Los toros ya están en decadencia


El voto de hoy en Cataluña sobre las corridas refleja el rechazo o la indiferencia creciente de la sociedad. La propia afición lamenta el declive y algunos lo ven como el principio del fin

ROSA J. CANO/CLARA BLANCHAR
El País




Con unas cifras en claro derrumbe y una opinión pública cada vez más desinteresada, la votación que mañana se producirá en el Parlamento catalán sobre la prohibición de los toros puede convertirse en un hito de una decadencia que ya es real. 2.000 toros sin salida en las fincas, la bravura cada vez más recortada, la caída de corridas y la desafección creciente son el contexto de un voto que, si gana, puede extenderse en España.

Cataluña abre esta semana el melón taurino. El Parlamento vota mañana la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que busca prohibir las corridas de toros y llega avalada por 180.000 firmas (bastarían 50.000) recopiladas por la plataforma ciudadana Prou! que prefiere hablar de "abolición de la tauromaquia". El portavoz, Leonardo Anselmi, avisa de que, si prospera en Cataluña, lo intentarán en el resto de comunidades autónomas.

La votación en el Parlamento catalán se presenta ajustadísima. Esquerra Republicana e Iniciativa per Cataluña votarán a favor de la prohibición. Defenderán argumentos animalistas y descartan debatir sobre la catalanidad o españolidad de la fiesta, una discusión en la que ya nadie entra, habida cuenta de que Cataluña cuenta con algunas de las plazas más antiguas de España y de que Barcelona es la única ciudad del país que ha tenido tres cosos. El PP y Ciutadans votarán en contra. Pedirán respeto a la tradición.

La decisión está en manos de los dos grandes grupos: CiU y PSC, cuyos diputados no tienen una postura común y su voto será libre y secreto. Las calculadoras echan humo en los pasillos del Parlament: el resultado pueden decidirlo unos pocos votos.

Mientras el estamento taurino insiste en el argumento de la tradición mediterránea, los festejos con toros bravos se celebran en las Islas Azores, Colombia, Perú, México y el sur de EE UU. Las plazas africanasestán en estado de abandono. En América Latina se suele relacionar la fiesta de los toros con el imperialismo español y la religión católica. En Venezuela ya se recogen firmas en contra del festejo para enviarlas al presidente Chávez.

Lo que no consiga la mano política puede hacerlo, sin embargo, el dinero: en los últimos dos años, la depreciación del dólar ha devaluado la temporada americana para las figuras del toreo. Sin esos carteles, las ferias carecen de público. Cada vez son más cortas o directamente se suspenden.

En 2006, la empresa Gallup efectuó una encuesta entre 1.016 personas que trataba de medir la evolución de la afición a los toros en España. Un 81% de los menores de 24 años mostraba desinterés por estos festejos. La misma cifra se daba entre los de 24 a 34 años. De 35 a 44 años apenas baja un poco (78%). Y lo más sorprendente es que entre los mayores de 65 años sólo el 41% se declara interesado en los toros. Desde finales de los ochenta, el desinterés ha aumentado.

En 2009, según datos del Ministerio de Interior, se han celebrado en España 891 festejos mayores, entre corridas de toros, novilladas (con picadores) y rejones. 354 menos que en 2008. En el campo se calcula un excedente de más de 2.000 toros con fecha de caducidad. El reglamento taurino obliga a lidiar reses de cuatro a seis años. Este 2010, además de los toros con cuatro años recién cumplidos se encontrarán con estos "cinqueños" de difícil salida en el mercado. En España las ferias son cada vez más cortas, y si se tiene que prescindir de un festejo suele ser de la novillada de promoción, que sirve para que den sus primeros pasos novilleros y aprendices.

Isabel Carpio, secretaria técnica de la Unión de Criadores de Toros de Lidia y veterinaria, no muestra tanta preocupación: "En 2006 hubo sequía y las vacas no fueron tan fértiles. Como la camada es corta, se compensará el excendente de 2009".

En 1991, Canarias fue la primera comunidad autónoma española en prohibir los toros. Ya hacía una década que la comunidad no vivía una corrida y el asunto no necesitó ni debate. Pero lo que perseguía aquella ley era prohibir las peleas de gallos. Acabaron con los toros, con la lucha de perros y con el tiro de pichón. Las peleas de gallos, muy populares en algunas zonas rurales, ahí siguen. A Miguel Cabrera Pérez-Camacho, hoy del PP pero entonces en las filas de Coalición Canaria, no le apoyó ni su propio grupo y dimitió en el mismo parlamento.

La votación de mañana en Cataluña y la indecisión de diputados socialistas y convergentes ha causado una tremenda guerra de lobbies. La Asociación en Defensa de los Derechos de los Animales presentó este lunes 127.500 firmas más. Sumadas a las ya recogidas por la plataforma ciudadana y a otras iniciativas, la cámara lleva recibidas más de medio millón a favor y en contra. Las reuniones con diputados de todo signo han sido constantes. Del lado taurino, la Plataforma en Defensa de la Fiesta y la Federación de Entidades taurinas presentó este miércoles un manifiesto titulado Por la libertad, en el que ilustres taurinos y antitaurinos rechazan la prohibición. Entre los firmantes se encuentran el cantante de Loquillo, José María Sanz, las periodistas Concha García Campoy y Mercedes Milá o el humorista Jordi Evolé (El follonero).

Los argumentos de este manifiesto, apunta el portavoz de la Plataforma, Luis Corrales, son que Cataluña, en su tradición de respeto a las libertades, no puede permitirse prohibir las corridas; y que si éstas tienen que morir, que lo hagan solas, por falta de afición, pero no por imperativo legal.

Los partidarios de los festejos cuentan también con el apoyo de los diputados de la zona de Tarragona, donde los correbous, encierros populares, son parte esencial de las fiestas y las peñas temen que se comience prohibiendo las corridas para ir después a por los correbous.

Además, un grupo de 133 políticos franceses, sobre todo del sur, donde también se celebran corridas, han escrito esta semana a todos los diputados catalanes pidiéndoles que rechacen la iniciativa en nombre de la libertad y de la tradición.

Eduardo Miura, titular de la temida ganadería que lleva su apellido, opina desde su posición de presidente de los ganaderos: "Somos el segundo espectáculo de masas de España, pero nos tratan como apestados. Hemos pedido audiencia al presidente Zapatero, pero no nos contesta, ni nos recibe". En su opinión, la prohibición de los toros en Barcelona no tendría vuelta atrás: "Se busca una vida más amable, más cómoda. Se teme la muerte y no se quiere ver que es parte de la vida". Mantiene que Cataluña crea una identidad falsa con un nacionalismo excluyente. "Se reinventan. Tengo fotografías de principios del siglo XX de Lluís Companys [presidente de la Generalitat de Cataluña durante la Guerra Civil] en La Maestranza", argumenta, "pero es una cuestión de libertades".

Victorino Martín García, el ganadero más cotizado de los últimos 50 años, une los métodos más modernos de crianza con la selección de unas reses únicas por su bravura. Se siente discriminado: "Los medios son los primeros en darnos la espalda. No es posible que el segundo espectáculo de masas no se dé en abierto en televisión, ni tenga hueco en los informativos. El gran ataque contra la tauromaquia es el silencio mediático".

La cabaña brava, base del espectáculo, tampoco goza de una salud destacable. Las peticiones de los toreros han ido convirtiendo el toro bravo en un animal cada vez más dócil y con menos sensación de peligro. El espectáculo ha ganado en emoción artística a cambio de adrenalina. Son pocos los ganaderos que lidian sus toros sin problemas. Prima el encaste Domecq, más noble en la muleta, con cierta docilidad. Esta exigencia por parte de los matadores ha llevado la diversidad de encastes al borde del precipicio. Juan Sánchez Fabrés ha anunciado que tendrá que enviar al matadero su vacada, exponente única de la procedencia "Coquilla".

Más grave es la situación de Atanasio Fernández, una ganadería obligatoria en las ferias durante los setenta y ochenta. El pasado mes las vacas de este hierro fueron al matadero: adiós a la madre de muchas otras ganaderías de procedencia Conde de la Corte.

Aunque la Unión de Criadores de Toros de Lidia (UCTL) no hace declaraciones al respecto, la crisis inmobiliaria ha puesto el cartel de se vende en muchísimas fincas. Los constructores acostumbraban a dedicar sus ganancias a la compra de ganaderías.

La queja generalizada en el mundo de los toros contra las administración es el "abusivo" impuesto del 16% de IVA en las entradas para este espectáculo. Esta petición formal de rebaja del IVA choca con un negocio que no siempre es muy transparente. Se niegan a firmar contratos o formalizar relaciones. Los toreros, casi siempre liquidan los emolumentos de la temporada con el empresario que contrató sus servicios con un apretón de manos o un pacto en el que, en el mejor de los casos, se escribe "la cantidad convenida".

Domingo Dominguín, personaje bohemio, empresario taurino y apoderado de toreros, vaticinó el negro futuro de una fiesta que no supo quitarse la caspa y el tinte franquista que acompañaban a fútbol y toros, los dos fenómenos de masas del régimen: "Los toros son un espectáculo brillante en manos de mediocres. El fútbol, lo contrario".

Al estamento taurino le falta una voz, un argumento, una estrategia a seguir. Mezclan defensa con provocación. En la pasada Feria de la Mercè, José Tomás toreó a favor de la fiesta en Cataluña. Su triunfo fue contundente. Salvador Boix, su apoderado, lo celebró con unas declaraciones envenenadas: "A ver si después de esto se atreven a prohibirlo".