Woody Guthrie, la esperanza en el centro del terror


JESÚS MIGUEL MARCOS
Público




Woody Guthrie se comió a bocados la Gran Depresión. Fue, junto John Steinbeck y John Dos Passos, el gran cronista de una época en la que al hombre le tocó vivir como al perro. Arrastrado, pulgoso y chupando huesos.

En 1943, con 31 años, Guthrie paró por primera vez en su vida. Miró atrás y encontró Rumbo a la gloria, el libro de memorias que acaba de reeditar en español Global Rhythm Press, con prólogo de Pete Seeger. No es una autobiografía al uso, en la que el autor reelabora su historia tomando distancia con los hitos que han marcado sus días, sino una especie de novela en primera persona basada en hechos reales.

Y los hechos son tremendos. La imagen del primer capítulo ya deja claro que no se trata de ningún cuento de hadas:Guthrie viaja sobre el techo de un vagón de tren junto a tres compañeros. Cae una tormenta de órdago y el grupo no duda en quitarse las camisas para proteger la guitarra de Woody. Los cuatro acaban de escapar de una pelea multitudinaria que se ha desatado en uno de los vagones, donde los hombres viajan como animales.

El niño y el espanto

En el libro, el cantante hace memoria de su infancia con especial minuciosidad. Fue un niño precoz, sediento de conocimientos y de una sensibilidad exquisita. La conciencia política le viene de familia: su nombre de pila es Woodrow Wilson, igual que el presidente que llegó al poder el año de su nacimiento.

Rumbo a la gloria da las claves del que fuera padre artístico de Bob Dylan. Es imposible entender su resistencia a las adversidades de la Gran Depresión sin conocer los trágicos sucesos que marcaron su niñez. Nacido en el seno de una familia burguesa deOklahoma, el negocio de su padre se fue a pique, su hermana Clara murió en un accidente y su madre acabó internada en un psiquiátrico.

Durante la década de los treinta, recorrió EEUU de una punta a otra en busca de trabajo. Siempre con su guitarra al hombro, vivió en carne propia las brutales consecuencias del desempleo. "Actúo en tabernas y, bueno, mi trabajo consiste en hacer más ruido que ellos, para que tengan lástima de mí y me den unas monedas", dice en uno de los diálogos del libro. Guthrie no fue un santo, pero es obligatorio reconocer en él valores difíciles de encontrar: su activismo social, su conciencia insobornable y su fe inquebrantable en un mundo mejor.

En África hay otro Guantánamo

ISABEL COELLO
Público



Hace sólo cuatro meses que Salim Awadh Salim ha vuelto a casa. Cuando llegó, después de pasar cerca de dos años detenido sin cargos en cárceles de Kenia y Etiopía, su vivienda en el barrio de Mwenbeleza, en la ciudad costera keniana de Mombasa, había sido saqueada. "Con la venta de un coche viejo, he comprado 300 polluelos para criarlos. A mis 37 años, debo empezar de cero", dice junto a un pequeño criadero tapado con chapa de hojalata.

Su mujer, Fatima Ahmed Chande, detenida y deportada con él pero liberada antes, está con su familia en Tanzania, de donde es originaria. "Estaba embarazada cuando nos arrestaron. Tuvo mucho estrés. Perdió el hijo. Yo no puedo ir a verla porque, a día de hoy, no me han devuelto el pasaporte. Y ella no quiere ni oír hablar de volver a Kenia", apunta Awadh.

Salim y Fatima forman parte del grupo de hasta 150 personas que las autoridades kenianas detuvieron en enero de 2007 cuando huían de los combates que enfrentaban en Somalia a la Unión de Tribunales Islámicos varios de cuyos miembros están en la lista de terroristas buscados por EEUU con los soldados gubernamentales apoyados por tropas etíopes que habían entrado en el país días antes.

Trasladados a comisarías de Nairobi, los detenidos fueron mantenidos incomunicados durante semanas, sin acceso a abogados ni familiares, antes de ser llevados de vuelta a Somalia y entregados a Etiopía. Allí fueron sometidas a tratos crueles, interrogadas por agentes del FBI, de la CIA y de los servicios secretos de Israel, y privadas de contacto con familiares o incluso con el Comité Internacional de Cruz Roja, que tiene el mandato internacional para visitar a presos en todo el mundo. Poco se sabe de este Guantánamo africano. Los Gobiernos implicados se han dedicado a negarlo.

"Yo me dedicaba a negocios con teléfonos móviles", relata Awadh. "Fuimos a Somalia a probar suerte, pero a los cuatro meses decidimos volver. En la frontera, nos encontramos a un grupo de mujeres y niños y cruzamos todos juntos. Todos fuimos detenidos y llevados a Nairobi. Luego, nos enteramos de que en ese grupo estaba la esposa de Fazul".

Fazul Abdullah Mohammed es uno de los presuntos terroristas más buscados por Estados Unidos, que le acusa de ser el jefe de Al Qaeda en África, y de estar detrás de los atentados contra las embajadas de Kenia y Tanzania en 1998.

Detenidos de 19 países

"Kenia detuvo a cientos de personas que trataban de cruzar desde Somalia. La Policía tenía instrucciones de no dejar que nadie viera a los detenidos", explica a Público el responsable del Foro Musulmán de Derechos Humanos, Al Amin Kimathi, que ha seguido los casos. "A través de pequeños sobornos, recargando los móviles de los guardas, logramos contar 150 detenidos de 19 nacionalidades".

Las condiciones, dice, eran deplorables. "Había una mujer embarazada de seis meses que había sido herida de bala mientras huía de la Policía antes de ser arrestada. Nunca recibió asistencia médica".

A excepción de cuatro, todos los detenidos lo estuvieron más allá de los periodos legales (hábeas corpus) que la ley keniana permite: 24 horas para crímenes menores y dos semanas para delitos capitales.

Como la Policía keniana negaba tener a los detenidos bajo su custodia, Kimathi planteó 34 casos en los tribunales por violación del habeas corpus. "El día de la vista, el Estado alegó que no podría traer a los detenidos porque ya no estaban en el país y presentó tres manifiestos de vuelo con los nombres de todos los presos entregados. Fue la primera confirmación que tuvimos sobre el número e identidad de los detenidos, y sobre la participación de las autoridades kenianas en su entrega extraordinaria a Somalia.

El nombre de Salim Awadh está en una de las listas de pasajeros. Salió de Kenia el 27 de enero de 2007. El vuelo es de la compañía African Air Express. El destino: Mogadiscio. Awadh figura en el puesto 26 de la lista. Su mujer es la siguiente. Hubo tres vuelos más. En total, 85 pasajeros, de los que 19 eran mujeres y 15 niños. Otras fuentes, como una comparecencia parlamentaria posterior, hablan de más de 100 entregados.

"De Somalia, nos llevaron a Etiopía. Allí me interrogaron durante tres semanas un americano, una americana y un israelí", recuerda Awadh. "Me acusaban de participar en los atentados de Mombasa. Cuando les decía que no sabía nada, me gritaban que mentía. Me gritaron mucho. Durante un tiempo, perdí algo de oído".

En una entrevista telefónica, un funcionario del FBI confirmó a Human Rights Watch (HRW) que tanto agentes del FBI como de la CIA habían interrogado a los detenidos en Addis Abeba. El Gobierno etíope sólo reconoció tener bajo custodia a 41 personas.

Chantaje con esposas e hijos

De acuerdo con el Foro Musulmán de Derechos Humanos, en muchas fases de los interrogatorios se usó a las esposas y niños para ejercer influencia sobre los detenidos, sugiriendo que les iban a dañar o que ellas habían admitido que sus esposos eran terroristas. "Es muy serio: la detención de gente que las autoridades creen que son inocentes, pero que igualmente las mantienen detenidas para ejercer influencia sobre sus familiares", apunta la organización.

"Trajeron una máquina para ver si decía la verdad", continúa Salim. "Al final me dijeron que lo sentían, que era inocente y que me soltarían en dos semanas. Pero me mantuvieron preso un año y medio más, hasta el 2 de octubre de 2008, cuando fui liberado junto a otros siete kenianos". Durante gran parte de ese tiempo adicional, Awadh estuvo incomunicado. Pensaba que sus compañeros habían vuelto a casa y sólo quedaba él encarcelado. "A veces quería matarme y pensaba que me iba a volver loco".

Al Foro le consta que por lo menos 77 personas han sido liberadas a lo largo de los dos últimos años. "Del resto dice Kimathi, no sabemos nada. Hay seis kenianos cuyo paradero sigue siendo desconocido".

En una cafetería de Nairobi, Mariam Alí no se quita el velo que le cubre toda la cara menos los ojos hasta que se ha sentado en un rincón. Tiene un rostro amable.

"Este Gobierno no protege a sus ciudadanos. Los vende", dice alterada Mariam, viuda de 32 años, madre de tres hijas y un hijo y que sobrevive vendiendo zapatos de segunda mano. "Mi hermano nunca fue llevado ante un juez. Si tenían algo contra él, deberían haberle juzgado aquí", señala. Llora y relata que su hermano era una persona amable, que tenía negocios y enseñaba a domicilio las enseñanzas del Corán.

Mohammed Abdulmalik, el hermano de Mariam, fue arrestado en Mombasa el 13 de febrero de 2007. Trasladado a Nairobi e interrogado por agentes kenianos, las autoridades le mantuvieron detenido sin cargos e incomunicado durante un mes. Después, fue entregado a las autoridades estadounidenses.

El 26 de marzo de 2007, Estados Unidos informó de manera oficial de que Abdulmalik estaba en el penal de Guantánamo. "Ha admitido su participación en los atentados de 2002 contra el hotel Paradise de Mombasa", señalaba el comunicado.

"No es el que creían"

"Sabemos que está vivo. Nos comunicamos a través del Comité Internacional de Cruz Roja. Hemos recibido tres cartas en dos años. Una abogada que le visitó nos dijo que las pruebas han demostrado que no es el que creían". Pero a Abdulmalik no se le puede devolver a Kenia porque, a lo largo de su detención, las autoridades kenianas han negado que sea uno de sus ciudadanos.

Mariam reza para que su hermano vuelva, ahora que el presidente estadounidense, Barack Obama, ha ordenado el cierre de Guantánamo. "Pero si el Gobierno keniano no le reconoce, ¿adónde va a ir?", dice llorando. "¿Estará a salvo si vuelve?", pregunta. "Mis padres han muerto. Mi marido ha muerto. Mi familia son mis hijos y mis hermanos", añade entre sollozos.

El Foro Musulmán de Derechos Humanos ha planteado una demanda en los tribunales para demostrar que Abdulmalik es keniano. Kimathi cree que Kenia se niega a admitir su nacionalidad porque teme ser demandada por haberle entregado a Estados Unidos, violando las normas internacionales.

Según el informe del Foro, la detención, los interrogatorios y la entrega "llevan la marca de una estrecha colaboración entre las autoridades de Kenia y Estados Unidos". "Lo más preocupante señala es hasta qué punto las agencias de seguridad kenianas han abdicado de su soberanía en favor de los intereses de EEUU".

Para HRW, Estados Unidos "no es directamente responsable" de los arrestos, detenciones y entregas. "Pero definitivamente tenía conocimiento de ellos y, como poco, aprovechó los abusos de Kenia y Etiopía para interrogar a sospechosos, lo que despierta serias dudas sobre su complicidad en los abusos", señala la organización en un informe.

Además, HRW acusa a Etiopía de haber usado la operación de entregas ilegales "para sus propios objetivos: en concreto, reprimir las insurgencias en Ogadén y Oromo".

"Los militares de Etiopía sometieron a los detenidos a brutales torturas. Los detenidos dicen que les arrancaron las uñas, les aplastaron los genitales y les encañonaban la cabeza con armas cargadas. También les forzaron a firmar papeles que no podían leer", indica el informe.

Ayuda financiera de EEUU

En el año fiscal 2007, Estados Unidos dio a Etiopía 12 millones de dólares en ayuda relacionada con "seguridad". La asistencia a Kenia fue de cinco millones de dólares.

"Hay tanta ayuda financiera de EEUU para antiterrorismo que hay que demostrar que están trabajando duro", dice Kimathi. "Estados Unidos financia una unidad antiterrorista de élite en la Policía keniana y no veía grandes resultados".

"Es evidente que no apoyamos el terrorismo concluye Kimathi. Pero creemos que si se da poder a los gobiernos africanos, estos abusarán de él y lo usarán para reprimir a la disidencia. Es lamentable que EEUU lo tolere. Es la contratación externa del abuso. Un escenario muy peligroso".

Poco antes de ser liberados, Awadh y sus compañeros kenianos recibieron la visita de unos funcionarios de inteligencia. "Nos dijeron que nuestro Gobierno se había equivocado, que todo el mundo comete errores y que debíamos ser razonables, olvidarlo todo y no hablar con la prensa".

Mientras ve crecer a sus polluelos, Salim Awadh espera que la demanda judicial contra el Estado keniano dé sus frutos. "Quiero dinero. Lo he perdido todo. Hasta a mi esposa, que está perdiendo la cabeza. Y quiero justicia. Que sea una lección para ellos".

"Hipotécate tú", Def Con Dos (2009)

KEPA ARBIZU
Lumpen



“Cuando se apunta a la luna el tonto se queda mirando el dedo”, ese es el dicho popular dedicado a aquellos que toman la parte por el todo, o dicho de otra manera, se quedan en la superficie y son incapaces de ahondar un poco más hasta entender lo que verdaderamente se está contando. Creo que eso sucede muy a menudo con el gupo Def Con Dos. Se les puede escuchar como el que oye un chiste, fijándose sólo en la salida de tono o en la aberración, o tomarse la molestia de investigar qué hay detrás. El director americano Preston Sturgess lo explicó perfectamente en su película “Los viajes de Sullivan”, la comedia puede ser el mejor envoltorio para hablar de lo que se quiera, por muy crudo que esto sea, y además de eso, divertir.

Para que esto no parezca una defensa a ultranza del grupo, aclararé que lo hasta ahora explicado, es válido en su totalidad, hasta, siendo magnánimos, su disco “Ultramemia”. A partir de ese momento, su ironía, su capacidad para contar historias disfrazados de chanza y divertimento, se fue diluyendo hasta que únicamente quedó un discurso demasiadas veces escuchado.

Lo que se formó a medio camino entre Galicia y Madrid, con la ayuda de Julián Hernández (Siniestro total) , pretendiendo ser una gamberrada con el hip hop de base y el expolio de todo lo que pillaran a través de un sin fin de sampleados, se ha ido tornando en un rap-metal que no se distingue ni por su pericia musical ni por supesto por el añorado sello personal.

Sus primeros asaltos, así llamaron a sus discos iniciales, tomaban como referencia a Public Enemy o Beastie Boys, no tenían ningún prejuicio a la hora de tomar prestadas ideas del cine, de la literatura o de otros grupos. A partir de “Armas pal pueblo”, incluyen una sección de guitarras fijas que le daban al conjunto un sonido mucho más punk y acelerado, su punto culminante fue el atinado “Alzheimer”. Tras su disolución, aduciendo cansancio y cierto desazón por el tono sectario e hipócrita del rock and roll, volvieron sin nada de la chispa pasada, con su vocación de seguir incordiando a las mentes bienpensantes, pero sin su particular distintivo.

En ese contexto publican su nuevo disco, “Hipotécate tú”, el título es lo suficientemente explícito como para saber que línea va a seguir todo el conjunto. Nos encontramos con pequeños retratos costumbristas de la sociedad actual. Algunos de los temas tratados son más atemporales como “Yo tampoco”, sobre la necesidad de oponerse a las normas y costumbres aceptadas, o“Basta de buen rollo”, diatriba sobre el ciudadano medio dispuesto a tragar con todo. Pero en general, se centran en cuestiones muchos más actuales que tienden a pecar de cierto simplismo, como “Hipotécate tú”, “Alo, ala” o “No tengo puntos”. Llaman la atención precisamente aquellas visiones más particulares que se salen del patrón establecido, como "Destino zoquete”, centrado en la necesidad de pensar por uno mismo (“Cuenta menos sabes más le temes a la muerte") o la curiosa interpretación de la dualidad humana en “Dos enanos”.

Cierto que no hay en este disco nada que no hayamos escuchado un montón de veces. Sí parece que César Strawberry, auténtica cabeza pensante del grupo, haya perdido el verbo afilado y el punto de mira atinado, pero, aún así ,yo seguiré atento a lo que tenga que decir porque aunque pueda estar más o menos acertado, siempre suele ser interesante su opinión, cosa muy poco habitual en el rock español.

Generar contradicciones para avanzar en el proceso Forum

KATU ARKONADA
Rebelión



No es casualidad que este foro recién terminado haya sido el que más contradicciones ha generado respecto a anteriores ediciones. Contradicciones tanto públicas, como internas dentro del propio Consejo Internacional, reunido durante dos días a la finalización del evento.

Tampoco es casualidad que este foro haya sido el de mayor contenido político, mayor carga ideológica y profundidad en los debates, cuando tras 8 ediciones comenzamos a sentir claros síntomas de crisis y agotamiento del modelo foro.

Ni el hecho de que el número de participantes en Belem do Pará, puerta de la Amazonia, de difícil acceso, sin apenas infraestructura para acoger grandes eventos ni plazas de hotel, haya superado ampliamente las 100 000 personas, con 5000 organizaciones y 2300 actividades inscritas y más de 4000 periodistas cubriendo el evento.

Es indudable que traer el foro de vuelta a Brasil, a una realidad de alto valor geoestratégico como la Amazonia ha sido muy positivo en dos direcciones. De afuera hacia dentro, el proceso de construcción de este foro, la creación de alianzas estratégicas y marcos de trabajo conjunto entre el movimiento social, así como la articulación de dinámicas con el Goberno do Estado (PT) que ha facilitado enormemente la construcción de este FSM 2009 Amazonia, así como finalmente la propia celebración del foro en si en Belem van a dejar un poso que será positivo con certeza para el movimiento, en una zona de tanta riqueza ecológica como conflictividad social, donde las ocupaciones de tierras, casos de esclavismo o ejecuciones extra judiciales están a la orden del día…y de adentro hacia fuera, la posibilidad de haber mostrado al mundo estas luchas, de aprender de ellas, y la posibilidad de que Belem 2009 pueda ser un punto de inflexión para el movimiento, nos lleva a ser optimistas por encima de todas las contradicciones.

CONTRADICCIONES

En un momento en el que el movimiento social se enfrenta al reto de luchar y construir el postneoliberalismo, como define Emir Sader este momento histórico, y si aceptamos que hemos pasado de la fase de resistencia a la de participación activa en la construcción de otro modelo, político, económico, y social…entonces tenemos que convenir en la gran importancia en el proceso fórum de juntar a 5 presidentes de América Latina en un mismo escenario.

Para ser objetivos en el análisis, los presidentes eran 4 (Ecuador, Bolivia, Paraguay y Venezuela), pues en el encuentro con los movimientos sociales dinamizado por el MST, Lula no fue invitado, en principio bajo el argumento de que estaba centrado en el ALBA y Brasil no hace parte del acuerdo.

Solo después de varios movimientos, incluidas reuniones durante la Cúpula América Latina y Caribe en Salvador de Bahía, por parte de IBASE, la principal ONG canalizadora de subvenciones federales, se pudo hacer un gran acto en el que Lula también estuviera presente junto a los 4 presidentes que se habían reunido esa misma mañana con los representantes de los movimientos sociales.

En cualquier caso, frente a los que defienden la separación entre “sociedad civil” y política, queda más en evidencia después de este FSM la necesidad de integrar la construcción de un nuevo modelo político también desde el foro. En el encuentro de los presidentes con los movimientos sociales, Lugo nos recordaba cuando el paseaba por el FSM de Caracas, siendo todavía obispo, Chávez su paso por Porto Alegre o el apoyo al FSM 2006 en Venezuela, Correa nos hablaba del Socialismo del siglo XXI y como se tiene que construir entre las propuestas impulsadas por los movimientos sociales y los gobiernos de izquierda, y especialmente el compañero Evo Morales, diciéndonos que a él no le invitemos al fórum, que a él, presidente de Bolivia, le convoquemos, que él ha aprendido, sacado ideas, tejido redes y llegado a Presidente también gracias a los diferentes encuentros fórum.

NUEVOS ACTORES

La celebración del FSM 2009 en Belem, en la Amazonia, ha supuesto introducir nuevos elementos, nuevos actores en el proceso fórum que llegan con una claridad de ideas que ya quisiera para sí la vieja guardia del FSM y muchas ONGs, carentes de discurso, propuestas y alternativas.

El desembarco en el fórum del discurso indígena, novedoso en este espacio, pero con una antigüedad de miles de años, y reivindicaciones de cambio de modelos políticos, estados plurinacionales, autodeterminación, defensa de la madre tierra y el concepto del buen vivir y la articulación estratégica con las naciones sin estado, que por primera vez han venido de manera organizada, son prueba de ello. La celebración de grandes seminarios en diferentes tiendas pero agrupados bajo el link común de “Crisis de Civilización”, con un contenido y de un calado político por las relaciones, redes y propuestas de futuro que se han articulado, que puede llenar parcialmente el vacio ideológico y de propuestas que sufre el FSM, con un calendario definido de propuestas y actos para todo el 2009, son claro ejemplo de ello también.

RIESGOS Y POSIBILIDADES

La realización del próximo Foro Social Mundial probablemente en África (a pesar de algunos intentos por llevarlo a EEUU) tiene a su vez riesgos y posibilidades. Las posibilidades inherentes a la realización en un continente oprimido, con un un movimiento social campesino, rural, pero también urbano, en expansión, desarrollando nuevos modelos de luchas diferentes a los esquemas tradicionales…son elementos positivos, pero por otro las ONG africanas dependen política y económicamente de las ONG europeas. Y ahora mismo la izquierda europea, como se demostró por ejemplo durante la preparación de la Asamblea de Movimientos Sociales, esta también sin propuestas (discurso tiene, pero es el mismo de los últimos años) y solo plantea respuestas concretas (ante las reuniones del G-8 o G-20) pero nunca propuestas y alternativas.

El FSM en si esta ante la disyuntiva de lo que se podía ver en los dos espacios en Belem, el de la Universidad Federal de Para, como una feria institucional, repleta de ONGs, stands, en lo que alguien ha definido como un gran centro comercial, y el espacio de la Universidad Rural de la Amazonia, mas caótico, mas autogestionado, pero también con la gente, la juventud, los indígenas, los afro-descendientes quilombolas en la calle, con su discurso y reivindicaciones, y también debido a la presencia de las tiendas temáticas, con unos contenidos no tan atomizados y donde el debate con una gran carga política ha sido el principal protagonista.

Por último hay que seguir de cerca la propuesta que ya está en marcha de realizar, el año que viene y ante la ausencia del FSM, un Foro Social Temático “Crisis de Civilización”, articulado en torno a 5 ejes, soberanía y derechos colectivos de los pueblos, defensa de la madre tierra, buen vivir y cambio climático. El foro, aun por definir el lugar donde será realizado, pero con certeza en Suramérica, abre nuevas posibilidades, articula luchas que hasta ahora no eran visibles en el proceso fórum (y espera articular a otros agentes y movimientos sociales que se mueven a la izquierda del FSM) y puede traer una frescura necesaria para el movimiento.

Finalizando, si estamos de acuerdo en que para abordar el postneoliberalismo tenemos que pasar de la resistencia a la lucha por la hegemonía, es evidente que esta fase tiene que ser liderada por los movimientos sociales, y no por las burocratizadas ONGs...hagamos realidad la frase que el gran estratega del ejercito indígena andino Tupac Katari pronuncio mientras era descuartizado por rebelarse frente a los españoles, “Volveré y seré millones…”.

"Ni de Eva ni de Adán", Ámélie Nothomb


CARE SANTOS
La tormenta en un vaso



Puedo imaginar al editor de Amélie Nothomb frotándose las manos al saber que su última novela, la que iba a publicar en el 2008, y que ahora aparece en España, regresaba argumentalmente al Japón que tan buenos dividendos —literarios y económicos— arrojó en aquel libro que para muchos representó el descubrimiento de la autora belga, Estupor y temblores. Pues sí, en esta novela, Nothomb regresa al Japón en el que nació y vivió hasta los cinco años y que añoró durante los quince siguientes, para luego recuperarlo ya veinteañera y dispuesta a fundirse con el país a la manera japonesa. Es decir, trabajando en una gran compañía y sufriendo todas las vejaciones que el rígido sistema laboral nipón es capaz de infringir a un empleado (que son muchas, como sabemos todos los lectores de aquella novela). El encanto del Japón que nos explica Nothomb en sus novelas radica en el amor y la perplejidad a partes iguales con que ella lo observa. La suya es la mirada de una occidental, y por tanto realza aspectos que a nosotros nos pueden resultar chocantes o divertidos, con absoluto conocimiento. Pero, a la vez, es también la mirada de alguien profundamente enamorado de la cultura nipona, de su gente, de sus costumbres, y por tanto amable con ella. Hay extrañeza, pero jamás desprecio. La perplejidad está moderada por la admiración. Eso es lo que convierte su mirada en única y en irresistible.

También en lo referente a su temática es particular esta novela. Según ha dicho la propia autora «es el único de mis libros en el que ningún ser intenta destruir a otro». Suponiendo que no entendamos el amor como la más sublime maniobra de destrucción inventada por el ser humano, claro, porque esto es lo que cuenta esta historia: una historia de amor. Y como siempre ocurre en estos casos, uno destruye y el otro resulta destruido. También regresa la autora a sus novelas autoficcionales, como Estupor y temblores —cuya trama es simultánea en el tiempo a la de ésta—, Metafísica de los tubos o Biografía del hambre. Y eso después de sus dos últimas entregas, bastante más flojas: Acido sulfúrico y Diario de golondrina. El de la autoficción es un registro en el que se maneja bien, en parte por la ironía con que ha sido capaz de construir su propio personaje, y en el que es divertido advertir hasta qué extremo escribe para sus seguidores, intercalando referencias a otras novelas de las que no cuenta nada y que supone en conocimiento de todos. Sin duda, puede permitírselo.

La historia de amor de Ni de Eva ni de Adán confronta a una veintañera Amélie que regresa a Japón con la intención de estudiar el idioma y buscar trabajo, y que para sufragarse los estudios da clases de francés a japoneses. Así conoce a Rinri, un joven de su misma edad, multimillonario y exquisito, prendado de la lengua de Voltaire —y de todo lo francés, por extensión—, de quien se enamorará a las pocas lecciones. Con él conocerá algo mejor el país que tanto admira, y eso incluye episodios turísticos como una visita a Hiroshima o una ascensión al monte Fuji y otros más auténticos, como las veladas familiares en casa de su novio, en las que nunca consigue vencer la animadversión que despierta en los padres y los abuelos de él sólo por ser «una occidental demasiado expresiva».

Como siempre en Nothomb, hay minimalismo narrativo, multitud de anécdotas hilarantes, autoparodia, metáforas que sustituyen escenas completas —la más astuta y a la vez la más delicada es la descripción del ciclón que sirve para explicar un fin de semana de sexo entre los dos protagonistas— y reflexiones lúcidas, pequeñas perlas que por sí mismas justifican una lectura. En este caso, son especialmente emocionantes las que llegan al final, otra marca de la casa —los finales de Nothomb merecen la pena incluso en sus novelas más flojas, lo cual no es mérito pequeño—, al hilo de la huida que emprende la protagonista, contra todo pronóstico: «Uno debería tener siempre algo de lo que huir, para cultivar esa maravillosa posibilidad. De hecho, siempre hay algo de lo que huir. Aunque sólo sea de uno mismo.»

La escena final de la historia sirve también de justificación de la novela misma: «Decirle a alguien que se ha terminado es feo y falso. Nunca se termina. Incluso cuando ya no piensas en alguien, ¿cómo dudar de su presencia dentro de ti? Un ser que ha contado para ti siempre cuenta». Es un buen colofón, que además deja claro a aquellos que no lo supieran que Nothomb es una de esas escritoras capaz de escribir una novela para narrar el vuelo de una mosca que le sedujo en una tarde cualquiera. No importa lo que cuente, importa la originalidad de su voz, su particular manera de ver el mundo y de reírse de él sin dejar de analizarlo. Por eso la literatura de Amélie Nothom es una droga. Legal, por fortuna.