Un fenómeno llamado Wanda

'The queen of rockabilly', de Wanda Jackson, conquista al público


ALEJANDRO ARTECHE
Soitu




Todo comenzó hace escasas tres semanas en una de las tiendas que un conocido gran almacén francés dedicado al ocio tiene en España. Entre las gigantescas pantallas de plasma escupiendo DVD de Franz Ferdinand o clásicos del soul de Detroit, discos de ocasión a 5 euros, carteles donde una recauchutada vieja gloria de la movida madrileña anuncia su nuevo disco y parafernalia varia, un sonido añejo se escapaba por la megafonía del local invadiendo y anulando todo lo demás. La poderosa voz de una mujer, Wanda Jackson, y un disco, el recopilatorio 'The queen of rockabilly', eran los culpables.

Wanda Jackson nació en Estados Unidos a mediados de los años 30 y es considerada la primera mujer que interpretó rockabilly con tanto éxito como los hombres durante la década de los 50. Su rizada melena negra a veces peinada en tupé, sus labios de rojo chillón, los escotes y esa pose de comerse el mundo en las portadas de los discos le dieron gran popularidad.

Ella no era de las dulces chicas americanas que cantaban melosas canciones de amor con voz dulce y sensual, aunque también podía hacerlo como demostró en muchas de sus grabaciones. Lo suyo eran ritmos enérgicos, voz rota y aguardentosa, chulería y descaro. Sus canciones podían servir de banda sonora a las mejores escenas de amor de una pareja, pero también eran perfectas para noches de salvaje rock' n' roll entre mares de brillantina y chupas de cuero, navajas, peleas y carreras de coches ilegales. Wanda Jackson tenía el aspecto de las que, como nuestras abuelas decían, beben, fuman y llaman a los hombre de 'tú'.

Las biografías dicen que fue la primera mujer que puso algo de glamour al country al aparecer sobre los escenarios encaramada en gigantescos tacones, con vertiginosos escotes y enormes pendientes de aros más propios de usarse para colgar loros en ellos que para estar pendiendo de unas orejas. Chica mala de las que no van al cielo pero se divierten mucho más, Wanda Jackson compartió a finales de los 50 varias giras con Elvis Presley por todo el país, lo que aprovechó para enrollarse durante una temporada con él. Compartió escenario con los grandes del rock' n' roll como Elvis, Jerry Lee Lewis, Johnny Cash, Gene Vincent… Ella fue tan grande como ellos, aunque, quizá por ser mujer, no haya tenido tanto éxito fuera de Estados Unidos ni su trabajo esté tan reconocido.

Hace cinco años, el sello especializado en reediciones y recopilaciones Ace Records lanza el cd de Wanda Jackson 'The queen of rockabilly', un disco con 30 canciones que reúne lo mejor de su etapa rockera (Wanda Jackson tiene también etapas como cantante de country y gospel que abarca desde mediados de los 60 a finales de los 70) entre las que se encuentran clásicos como 'Long tall Sally', 'My baby left me' o 'Whole lotta shakin’ goin’ on'. Hasta ese momento no se había editado toda la producción rockabilly en un solo disco. Más de 70 minutos de música hecha para sudar.

¿Y que ha ocurrido con este disco? Según nos cuenta uno de los empleados de la sección de discos, fue el centro de Bilbao de Fnac al que se le ocurrió la idea de hacer una apuesta personal por el disco, independiente del resto de almacenes. La idea era poner el cd en megafonía en la sección de música durante todo el día. No es pop comercial, no es una voz conocida, no es algo moderno por mucho que Guy Ritchie haya usado las canciones de Wanda en su nueva película, pero… la cosa funcionó.

La gente que curioseaba por el departamento de discos comenzó a interesarse por lo que estaba sonando. Los dependientes decían que era un disco de Wanda Jackson, una cantante de rock' n' roll americana de los 50 y cuando intentaban comprarlo resulta que ¡no podían! El disco no está en la tienda, hay que encargarlo, ponerse en una lista de espera y al cabo de unos días te llaman por teléfono y pasas a recogerlo.

¿Y esto funciona en una sociedad acostumbrada al 'aquí te pillo, aquí te mato'? Ya lo creo. Según el departamento de discos, en tres semanas llevan vendidas más de 50 copias —a precio normal, nada de serie media—, con la consiguiente lista de espera, y la cosa parece que por el momento no decae. Esta tercera semana están dejando descansar un poco el disco y ya no suena de continuo por megafonía, aunque sigue siendo objetivo prioritario. De hecho, este pasado sábado en horario punta volvía a estar atronando en los altavoces del centro.

La clientela que está preguntando por el disco y llevándoselo a casa es de todo tipo. No sólo está el rockero de chupa de cuero. Amas de casa, estudiantes, padres de familia… El target es muy amplio y todos caen rendidos ante la fuerza de la voz y las canciones de Wanda Jackson y, quien más o quien menos, termina acercándose al mostrador para preguntar por lo que está sonando. Al final, han tenido que colocar un cartel que reproduce la portada del cd e informa de quién es la cantante y cómo hay que hacer para conseguir una copia del disco. Desde luego, el que lo escuche y pretenda llevárselo a casa esa misma tarde lo lleva muy claro.

Ante esta avalancha e interés por Wanda Jackson es muy gracioso recordar que durante los 90 ya se paseó varias veces por España con su guitarra y su grupo, traída por modestos promotores y actuando en salones de actos de colegios o pequeños pubs ante un no muy numeroso público. Lo que son las cosas y lo que hace un buen marketing.