"Mr. Lucky", Chris Isaak (2009)


KEPA ARBIZU
Lumpen


Chris Isaak puede ser, hoy en día, la representación más exacta de esa figura musical que se hace llamar “crooner”. Posee una voz potente, grave y no exenta de sensibilidad, un aspecto físico elegante, mezcla de “chico malo” y sentimental y como aderezo, una vida repleta de anotaciones jugosas para la prensa rosa. Todos estos serían datos superfluos y sin interés si detrás no hubiera un cantante con enorme talento. Él lo tiene, capaz de surtirse de la genialidad de Elvis, el talento de Eddie Cochran o la emotividad de Roy Orbison.

Su popularidad llegó con la incursión de “Wicked game” en la película “Corazón salvaje”de David Lynch. Dicha canción aparecía en su magnífico disco “Heart shaped world”. Para ese momento ya tenía editados dos trabajos donde daba evidencias de su calidad. Su acercamiento cinematográfico no sirvió para conseguir una mayor proyección de su obra .Él, en cambio, siguió a lo suyo, realizando grandes trabajos como “Speak of the devil”o “Forever blue”, del que de nuevo el cine, en este caso Kubrick para la película “Eyes wide shut”, tomó prestada una de sus canciones(“Baby, i did a bad thing). Pero su relación con el séptimo arte no se ha basado únicamente en lo mencionado, también se labró una carrera de pequeñas apariciones a lo largo de los años. Se le puede recordar por ejemplo en “Twim Peaks” o en “El pequeño buda”.

En los últimos tiempos daba la sensación de haber abandonado algo su carrera musical, dándole mucha más prioridad a su labor en la televisión. Apariciones en series como “Friends” o incluso mantener su propio programa en antena durante varios años, dejan claro que así era. De ahí su inactividad musical que nos ha hecho esperar siete años para disfrutar de nuevas canciones, y aunque no estamos delante de uno de sus mejores álbumes (cosa que no significa un mal nivel) si que se pueden sacar algunos momentos verdaderamente interesantes, por lo tanto, no se puede considerar en balde el excesivo lapso de tiempo transcurrido.

Para su nuevo disco, Mr Lucky, sigue contando con su banda habitual de acompañamiento, Silverstone. Ya en el inicio nos encontramos con un tema exquisito, “Cheater’s town”, donde se dan cabida sus influencias más evidentes, su voz suena potente y nítida en un entorno que recuerda al sonido de las grabaciones de Elvis para Sun records. “You dont cry like i do” es una canción lenta donde demuestra sus recursos vocales.

También hay espacio para las colaboraciones. En este caso no aportan demasiado. La primera es la de Trisha Yearwood en “Breaking apart”, algo almibarada y destinada, en apariencia, a atraer a un público más numeroso. Michelle Branch pone su voz en “I lose my heart”, sin llegar a conseguir tampoco un resultado muy apreciable, sobre todo si las medimos con la excelente “Mr Lonely man”, una auténtica maravilla que suena como si hubiera renacido un Roy Orbison desatado. Aquí queda patente no sólo la fuerza de Isaak sino también la de todo el grupo. “Summer Holliday” es una bella melodía llena de nostalgia . Con “Big wide wonderful world” da una lección de lo que significa ser un cantante en el sentido clásico (Frank Sinatra), y no esas réplicas impostadas que estamos acostumbradas a ver al estilo de Michael Buble.

Es el mejor final para ilustrar lo que es Chris Isaak, un gran ejemplo de cómo se puede actualizar la tradición del las grandes voces rock de los cincuenta y sesenta sin,en ningún momento, sonar falso ni caduco.


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Kiki Smith, en cuerpo y alma



ANNA MARÍA GUASCH
ABC

En pocos casos como en el de Kiki Smith (Nuremberg, 1954), se puede establecer una tan clara y vinculante dependencia entre arte y el mundo familiar y privado de la artista, desde su niñez hasta los años de madurez. Y aquí no sólo es importante el entorno doméstico y el nombre y apellidos de sus ilustres padres -la cantante de ópera Jane Laurence Smith y el arquitecto y escultor norteamericano, y uno de los precursores del minimal, Tony Smith-, sino el mundo tan peculiar de vivencias que rodearon la niñez y adolescencia de la artista, inundado por un marcado gusto por el trabajo manual, artesanal, y vinculado a las tareas del hogar.

Artista y ama de casa. Como ha afirmado, Smith se define a sí misma como «una artista ama de casa» que trabaja en su propio hogar (casa y estudio son la misma cosa), con materiales a veces modestos, otras más sofisticados, pero, en todos los casos, con aquéllos que reivindican una manualidad no exenta de sensualidad, de impronta física, de contacto directo, en suma, de oficio. En este sentido, las iniciales vocaciones de Kiki Smith habrían sido posiblemente la de «artesana» (cerámica y otras artes «menores») y la de decoradora, de no ser por la influencia directa no tanto de su padre, el escultor Tony Smith, sino de su joven ayudante, el artista Richard Tutle, cuyas obras, aunque abstractas, empleaban soportes -papel, plástico, alambre- que resultaban muy delicados comparados con los rígidos materiales de los minimalistas.

De ahí que ya en las obras de los años ochenta -yesos, ceras, plexiglás, papeles, vidrios-, Smith profundizara en las cualidades inherentes de los materiales, manipulándolos, insuflándoles una nueva vida. Bajo esta compulsiva y también hedonista voluntad de «hacer cosas», Smith recurrió a una iconografía centrada en lo corporal (tanto en el cuerpo interior como en el exterior) que fue calificada de «abyecta».

Cuerpos abyectos. Una amplia selección de estos «cuerpos abyectos» de Smith -que reflejaban los miedos de la mujer en general y del cuerpo femenino en particular (miedo a la menstruación, a la sexualidad, a la reproducción), y que, por lo general, estaban cubiertos asimismo de «materias abyectas» (sangre, semen, suciedad)- se mostraron en la más importante retrospectiva de la artista hasta la fecha, celebrada en el Walker Art Center de Minneapolis y el Whitney Museum de Nueva York: Kiki Smith: A Gathering (1980-2005), una retrospectiva que marcó un antes y un después en la trayectoria de la artista. Antes: unos cuerpos de mujer que, a partir del concepto de abyecto de Kristeva en Los poderes del horror (1977), cuestionaban el concepto de «límite» que hacía conflictiva la separación de lo propio y lo ajeno, del «yo» y de lo externo a uno mismo. Después: Una misma curiosidad, intuición y experiencia puesta al servicio de nuevas escenografías y narrativas en las que lo metafórico y simbólico se acercan de otra manera aparentemente más sutil, poética, edulcorada y «bella» -a veces incluso naif- a la realidad.

Ello explicaría la gran variedad de materiales y géneros artísticos que presiden esta instalación en la Fundación Miró, punto y final de una itinerancia por dos urbes alemanas: su ciudad de nacimiento, Nuremberg, y Krefeld. En este caso, el cuerpo de mujer, un cuerpo sin identificar -aunque podría ser su autorretrato ficticio- que tanto se presenta en esculturas (en especial de aluminio), en dibujos, relieves, grabados, collages o en vidrios églomiseé, se halla rodeado de flores, pero también de palomas, bombillas, rayos, elementos de mobiliario como sillas, mesitas, elementos con los que escenifica una -en ocasiones- surrealista narrativa a partir de dos elementos centrales: la mujer artista y los ciclos de la vida entendidos desde la trilogía de valores que nos plantea el pensamiento teosófico, un ciclo sin fin que vincula el cuerpo, el espíritu y, por encima de ellos, el alma.

Seguir el hilo argumental. Hay muchos cuerpos de mujer en la Fundación Miró: algunos con amplias cabelleras y encantos físicos evidentes, como en el caso de Search (Búsqueda); otras, en actitud de cantar y con un amplio ramo de flores naturales en las manos, como en Singer; algunas barbudas como Daughter. Y, a través de ellas, el espectador puede seguir el hilo argumental de la muestra, ese paso cíclico de la vida y la juventud a la enfermedad, la vejez y la muerte, para volver a empezar de nuevo.

La muerte cobra un protagonismo especial con la presencia de ataúdes, tanto dibujados sobre papel o vidrio, o tallados en madera, y siempre abiertos. La muerte también recorre los cuerpos femeninos, como en un gran dibujo sobre papel en el que aparece una mujer tumbada en su lecho mortuorio, con flores entre sus manos, elegantemente vestida y con los ojos cerrados. Pero también se visualiza en las flores marchitas (Touch), en sillas vacías, en lágrimas o en una serie de cuervos tumbados boca arriba (Crows). Y es así como, ya en las últimas salas de la exposición, la muerte está por doquier, y no como fin (como sostiene Estrella de Diego en uno de los textos del catálogo: «La muerte no es el final, sino la metáfora de tránsito e, incluso, de una vida trastocada»), sino como lugar de paso e incluso como «zona de contacto». Y es así como llegamos al «epílogo» de la exposición, donde las figuras femeninas han sido sustituidas por marionetas o muñecas que pierden toda escala real y asumen una presencia fantasmagórica.

Camuflaje. ¿Podemos interpretar esta exposición en clave autobiográfica? Creemos que es la propia artista, la que camuflada en estos distintos personajes femeninos, reales y ficticios, la que interpreta en primera persona la «mitología» del creador, la idea del artista como «alter deus» (privilegio que en la Antigüedad sólo le era asignado a los hombres), un artista tocado por la varita mágica y el don de la «inspiración» (en las antípodas del concepto de «muerte del autor» que tanto reivindicó otra contemporánea de Smith, Sherrie Levine, en sus series fotográficas tituladas After, a partir de distintos creadores masculinos de la Historia del Arte). «El autor no ha muerto», nos viene a decir Kiki Smith, y ahí está ella con estas narrativas autobiográficas visuales para demostrarlo.

Slumdog Millonaire y la India



GENOVEVA CASTRO
Letras Libres

A finales de 2008, las cámaras al interior de la estación de trenes de Bombay registraron cuidadosamente la violencia perpetrada por un terrible ataque terrorista. Estas imágenes circularon por el mundo entero. La misma estación de trenes, ejemplo de la arquitectura victoriana, es el escenario del número musical de la película Slumdog Millonaire. Esta es sólo una pequeña muestra de los fuertes contrastes de la ciudad de Bombay. En las dos últimas décadas, las tensiones entre hindúes y musulmanes han dejado saldos muy negativos, ya que la ciudad ha sido el blanco del terrorismo y de revueltas entre diversas comunidades. En Bombay viven magnates, mafiosos, desposeídos y grandes estrellas, veneradas por billones, pues también es la meca del cine, mejor conocida como Bollywood.

El escritor indio Suketu Mehta, en su crónica sobre Bombay, titulada Maximum City, relata cómo la relación conflictiva entre grupos religiosos y clases sociales se vuelve armónica en el cine. Los musulmanes hacen el papel de hindúes y viceversa; ambas comunidades adoran a los actores más exitosos sin importar su religión. Músicos, escritores y productores de todos los credos trabajan juntos con el mismo objetivo: ganar mucho dinero. Los ricos interpretan a los pobres lo que ocasiona una fascinación mutua. Pero Mehta nos advierte que la parte creativa de la industria de Bollywood debe ser hecha por locales y no por extranjeros, ya que las fórmulas de su cine son muy particulares y sólo se entienden desde el interior.

Al filmar Slumdog Millionaire, el director inglés Danny Boyle incurrió en la grave falta (desde la perspectiva de los indios) de tratar de hacer una versión inglesa del cine de Bollywood. Su cinta, además, muestra aspectos terribles de la vida en los barrios bajos de Bombay. Por esta razón, ha sido considerada como “pornografía de la pobreza”. Algunos proclaman que “slumdog” es un término sumamente despectivo para designar a los pobres, otros catalogan la película como “la India imaginaria de un hombre blanco”, “una manera de romantizar el crimen y la prostitución” o “un docu-drama de MTV”.

Uno de los debates principales de Slumdog Millonaire gira entorno a la pregunta: ¿es una película de India o es un producto occidental? Obviamente, se trata de una producción híbrida en la que colaboraron personas de distintas nacionalidades, donde figuran muchos indios. El tema de “la pureza” del filme ha ocupado un lugar importante en la prensa en India y entre las comunidades de inmigrantes en Inglaterra y Estados Unidos. En general, la diáspora ha sido más generosa, que los que viven en India. Estos últimos desaprueban la forma en que se representa de su país.

El guión, escrito por el inglés Simon Beaufoy, está basado en la primera novela del escritor indio Vikas Swarup. La cinta fue co-dirigida por Loveleen Tandan, quien ha participado en otras producciones indo-occidentales como La ceremonia (2001) y El buen nombre (2006) de la directora Mira Nair. Estas películas, junto con Agua (2005) de Deepa Mehta, también han sido criticadas y alabadas por tratar temas relacionados con la indianidad sin seguir las fórmulas bollywoodenses. Sin embargo, muchos de los actores de la industria cinematográfica india han trabajado en ellas.

Irrfan Khan, Saurabh Shukla (los policías) y Anil Kapoor (el conductor del show) son famosos y prolíficos actores de Bollywood. Los niños pequeños fueron contratados en los barrios bajos de Bombay y casi todo el reparto es originario del subcontinente asiático, pero la insistencia de que no se representa al país y que es un filme extranjero continúa. El actor inglés Dev Patel (Jamal) irritó al público indio por su fuerte acento británico, los espectadores juzgaron inverosímil que un joven sin educación y con su historia pueda hablar un inglés perfecto.

Las decisiones de Boyle y Tandan con respecto la lengua también han formado parte del debate entre el público indio. En el principio de la cinta se habla en hindi, los niños actores no podían hablar en inglés por lo que les permitieron actuar en su lengua madre. Sin embargo, resulta extraño que los hermanos cuando crecen hablan inglés entre ellos cuando lo natural sería que hablaran en hindi. Por este motivo, el público piensa que Boyle usó el hindi como un elemento decorativo y de exotismo que no tiene relación con la realidad de los códigos lingüísticos entre la gente bilingüe.

La música es un elemento fundamental de las películas de Bollywood, ya que la tradición exige varios números musicales con baile y canto. Cada película suele tener por lo menos seis canciones y en ocasiones con la venta de los discos se recupera la inversión. Los compositores pueden jugar un papel tan importante como el de los actores. A.R. Rahman es uno de los músicos más notables de Bollywood, una joven leyenda viviente que ha compuesto las canciones de más de cien cintas, entre ellas Elizabeth: La edad de oro (2007), la trilogía Agua, Fuego y Tierra de Deepa Mehta, el musical Bombay Dreams de Andrew Lloyd Weber y Lagaan (2001), nominada al Óscar como mejor película extranjera. Sin embargo, los indios sugieren en la prensa que la música de Slumdog Millonaire está lejos de ser lo mejor que Rahman ha compuesto.

Otra de las críticas se centra en el bailable final. En Bollywood se invierte mucho dinero en el vestuario, la coreografía, los bailarines y la escenografía de estas escenas. Los actores protagónicos suelen ser excelentes bailarines y los musicales se asemejan a los de las películas de Hollywood de la posguerra. El presupuesto de Boyle no le permitió hacer un musical en el más clásico estilo de Bollywood por lo que los amantes de este género no lo perdonaron y calificaron Jai Ho como una gran clase de aerobics.

Boyle ha llamado a su película una validación de Bollywood hecha por Hollywood. Sin embargo, el público en India no parece estar de acuerdo con esta aseveración. Aunque tal vez no exista en el mundo una industria que supere a Bollywood en sus exageradas fantasías, denunciaron la falta de realismo de Slumdog Millonaire. La importancia del amor y la presentación de situaciones poco factibles son dos características esenciales del cine indio.

Diversos periodistas y bloggers señalan que las versiones cinematográficas indias que abordan el tema de las mafias y la pobreza son mejores. Entre ellas mencionan Satya (1998) y Company (2002). El contraste entre México e India a este respecto es interesante pues los indios no proclamaron a Slumdog Millonaire como una película suya, aunque participaron de manera importante en la producción. La razón del distanciamiento es que el cine de Bollywood es un elemento fundamental de identidad y de cohesión social con una tradición y fórmulas claras. Los indios sólo reconocen las películas planteadas en sus términos y con su propio lenguaje, mientras que en México la simple presencia de mexicanos en el equipo de producción de una película de Hollywood hace que la cinta se convierta inmediatamente en una especie de selección nacional del cine.

«No hay que creer que la Presidencia de Obama lo solucionará todo» Clive Stafford Smith

SOLEDAD GALIANA
Gara



Con doble nacionalidad, británica y estadounidense, Clive Stafford Smith sería un representante perfecto de la coalición que inició la guerra contra Afganistán y la invasión de Irak, pero este abogado comenzó en 2004 su propia batalla por la aplicación de la legalidad internacional en Guantánamo.

Sometiéndose a tortura voluntaria, Clive Stafford Smith se pone en la piel de los ochenta detenidos en Guantánamo a los que representa, y aunque votó por Barack Obama, ve claroscuros en las promesas del presidente estadounidense de cierre de esta prisión.

¿Ha cambiado la situación de los detenidos en Guantánamo con la llegada a la Presidencia de Barack Obama?

He visitado Guantánamo 23 veces, he pasado casi nueve meses allí. La idea de que todo este tema está superado ahora que Obama es presidente y ha decidido cerrar Guantánamo es algo que me molesta. George W. Bush estaba alejado de la realidad y gracias a dios ahora tenemos un presidente cuerdo, pero la idea de que esto se ha acabado es muy preocupante.

Bush declaró, 41 días después de que comenzara la guerra de Irak, que ya habían cumplido su misión. Desde entonces, se han producido más del 96% de las muertes en Irak. Por tanto, no es razonable pensar que la elección de Obama vaya a solucionar los problemas. Hablemos de las cosas de las que Obama no habla, no me malinterprete, yo voté por Obama, pero hay muchas cosas de las que no habla.

Pese a la percepción generalizada de que hay un número enorme de sujetos peligrosos en Guantánamo, la realidad es que son 245 las personas detenidas ahora, a 80 de las cuales represento yo. Es cierto que hay detenidos que estaban en Afganistán haciendo cosas que no deberían, pero estamos hablando de un número pequeño, de unos 40, estamos hablando de menos de un 5%. Sabemos que todo el mundo tiene derecho a un juicio justo, pero en EEUU acaba con la pena de muerte. Y el hecho es que hasta ahora se han juzgado a tan sólo dos personas. La realidad es que es bastante difícil encontrar en Guantánamo gente que haya hecho gran cosa. La gran mayoría no tienen nada que ver con nada.

¿Y cómo se soluciona esta situación?

En este momento, lo que se necesita es buscar una solución a los aproximadamente sesenta prisioneros que podrían haber salido de Guantánamo hace años pero no tienen a dónde ir. Son personas que se encontraban en Pakistán o Afganistán por razones personales y fueron secuestradas y trasladadas a Guantánamo, y ahora no pueden regresar a su país de origen porque provienen de países como China, Argelia, Libia... y son refugiados. El propio Ejército de EEUU reconoce que no suponen una amenaza para nadie, pero no tienen a dónde ir.

Ejecutivos como mi inútil Gobierno británico no están dispuestos a admitir más refugiados, excepto a los ciudadanos británicos, y a otros dos que residían legalmente en el país.

¿Podría hablarnos de alguno de esos casos?

Ahmed Belbacha es un argelino al que en mi oficina se le conoce por el nombre de «30 libras». Ahmed vivía en Bournemouth, al sur de Inglaterra, como refugiado, ya que tuvo que abandonar Argelia porque estaba en el Ejército -el servicio militar es obligatorio en Argelia- y los radicales islámicos le dijeron que iban a ir a por su familia, por lo que desertó. Fue entonces cuando el Gobierno empezó a amenazarle de muerte también. Entonces huyó al Reino Unido y pasó dos años ilegalmente en Bournemouth. Allí trabajó en el hotel en el que se celebró la conferencia del Partido Laborista en 1999, durante la cual se encargó de limpiar la habitación de John Prescott, el ex viceprimer ministro, dándose el caso de que Prescott dejó para Ahmed una propina de 30 libras con una nota felicitándole por el buen trabajo que había hecho. Así pues, hemos solicitado que John Prescott testifique en favor de Ahmed. La cuestión es que el Gobierno británico no le deja regresar al país porque dice que no se encontraba en el país de forma legal anteriormente, lo cual es un razonamiento estúpido.

Otro ejemplo es el de Aiman al Saraf, al que apodamos «Gaza», porque es de donde procede. Es un refugiado palestino, que estaba en Pakistán cuando lo capturaron los americanos. Hace dos años se decidió que no supone ninguna amenaza para nadie. Nos dirigimos a los israelíes para solicitar que pudiera regresar a su país, y nos dijeron que no. Después han arrasado su tierra, por tanto, no tiene ningún sitio a donde ir.

Binyam Mohamed es un ciudadano británico, de Kensington, que trabajaba en el servicio de limpieza del centro sobre el patrimonio musulmán de esa localidad. Fue apresado en Pakistán y de allí lo llevaron a Marruecos, donde pasó año y medio y donde le hicieron cortes con una cuchilla en los genitales. De allí fue trasladado a Kabul, donde continuó su tortura, antes de ser trasladado a Guantánamo.

¿Y qué propone como solución?

Yo quiero que la gente de Europa acoja a individuos como los que he mencionado y los adopte, y cree grupos de presión para que se dé una salida a su situación. Porque una cosa es que Obama diga que va a cerrar Guantánamo y otra es hacerlo, y no puede hacerlo a no ser que países europeos se comprometan a aceptar a individuos como éstos.

¿Qué pasa con los detenidos en prisiones secretas?

Nadie sabe cuántas personas están retenidas en prisiones ilegales por todo el mundo, ni dónde están ubicadas. Se conocen algunas como Camp Elephant en Irak, Camp Eagle, y otras en Bosnia, Jordania, Egipto, Marruecos, la base militar de Estados Unidos en Diego García -un territorio bajo ocupación británica en el Pacífico- y, por lo menos, 32 barcos prisión diseminados por todo el mundo. Se estima que el número de detenidos por la Administración estadounidense en todo el planeta asciende a unos 20.000.

Eso significa que cuando hablamos de Guantánamo, estamos hablando de aproximadamente el 1,2% del número total de prisioneros; el 98,8% restante está en prisiones de las que nadie ha oído hablar. Y muchos de los casos son bastante horribles.

Por ejemplo, cuando Shakh al-Libby fue detenido en noviembre de 2005 se suponía que era el primero de los peces gordos de Al Qaeda en ser arrestado. Fue trasladado a Egipto, donde durante las largas sesiones de tortura con electrodos declaró que Al Qaeda tenía contactos con Irak y las armas de destrucción masiva, algo que George W. Bush utilizó como una de las razones para invadir Irak.

Cuando un grupo de personas importantes fueron trasladadas a Guantánamo en septiembre del 2006, Shakh al Libby no estaba en ese grupo por el simple hecho de que EEUU no quiere que vuelva a ver la luz del día nunca jamás, porque si lo hiciera y hablara con alguien, como un abogado, podríamos escuchar la versión real de los hechos. ¿Que pasó con él? Después de hacerle desaparecer, nosotros le hemos encontrado en una prisión en Libia, muy enfermo.

Guantánamo y las prisiones secretas han creado una nueva dinámica en lo que se refiere a la legalidad internacional.

Es sorprendente toda esa jerga que sale de Guantánamo para encubrir los crímenes que cometen. Por ejemplo, antes aseguraban que no existían menores de edad en Guantánamo, algo que me sorprendía mucho teniendo en cuenta que yo representaba a un chico que tenía 14 años cuando fue capturado en Pakistán. Cuando me encontré con él por primera vez en 2005, los servicios de «inteligencia» todavía no sabían ni su edad, por lo que sugerí que solicitaran un certificado de nacimiento, que demostró que estaba diciendo la verdad y era menor de edad cuando fue capturado. Para evitar problemas, cambiaron la definición de menor, y lo que decidieron es que en el momento en el que se hacía la pregunta debía de ser menor de 16 años.

Simplemente se inventan estas definiciones para ocultar las mentiras, como cuando se habla de la huelga de hambre. Uno de mis clientes ha estado en huelga de hambre desde el 5 de agosto de 2005. Tres años y medio durante los cuales le han estado alimentado por la fuerza a diario. Lo que hacen es introducirle un tubo de 125 centímetros de longitud por la nariz dos veces al día y sacárselo cada vez, porque quieren hacer «incómodo» el declararse en huelga de hambre, quieren que sea doloroso. Pero niegan que se produzca una alimentación forzosa y cuando les insistes, te contestan que lo que se hace es «alimentación asistida intensificada».

Ocurre los mismo con el término tortura. En Guantánamo no existe la tortura, lo que hay son «técnicas de interrogatorio mejoradas». La Gestapo ya utilizó este término para referirse a la tortura.

Lo mismo ocurre con la palabra rendition para referirse a los secuestros. Ya se hacía durante la Administración Clinton y mucho antes.

A aquellos que piensan que el haber elegido a Obama es suficiente para acabar con este tipo de prácticas, les diría que están equivocados: los demócratas lo han estado haciendo y no hay ninguna indicación de que vayan a dejar de hacerlo.


«Un sistema legal donde es normal basar las actuaciones judiciales en mentiras asusta mucho»

Clive Stafford Smith es uno de los fundadores de Reprieve, una ONG que trabaja ofreciendo ayuda legal gratuita a acusados de delitos por los que pueden ser condenados a la pena de muerte.

¿Cómo describiría su trabajo para Reprieve?

No hay nada peor que trabajar en el corredor de la muerte. Cuando estás envuelto en casos de pena de muerte, el problema es que siempre hay un pobre hombre pudriéndose en alguna celda por algo que seguramente ha hecho, al que, si se le ofrece la oportunidad de salir libre si inculpa a alguien a quien ni siquiera conoce, lo va aceptar.

¿Continúa teniendo tanto peso la cuestión racial?

Yo represento a más de 300 presos en el corredor de la muerte en EEUU, la mayoría de ellos de raza negra, por supuesto. Y el caso es que incluso en los años 90, mientras estaba actuando como defensa en un caso en el que se solicitaba la pena de muerte en el Estado de Mississippi, los testigos no acudían si la vista se celebraba después de la puesta de sol, porque el sheriff era un sujeto que se había hecho famoso por meter tenedores por la nariz a los que trabajaban por los derechos civiles.

¿Cuál es la actitud de la Policía?

Lo cierto es que en el pasado los policías iban a los juicios a ver si colaba una mentira, y así lo decían. La verdad es que asusta mucho cuando te estás enfrentando a un sistema donde es normal basar las actuaciones en mentiras.

¿Qué espera del nuevo Gobierno?

Espero que Obama continúe el camino que empezó en el Estado de Illinois cuando era senador. Logró que se cambiaran las leyes de manera que se trataran de evitar en lo posible los casos de condenas de inocentes y se incluyera la obligación de grabar los interrogatorios de las personas detenidas por delitos penados con la pena capital.

El preso mas famoso en el corredor de la muerte a nivel internacional es Mumia Abu Jamal, ¿se pueden esperar cambios en su caso?

Parece que podría esperarse un nuevo juicio.

La caza más peligrosa, "El malvado Zaroff"

JOSÉ MARÍA LATORRE
ABC



Basado en un estupendo relato de Richard Connell, El malvado Zaroff parte, igual que King Kong, de la idea del viaje y la llegada a unas tierras ignotas. El relato arranca con el naufragio de un barco en el que viajan unos cazadores, después de haber encallado en un grupo de arrecifes que rodean a una isla. Frente a la descripción que hace Connell del protagonista, Bob Rainsford, quien afirma que «la caza es el mejor deporte del mundo..., constituido por dos especies: los cazadores y los cazados», enorgulleciéndose de pertenecer a los primeros, Ernest B. Schoedsack e Irving Pichel, codirectores del filme, lo presentan, en cambio, como a un ácido cuestionador de la caza: «La bestia que mata para vivir es llamada salvaje; al hombre, que mata por deporte, se le llama civilizado», comenta durante la charla que mantienen los cazadores antes del naufragio.

Si el relato de Connell propone una refinada venganza contra el sadismo de los cazadores mediante una inversión de roles (el orgulloso cazador, superviviente del naufragio, tendrá que afrontar el hecho de convertirse en la presa de una cacería siniestra), el filme introduce la variante indicada e incorpora otros personajes, que, si bien pueden entenderse como un recurso para alargar la anécdota o como una concesión a las convenciones hollywoodienses introduciendo a una mujer que no aparece en el original literario, le confiere unos matices sexuales que, añadidos al sentido erótico de la caza, ayudan a componer una atmósfera turbadora.

Juego diabólico.Tras un momento premonitorio (la aparición de unos tiburones atacando a los náufragos: es el comienzo de la caza del hombre), Rainsford va a parar a un viejo caserón construido por portugueses en medio de la selva y que ahora pertenece al conde Zaroff. Allí, entre interminables estancias de altos techos y escalinatas que parecen no tener fin, Rainsford se ve arrastrado a un diabólico juego para el cual no puede proponer ni una regla, sólo aceptar las que impone el aristócrata, un individuo que afirma que «Dios ha hecho poetas, reyes y mendigos; a mí me hizo cazador», y al que la palabra «caza» despierta en sus ojos el brillo de la mirada del halcón.

Zaroff asegura haber perdido el gusto de vivir y el gusto del amor, usa para sus cacerías el arco guerrero de los tártaros y confiesa sentirse aburrido después de haber dado la vuelta al mundo cazando. Rainsford y Zaroff, antagonistas verbales en el tema de la caza, se convierten en la práctica en presa y cazador. «Su cerebro, su saber, contra el mío», le dirá Zaroff a Rainsford antes del inicio de la ceremonia de la caza. Rainsford tiene motivos para temer, porque Zaroff es un hombre convencido de que ha nacido para cazar y ha hecho de ello la única razón de su existencia: un hombre que vibra de éxtasis ante la idea de matar.

El malvado Zaroff es un cuento sádico, perverso, en el que no falta ni un salón de trofeos donde cabezas humanas cuelgan de las paredes o se conservan dentro de urnas. Después de una primera parte desarrollada en los lúgubres interiores del viejo palacio, la acción pasa al exterior, una jungla neblinosa, fantástica, pantanosa, que prefigura la de Skull Island en King Kong. En ella, los perseguidos (Rainsford y Eve Trewdrige, superviviente de un naufragio anterior, junto con su hermano) representan la normalidad y la civilización, frente a un astuto Zaroff que, amo de un monstruoso decorado plagado de trampas y abismos, es el señor de la oscuridad. El brillo sádico de este filme irrepetible, lleno de referencias culturales y que combina bien el horror con la aventura, hace de su visionado una experiencia inolvidable.

ONGs irlandesas condenan a U2 por predicar contra la pobreza mientras rehuye los impuestos

Acabar con la pobreza, sí, pero para pagar impuestos Bono se comporta como las multinacionales que critica... El cantante de U2, Bono, ha sido denunciado como hipócrita por ONGs por «minimizar» impuestos declarando los beneficios de la banda en Holanda.



IGNACIO IRIGOYEN
Gara



La banda irlandesa U2 no puede ser más famosa. Saltaron a la fama con el Band Aid de 1984, cuando cantaron ante todo el mundo pidiendo acción para acabar con la hambruna en Etiopía. De todos los que subieron al escenario en aquel momento, fueron Bono y sus muchachos los que consiguieron la máxima rentabilidad. Y con el tiempo, Bono ha parecido querer repagar su deuda con África con su campaña mesiánica exigiendo la cancelación de la deuda, el compromiso del 0,07 por ciento de los presupuestos estatales dedicados al desarrollo de los países más pobres, etc. Pero cuando le ha llegado la hora de poner la mano en el bolsillo para participar directamente en los fondos que van a ese 0,07%, Bono y sus colegas han optado por cambiar su nacionalidad fiscal... ahora U2, para pagar menos impuestos, son holandeses, no irlandeses.

Precisamente la publicación de su doceavo álbum, «No Line on the Horizont» («Sin Línea en el Horizonte»), el primero desde «Cómo desmantelar una bomba atómica» del 2004, ha sido la ocasión elegida por varias ONGs irlandesas para denunciar la hipocresía del hombre que organiza conciertos por África evitando a los músicos africanos, estrecha la mano de Bill Gates, de Microsoft, en el escenario y asegura que Bush no es tan malo.

«Hay una contradicción entre la postura de U2 en lo que se refiere a acabar con la pobreza y U2 con su plan para evitar el pago de impuestos», afirmaba Nessa Ní Chasaide, de la Coalición de Desarrollo y Deuda, una ONG irlandesa que lucha por la cancelación de la deuda impagable de los países menos desarrollados. Ní Chasaide denunció el pasado miércoles 25 de febrero cómo «Bono puede hacer campaña para un mejor trato de los pobres del mundo, pero su banda se aprovecha de la mismas estructuras que provocan esa pobreza para la evasión de impuestos que roban billones a los países pobres. Al menos 160.000 millones de dólares ¯unos 126.000 millones de euros¯ son extraídos de países pobres cada año por multinacionales que mueven sus beneficios para evitar los impuestos. Necesitamos acción internacional para asegurarnos de que todo el mundo paga y paga lo justo», añadía Ní Chasaíde durante la protesta a las puertas del ministerio de Finanzas.

Los cuatro componentes de U2 se declaraban residentes en Irlanda hasta el 2006, pues hasta entonces disfrutaban de una amnistía fiscal que significaba que los artistas no pagaban impuestos. Sin embargo, en el 2006, cuando la economía irlandesa comenzaba a decaer, el gobierno irlandés decidió limitar la amnistía fiscal a una cantidad anual de 250 mil euros, y a partir de esa cifra, artistas o no artistas tendrían que pagar impuestos. Y U2, con sus enormes ingresos por la venta de discos, actuaciones y otros ingresos hubiera tenido que pagar unos impuestos multimillonarios, que hubieran asistido a las finanzas irlandesas en un momento de crisis, pero también ayudarían a que el gobierno irlandés mantuviera el compromiso de alcanzar el 0,07% del presupuesto dedicado al desarrollo para el 2012.

U2 decidió defender su posición desde las páginas de uno de los diarios irlandeses, el «Irish Times», donde el viernes, día del lanzamiento de su nuevo álbum en Irlanda, aseveraban que su decisión de no hacer declaraciones sobre sus asuntos fiscales se debía a que son «cosas privadas», según el guitarrista de la banda, The Edge, quien aseguró que pagan impuestos en todo el mundo, pero sin precisar si eligen los países en lo que lo hacen de acuerdo con su flexibilidad fiscal. «Pagamos millones y millones de dólares en impuestos_ aseguró Bono_. Lo que más me ha dolido es la acusación de hipocresía por mi trabajo como activista».

En particular, Bono se refería al informe publicado en el 2007 por la organización Christian Aid en el que la ONG examinaba el impacto del impago de impuestos sobre los países en desarrollo y ya mencionaba a Bono como uno de los culpables.

Los representantes de las ONGs se encontraron con el ministro de Finanzas Brian Lenihan, quien apuntó que el gobierno ha abolido la regla de la Cenicienta, por la que individuos podrían decir que no habían pasado un día en Irlanda si abandonaban la jurisdicción antes de media noche.

«Tenemos tratados fiscales con otros países que regulan dónde se pagan los impuestos_ explicaba Lenihan_. El problema es con países más pequeños que crean paraísos fiscales. Ya hemos hablado sobre este tema a nivel europeo».

De una forma u otra, las cosas ya no serán lo mismo para U2, que deberá descontar a las ONGs de entre sus fans. La campaña para destapar la verdadera cara del «salvador» Bono sigue en Irlanda, con un concurso internacional de canciones que invita a la creación de nuevas letras para los clásicos de la banda destacando su «hipocresía» en cuestiones fiscales.

Y a nivel internacional, claramente Bono, que fue incluso nominado para un premio Nobel de la paz por su labor contra la pobreza, ha perdido gran parte de su credibilidad, porque ¿cómo puede exigir a los gobiernos que usen sus presupuestos de una manera solidaria cuando el no es solidario ni siquiera con su propio país?