El cine chileno busca su hueco en el panorama latinoamericano

Su industria no está muy desarrollada pero crece año tras año. La nuevas pelis de Sebastián Lelio y Alejandro Fdez. Almendras estarán en Cannes

CLAUDIA REGINA MARTÍNEZ
Soitu



"Un país que tiene tan buenos poetas, también ha de tener un buen cine. El país que produjo a un Pablo Neruda y a una Gabriela Mistral —ambos Premios Nobel— debería producir también buenos cineastas", dijo en febrero en la Berlinale Gregorio González, productor ejecutivo de 'La Nana'.

Obviamente, González se refería a Chile, su país natal. Cuando hizo este comentario, 'La Nana', segunda película de Sebastián Silva, ya se había alzado con el Gran Premio del Jurado en el Festival de Sundance en enero.

El retrato de una sociedad en la que las diferentes clases conviven pero no se mezclan, centrado en el personaje de Raquel, que trabaja desde hace 23 años como empleada doméstica para una familia de clase media-alta en Santiago de Chile, es un buen ejemplo del cine que se está haciendo en el sur de Latinoamérica, del lado que da al Pacífico.

Un cine que está encontrando su identidad y que busca abrirse un hueco entre las grandes potencias cinematográficas de la región: Argentina, México y Brasil. En 2007 hubo 12 estrenos nacionales en Chile. En 2008, 28. Y todo indica que la cifra irá en aumento.

Hasta hace pocos años, había un solo chileno que era invitado habitual de los festivales y uno de los favoritos de la 'Cahiers du Cinema': Raoul (o Raúl) Ruiz.

Pero el director de 'Klimt' desarrolló gran parte de su carrera en Francia y, si bien es uno de los cineastas actuales más prolíficos, su cine es conocido sobre todo por el público especializado y supone un universo en sí mismo.

Más allá de las dificultades que enfrenta la creación de una industria en cualquier país latinoamericano —la lucha constante contra la "farandulización" de la cultura, la falta de espacios de exhibición y el escaso interés de los distribuidores—, en Chile el recambio generacional iniciado con el nuevo siglo parece estar empezando a dar sus frutos en el cine local.

2008 fue un año auspicioso en ese sentido. Se presentó, por ejemplo, 'Mami te amo', ópera prima de la jovencísima Elisa Eliash (24 años), centrada en la relación de una madre al borde de la ceguera y una hija a la que abandona cada día en diferentes puntos de Santiago. Esta cinta, narrada desde el punto de vista de la pequeña con un lenguaje poco convencional, fue elegida mejor película del Festival Cine B de la capital chilena y se vio también en Pesaro, Toulouse y Buenos Aires.

'Tony Manero', segunda película de Pablo Larraín, es otro de los films que sobresalieron el año pasado. Se llevó premios de los festivales de La Habana y Estambul después de su estreno mundial nada más y nada menos que en la Quincena de los Realizadores de Cannes.

La segunda película de Larraín, que ya tiene distribuidora en España, gira en torno a un asesino en serie obsesionado con el personaje que interpreta John Travolta en 'Fiebre de Sábado por la Noche'. Según el crítico Iván Pinto, "no es el primer filme que aborda el período histórico de la dictadura, pero sí es el primero que aborda tal escenario despercudido de la ideología política, permitiéndose salir de ella para imaginar otras zonas, relativas a la construcción de los imaginarios colectivos que configuran una identidad en un momento histórico específico". Y es que como en Argentina y España, la dictadura de Augusto Pinochet es una presencia constante en el cine chileno, que, sin embargo, busca centrarse ahora cada vez más en la construcción de una nueva identidad nacional.

Así se ve en la obra de Andrés Wood, director de 'Machuca' e 'Historias de fútbol', que presentó en 2008 su quinta película, 'La buena vida'. El film, que narra las historias entrecruzadas de cuatro personajes en Santiago de Chile, se llevó en febrero el Goya a la mejor película hispanoamericana en Madrid y se había alzado antes, en noviembre, con el Colón de Oro del Festival de Huelva.

Dos chilenos en Cannes 2009

Pero si por algo destaca el actual cine chileno es por su variedad de estilos. Así, en el Festival de Gijón se pudo ver en noviembre un ejemplo de un cine más minimalista, también llamado contemplativo, en 'El cielo, la tierra y la lluvia', de José Luis Torres Leiva, una película centrada en la observación de la cotidianeidad y el impresionante paisaje del sur del país. Una línea similar a la que representará al país este año en el Festival de Cannes, en el que Chile estará en la Quincena de los Realizadores con 'Navidad', de Sebastián Lelio, y en la Semana de la Crítica con 'Huacho', de Alejandro Fernández Almendras.

Olivier Père, director de la Quincena de Realizadores, comentó a medios chilenos: "Estoy muy feliz de recibir otra vez una película chilena. Es la segunda cinta de un joven realizador, el mismo caso de 'Tony Manero'. Sin embargo, son dos obras muy diferentes: 'Navidad' es una sensual historia psicológica con tres jóvenes actores. Todos en el comité de selección quedamos conmovidos por la película, que tiene mucho talento y es la prueba de la vitalidad y energía del cine chileno. Chile es realmente un país emergente en el cine latinoamericano".