Realidad y apariencia. "Cuentos completos" de Juan García Hortelano


RAMÓN PEDREGAL CASANOVA
Rebelión



“Yo fui niño en el Madrid sitiado. En aquella ciudad conocí el hambre, el frío y el miedo. Vi morir y vi parir (…) En las calles del Madrid en guerra hice mi aprendizaje que resistió la educación a que luego me sometieron en los internados de curas. Nunca olvidaré, porque nunca he vuelto a sentirla, aquella alegría de vivir”.
Juan García Hortelano.

El autor, Juan García Hortelano, declaraba que su biografía era bien corta, y la resumía diciendo, más o menos, que había vivido en Madrid y viajado poco. En contra de eso, su obra literaria, con arranque portentoso en el realismo social, al paso de los años se hace descubriendo recursos y nuevas corrientes. Sin ocupar entre los lectores el lugar de importancia que se merece, se viene encima de la contemporaneidad y pone un sello que cualquier lector que quiera conocer la literatura de los últimos años en castellano va a tener su obra presente. De su mano salieron títulos inolvidables como “Tormenta de verano”, apunto de editarse, “Gramática parda”, o, sus cuentos, comprendidos en libros como “Gente de Madrid”, “Apólogos y Milesios”, “Mucho cuento”, … que ahora se reúnen en un solo volumen titulado “Cuentos completos”. No podemos olvidar su compromiso político y social como intelectual, cuantos amigos tendría hoy entre los no intelectuales y artistas, y qué difícil le sería encontrar afines entre éstos, de sus manifestaciones en la prensa del momento Luís Izquierdo apunta en el Prólogo: “García Hortelano aireó en estupendos artículos su conciencia crítica, siguió fiel a la órbita ideal del comunismo y mantuvo una actitud constante frente a las rebajas o apaños de una transición que no le devolvió las esperanzas adolescentes”. Todo un ejemplo de ciudadano de principios éticos.

El libro “Cuentos completos” comienza con el título “El cielo que habéis de pisar”, un texto magnífico que ilustra un día de trabajo en una obra en la calzada de la Gran Vía. Los obreros tienen la orden de terminar a toda costa porque el 1º de Octubre va a pasar Franco ante los madrileños, obligados en aquellos años a asistir. El narrador nos habla de las diferentes colecciones de mirones que se apostan tras las vallas ante los obreros. La fauna humana cambia de una hora para otra, nombres, apellidos, profesiones, nacionalidades, y algún personaje que aparece más de una vez también cambia, una mujer que primero no es puta y luego sí lo es, y otro, un tal Juan García, carterista, (obsérvese que se llama como el autor) está siempre en el mismo sitio, quizás a la espera de lo que se pueda llevar de los demás, tal y como hace todo escritor. El final también, cómo no, marca el paso del tiempo, el que ya está acostumbrado a que los extraños se le queden mirando mientras trabaja no da valor a ese tipo de intromisión, y, el recién llegado no puede soportarlo. El título general “Gente de Madrid” alberga cuentos como “Las horcas caudinas”, historia de la pérdida de la inocencia en los últimos días del Madrid sitiado, las hormonas revolucionadas en el joven narrador, las manifestaciones de resistencia antifascista, “No pasarán”, la incredulidad voluntarista, y, una vez que los fascistas desfilan por Madrid, el descubrimiento del fascismo en quienes no podía haberlo imaginado porque su proximidad no le permitía oír el fondo de sus opiniones sobre la guerra, ni sus medias palabras, ni …

Continua con cuentos en los que nos permite ver a los chicos del barrio en la encrucijada de coger a un fascista, que resultan ser dos, en una cueva; en otro se adentra en las relaciones de compañeros, vida franquista de oficina, representando los años 60 del siglo XX, y una cena tras cobrar la primera paga extra, que ofrece una relación erótica imposible.

Más adelante una narración sobre la clase media que, con esa manera asimilada de vestir que llaman elegante, tratan a otros con desprecio, con insultos, y si no los callan los acusan públicamente, en pleno franquismo, de comunistas, lo que hace que la gente enmudezca de miedo, mientras al acusador un solo viandante le felicita diciendo: “Ha utilizado usted el único argumento eficaz con esa gentuza, …contra la chusma, la violencia”. Continua viendo a estas gentes tan ejemplares, que se amurallan tras una imagen convencional, y torcidos por malformaciones mentales se buscan en relaciones que su estatus y su creencia dice prohibir, calificándolas propias de chulos y prostitutas. Matrimonios amigos entre los que hay una pareja con menos dinero; él, no cree en esas vidas de apariencia; ella aspira con ansiedad a tal, y el choque entre ambos es agobiante, genera un trato descompensado y produce encuentros desinhibidos y catárticos.

A continuación encontramos historias de la emigración española en París, mujeres trabajando por las casas, comparando y realizando mentalmente ideas que no se llevaron a cabo en España. París en sus ojos queda sin importancia, o, en sus comparaciones resulta inferior a lo que conocen de España.

Sigue un cuento sobre la violencia contra la mujer, “El último amor”, aparece cuando un matrimonio alquila una habitación. Sólo cuando se va el dueño, ella es capaz de plantar cara.

“Cuentos completos”, de Juan García Hortelano, además reúne estilos diferentes, algunos, más allá del realismo social se nos muestran reflexivos y ambiguos, aunque tienen más peso, más carácter, los cuentos que se refieren a la guerra y a la posguerra y al medio siglo. Avanzando con sonido autobiográfico, el conjunto se eleva con una especial concisión evocativa. Ya se ha dicho más arriba: un gran autor.