jueves, 26 de febrero de 2009

"Roll on", J.J. Cale (2009)


KEPA ARBIZU
Lumpen



Suele pasar que de tanto utilizar adjetivos, pretendidamente rotundos, para explicar las cualidades, o su falta, de tal o cual artista, estas pierden toda su fuerza. Algo así sucede a la hora de ilustrar a J.J. Cale. Términos como, “personalidad propia” o “identidad”, por muy manidos que estén, son radicalmente necesarios para hablar de este músico nacido en Tulsa.

Nos encontramos ante una de esas voces inconfundibles, su forma de cantar, relajada, incluso con cierta desidia, sumado a su habilidad con la guitarra, capaz de recrear un estilo calmado pero punzante, consigue un conjunto reconocible desde el primer segundo de escucha.

Su música es capaz de transmitir perfectamente todo el “ambiente” que emana del entorno en el que ha sido creada. Una peculiar mezcla del sonido americano (blues, jazz, rock, country...).No es difícil imaginarse a uno mismo sentado en un destartalado porche con un calor insoportable, divisando un largo, árido y en apariencia tranquilo, desierto de algún remoto lugar de los Estados Unidos.

En sus letras también se observa una singular visión del mundo, alejada del bullicio y centrada en hombres solitarios, en sus vivencias que les sitúan en una época diferente a la que les ha tocado vivir. Su propia biografía, la de J.J. Cale, refleja la de un tipo aislado y algo hosco. En sus inicios musicales, se trasladó desde su ciudad natal, Okalaohama, a Los Ángeles, donde rápidamente comprendió su incapaz para sobrevivir en aquel ambiente. En su carrera ha sido constante su negativa a hacer giras ni grandes conciertos y por supuesto, a la casi nula promoción de sus trabajos. Siempre alejado de la industria y sus parafernalias pero muy cercano a la esencia de la música, a su ritmo y a su forma.

Todas estas excentricidades y su, como es lógico por lo explicado, falta de éxito y reconocimiento, no han evitado en absoluto que haya sido versioneado y admirado por infinidad de gente, desde Clapton hasta Lynyrd Skynyrd. En su discografía aparecen discos de calidad como "Naturally, "Okie", "Travel log" o el sobresaliente "Troubadour".

Han pasado cinco años desde que editara, "To tulsa and back", su anterior trabajo en solitario, sólo tres en cambio de su colaboración con Clapton en "To road to Escondido", donde este último inclinaba la balanza hacia su estilo descafeinando bastante el de Cale. En su regreso, "Roll on", vuelve a ser el encargado de tocar casi todos los instrumentos como ya ha hecho en ocasiones pasadas.

Estilísticamente sigue el camino marcado por su anterior, menos guitarra eléctrica, menos sonido denso y más ritmos llevaderos a través de un mayor acompañamiento. Así comienza, con "Who knew", donde la orquestación suena como una Big band. "Where the sun don't shine" por el contrario, emplea un ritmo machacón sostenido por la guitarra eléctrica. A medio camino del blues y el rock está "Down to Memphis". "Fonda Lina" es la nota más discordante del disco, encerrada en un ritmo, casi,funky-discotequero. También hay lugares para los esquemas compositivos que han sido más comunes a lo largo de su carrera, como “Strange days”,“Bring down the curtain" y ” Old friend”. La colaboración de Clapton en el tema de mismo nombre que el disco, no deja de ser anecdótico y no aporta mayor cosa.

La chispa diferenciadora ha disminuido de intensidad según han transcurrido los años, aún así, en casi todos los discos, este no es una excepción, nos encontramos con buena canciones planteadas desde su peculiar estilo, que a lo largo de los años, sigue siendo referencia para un gran número de músicos.