Al Jackson Jr: The human timekeeper


RAGTIME WILLIE
El mañana nunca espera




Hoy (27 Noviembre) hubiera sido el cumpleaños de un baterista realmente excepcional. Protagonista de la mejor música parida desde el viejo y profundo Sur de los Estados Unidos, durante los años sesenta y primeros setenta. El perfecto marcador del ritmo, preciso, conciso, sin ninguna nota sobrante.

Al Jackson Jr significa ritmo, significa marcar el tiempo de manera perfecta. Este nombre significa el ritmo glorioso del mejor soul sureño. El baterista más admirado por este que escribe, poseedor de un don divino que le valió el calificativo de “The Human TimeKeeper”, el ritmo personificado.

Al es el hijo de Al Jackson Senior, un famoso baterista que lideraba una extensa banda de jazz en Memphis y que acogió pronto al chaval de 5 años en muchos de los números de la orquesta.

Al Jackson Jr. Nace en Memphis en 1935 y su andadura musical es altamente precoz. Con cinco años ya salía junto a su viejo y pronto comienza a valerse por sí mismo. En su adolescencia toca junto a la banda de Willie Mitchell (futuro productor de Al Green), el afamado trompetista y productor de la factoría Hi! Records. Es allí donde se curte en las arduas labores del directo; y es tocando con la banda de Mitchell, que unos jóvenes Steve Cropper y Donald “Duck” Dunn (futuros miembros de los MG’s y músicos de sesión de Stax) observan atónitos al joven Jackson establecer un ritmo contagioso con su batería. Habla Dunn: “Cuando trabajaba con los Mar-Keys, Al tocaba con Willie Mitchell en un club. Y yo tocaba en un club de rockabilly. Empezaba a las nueve, acababa a la una y, de regreso a casa, paraba en el Club Manhattan donde tocaba Al. Nunca hablaba demasiado, solamente me sentaba en la parte de atrás y soñaba con tocar con él algún día. Llegaba a casa a las cuatro o cinco de la mañana. En aquella época era distribuidor de King Records, estaba casado y tenía hijos; dormía tres horas al día. Pero lo único que tenía que hacer era escuchar a Al. Simplemente era impecable, tío. No había nada como él”.

El prodigio rítmico del joven Jackson, no solo impresionó a Dunn, sino también a quien iba a ser el futuro líder de su banda Booker T Jones. Jones entró en la orquesta de Mitchell, en principio como trompetista, aunque más tarde tomó el puesto del bajista, teniendo que acompañar rítmicamente al prodigio Jackson. Jones realmente se sentía intimidado: “El estaba sentado justo detrás de mi en el escenario y me gritaba “Cabrón, ¿no puedes mantener el ritmo?”

El propio Jones decidió contratar a Jackson como baterista de sesión para Stax y le consiguió una sesión de audición, aunque todo el mundo sabía que Jackson era el mejor baterista de Memphis. La sesión se preparó para respaldar a Billy Lee Riley, un cantante de rockabilly, y junto a Jackson estaban el bajista Lewie Steinberg y Steve Cropper a la guitarra, junto a Booker T Jones a los teclados. Cropper recuerda: “Una sesión con Al y todos supimos que debíamos contratar al mejor baterista de Memphis. Al Jackson fue la primera persona en Stax en cobrar un salario semanal, todos los demás cobrábamos por sesión”.

En un principio Jackson compaginaba su trabajo como baterista de sesión en Stax por el día y como baterista en la banda de Willie Mitchell por la noche, aunque pronto se dedicó en cuerpo y alma a Stax, produciendo, tocando y componiendo. Como dice Steve Cropper: “Si escuchabas una canción en la radio, sabías que era de Stax por el ritmo de la batería de Jackson”.

La incomparable manera de tocar de Jackson, su limpidez y su sorprendente solidez rítmica se resumía en su lema y leit motiv: “menos es más”

A través de horas y horas de ensayos y jams, aparece Booker T and The MG’s el grupo básicamente instrumental compuesto por el corazón de la sesión rítmica de Stax: Booker T Jones, Steve Cropper, el bajista Donald Duck Dunn y el propio Jackson. Juntos fueron proclamados como la mejor sección rítmica del mundo, en gran medida, gracias a la impronta rítmica de Jackson, quien comandaba muchos de los arreglos de la banda.

Como productor, relanzó, desde Stax, la carrera del guitarrista de blues Albert King quien grabó junto a los MG’s y los Memphis Horns docenas de discos luminosos.

Jackson nunca perdió el contacto con Willie Mitchell, su antiguo líder de la banda con la que tocó más veces en los días de su adolescencia y temprana madurez. Ahora, Mitchell gozaba de una popularidad artística encomiable, a través de su labor como productor en Hi! Records, especialmente con el soberbio Al Green. Jackson escribió varios temas para Green y tocó en muchísimos temas de sus discos inmortales, además de tocar también en muchas obras de otra protegida de Mitchell, Ann Puebles.

Yo conocí a Jackson a través de los créditos de los discos de Al Green, uno de mis cantantes preferidos. Aunque luego descubrí que Jackson había tocado en sesiones sin acreditar de Otis Redding, Sam & Dave………..es decir, que formó parte de ese ritmo del demonio que configuró el mejor soul sureño, para mí el mejor de la historia. A través de Al Green comprendí e identifiqué la maestría de este tipo musical e íntegro, profesional y agotadoramente trabajador.

El 30 de septiembre de 1975, Jackson tenía que volar a Detroit para producir a Major Lance, pero decidió quedarse en Memphis a última hora para ver en el cine la película “The Thrilla in Manila”, el frenético y genial combate de Joe Frazier y Muhammad Ali. Después del cine, Jackson regresó a casa y encontró a intrusos merodeando por las habitaciones. Ante el fatal descubrimiento, Jackson fue tiroteado cinco veces en la espalda. Un caso de asesinato oscuro y actualmente todavía abierto.

El truculento asesinato de Jackson dejó huérfana la música de Memphis. Menos de un año después de su crimen, Stax cerró sus puertas definitivamente.

Todavía resuena en mi cabeza su sentido único del tiempo en el tema de Otis “Try A Little Tenderness” o su prodigio en “How Can You Mend A Broken Heart?” de Al Green. Nunca un baterista me ha proporcionado tan buenos momentos.

Nunca sabremos todo el potencial desperdiciado del mejor baterista de sesión del Sur de los Estados Unidos, quizás el mejor de todo el país en los años sesenta y primeros setenta. Su muerte a los 39 años cortó de raíz un talento que cortaba la respiración.

Un disparo directo al corazón. "En Grand Central Station me senté y lloré", Elizabeth Smart


MERCEDES MONMANY
ABC




«¿Quién saldrá con vida?... El amor me posee y no tengo alternativa? No existe un solo ángulo en el mundo que el amor en mis ojos no pueda convertir en símbolo del amor». En 1937, una joven y atractiva canadiense, Elizabeth Smart (1913-1986) nacida en el seno de una importante y adinerada familia de Ottawa, entró en una librería de Londres, donde estudiaba. Allí, en la forma de un disparo directo al corazón, se topó por casualidad con un libro, cuyo autor, según decidió de inmediato, sería el hombre de su vida. Su nombre era George Barker y Elizabeth, que ignoraba entonces que estaba casado, no sólo había quedado fulminada por su poesía, sino que además sufrió lo que se convertiría en un místico y feroz enamoramiento, con el tiempo lleno de pasión y febril sensualidad, que le duraría toda la vida.

Obra de culto. En los años siguientes, Elizabeth iría repitiendo que quería conocerlo, porque tenía pensado casarse con él. A través del escritor Lawrence Durrell entrarían en contacto y lo invitó, junto a su mujer, a California, donde entonces residía, en una colonia de artistas de la costa. La chispa, o devastador huracán, no tardó en producirse y, un año después, Elizabeth Smart estaba embarazada, para escándalo de su familia, del primer hijo de los cuatro que tendría con Barker a lo largo del tiempo, sin casarse. Católico convencido, Barker, a pesar de sus promesas, nunca se separaría de su mujer, cosa que no impediría que llegara a tener quince hijos a lo largo de su vida, con distintas mujeres.

La relación con Elizabeth Smart sería tormentosa, agitada y en ocasiones violenta, en la que más de una vez alguno de ellos, en sus periódicos encuentros y reencuentros, saldría herido. El relato de toda aquella fogosa unión de espíritus y de erótica y apasionada carnalidad, Elizabeth lo narraría en un inolvidable libro, de prosa poética de gran belleza. Una de las más arrebatadoras y bellas historias de amor jamás contadas, aparecida por vez primera en 1945, que se convertiría en una obra de culto del pasado siglo. Smart lo titularía, de forma no menos memorable, En Grand Central Station me senté y lloré, inspirándose en el Salmo 137 («junto a los ríos de Babilonia nos sentamos y lloramos, recordando a Sión»).

Fuerzas furiosas. Con reminiscencias bíblicas, citas de Shakespeare -por el que sentía devoción- y de una gran cantidad de poetas, desde Dante a Blake, Smart iniciaría su relato como si se tratara de una fatal y cruenta tragedia griega de la época moderna, en la que la hipocresía social, la decencia, lo prohibido, «las fuerzas furiosas de la reprobación», el arrepentimiento, la piedad por las víctimas sacrificadas, o el miedo a resultar masacrados en un baño de sangre, como en cualquier guerra (motivo ambiental que se repite en la novela), ya no tenían vuelta atrás ni fingimiento posible: «Negar el amor, y engañarlo mezquinamente asegurando que lo no consumado será eterno, o que el amor sublimado se eleva hasta lo celestial, es repulsivo». Durante mucho tiempo autora de una sola obra, Elizabeth Smart (sobre la que hace unos años apareció en nuestro país, en Circe, una excelente biografía firmada por Rosemary Sullivan) tardaría más de treinta años en volver a publicar sus siguientes trabajos, recopilaciones de poesía y prosa, así como sus dos volúmenes de diarios.

En su novela (excelentemente traducida por Laura Freixas), un hombre casado se enamora de una joven mientras están en California y huyen juntos. En Arizona son arrestados por la policía al registrarse en una misma habitación de hotel. Ella, embarazada, regresará a su casa, a Canadá, donde inmediatamente se inicia el implacable ataque de su entorno biempensante, comenzando por su propia madre. Smart narraría la destructora historia de este amor imposible, bombardeado por las fuerzas de la «Realidad» y de una «sedante» y mediocre monotonía que los mantenía a todos a resguardo, entre los ecos lejanos de la Segunda Guerra Mundial, en su fase más cruenta en aquellos momentos en Europa. Aunque todos hablaban a su alrededor de deber para con la patria y de sacrificio colectivo, nada lograba hacerle olvidar a ella, a la narradora, la única «catástrofe» mortífera, es decir, el sufrimiento del amor en la más total de las soledades, por el que lloraba y se desgarraba a diario.

El expolio de minerales se dispara en Congo


Los grupos armados y oficiales del Ejército sacan millones de dólares al año de la explotación de recursos. Empresas ya denunciadas en 2008 siguen operando sin cortapisas

ISABEL COELLO
Público




Oro, coltán, casiterita y otros minerales continúan siendo exportados masiva y fraudulentamente de la República Democrática del Congo (RDC), contribuyendo a financiar a los grupos armados que mantienen un conflicto que ha desplazado a 1.350.000 personas.

Un estudio del propio Senado congolés estima que más de 40 toneladas de oro, valoradas en 1.200 millones de dólares, son exportadas al año de modo fraudulento. "El nivel de exportaciones fraudulentas de minerales ha aumentado significativamente desde 2008", apunta el informe del Grupo de Expertos sobre la RDC. Quienes se benefician de este comercio ilegal son altos mandos del Ejército de la RDC y los diferentes grupos armados que operan en el este.

A pesar de que teóricamente se ha integrado en el Ejército como resultado de un acuerdo de paz, el grupo armado pro-ruandés Consejo Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) sigue poseyendo amplios arsenales de armas nunca entregadas y ha tomado el control de varias minas en territorio robado a su enemigo.

Por su parte, el Frente Democrático para la Liberación de Ruanda (FDLR), el grupo armado opuesto al régimen de Kigali y que cuenta entre sus líderes con algunos implicados en el genocidio de 1994, saca "millones de dólares de la explotación de minas de oro y casiterita", según denuncia el Grupo de Expertos.

Compañías reincidentes

El documento, destinado al Comité de Sanciones de la ONU y al Consejo de Seguridad, es un mazazo para quienes creen que los esfuerzos por controlar las fuentes de financiación del largo conflicto congoleño están teniendo éxito.

No sólo el fraude no disminuye sino que aumenta y las medidas propuestas a raíz del informe del año anterior no están siendo aplicadas. Compañías ya señaladas en 2008 como exportadoras de minerales adquiridos a grupos armados siguen operando tranquilamente.

Empresas compradoras de la mercancía en Asia y Europa siguen adquiriendo los minerales de grupos armados. Es el caso de Thailand Smelting and Refining Company (Thaisarco) que forma parte del grupo metalúrgico británico AMC y de Malaysian Smelting Corporation (MSC) También African Ventures, registrada en Samoa pero con sede en Hong Kong.

"El único sistema que los exportadores usan para evitar comprar minerales de zonas de conflicto es la garantía verbal", señala otro informe de la organización Enough. "Simplemente, preguntan ¿Esto viene de una zona de conflicto?. Y si la respuesta es no, continúan con la venta".

El Grupo de Expertos apunta a compañías como Glory Minerals, que adquiere oro de minas controladas por el FDLR y se lo vende a la compañía belga Tony Goetz & Zonen.

El producto de las minas que controla el FDLR en la provincia de Kivu Sur sale por Burundi. Un empresario burundés le da luego salida, beneficiándose "de la protección de altos cargos en Burundi y en Congo".

Por otro lado, miembros de lo que era el CNDP, hoy integrados en apariencia en las fuerzas armadas regulares, han hecho suyas muchas de las minas que estaban ocupadas por el FDLR antes de que una operación militar conjunta de Ruanda y Congo lo obligara a dispersarse en enero de 2009. Es el caso de la mina de Bisie, en Walikale.

De cada 2.000 francos congoleños (1,43 euros) que se tasan por 50 kilos de casiterita, "1.000 van a parar a funcionarios de seguridad y entre 30% y 40% son para oficiales del Ejército". Ello supone, según las estimaciones del informe, que los comandantes militares en la mina de Bisie pueden ganar hasta 43.000 euros sólo a través de esta tasa.

Así pues, a menudo el control de las minas simplemente ha cambiado de manos entre distintos grupos armados.

Oficiales del antiguo CNDP obtienen dinero no sólo de los minerales, sino de otros recursos naturales. Las redes del ex general Bosco Ntaganda recaudan en controles de carretera e impuestos sobre madera y carbón vegetal 178.000 euros dólares al mes, según la estimación de la ONU.

"Acciones contundentes"

Las estadísticas oficiales de Kivu Norte y Kivu Sur, dos de las provincias ricas en minerales, indican que, entre enero y septiembre de 2009, las exportaciones de coltán fueron de 573.985 kilogramos; las de casiterita sumaron 11.236.051 kilos; y las de wolframita fueron de 514.455 kilos. Pero, dado el nivel de fraude, dicen el Grupo de Expertos, estos datos se pueden considerar "puramente indicativos".

La organización Global Witness, dedicada a denunciar el uso de recursos naturales en los conflictos, reaccionó ayer a los datos del informe. "A día de hoy ninguna compañía, comerciante de minerales o procesador ha sido puesto en la lista de sanciones de la ONU", dijo el director de campañas Gavin Hayman, quien pidió que Naciones Unidas tome "acciones contundentes".

"Es increíble que el Reino Unido no haya tomado todavía medidas efectivas contra las compañías y ciudadanos británicos involucrados en este comercio", añadió.

Trucos y tratos


La cuidada reedición de los dos primeros álbumes de Bauhaus saca a los autores de «Bela Lugosi's death» del nicho del Rock Gótico, subgénero que fundaron y superaron con una obra que concentra las mudanzas musicales de la nueva ola británica


JESÚS LILLO
ABC




Treinta años después de su edición, Bela Lugosi's Death, pieza con la que debutó Bauhaus, todavía es el canon que mide, define e incluso contiene la desproporción de un subgénero, el gótico, que en las últimas décadas no ha dejado de incorporar accesorios -también extramusicales, muy celebrados e imitados por el público adolescente- hasta degenerar en adefesio. La sobriedad de las líneas marcadas por el cuarteto británico en aquella canción fundacional y esencial ha dado paso a un abigarrado catálogo de imposturas, musicales y escénicas. Sirva la nueva e inminente minigira española de Marilyn Manson para comprobar hasta dónde puede llegar el pasacalle cuando atraviesa los suficientes puestos de avituallamiento y suministro: electrónicos, cosméticos o de lo que, sobre la marcha, vaya haciendo falta.

Escorado hacia la dramaturgia circense y los excesos sonoros del metal, campo en el que Black Sabbath puso todo de su parte a comienzos de los años setenta para llevar a su terreno musical las fantasías del lado oscuro, el movimiento gótico se filtra y regenera este otoño con el relanzamiento de los dos primeros álbumes de Bauhaus, Mask e In The Flat Field, que regresan al mercado con numeroso material extra -en esta ocasión justificado y provechoso- y sendos libros de carácter documental que reconstruyen y ambientan la era en la que fueron grabados.

Oficio de tinieblas. En su última visita a Madrid, y a caballo de una de esas giras de reunión organizadas para satisfacción de nostálgicos y aficionados a la historia, un Peter Murphy ya avejentado, bastante de vuelta de las sombras y los gestos del expresionismo cinematográfico alemán que recicló en su juventud, pisó las tablas envuelto en una capa: el líder del grupo imitó el vuelo del murciélago, gesto aplaudido por el público, y ejecutó otros cuantos ejercicios escénicos propios del oficio de tinieblas que desempeñó en los primeros años ochenta, pero fue el repertorio de la banda de Northampton lo que finalmente caló entre el público, más pendiente del legado musical de los autores de Terror Couple Kill Colonel que de la fantasmada, negocio en el que para competir, y volvemos a Marilyn Manson, hay que ir muy bien preparado de atrezo.

Quizás haya sido el propio proceso de corrupción del rock gótico el que haya permitido su permanencia a lo largo de las últimas décadas, pero resulta difícil establecer conexiones formales entre la obra de Bauhaus -en su día expuesta a las mudanzas y la urgencia de la Nueva Ola británica- y la de quienes a estas alturas siguen añadiendo postizos coyunturales a su esqueleto, musculado y activado hoy por elementos de quita y pon para adecuarse a los gustos de una audiencia adicta al sobresalto.

La evolución del rock gótico, etiqueta que ha terminado por quedarle pequeña a Bauhaus, si no ridícula, dado su notable deterioro, ha ido en paralelo a la crisis del cine de terror, género en cuya versión actual se valora más el susto que el misterio y cuyo voluminoso público objetivo mezcla espantos y palomitas con la misma naturalidad con que consume las canciones de la última banda presuntamente endemoniada facturada por la industria del rock o de la moda, tanto da. Los planteamientos efectistas cotizan al alza sobre argumentos cogidos con alfileres.

Con una duración superior a los nueve minutos -metraje más propio del rock progresivo que de un punk surgido para combatir, entre otras cosas, la ampulosidad y la falta de inmediatez de aquél-, Bela Lugosi?s Death fue la desafiante pieza con que Bauhaus instituyó un subgénero marcado de origen por la inestabilidad de sus hechuras melódicas y rítmicas. Sólo la temática de las canciones grabadas por el cuarteto británico fue capaz de mantener la unidad de un repertorio cuyas formas musicales siguen hoy representando un excepcional dossier sobre la ansiedad de los músicos del post-punk y la Nueva Ola por incorporar nuevos registros a su obra, sacrificando por el camino cualquier seña de identidad.

Combinar corrientes. Los comentarios y reflexiones de Peter Murphy, Daniel Ash, Kevin Haskins y David J. incluidos, junto a fotografías y material gráfico de la época, en la reedición de sus dos primeros trabajos discográficos, sirven para trazar el febril relato de una de las empresas musicales que mejor ilustran el desequilibrio creativo que afectó al mejor rock de los primeros años ochenta. Pasar por fundadores del rock gótico ha neutralizado la onda expansiva de una banda que, como las más grandes de su tiempo, de Joy Division-New Order a PIL, se hizo permeable para asimilar, adaptar y combinar tantas corrientes, y fueron muchas, como fue capaz de sintonizar y reproducir.

¿Pertenece España a los militares?



Una cuantiosa red de infraestructuras convierte al Ejército en el principal terrateniente del Estado




COLECTIVO UTOPÍA CONTAGIOSA

Antes se solía decir que España éramos todos (con la sana intención de recaudar solidariamente los impuestos al contribuyente). En nuestra opinión puede que España seamos todos, pero todos somos del Ejército. Los datos vienen a continuación y las fuentes son de toda fiabilidad (el propio gobierno y los militares). Sabemos que queda mucho oculto en este listado inicial que os ofrecemos. No hemos podido encontrar, por ejemplo, el listado de acuartelamientos por provincias y ello elevaría en mucho metros cuadrados y en muchas edificaciones los inmuebles del Ministerio de Defensa. ¿Por qué no se publicitan estos datos? ¿Hay algo que ocultar? No creemos que así sea porque sólo con la punta del iceberg que os ofrecemos a continuación queda claro quién manda en España a nivel de infraestructuras.

El ejército cuenta con una cuantiosa red de infraestructuras que lo convierte en el principal terrateniente del estado. Entre otros cuenta con las instalaciones de los cuarteles militares, instalaciones de comunicaciones, pistas de aviación, carreteras, ferrocarriles, campos de entrenamiento y tiro, centros de investigación, de vigilancia, bases en diversos territorios y en territorios fuera de España, centros tecnológicos y de investigación, centros de cría caballar, hospitales, aeropuertos, puertos militares, e incluso islas y cementerios, etc. Una amplia información se puede encontrar en la siguiente noticia de Ecodiario: “Defensa cuenta con 11 millones de m2 para su enajenación”, del 23/11/2008. En la noticia se cuenta que desde 2004 hasta 2008, el Ministerio de Defensa ha vendido unos 9,3 millones de metros cuadrados de terrenos militares. Otra fuente para contrastar las posesiones sin límite del Ministerio de Defensa es el Ministerio de Vivienda que nos habla de 28 convenios desde 2004 a 2007.

Esta política de obtención de dinero líquido mediante las desamortizaciones tiene mucha tradición. Ya en tiempos (1997) del ministro Serra del Partido Popular el diario EL PAÍS titulaba “La tercera desamortización” en la que explicaba que eran más de 1.500 millones de metros cuadrados de superficie, de los que 13,4 millones corresponden a edificios los terrenos que querían enajenar los militares. También reflejaba que en Ceuta y Melilla, sus propiedades suponen un tercio del término municipal. En la Península, dicho porcentaje ronda el 0,5% de la superficie de muchas provincias; aunque hay notables excepciones como Zaragoza (2,1%), Cádiz (1,7%), Madrid o Toledo (1,1%).

Es tanto el trabajo y el interés que tiene el Ministerio de Defensa en conseguir financiación mediante la enajenación de terrenos que, de hecho, hay en la página web del Ministerio un apartado dedicado a la Gerencia de Infraestructuras donde se explica que es un organismo autónomo dependiente de la Secretaría de Estado de la Defensa y que dedica a gestionar la venta de determinadas propiedades que ya no tienen un interés militar. La gestión se suele realizar por tres métodos:

* Subastas: por ejemplo, en el momento de redactar estas líneas (año 2009) son tres las subastas adjudicadas con muy escasa información en su página web: la Batería Cabo Salinas en Santayí, Baleares, el 02/08/2007; el producto del descorche del Cortijo de Botafuegos en Algeciras, Cádiz, el 29/11/2007; y los terrenos de la Línea de Tiro de Artillería en Boadilla del Monte, Madrid, el 27703/2008.

* Ventas: también, justo en estos momentos, se venden tres propiedades: en Ferrol, La Coruña, las parcelas 8.C y 18.1 del Polígono de Esteiro, la primera con 1.447’32 m2, y la segunda con 159’97 m2. Ambas por un valor estimado de 3.755.114’05 €. La siguiente venta se hace en Lugo, la Parcela L-1.B del Sector Sur K. Su extensión es de 4.905 m2 y su valoración son 10.235.352’38 €. La tercer venta es del Sanatorio de Marina y Parcela sin edificar de Los Molinos, Madrid. La extensión son 94.375 m2 y su valoración 7.325.763’27 €. Por lo tanto, del conjunto se espera sacar un montante de más de 21 millones de € (es decir, más de 3.500 millones de pesetas).

* Convenios con otras administraciones: hasta ahora, mitad de 2009, no se ha celebrado ningún convenio del que informe la web del GIED, sin embargo, en 2008 se convenió con el ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes, Madrid, la venta de 115.000 m2 de la Estación Radiotelegráfica que el ayuntamiento compró para equipamiento público. En el año 2007 se convenió la compra por el ayuntamiento de Hinojosa del Duque, en Córdoba, de 2 millones de metros cuadrados (200 Ha) para políticas de empleo rural; etc.

En fin, como se puede comprobar en las notas a pie de página anteriores, las ventas se cuentan por millones de metros cuadrados, tanto en fincas rústicas como en ciudades y para usos rurales y/o empresariales o de construcción de viviendas. ¿Dónde va actualmente este dinero? Suponemos que a financiar, directamente el modelo militarista de dominación-violencia. ¿Sería lícito y moral usarlo para reconvertir el modelo de defensa militar a otro noviolento?

Por otro lado, si hablamos de espacios naturales, las Fuerzas Armadas disponen de 33 campos de maniobras y entrenamiento repartidos por todo el territorio nacional, con una extensión global superior a las 150.000 hectáreas, 1.500 millones de metros cuadrados. El cinismo del Ministerio llega al límite de decir que estos espacios están protegidos porque “la utilización por parte de los Ejércitos evita las agresiones comunes a otras áreas naturales de España”. Nada se habla de que en ellos se realizan prácticas de tiro con distintos armamentos y ejercicios de entrenamiento con la consiguiente contaminación de metales pesados, impactos acústicos, contaminación de aguas, suelos, aire, etc. Sin embargo, presumen, en la misma referencia anterior, de que “durante los años 2007 y 2008 se va a impulsar de forma prioritaria las actuaciones ambientales en estos espacios naturales, y se establecerán normas que prevengan el deterioro del medio natural y faciliten su conservación. Asimismo, se impulsarán medidas para la conservación, mejora y recuperación del patrimonio natural, con actuaciones agroforestales para aumentar los sumideros de CO2 en las instalaciones de Defensa (mediante las reforestaciones, el cuidado de los bosques, la lucha contra la erosión o la reforestación de terrenos agrícolas abandonados) , el desarrollo de un plan de defensa y mejora específico para fauna y flora autóctonas, experiencias piloto de cría y liberación de especies y acciones encaminadas a la lucha ecológica contra plagas.” Sin embargo, lo más lógico y natural es que estos espacios naturales tuviesen una gestión civil y un uso más abierto y público para disfrute de todos.

Desde otro punto de vista, también son infraestructura militares que deberían reconvertirse a uso civil dos importantes centros de investigación:

* El Canal de Experiencias Hidrodinámicas de El Pardo.

* El Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial.

También posee otro instituto, el ISFAS con múltiples infraestructuras sanitarias como los hospitales militares de Madrid, Zaragoza, San Fernando (Cádiz), Ceuta y Melilla; y unas 60 delegaciones por toda la geografía nacional.

Además, el propio Ministerio de Defensa posee unas 60 delegaciones por toda España.

En el aspecto educativo, el Ministerio de Defensa posee una Escuela Militar de Sanidad, una Escuela de Militar de Estudios Jurídicos, una Escuela Militar de Ciencias de la Educación, una Escuela Militar de Intervención, una Escuela Militar de Músicas Militares y una Escuela Militar de Idiomas.

Aunque sabemos que va a sonar un poco a guasa, también poseen los militares diversas infraestructuras, no despreciables como se verá a continuación, dedicadas a la cría caballar. En concreto un centro de Dirección Gerencia en Madrid, un centro de cría en Jerez (Cádiz), otro en Écija (Sevilla), otro en Ávila, otro en Zaragoza, una escuela militar ecuestre y un Laboratorio de investigación aplicada. Por más que hemos buscado algo relacionado con la cría de cabras para la Legión, no hemos sido capaces de dar con los datos, aunque algo ha de existir porque la susodicha cabra desfila bastante bien y en algún lado habrán tenido que criarla, seleccionarla y educarla castrensemente. Siguiendo con el apartado zoológico, el Ministerio de Defensa posee un Museo, Biblioteca y Centro de Investigación Histórica del Centro Nacional de Veterinaria, en Madrid.

No podría faltar una Red de Bibliotecas de Defensa que está considerada de uso restringido pero que cuenta con 37 centros. Para completar la oferta existen, además, 25 archivos de temática militar.

Si seguimos con el tema cultural, la Red de Museos Militares está presidida por los tres Museos Nacionales pertenecientes a los Ejércitos de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, ubicados todos ellos en Madrid. Además, la red se completa con otros 18 museos.

Con más arraigo histórico son las posesiones militares que tienen que ver con fortificaciones y castillos, con un total de 16 centros.

No hemos podido conseguir datos estadísticos de cuantos acuartelamientos hay en cada provincia, el Ministerio no los hace públicos, al menos en su web ni tampoco en internet.