álbum en su día!), aunque Page añadió nuevas guitarras a ‘The rover’. Así mismo, ‘Bron Y Aur’ provenía de las sesiones de “Led Zeppelin III” mientras que ‘Down by the seaside’, ‘Black country woman’y ‘Night fight’ llegaban de las de “Led Zeppelin IV”.

Es así como el originalmente duro y progresivo “Physical grafitti” se transformó en un recorrido a través de todas las facetas musicales exhibidas a lo largo de la carrera de la banda mediante esas visitas a épocas pasadas. Evidentemente, el grupo sabía lo que seleccionaba, se trataba de material de muy alto nivel en el que incluso los temas más disparatados aportaban algo esencial. A este respecto, son destacables dos cosas. Por un lado, que el ingeniero de sonido Keith Harwood supo mezclar a la perfección las canciones para que encajaran como un guante entre ellas. Por otro, el orden secuencial no sólo era el adecuado, sino perfectamente hilado, una muestra de inteligencia y estrategia emocional y sonora.

Las letras de Plant conjugan las vivencias de la carretera con mitología rockera y espiritualidad, dependiendo de la canción. Hay que tener en cuenta que, al constar de tanto temas nuevos como rescates, el contenido lírico se diversifica. Hay que ser justo y no pensar en Plant como en un Dylan pero también reconocerle la misma capacidad de Mick Jagger (o Keith Richards) para crear poderosas imágenes mediante sus letras. Todo sin ser prodigios de la literatura.

El disco se abre como se cierra, el inicio con ‘Custard pie’ y el final con ‘Sick again’ tienen en común unas guitarras corpulentas y un ritmo caldeado, no especialmente agresivo aunque tajante. Ciertamente ‘Sick again’ es un tanto más feroz que ‘Custard pie’, pero el nexo es claro, rock sin contemplaciones a medio tempo con cierta mesura, lejos de la acometida de otros temas iniciales como ‘Black dog’ o ‘Inmigrant song’. Ahí se demuestra, nada más empezar, su interés por seguir creciendo y por afilar sus viejas armas con la experiencia y la madurez.

En cualquier caso, el inicio es inmejorable, resultando una puesta en escena de la esencia clásica de Zeppelin, una tema ideal para reconectar con sus seguidores, dejando claro quienes son y, aún más importante, quienes siguen siendo tras dos años de ausencia discográfica, un periodo de tiempo demasiado amplio para una banda como ellos y para una época en la que la producción musical era mucho más continua que en la actualidad. La guitarra cortante de Page arranca con un riff seco aunque lleno de imaginación (el gran punto fuerte de Page, al margen de su técnica), la batería aplastante de Bonham impulsa el tema con su descomunal potencia y beat único (escuchad ese bombo), Jones se erige como el multiinstrumentisa esencial que era y Plant se desgañita con su clásica mezcla de sentimiento y arrogancia, presentando una nueva voz más rasgada que de costumbre, elegante pero un tanto más sucia, con más matices incluso. Se rumorea que este nuevo registro podría haberse producido a partir de una operación vocal. En cualquier caso, parece que Plant llega más allá de sus propios límites interpretativos con acierto.

El segundo tema, ‘The rover’, ya plantea cierta épica que se consumará en otros temas del disco. Los juguetones e inspirados dibujos de guitarra de Page parecen remitir en parte a ‘Stairway to heaven’, a esa melancolía que en esta ocasión se reviste de un ritmo tenaz y lineal, sin cambios y movimiento continuo. Son precisamente el guitarrista y Robert Plant quienes toman el timón en un tema de temperamento emotivo aunque lleno de vitalidad.

La recuperación y revisión del tema tradicional ‘In my time of dying’ comienza a dejar claro como el grupo se entrega al ritual musical, dejando al oyente formar parte de lo que, por momentos, parecen partes maravillosamente improvisadas. Su largo desarrollo permite a Zeppelin jugar con distintos climas, con una parte lenta en la que Plant se luce con feeling y que se alterna con otros pasajes de rimo más rápido en los que Page y Bohan toman el control con sincronizados riffs y redobles. El riff de Page es una nueva muestra de su genialidad, aportando su esencia creativa a una canción cuya autoría se pierde en el tiempo y en la que encaja su particular estilo. La fuerza que despide ‘In my time of dying’ es difícil de describir, se trata de un arrebato vibrante y primitivo.

Pero un tema de desarrollo largo y lleno de alma no era nada nuevo en el repertorio de los ingleses. Así tampoco lo era la luminosa ‘Houses of the Holy’, una canción de inocente melodía casi pop que podría haber encajado incluso en su primera obra. Lo extraño es que realmente habría podido encajar en el disco del mismo título para el que originalmente se grabó. ¿Tan raro habría sido que hubiera seguido a canciones como ‘Over the hills and far away’ o ‘D’yer ma’ker’? En absoluto, pero solo ellos conocen la razón de su exclusión. Afortunadamente encontró su lugar en “Physical grafitti”, aportando ligereza tras la brutal ‘In my time of dying’ y precediendo a la primera canción que marcaba una novedad mayúscula. Anteriormente, la banda ya había demostrado ser capaz de incorporar el reagge a su personalidad (la citada ‘D’yer ma’ker’) e incluso de flirtear con la música disco (‘The crunge’). Ahora llegaba el turno del funk con la bailable ‘Trampled underfoot’, con los saltarines y esenciales teclados de Jones y un Page que no se limita a dotar a la canción de una revoltosa guitarra, sino que emitirá inquietantes sonidos a partir de sus seis cuerdas que dotarán a la canción de una atmósfera de extrañeza un tanto subliminal (no los coloca en primer plano) pero que determinan su consistencia.

Como ya hemos comentado, en la parte central y enlazando los dos vinilos o CD se encontraban dos piezas fundamentales como ‘Kashmir’ e ‘In the light’, aunque la segunda nunca fuera interpretada en directo. ‘Kashmir’ ampliaba años luz el espectro musical de Led Zeppelin, tratándose de una canción para la que la palabra épica se queda corta, siendo más correcto denominarla majestuosa, una pieza en la que una orquesta se suma a la banda para jugar con precisos y orientales acordes marcados por Page, apoyados por los imponentes arreglos y teclados de Jones. Bonham, por su parte, aporta unos cimientos percusivos imponentes aunque capaces de amoldarse con ligereza a sus cambiantes partes. Mientras, Plant canta con mística una letra indescifrable y espiritual. La concentración requerida para semejante “tour de force” debió de ser enorme, pues su laberíntico entramado musical es bastante más complejo de lo que pueda parecer debido a su pesado ritmo constante.

Tan potente tonada marcaba el ecuador de un disco que inteligentemente continuaba con otro tema de cadencia oriental. El enlace y nudo con ‘In the light’ queda servido siendo ajustado por su inicial y crepuscular sintetizador a manos de Jones y por la voz de un misterioso Plant, filtrada para la ocasión consiguiendo un efecto enigmático. Los acordes de Page parecen jugar con armonías orientales de nuevo pero sutilmente ejecutadas como si de un blues se tratara, dando con una fusión bastante particular. Es importante señalar que Page y Plant ya habían estado años antes experimentando en la India con la música autóctona y que en el futuro llevarían dicho interés hasta sus máximas consecuencias en ‘Unledded’, su disco a dúo de 1994. El solo final de Page con multitud de capas de guitarras marca uno de los grandes momentos del disco.

‘Bron y Aur’ es una breve parada, un instrumental acústico que homenajea la finca donde Page y Plant compusieron gran parte del tercer disco. Por ello supone un retorno al campestre ambiente que se respiró en “Led Zeppelin III”. De hecho, en cierta manera sirve de introducción a la hermosa ‘Down by the seaside’, una canción de espíritu folk que parece remitir al sonido californiano de los años sesenta aunque guarda un cambio de ritmo sensacional que rompe su quietud y vuelve a poner al oyente de pie, para volver a caer en su tranquilidad inicial. Esa atmosfera de serenidad parece casi etérea, Bonham sabe controlar su pulso y la sutil voz de Plant llena la canción de calma.

A partir de entonces, “Physical grafitti” abandona el descanso para recuperar dinamismo, en una nueva demostración de su meditada secuenciación. El intermedio provocado por ‘Bron y Aur’ y ‘Down by the seaside’ llegó tras fuertes emociones, justo en el momento en que se precisaban dos piezas tan bucólicas. Ahora, la reflexiva ‘Ten years gone’ reaviva el ritmo a medio tiempo, el nervio exhibido (las guitarras recobran fuerza) y la introspección. Originalmente se trató de un tema instrumental aunque Plant fue capaz de insertar unas líneas vocales que cuadran con el espíritu meditabundo de la guitarra de Page, siendo una perfecta mezcla de los dos músicos. Con discreción, la base rítmica vuelve a hacerse notar también. El regreso del rock se da de la mano de ‘Night flight’, canción originalmente grabada para su cuarto disco y que se nutre especialmente de unas estrofas y estribillo bastante folk que vienen a ser endurecidas por la instrumentación eléctrica, en la que destaca Jones con un bajo que golpea con una intensa vibración. Se trata de uno de los temas más olvidados del disco (nunca se tocó en vivo) pero resulta esencial en la colección y, fundamentalmente, remite al espíritu de los primeros Zeppelin en canciones como ‘Ramble on’ o ‘What is and what should never be’, con su aire vagabundo y casi ingenuo.

Más dura era ‘Wanton song’, con unos riffs marciales por parte de Page que la emparejan con ‘Dancing days’ y hacen de ella uno de los cortes más férreos del LP. No hay estribillo vocal, estando dicho espacio reservado para Page y sus experimentos sonoros a las seis cuerdas, cuya guitarra llega incluso a sonar como un teclado. Una vez más, el grupo demuestra su cohesión en las rupturas rítmicas previas al citado estribillo sin voz. Tratándose de un tema tan trascendente en el disco (devuelve la fortaleza a la colección y el empaque de la banda difícilmente podía ser más macizo), no deja de ser una sorpresa que su sucesor sea una pieza tan ligera como ‘Boogie with Stu’, aunque no deja de ser un buen tema con varios puntos su favor. A día de hoy, en pleno siglo XXI, su inició descoloca. Con esa percusión tan mecánica uno diría que Page, en su labor de productor, casi que avanza el rock industrial. Evidentemente, esto no deja de ser un planteamiento atrevido, aunque resulta interesante prestar atención a ese inicio tan artificialmente sonorizado, tan automático. El tema, además, dictamina con justicia histórica. El Stu del título no es otro que Ian Stewart, el anónimo teclista de los Rolling Stones que se sumó a los Zeppelin para este boogie-woogie, devolviendo al grupo a los prehistóricos inicios del rock, justo para ir a parar a otra pieza folkie aderezada por los clásicos y emocionantes fraseos de Jimmy Page como era ‘Black country woman’, destacable tema que sorprende porque esta vez el espíritu rupestre resulta salvaje y primitivo. Concretamente, las imperfecciones sonoras hacen de ella algo especial y vivaracho, sin relecturas, cuya sencillez es la clave antes de finalizar con la dura ‘Sick again’, un epílogo, que como comentamos, enlaza de nuevo con el inicio.