"Secret, profane & sugarcane", Elvis Costello (2009)


KEPA ARBIZU
Lumpen




No es ninguna exageración decir que Elvis Costello es actualmente uno de los tres músicos de rock más importantes y que tendrá un puesto privilegiado en la historia de dicho género. Por eso no es de extrañar que cada uno de sus lanzamientos requiera gran atención por parte del aficionado dada la alta probabilidad de encontrarse con algo más que interesante.

Ponerse a enumerar, y explicar, las bondades de este músico inglés llevaría muchísimo tiempo y espacio. Lo que verdaderamente es destacable a día de hoy, aparte de su espectacular currículum de canciones y discos soberbios, es que pasados los años, sigue destilando pasión por la música. Sus innumerables colaboraciones, sus saltos estilísticos sin ningún tipo de complejo (del jazz al country, pasando por el soul, la new wave e incluso la ópera) son un ejemplo de alguien que vive por este arte y que quiere sacarle hasta la última gota.

En esta ocasión, con motivo de su nuevo disco, “Secret, profane and sugarcane”, ha vuelto a contar con T Bone Burnett, conocido hoy en día por su gran labor como productor pero que en los setenta también contó con una carrera propia en la que incluye haber formado parte de la Rolling Thunder Revue de Bob Dylan. En la actualidad está centrado en sacar el mayor resultado de otros artistas, cosa que sin duda en los últimos tiempos lo ha logrado como atesoran discos tan perfectos como el de Robert Plant y Alison Krauss o la resurrección de B.B. King.

Ambos músicos, Costello y él, ya formaron en los ochenta, bajo seudónimos, un dúo llamado Coward Brothers. Este hecho hizo que su relación se desarrollara en el tiempo y Burnett produjera “Spike” y “King of America”.

Lo primero que llama la atención de este nuevo trabajo es su portada. Sería injusto no detenerse en ella. Realizada por el creador de cómics Tommy Millonaire, condensa en sus ilustraciones los diferentes motivos que se irán tratando a lo largo de las canciones. Un perfecto trabajo a la hora de ilustrar, tanto en la forma, algo barroca pero sin exageraciones, como en el fondo, los tiempos pasados de una América llena de sueños rotos, amores perdidos y paisajes con barcos de vapor.

Musicalmente el disco es un homenaje al country-folk, al igual que ya hiciera con anterioridad en “Almost Blue”. La diferencia es que éste constaba de versiones de otros artistas, mientras que el más reciente, está compuesto casi íntegramente por creaciones propias. Lo que sí guardan en común, y no hay que llevarse a engaño, es que en ninguno hay un acercamiento puro al country , sino al revés, lleva el género campestre a su terreno y allí, eso sí, con gran respeto, lo convierte en suyo.

Para ello se ha rodeado de una banda de músicos especializados en este género, donde destaca el gran Jim Lauderdale en las voces harmónicas y la colaboración puntual de Emmylou Harris (habitual en los últimos tiempos). Los instrumentos que llevan el peso de los temas son los que normalmente lo hacen en este tipo de grabaciones: mandolinas, violines, dobros, etc... Un sonido genuinamente americano y acústico.

Resulta muy curioso que un grupo de canciones, y en cierto modo las que dan un sentido conceptual al álbum, estaban escritas como encargo para realizar una ópera acerca de la vida, en su parte más oscura y desconocida, del escritor infantil Hans Christian Andersen. Se trata de “How deep is the red?”, “She was no good”, “She handed me a mirror” y “Red cotton”. Todas ellas reflejan la cara más dramática del disco, tal vez la menos tradicional musicalmente hablando, y pertenecen a ese tipo de baladas tan impactantes que perfectamente realizaba el músico.

“Complicated shadows” es un tema que ya aparecía en su disco “All this useless beauty”, y que ahora, revisita desproveyéndole de todo carácter eléctrico pero manteniendo su fuerza intacta. “Down among the wines and spirits” es el tema con que se inicia el disco, un aire netamente country, excepcionalmente cantada que hace uno de los puntos fuertes del disco. Cercano al bluegrass se encuentra “Hidden shame”, canción compuesta para Cash que como es lógico lleva su sello. También sobresale la magnifica y potente “My all time doll”, donde Costello interpreta desgarrado un medio tiempo.

“Sulphur to sugarcane” y “The crooked line” son los dos temas coescritos con Burnett, ambas son las que contienen más ritmo, la primera con toques blues y la otra un country-folk bailable donde pone su voz Emmylou Harris. El cierre lo pone “Changing partners”, la única versión, una dedicatoria amorosa que popularizara Bing Crosby.

Aunque sea un tópico, todo indica que a cada escucha que se le da a este disco su calidad va aumentando y que para verdaderamente hacer un análisis justo habría que realizarlo dentro de un tiempo y con distancia. Visto ahora mismo, se trata de un disco muy bueno, repleto de la cara más sentimental y introspectiva de Costello (el año pasado con Momufuku nos ofreció la más gamberra y directa) que sigue demostrando su valía y talento para moverse tan tranquilo por cualquier genero y seguir demostrando que actualmente, hoy, él es el rey.

El enigma Lisbeth Salander

Un nuevo arquetipo de mujer feminista e irreverente emerge de la protagonista de la saga Millennium, de Stieg Larsson, cuya tercera parte, La reina en el palacio de las corrientes de aire, se publica el próximo jueves 18 de junio en España



PAULA CORROTO Y GUILLAUME FOURMONT
Público



La amas o la odias. Lisbeth Salander, el personaje femenino de la serie Millennium creado por Stieg Larsson, no deja al lector indiferente. Es una mujer joven con rasgos sociópatas, muy independiente, violenta, bisexual y que domina como pocos las entrañas de las nuevas tecnologías.

Su estética gótica es también diferente: piercing y tatuajes llenan su cuerpo menudo, medio andrógino. Una auténtica bomba. Y un bombón como personaje. Para muchas escritoras consultadas por este periódico, se trata de un modelo muy alejado del prototipo tradicional de mujer y es la verdadera razón por la cual esta saga se ha convertido en un fenómeno con más de 1,2 millones de ejemplares vendidos sólo en España.

El 18 de junio se pone a la venta en nuestro país el tercer volumen de la saga, La reina en el palacio de las corrientes de aire (Destino). Un título llamativo, potente, muy neopunk, como el de los dos volúmenes anteriores, Los hombres que no amaban a las mujeres y La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina. Esta tercera parte es un homenaje al frenético mundo del periodismo, y a su labor como cuarto poder y controlador de los males del sistema democrático.
En la nueva historia, escrita quizá con menos fuelle y donde los grandes temas la corrupción del aparato de seguridad sueco o los misterios de la familia Salander ya se han desgranado en las dos anteriores, Lisbeth vuelve a llevar la batuta. Pero, ¿quién es realmente este personaje. ¿Es un nuevo modelo de mujer? ¿Es una proyección de una cierta fantasía masculina? ¿Es una enferma social?

Stieg Larsson reconoció que el personaje estaba inspirado en Pippi Calzaslargas por su carácter irreverente. Para la filósofa Beatriz Preciado, discípula del deconstructivista Jacques Derrida, es evidente que Salander es un personaje subversivo deudor de las figuras femeninas del cómic y de las películas de serie B: "Lisbeth, como una figura de la tragedia griega, es una megametáfora de la subversión cultural", señala. Según Preciado, condensa signos de transgresión social, como su condición de hacker y su capacidad de venganza física frente a la agresión sexual, "que han sido privilegio de la masculinidad".

Asimismo, sostiene que lo mejor de Larsson es "haber sido capaz de convertirla en un arquetipo cultural y un objeto de consumo de masas".

La violencia sacude todas las páginas. Larsson quiere dejar claro al lector que Salander es una víctima de malos tratos y que sus reacciones de desconfianza principalmente hacia los hombres están justificadas por las palizas que sufrió de pequeña a cargo de su padre, un agresivo espía ruso.

Cristina Garaizabal, portavoz del colectivo Hetaira (en defensa de las prostitutas) y fiel seguidora de la saga, cree que en este caso a Larsson se le fue la mano: "No me gusta su resolución violenta de los conflictos. Además, es preocupante porque en la actualidad existen encuestas que señalan que entre los jóvenes, los niveles de violencia son más o menos iguales. Hay chicas jóvenes que ven en la violencia una característica de igualdad".

Un nuevo feminismo

Entroncada con esta violencia, otro rasgo diferente es el escaso victimismo de Salander. "Es maltratada y violada, pero venga a las maltratadas y a las violadas. Puede ser víctima, pero no es pasiva", sostiene la escritora Eugenia Rico.

Para la también escritora Lourdes Ventura, "Lisbeth tiene el coraje de levantarse de cada batacazo, lo que podría considerarse un nuevo modelo de mujer autoconsciente y capaz de empezar de cero una y otra vez". Esto lleva a Ventura a relacionarla con un nuevo feminismo, ya que Salander "puede representar el coraje de parte de las nuevas generaciones que crean sus propias normas al margen de lo establecido".

La nota discordante en este caso la pone la escritora Clara Obligado: "Lisbeth es una mujer que ha sufrido mucho, pero que no muestra sus sentimientos. Eso es masoquismo. Es una mujer libre, pero sufriente, y eso no es muy moderno. De hecho, ¿cómo acaban madame Bovary y Anna Karenina? Muriendo. Son personajes tramposos, porque al final reproducen los estereotipos más básicos y arcaizantes", señala esta escritora, que además sostiene que si Salander fuera realmente rompedora, "no sería tan popular".

Bisexualidad y androginia

No obstante, como apunta Beatriz Preciado, "Lisbeth representa la ruptura con la feminidad heterosexual normativa". Salander es bisexual y esto, desde luego, no es muy común en la literatura convencional. Sin embargo, le acompañan otras características que no son tan transgresoras. Para Eugenia Rico, no deja de ser "un modelo femenino masculinizado, un poco andrógino y que, por ejemplo, ostenta el miedo al compromiso que siempre se ha considerado masculino. Creo que es también un cierto ideal femenino, un sueño erótico emparentado con la némesis griega". Clara Obligado apostilla, además, que al final hay un hombre detrás de ella, el periodista Mikael Blomqvist, "esperando a salvarla de no sé qué".

Las escritoras consultadas concluyen que, a pesar de sus evidentes rasgos contraculturales, Lisbeth Salander no es tan novedosa.

Como señala Preciado, "ahí están Lara Croft, de Tomb Raider, las chicas vengadoras de Tarantino o la Tina Turner de Mad Max". Aun así, ha marcado tendencia. "En la Feria del Libro de este año, he visto jovencitas vestidas exactamente como Lisbeth y creo que no es casual", dice Eugenia Rico. La cuestión es si se liarán también a puñetazos.

Resucitar en la segunda división

'Tetro', de Francis Ford Coppola




ÀNGEL QUINTANA
Cahiers du cinéma



En el cine americano existió un gran cineasta llamado Francis Ford Coppola que renovó el cine de los años setenta y quiso crear un mega estudio para trazar, deswde la independencia, el camino hacia la gloria. Ese cineasta se eclipsó antes del final del milenio y, tras diez años de silencio, resucitó bajo el mismo nombre pero con un modelo de cine radicalmente diferente. Hoy, el nuevo Coppola es un cineasta que filma en digital, que rueda lejos de Hollywood (Rumanía, Argentina) y que se conforma con establecer regímenes de coproducción con otros países a fin de poder jugar cómodamente en la segunda división. Este maverick, que por sus inventos productivos puede ser comparado con el Orson Welles de Campanadas a medianoche, y por sus atrevimientos estilísticos con el Vicente Minnelli de Nina, tiene como principal particularidad el hecho de llevar hacia la abstracción los logros que el primer cineasta realizó en los setenta.

Youth without you (2007) y Tetro (2009) deconstruyen y desdramatizan las obsesiones sobre el tiempo y sobre la familia que han atravesado todo el cine del primer Coppola. En ambas, las cartas temáticas y estilísticas que estaban escondidas tras los deseos de la ficción no hacen más que supurar bajo un régimen ensayístico y acabar desvelando algo fundamental que tiene que ver con la propia intimidad del creador. Coppola desnuda sus mecanismos y muestra sus preocupaciones. Ambas operaciones están llenas de riesgo y caen en el exceso, pero su imperfección constituye también la base de sus logros.

A partir de los trabajos que Mircea Eliade llevó a cabo sobre las historias de las religiones, Coppola consiguió con Youth without youth -que no se ha estrenado en salas españolas- desverlarnos cuáles eran las bases que regían la obsesión por el tiempo que en Peggy Sue se casó, Drácula de Bram Stoker o Jack ya estaban presentes. En Tetro, la principal obsesión de la película no es otra que dar forma física a su obsesión por la familia. La película puede considerarse, en cierto modo, como el contraplano de la trilogía de El Padrino. Mientras en la famosa saga sobre la mafia, Coppola articulaba una trama shakesperiana sobre los múltiples tentáculos que sustentan la institución familiar como epicentro del poder, en el interior de Tetro, el mismo cineasta utiliza la tragedia griega como base dramática y la puesta en escena operística como norma estilística.

Trama minimalista

Un hijo que quiere matar al padre porque éste le eclipsa y destruye su existencia creativa. Este desarrollo argumental rige los giros centrales de una trama minimalista que no cesa de expandirse hacia diferentes ámbitos reflexivos. La familia es, para Coppola, el lugar desde el que surgen todas las frustraciones y represiones. Para aniquilar el papel trascendental de este lugar originario es preciso llevar a cabo un exorcismo. En Tetro, Coppola lleva el exorcismo al terreno íntimo, convirtiendo a su propia familia en materia de ficción. La película nos habla de dos hijos desmembrados (cuyas piernas están escayoladas, ya que su cuerpo se ha fracturado como el de Coppelia, la protagonista de los Cuentos de Hoffman, de Offenbach); de un padre que es director de orquesta como Carmine Coppola y del modo en cómo la creación transforma la realidad a partir de la fuerza de nuestros deseos. La alianza creativa de dos hermanos, en cuyo interior se desliza la sombra de los hermanos de La ley de la calle, pone en crisis la máxima de ese padre que consideraba que en el interior de la familia sólo puede haber sitio para un único genio.

A diferencia del primer Coppola, sus últimas producciones pueden desconcertar por cómo el exceso de ambición temática contrasta con unos sistemas de producción casi artesanales. Tanto en Youth without youth como en Tetro, la megalomanía de Coppola no hace más que inundan la pantalla mostrando lo mejor y lo peor de sí mismo. El relato no necesita ponerse al servicio de ningún género, ni de ningún régimen de causalidad para funcionar. La historia surge como inscripción de ideas en un marco en el que los personajes no pretenden ser seres reales, sino figuras simbólicas.

Desequilibrios

Este factor provoca que algunas veces los actores chirríen al no saber encontrar su registro (la excesiva Carmen Maura, convertida en una caprichosa crítica literaria) y, en otras, que la desmesura estilística no encuentra una fácil correspondencia dentro de unos sitemas de producción tan débiles que sitúan más una escena en el borde del ridículo y coloca a otras al borde del tipismo. Es evidente que el diseño de producción llevado a cabo para dar forma a ese imposible festival de teatro de la Patagonia, se encuentra a años luz del diseño de producción utilizado para dar forma a los rituales que coronan la apertura y el final de los tres Padrinos. No obstante, las muchas debilidades son el reflejo de esa segunda división a la que el cineasta se ha desplazado voluntariamente. En Tetro nos encontramos con el testimonio de un monstruo del cine que articula con nobleza un cine menor porque necesita que su mundo salga a la luz, que se desvelen las claves escondidas en una obra que acabó, oficialmente, en 1997.



NOTICIAS RELACIONADAS:

http://lumpen00.blogspot.com/2009/08/tetro-2009-francis-ford-coppola.html

http://lumpen00.blogspot.com/2009/06/francis-ford-coppola-yo-aspiraba-una.html

http://lumpen00.blogspot.com/2009/05/apocalypse-now-30-anos-del-horror.html

Auschwitz necesita reformas

JOSÉ PUJOL
Público



El 14 de junio de 1940 llegaron los primeros prisioneros al campo de concentración nazi de Auschwitz I , punto de partida de una red de centros de exterminio en los que murieron más de un millón de personas: el 90% de ellos, judíos; el resto, opositores, homosexuales, gitanos y discapacitados.

64 años después de la liberación del complejo, este memorial, cementerio y museo del horror lucha por sobrevivir en plena crisis económica. Las 200 hectáreas que componen Auschwitz necesitan reformas y un mantenimiento constante.

Un consejo formado por ex prisioneros, historiadores y expertos administra el Museo Estatal de Auschwitz, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979, bajo la tutela del Gobierno polaco. El año pasado, el Gobierno se hizo cargo del 97% del presupuesto del centro, con el que se hizo frente a los costes materiales de la conservación y de las 250 personas que allí trabajan.

El problema, según el portavoz del museo, Jarek Mensfelt, es que este dinero no basta para conservar el museo. "Si no se hace algo, dentro de 20 años no quedará nada", asegura Mensfelt. Con el campo, desaparecería el mayor vestigio del Holocausto, compuesto por cámaras de gas, barracones, torres de vigilancia y otros símbolos de represión y perversión. En 2008, un millón de personas visitaron el lugar de manera gratuita.

El museo que se encuentra en los alrededores de Oswiecim, al sur del país necesita una inyección urgente de 120 millones de euros, según dijo hace unos meses el primer ministro polaco, Donald Tusk. Una muestra del deterioro son los dos tercios de los edificios de ladrillo cerrados al público "por su inseguridad".

Una parte de ese dinero se dedicaría a la creación de un depósito especializado para los documentos, objetos y artefactos, así como a actualizar la exposición del museo. "Esta es la muestra más antigua del mundo sobre el tema se abrió en 1955. Sin embargo, la exhibición no está orientada a los visitantes que nacieron después de la guerra. Ahora acabamos de iniciar los trabajos para preparar algo más moderno para las nuevas generaciones", explica Mensfelt.

Para intentar dar una solución al problema económico del Museo, el ex prisionero Wladyslaw Bartoszewski creó en abril de este año la Auschwitz-Birkenau Foundation bajo el lema "Salvaremos del olvido lo que ellos intentaron destruir". La frase hace referencia a las demoliciones realizadas por los nazis a su salida de Auschwitz con la intención de ocultar las pruebas del exterminio. Según explica Mensfelt, "la fundación pretende establecer un fondo eterno cuyos intereses se emplearían en los trabajos de conservación rutinarios que los especialistas estiman en al menos cuatro millones de euros al año".

El director del museo y el Gobierno Polaco han expresado su deseo de que los países de la Unión Europea se involucren en la conservación de este patrimonio. En respuesta, la UE ha anunciado esta semana una aportación de 4,2 millones de euros para hacer frente al deterioro. Un primer paso, todavía insuficiente, pero que permitirá comenzar los trabajos que necesita el campo. "Este museo es uno de los pilares que ha hecho posible la construcción de la UE. Llevamos tres generaciones viviendo en paz y de ahí la importancia de que se conserve para las futuras generaciones" concluye Mensfelt.